1. Número 1 · Enero 2015

  2. Número 2 · Enero 2015

  3. Número 3 · Enero 2015

  4. Número 4 · Febrero 2015

  5. Número 5 · Febrero 2015

  6. Número 6 · Febrero 2015

  7. Número 7 · Febrero 2015

  8. Número 8 · Marzo 2015

  9. Número 9 · Marzo 2015

  10. Número 10 · Marzo 2015

  11. Número 11 · Marzo 2015

  12. Número 12 · Abril 2015

  13. Número 13 · Abril 2015

  14. Número 14 · Abril 2015

  15. Número 15 · Abril 2015

  16. Número 16 · Mayo 2015

  17. Número 17 · Mayo 2015

  18. Número 18 · Mayo 2015

  19. Número 19 · Mayo 2015

  20. Número 20 · Junio 2015

  21. Número 21 · Junio 2015

  22. Número 22 · Junio 2015

  23. Número 23 · Junio 2015

  24. Número 24 · Julio 2015

  25. Número 25 · Julio 2015

  26. Número 26 · Julio 2015

  27. Número 27 · Julio 2015

  28. Número 28 · Septiembre 2015

  29. Número 29 · Septiembre 2015

  30. Número 30 · Septiembre 2015

  31. Número 31 · Septiembre 2015

  32. Número 32 · Septiembre 2015

  33. Número 33 · Octubre 2015

  34. Número 34 · Octubre 2015

  35. Número 35 · Octubre 2015

  36. Número 36 · Octubre 2015

  37. Número 37 · Noviembre 2015

  38. Número 38 · Noviembre 2015

  39. Número 39 · Noviembre 2015

  40. Número 40 · Noviembre 2015

  41. Número 41 · Diciembre 2015

  42. Número 42 · Diciembre 2015

  43. Número 43 · Diciembre 2015

  44. Número 44 · Diciembre 2015

  45. Número 45 · Diciembre 2015

  46. Número 46 · Enero 2016

  47. Número 47 · Enero 2016

  48. Número 48 · Enero 2016

  49. Número 49 · Enero 2016

  50. Número 50 · Febrero 2016

  51. Número 51 · Febrero 2016

  52. Número 52 · Febrero 2016

  53. Número 53 · Febrero 2016

  54. Número 54 · Marzo 2016

  55. Número 55 · Marzo 2016

  56. Número 56 · Marzo 2016

  57. Número 57 · Marzo 2016

  58. Número 58 · Marzo 2016

  59. Número 59 · Abril 2016

  60. Número 60 · Abril 2016

  61. Número 61 · Abril 2016

  62. Número 62 · Abril 2016

  63. Número 63 · Mayo 2016

  64. Número 64 · Mayo 2016

  65. Número 65 · Mayo 2016

  66. Número 66 · Mayo 2016

  67. Número 67 · Junio 2016

  68. Número 68 · Junio 2016

  69. Número 69 · Junio 2016

  70. Número 70 · Junio 2016

  71. Número 71 · Junio 2016

  72. Número 72 · Julio 2016

  73. Número 73 · Julio 2016

  74. Número 74 · Julio 2016

  75. Número 75 · Julio 2016

  76. Número 76 · Agosto 2016

  77. Número 77 · Agosto 2016

  78. Número 78 · Agosto 2016

  79. Número 79 · Agosto 2016

  80. Número 80 · Agosto 2016

  81. Número 81 · Septiembre 2016

  82. Número 82 · Septiembre 2016

  83. Número 83 · Septiembre 2016

  84. Número 84 · Septiembre 2016

  85. Número 85 · Octubre 2016

  86. Número 86 · Octubre 2016

  87. Número 87 · Octubre 2016

  88. Número 88 · Octubre 2016

  89. Número 89 · Noviembre 2016

  90. Número 90 · Noviembre 2016

  91. Número 91 · Noviembre 2016

  92. Número 92 · Noviembre 2016

  93. Número 93 · Noviembre 2016

  94. Número 94 · Diciembre 2016

  95. Número 95 · Diciembre 2016

  96. Número 96 · Diciembre 2016

  97. Número 97 · Diciembre 2016

  98. Número 98 · Enero 2017

  99. Número 99 · Enero 2017

  100. Número 100 · Enero 2017

  101. Número 101 · Enero 2017

  102. Número 102 · Febrero 2017

  103. Número 103 · Febrero 2017

  104. Número 104 · Febrero 2017

  105. Número 105 · Febrero 2017

  106. Número 106 · Marzo 2017

  107. Número 107 · Marzo 2017

  108. Número 108 · Marzo 2017

  109. Número 109 · Marzo 2017

  110. Número 110 · Marzo 2017

  111. Número 111 · Abril 2017

  112. Número 112 · Abril 2017

  113. Número 113 · Abril 2017

  114. Número 114 · Abril 2017

  115. Número 115 · Mayo 2017

  116. Número 116 · Mayo 2017

  117. Número 117 · Mayo 2017

  118. Número 118 · Mayo 2017

  119. Número 119 · Mayo 2017

  120. Número 120 · Junio 2017

  121. Número 121 · Junio 2017

  122. Número 122 · Junio 2017

  123. Número 123 · Junio 2017

  124. Número 124 · Julio 2017

  125. Número 125 · Julio 2017

  126. Número 126 · Julio 2017

  127. Número 127 · Julio 2017

  128. Número 128 · Agosto 2017

  129. Número 129 · Agosto 2017

  130. Número 130 · Agosto 2017

  131. Número 131 · Agosto 2017

  132. Número 132 · Agosto 2017

  133. Número 133 · Septiembre 2017

  134. Número 134 · Septiembre 2017

  135. Número 135 · Septiembre 2017

  136. Número 136 · Septiembre 2017

  137. Número 137 · Octubre 2017

  138. Número 138 · Octubre 2017

  139. Número 139 · Octubre 2017

  140. Número 140 · Octubre 2017

  141. Número 141 · Noviembre 2017

  142. Número 142 · Noviembre 2017

  143. Número 143 · Noviembre 2017

  144. Número 144 · Noviembre 2017

  145. Número 145 · Noviembre 2017

  146. Número 146 · Diciembre 2017

  147. Número 147 · Diciembre 2017

  148. Número 148 · Diciembre 2017

  149. Número 149 · Diciembre 2017

  150. Número 150 · Enero 2018

  151. Número 151 · Enero 2018

  152. Número 152 · Enero 2018

  153. Número 153 · Enero 2018

  154. Número 154 · Enero 2018

  155. Número 155 · Febrero 2018

  156. Número 156 · Febrero 2018

  157. Número 157 · Febrero 2018

  158. Número 158 · Febrero 2018

  159. Número 159 · Marzo 2018

  160. Número 160 · Marzo 2018

  161. Número 161 · Marzo 2018

  162. Número 162 · Marzo 2018

  163. Número 163 · Abril 2018

  164. Número 164 · Abril 2018

  165. Número 165 · Abril 2018

  166. Número 166 · Abril 2018

  167. Número 167 · Mayo 2018

  168. Número 168 · Mayo 2018

  169. Número 169 · Mayo 2018

  170. Número 170 · Mayo 2018

  171. Número 171 · Mayo 2018

  172. Número 172 · Junio 2018

  173. Número 173 · Junio 2018

  174. Número 174 · Junio 2018

  175. Número 175 · Junio 2018

  176. Número 176 · Julio 2018

  177. Número 177 · Julio 2018

  178. Número 178 · Julio 2018

  179. Número 179 · Julio 2018

  180. Número 180 · Agosto 2018

  181. Número 181 · Agosto 2018

  182. Número 182 · Agosto 2018

  183. Número 183 · Agosto 2018

  184. Número 184 · Agosto 2018

  185. Número 185 · Septiembre 2018

  186. Número 186 · Septiembre 2018

  187. Número 187 · Septiembre 2018

  188. Número 188 · Septiembre 2018

  189. Número 189 · Octubre 2018

  190. Número 190 · Octubre 2018

  191. Número 191 · Octubre 2018

  192. Número 192 · Octubre 2018

  193. Número 193 · Octubre 2018

  194. Número 194 · Noviembre 2018

  195. Número 195 · Noviembre 2018

  196. Número 196 · Noviembre 2018

  197. Número 197 · Noviembre 2018

  198. Número 198 · Diciembre 2018

  199. Número 199 · Diciembre 2018

  200. Número 200 · Diciembre 2018

  201. Número 201 · Diciembre 2018

  202. Número 202 · Enero 2019

  203. Número 203 · Enero 2019

  204. Número 204 · Enero 2019

  205. Número 205 · Enero 2019

  206. Número 206 · Enero 2019

  207. Número 207 · Febrero 2019

  208. Número 208 · Febrero 2019

  209. Número 209 · Febrero 2019

  210. Número 210 · Febrero 2019

  211. Número 211 · Marzo 2019

  212. Número 212 · Marzo 2019

  213. Número 213 · Marzo 2019

  214. Número 214 · Marzo 2019

  215. Número 215 · Abril 2019

  216. Número 216 · Abril 2019

  217. Número 217 · Abril 2019

  218. Número 218 · Abril 2019

  219. Número 219 · Mayo 2019

  220. Número 220 · Mayo 2019

  221. Número 221 · Mayo 2019

  222. Número 222 · Mayo 2019

  223. Número 223 · Mayo 2019

  224. Número 224 · Junio 2019

  225. Número 225 · Junio 2019

  226. Número 226 · Junio 2019

  227. Número 227 · Junio 2019

  228. Número 228 · Julio 2019

  229. Número 229 · Julio 2019

  230. Número 230 · Julio 2019

  231. Número 231 · Julio 2019

  232. Número 232 · Julio 2019

  233. Número 233 · Agosto 2019

  234. Número 234 · Agosto 2019

  235. Número 235 · Agosto 2019

  236. Número 236 · Agosto 2019

  237. Número 237 · Septiembre 2019

  238. Número 238 · Septiembre 2019

  239. Número 239 · Septiembre 2019

  240. Número 240 · Septiembre 2019

  241. Número 241 · Octubre 2019

  242. Número 242 · Octubre 2019

  243. Número 243 · Octubre 2019

  244. Número 244 · Octubre 2019

  245. Número 245 · Octubre 2019

  246. Número 246 · Noviembre 2019

  247. Número 247 · Noviembre 2019

  248. Número 248 · Noviembre 2019

  249. Número 249 · Noviembre 2019

  250. Número 250 · Diciembre 2019

  251. Número 251 · Diciembre 2019

  252. Número 252 · Diciembre 2019

  253. Número 253 · Diciembre 2019

  254. Número 254 · Enero 2020

  255. Número 255 · Enero 2020

  256. Número 256 · Enero 2020

  257. Número 257 · Febrero 2020

  258. Número 258 · Marzo 2020

  259. Número 259 · Abril 2020

  260. Número 260 · Mayo 2020

  261. Número 261 · Junio 2020

  262. Número 262 · Julio 2020

  263. Número 263 · Agosto 2020

  264. Número 264 · Septiembre 2020

  265. Número 265 · Octubre 2020

  266. Número 266 · Noviembre 2020

  267. Número 267 · Diciembre 2020

  268. Número 268 · Enero 2021

  269. Número 269 · Febrero 2021

  270. Número 270 · Marzo 2021

  271. Número 271 · Abril 2021

  272. Número 272 · Mayo 2021

CTXT necesita 15.000 socias/os para seguir creciendo. Suscríbete a CTXT

Necromercado

Finlandia tiene una vacuna para la covid desde hace nueve meses y optó por la ‘Big Pharma’

Moderna recibió 2.500 millones de ayudas públicas en Estados Unidos. Los investigadores de la Universidad de Helsinki necesitaban 50 millones para la fase III de su vacuna, libre de patentes. No consiguieron ayuda del Gobierno

Ilari Kaila / Joona-Hermanni Mäkinen (Jacobin) 12/03/2021

<p>Vacunación en el condado de Baltimore de trabajadores de salud.</p>

Vacunación en el condado de Baltimore de trabajadores de salud.

Baltimore County Government

A diferencia de otros medios, en CTXT mantenemos todos nuestros artículos en abierto. Nuestra apuesta es recuperar el espíritu de la prensa independiente: ser un servicio público. Si puedes permitirte pagar 4 euros al mes, apoya a CTXT. ¡Suscríbete!

El pasado mes de mayo, un equipo de destacados investigadores finlandeses tenía lista una vacuna sin patente de la covid-19, lo que podría haber permitido a países de todo el mundo inocular a sus poblaciones sin desembolsar grandes sumas de dinero. Sin embargo, en lugar de apoyar la iniciativa, el gobierno de Finlandia se puso de parte de la gran industria farmacéutica, lo que demuestra que un modelo de financiación basado en patentes antepone los beneficios económicos a la salud pública.

“Consideramos que era nuestro deber empezar a desarrollar una alternativa de este tipo”, afirma el profesor Kalle Saksela, presidente del departamento de Virología de la Universidad de Helsinki. “En primavera seguía creyendo que seguramente alguna entidad pública se involucraría y comenzaría a promoverla. Al parecer ninguna situación es lo suficientemente urgente como para empujar al Estado a buscar activamente algo así”.

Desde mayo de 2020, el equipo de Saksela tiene lista una vacuna sin patente de la covid-19, a la que denominaron “el Linux de las vacunas” en un guiño al famoso sistema operativo de código abierto que también nació en Finlandia. El trabajo se basa en datos de investigación disponibles para el público y se articula en torno al principio de intercambio de todos los nuevos hallazgos en revistas especializadas.

Del equipo de investigación cabe destacar algunos de los pesos pesados ​​científicos de Finlandia, como Seppo Ylä-Herttuala, miembro de la Academia Finlandesa, profesor del Instituto AI Virtanen y antiguo presidente de la Sociedad Europea de Terapia Génica y Celular, y el académico Kari Alitalo, asociado foráneo de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos. Estos sostienen que su spray nasal, basado en tecnología y conocimientos consolidados, es seguro y sumamente efectivo.

“Es un producto terminado, en el sentido de que la formulación ya no cambiará de ningún modo con más pruebas”, afirma Saksela. “Con lo que tenemos podríamos inocular a toda la población de Finlandia mañana”.

Sin embargo, en lugar de explorar el potencial de la investigación exenta de propiedad intelectual, Finlandia, al igual que otros países occidentales, ha seguido la política común de las últimas décadas: apoyarse plenamente en la gran industria farmacéutica.

En el relato predominante, las vacunas para la covid-19 de primera generación de Pfizer, Moderna y AstraZeneca habitualmente se presentan como un ejemplo del modo en que los mercados incentivan y aceleran la innovación esencial. En realidad, el hecho de que el afán de lucro sea el motor principal en el desarrollo de la investigación médica ha sido devastador, especialmente en una pandemia mundial. La vacuna finlandesa constituye un ejemplo impactante de las muchas formas en que el modelo contemporáneo de financiación basado en patentes ha ralentizado el desarrollo de vacunas y el modo en que actualmente obstaculiza la posibilidad de llevar a cabo eficaces campañas de inoculación masiva.

La propiedad intelectual privada

La necesidad de descubrir el próximo producto patentado revolucionario tiene muchos efectos nocivos en el ámbito de la investigación. Incentiva a las empresas a ocultar sus hallazgos mutuamente y dentro de la comunidad científica en general, incluso a costa de la salud humana. El modelo de “código abierto” exento de propiedad intelectual tiene como objetivo revertir esto y convertir la investigación en un esfuerzo de colaboración multilateral en lugar de una carrera para inventar y reinventar la rueda.

Cuando se trata específicamente de la covid-19, el efecto paralizante del modelo de financiación contemporáneo se deja sentir de forma más acuciante en las etapas finales: obtener la aprobación y puesta en marcha del producto final. El tiempo perdido durante los primeros días de la pandemia debido a la falta de colaboración y a los secretos comerciales, señala el virólogo Saksela, es relativamente insignificante. De hecho, el desarrollo de todas las vacunas de la covid-19 de primera generación ha sido sencillo.

“La investigación preliminar se terminó en una tarde y marcó la dirección para el resto”, afirma Saksela. “Al basarnos en lo que ya sabemos sobre el SARS-1 y el MERS, todo era bastante obvio –no una hazaña científica–”. En lugar de introducir un germen inactivado o debilitado en el cuerpo humano, las nuevas vacunas de coronavirus entrenan nuestro sistema inmunológico para responder a una “proteína de pico” –en sí misma, inofensiva– que forma las protuberancias características en la superficie del virus.

El hecho de que el afán de lucro sea el motor principal en el desarrollo de la investigación médica ha sido devastador, especialmente en una pandemia mundial

El ampliamente compartido conocimiento de este mecanismo es anterior a la contribución de las empresas farmacéuticas. Esto plantea interrogantes acerca del impacto de las investigaciones impulsadas por las patentes en el producto final. ¿Hasta qué punto el trabajo está guiado por la eficacia médica y en qué medida se basa en la necesidad de conservar la propiedad de la marca?

“Diferentes empresas de biotecnología colocarían la proteína de pico en algún tipo de mecanismo de distribución, ya sea tecnología de ARN u otra cosa”, explica Saksela. ”Y, por lo general, la elección se basa en las aplicaciones para las que tienen una patente, independientemente de que sea o no la mejor opción”.

La vacuna finlandesa usa un adenovirus que contiene las instrucciones genéticas para sintetizar la proteína de pico. Una de sus ventajas prácticas es que, a diferencia de la tecnología de ARN basada en nanopartículas lipídicas, se puede almacenar en una nevera normal, posiblemente incluso a temperatura ambiente. Esto hace que la logística de distribución sea más fácil y económica sin necesidad de almacenamiento ultrafrío. Además de su estabilidad y la comodidad de la administración nasal, puede que la vacuna posea otras cualidades superiores a muchas de las que se encuentran actualmente en el mercado, considera el equipo de Saksela. “Para detener por completo la propagación del virus y deshacerse de nuevas mutaciones, tenemos que inducir la inmunidad esterilizante”, lo que significa que el virus ya no se replica en el cuerpo de una persona que por lo demás está sana. Los ensayos preliminares parecen confirmar que el spray nasal lo logra. “Con aproximadamente la mitad de las personas expuestas, incluso si son asintomáticas, el virus todavía está presente en el sistema respiratorio superior. De modo que, incluso si está a punto de salir, todavía hace estragos, convirtiendo el sistema inmunológico en una especie de compañero de entrenamiento”.

Pero si la vacuna es tan buena como se anuncia, ¿qué la está frenando? Aparte de la gran industria farmacéutica y el capital de riesgo, quedan pocos mecanismos para asegurar la financiación de los ensayos en pacientes a gran escala, necesarios para lograr que una vacuna cruce la línea de meta. Las patentes son monopolios avalados por el Estado que prometen unos rendimientos potencialmente enormes sobre la inversión. El modelo actual de financiación de la investigación farmacéutica se basa casi por completo en esa expectativa, y es aquí donde un producto médico exento de propiedad intelectual se topa con serios obstáculos.

Un ensayo clínico en Fase III requiere la participación de decenas de miles de seres humanos y costaría aproximadamente 50 millones de dólares. Pero si se tiene en cuenta que, a pesar del relativo éxito de Finlandia en el control del virus, el país ya ha tenido que pedir prestados 18.000 millones de euros adicionales para sobrevivir, la cantidad empieza a parecerse más a una gota en el mar, lo que se suma a aproximadamente una cuarta parte del porcentaje de la deuda pública provocada por la pandemia hasta ahora. La cifra se vuelve irrisoria cuando se compara con la pérdida de vidas humanas y la devastación económica en todo el mundo.

El Estado allana el camino a los beneficios privados

Esta situación es especialmente absurda si tenemos en cuenta que la llamada investigación farmacéutica privada está financiada mayoritariamente con fondos públicos. Moderna recibió 2.500 millones de dólares en ayudas del gobierno de Estados Unidos y aun así intentó engañar a los compradores con precios desorbitados. Pfizer se ha jactado de no haber recibido dinero de los contribuyentes, pero dicha campaña mediática poco tiene que ver con la realidad: la vacuna se basa en aplicaciones de investigación pública desarrollada por la firma alemana BioNTech, que ha recibido el apoyo adicional del gobierno con un total de 450 millones de dólares.

Estos números son solo la punta del iceberg si tenemos en cuenta el capital que los países invierten anualmente en universidades, instituciones científicas, educación e investigación básica. Así es como se forja el conjunto de conocimientos y experiencia inherente a toda innovación.

“Por ejemplo, tenemos estos nuevos medicamentos biológicos, relacionados con las vacunas en un sentido técnico-científico, producidos con el mismo tipo de tecnología de ADN, donde el precio es comparable a la extorsión”, sostiene Saksela. “Es muy triste. Lo que dicta el precio es la cifra más alta con la que se puede extorsionar a una persona o al Estado. Y, por supuesto, en última instancia, se basan en investigaciones financiadas con fondos públicos, como es el caso de las vacunas”.

Estamos pagando dos veces por la misma vacuna: primero por su desarrollo, luego por el producto final. Es dinámica típica entre las grandes corporaciones y los Estados

En otras palabras, estamos pagando dos veces por la misma vacuna: primero por su desarrollo, luego por el producto final. Pero podría haber incluso un tercer pago, ya que los gobiernos han acordado asumir la responsabilidad de los posibles efectos secundarios de las vacunas contra el coronavirus. Se trata de una dinámica típica entre las grandes corporaciones y los Estados: las ganancias son privadas, los riesgos se socializan.

“Y, sin embargo, cuando he tratado de defender que Finlandia desarrollara su propia vacuna, este es el principal argumento que he escuchado: que es necesario tener una entidad con hombros lo suficientemente amplios como para asumir el riesgo”, afirma Saksela. “Pero resulta que todo es palabrería, ya que las empresas exigen, y les conceden, la exención de cualquier responsabilidad”.

El actual sistema basado en el monopolio de patentes es un hecho relativamente reciente, no un inevitable efecto secundario del capitalismo. Hasta finales de la década de 1940, los gobiernos financiaban mayoritariamente la investigación médica, mientras que el papel de las empresas farmacéuticas se limitaba principalmente a la fabricación y venta de medicamentos. Hoy en día, los gobiernos apoyan a las empresas en forma de subsidios y privilegios monopolísticos de diversa índole.

El daño va mucho más allá de la escasez y los altos precios. Por un lado, detener una enfermedad en seco es un mal negocio. En un caso famoso, la compañía de biotecnología Gilead vio caer sus ganancias en 2015-16 como consecuencia de su nuevo medicamento contra la hepatitis C porque terminó curando totalmente a la mayoría de los pacientes. La misma perversa estructura de incentivos ha saboteado los esfuerzos para crear vacunas preventivas, a pesar de las llamadas urgentes de los expertos en salud pública durante los últimos veinte años.

Si se hubiera invertido en investigación predictiva, el brote podría haberse detenido en China. En una entrevista con el New York Times, el profesor Vincent Racaniello del departamento de Microbiología e Inmunología de la Universidad de Columbia lo expresa sin rodeos: “La única razón por la que no lo hicimos es porque no había suficiente respaldo financiero”. Peter Daszak, especialista en ecología de las enfermedades y experto en salud pública, coincide con él: “La alarma se disparó con el SARS y pulsamos el botón de repetición de alarma. Y luego volvimos a pulsarlo con el Ébola, el MERS, el Zika”.

Las ganancias de Gilead cayeron en 2015-16 como consecuencia de su nuevo medicamento contra la hepatitis C porque este curaba totalmente a la mayoría de los pacientes

Desafortunadamente, sigue sin haber muchas señales de que los líderes políticos estén despertando. Hay una escasez desesperada de vacunas, mientras las empresas farmacéuticas se esfuerzan por dar abasto incluso con sus propios cálculos aproximados de producción. Esta es una consecuencia directa no solo de la inviolabilidad de las patentes, sino también de la manipulación del juego contra soluciones fuera del sistema basado en el ánimo de lucro. Puesto que las vacunas solo se pueden producir en laboratorios que son propiedad o están autorizados por los dueños de las patentes, la mayoría de las fábricas farmacéuticas del mundo permanecen inactivas. Una solución de emergencia propuesta por India y Sudáfrica, respaldada en la Organización Mundial del Comercio por la mayoría de los gobiernos del mundo, buscaba suspender los derechos de propiedad intelectual sobre las vacunas de la covid-19. Los países ricos, liderados por Estados Unidos y la Unión Europea, se negaron categóricamente.

Entretanto, las naciones ricas han comprado por adelantado la mayor parte de las vacunas. Dejando de lado la ética, se trata de un modo desastroso de combatir una pandemia. Para empezar se están produciendo cantidades inadecuadas de vacunas y se están distribuyendo en función de la riqueza en lugar de en base a una política sensata de salud pública. Incluso los países ricos terminan tirándose piedras a sus propios tejados cuando se permite que el virus se siga propagando y mutando en la mayor parte del mundo.

Dentro de esta jerarquía global, Finlandia es uno de los países más privilegiados. Pero el atasco en la producción de vacunas está teniendo un efecto adverso en todos, incluidos los finlandeses. Como subraya el profesor Saksela, es fundamental empezar a tomarse en serio la anticipación, tanto a nivel nacional como mundial. El mundo está lejos de controlar la pandemia actual, y la triste realidad es que la próxima es solo cuestión de tiempo.

“Que todo quede en manos de las leyes del mercado es una señal de los tiempos que corren”, sostiene Saksela. “Al menos debería estudiarse detenidamente si se trata de una estrategia del todo acertada”.

¿Un paraíso socialdemócrata?

A menudo, en los medios de comunicación internacionales, Finlandia es retratado como un país de ensueño nórdico. Durante la pandemia, su nuevo gobierno de izquierdas ha reforzado aún más la imagen progresista del país. Lo que se podría esperar es que un gobierno así sea el defensor más obvio de la tecnología de producción de vacunas financiada con fondos públicos y compartida libremente. Pero las últimas décadas –la era del neoliberalismo– han ensombrecido el panorama en ese ámbito.

Como reflejo de una tendencia general entre sus homólogos, el Partido Socialdemócrata en el poder comenzó a reestructurarse en la década de 1990 al estilo del Nuevo Laborismo de Tony Blair y los Demócratas de Clinton. En 2003, se suspendió el programa nacional de desarrollo de vacunas de Finlandia, después de 100 años en funcionamiento, bajo las órdenes de un ministro de Salud socialdemócrata para dejar el camino libre a las multinacionales farmacéuticas.

A pesar de que la vacuna ha recibido mucha atención en los medios de comunicación finlandeses, con una oposición mucho más hostil hacia el sector público que los partidos en el poder, hay poco debate al respecto dentro de la clase política. Y en lugar de una financiación estatal directa, Saksela y sus socios han recibido un consejo del Ministerio de Asuntos Sociales y Salud: crear una startup y empezar a cortejar a inversores de capital riesgo.

Saksela tiene la esperanza de que todavía puedan obtener la financiación necesaria. Pero esto ha supuesto abrazar, al menos en parte, la incoherente lógica de la investigación médica impulsada por el mercado: por muy bueno que sea o muchas vidas que salve tu producto, a menos que tengas la intención de ganar dinero, será muy difícil que se ponga en marcha.

“Un ensayo en Fase III seguirá generando propiedad intelectual en torno a nuestra vacuna, que creemos que es potencialmente rentable”, sostiene Saksela, “aunque no sea abusivamente rentable”.

------------------------

Ilari Kaila es un escritor, periodista y compositor independiente finlandés-estadounidense que actualmente enseña en la Universidad de Ciencia y Tecnología de Hong Kong y publica en Limited Hangout.

Joona-Hermanni Mäkinen es un educador y escritor residente en Helsinki que investiga la democracia económica y la historia económica.

Este artículo se publicó originalmente en Jacobin

Traducción de Paloma Farré.

Autor >

Ilari Kaila / Joona-Hermanni Mäkinen (Jacobin)

Suscríbete a CTXT

Orgullosas
de llegar tarde
a las últimas noticias

Gracias a tu suscripción podemos ejercer un periodismo público y en libertad.
¿Quieres suscribirte a CTXT por solo 6 euros al mes? Pulsa aquí

Artículos relacionados >

1 comentario(s)

¿Quieres decir algo? + Déjanos un comentario

  1. martibp

    Me gusta mucho esta historia y me encantaría creérmela a pies juntillas. Sin embargo hay algo que me chirría. 50M€ me parece un precio irrisorio para algo de tanto valor. Me da la impresión de que cualquier estado o entidad mínimamente grande y con ganas de colgarse la medalla, incluso un rico “filántropo”, podrían pagarlos y construirse una campaña de propaganda enormemente rentable. Algo lo impide? No habrá algo que no se nos cuenta?

    Hace 1 mes 24 días

Deja un comentario


Los comentarios solo están habilitados para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí