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No ni ná

La gran dimisión de los lectores

En los últimos meses, las audiencias de muchos medios escritos han caído de forma notable. El cansancio post pandémico y el hartazgo político parecen causas evidentes. Pero, ¿y si también se ha roto el espacio de lo común?

Vanesa Jiménez 2/06/2022

<p>‘Brecha’ (2012), de Juan Genovés. </p>

‘Brecha’ (2012), de Juan Genovés. 

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Los medios de comunicación somos cuarto poder, valedores de la democracia, formadores de opinión, informadores, educadores, entretenedores y madre de dragones si hace falta. No ni ná. Los medios somos en teoría todo eso, pero cada vez nos lee menos gente. La pérdida de lectores afecta a nuestra revista, vaya eso por delante. Y si se quedara ahí, el análisis de los porqués sería más sencillo. Razones posibles. CTXT nació en la estela del 15M, y el ciclo se ha acabado. CTXT nació en un momento en el que era posible la ruptura con el régimen del 78, y lo que tenemos ahora es a los ultras calentando el banquillo de las instituciones democráticas. Las y los que hacemos la revista nos hemos vuelto aún más mayores, y tenemos menos gracia que antes, si alguna vez la tuvimos. Repetimos tanto que hay que poner los cuerpos en el centro que hemos aburrido hasta al más entusiasta de los cuerpos. Uno de nuestros clásicos es el pico del petróleo, que acerca el punto de no retorno del planeta y obliga al decrecimiento. Ya sé que no apetece. Somos feministas transincluyentes e interseccionales. Menudas feministas. Y encima, del Atleti. Las firmas masculinas siguen copando la revista, por más empeño que pongamos en lo contrario. Publicamos artículos de 5.000 palabras, porque la Academia –y algunos señores– es profusa. Podría seguir así dos o tres párrafos más. Pero ojalá el asunto se quedara en nosotras.

La pérdida de lectores es un fenómeno que en este momento afecta a gran parte de los medios de este país. No digo que a todos los que habitan el espectro del centro izquierda porque lo desconozco, pero es bastante posible. Y azota, y esto sí lo sé, con igual virulencia a grandes, medianos y pequeños. En muchas redacciones se debate en este momento qué hacer para que esa cosa que algunos llaman audiencia y otras decimos lectoras vuelva a los niveles de no hace tanto tiempo. Y se piensan nuevos formatos, nuevas firmas, se anima a los periodistas a que se paseen hasta por la última red social, se inventan podcasts, se habla a boca llena de periodismo de calidad… Y, finalmente, se acaba mirando al New York Times, por si el periódico más conocido del mundo da alguna pista. Y la da, aunque seguramente no es la que nos gustaría a los que nos dedicamos a este oficio. El primer trimestre de este año ha sido el mejor que ha tenido nunca la empresa editora del Times en términos económicos. Y el motivo está en la compra del videojuego Wordle, que ha disparado el número de lectores (por llamarlos de alguna forma). Ya en 2021, las suscripciones a los pasatiempos y las recetas de cocina del diario habían alcanzado el millón en cada caso.

El inicio de la pandemia, en marzo de 2020, marcó un hito en los medidores de consumo de noticias. La covid obligó al confinamiento y la necesidad de información provocó picos de audiencia nunca antes vistos. Aquel mes CTXT multiplicó sus lectores por 2,5, y eso sin dar una noticia, dedicadas en exclusiva a analizar la pandemia, sus causas y sus efectos. Era esperable que a medida que llegara la nueva normalidad todas íbamos a apartarnos de las pantallas y acercarnos a lo que significa la vida. Y que con el paso de los meses las lecturas volverían a los niveles pre covid. Así empezó a ser a mediados de 2021. Las vacunas se generalizaron, comenzamos a capear las olas pandémicas con más alegría y entramos en una fase valle. Y llegó 2022, la invasión rusa a Ucrania, la guerra, y poco a poco un goteo constante de lectores que cada semana dejaban de leernos o nos leían menos. A nosotras y a otros muchos.

Los porqués de esta dimisión son muchos, y algunos obvios. Estamos hartas, cansadas de todo. Los últimos tiempos han sido, en el mejor de los casos, una vida a medio gas y ahora, ya libres del miedo a la enfermedad, nos hemos agarrado a un sucedáneo de los Locos Años 20 y llenamos las calles. Que le den a la inflación, al petróleo, a Putin y a quien haga falta. Nuestro cerebro necesita descanso, y nuestro cuerpo alegría y belleza. La política tampoco ayuda a la movilización. La ultraderecha puede entrar en el gobierno de la comunidad más poblada de España; la derecha y su nuevo líder flirtean con el trumpismo cañí de la presidenta de la Comunidad de Madrid; y la izquierda se empeña en alimentar las luchas fratricidas de siempre. ¿Qué nos queda? Desertar de la participación política. Y eso conlleva desertar también de los medios de comunicación. Al menos desde la izquierda.

Que estamos en un fin de ciclo parece evidente. Que estemos ante el fin del mundo anterior es una posibilidad. La pandemia nos ha roto a todas un poco, y también ha roto parte de lo que habíamos construido como un nosotros. Hemos perdido espacios que eran de todas. Hemos aprendido a auto cuidarnos y cuidar a los que tenemos cerca. Hemos pensado más que nunca en un yo para nosotros y para el círculo más próximo. Hemos empezado a conformarnos con que nosotras y los nuestros estén bien. Hemos desertado, sin quererlo y sin saberlo, de lo común. Y ahora somos más individuales. 

Los medios necesitamos lo común para ser y estar porque nuestra existencia solo sirve para el mundo de lo común, no para el de los individuos. Y si parte de la explicación al desapego actual con los medios es la pérdida del nosotros, el problema es mayúsculo. Porque podremos inventarnos mil y un formatos, o publicar las mejores historias. Dará igual. Lo importante, las luchas comunes, no serán posibles, ni para nosotros ni para el planeta. Solas no se puede. 

Por eso ahora nos toca reflexionar. Desde la autocrítica, pero también desde la premisa del cambio. Y tendremos que invertir parte de nuestro tiempo y esfuerzo en apuntalar lo común. Y no por nuestra supervivencia. Que un medio tenga que cerrar es siempre una mala noticia. Que las personas dejen de entendernos como territorios donde refugiarse de la mediocridad y la información basura para aprender, debatir y luchar por lo común es una tragedia. 

La primera fase de un tsunami es la de generación y se produce en el fondo marino. Que no la veamos no significa que la gran ola no esté ya creciendo. Los que limitan los derechos a un puñado de personas no desertan. Y menos ahora, que están ganando la batalla cultural. Descansemos un instante. Pero solo para tomar impulso. 

Si en este momento están hartas de los medios, dediquen un rato a escuchar las coplas del Carnaval de Cádiz. Es una lucha común. La de uno de los rincones más olvidados de España. Mi tierra. No ni ná.

Los medios de comunicación somos cuarto poder, valedores de la democracia, formadores de opinión, informadores, educadores, entretenedores y madre de dragones si hace falta. No ni ná. Los medios somos en teoría todo eso, pero cada vez nos lee menos gente. La pérdida de lectores afecta a nuestra revista, vaya eso...

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Vanesa Jiménez

Periodista desde hace casi 25 años, cinturón negro de Tan-Gue (arte marcial gaditano) y experta en bricolajes varios. Es directora adjunta de CTXT. Antes, en El Mundo, El País y lainformacion.com.

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10 comentario(s)

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  1. marcoantonio-mira

    Por ejemplo, uno de los motivos podría ser la dificultad de publicar un comentario por los errores en la composición, la falta de privacidad que supone publicar el nombre completo en vez del nickname, etc...Uno se cansa.

    Hace 4 meses 2 días

  2. Adolfo

    No ni ná.

    Hace 4 meses 3 días

  3. marcoantonio-mira

    Como decía un amigo gallego-nicaragüense: Muchos en mi país sabemos que la izquierda en Europa ha dejado de ser una fuerza transformadora. Una frase demoledora pero no encuentro hechos que la invaliden. Sí, el artículo tiene parte de razón y hay un cansancio en los lectores, pero es el cansancio de que nos tomen por imbéciles, desde las manipulaciones informativas durante la pandemia hasta las, no se como llamarlas porque manipulación me parece suave, las mentiras o "verdades" fuertemente sesgadas del conflicto ucraniano y lo que es peor desde los medios de "izquierdas". Muchos nos hemos dado de baja en medios informativos nacionales como el diario.es , ya nos dimos en su día de baja en el País (hace muchos años) y hemos tenido que recurrir a la prensa de otros países incluyendo los medios censurados rusos por nuestros "democráticos" países europeos. Quizás deberíamos ser conscientes de la toda esta deriva ultraderechista que está tomando el bloque mundial en el que nos encontramos propiciado por un auge del capitalismo salvaje más puro. El problema de la desconfianza en los medios es un hecho más y caer en la alienación no es más que una consecuencia de la impotencia a la que hemos llegado. No es la primera vez en la historia de la humanidad aunque sí puede ser la última sin nos espabilamos.

    Hace 4 meses 3 días

  4. ecac

    Sin prisas y sin pausas hay que seguir para adelante CXT Contexto y Acción, amparado y avalado por todos los asociados, mancomunadamente y solidariamente con vosotros "que siempre ponéis una pica en Flandes", no nos falléis, siempre habrá que "ir a las duras y a las maduras", y más con la que está cayendo en plena segunda década del siglo XXI en "La Piel de Toro ESPAÑISTÁN": "LA ZARZUELA"-Caso Juan Carlos I, y los reyezuelos políticos -centros "Diestro"-Arlequines PP y "Siniestro"-Bufones PSOE.

    Hace 4 meses 3 días

  5. abelweb

    Muy buen artículo. En un primer momento pensé que era una carta de despedida y me ha dado un gran malestar porque para mi pesar es el único medio escrito que sigo actualmente. La guerra de Ucrania ha sacado las vergüenzas a muchos medios y se les han visto las costuras de seguidismo y falta de libertad de pluma (o de teclado). Puede ser también que unido a eso se haya producido un cambio personal y el grado de tolerancia hacia cierta información o la manera de contarla. En mis recién 46años, no había visto una práctica unanimidad, cierre de posturas y control informativo en torno al conflicto de Ucrania, tanto en mass media como en el espectro político y eso me hace que salten todas las alarmas. El únivo oasis que encuentro es ctxt, algún blog, canal de youtube o podcast en ivoox...En mi caso es una reafirmación del momento de crisis de valores y por qué no decirlo, una crisis civilizatoria del modelo y sistema...tiempo para reaccionar ,tiempo para el cambio y el crecimiento personal, para liberarse de ataduras y miedos. Entiendo que en una primera etapa esta incertidumbre o sinsentido provoque parálisis, miedo, rabia, hartazgo, tirar la toalla y dejarse ir y probablemente sea una explicación al abandono de lectores se izquierda hacia los medios escritos, el abandono del sentido de contraposer de muchos periodistas, la abstención electoral y tantos otros vacíos que están haciéndose cada vez más evidentes. A nivel personal, una vez superado y aceptado el shock del mundo en que vivimos y la propia limitación individual para ser partícipe de un gran cambio, hago mía la máxima de que para cambiar el mundo cámbiate a ti mismo. Y encuentro sentido a mi propia existencia en el autodescubrimiento y autodesarrollo como imprescindible para construir un mundo mejor, adiós frustaciones y utopías de mi pasado. Muchas gracias por todo vuestro trabajo, es necesario y esperanzador. Desde hoy tenéis un nuevo subscriptor. Un saludo

    Hace 4 meses 3 días

  6. Aramis

    Los medios de comunicación no son cuarto poder ninguno, la dirección ha cambiado de signo para convertirse en el principal medio de manipulación de masas; dragones quemacielos y tiranosaurios de la depredación liberal incluidos. La progresía se ha quedado en la charlatanería y los relatos son ya reproducciones lustrosas del bajo vientre en la feria del mercado. Antes teníamos “El Caso” para difusión de los victimarios del Dictador, hoy tenemos millones de casos en un inconmensurable show porno-democrático del cinismo social con birrete académico de cienes de postines expertos y legos. No hay una prensa, hay millones de prensas y ninguna. Todas relativas. Todas muy meritócratas. Todas de su dueña y señora y señor. Todas bajo el síndrome del púlpito en busca desesperada de parroquia y parroquianos volátiles. No hay «común»; hay soledades. «Todas las familias felices son iguales, pero las desgraciadas cada una lo es a su modo», decía Ana Karenina, el personaje de Tolstoi. Cái es lo mismo, sólo que en versión edulcorada de comedia para seducción de la audiencia carnavalesca. Lo común no es el Dios de Moisés, absolutista y experto él, sino aquello que une en la diversidad. Es decir; la justicia de la armonía y el equilibrio de los diferentes. El poder de la prensa, al rebuscar en todo lo contrario, se entierra en el papel del buitre carroñero.

    Hace 4 meses 3 días

  7. Aramis

    Los medios de comunicación no son cuarto poder ninguno, la dirección ha cambiado de signo para convertirse en el principal medio de manipulación de masas; dragones quemacielos y tiranosaurios de la depredación liberal incluidos. La progresía se ha quedado en la charlatanería y los relatos son ya reproducciones lustrosas del bajo vientre en la feria del mercado. Antes teníamos “El Caso” para difusión de los victimarios del Dictador, hoy tenemos millones de casos en un inconmensurable show porno-democrático del cinismo social con birrete académico de cienes de postines expertos y legos. No hay una prensa, hay millones de prensas y ninguna. Todas relativas. Todas muy meritócratas. Todas de su dueña y señora y señor. Todas bajo el síndrome del púlpito en busca desesperada de parroquia y parroquianos volátiles. No hay «común»; hay soledades. «Todas las familias felices son iguales, pero las desgraciadas cada una lo es a su modo», decía Ana Karenina, el personaje de Tolstoi. Cái es lo mismo, sólo que en versión edulcorada de comedia para seducción de la audiencia carnavalesca. Lo común no es el Dios de Moisés, absolutista y experto él, sino aquello que une en la diversidad. Es decir; la justicia de la armonía y el equilibrio de los diferentes. El poder de la prensa, al rebuscar en todo lo contrario, se entierra en el papel del buitre carroñero.

    Hace 4 meses 3 días

  8. antoniobuchopaes

    Me temo que tienes razón. Es una tragedia. Y es lo que buscan los "conservadores": control de las individualidades mediante un ejercicio aparente de popularidad, dentro de un caos de desinformación. Pero... ¿No es normal que las personas sensatas quieran salir de un local lleno de ruido ensordecedor? Claro. Y lo mismo con las noticias: Ya sé que hay una guerra en Ucrania, un rey demérito, una ola de viruela del mono, unos políticos exaltados, una corrupción desmedida, unos egos infantilizados necesitados de conseguir sus objetivos y sus caprichos YA MISMO... Por si te sirve, personalmente necesito de vez en cuando aislarme y guardar silencio porque tengo que respirar, observarme, callar el incesante ruido en mi cerebro, a menudo intoxicado de tantos problemas descritos en los buenos diarios. Porque también es verdad que en este tsunami hay otras fuerzas invisibles como ONG´s, personas éticas en su vivir diario, personas empáticas, voluntarias, etc, que se cansan de repetir la lectura de "las noticias" y siguen en su trabajo personal e individual que parece "poco común". Cierto es que vivimos un ritmo trepidante, petulante y asfixiante de politiquería barata, dependientes del capitalismo loco que nos lleva de cabeza a la extinción. Pero si veo a mi alrededor que la poca solución posible no es asumida por los lugares comunes, quiere decir que aquí cada un@ va a la suya -menos yo, que voy a la mía- Y eso es grave. Hay muy buen@s periodistas, como hay muy buen@s profesionales de todo. Y me gustaría ver a un buen montón de buen@s periodistas UNIDOS en algo común, dando ejemplo de inteligencia social y solidaria, aunque sea una manifestación en silencio, vestid@s de luto, honrando la inteligencia humana, a punto de desaparecer en favor del consumismo. Hasta la buena prensa es consumida de forma llamativa. ¡Ay..! (suspiro)

    Hace 4 meses 4 días

  9. Fernando

    Excelente artículo, ¡Animo!, ctxt es periodismo y mucho más, ¡no podéis faltar!.

    Hace 4 meses 4 días

  10. pipe49

    No sé si usted, Dña Vanesa, leerá esto, pero yo soy socio de Público, LuH, Ctxt y hasta antes de ayer de elDiario.es. Era, soy consciente de que hay que rascarse el bolsillo para tener una prensa decente, pero... cuando te das cuenta, hace ya un tiempo, de que estas siendo un pagafantas de quien subrepticiamente maltrata, por mucha invocación de progresismo que haga, a aquello en lo que crees: un proyecto transformador y alternativo para la sociedad de este país, decides cortar y que no cuenten con tus dineros para seguir utilizándote. Por otro lado, es cierto que los artífices y principales beneficiarios del R 78, PsoE y PP, han desarrollado bien su trabajo y han convertido cosas como PAZ, COLECTIVO, SOLIDARIDAD, MUNDO MEJOR, PARTICIPACIÓN ACTIVA, etc en antiguallas. La gente está en un proceso depresivo, sean o no conscientes de ello, en el hoyo donde nos han metido y en el que aturdidos seguimos cavando. Si hubiera una especie de tribunal de Nuremberg por todo el mal que han hecho a la democracia, a las clases populares y a la izquierda en este país, yo condenaría como principal responsable al PsoE a cadena perpetua, y eso que me corto un pelo. Salud y fuerza! Ah, y viva Cai y que no decaiga!

    Hace 4 meses 4 días

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