1. Número 1 · Enero 2015

  2. Número 2 · Enero 2015

  3. Número 3 · Enero 2015

  4. Número 4 · Febrero 2015

  5. Número 5 · Febrero 2015

  6. Número 6 · Febrero 2015

  7. Número 7 · Febrero 2015

  8. Número 8 · Marzo 2015

  9. Número 9 · Marzo 2015

  10. Número 10 · Marzo 2015

  11. Número 11 · Marzo 2015

  12. Número 12 · Abril 2015

  13. Número 13 · Abril 2015

  14. Número 14 · Abril 2015

  15. Número 15 · Abril 2015

  16. Número 16 · Mayo 2015

  17. Número 17 · Mayo 2015

  18. Número 18 · Mayo 2015

  19. Número 19 · Mayo 2015

  20. Número 20 · Junio 2015

  21. Número 21 · Junio 2015

  22. Número 22 · Junio 2015

  23. Número 23 · Junio 2015

  24. Número 24 · Julio 2015

  25. Número 25 · Julio 2015

  26. Número 26 · Julio 2015

  27. Número 27 · Julio 2015

  28. Número 28 · Septiembre 2015

  29. Número 29 · Septiembre 2015

  30. Número 30 · Septiembre 2015

  31. Número 31 · Septiembre 2015

  32. Número 32 · Septiembre 2015

  33. Número 33 · Octubre 2015

  34. Número 34 · Octubre 2015

  35. Número 35 · Octubre 2015

  36. Número 36 · Octubre 2015

  37. Número 37 · Noviembre 2015

  38. Número 38 · Noviembre 2015

  39. Número 39 · Noviembre 2015

  40. Número 40 · Noviembre 2015

  41. Número 41 · Diciembre 2015

  42. Número 42 · Diciembre 2015

  43. Número 43 · Diciembre 2015

  44. Número 44 · Diciembre 2015

  45. Número 45 · Diciembre 2015

  46. Número 46 · Enero 2016

  47. Número 47 · Enero 2016

  48. Número 48 · Enero 2016

  49. Número 49 · Enero 2016

  50. Número 50 · Febrero 2016

  51. Número 51 · Febrero 2016

  52. Número 52 · Febrero 2016

  53. Número 53 · Febrero 2016

  54. Número 54 · Marzo 2016

  55. Número 55 · Marzo 2016

  56. Número 56 · Marzo 2016

  57. Número 57 · Marzo 2016

  58. Número 58 · Marzo 2016

  59. Número 59 · Abril 2016

  60. Número 60 · Abril 2016

  61. Número 61 · Abril 2016

  62. Número 62 · Abril 2016

  63. Número 63 · Mayo 2016

  64. Número 64 · Mayo 2016

  65. Número 65 · Mayo 2016

  66. Número 66 · Mayo 2016

  67. Número 67 · Junio 2016

  68. Número 68 · Junio 2016

  69. Número 69 · Junio 2016

  70. Número 70 · Junio 2016

  71. Número 71 · Junio 2016

  72. Número 72 · Julio 2016

  73. Número 73 · Julio 2016

  74. Número 74 · Julio 2016

  75. Número 75 · Julio 2016

  76. Número 76 · Agosto 2016

  77. Número 77 · Agosto 2016

  78. Número 78 · Agosto 2016

  79. Número 79 · Agosto 2016

  80. Número 80 · Agosto 2016

  81. Número 81 · Septiembre 2016

  82. Número 82 · Septiembre 2016

  83. Número 83 · Septiembre 2016

  84. Número 84 · Septiembre 2016

  85. Número 85 · Octubre 2016

  86. Número 86 · Octubre 2016

  87. Número 87 · Octubre 2016

  88. Número 88 · Octubre 2016

  89. Número 89 · Noviembre 2016

  90. Número 90 · Noviembre 2016

  91. Número 91 · Noviembre 2016

  92. Número 92 · Noviembre 2016

  93. Número 93 · Noviembre 2016

  94. Número 94 · Diciembre 2016

  95. Número 95 · Diciembre 2016

  96. Número 96 · Diciembre 2016

  97. Número 97 · Diciembre 2016

  98. Número 98 · Enero 2017

  99. Número 99 · Enero 2017

  100. Número 100 · Enero 2017

  101. Número 101 · Enero 2017

  102. Número 102 · Febrero 2017

  103. Número 103 · Febrero 2017

  104. Número 104 · Febrero 2017

  105. Número 105 · Febrero 2017

  106. Número 106 · Marzo 2017

  107. Número 107 · Marzo 2017

  108. Número 108 · Marzo 2017

  109. Número 109 · Marzo 2017

  110. Número 110 · Marzo 2017

  111. Número 111 · Abril 2017

  112. Número 112 · Abril 2017

  113. Número 113 · Abril 2017

  114. Número 114 · Abril 2017

  115. Número 115 · Mayo 2017

  116. Número 116 · Mayo 2017

  117. Número 117 · Mayo 2017

  118. Número 118 · Mayo 2017

  119. Número 119 · Mayo 2017

  120. Número 120 · Junio 2017

  121. Número 121 · Junio 2017

  122. Número 122 · Junio 2017

  123. Número 123 · Junio 2017

  124. Número 124 · Julio 2017

  125. Número 125 · Julio 2017

  126. Número 126 · Julio 2017

  127. Número 127 · Julio 2017

  128. Número 128 · Agosto 2017

  129. Número 129 · Agosto 2017

  130. Número 130 · Agosto 2017

  131. Número 131 · Agosto 2017

  132. Número 132 · Agosto 2017

  133. Número 133 · Septiembre 2017

  134. Número 134 · Septiembre 2017

  135. Número 135 · Septiembre 2017

  136. Número 136 · Septiembre 2017

  137. Número 137 · Octubre 2017

  138. Número 138 · Octubre 2017

  139. Número 139 · Octubre 2017

  140. Número 140 · Octubre 2017

  141. Número 141 · Noviembre 2017

  142. Número 142 · Noviembre 2017

  143. Número 143 · Noviembre 2017

  144. Número 144 · Noviembre 2017

  145. Número 145 · Noviembre 2017

  146. Número 146 · Diciembre 2017

  147. Número 147 · Diciembre 2017

  148. Número 148 · Diciembre 2017

  149. Número 149 · Diciembre 2017

  150. Número 150 · Enero 2018

  151. Número 151 · Enero 2018

  152. Número 152 · Enero 2018

  153. Número 153 · Enero 2018

  154. Número 154 · Enero 2018

  155. Número 155 · Febrero 2018

  156. Número 156 · Febrero 2018

  157. Número 157 · Febrero 2018

  158. Número 158 · Febrero 2018

  159. Número 159 · Marzo 2018

  160. Número 160 · Marzo 2018

  161. Número 161 · Marzo 2018

  162. Número 162 · Marzo 2018

  163. Número 163 · Abril 2018

  164. Número 164 · Abril 2018

  165. Número 165 · Abril 2018

  166. Número 166 · Abril 2018

  167. Número 167 · Mayo 2018

  168. Número 168 · Mayo 2018

  169. Número 169 · Mayo 2018

  170. Número 170 · Mayo 2018

  171. Número 171 · Mayo 2018

  172. Número 172 · Junio 2018

  173. Número 173 · Junio 2018

  174. Número 174 · Junio 2018

  175. Número 175 · Junio 2018

  176. Número 176 · Julio 2018

  177. Número 177 · Julio 2018

  178. Número 178 · Julio 2018

  179. Número 179 · Julio 2018

  180. Número 180 · Agosto 2018

  181. Número 181 · Agosto 2018

  182. Número 182 · Agosto 2018

  183. Número 183 · Agosto 2018

  184. Número 184 · Agosto 2018

  185. Número 185 · Septiembre 2018

  186. Número 186 · Septiembre 2018

  187. Número 187 · Septiembre 2018

  188. Número 188 · Septiembre 2018

  189. Número 189 · Octubre 2018

  190. Número 190 · Octubre 2018

  191. Número 191 · Octubre 2018

  192. Número 192 · Octubre 2018

  193. Número 193 · Octubre 2018

  194. Número 194 · Noviembre 2018

  195. Número 195 · Noviembre 2018

  196. Número 196 · Noviembre 2018

  197. Número 197 · Noviembre 2018

  198. Número 198 · Diciembre 2018

  199. Número 199 · Diciembre 2018

  200. Número 200 · Diciembre 2018

  201. Número 201 · Diciembre 2018

  202. Número 202 · Enero 2019

  203. Número 203 · Enero 2019

  204. Número 204 · Enero 2019

  205. Número 205 · Enero 2019

  206. Número 206 · Enero 2019

  207. Número 207 · Febrero 2019

  208. Número 208 · Febrero 2019

  209. Número 209 · Febrero 2019

  210. Número 210 · Febrero 2019

  211. Número 211 · Marzo 2019

  212. Número 212 · Marzo 2019

  213. Número 213 · Marzo 2019

  214. Número 214 · Marzo 2019

  215. Número 215 · Abril 2019

  216. Número 216 · Abril 2019

  217. Número 217 · Abril 2019

  218. Número 218 · Abril 2019

  219. Número 219 · Mayo 2019

  220. Número 220 · Mayo 2019

  221. Número 221 · Mayo 2019

  222. Número 222 · Mayo 2019

  223. Número 223 · Mayo 2019

  224. Número 224 · Junio 2019

  225. Número 225 · Junio 2019

  226. Número 226 · Junio 2019

  227. Número 227 · Junio 2019

  228. Número 228 · Julio 2019

  229. Número 229 · Julio 2019

  230. Número 230 · Julio 2019

  231. Número 231 · Julio 2019

  232. Número 232 · Julio 2019

  233. Número 233 · Agosto 2019

  234. Número 234 · Agosto 2019

  235. Número 235 · Agosto 2019

  236. Número 236 · Agosto 2019

  237. Número 237 · Septiembre 2019

  238. Número 238 · Septiembre 2019

  239. Número 239 · Septiembre 2019

  240. Número 240 · Septiembre 2019

  241. Número 241 · Octubre 2019

  242. Número 242 · Octubre 2019

  243. Número 243 · Octubre 2019

  244. Número 244 · Octubre 2019

  245. Número 245 · Octubre 2019

  246. Número 246 · Noviembre 2019

  247. Número 247 · Noviembre 2019

  248. Número 248 · Noviembre 2019

  249. Número 249 · Noviembre 2019

  250. Número 250 · Diciembre 2019

  251. Número 251 · Diciembre 2019

  252. Número 252 · Diciembre 2019

  253. Número 253 · Diciembre 2019

  254. Número 254 · Enero 2020

  255. Número 255 · Enero 2020

  256. Número 256 · Enero 2020

  257. Número 257 · Febrero 2020

  258. Número 258 · Marzo 2020

  259. Número 259 · Abril 2020

  260. Número 260 · Mayo 2020

  261. Número 261 · Junio 2020

  262. Número 262 · Julio 2020

  263. Número 263 · Agosto 2020

  264. Número 264 · Septiembre 2020

  265. Número 265 · Octubre 2020

  266. Número 266 · Noviembre 2020

  267. Número 267 · Diciembre 2020

  268. Número 268 · Enero 2021

  269. Número 269 · Febrero 2021

  270. Número 270 · Marzo 2021

  271. Número 271 · Abril 2021

  272. Número 272 · Mayo 2021

  273. Número 273 · Junio 2021

  274. Número 274 · Julio 2021

CTXT necesita 15.000 socias/os para seguir creciendo. Suscríbete a CTXT

Asambleas

Lidia Posada y Carlos Taibo, participantes del 15M, lo recuerdan 10 años después

Aunque esperaban más del movimiento, creen que su legado no es despreciable, porque permitió reabrir debates y cuestionar la naturaleza del sistema

Guillermo Martínez 15/05/2021

<p>Charla de Carlos Taibo en el Bulevar (Córdoba) en septiembre de 2011.</p>

Charla de Carlos Taibo en el Bulevar (Córdoba) en septiembre de 2011.

Javi / Flickr (CC BY-SA 2.0)

A diferencia de otros medios, en CTXT mantenemos todos nuestros artículos en abierto. Nuestra apuesta es recuperar el espíritu de la prensa independiente: ser un servicio público. Si puedes permitirte pagar 4 euros al mes, apoya a CTXT. ¡Suscríbete!

Ha pasado una década desde que la Puerta del Sol se convirtiera en el kilómetro 0 de la movilización social en España. La acampada que allí se desplegó pronto germinaría también en decenas de ciudades del territorio, incluso del extranjero. Lidia Posada tenía 26 años entonces y militaba en Democracia Real Ya, el colectivo que convocó la manifestación aquel 15 de mayo. En la acampada participó en la Comisión de Comunicación y Extensión. También en StopDesahucios, el origen de la Oficina de Vivienda. Entonces era, y sigue siendo, abogada. El escritor y divulgador Carlos Taibo contaba 55 años y tres días cuando dirigió unas palabras al final de la manifestación. “Lo hice cargado de dudas, por cuanto el manifiesto de convocatoria era más bien moderado. Aunque pensé que lo que tenía previsto decir podía resultar en exceso radical, el problema quedó rápidamente resuelto: apenas se oía nada”, recuerda. Poco tiempo después publicaría Nada será como antes. Sobre el movimiento 15-M y El 15-M en sesenta preguntas (los dos con Catarata en 2011). Diez años después, los dos personajes comparten su experiencia .

El 15-M fue una demostración de alegría y de entusiasmo contagiado. ¿Qué recordáis de aquellos primeros días en las plazas?

Lidia Posada: Yo pienso que el 15-M nació el 17-M cuando todas esas personas volvieron a aparecer por la plaza para mostrar solidaridad con las detenidas y persistencia contra el régimen.

Recuerdo sentir mucha ilusión y una creciente confianza en el resto de la gente. Todos los días conocías a decenas de personas nuevas. También recuerdo mucho cansancio porque yo trabajaba hasta las 18:00 y hacía mis tareas de la Asamblea hasta las 3:00. Estuve semanas durmiendo muy poco.

Carlos Taibo: Recuerdo sí, la alegría y el entusiasmo, que revelaban que por fin habían estallado de forma creativa muchas tensiones. Pero por encima de todo lo que recuerdo es la irrupción de un discurso y de unas prácticas radicales, que, asentadas en la asamblea, hasta entonces habían sido privativas de determinados cenáculos propios del mundo libertario y de algunas instancias de la izquierda de siempre. Ahora alcanzaban, de manera casi milagrosa, a mucha gente. Yo fui, en cualquier caso, el primer sorprendido.   

¿Os acordáis de cómo lo relataron los medios de comunicación?

LP: Sí. En Comunicación otras compañeras hacían un análisis diario del tratamiento en prensa. Al principio hubo una batalla por el apodo: jóvenes, indignados, acampados, etc. Se detectó que siempre se quería infantilizar la protesta. Primero cuestionaron nuestra identidad, luego las demandas y, finalmente, el método.

Yo fui portavoz durante un par de días. Era un cargo rotativo. Recuerdo dos cosas: la primera, que la televisión se rebelaba frente a los tiempos de la Asamblea. Cuando yo les decía que algo estaba en el orden del día de la jornada me preguntaban e insistían sobre cuál iba a ser el resultado o qué resultado quería yo. Como si fuera una obra de teatro en vez de un evento real. La segunda es que no querían asumir que los cargos de portavoz eran provisionales. Se habilitó un teléfono 24h para atender consultas pero la tele buscaba caras permanentes y no sólo las buscaba sino que quería imponerlas.

Se habilitó un teléfono 24h para atender consultas pero la tele buscaba caras permanentes y no sólo las buscaba, sino que quería imponerlas

CT: Al principio, y me ceñiré a ellos, los medios progresistas –el diario coprofágico El País, la SER, La Sexta– mostraron una mezcla de desdén y estupor. Cuando tuvieron que tomar nota de lo que ocurría, en la mayoría de los casos procuraron retratar el 15-M como una infantil e inocua fiesta de jóvenes indignados. Al poco, la estrategia cambió en provecho de un ejercicio encaminado a rebajar el contenido de las demandas que llegaban de las plazas. Cuando en estas se gritaba que se iba a acabar la paz social, los medios sugerían que el movimiento reclamaba poco más que una sórdida reforma de la ley electoral. Al tiempo, esos medios buscaban desesperadamente líderes que a duras penas encontraban.

¿Qué acampadas presenciasteis? ¿Visteis alguna diferencia entre ellas?

LP: Acampadas físicas sólo vi la de Madrid. Visité otras ciudades durante 2012 pero ya no era lo mismo. Como curiosidad, diré que existía un documento en tomalaplaza.net llamado Cómo hacer una acampada con consejos básicos materiales y legales.

CT: En mi condición de charlista inmoderado estuve en un par de centenares. Las había de todos los pelajes. Y ello tanto en el terreno generacional como en lo que respecta a la ubicación espacial o a la profesional. En unas predominaban las activistas de los movimientos sociales y en otras lo que se dio en llamar, a mi entender con poco criterio, jóvenes indignados. La abrumadora mayoría eran, en cualquier caso, asambleas urbanas, algo que no dejó de ser un problema en el marco general del 15-M, que, por otra parte, y desgraciadamente, apenas acogió inmigrantes. 

En las más de 200 acampadas en España, el único órgano soberano de decisión era la asamblea ¿Alguna vez habíais visto algo parecido en vuestra vida? ¿Lo habíais imaginado?

LP: Durante los meses anteriores yo ya había practicado el asamblearismo. Todo lo que sé lo aprendí en el Patio Maravillas y del libro Asambleas y Reuniones. Pero la magnitud del 15-M no la hubiera podido pronosticar ni en el mejor de mis sueños. Sobre esto quiero ensalzar la figura de las compañeras de la Comisión de Dinamización y lo mucho que nos enseñaron a todas sobre cómo formular y reformular una idea cuando de verdad se busca un consenso.

CT: Lo había visto pero siempre en pequeños circuitos y al amparo de lo que en los hechos eran activistas con años de experiencia. Ya he dicho que en modo alguno entraba dentro de mi cabeza que eso iba a suceder. Por momentos tengo la impresión de que lo ocurrido entonces ha sido para mí un estímulo para buscar la lucidez y el coraje de muchas gentes comunes que tienen que estar en el núcleo de cualquier proyecto emancipador.

La transversalidad del 15-M se vio en el grito mudo del día 21, desafiando la legalidad y en el que participaron 20.000 personas. ¿Qué podríamos aprender de ello en una actualidad repleta de extremismos y odio?

LP: El grito fue mudo por algo. Yo quisiera distinguir entre transversalidad de los y las participantes y la verdadera transversalidad del contenido de lo que se pide. No creo que el 15-M tuviera un contenido especialmente transversal. De hecho, uno de los retos principales fue cómo establecer mecanismos de participación más justos que huyeran del maniqueísmo.

Lo que sí posibilitó el 15-M fue el espacio y el clima adecuados para debatir contenido y no limitarse a reaccionar con virulencia a lo que otro ha dicho, como pasa ahora, que es diferente. Yo opino que al fascismo hay que odiarlo y, sobre todo, que, cada tanto, hay que recordar por qué. También echo de menos un espacio en el que debatir nuevos modelos de sociedad, incluso radicales o extremos. Ambas cosas no deberían ser incompatibles pero hemos perdido la paciencia y la actitud.

CT: No creo que podamos aprender mucho. Lo ocurrido en la última década demuestra, a mi entender, que cuando hablamos de ‘la izquierda’ empleamos un concepto muy vaporoso y manipulable. Mi ‘izquierda’ la configuran las gentes que creen en la autogestión y la practican, y que son conscientes del riesgo de un colapso general. Hablo de una izquierda anticapitalista, decrecentista, antipatriarcal e internacionalista, que no es abrazada, en los hechos, por la mayoría de las gentes que se sitúan en lo que convencionalmente se entiende por izquierda. Un poco de extremismo no me parece mal.

El impulso que supuso la toma de las plazas en la primavera de hace una década se vio después en las mareas por los servicios públicos, la PAH, los Yayoflautas, el 15MpaRato, Rodea el Congreso, etc. ¿Qué puede decir de la forma en que la ciudadanía adquirió conciencia?

LP: No me atrevo a decir que el 15-M hiciera adquirir conciencia a determinados grupos. Los Yayoflautas, por ejemplo, son personas que llevan danzando ya varias décadas. Pero el intercambio de ideas en las plazas sí sirvió, deduzco, para nutrir el repertorio de ideas y acciones de esos grupos. También para tejer una red de solidaridad y sinergias entre colectivos, de tal manera que la Marea Verde sabe que cuenta con la Marea Blanca y ambas con LegalSol.

Donde los movimientos sociales alternativos eran fuertes, el 15-M se desarrolló con menor poderío

CT: Aunque efímero, fue un soplo de aire fresco que desnudó las miserias de lo que con alguna liberalidad voy a llamar ‘izquierda tradicional’. Hablo de su culto a los líderes, las jerarquías y los liberados, de su lenguaje a menudo incomprensible, de su desprecio de la gente común, de una escasa voluntad de revisar conceptos y certezas, de un sectarismo sin límite y, al cabo, de la aceptación soterrada, vía socialdemocracia o vía leninismo, de la miseria existente. Cierto es que el 15-M no permitió dejar atrás todo eso. Se limitó a señalar que había otros caminos y que sobraban los motivos para recorrerlos.     

La acampada de Madrid se terminó el 12 de junio y la de Barcelona seis días antes. Aunque estas dos grandes ciudades atrajeran la mayor parte de los focos, fue un movimiento totalmente descentralizado en el territorio español y muy similar entre sí. ¿Qué compartían los activistas para que esto sucediera?

LP: Yo identifico dos claves. La primera es que las manifestaciones del 15-M eran una especie de coronación de un ciclo de protestas que cada vez eran más multitudinarias. Así que todo el mundo estaba en la misma página reivindicativa, por decirlo así. La segunda es que durante las acampadas había muchísimo flujo de comunicación. En el caso de Madrid, la Comisión de Extensión se encargaba de este contacto con otras ciudades. Las Acampadas tenían mucho curro entre bambalinas.

CT: Padecían problemas similares, producto de la crisis sin fondo del régimen de la transición y del desvarío capitalista que se revelaba en la trastienda. Pero diferencias, las hubo. Me limitaré a señalar, por un lado, que, no sin paradoja, donde los movimientos sociales alternativos eran fuertes, el 15-M se desarrolló con menor poderío. Y, por el otro, que en aquellos lugares en los que había problemas vinculados con la cuestión nacional, la presencia y la deriva del 15-M fueron distintas. Tal y como lo señalas, y en cualquier caso, el 15-M fue un movimiento felizmente descentralizado.    

Con el tiempo, el movimiento viró hacia otras posiciones. Una de ellas es la creación de Podemos. ¿Qué tiene Podemos del 15-M y qué tenía el 15-M que no tiene Podemos?

LP: Yo no he participado en Podemos, por lo que puedo caer en algún juicio injusto opinando desde la periferia. Me parece que Podemos y el 15-M guardan una identidad parcial en sus integrantes y, en consecuencia, Podemos ha mantenido contenido, códigos y expresiones del folclore quincemayista. Pero no me parece que Podemos sea el producto del viraje del movimiento. Fue otra cosa nueva. Otros participantes iniciaron proyectos laborales integrados en el Mercado Social o propuestas autogestionadas de economía como el Nodo de Producción o de apoyo mutuo como el Sindicato del Barrio de Hortaleza. Estos también son descendientes pero ninguno es el sucesor. Todo son metonimias de aquella otra ciudad dentro de la ciudad.

No me parece que Podemos sea el producto del viraje del 15-M. Fue otra cosa nueva

CT: Es difícil responder, siquiera sólo sea porque en los hechos hubo varios 15-M distintos. El que yo defendí y defiendo, asambleario, horizontal, antiautoritario, autogestionario, anticapitalista y con voluntad de rechazo de liderazgos y personalismos, nada tenía que ver con Podemos, que es la representación mayor de lo contrario. Cuando muchas gentes, hoy, añoran la reaparición del 15-M, creo que en la mayoría de los casos buscan ese 15-M que acabo de mencionar y expresan en un grado u otro su desdén por lo que ha supuesto, en forma de integración en un sistema lamentable, Podemos. 

Ya en el plano más personal, ¿qué sentíais al ver lo que estaba consiguiendo el 15-M hace diez años? Y en retrospectiva, ¿qué sentís ahora?

LP: No engaño a nadie si digo que yo en 2011 creí que estaba haciendo la revolución. Con todas las letras. Creí que estaba asistiendo al fin del individualismo y del capitalismo. Pensé que saldríamos de 2012 con un proceso constituyente en marcha. Pero pronto se intensificó la brutalidad policial. Al final no podía una ni sentarse en el Retiro a celebrar una asamblea. Pasé mucho miedo durante algunos meses, la verdad. Algunos culpan a Podemos de la desarticulación de la lucha en la calle pero lo cierto es que ya estaba tocada de muerte por la represión. Rocío Lanchares lo retrata muy bien en su novela Hotel Madrid, historia triste. Hoy sé que éramos un poco inocentes pero, como Édith Piaf, no me arrepiento de nada.

CT: Aunque esperaba más del 15-M, creo que su legado no es despreciable, pues ha permitido reabrir debates que estaban cerrados y en ese sentido ha invitado a cuestionar la naturaleza del sistema –el capitalismo, la explotación, la alienación, la plusvalía, la sociedad patriarcal, las guerras imperiales, la crisis ecológica, el colapso– y ha otorgado un relieve limitado a las disputas relativas al régimen que tanto interesan, por ejemplo, a Podemos. También ha dado un impulso innegable a la construcción de espacios autónomos autogestionados, desmercantilizados y, ojalá, despatriarcalizados. Doy por seguro que, lejos de elecciones, instituciones y separaciones, llegarán nuevos 15-M.

Autor >

Suscríbete a CTXT

Orgullosas
de llegar tarde
a las últimas noticias

Gracias a tu suscripción podemos ejercer un periodismo público y en libertad.
¿Quieres suscribirte a CTXT por solo 6 euros al mes? Pulsa aquí

Artículos relacionados >

Deja un comentario


Los comentarios solo están habilitados para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí