1. Número 1 · Enero 2015

  2. Número 2 · Enero 2015

  3. Número 3 · Enero 2015

  4. Número 4 · Febrero 2015

  5. Número 5 · Febrero 2015

  6. Número 6 · Febrero 2015

  7. Número 7 · Febrero 2015

  8. Número 8 · Marzo 2015

  9. Número 9 · Marzo 2015

  10. Número 10 · Marzo 2015

  11. Número 11 · Marzo 2015

  12. Número 12 · Abril 2015

  13. Número 13 · Abril 2015

  14. Número 14 · Abril 2015

  15. Número 15 · Abril 2015

  16. Número 16 · Mayo 2015

  17. Número 17 · Mayo 2015

  18. Número 18 · Mayo 2015

  19. Número 19 · Mayo 2015

  20. Número 20 · Junio 2015

  21. Número 21 · Junio 2015

  22. Número 22 · Junio 2015

  23. Número 23 · Junio 2015

  24. Número 24 · Julio 2015

  25. Número 25 · Julio 2015

  26. Número 26 · Julio 2015

  27. Número 27 · Julio 2015

  28. Número 28 · Septiembre 2015

  29. Número 29 · Septiembre 2015

  30. Número 30 · Septiembre 2015

  31. Número 31 · Septiembre 2015

  32. Número 32 · Septiembre 2015

  33. Número 33 · Octubre 2015

  34. Número 34 · Octubre 2015

  35. Número 35 · Octubre 2015

  36. Número 36 · Octubre 2015

  37. Número 37 · Noviembre 2015

  38. Número 38 · Noviembre 2015

  39. Número 39 · Noviembre 2015

  40. Número 40 · Noviembre 2015

  41. Número 41 · Diciembre 2015

  42. Número 42 · Diciembre 2015

  43. Número 43 · Diciembre 2015

  44. Número 44 · Diciembre 2015

  45. Número 45 · Diciembre 2015

  46. Número 46 · Enero 2016

  47. Número 47 · Enero 2016

  48. Número 48 · Enero 2016

  49. Número 49 · Enero 2016

  50. Número 50 · Febrero 2016

  51. Número 51 · Febrero 2016

  52. Número 52 · Febrero 2016

  53. Número 53 · Febrero 2016

  54. Número 54 · Marzo 2016

  55. Número 55 · Marzo 2016

  56. Número 56 · Marzo 2016

  57. Número 57 · Marzo 2016

  58. Número 58 · Marzo 2016

  59. Número 59 · Abril 2016

  60. Número 60 · Abril 2016

  61. Número 61 · Abril 2016

  62. Número 62 · Abril 2016

  63. Número 63 · Mayo 2016

  64. Número 64 · Mayo 2016

  65. Número 65 · Mayo 2016

  66. Número 66 · Mayo 2016

  67. Número 67 · Junio 2016

  68. Número 68 · Junio 2016

  69. Número 69 · Junio 2016

  70. Número 70 · Junio 2016

  71. Número 71 · Junio 2016

  72. Número 72 · Julio 2016

  73. Número 73 · Julio 2016

  74. Número 74 · Julio 2016

  75. Número 75 · Julio 2016

  76. Número 76 · Agosto 2016

  77. Número 77 · Agosto 2016

  78. Número 78 · Agosto 2016

  79. Número 79 · Agosto 2016

  80. Número 80 · Agosto 2016

  81. Número 81 · Septiembre 2016

  82. Número 82 · Septiembre 2016

  83. Número 83 · Septiembre 2016

  84. Número 84 · Septiembre 2016

  85. Número 85 · Octubre 2016

  86. Número 86 · Octubre 2016

  87. Número 87 · Octubre 2016

  88. Número 88 · Octubre 2016

  89. Número 89 · Noviembre 2016

  90. Número 90 · Noviembre 2016

  91. Número 91 · Noviembre 2016

  92. Número 92 · Noviembre 2016

  93. Número 93 · Noviembre 2016

  94. Número 94 · Diciembre 2016

  95. Número 95 · Diciembre 2016

  96. Número 96 · Diciembre 2016

  97. Número 97 · Diciembre 2016

  98. Número 98 · Enero 2017

  99. Número 99 · Enero 2017

  100. Número 100 · Enero 2017

  101. Número 101 · Enero 2017

  102. Número 102 · Febrero 2017

  103. Número 103 · Febrero 2017

  104. Número 104 · Febrero 2017

  105. Número 105 · Febrero 2017

  106. Número 106 · Marzo 2017

  107. Número 107 · Marzo 2017

  108. Número 108 · Marzo 2017

  109. Número 109 · Marzo 2017

  110. Número 110 · Marzo 2017

  111. Número 111 · Abril 2017

  112. Número 112 · Abril 2017

  113. Número 113 · Abril 2017

  114. Número 114 · Abril 2017

  115. Número 115 · Mayo 2017

  116. Número 116 · Mayo 2017

  117. Número 117 · Mayo 2017

  118. Número 118 · Mayo 2017

  119. Número 119 · Mayo 2017

  120. Número 120 · Junio 2017

  121. Número 121 · Junio 2017

  122. Número 122 · Junio 2017

  123. Número 123 · Junio 2017

  124. Número 124 · Julio 2017

  125. Número 125 · Julio 2017

  126. Número 126 · Julio 2017

  127. Número 127 · Julio 2017

  128. Número 128 · Agosto 2017

  129. Número 129 · Agosto 2017

  130. Número 130 · Agosto 2017

  131. Número 131 · Agosto 2017

  132. Número 132 · Agosto 2017

  133. Número 133 · Septiembre 2017

  134. Número 134 · Septiembre 2017

  135. Número 135 · Septiembre 2017

  136. Número 136 · Septiembre 2017

  137. Número 137 · Octubre 2017

  138. Número 138 · Octubre 2017

  139. Número 139 · Octubre 2017

  140. Número 140 · Octubre 2017

  141. Número 141 · Noviembre 2017

  142. Número 142 · Noviembre 2017

  143. Número 143 · Noviembre 2017

  144. Número 144 · Noviembre 2017

  145. Número 145 · Noviembre 2017

  146. Número 146 · Diciembre 2017

  147. Número 147 · Diciembre 2017

  148. Número 148 · Diciembre 2017

  149. Número 149 · Diciembre 2017

  150. Número 150 · Enero 2018

  151. Número 151 · Enero 2018

  152. Número 152 · Enero 2018

  153. Número 153 · Enero 2018

  154. Número 154 · Enero 2018

  155. Número 155 · Febrero 2018

  156. Número 156 · Febrero 2018

  157. Número 157 · Febrero 2018

  158. Número 158 · Febrero 2018

  159. Número 159 · Marzo 2018

  160. Número 160 · Marzo 2018

  161. Número 161 · Marzo 2018

  162. Número 162 · Marzo 2018

  163. Número 163 · Abril 2018

  164. Número 164 · Abril 2018

  165. Número 165 · Abril 2018

  166. Número 166 · Abril 2018

  167. Número 167 · Mayo 2018

  168. Número 168 · Mayo 2018

  169. Número 169 · Mayo 2018

  170. Número 170 · Mayo 2018

  171. Número 171 · Mayo 2018

  172. Número 172 · Junio 2018

  173. Número 173 · Junio 2018

  174. Número 174 · Junio 2018

  175. Número 175 · Junio 2018

  176. Número 176 · Julio 2018

  177. Número 177 · Julio 2018

  178. Número 178 · Julio 2018

  179. Número 179 · Julio 2018

  180. Número 180 · Agosto 2018

  181. Número 181 · Agosto 2018

  182. Número 182 · Agosto 2018

  183. Número 183 · Agosto 2018

  184. Número 184 · Agosto 2018

  185. Número 185 · Septiembre 2018

  186. Número 186 · Septiembre 2018

  187. Número 187 · Septiembre 2018

  188. Número 188 · Septiembre 2018

  189. Número 189 · Octubre 2018

  190. Número 190 · Octubre 2018

  191. Número 191 · Octubre 2018

  192. Número 192 · Octubre 2018

  193. Número 193 · Octubre 2018

  194. Número 194 · Noviembre 2018

  195. Número 195 · Noviembre 2018

  196. Número 196 · Noviembre 2018

  197. Número 197 · Noviembre 2018

  198. Número 198 · Diciembre 2018

  199. Número 199 · Diciembre 2018

  200. Número 200 · Diciembre 2018

  201. Número 201 · Diciembre 2018

  202. Número 202 · Enero 2019

  203. Número 203 · Enero 2019

  204. Número 204 · Enero 2019

  205. Número 205 · Enero 2019

  206. Número 206 · Enero 2019

  207. Número 207 · Febrero 2019

  208. Número 208 · Febrero 2019

  209. Número 209 · Febrero 2019

  210. Número 210 · Febrero 2019

  211. Número 211 · Marzo 2019

  212. Número 212 · Marzo 2019

  213. Número 213 · Marzo 2019

  214. Número 214 · Marzo 2019

  215. Número 215 · Abril 2019

  216. Número 216 · Abril 2019

  217. Número 217 · Abril 2019

  218. Número 218 · Abril 2019

  219. Número 219 · Mayo 2019

  220. Número 220 · Mayo 2019

  221. Número 221 · Mayo 2019

  222. Número 222 · Mayo 2019

  223. Número 223 · Mayo 2019

  224. Número 224 · Junio 2019

  225. Número 225 · Junio 2019

  226. Número 226 · Junio 2019

  227. Número 227 · Junio 2019

  228. Número 228 · Julio 2019

  229. Número 229 · Julio 2019

  230. Número 230 · Julio 2019

  231. Número 231 · Julio 2019

  232. Número 232 · Julio 2019

  233. Número 233 · Agosto 2019

  234. Número 234 · Agosto 2019

  235. Número 235 · Agosto 2019

  236. Número 236 · Agosto 2019

  237. Número 237 · Septiembre 2019

  238. Número 238 · Septiembre 2019

  239. Número 239 · Septiembre 2019

  240. Número 240 · Septiembre 2019

  241. Número 241 · Octubre 2019

  242. Número 242 · Octubre 2019

  243. Número 243 · Octubre 2019

  244. Número 244 · Octubre 2019

  245. Número 245 · Octubre 2019

  246. Número 246 · Noviembre 2019

  247. Número 247 · Noviembre 2019

  248. Número 248 · Noviembre 2019

  249. Número 249 · Noviembre 2019

  250. Número 250 · Diciembre 2019

  251. Número 251 · Diciembre 2019

  252. Número 252 · Diciembre 2019

  253. Número 253 · Diciembre 2019

  254. Número 254 · Enero 2020

  255. Número 255 · Enero 2020

  256. Número 256 · Enero 2020

  257. Número 257 · Febrero 2020

  258. Número 258 · Marzo 2020

  259. Número 259 · Abril 2020

  260. Número 260 · Mayo 2020

  261. Número 261 · Junio 2020

  262. Número 262 · Julio 2020

  263. Número 263 · Agosto 2020

  264. Número 264 · Septiembre 2020

  265. Número 265 · Octubre 2020

  266. Número 266 · Noviembre 2020

  267. Número 267 · Diciembre 2020

  268. Número 268 · Enero 2021

  269. Número 269 · Febrero 2021

  270. Número 270 · Marzo 2021

  271. Número 271 · Abril 2021

  272. Número 272 · Mayo 2021

  273. Número 273 · Junio 2021

  274. Número 274 · Julio 2021

CTXT necesita 15.000 socias/os para seguir creciendo. Suscríbete a CTXT

Reportaje

“El pueblo gitano estamos viviendo una catástrofe humanitaria”

El parón de las actividades económicas con las que buena parte de la población gitana subsiste al día ha roto la cuerda floja en la que se sostenía esta minoría étnica atravesada por la exclusión

Meritxell Rigol Barcelona , 8/04/2020

<p>Mercado de los Encantes.</p>

Mercado de los Encantes.

Philipp Ramseier (CC BY 2.0)

A diferencia de otros medios, en CTXT mantenemos todos nuestros artículos en abierto. Nuestra apuesta es recuperar el espíritu de la prensa independiente: ser un servicio público. Si puedes permitirte pagar 4 euros al mes, apoya a CTXT. ¡Suscríbete!

El de Algirós, el de la calle Sagunto, el de la avenida del Cid, el de Torrefiel y el de la Parreta. De lunes a sábado, Luisa Vargas recorrería junto a su padre distintos mercadillos de Valencia, hasta el momento en el que se activaron las restricciones dirigidas a frenar el coronavirus. “Aquí, de toda la vida lo que ha entrado es lo del mercado”, dice en referencia a los ingresos con los que cuentan en su casa y que han desaparecido en las últimas semanas. Los primeros días sin salir a vender los pasaron tirando con lo que tenían: “Si esto se come hoy, mañana queda lo otro”. Pero pensar en cómo sostenerse las próximas semanas bajo las mismas condiciones tiene a su familia en estado de alarma. “Ahora no tenemos nada”, afirma Vargas.

El parón de la actividad comercial no esencial y el confinamiento están suponiendo un chaparrón sobre mojado para la población gitana, la minoría étnica más grande del Estado español. Se calcula que son alrededor de un millón de personas y, ya antes de la pandemia, 9 de cada 10 vivían en riesgo de pobreza y/o de exclusión social, según calcula la Fundación Secretariado Gitano (FSG) de acuerdo con los parámetros del indicador europeo AROPE. La cifra más que triplica la tasa de pobreza y/o exclusión del conjunto de la población.

“La situación es muy grave y las ayudas establecidas por el Gobierno dejan en la estacada a muchísimas personas, entre las cuales muchas familias gitanas, que se encuentran con dificultad para acceder a recursos para comer, ya que muchas dependen en exclusiva de la venta ambulante”, denuncia Iñaki Vázquez, director de la Plataforma Kethane del movimiento asociativo gitano.

Nieves Heredia forma parte de la minoría de gitanas que durante el confinamiento mantiene su salario. “Estas semanas teletrabajo y esto nos ha salvado la vida”, asegura. Lleva unos años ejerciendo de técnica educativa de la Fundació Pere Closa en su barrio, La Mina. Limítrofe con la ciudad de Barcelona, es la zona en la que habita más población gitana en Cataluña. Heredia explica que, a su alrededor, es excepcional no haberse “quedado a cero”. Su marido hace un mes que no sale a vender, como tantos otros vecinos y vecinas. “No poder entrar ingresos es destructor para las casas... No pueden tirar de ahorros porque se vive al día”, remarca.

Ya antes de la crisis de la Covid-19, en casi 8 de cada 10 hogares gitanos sufrían carencia material severa

Ya antes de la crisis de la Covid-19, en casi 8 de cada 10 hogares gitanos sufrían carencia material severa y, a pesar de esto, la FSG calcula que en poco más de 3 de cada 10 de estos hogares cuentan con ayudas sociales.

“Si al porcentaje previo de exclusión le sumas esta crisis sociosanitaria, significa que las personas gitanas no tienen qué comer hoy, ni ayer, ni antes de ayer”, asegura Silvia Agüero, activista de la plataforma Rosa Cortés de mujeres gitanas de la Rioja. “Miles de mujeres cogen su bolsa por la mañana, con bragas o ajos o limones o lo que sea, y cuando dejan a los niños en el colegio, se dedican a venderlo. Con eso hacen la comida. ¿Y ahora qué? El gobierno no está promoviendo medidas para estas personas, para las más vulnerables; las está promoviendo para autónomos y personas que están en el sistema capitalista, no para las que el sistema ha echado”, denuncia.

En crisis antes de la crisis

Había días en los que se sacaba cinco euros y había días que no vendía nada. María (nombre con el que prefiere que la presentemos) recibe una ayuda familiar de 1.000 euros mensuales, a los que, de normal, sumaba lo que sacaba de “cuatro trapos” que salía a vender. Se le hacía un poco menos complicado responder a los gastos del día a día, explica. Esta vecina del barrio de La Mina mantiene sola a cinco hijos, todos aún en primaria.

Un documento técnico de recomendaciones de actuación de los servicios sociales ante la crisis por Covid-19 en asentamientos segregados y barrios altamente vulnerables, emitido recientemente por la Secretaría de Estado de Derechos Sociales, reconoce que las situaciones de confinamiento tienen un “enorme impacto” en las personas más vulnerables, estuvieran o no vinculadas a los servicios sociales. Eleva a más de 950 los barrios en situación de vulnerabilidad alta o muy alta, en los que “convive población especialmente empobrecida, entre la que destaca una alto porcentaje de población gitana”.

El documento recoge que buena parte de estas familias tienen en la venta ambulante, la agricultura o la venta de chatarra su fuente básica de ingresos, “ya de por sí precaria”, y observa que la imposibilidad de desarrollar su actividad económica debido al confinamiento está comenzando a generar una situación de “desamparo y desprotección”. 

“Las personas que no tienen un contrato y las que dependen de salir a la calle a buscar chatarra o a vender, se han visto de un día a otro sin nada y, sin capacidad de ahorro, han podido comer sólo unos días, por lo que ahora mismo el pueblo gitano estamos sufriendo una catástrofe humanitaria”, asegura Séfora Vargas, abogada y presidenta de la Asociación para la Promoción y el Desarrollo Integral del Pueblo Gitano.

Lo que el Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030 recomienda en el contexto de la Covid-19 es reforzar la actuación de los servicios sociales para comprobar el estado de salud y garantizar el seguimiento sociosanitario y la atención a las familias de los barrios de especial vulnerabilidad socioeconómica; proveerles alimentos, medicamentos y productos de higiene; garantizarles los suministros básicos; asegurar el acceso de estas familias a prestaciones que garanticen sus ingresos “mientras no puedan realizar sus actividades económicas habituales” y agilizar al máximo el procedimiento. Vargas se muestra muy crítica con el hecho de que el rescate de la población gitana consista en un documento que no obliga a los municipios a seguir estas medidas. “He tardado 10 días en conseguir comida para 16 familias del barrio de Torreblanca de Sevilla y llevaban muchos días pasando necesidad”, afirma.

Ahora bien, más allá de atender urgencias en el contexto excepcionalmente crudo de la pandemia, el rescate económico del pueblo gitano pasa por activar medidas que garanticen su acceso al trabajo en condiciones de igualdad respecto a la sociedad mayoritaria [la no gitana]. La exclusión laboral que persiste entre la población gitana es un factor determinante para explicar la pobreza generalizada en este colectivo, que arrastra el impacto de seis siglos de persecución en España. Hoy, en forma de discriminación racista.

Entre las mujeres, además, la desigualdad de género dentro y fuera de la comunidad gitana les añade obstáculos en la odisea de lograr oportunidades en el mercado laboral. “Los estereotipos son barreras que tenemos que superar al buscar un trabajo y, en el caso de las mujeres, resulta que la mayor parte se emplea en la limpieza de hogares y lo complementan con la venta ambulante”, explica Claudia González, responsable del área de educación y cultura de la asociación de mujeres gitanas Romi de Valencia.

Según radiografía el estudio comparado sobre la situación de la población gitana en España en relación al empleo y la pobreza 2018, su presencia en el mercado laboral es baja –la tasa de paro supera el 50%, con alta incidencia del desempleo crónico– y está marcada por la precariedad y la débil protección. La mitad de hombres ocupados y el 38% de mujeres trabajan por cuenta propia, porcentajes mucho superiores a los del conjunto de la población.

En la última década se ha agudizado el declive de la venta ambulante, principal espacio de resistencia económica que se ha forjado el pueblo gitano

“Los oficios que tenemos son el resultado de la supervivencia que nos hemos buscado”, remarca Silvia Agüero, que sitúa “el antigitanismo perpetuado y promovido por las instituciones” a la raíz de la infrapresencia gitana en la mayoría de ocupaciones, en general, y en aquellas con capacidad de decisión política y reconocimiento social, en concreto.

El de Móstoles, el de Leganés y el de Fuenlabrada. Aaron Hernández se dedica a vender ropa interior y de baño en estos mercadillos, cerrados desde antes de declararse el estado de alarma. “Los ingresos que yo gano diariamente no dan para tener un remanente guardado y sólo 15 días parado ya son catastróficos”, explica, sobre la situación actual. “Siempre me he dedicado a la venta y la situación hace años que ha cambiado... de poder vivir tranquilo, a estar endeudado hasta arriba”, afirma. A sus tres hijos, lejos de animarlos a seguir con el oficio, les alienta a orientarse en otra dirección. Aunque, sin tener los estudios obligatorios terminados, el abanico de posibilidades tiene pocas varillas.

El escaso nivel educativo y la pobreza; la pobreza y el escaso nivel educativo. Conforman un pez que se muerde la cola, de manera especialmente dolorosa en la última década, en la que se ha agudizado el declive de la venta ambulante, principal espacio de resistencia económica que se ha forjado el pueblo gitano.

Cerrar la brecha racista

Se le hacía difícil ayudarla con los deberes, pero su madre siempre lo intentaba y le insistía en la importancia de que no hiciera como ella: que no dejara los estudios. “Doy gracias todos los días”, explica Claudia González. Durante el confinamiento, sigue sus estudios de historia del arte y forma parte de los casos contados de gitanas que tienen un empleo que les permite teletrabajar. Estas semanas tanto su madre como sus seis tías, empleadas del hogar, “están viendo sus ingresos a cero”, lamenta.

Si bien en los últimos años el nivel educativo de la población gitana ha aumentado, notablemente en los hombres y en menor medida en las mujeres, no llegan a dos de cada diez (19%, hombres y 15,5%, mujeres) las personas gitanas que tienen terminada al menos la ESO, según recoge la FSG. Al fijarnos en el conjunto de la población, la cifra se eleva de este 17% a un 77%.

“En los barrios más vulnerables, en los que no se ven oportunidades, aún es habitual la práctica de pedirse [para casarse] muy joven y abandonar los estudios, cosa que tiene que relacionarse con el hecho de ver la escuela como algo ajeno”, explica la abogada Séfora Vargas, a la par que remarca el impacto de la pobreza en las trayectorias académicas de la población gitana: “Si ves a tus padres con necesidad, seguramente lo que haces es irte con ellos a vender o a recoger chatarra. Tu prioridad no es estudiar, es comer”.

La falta de referentes es otra pieza explicativa del amplio abandono escolar y, asegura Claudia González, “influye directamente en los futuros laborales de los niños y niñas”. De aquí la importancia de visibilizar “la heterogeneidad de la población gitana” y que entren en las aulas las personas gitanas que “luchan contra los estereotipos y han logrado escalar en la sociedad”. “Las niñas y los niños tienen que ver que estudiar les da un resultado porque, hasta ahora, lo que ven en los colegios es que son menospreciados por ser gitanos”, denuncia González.

A la par de promover medidas que vayan arrancando el antigitanismo de todo ámbito de la vida social –de la escuela al mercado laboral, pasando por los medios de comunicación–,  ampliar las expectativas de las criaturas y de sus familias y fortalecer su capital formativo se presenta como una base de plan de choque para salir de la crisis en la que el pueblo gitano subsiste, desde mucho antes del coronavirus.

Autora >

Suscríbete a CTXT

Orgullosas
de llegar tarde
a las últimas noticias

Gracias a tu suscripción podemos ejercer un periodismo público y en libertad.
¿Quieres suscribirte a CTXT por solo 6 euros al mes? Pulsa aquí

Artículos relacionados >

4 comentario(s)

¿Quieres decir algo? + Déjanos un comentario

  1. Javier

    Acabo de leer el artículo sobre lo ocurrido en Bérgamo, y ahhora leo el titular éste sobre la supuesta catástrofe padece el pueblo gitano en españa y no sé si reirme o llorar por la desverguenza con la que escribe la periodista. Bastante harto estoy del secular victimismo de un colectivo que vive en la práctica de esta continua victimización.

    Hace 1 año 3 meses

  2. S. Klaczko, Berlin

    Me extraña que ni el Partido Comunista, ni el Partido Socialista ni el movimiento Podemos de España hayan creado núcleos de militantes entre los gitanos. Federico García Lorca les creó a los gitanos un monumento literario, el "Romancero Gitano", alentando a este grupo discriminado a fomentar su profundo talento artístico, en su poesía, en su música, en su baile y en su cantar [por ejemplo la admirable personalidad del gitano Antonio Vargas, hijo y nieto de Camborios]. Falta empero el organizarlos como militantes en los partidos políticos de izquierda, para generar entre ellos amistades y lealtades personales de camarada a camarada, por encima de su orígen étnico y social. Los gitanos son parte del subproletariado español y necesitan de militantes de otro orígen que se sumerjan en los barrios calés, tal como lo hicieran otrora los Curas Obreros . Sería una misión para estudiantes izquierdistas el ir a vivir a los barrios de los gitanos, para convivir con ellos y organizarlos políticamente, abriéndoles también el acceso a puestos de trabajo en los que puedan calificarse profesionalmente. España ganaría mucho con ello. Quizás algún día una muchacha gitana pueda converirse en una gran investigadora y ganar para España un premio Nobel de Física o de Medicina por ejemplo, del que todos los españoles se sientan orgullosos. Por el momento parecería una ilusión, pero el grupo étnico de los judíos ha mostrado que - discriminado y segregado económicamente en Europa Oriental durante siglos en su ghettos, tal como lo siguen siendo los gitanos en España - aprovechó el proceso de industrialización del siglo XIX para educarse en masa y generar más Premios Nobel por 10000 habitantes que cualquier otro grupo étnico del mundo, incluyendo a toda España con su 50 millones de habitantes. Sueño por eso con un primer Premio Nobel de un investigador o de una investigadora gitana española en los próximos 10 años. Se le merecerían.

    Hace 1 año 3 meses

  3. cocose

    Los gitanos cuentan con la ayuda inestimable de la Iglesia Evangélica Ministerio Juan José Cortés y la desiteresada colaboración de artistas, toreros y deportistas famosos de etnia gitana.

    Hace 1 año 3 meses

  4. Zacarías

    La responsabilidad de la situación de los gitanos, aquí y en cualquier otra parte del mundo, no es sólo del sistema capitalista, que nos ha empobrecido a todos excepto a los cuatro milbillonarios que lo dirigen. También los gitanos tienen la suya y es intransferible, porque su situación tiene que ver no sólo con que el sistema capitalista les cuente aparte, sino con que ellos nunca han querido integrarse en ningún modelo social. Y esto ha sido voluntario. La inmensa mayoría de los integrantes de esta etnia ha preferido vivir aprovechando las ventajas de ese sistema pero sin contribuir, salvo contadísimas excepciones, a su mantenimiento, y vivir en la incultura y la ignorancia más atroces, robando y delinquiendo y, eso, sí, quejándose del payo y de todo con toda la hipocresía del mundo. El centro más importante de distribución de droga en Europa está en la Cañada Real, y en los hospitales rondan por las habitaciones para robar al descuido que es un gusto. Por ejemplo. Hace ya muchos siglos que este pueblo perdió su camino.

    Hace 1 año 3 meses

Deja un comentario


Los comentarios solo están habilitados para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí