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ALEXIA PUTELLAS / JUGADORA DEL FC BARCELONA- BALÓN DE ORO

“No soporto el paternalismo”

Albert Solé 30/11/2021

<p>Alexia Putellas (1994), jugadora del FC Barcelona y ganadora del Balón de oro a mejor jugadora del mundo.</p>

Alexia Putellas (1994), jugadora del FC Barcelona y ganadora del Balón de oro a mejor jugadora del mundo.

MIREYA DE SAGARRA

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[Esta entrevista se publicó en ctxt.cat en septiembre de 2019]

Hoy es uno de los iconos del fútbol femenino. Pero cuando Alexia Putellas empezó a jugar con siete años, las cosas no eran como ahora. Ni de lejos. 

Las niñas que actualmente quieren ser futbolistas se fijan en esta jugadora nacida en Mollet del Vallès en 1994, quieren marcar goles con las mismas botas que ella –Nike la patrocina desde los 19 años– y piden la nueva camiseta azulgrana de cuadros con su nombre estampado. Aunque todavía no han llegado a la cima ni a la plena igualdad, las futuras generaciones mirarán atrás y recordarán a mujeres valientes como Alexia que rompieron con tabúes y estereotipos y abrieron un camino lleno de obstáculos. Putellas juega en la máxima categoría desde los 16. Y desde los 18 juega con la selección española absoluta. Tiene la combinación justa de veteranía y juventud para seguir marcando la era del estallido del fútbol femenino.

¿Tiene la sensación de que estás viviendo la revolución y el estallido del fútbol femenino? 

Sí, por supuesto, y me gusta vivirla. Empecé a jugar muy pequeña y conozco las dificultades que teníamos. Ahora está cambiando, y por suerte todavía soy joven y puedo dedicarme al 100%. Ahora puedo decir con todas las letras que soy futbolista, algo que antes no ocurría. 

Usted es de Mollet del Vallès, pero cuando su madre la apuntó en un club para que dejara de jugar en el patio y de volver a casa con las piernas llenas de moretones, lo hizo en el  CE Sabadell . ¿No había ningún club más cerca que tuviera equipo de niñas? 

Creo que no había nada más cerca entonces. Por suerte, ahora casi en cada pueblo hay equipo femenino. Pero además, en el primer equipo del Sabadell jugaba una amiga de la familia, y nos dijo que allí había un equipo de niñas. Y fui, pero en ese equipo las niñas jugaban a partir de 10 años, ¡y yo sólo tenía 7! Era muy pequeña, y al principio me costó mucho, aunque lo pasaba bien. No tenía fuerza y ​​cuando chutaba la pelota, que eran aquellas Mikasa de antes, no se levantaba del suelo, y me enfadaba porque las demás podían y yo no.

¿La Liga femenina necesitaba al Real Madrid?

Esta pregunta me la hicieron el pasado año [2018] y creo que no me expliqué bien, al responder. La Liga femenina necesita clubs que quieran estar, es decir, si hasta ahora el Madrid no estaba y la Liga ha crecido, pues que no esté. Pero se interpretó que yo no quería que el Real Madrid entrara en la Liga, y no quise decir eso. Ahora ha dado el paso de entrar y estoy segura de que hará una apuesta seria por el título, y esto se deriva en más competencia que nos hará mejorar a todas.

Antes, por ejemplo, tenía que llevarme yo misma la ropa para jugar y entrenar. También nos la lavábamos nosotras

¿Qué día, o qué hecho, hizo que pensara que las cosas estaban cambiando para el fútbol femenino?

No sabría decir un momento concreto, pero sí que cada año han ido pasando cosas. Por ejemplo, el año que llegué al Barça, que ganamos Liga y Copa, ganamos la Liga en el antiguo San Mamés, frente a 30.000 personas. Esto ya fue un “cuidado, que estás jugando ante 30.000 personas y te estás jugando la Liga”. También podías pensar que en el norte se vive diferente el fútbol femenino, pero después, al año siguiente, volvimos a ganar la Liga y el club nos sacó a la calles, que estaban abarrotadas, con el primer equipo que había ganado el triplete. Todas estas cosas han hecho que al final el club esté donde está.

¿Aún sientes la frase de que “el fútbol femenino no es fútbol ni femenino” o ya está enterrada definitivamente?

No sé si está enterrada del todo, siempre hay personas a las que les cuesta más entenderlo o evolucionar. Pasamos de la fase de darnos visibilidad, y llevamos dos años de consolidación. Creo que ya no hay nadie que diga, o piense, “tú eres una niña y no puedes jugar al fútbol”. 

Y esto ha coincidido con el auge del movimiento 8-M.

Todo está relacionado. Aquellos movimientos feministas que hacía tiempo que les habían tapado la boca por fin se han puesto donde debían estar. 

¿El fútbol femenino ha empezado a crecer y a hacerse mayor cuando ha dejado de compararse y de quejarse del trato frente al fútbol masculino, como decía la periodista y seleccionadora absoluta catalana Natàlia Arroyo?

Sí, creo que sí, pero también fue necesario un punto de reivindicación para sentar unas bases. No reivindicábamos que queríamos ser futbolistas, reivindicábamos que necesitábamos medios para serlo. Ahora las trabas que nos encontramos nosotras mismas han desaparecido, y las niñas que aspiran a ser futbolistas podrán llegar a serlo y, en gran parte, dependerá de ellas. 

¿En qué nota que el fútbol se ha ido profesionalizando desde que debutó en Primera División?

Antes, por ejemplo, tenía que llevarme yo misma la ropa para jugar y entrenar. También nos la lavábamos nosotras o nos llevábamos el agua para los entrenamientos. Ahora, por suerte, sólo llegamos, entrenamos lo mejor que sabemos y sólo tenemos que preocuparnos de ganar el partido del domingo. 

Haré de David Broncano, si me dejas. ¿Cuánto cobra?

Mmmm... Yo ahora vivo bien, puedo vivir sólo de jugar al fútbol y puedo ayudar un poco a mi familia, pero mi madre ni mucho menos puede dejar de trabajar ni podemos gastar todo lo que queremos, porque no es así. 

¿Con su sueldo está obligada a estudiar para tener un trabajo cuando el fútbol se acabe?

Empecé a estudiar ADE (Administración y Dirección de Empresas), pero cada mes tengo diez días de concentración con la selección española y, además, la salida para jugar la Champions. Por eso, sólo podía ir a clase dos de las cuatro semanas del mes y me angustiaba y lo pasaba mal. Lo dejé y sé que en cualquier momento podría retomarlo, pero no te engañaré, a corto plazo no me lo planteo.

Yo empecé con 19 pero sin firmar ningún contrato. Solo me ayudaban con el material. Hace siete años las marcas no invertían en fútbol femenino como ahora

Es decir, no gana lo suficiente para no tener que trabajar más una vez se retire si invierte bien el dinero que gana, como hacen los futbolistas hombres, pero al mismo tiempo tiene unos horarios y una exigencia de máximo nivel que hacen difícil compaginarlo con los estudios para prepararle para el futuro.

Tengo compañeras que han logrado sacarse carreras de las duras, Medicina o Arquitectura, pero por mis condiciones y mi forma de vivir el fútbol no lo puedo compaginar. Estoy ahorrando un poco para que cuando acabe el fútbol pueda vivir un tiempo, y tengo ideas en la cabeza...

Es cierto que siempre le preguntamos a los futbolistas si estudiarán una carrera para ganarse la vida después de fútbol, ​​y no siempre es necesario, puede montar una empresa, por ejemplo...

Exacto. Cuando encuentre el momento me pondré.

¿Estás de acuerdo con Frank de Boer –exjugador del Ajax y el Barça, y actual entrenador del Atlanta United de EE.UU.– que este verano dijo que las futbolistas deben cobrar lo que merecen pero no pueden cobrar lo mismo que los hombres porque, por ejemplo, la final masculina la vieron 500 millones de personas y la femenina sólo 100 millones? Lo dijo a raíz de la noticia de que la Federación Holandesa quería equiparar los sueldos de hombres y mujeres para acudir a la selección de fútbol.

En esto lo tengo claro. Cada uno debe cobrar en función de lo que genera, cierto, pero en lugares como las selecciones, todo el mundo debería cobrar un salario base igual por su trabajo, porque la exigencia es la misma. Y partir de ahí, si un futbolista hombre o mujer genera más dinero porque la gente quiere ver uno y no otro, entonces que cobre más de esa parte de la tarta. Yo soy jugadora de la selección española de fútbol y no cobramos lo mismo que los varones. Relacionado con esto, también salió hace unos días el director general de Panini diciendo que no harían la colección de la Liga femenina porque la gente no compró los del Mundial femenino. Vale, es una empresa privada que puede hacer lo que quiere, pero claro, para hacer la colección del Mundial femenino, si querías comprar cromos sólo tenías un quiosco en toda Barcelona, ​​cuando por la Liga masculina te los encuentras en cada esquina. Para mí esto es maquillaje, porque en realidad no crees, y si no crees, no lo hagas. Por tanto, volvemos a la frase “el fútbol masculino genera más”, sí, pero hay que leer la letra pequeña, también.

¿Envidia a Estados Unidos o Suecia por el concepto de fútbol femenino que tienen? 

Sí. Nos llevan 50 años de ventaja, y no sólo con el fútbol. Nos ha tocado nacer aquí y debemos hacerlo lo mejor posible.

¿El fútbol femenino necesita más Megan Rapinoe (capitana de la selección de EE.UU.)? ¿Qué tiene ella? 

Se necesitan jugadoras con personalidad, y las hay, pero claro, ella es americana y cuatro veces campeona del mundo. Rapinoe ya era muy conocida en EE.UU. y tiene un don, un don para jugar y para hablar. Lo importante es que se cree lo que dice, tiene unos valores muy firmes. Y sabe que cuando habla va a tener  muchos micrófonos por delante porque es muy buena jugadora.

Usted jugó contra ella en el Mundial de Francia en los octavos de final. Marcó los dos goles de la victoria. ¿Cómo es de cerca?

Son la mejor selección del mundo, con diferencia. Dominan todas las fases del partido. Aunque las demás selecciones estamos acortando diferencias. Nosotros en los octavos perdimos 2-1, sólo, y empezamos marcando; esto hace cinco años era impensable. No llegábamos a su nivel competitivo. Ahora lo que debemos hacer es mantener el nivel competitivo y jugar bien.

A usted le patrocina Nike desde los 19 años. ¿Es un ejemplo más del crecimiento del fútbol femenino y del suyo en particular? 

Ahora a todas las jugadoras del primer equipo las patrocinan marcas como ésta. Yo empecé con 19 pero sin firmar ningún contrato. Solo me ayudaban con el material. Hace siete años las marcas no invertían en fútbol femenino como ahora, pero es que el fútbol femenino no generaba ingresos como ahora.

Natalia Arroyo dijo de usted en un reportaje: “Tiene talento sin que se dé cuenta, no necesita demostrar lo buena que es”. ¿Es de los mejores elogios que le pueden hacer a un/a futbolista? 

No sé qué decir... [se pone roja] Natalia ha visto mucho fútbol y mucho fútbol femenino. Al igual que tengo estos elogios, también tengo críticas, pero yo cuando salgo al campo no lo hago pensando en los debates que puedo crear ni en premios individuales, yo salgo a hacerlo lo mejor posible, al servicio del equipo, por ganar y ser feliz. 

Me gusta mucho ayudar a las compañeras, y si les puedo poner el balón allá donde ellas pueden explotar más sus virtudes, lo hago

¿Qué se le critica?

Quien me critica, también te lo diré, no lleva la misma camiseta que yo... [sonríe] Dicen que si juego es porque soy la imagen de Nike, que ni soy tan buena como dicen, que hace cuatro años que no gano la Liga... Al final, llevo ocho años jugando en la élite, y jugando casi todos los partidos, y no creo que sea por ser la imagen de Nike.

El crecimiento del fútbol femenino es también eso, las críticas, justas o injustas.

Y deben estar, por supuesto. No soporto el paternalismo, no debemos aceptarlo nunca, que nos protejan sólo por ser mujeres. Si hace cuatro años que no hemos ganado una Liga, es necesario aceptarlo, porque es cierto.

Las que le han visto crecer dicen que al principio era más individualista y que ahora entiende mucho mejor el juego colectivo, ¿lo comparte?

Sobre todo en la selección española jugaba de extremo y me exigían que encarara siempre el uno contra uno. En cambio, ahora juego más por dentro y disfruto mucho más. Me gusta mucho ayudar a las compañeras, y si les puedo poner el balón allá donde ellas pueden explotar más sus virtudes, lo hago.

Llevo ocho años jugando en la élite, y jugando casi todos los partidos, y no creo que sea por ser la imagen de Nike

Le he oído decir que tiene “mala hostia”, pero hablando ahora con usted no lo diría.  ¿Cuándo la saca?

Ahora ya no tanto...

¿Forma parte de su maduración?

Sí, ahora ya no me enfado tanto cuando pierdo, y trato de entender qué ha pasado y mejorarlo.

No puedo resistirme a la pregunta... ¿en la escuela lo pasó mal con su apellido?

Lo cierto es que no. Putellas es un nombre muy conocido en Mollet, y tuve la suerte de estar en una escuela que nunca se fijó en esto, al igual que nunca tuve problemas por jugar al fútbol con los chicos a la hora del patio. 

¿Pero se enfadaban porque una chica les driblase? 

No lo creo. Cuando hacíamos los equipos, siempre me escogían la primera [sonríe].

[Esta entrevista se publicó en ctxt.cat en septiembre de 2019]

Hoy es uno de los iconos del fútbol femenino. Pero cuando Alexia Putellas empezó a jugar con siete años, las cosas no eran como ahora. Ni de lejos. 

Las niñas que actualmente quieren ser...

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Autor >

Albert Solé

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