1. Número 1 · Enero 2015

  2. Número 2 · Enero 2015

  3. Número 3 · Enero 2015

  4. Número 4 · Febrero 2015

  5. Número 5 · Febrero 2015

  6. Número 6 · Febrero 2015

  7. Número 7 · Febrero 2015

  8. Número 8 · Marzo 2015

  9. Número 9 · Marzo 2015

  10. Número 10 · Marzo 2015

  11. Número 11 · Marzo 2015

  12. Número 12 · Abril 2015

  13. Número 13 · Abril 2015

  14. Número 14 · Abril 2015

  15. Número 15 · Abril 2015

  16. Número 16 · Mayo 2015

  17. Número 17 · Mayo 2015

  18. Número 18 · Mayo 2015

  19. Número 19 · Mayo 2015

  20. Número 20 · Junio 2015

  21. Número 21 · Junio 2015

  22. Número 22 · Junio 2015

  23. Número 23 · Junio 2015

  24. Número 24 · Julio 2015

  25. Número 25 · Julio 2015

  26. Número 26 · Julio 2015

  27. Número 27 · Julio 2015

  28. Número 28 · Septiembre 2015

  29. Número 29 · Septiembre 2015

  30. Número 30 · Septiembre 2015

  31. Número 31 · Septiembre 2015

  32. Número 32 · Septiembre 2015

  33. Número 33 · Octubre 2015

  34. Número 34 · Octubre 2015

  35. Número 35 · Octubre 2015

  36. Número 36 · Octubre 2015

  37. Número 37 · Noviembre 2015

  38. Número 38 · Noviembre 2015

  39. Número 39 · Noviembre 2015

  40. Número 40 · Noviembre 2015

  41. Número 41 · Diciembre 2015

  42. Número 42 · Diciembre 2015

  43. Número 43 · Diciembre 2015

  44. Número 44 · Diciembre 2015

  45. Número 45 · Diciembre 2015

  46. Número 46 · Enero 2016

  47. Número 47 · Enero 2016

  48. Número 48 · Enero 2016

  49. Número 49 · Enero 2016

  50. Número 50 · Febrero 2016

  51. Número 51 · Febrero 2016

  52. Número 52 · Febrero 2016

  53. Número 53 · Febrero 2016

  54. Número 54 · Marzo 2016

  55. Número 55 · Marzo 2016

  56. Número 56 · Marzo 2016

  57. Número 57 · Marzo 2016

  58. Número 58 · Marzo 2016

  59. Número 59 · Abril 2016

  60. Número 60 · Abril 2016

  61. Número 61 · Abril 2016

  62. Número 62 · Abril 2016

  63. Número 63 · Mayo 2016

  64. Número 64 · Mayo 2016

  65. Número 65 · Mayo 2016

  66. Número 66 · Mayo 2016

  67. Número 67 · Junio 2016

  68. Número 68 · Junio 2016

  69. Número 69 · Junio 2016

  70. Número 70 · Junio 2016

  71. Número 71 · Junio 2016

  72. Número 72 · Julio 2016

  73. Número 73 · Julio 2016

  74. Número 74 · Julio 2016

  75. Número 75 · Julio 2016

  76. Número 76 · Agosto 2016

  77. Número 77 · Agosto 2016

  78. Número 78 · Agosto 2016

  79. Número 79 · Agosto 2016

  80. Número 80 · Agosto 2016

  81. Número 81 · Septiembre 2016

  82. Número 82 · Septiembre 2016

  83. Número 83 · Septiembre 2016

  84. Número 84 · Septiembre 2016

  85. Número 85 · Octubre 2016

  86. Número 86 · Octubre 2016

  87. Número 87 · Octubre 2016

  88. Número 88 · Octubre 2016

  89. Número 89 · Noviembre 2016

  90. Número 90 · Noviembre 2016

  91. Número 91 · Noviembre 2016

  92. Número 92 · Noviembre 2016

  93. Número 93 · Noviembre 2016

  94. Número 94 · Diciembre 2016

  95. Número 95 · Diciembre 2016

  96. Número 96 · Diciembre 2016

  97. Número 97 · Diciembre 2016

  98. Número 98 · Enero 2017

  99. Número 99 · Enero 2017

  100. Número 100 · Enero 2017

  101. Número 101 · Enero 2017

  102. Número 102 · Febrero 2017

  103. Número 103 · Febrero 2017

  104. Número 104 · Febrero 2017

  105. Número 105 · Febrero 2017

  106. Número 106 · Marzo 2017

  107. Número 107 · Marzo 2017

  108. Número 108 · Marzo 2017

  109. Número 109 · Marzo 2017

  110. Número 110 · Marzo 2017

  111. Número 111 · Abril 2017

  112. Número 112 · Abril 2017

  113. Número 113 · Abril 2017

  114. Número 114 · Abril 2017

  115. Número 115 · Mayo 2017

  116. Número 116 · Mayo 2017

  117. Número 117 · Mayo 2017

  118. Número 118 · Mayo 2017

  119. Número 119 · Mayo 2017

  120. Número 120 · Junio 2017

  121. Número 121 · Junio 2017

  122. Número 122 · Junio 2017

  123. Número 123 · Junio 2017

  124. Número 124 · Julio 2017

  125. Número 125 · Julio 2017

  126. Número 126 · Julio 2017

  127. Número 127 · Julio 2017

  128. Número 128 · Agosto 2017

  129. Número 129 · Agosto 2017

  130. Número 130 · Agosto 2017

  131. Número 131 · Agosto 2017

  132. Número 132 · Agosto 2017

  133. Número 133 · Septiembre 2017

  134. Número 134 · Septiembre 2017

  135. Número 135 · Septiembre 2017

  136. Número 136 · Septiembre 2017

  137. Número 137 · Octubre 2017

  138. Número 138 · Octubre 2017

  139. Número 139 · Octubre 2017

  140. Número 140 · Octubre 2017

  141. Número 141 · Noviembre 2017

  142. Número 142 · Noviembre 2017

  143. Número 143 · Noviembre 2017

  144. Número 144 · Noviembre 2017

  145. Número 145 · Noviembre 2017

  146. Número 146 · Diciembre 2017

  147. Número 147 · Diciembre 2017

  148. Número 148 · Diciembre 2017

  149. Número 149 · Diciembre 2017

  150. Número 150 · Enero 2018

  151. Número 151 · Enero 2018

  152. Número 152 · Enero 2018

  153. Número 153 · Enero 2018

  154. Número 154 · Enero 2018

  155. Número 155 · Febrero 2018

  156. Número 156 · Febrero 2018

  157. Número 157 · Febrero 2018

  158. Número 158 · Febrero 2018

  159. Número 159 · Marzo 2018

  160. Número 160 · Marzo 2018

  161. Número 161 · Marzo 2018

  162. Número 162 · Marzo 2018

  163. Número 163 · Abril 2018

  164. Número 164 · Abril 2018

  165. Número 165 · Abril 2018

  166. Número 166 · Abril 2018

  167. Número 167 · Mayo 2018

  168. Número 168 · Mayo 2018

  169. Número 169 · Mayo 2018

  170. Número 170 · Mayo 2018

  171. Número 171 · Mayo 2018

  172. Número 172 · Junio 2018

  173. Número 173 · Junio 2018

  174. Número 174 · Junio 2018

  175. Número 175 · Junio 2018

  176. Número 176 · Julio 2018

  177. Número 177 · Julio 2018

  178. Número 178 · Julio 2018

  179. Número 179 · Julio 2018

  180. Número 180 · Agosto 2018

  181. Número 181 · Agosto 2018

  182. Número 182 · Agosto 2018

  183. Número 183 · Agosto 2018

  184. Número 184 · Agosto 2018

  185. Número 185 · Septiembre 2018

  186. Número 186 · Septiembre 2018

  187. Número 187 · Septiembre 2018

  188. Número 188 · Septiembre 2018

  189. Número 189 · Octubre 2018

  190. Número 190 · Octubre 2018

  191. Número 191 · Octubre 2018

  192. Número 192 · Octubre 2018

  193. Número 193 · Octubre 2018

  194. Número 194 · Noviembre 2018

  195. Número 195 · Noviembre 2018

  196. Número 196 · Noviembre 2018

  197. Número 197 · Noviembre 2018

  198. Número 198 · Diciembre 2018

  199. Número 199 · Diciembre 2018

  200. Número 200 · Diciembre 2018

  201. Número 201 · Diciembre 2018

  202. Número 202 · Enero 2019

  203. Número 203 · Enero 2019

  204. Número 204 · Enero 2019

  205. Número 205 · Enero 2019

  206. Número 206 · Enero 2019

  207. Número 207 · Febrero 2019

  208. Número 208 · Febrero 2019

  209. Número 209 · Febrero 2019

  210. Número 210 · Febrero 2019

  211. Número 211 · Marzo 2019

  212. Número 212 · Marzo 2019

  213. Número 213 · Marzo 2019

  214. Número 214 · Marzo 2019

  215. Número 215 · Abril 2019

  216. Número 216 · Abril 2019

  217. Número 217 · Abril 2019

  218. Número 218 · Abril 2019

  219. Número 219 · Mayo 2019

  220. Número 220 · Mayo 2019

  221. Número 221 · Mayo 2019

  222. Número 222 · Mayo 2019

  223. Número 223 · Mayo 2019

  224. Número 224 · Junio 2019

  225. Número 225 · Junio 2019

  226. Número 226 · Junio 2019

  227. Número 227 · Junio 2019

  228. Número 228 · Julio 2019

  229. Número 229 · Julio 2019

  230. Número 230 · Julio 2019

  231. Número 231 · Julio 2019

  232. Número 232 · Julio 2019

  233. Número 233 · Agosto 2019

  234. Número 234 · Agosto 2019

  235. Número 235 · Agosto 2019

  236. Número 236 · Agosto 2019

  237. Número 237 · Septiembre 2019

  238. Número 238 · Septiembre 2019

  239. Número 239 · Septiembre 2019

  240. Número 240 · Septiembre 2019

  241. Número 241 · Octubre 2019

  242. Número 242 · Octubre 2019

  243. Número 243 · Octubre 2019

  244. Número 244 · Octubre 2019

  245. Número 245 · Octubre 2019

  246. Número 246 · Noviembre 2019

  247. Número 247 · Noviembre 2019

  248. Número 248 · Noviembre 2019

  249. Número 249 · Noviembre 2019

  250. Número 250 · Diciembre 2019

  251. Número 251 · Diciembre 2019

  252. Número 252 · Diciembre 2019

  253. Número 253 · Diciembre 2019

  254. Número 254 · Enero 2020

  255. Número 255 · Enero 2020

  256. Número 256 · Enero 2020

  257. Número 257 · Febrero 2020

  258. Número 258 · Marzo 2020

  259. Número 259 · Abril 2020

  260. Número 260 · Mayo 2020

  261. Número 261 · Junio 2020

  262. Número 262 · Julio 2020

  263. Número 263 · Agosto 2020

  264. Número 264 · Septiembre 2020

  265. Número 265 · Octubre 2020

  266. Número 266 · Noviembre 2020

  267. Número 267 · Diciembre 2020

  268. Número 268 · Enero 2021

  269. Número 269 · Febrero 2021

  270. Número 270 · Marzo 2021

  271. Número 271 · Abril 2021

  272. Número 272 · Mayo 2021

  273. Número 273 · Junio 2021

  274. Número 274 · Julio 2021

  275. Número 275 · Agosto 2021

  276. Número 276 · Septiembre 2021

  277. Número 277 · Octubre 2021

CTXT necesita 15.000 socias/os para seguir creciendo. Suscríbete a CTXT

Triunfo histórico

El derecho al aborto ya #esLey en Argentina

Una marea verde de euforia se transmite como corriente eléctrica entre miles de cuerpos. El Senado ha votado a favor de la interrupción voluntaria del embarazo. La ley hace historia en América Latina, donde el 97% de las mujeres vivían sin este derecho

Josefina L. Martínez Buenos Aires , 30/12/2020

<p>Participantes en la vigilia feminista mientras el Senado argentino debatía sobre el aborto.</p>

Participantes en la vigilia feminista mientras el Senado argentino debatía sobre el aborto.

J.L.M.

A diferencia de otros medios, en CTXT mantenemos todos nuestros artículos en abierto. Nuestra apuesta es recuperar el espíritu de la prensa independiente: ser un servicio público. Si puedes permitirte pagar 4 euros al mes, apoya a CTXT. ¡Suscríbete!

Por 38 votos a favor, 29 en contra y 1 abstención, el Senado argentino ha votado esta madrugada a favor del derecho a la interrupción voluntaria del embarazo. Cuando se anuncia por las pantallas gigantes instaladas en la calle estalla una ovación de alegría, una marea verde de euforia que se transmite como corriente eléctrica entre miles cuerpos en las cercanías del Congreso. 

Las pibas con el pañuelo al cuello, en la muñeca o anudado en la mochila. Grupos de amigas con la cara pintada de verde, purpurina en los ojos y en los labios. Sonrisas, cansancio, lágrimas. Menos abrazos que los que quisiéramos, pero muchos saltos, cantos y bombos, porque aquí en las manifestaciones no se gritan los lemas, se corean, con ritmo de cancha, cumbia y rocanrol. Con esta votación culmina una larga lucha, una vigilia que no duró solo una noche, sino décadas. Las mujeres argentinas han conseguido el derecho al aborto en un hospital público, atendidas por personal sanitario y por las razones que cada una tenga. Un triunfo histórico para el movimiento de mujeres contra un bloque reaccionario de obispos, pastores, políticos conservadores y dinosaurios de todo tipo. 

Aborto ilegal no significó nunca menos abortos. Porque significa abortos clandestinos, que las mujeres pobres sigan abortando con pastillas, metiéndose objetos punzantes en la vagina o recurriendo a quien se los haga en una casa de barrio, sin condiciones de salubridad. Pero también significa que no se podía hablar de eso en el trabajo, ni en la escuela, que no hay derecho a una baja médica, ni a controles sanitarios. Y que, si una mujer comenzaba a sentir dolores y sangrado después de haberse realizado un aborto, iba a dudar mucho antes de ir a un hospital, porque cualquier médico la podía denunciar a la policía. Significaba morir.

Dos mujeres jóvenes se abrazan tras conocer la aprobación. | Twitter

Por eso hoy celebramos con todo el cuerpo. Por las pioneras, que comenzaron esta lucha cuando decir la palabra aborto era tabú. Por las que siguieron, en los encuentros de mujeres, en las marchas y en las asambleas. Por las pibas que llegaron con total descaro para reivindicar lo que era nuestro y llenaron las calles. Por todas, por las que ya no están, por las que faltan, por las amigas, hoy celebramos que el aborto sea ley. 

La revolución de las hijas

Joana tiene 18 años y está sentada en la acera con un grupo de amigas, a unas calles del Congreso en este 29 de enero caluroso en Buenos Aires. Algunas no se animan a hablar frente al micro, pero Joana dice lo que piensan todas. “Hoy estoy acá porque es importante la reivindicación de los derechos de las mujeres, porque no se puede seguir pisoteando y vulnerando el derecho a decidir de cada mujer y cada cuerpo gestante”. Unos pasos más allá, Sofía sostiene que la ley del aborto es una deuda histórica que tiene la sociedad con las mujeres. “Porque nos seguimos muriendo día a día en situaciones de clandestinidad, con perejiles, con perchas, con todo tipo de torturas que son medievales. La campaña del aborto está trabajando en esto hace más de 15 años y nosotras estamos presentes acá desde que somos muy chicas, y cada vez somos más, somos un montón. La cuestión no es aborto sí o aborto no, porque nosotras vamos a seguir abortando. Lo importante son las condiciones en las que abortamos. Necesitamos salud pública, estar seguras de que podemos abortar y no nos va a costar la vida”.  

Ellas son las pibas, una generación que nació después del 2001, aquellas jornadas de crisis y revuelta que dejaron una huella profunda en la sociedad argentina. Son las que eran niñas cuando comenzó la crisis del 2008, y quizás muchas ni se enteraron, pero otras sintieron la angustia de un padre que se quedó sin laburo [sin curro], de una mamá que tuvo que trabajar demasiadas horas en casas ajenas para poder mantener la propia a flote.  Son las que ahora se enfrentan a una segunda gran crisis, las que no pudieron estudiar, o las que salen a apoyar a los docentes cuando hay huelga. Las que se preguntan qué va a ser de su vida en esta sociedad de mierda, las que trabajan en un bar tras otro y encima se tienen que bancar que un jefe les toque el culo, las precarias que pedalean en la bici para entregar pedidos, zigzagueando entre los coches en una ciudad que se vuelve salvaje en cada esquina. Son las hijas de las nietas de las Madres de la Plaza de Mayo, son las que llegaron con el pañuelo verde y no se van a ir. 

Celestes y dinosaurios

Charlie García cantaba en el año 1983, después de la dictadura militar, que “los amigos del barrio pueden desaparecer, los cantores de radio pueden desaparecer, los que están en la calle pueden desaparecer, pero los dinosaurios van a desaparecer”. La imagen de aquellos dinosaurios regresó en las pancartas de la Marea verde, en referencia a los senadores que en 2018 frenaron la ley del aborto por pocos votos. A muchos senadores y diputados se los llama dinosaurios porque son lo más rancio de la política argentina, representantes de los intereses de las oligarquías del interior del país, lobistas de las multinacionales y siempre en contra de los derechos de las mujeres y del pueblo pobre. Durante meses, en la prensa, en el púlpito o en las calles, los “celestes” –llamados así por el color de los pañuelos que usan los colectivos antiderechos– desplegaron todo tipo de argumentarios morales contra los derechos de las mujeres, detrás de la hipócrita idea de que estaban defendiendo la vida. “Si afirman esta ley Dios se va a enojar muchísimo con la nación argentina”, decía una militante “celeste” en las puertas del Congreso, del otro lado de la plaza. 

Un grupo de pibas en las vigilia. | Twitter

Pero no solo tenemos dinosaurios, también tenemos un papa argentino, que hasta última hora siguió presionando desde el Vaticano para que no se aprobase la ley. En un tuit lanzado pocas horas antes de la votación, Francisco comparaba al mismísimo Jesús con las “vidas descartadas” por los abortos. Como escribió el periodista argentino Daniel Satur, el mensaje del Papa era bastante hipócrita, dado que está al frente de una institución “que lleva siglos descartando personas sin culpa, a través de genocidios ejecutados por manos propias o acompañando el aniquilamiento de poblaciones o sectores de la sociedad por parte de gobiernos y dictaduras”. No debería extrañarnos, después de todo. A pesar de que muchos lo presenten como un papa progre, es el mismo que cuando se aprobó el matrimonio igualitario en Argentina aseguraba que era un “plan del demonio”. Para muestra, un botón. 

La aprobación del derecho al aborto es sin dudas una derrota para el bloque conservador, pero la pelea no termina aquí. De hecho, en las últimas semanas lograron introducir una importante cláusula en la normativa: la objeción de conciencia, que permitirá que médicos y hospitales enteros se nieguen a realizar abortos. Un caballo de troya en la nueva legislación, una concesión para el bloque antiderechos.

De las pioneras a la Marea verde

En los altoparlantes que resuenan por toda la plaza mientras dura la sesión, se escucha varias veces el nombre de Dora Coledesky, fallecida a los 81 años en 2009. Activista feminista de izquierdas y abogada laboralista, se exilió durante la dictadura militar, pero cuando volvió retomó la lucha junto con un puñado de pioneras y en 1988 formaron la Comisión por el derecho al aborto. Muchas la recordamos hablando en la primera gran asamblea por el derecho al aborto, durante el XVIII Encuentro Nacional de Mujeres en Rosario en el año 2003. 

Andrea D’Atri, fundadora de la agrupación de mujeres Pan y Rosas, fue también una de las primeras en salir a exigir públicamente el derecho al aborto. En una fotografía se la ve junto a Dora Coledesky, la activista travesti Lohana Berkins y Norita Cortiñas de Madres de Plaza de Mayo. Están paradas frente a las puertas del Congreso, después de haber presentado el primer proyecto de ley por el derecho al aborto elaborado colectivamente por la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto, en el año 2007.  

Un grupo de mujeres en la primera presentación del proyecto de ley. | Andrea D'Atri

“Sin pioneras, sin haber sido pocas alguna vez, hubiera sido imposible que hoy seamos tantas y que esta lucha culmine con la legalización, que puede evitar la muerte de 300 mujeres cada año como consecuencia de abortos clandestinos”, explica D’Atri. “Algo que ni los gobiernos del mismo signo político que Alberto Fernández, ni los gobiernos de la oposición quisieron garantizar durante estos 15 años”. Hace dos décadas la lucha por el aborto legal era “una lucha a contracorriente, pero esa lucha tomó cuerpo luego en el movimiento de mujeres, más rotundamente a partir del 2015 con el Ni una Menos, y creció exponencialmente en el 2018 con lo que denominamos la Marea verde, cuando más de un millón de personas rodeamos el Congreso para conseguir la media sanción en diputados”. 

¿Estamos viviendo una jornada histórica?, le pregunto. “Nosotras creemos que sí, porque histórica es nuestra lucha. Si no fuera por la persistencia durante más de una década del movimiento de mujeres, organizado alrededor de la Campaña nacional por el derecho al aborto, que presentó proyectos de ley generados desde abajo, elaborados por el propio movimiento de mujeres, no hubiéramos llegado a este punto”, explica. “Nosotras consideramos que es muy importante que el Congreso vote este derecho, pero hay que dejar claro que nadie nos regala nada, que lo conseguimos con la lucha”. Aclara que el Gobierno de Alberto Fernández “presentó un proyecto diferente al de la campaña” que ahora incluye la objeción de conciencia para los médicos, algo contra lo que habrá que seguir luchando. 

Alerta, alerta que caminan, mujeres feministas por América Latina

Según un estudio reciente de la Red de Periodistas Feministas de América Latina y el Caribe, coordinado por la revista Anfibia y LATFEM, en América Latina el 97% de las personas en edad reproductiva “viven en países en donde la ley de aborto es altamente restrictiva”.

En Chile, Colombia y Brasil, el aborto no punible solo está permitido bajo causales de violación, riesgo para la vida de la madre o inviabilidad del feto. Sin embargo, la mayoría de los abortos que se realizan no corresponden a estos supuestos, por lo que siguen siendo clandestinos más del 90%. En otros países, la legislación es más restrictiva. En Ecuador, por ejemplo, el aborto solo se permite en casos de violación a una mujer con discapacidad mental. 

En Centroamérica la situación es más grave, ya que el aborto está totalmente prohibido, aun cuando esté en riesgo la vida de la mujer. Esto ocurre en El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y República Dominicana. Honduras es un caso extremo, allí después del golpe militar de 2009 se prohibió hasta la píldora del día después. Se calcula que hay cerca de 30.000 embarazos de jóvenes y niñas cada año, muchos como producto de violaciones. Karen Rodríguez, de la Red de Hondureñas Migradas en Madrid lo explica: “La situación de los derechos reproductivos en Honduras es bastante preocupante, ya que el Gobierno ilegítimo de Juan Orlando Hernández es ultra conservador y ultra religioso. Cada vez que sale por TV va acompañado de un pastor evangelista y un sacerdote católico. Ambas iglesias que son mayoritarias en el país tienen mucho poder y lo que concierne al derecho al aborto es un debate imposible. Incluso los partidos de la oposición no se atreven a hablar abiertamente de esto.” Lo que está ocurriendo en Argentina le resulta esperanzador, pero sabe que no será fácil. 

Más en general, en toda la región la objeción de conciencia bloquea la aplicación del derecho al aborto, incluso para los causales limitados, porque médicos y clínicas se niegan a realizarlos, dejando a pueblos, ciudades o regiones enteras sin instalaciones disponibles. Esto ocurre en Chile, donde más de 1.200 médicos se han declarado objetores de conciencia en los últimos años. 

Joseffe Cáceres trabaja como auxiliar de limpieza en la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación de Chile y vive en la Comuna de Puente Alto, una de las más pobres y pobladas del país. Como candidata a Convencional Constituyente por la izquierda anticapitalista (PTR) una de las propuestas que lleva es la legalización del aborto. “Somos las mujeres de los sectores populares quienes nos vemos más afectadas a exponer nuestra vida en abortos clandestinos. El aumento de embarazos no deseados se ha intensificado en este contexto de pandemia internacional. Hemos visto hospitales colapsados, con una crisis de salud de proporciones, que se busca además cargar en nuestros cuerpos. Faltan anticonceptivos y medicamentos de prevención para enfermedades de transmisión sexual, lo que muestra que la vida de las mujeres y cuerpos gestantes no importa en absoluto”. 

Para ellas, protagonistas de la rebelión chilena, la lucha de las pibas de Argentina también ha sido una inspiración: “La marea verde del otro lado de la cordillera ha sido un ejemplo para nosotras, y a la vez nos ha mostrado con claridad quienes son nuestros enemigos. Porque acá en Chile no son muy diferentes: la Iglesia, los sectores más conservadores de la política y un gobierno de derecha que hipócritamente plantea la importancia de la familia cuando vemos a niños y niñas encerrados en cárceles de menores, a mujeres expuestas de manera permanente a la violencia estructural económica, emocional y física”. 

Hoy se ha aprobado el derecho al aborto en Argentina, y este triunfo resuena en toda América Latina. Sabemos que la lucha no termina, porque nuestros derechos siempre serán cuestionados mientras las iglesias sigan siendo financiadas por los Estados, mientras subsista un sistema de violencia capitalista y patriarcal que amenaza con arrebatarnos a cada momento lo que conseguimos con la lucha. La lucha sigue, pero hoy nos tomamos un momento para celebrar con ganas. Nos lo merecemos, todas.

Por 38 votos a favor, 29 en contra y 1 abstención, el Senado argentino ha votado esta madrugada a favor del derecho a la interrupción voluntaria del embarazo. Cuando se anuncia por las pantallas gigantes instaladas en la calle estalla una ovación de alegría, una marea verde de euforia que se transmite como...

El artículo solo se encuentra publicado para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí

Autor >

Josefina L. Martínez

Periodista. Autora de 'No somos esclavas' (2021)

Suscríbete a CTXT

Orgullosas
de llegar tarde
a las últimas noticias

Gracias a tu suscripción podemos ejercer un periodismo público y en libertad.
¿Quieres suscribirte a CTXT por solo 6 euros al mes? Pulsa aquí

Artículos relacionados >

Deja un comentario


Los comentarios solo están habilitados para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí