1. Número 1 · Enero 2015

  2. Número 2 · Enero 2015

  3. Número 3 · Enero 2015

  4. Número 4 · Febrero 2015

  5. Número 5 · Febrero 2015

  6. Número 6 · Febrero 2015

  7. Número 7 · Febrero 2015

  8. Número 8 · Marzo 2015

  9. Número 9 · Marzo 2015

  10. Número 10 · Marzo 2015

  11. Número 11 · Marzo 2015

  12. Número 12 · Abril 2015

  13. Número 13 · Abril 2015

  14. Número 14 · Abril 2015

  15. Número 15 · Abril 2015

  16. Número 16 · Mayo 2015

  17. Número 17 · Mayo 2015

  18. Número 18 · Mayo 2015

  19. Número 19 · Mayo 2015

  20. Número 20 · Junio 2015

  21. Número 21 · Junio 2015

  22. Número 22 · Junio 2015

  23. Número 23 · Junio 2015

  24. Número 24 · Julio 2015

  25. Número 25 · Julio 2015

  26. Número 26 · Julio 2015

  27. Número 27 · Julio 2015

  28. Número 28 · Septiembre 2015

  29. Número 29 · Septiembre 2015

  30. Número 30 · Septiembre 2015

  31. Número 31 · Septiembre 2015

  32. Número 32 · Septiembre 2015

  33. Número 33 · Octubre 2015

  34. Número 34 · Octubre 2015

  35. Número 35 · Octubre 2015

  36. Número 36 · Octubre 2015

  37. Número 37 · Noviembre 2015

  38. Número 38 · Noviembre 2015

  39. Número 39 · Noviembre 2015

  40. Número 40 · Noviembre 2015

  41. Número 41 · Diciembre 2015

  42. Número 42 · Diciembre 2015

  43. Número 43 · Diciembre 2015

  44. Número 44 · Diciembre 2015

  45. Número 45 · Diciembre 2015

  46. Número 46 · Enero 2016

  47. Número 47 · Enero 2016

  48. Número 48 · Enero 2016

  49. Número 49 · Enero 2016

  50. Número 50 · Febrero 2016

  51. Número 51 · Febrero 2016

  52. Número 52 · Febrero 2016

  53. Número 53 · Febrero 2016

  54. Número 54 · Marzo 2016

  55. Número 55 · Marzo 2016

  56. Número 56 · Marzo 2016

  57. Número 57 · Marzo 2016

  58. Número 58 · Marzo 2016

  59. Número 59 · Abril 2016

  60. Número 60 · Abril 2016

  61. Número 61 · Abril 2016

  62. Número 62 · Abril 2016

  63. Número 63 · Mayo 2016

  64. Número 64 · Mayo 2016

  65. Número 65 · Mayo 2016

  66. Número 66 · Mayo 2016

  67. Número 67 · Junio 2016

  68. Número 68 · Junio 2016

  69. Número 69 · Junio 2016

  70. Número 70 · Junio 2016

  71. Número 71 · Junio 2016

  72. Número 72 · Julio 2016

  73. Número 73 · Julio 2016

  74. Número 74 · Julio 2016

  75. Número 75 · Julio 2016

  76. Número 76 · Agosto 2016

  77. Número 77 · Agosto 2016

  78. Número 78 · Agosto 2016

  79. Número 79 · Agosto 2016

  80. Número 80 · Agosto 2016

  81. Número 81 · Septiembre 2016

  82. Número 82 · Septiembre 2016

  83. Número 83 · Septiembre 2016

  84. Número 84 · Septiembre 2016

  85. Número 85 · Octubre 2016

  86. Número 86 · Octubre 2016

  87. Número 87 · Octubre 2016

  88. Número 88 · Octubre 2016

  89. Número 89 · Noviembre 2016

  90. Número 90 · Noviembre 2016

  91. Número 91 · Noviembre 2016

  92. Número 92 · Noviembre 2016

  93. Número 93 · Noviembre 2016

  94. Número 94 · Diciembre 2016

  95. Número 95 · Diciembre 2016

  96. Número 96 · Diciembre 2016

  97. Número 97 · Diciembre 2016

  98. Número 98 · Enero 2017

  99. Número 99 · Enero 2017

  100. Número 100 · Enero 2017

  101. Número 101 · Enero 2017

  102. Número 102 · Febrero 2017

  103. Número 103 · Febrero 2017

  104. Número 104 · Febrero 2017

  105. Número 105 · Febrero 2017

  106. Número 106 · Marzo 2017

  107. Número 107 · Marzo 2017

  108. Número 108 · Marzo 2017

  109. Número 109 · Marzo 2017

  110. Número 110 · Marzo 2017

  111. Número 111 · Abril 2017

  112. Número 112 · Abril 2017

  113. Número 113 · Abril 2017

  114. Número 114 · Abril 2017

  115. Número 115 · Mayo 2017

  116. Número 116 · Mayo 2017

  117. Número 117 · Mayo 2017

  118. Número 118 · Mayo 2017

  119. Número 119 · Mayo 2017

  120. Número 120 · Junio 2017

  121. Número 121 · Junio 2017

  122. Número 122 · Junio 2017

  123. Número 123 · Junio 2017

  124. Número 124 · Julio 2017

  125. Número 125 · Julio 2017

  126. Número 126 · Julio 2017

  127. Número 127 · Julio 2017

  128. Número 128 · Agosto 2017

  129. Número 129 · Agosto 2017

  130. Número 130 · Agosto 2017

  131. Número 131 · Agosto 2017

  132. Número 132 · Agosto 2017

  133. Número 133 · Septiembre 2017

  134. Número 134 · Septiembre 2017

  135. Número 135 · Septiembre 2017

  136. Número 136 · Septiembre 2017

  137. Número 137 · Octubre 2017

  138. Número 138 · Octubre 2017

  139. Número 139 · Octubre 2017

  140. Número 140 · Octubre 2017

  141. Número 141 · Noviembre 2017

  142. Número 142 · Noviembre 2017

  143. Número 143 · Noviembre 2017

  144. Número 144 · Noviembre 2017

  145. Número 145 · Noviembre 2017

  146. Número 146 · Diciembre 2017

  147. Número 147 · Diciembre 2017

  148. Número 148 · Diciembre 2017

  149. Número 149 · Diciembre 2017

  150. Número 150 · Enero 2018

  151. Número 151 · Enero 2018

  152. Número 152 · Enero 2018

  153. Número 153 · Enero 2018

  154. Número 154 · Enero 2018

  155. Número 155 · Febrero 2018

  156. Número 156 · Febrero 2018

  157. Número 157 · Febrero 2018

  158. Número 158 · Febrero 2018

  159. Número 159 · Marzo 2018

  160. Número 160 · Marzo 2018

  161. Número 161 · Marzo 2018

  162. Número 162 · Marzo 2018

  163. Número 163 · Abril 2018

  164. Número 164 · Abril 2018

  165. Número 165 · Abril 2018

  166. Número 166 · Abril 2018

  167. Número 167 · Mayo 2018

  168. Número 168 · Mayo 2018

  169. Número 169 · Mayo 2018

  170. Número 170 · Mayo 2018

  171. Número 171 · Mayo 2018

  172. Número 172 · Junio 2018

  173. Número 173 · Junio 2018

  174. Número 174 · Junio 2018

  175. Número 175 · Junio 2018

  176. Número 176 · Julio 2018

  177. Número 177 · Julio 2018

  178. Número 178 · Julio 2018

  179. Número 179 · Julio 2018

  180. Número 180 · Agosto 2018

  181. Número 181 · Agosto 2018

  182. Número 182 · Agosto 2018

  183. Número 183 · Agosto 2018

  184. Número 184 · Agosto 2018

  185. Número 185 · Septiembre 2018

  186. Número 186 · Septiembre 2018

  187. Número 187 · Septiembre 2018

  188. Número 188 · Septiembre 2018

  189. Número 189 · Octubre 2018

  190. Número 190 · Octubre 2018

  191. Número 191 · Octubre 2018

  192. Número 192 · Octubre 2018

  193. Número 193 · Octubre 2018

  194. Número 194 · Noviembre 2018

  195. Número 195 · Noviembre 2018

  196. Número 196 · Noviembre 2018

  197. Número 197 · Noviembre 2018

  198. Número 198 · Diciembre 2018

  199. Número 199 · Diciembre 2018

  200. Número 200 · Diciembre 2018

  201. Número 201 · Diciembre 2018

  202. Número 202 · Enero 2019

  203. Número 203 · Enero 2019

  204. Número 204 · Enero 2019

  205. Número 205 · Enero 2019

  206. Número 206 · Enero 2019

  207. Número 207 · Febrero 2019

  208. Número 208 · Febrero 2019

  209. Número 209 · Febrero 2019

  210. Número 210 · Febrero 2019

  211. Número 211 · Marzo 2019

  212. Número 212 · Marzo 2019

  213. Número 213 · Marzo 2019

  214. Número 214 · Marzo 2019

  215. Número 215 · Abril 2019

  216. Número 216 · Abril 2019

  217. Número 217 · Abril 2019

  218. Número 218 · Abril 2019

  219. Número 219 · Mayo 2019

  220. Número 220 · Mayo 2019

  221. Número 221 · Mayo 2019

  222. Número 222 · Mayo 2019

  223. Número 223 · Mayo 2019

  224. Número 224 · Junio 2019

  225. Número 225 · Junio 2019

  226. Número 226 · Junio 2019

  227. Número 227 · Junio 2019

  228. Número 228 · Julio 2019

  229. Número 229 · Julio 2019

  230. Número 230 · Julio 2019

  231. Número 231 · Julio 2019

  232. Número 232 · Julio 2019

  233. Número 233 · Agosto 2019

  234. Número 234 · Agosto 2019

  235. Número 235 · Agosto 2019

  236. Número 236 · Agosto 2019

  237. Número 237 · Septiembre 2019

  238. Número 238 · Septiembre 2019

  239. Número 239 · Septiembre 2019

  240. Número 240 · Septiembre 2019

  241. Número 241 · Octubre 2019

  242. Número 242 · Octubre 2019

  243. Número 243 · Octubre 2019

  244. Número 244 · Octubre 2019

  245. Número 245 · Octubre 2019

  246. Número 246 · Noviembre 2019

  247. Número 247 · Noviembre 2019

  248. Número 248 · Noviembre 2019

  249. Número 249 · Noviembre 2019

  250. Número 250 · Diciembre 2019

  251. Número 251 · Diciembre 2019

  252. Número 252 · Diciembre 2019

  253. Número 253 · Diciembre 2019

  254. Número 254 · Enero 2020

  255. Número 255 · Enero 2020

  256. Número 256 · Enero 2020

  257. Número 257 · Febrero 2020

  258. Número 258 · Marzo 2020

  259. Número 259 · Abril 2020

  260. Número 260 · Mayo 2020

  261. Número 261 · Junio 2020

  262. Número 262 · Julio 2020

  263. Número 263 · Agosto 2020

  264. Número 264 · Septiembre 2020

  265. Número 265 · Octubre 2020

  266. Número 266 · Noviembre 2020

  267. Número 267 · Diciembre 2020

  268. Número 268 · Enero 2021

  269. Número 269 · Febrero 2021

  270. Número 270 · Marzo 2021

  271. Número 271 · Abril 2021

  272. Número 272 · Mayo 2021

  273. Número 273 · Junio 2021

  274. Número 274 · Julio 2021

  275. Número 275 · Agosto 2021

  276. Número 276 · Septiembre 2021

  277. Número 277 · Octubre 2021

CTXT necesita 15.000 socias/os para seguir creciendo. Suscríbete a CTXT

literatura

‘Barg el-Lil’: la peripecia antirracista de un pícaro negro en el Túnez del siglo XVI

La novela de Bachir Khreyif, escrita en el ambiente revolucionario de los años 60 y cuyo protagonista es un esclavo, fue un relato pionero en el mundo árabe

Itzea Goikolea Amiano 28/08/2021

<p>Portada de la primera edición del libro <em>Barg el-Lil</em> (1961), de Bachir Khreyif.</p>

Portada de la primera edición del libro Barg el-Lil (1961), de Bachir Khreyif.

Ilustración de Hassan Ta‘rit.

A diferencia de otros medios, en CTXT mantenemos todos nuestros artículos en abierto. Nuestra apuesta es recuperar el espíritu de la prensa independiente: ser un servicio público. Si puedes permitirte pagar 4 euros al mes, apoya a CTXT. ¡Suscríbete!

En los últimos años, la producción literaria árabe que aborda el tema de la esclavitud y el racismo que sufren las personas negras ha aumentado de manera notable. Un ejemplo accesible para el lector y lectora en castellano es Barg el-Lil, una historia original y entretenida, que además es la primera novela árabe moderna que cuenta con un protagonista negro. La obra muestra un ambiente multicultural en el Túnez en la encrucijada entre los imperios otomano y español, y sugiere que los hombres juegan un papel decisivo en la construcción de nuevos paradigmas de género. Recientemente se ha traducido al francés; aunque haya seguido siendo muy poco conocida, Barg el-Lil fue traducida al castellano ya en 1982 por la arabista Ana Ramos y publicada por el Instituto Hispano-Árabe de Cultura.

Barg el-Lil vio la luz en 1961, cuando se fraguaba la construcción del estado poscolonial de Túnez bajo el mando del ‘padre de la patria’ Habib Bourguiba (1903-2000). La obra de Bachir Khreyif (1917-1983) tiene lugar durante los tumultuosos acontecimientos que asolaron la capital tunecina en el siglo XVI: la ocupación otomana a manos de Barbarroja en 1534 y el derrocamiento de este último al año siguiente por la flota de Carlos V. El protagonista de la novela es un esclavo centroafricano cuyo nombre da título a la obra: Barg el-Lil, o ‘el relámpago de la noche’ en árabe. Probablemente el nombre hace alusión a la fugacidad de las acciones del pícaro negro, que vive los también fugaces acontecimientos narrativos entre brincos, correteos y aventuras de toda clase.

Barg el-Lil en la Túnez del siglo XVI: entre la rivalidad imperial y el ‘multiculturalismo’

“Esta es la historia de Barg el-Lil”, se nos dice al principio de la novela, “un muchacho tunecino que, allá por el siglo X de la Hégira, vivió trascendentales acontecimientos históricos que marcaron profundamente su existencia”. Los acontecimientos se corresponden con el derrocamiento, en 1534, del sultán hafsí Muley Hassan a manos de Jair al-Din Barbarroja, y al derrocamiento de este un año más tarde a manos de la flota de Carlos V, cuya ayuda había solicitado el depuesto sultán. Así, la novela nos sitúa desde el principio en la encrucijada que se libró entre los dos grandes imperios mediterráneos de la época, el otomano y el español, en la Túnez del siglo XVI.

El ambiente de la capital tunecina en que tienen lugar las aventuras de Barg es marcadamente “multicultural”, como diríamos ahora. Es constante el ir y venir de los corsarios que llegan desde distintos puntos del Mare Nostrum con botines y cautivos que mantienen encerrados en la Ciudadela, o que venden en los mercados de la ciudad junto a los esclavos circasianos o subsaharianos. También viven en la ciudad algunos moriscos que han logrado escapar del acoso cristiano a los últimos bastiones musulmanes del mítico al-Andalus. Hay también algunos refugiados andalusíes llegados anteriormente, que deleitan a los locales con su música y sus cantos, que a su vez se mezclan con los de beduinos, genoveses y marineros mallorquines que viven en la capital.

Khreyif empezó a experimentar con la ficción histórica en las postrimerías de los sucesos de 1938, cuando se desató la represión violenta por las autoridades coloniales francesas

En las ajetreadas calles de Túnez se oyen distintos árabes, el turco, el italiano y la llamada lingua franca, una koiné lingüística que se desarrolló en el Mediterráneo moderno y que era el medio de comunicación entre cristianos de distintos orígenes y entre cristianos y musulmanes. Al principio de la novela, se nos dice que Barg “comienza su vida siendo esclavo de Sidi Hamed ben al-Najli, sabio que consagró sus días a la búsqueda de la ‘piedra filosofal’ y del ‘elixir de la vida’” (p. 9). El dueño de Barg, como habrá adivinado ya más de un lector, es el Cide Hamete Benengeli que, según Cervantes, escribió El Quijote, y que después ‘el manco de Lepanto’ tradujo. Este gracioso juego de intertextualidad podría entenderse como el intento, por parte de Bachir Khreyif, de retratar el Mediterráneo y las relaciones entre musulmanes y cristianos más allá de la rivalidad y el choque. La alusión a Cide Hamete sugeriría, así, la existencia de una especie de polinización literaria cruzada, porque, al fin y al cabo, si la opera magna de Cervantes se inscribía en el Magreb y bebía de éste, Barg el-Lil retoma el personaje cervantino para colocarlo en el escenario tunecino.

La mezcla, la variedad y el intercambio cultural, lingüístico y literario están muy presentes en Barg el-Lil. Pero ello no es óbice para hacer visibles las desigualdades sociales y culturales que imperaban en el siglo XVI. Prueba de ello es que el protagonista de la historia, como ya se ha mencionado, es un esclavo centroafricano, cuya traumática memoria de aprisionamiento y secuestro relata Khreyif.

Khreyif, 'la Historia subalterna' y el género en tiempos de Bourguiba

Bachir Khreyif nació en Nefta, un pueblo de la región sur-occidental de Túnez, en 1917, cuando el país era todavía un protectorado francés (1881-1956). Se trasladó a la capital con su familia cuando era niño, y allí obtuvo una educación tradicional que hacía de la memorización del Corán, la poesía árabe clásica y la formación lingüística su piedra angular. Todo ello le fue de gran ayuda a la hora de leer las crónicas y los manāqīb (o biografías laudatorias) del siglo XVI en que se apoyó para escribir Barg el-Lil. Hoy en día Khreyif es un autor muy conocido en su país y su polifacética obra, que incluye teatro, relato, ensayo y dos novelas históricas, una de ellas Barg el-Lil, forma parte del currículum de educación secundaria en Túnez.  

Khreyif empezó a experimentar con la ficción histórica en las postrimerías de los sucesos de 1938, cuando se desató la represión violenta de unas protestas por parte de las autoridades coloniales francesas. Entonces empezó a escribir Balara, que no publicó hasta años después, y que también era un trabajo histórico situado en el poco conocido periodo hafsí (1229-1574, en que Ifriqiya – que cubría partes de la actual Argelia, Túnez y Libia– fue gobernada por una dinastía musulmana sunní de ascendencia bereber). Balara contaba entre los personajes con un esclavo centroafricano que más tarde se convertiría en el protagonista de Barg el-Lil. Pero las protagonistas principales de Balara son mujeres.

Khreyif buscaba arrojar luz sobre las clases populares, esos “protagonistas desconocidos” de la historia que la historiografía clásica ha tendido a ignorar. Según el autor declaró a Fawzi al-Zimrili, el editor de las obras de Khreyif, los historiadores habían tendido a centrarse en ‘los hechos’ relacionados con quienes gobiernan: “El rey murió, vino otro rey, después aquel murió y entonces vino este otro, y así hasta el fin de los días” (Al-Bashīr Khreyīf: Al-A‘māl al-Kāmila [Obras completas de al-Bashir Khreyif], vol. 4 [Tunis: Dar al-Janub, 2007], p. 221). Así pues, en Barg el-Lil hay mujeres espías, y las esclavas (circasianas, calabresas, valencianas, llegadas desde Abisinia o el Sudán) distan de ser meras víctimas: en sus reuniones, una cuenta cómo se las ingenió para causar discordia entre sus captores, otra explica que evitó ser vendida a toda costa porque se había enamorado de su amo, y una tercera relata cómo se compinchó con un ladrón al que vendía los valiosos objetos de su dueño (pp. 34-35).

Si el marco histórico de los debates en torno al género es ineludible a la hora de leer Barg el-Lil, el del antirracismo no lo es menos

En este sentido, la novela se enmarca en el seno del proyecto nacionalista burguibiano de los años 50, en el que las mujeres constituían un símbolo de modernidad. Por aquel entonces, la llamada “cuestión de la mujer” se erigió en piedra angular del discurso de Bourguiba. La aprobación del Código de estatuto personal de 1956, que abolió la poliginia (mal llamada poligamia) y el repudio unilateral por parte del varón, entre otros, consolidó un feminismo de Estado que a día de hoy sigue suscitando acalorados debates en el seno de sectores feministas y no feministas en Túnez, tal y como explica la investigadora Sophie Bessis, autora –entre otros– de una biografía de Bourguiba (Le Monde Diplomatic: Le Défi Tunisien, sept. 2018, p. 7). No es casual, por tanto, que el repudio unilateral sea una de las formas de opresión que más se denuncian en Barg el-Lil. Aunque Khreyif también interviene en los debates sobre las relaciones de género a través de los personajes masculinos.

Los hombres, parece sugerir Khreyif, juegan un papel decisivo en la construcción de nuevos paradigmas de género. Así, Barg y su amigo Sha’shu’ construyen un vínculo de amistad fuerte, basado en la solidaridad recíproca, aunque ello no pasa porque el pícaro acepte sin rechistar los comentarios misóginos que Sha’shu’ profiere en alguna ocasión. En este caso, que Barg desapruebe a su amigo abre una grieta en la camaradería masculina que, como bien ha señalado el feminismo, es clave en la reproducción de los privilegios de los que gozan los individuos que son leídos como hombres.

El racismo y la esclavitud en tiempos revolucionarios: de los años 50 hasta hoy

Si el marco histórico de los debates en torno al género es ineludible a la hora de leer Barg el-Lil, el del antirracismo no lo es menos. Los años 50 fueron testigo del desarrollo de un movimiento que ahora denominaríamos “global”, y que tenía como objetivo la emancipación cultural y política tanto de los pueblos colonizados como de las personas africanas y sus descendientes, dispersas por todo el mundo a causa de la esclavitud.

En ese contexto revolucionario y panafricanista, que es también el de la guerra fría, se celebraron todo tipo de congresos, festivales y cumbres. En 1960, Túnez fue la sede de la Conferencia de Todos los Pueblos Africanos, cuya primera edición había tenido lugar en Accra (Ghana) en 1958. Frantz Fanon escribió su conocido Los condenados de la tierra entre Túnez, donde trabajaba para El Moudjahid, que era el periódico del Frente de Liberación Nacional argelinoy Accra, donde el Gobierno provisional argelino lo envió en calidad de embajador y desde donde realizó viajes a distintos países vecinos.

Aunque ahora todo esto nos resulte familiar, la esclavitud y el llamado “racismo anti-negro” han sido temas muy poco tratados hasta hace poco en Oriente Medio y el Magreb

Es probable que este contexto revolucionario influyera a Khreyif y lo empujara a hacer de un esclavo centroafricano el protagonista de mil y una aventuras. La novela relata el trauma del violento rapto de Barg y el racismo que vive de manera cotidiana: “Era negro y este mundo era el de los blancos” (p. 57). Aquí la blanquitud parece aludir no sólo a los “hombres blancos que llevaban turbante” (p. 58) y que conducían las caravanas que transportaban esclavos y objetos entre distintos puntos del continente africano, sino al conjunto de la población tunecina y al sistema que privilegia la blanquitud en todo el mundo.

Estos pensamientos de Barg, de hecho, pueden ser leídos como una extensión de la crítica fanoniana al racismo sistémico del colonialismo francés en Piel negra, máscaras blancas (1952), que Khreyif transporta a la Túnez hafsí-otomana en que la población negra es explotada por la tunecina blanca o, tomando prestada la formulación del crítico Homi Bhabha, “blanca, aunque no del todo (white, but not quite) en su artículo “Of Mimicry and Man: The Ambivalence of Colonial Discourse” (p. 153).

Aunque ahora todo esto nos resulte familiar, lo cierto es que la esclavitud y el llamado “racismo anti-negro” han sido temas muy poco tratados hasta hace poco en Oriente Medio y el Magreb. Sin embargo, las cosas están cambiando, sobre todo a raíz de las revoluciones que cumplen su décimo aniversario este año. La segunda edición del ‘Foro sobre la novela árabe’, celebrado en marzo de 2019 en Túnez, de hecho, estuvo dedicada a los temas del racismo y la esclavitud en la literatura árabe. En su ponencia inaugural, el renombrado literato libanés Elias Khoury afirmó que estos temas han estado “silenciados” en el panorama novelístico árabe y destacó el papel de la literatura en romper estos tabúes. El póster del evento internacional lucía la portada de Barg al-Lil, indicando así el papel pionero que la obra de Khreyif ha jugado en este ámbito.

Desde luego, el Magreb está liderando un cambio con respecto al abordaje de estos temas en lo cultural, como ha destacado el crítico Brahim El Guabli para el caso de la literatura marroquí, en su The sub-Saharan African Turn in Moroccan Literature. Se avecinan, pues, nuevos y emocionantes horizontes, pero conviene no olvidar lo que ya se hizo. Ojalá los y las lectoras hispanoablantes se animen a zambullirse en las aventuras del pícaro negro.

-------------

Itzea Goikolea-Amiano es investigadora en SOAS-Universidad de Londres y su trabajo versa sobre la historia, literatura y culturas del Magreb moderno y contemporáneo.

En los últimos años, la producción literaria árabe que aborda el tema de la esclavitud y el racismo que sufren las personas negras ha aumentado de manera notable. Un ejemplo accesible para el lector y lectora en castellano es Barg el-Lil, una historia original y entretenida, que además es la primera...

El artículo solo se encuentra publicado para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí

Autora >

Itzea Goikolea Amiano

Suscríbete a CTXT

Orgullosas
de llegar tarde
a las últimas noticias

Gracias a tu suscripción podemos ejercer un periodismo público y en libertad.
¿Quieres suscribirte a CTXT por solo 6 euros al mes? Pulsa aquí

Artículos relacionados >

Deja un comentario


Los comentarios solo están habilitados para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí