1. Número 1 · Enero 2015

  2. Número 2 · Enero 2015

  3. Número 3 · Enero 2015

  4. Número 4 · Febrero 2015

  5. Número 5 · Febrero 2015

  6. Número 6 · Febrero 2015

  7. Número 7 · Febrero 2015

  8. Número 8 · Marzo 2015

  9. Número 9 · Marzo 2015

  10. Número 10 · Marzo 2015

  11. Número 11 · Marzo 2015

  12. Número 12 · Abril 2015

  13. Número 13 · Abril 2015

  14. Número 14 · Abril 2015

  15. Número 15 · Abril 2015

  16. Número 16 · Mayo 2015

  17. Número 17 · Mayo 2015

  18. Número 18 · Mayo 2015

  19. Número 19 · Mayo 2015

  20. Número 20 · Junio 2015

  21. Número 21 · Junio 2015

  22. Número 22 · Junio 2015

  23. Número 23 · Junio 2015

  24. Número 24 · Julio 2015

  25. Número 25 · Julio 2015

  26. Número 26 · Julio 2015

  27. Número 27 · Julio 2015

  28. Número 28 · Septiembre 2015

  29. Número 29 · Septiembre 2015

  30. Número 30 · Septiembre 2015

  31. Número 31 · Septiembre 2015

  32. Número 32 · Septiembre 2015

  33. Número 33 · Octubre 2015

  34. Número 34 · Octubre 2015

  35. Número 35 · Octubre 2015

  36. Número 36 · Octubre 2015

  37. Número 37 · Noviembre 2015

  38. Número 38 · Noviembre 2015

  39. Número 39 · Noviembre 2015

  40. Número 40 · Noviembre 2015

  41. Número 41 · Diciembre 2015

  42. Número 42 · Diciembre 2015

  43. Número 43 · Diciembre 2015

  44. Número 44 · Diciembre 2015

  45. Número 45 · Diciembre 2015

  46. Número 46 · Enero 2016

  47. Número 47 · Enero 2016

  48. Número 48 · Enero 2016

  49. Número 49 · Enero 2016

  50. Número 50 · Febrero 2016

  51. Número 51 · Febrero 2016

  52. Número 52 · Febrero 2016

  53. Número 53 · Febrero 2016

  54. Número 54 · Marzo 2016

  55. Número 55 · Marzo 2016

  56. Número 56 · Marzo 2016

  57. Número 57 · Marzo 2016

  58. Número 58 · Marzo 2016

  59. Número 59 · Abril 2016

  60. Número 60 · Abril 2016

  61. Número 61 · Abril 2016

  62. Número 62 · Abril 2016

  63. Número 63 · Mayo 2016

  64. Número 64 · Mayo 2016

  65. Número 65 · Mayo 2016

  66. Número 66 · Mayo 2016

  67. Número 67 · Junio 2016

  68. Número 68 · Junio 2016

  69. Número 69 · Junio 2016

  70. Número 70 · Junio 2016

  71. Número 71 · Junio 2016

  72. Número 72 · Julio 2016

  73. Número 73 · Julio 2016

  74. Número 74 · Julio 2016

  75. Número 75 · Julio 2016

  76. Número 76 · Agosto 2016

  77. Número 77 · Agosto 2016

  78. Número 78 · Agosto 2016

  79. Número 79 · Agosto 2016

  80. Número 80 · Agosto 2016

  81. Número 81 · Septiembre 2016

  82. Número 82 · Septiembre 2016

  83. Número 83 · Septiembre 2016

  84. Número 84 · Septiembre 2016

  85. Número 85 · Octubre 2016

  86. Número 86 · Octubre 2016

  87. Número 87 · Octubre 2016

  88. Número 88 · Octubre 2016

  89. Número 89 · Noviembre 2016

  90. Número 90 · Noviembre 2016

  91. Número 91 · Noviembre 2016

  92. Número 92 · Noviembre 2016

  93. Número 93 · Noviembre 2016

  94. Número 94 · Diciembre 2016

  95. Número 95 · Diciembre 2016

  96. Número 96 · Diciembre 2016

  97. Número 97 · Diciembre 2016

  98. Número 98 · Enero 2017

  99. Número 99 · Enero 2017

  100. Número 100 · Enero 2017

  101. Número 101 · Enero 2017

  102. Número 102 · Febrero 2017

  103. Número 103 · Febrero 2017

  104. Número 104 · Febrero 2017

  105. Número 105 · Febrero 2017

  106. Número 106 · Marzo 2017

  107. Número 107 · Marzo 2017

  108. Número 108 · Marzo 2017

  109. Número 109 · Marzo 2017

  110. Número 110 · Marzo 2017

  111. Número 111 · Abril 2017

  112. Número 112 · Abril 2017

  113. Número 113 · Abril 2017

  114. Número 114 · Abril 2017

  115. Número 115 · Mayo 2017

  116. Número 116 · Mayo 2017

  117. Número 117 · Mayo 2017

  118. Número 118 · Mayo 2017

  119. Número 119 · Mayo 2017

  120. Número 120 · Junio 2017

  121. Número 121 · Junio 2017

  122. Número 122 · Junio 2017

  123. Número 123 · Junio 2017

  124. Número 124 · Julio 2017

  125. Número 125 · Julio 2017

  126. Número 126 · Julio 2017

  127. Número 127 · Julio 2017

  128. Número 128 · Agosto 2017

  129. Número 129 · Agosto 2017

  130. Número 130 · Agosto 2017

  131. Número 131 · Agosto 2017

  132. Número 132 · Agosto 2017

  133. Número 133 · Septiembre 2017

  134. Número 134 · Septiembre 2017

  135. Número 135 · Septiembre 2017

  136. Número 136 · Septiembre 2017

  137. Número 137 · Octubre 2017

  138. Número 138 · Octubre 2017

  139. Número 139 · Octubre 2017

  140. Número 140 · Octubre 2017

  141. Número 141 · Noviembre 2017

  142. Número 142 · Noviembre 2017

  143. Número 143 · Noviembre 2017

  144. Número 144 · Noviembre 2017

  145. Número 145 · Noviembre 2017

  146. Número 146 · Diciembre 2017

  147. Número 147 · Diciembre 2017

  148. Número 148 · Diciembre 2017

  149. Número 149 · Diciembre 2017

  150. Número 150 · Enero 2018

  151. Número 151 · Enero 2018

  152. Número 152 · Enero 2018

  153. Número 153 · Enero 2018

  154. Número 154 · Enero 2018

  155. Número 155 · Febrero 2018

  156. Número 156 · Febrero 2018

  157. Número 157 · Febrero 2018

  158. Número 158 · Febrero 2018

  159. Número 159 · Marzo 2018

  160. Número 160 · Marzo 2018

  161. Número 161 · Marzo 2018

  162. Número 162 · Marzo 2018

  163. Número 163 · Abril 2018

  164. Número 164 · Abril 2018

  165. Número 165 · Abril 2018

  166. Número 166 · Abril 2018

  167. Número 167 · Mayo 2018

  168. Número 168 · Mayo 2018

  169. Número 169 · Mayo 2018

  170. Número 170 · Mayo 2018

  171. Número 171 · Mayo 2018

  172. Número 172 · Junio 2018

  173. Número 173 · Junio 2018

  174. Número 174 · Junio 2018

  175. Número 175 · Junio 2018

  176. Número 176 · Julio 2018

  177. Número 177 · Julio 2018

  178. Número 178 · Julio 2018

  179. Número 179 · Julio 2018

  180. Número 180 · Agosto 2018

  181. Número 181 · Agosto 2018

  182. Número 182 · Agosto 2018

  183. Número 183 · Agosto 2018

  184. Número 184 · Agosto 2018

  185. Número 185 · Septiembre 2018

  186. Número 186 · Septiembre 2018

  187. Número 187 · Septiembre 2018

  188. Número 188 · Septiembre 2018

  189. Número 189 · Octubre 2018

  190. Número 190 · Octubre 2018

  191. Número 191 · Octubre 2018

  192. Número 192 · Octubre 2018

  193. Número 193 · Octubre 2018

  194. Número 194 · Noviembre 2018

  195. Número 195 · Noviembre 2018

  196. Número 196 · Noviembre 2018

  197. Número 197 · Noviembre 2018

  198. Número 198 · Diciembre 2018

  199. Número 199 · Diciembre 2018

  200. Número 200 · Diciembre 2018

  201. Número 201 · Diciembre 2018

  202. Número 202 · Enero 2019

  203. Número 203 · Enero 2019

  204. Número 204 · Enero 2019

  205. Número 205 · Enero 2019

  206. Número 206 · Enero 2019

  207. Número 207 · Febrero 2019

  208. Número 208 · Febrero 2019

  209. Número 209 · Febrero 2019

  210. Número 210 · Febrero 2019

  211. Número 211 · Marzo 2019

  212. Número 212 · Marzo 2019

  213. Número 213 · Marzo 2019

  214. Número 214 · Marzo 2019

  215. Número 215 · Abril 2019

  216. Número 216 · Abril 2019

  217. Número 217 · Abril 2019

  218. Número 218 · Abril 2019

  219. Número 219 · Mayo 2019

  220. Número 220 · Mayo 2019

  221. Número 221 · Mayo 2019

  222. Número 222 · Mayo 2019

  223. Número 223 · Mayo 2019

  224. Número 224 · Junio 2019

  225. Número 225 · Junio 2019

  226. Número 226 · Junio 2019

  227. Número 227 · Junio 2019

  228. Número 228 · Julio 2019

  229. Número 229 · Julio 2019

  230. Número 230 · Julio 2019

  231. Número 231 · Julio 2019

  232. Número 232 · Julio 2019

  233. Número 233 · Agosto 2019

  234. Número 234 · Agosto 2019

  235. Número 235 · Agosto 2019

  236. Número 236 · Agosto 2019

  237. Número 237 · Septiembre 2019

  238. Número 238 · Septiembre 2019

  239. Número 239 · Septiembre 2019

  240. Número 240 · Septiembre 2019

  241. Número 241 · Octubre 2019

  242. Número 242 · Octubre 2019

  243. Número 243 · Octubre 2019

  244. Número 244 · Octubre 2019

  245. Número 245 · Octubre 2019

  246. Número 246 · Noviembre 2019

  247. Número 247 · Noviembre 2019

  248. Número 248 · Noviembre 2019

  249. Número 249 · Noviembre 2019

  250. Número 250 · Diciembre 2019

  251. Número 251 · Diciembre 2019

  252. Número 252 · Diciembre 2019

  253. Número 253 · Diciembre 2019

  254. Número 254 · Enero 2020

  255. Número 255 · Enero 2020

  256. Número 256 · Enero 2020

  257. Número 257 · Febrero 2020

  258. Número 258 · Marzo 2020

  259. Número 259 · Abril 2020

  260. Número 260 · Mayo 2020

  261. Número 261 · Junio 2020

  262. Número 262 · Julio 2020

  263. Número 263 · Agosto 2020

  264. Número 264 · Septiembre 2020

  265. Número 265 · Octubre 2020

  266. Número 266 · Noviembre 2020

  267. Número 267 · Diciembre 2020

  268. Número 268 · Enero 2021

  269. Número 269 · Febrero 2021

  270. Número 270 · Marzo 2021

  271. Número 271 · Abril 2021

  272. Número 272 · Mayo 2021

  273. Número 273 · Junio 2021

  274. Número 274 · Julio 2021

  275. Número 275 · Agosto 2021

  276. Número 276 · Septiembre 2021

  277. Número 277 · Octubre 2021

  278. Número 278 · Noviembre 2021

  279. Número 279 · Diciembre 2021

  280. Número 280 · Enero 2022

CTXT necesita 15.000 socias/os para seguir creciendo. Suscríbete a CTXT

Encrucijadas

La vida cotidiana en el antropoceno

Peligra la pervivencia de los seres humanos sobre el planeta. La actual civilización está en juego y el cambio resulta imprescindible. Reflexión sobre dónde estamos, adónde queremos ir y cómo viajar

María Novo (Futuro alternativo) 15/12/2020

<p>Arca de Noel pintada en la capilla abierta del Templo y exconvento de San Nicolás de Tolentino (México)</p>

Arca de Noel pintada en la capilla abierta del Templo y exconvento de San Nicolás de Tolentino (México)

Heatxel

A diferencia de otros medios, en CTXT mantenemos todos nuestros artículos en abierto. Nuestra apuesta es recuperar el espíritu de la prensa independiente: ser un servicio público. Si puedes permitirte pagar 4 euros al mes, apoya a CTXT. ¡Suscríbete!

La influencia del Occidente industrializado y tecnificado sobre el resto del mundo, la extensión de nuestros valores y formas de vida, ha generado un comportamiento global que, mediante la lógica del beneficio económico inmediato, ha ido arrinconando a la lógica de la vida. Hoy la humanidad asiste con preocupación a la emergencia de una nueva época geológica –el antropoceno– caracterizada por nuestros impactos sobre la Biosfera. Una época en la que la humanidad comienza a comprender que, si no operamos cambios rápidos en los criterios y patrones  dominantes, la actual civilización está en juego, incluso peligra la pervivencia de los seres humanos sobre el planeta.

Cambiar no es fácil, pero resulta imprescindible. No solo tenemos que superar esa visión del mundo que ve a la naturaleza como una mera fuente de recursos sometida a nuestros designios. No solo tenemos que aprender a respetar sus ritmos y sus límites. La tarea es eso y mucho más. Como sociedades, hemos de aprender a vivir de otra manera, a producir y consumir de distinto modo, a ser felices, en suma, sin destruir las bases de nuestra vida.

¿Por dónde comienza el cambio? ¿Por arriba, por los gobiernos? ¿Por abajo, los pueblos? ¿O tal vez se necesita un giro copernicano sinérgico, una reconciliación de dirigentes y ciudadanía en torno a nuevos criterios y valores? Los que nos inclinamos por esta tercera opción pensamos que las tres escalas, macro, meso y micro son imprescindibles y deben estar articuladas. Y ya somos muchos los que nos preguntamos qué podemos hacer a escala individual o comunitaria para atajar esta crisis global y no colaborar a incentivarla. 

Algunos referentes –que, por cierto, son evidencias– para el cambio

Dicho esto, el objeto de este artículo es centrarse en la vida cotidiana. No pretendo entrar en el “hacer” –cada persona o grupo habrá de encontrar el suyo– sino más bien sugerir ciertos referentes para tratar de iluminar la reflexión sobre dónde estamos, adónde queremos ir y cómo viajar.

1. Somos Naturaleza. No sus dominadores, ni tan solo sus cuidadores. Somos parte de ella, es la matriz de la vida que se manifiesta en cada uno de nosotros. Eso supone aceptar que somos seres ecodependientes. 

Se impone reconocer que los límites del planeta son nuestros propios límites. Para respetarlos, es preciso que aprendamos, como especie, a coevolucionar con la Biosfera, teniendo en cuenta sus ritmos, pautas y restricciones. Y que aceptemos poner límites también a nuestros deseos, aprender a desear. 

Entre las múltiples opciones que surgen al respecto, me gustaría destacar una que está poco tratada y, en mi opinión, es fundamental: reapropiarnos del tiempo, un bien intangible, no renovable, que nos está siendo secuestrado por las actuales formas de vida. Desde las prisas, el ritmo frenético y desacompasado con que se vive actualmente en las grandes ciudades es imposible salir adelante con una “nueva normalidad”. Necesitamos tiempo de reflexión, tiempo para compartir con nuestras familias, nuevos horarios en los centros de trabajo, al estilo de los países nórdicos… Necesitamos urgentemente “vivir para vivir” y no solo “vivir para producir y consumir”.

 

El tiempo es libertad. Cuando nos roban tiempo, nos están robando libertad. Pero la actual sociedad está llena de “ladrones de tiempo”. Cada persona puede descubrir cuáles son en su vida: ¿Las redes sociales? ¿Las muchas horas frente al televisor? ¿El trabajo mal pagado que exige hacer horas extra? ¿Los grandes desplazamientos para ir y volver del trabajo?

Reapropiarse del tiempo es una decisión muy difícil de tomar a nivel personal en la mayoría de los casos, porque el gran ladrón de tiempo es el estilo de vida que se ha impuesto en nuestras sociedades. Es necesario que las instituciones que organizan la actividad comunitaria se hagan eco del problema. Pero, en ocasiones, algunos podemos renunciar a mayor salario, reconocimiento profesional o social, posibilidades de disfrute…, si aprendemos a “cambiar dinero y relevancia social por tiempo”.

2. Somos Sociedad. Cada participación individual o colectiva en el conjunto confirma  nuestra condición de seres interdependientes.  Necesitamos los unos de los otros para sobrevivir en un mundo complejo en el que nadie sobra y todos somos protagonistas de la aventura de la vida. 

Para ello, tal vez convenga compaginar las demandas a “otros” (Instituciones, Gobiernos…) con nuestro compromiso personal. Preguntarnos en qué podemos ser útiles a la comunidad de vecinos, al barrio, a la ciudad o el país en que vivimos. 

Todo el mundo es excelente en algo. Pero los dones son distintos, esa es nuestra riqueza y una de nuestras fortalezas. Cada persona puede aportarlos a su comunidad. No somos seres aislados, ni familias aisladas que se amurallan para salir adelante. Somos nuestras relaciones. En ellas se manifiesta la forma de ser creativa y cooperativa. Son la base de la convivencialidad.

Compartir recursos físicos y también los intangibles es un modo de relación gratificante. Sentir al otro o la otra como parte de nuestra vida... La salud es, en gran parte, la salud de nuestras relaciones.  El valor de los afectos es sanador y estimulante, mucho más de lo que nos dicen los anuncios publicitarios para vendernos objetos inútiles. 

3. Somos humanos. Por tanto frágiles, vulnerables, a la vez que fuertes y resolutivos. Tenemos necesidad no solo de bienes materiales sino de alimentos intangibles, valores que den sentido a nuestras vidas. 

Aceptar la fragilidad humana supone considerar la situación de creciente desigualdad en la que evolucionan nuestras sociedades. Eso implica tener muy presentes los límites de los recursos y plantea la necesidad de compartirlos desde la sobriedad y la sencillez como formas de vida. Necesitamos recuperar la cordura del “tamaño óptimo” a la hora de proyectar y optar en todos los campos. No dejar de lado el valor de lo pequeño y lo descentralizado. Para, finalmente, hacernos la pregunta ¿Cuánto es suficiente?

Desde esa sencilla pregunta las elecciones cambian, establecemos nuevas prioridades más basadas en valores intangibles: cooperar o compartir, el cultivo de los afectos, las relaciones gratificantes, el trabajo creativo…

4. Somos habitantes de un lugar. Ese lugar es nuestro hábitat. La relocalización que necesita nuestra sociedad en muchos aspectos cruciales (alimentación, productos estratégicos, energía…) comienza de abajo arriba.

Nuestros nexos ecológicos y sociales se inician y establecen en ese espacio de vida… En él tomamos opciones, descubrimos el sentido de la palabra “comunidad” y construimos nuestra identidad individual y colectiva. Ese lugar es el primer “banco de pruebas” de los valores y actitudes con los que encaramos la existencia. 

Todo pequeño mundo es un holograma del gran mundo. Desde la vida cotidiana es preciso que volvamos a reconectar con la naturaleza, a relocalizarnos. Regresar a lo local no significa aislarse ni perder de vista los problemas globales. Hace tiempo que se acuñó una expresión para dar cuenta de esta compleja relación entre lo cercano y lo lejano: lo glocal.  Como ciudadanos “glocales” podemos vivir asentados firmemente en un territorio y participar en proyectos, ideas y prácticas de orden mundial.

Ya es posible hacer reuniones de trabajo virtuales y reducir drásticamente los viajes en avión. También sería deseable que nos decidiésemos a organizar el ocio con mayor simplicidad, sin necesidad de estar todo el tiempo moviéndonos de un sitio a otro. Los suecos  hablan ya de “la vergüenza de viajar en avión”.

Aprender a comprar productos de proximidad fortalece la autosuficiencia alimentaria y productiva de nuestro entorno. Y fijarnos en el valor ecológico y social de las cosas y no solo en el precio. Comprar “barato” es, generalmente, comprar productos (ropa, calzado…) hechos con trabajo en condiciones indignas. Cabe esperar que aprendamos a comprar, a comer, a disfrutar de otra manera… Esto incluso afecta a lo que hacemos con nuestro dinero: si nuestros ahorros van al destino adecuado o engrosan Fondos de Inversión o de Pensiones que trabajan con sectores de la economía no recomendables.

El golpe de timón en nuestras vidas 

Es menos difícil de lo que se piensa. Pero requiere, eso sí, establecer criterios de lucidez personal y colectiva sobre la crisis ambiental e histórica en que nos encontramos y apostar por formas de convivencia basadas en principios éticos y ecológicos, con voluntad e imaginación. El desafío, en estos momentos, es múltiple:

1. Reconocer que nuestro mundo está enormemente influido por los acontecimientos extraordinarios y por lo muy improbable, algo que históricamente hemos practicado muy poco y que ahora estamos descubriendo por necesidad. Aprender a actuar en escenarios de alta incertidumbre con información incompleta.

Pero, para ello, tenemos un problema perceptivo: generalmente ignoramos lo que ignoramos. Sin embargo, nuestro conocimiento del mundo es muy pequeño, limitado por nuestros sentidos y nuestros instrumentos tecnológicos. Se impone un cambio hacia la humildad y la prudencia cuando se trata de intervenir sobre sistemas complejos naturales y sociales.  

Desde esta forma de percepción de la realidad, nos hemos confiado demasiado en las evidencias del pasado y hemos contemplado muy poco lo que puede ocurrir. Así hizo el capitán del Titanic. Le faltó humildad para reconocer la fuerza y contundencia de lo inesperado. Hoy existen muchos cisnes negros en el horizonte, tomémoslos en cuenta. 

En la actual situación, con un sistema global muy afectado por la intervención humana, el pasado y la campana de Gauss han dejado de ser los principales referentes para la toma de decisiones. Necesitamos aprender a gestionar desde la incertidumbre, la consideración de lo improbable, sobre todo en la evaluación de los riesgos. Éste es uno de los retos que plantea con urgencia el Antropoceno.

2. Cambios en nuestro nivel de conciencia. Como afirmaba Einstein, ningún problema puede resolverse en el mismo nivel de conciencia en el que se ha creado. 

El cambio de conciencia, a todas las escalas, no es un correctivo, es una quiebra de nuestro modelo de pensamiento. Una quiebra dolorosa y esperanzada a un tiempo. Nos lleva a resituarnos en relación con la naturaleza, a mirar el mundo desde abajo, desde una mirada participativa, no dominadora. Una conciencia expandida, sin fronteras, nos centra más en lo que une que en lo que separa (cuerpo/mente, razón/emoción, persona/naturaleza…). Supone considerar como complementarios los elementos aparentemente antagónicos. Implica ver la realidad en términos de relaciones y no de objetos (o sujetos) aislados. En suma, nos ayuda a pasar de la simplificación a la complejidad

Necesitamos una conciencia que contribuya a la comprensión del Antropoceno como un ámbito de sucesos altamente improbables, algunos irreversibles. Que el calentamiento global y la mayor parte de los problemas ambientales no son un continuo lineal, sino que crecen exponencialmente, con todo lo que eso tiene de impredecible.

La esperanza no es optimismo simplificador. Es confianza en la fuerza de la vida y en nuestras propias fuerzas para reinventar este horizonte que hoy está quebrado

3. Movilizar la imaginación. Es necesario dar paso a toda la potencialidad creativa del ser humano. Dejar de apoyarnos en las supuestas evidencias del pasado y apostar por el inédito viable.

Es preciso poner en juego, individual y colectivamente, una imaginación creadora que revitalice, en la vida personal y social, el placer de innovar, de elaborar soluciones inéditas para problemas desconocidos.  La educación tiene mucho que hacer en este campo. Para ello necesitamos personas creativas a su cargo. 

4. Aprender a autoorganizarnos en situaciones alejadas del equilibrio. Esa es una potencialidad de los sistemas complejos (y nosotros lo somos).

Necesitamos familiarizarnos con las bifurcaciones. Los sistemas que mejor “bifurcan” y saben autoorganizarse son los que avanzan en cualquier contexto. Esto se relaciona con la resiliencia, nos lleva a salir adelante en las dificultades no solo superándolas sino descubriendo cómo utilizarlas a nuestro favor. Nos hace ver las oportunidades que están escondidas en los problemas aparentemente negativos.

5. Hacer confluir a la ciencia con la ética y el arte para este cometido. 

La ciencia es un loable esfuerzo humano que nos permite diagnósticos fiables. La ética es fundamental en la toma de decisiones. El arte abre ventanas en nuestra mente para ver lo que todos ven y pensar lo que nadie ha pensado. Aporta un plus de creatividad que hoy más que nunca es necesario ante el futuro incierto que tenemos.  Y nos ofrece algo genuino: hacer visible lo invisible. 

Juntos, ciencia, ética y arte nos enseñan a vislumbrar la complejidad de la naturaleza en todas sus manifestaciones y la belleza de los valores que nos han permitido avanzar como humanidad: la cooperación, la anticipación, el sentido de la medida, la imaginación, la resiliencia… 

6. Y, finalmente, cultivar la esperanza. Sin ella no haremos ningún cambio, ni de conciencia, ni de modelos, ni de comportamientos. 

La esperanza no es optimismo simplificador. Es confianza en la fuerza de la vida y en nuestras propias fuerzas para reinventar este horizonte que hoy está quebrado. Es compromiso para actuar en función de Gaia y de la humanidad. Supone estimular la fortaleza de lo débil, cultivar la capacidad de seguir soñando. Y trabajar en las fronteras de lo posible, imaginando lo aparentemente imposible. Como nos advirtió  lúcidamente Ernesto Sábato, tal vez nuestras generaciones no puedan rehacer el mundo, pero podemos, al menos, impedir que se deshaga.

-----------

María Novo es escritora, poeta y conferenciante. Catedrática Emérita de la UNED. Experta en medio ambiente, educación ambiental y sostenibilidad. Directora del Proyecto EcoArte . Ha publicado 27 libros, entre los que se incluyen tratados y ensayos, narrativa y poesía, con obra traducida a varios idiomas. Es miembro del Club de Roma (Capítulo Español) y del Foro Transiciones.

Futuro Alternativo es un espacio de personas, colectivos y organizaciones sociales que se han unido con el fin de reflexionar y canalizar las iniciativas de la sociedad civil para construir un modelo de sociedad inclusivo y sostenible.

La influencia del Occidente industrializado y tecnificado sobre el resto del mundo, la extensión de nuestros valores y formas de vida, ha generado un comportamiento global que, mediante la lógica del beneficio económico inmediato, ha ido arrinconando a la lógica de la vida. Hoy la humanidad asiste con...

Este artículo es exclusivo para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí

Autor >

María Novo (Futuro alternativo)

Suscríbete a CTXT

Orgullosas
de llegar tarde
a las últimas noticias

Gracias a tu suscripción podemos ejercer un periodismo público y en libertad.
¿Quieres suscribirte a CTXT por solo 6 euros al mes? Pulsa aquí

Artículos relacionados >

Deja un comentario


Los comentarios solo están habilitados para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí