1. Número 1 · Enero 2015

  2. Número 2 · Enero 2015

  3. Número 3 · Enero 2015

  4. Número 4 · Febrero 2015

  5. Número 5 · Febrero 2015

  6. Número 6 · Febrero 2015

  7. Número 7 · Febrero 2015

  8. Número 8 · Marzo 2015

  9. Número 9 · Marzo 2015

  10. Número 10 · Marzo 2015

  11. Número 11 · Marzo 2015

  12. Número 12 · Abril 2015

  13. Número 13 · Abril 2015

  14. Número 14 · Abril 2015

  15. Número 15 · Abril 2015

  16. Número 16 · Mayo 2015

  17. Número 17 · Mayo 2015

  18. Número 18 · Mayo 2015

  19. Número 19 · Mayo 2015

  20. Número 20 · Junio 2015

  21. Número 21 · Junio 2015

  22. Número 22 · Junio 2015

  23. Número 23 · Junio 2015

  24. Número 24 · Julio 2015

  25. Número 25 · Julio 2015

  26. Número 26 · Julio 2015

  27. Número 27 · Julio 2015

  28. Número 28 · Septiembre 2015

  29. Número 29 · Septiembre 2015

  30. Número 30 · Septiembre 2015

  31. Número 31 · Septiembre 2015

  32. Número 32 · Septiembre 2015

  33. Número 33 · Octubre 2015

  34. Número 34 · Octubre 2015

  35. Número 35 · Octubre 2015

  36. Número 36 · Octubre 2015

  37. Número 37 · Noviembre 2015

  38. Número 38 · Noviembre 2015

  39. Número 39 · Noviembre 2015

  40. Número 40 · Noviembre 2015

  41. Número 41 · Diciembre 2015

  42. Número 42 · Diciembre 2015

  43. Número 43 · Diciembre 2015

  44. Número 44 · Diciembre 2015

  45. Número 45 · Diciembre 2015

  46. Número 46 · Enero 2016

  47. Número 47 · Enero 2016

  48. Número 48 · Enero 2016

  49. Número 49 · Enero 2016

  50. Número 50 · Febrero 2016

  51. Número 51 · Febrero 2016

  52. Número 52 · Febrero 2016

  53. Número 53 · Febrero 2016

  54. Número 54 · Marzo 2016

  55. Número 55 · Marzo 2016

  56. Número 56 · Marzo 2016

  57. Número 57 · Marzo 2016

  58. Número 58 · Marzo 2016

  59. Número 59 · Abril 2016

  60. Número 60 · Abril 2016

  61. Número 61 · Abril 2016

  62. Número 62 · Abril 2016

  63. Número 63 · Mayo 2016

  64. Número 64 · Mayo 2016

  65. Número 65 · Mayo 2016

  66. Número 66 · Mayo 2016

  67. Número 67 · Junio 2016

  68. Número 68 · Junio 2016

  69. Número 69 · Junio 2016

  70. Número 70 · Junio 2016

  71. Número 71 · Junio 2016

  72. Número 72 · Julio 2016

  73. Número 73 · Julio 2016

  74. Número 74 · Julio 2016

  75. Número 75 · Julio 2016

  76. Número 76 · Agosto 2016

  77. Número 77 · Agosto 2016

  78. Número 78 · Agosto 2016

  79. Número 79 · Agosto 2016

  80. Número 80 · Agosto 2016

  81. Número 81 · Septiembre 2016

  82. Número 82 · Septiembre 2016

  83. Número 83 · Septiembre 2016

  84. Número 84 · Septiembre 2016

  85. Número 85 · Octubre 2016

  86. Número 86 · Octubre 2016

  87. Número 87 · Octubre 2016

  88. Número 88 · Octubre 2016

  89. Número 89 · Noviembre 2016

  90. Número 90 · Noviembre 2016

  91. Número 91 · Noviembre 2016

  92. Número 92 · Noviembre 2016

  93. Número 93 · Noviembre 2016

  94. Número 94 · Diciembre 2016

  95. Número 95 · Diciembre 2016

  96. Número 96 · Diciembre 2016

  97. Número 97 · Diciembre 2016

  98. Número 98 · Enero 2017

  99. Número 99 · Enero 2017

  100. Número 100 · Enero 2017

  101. Número 101 · Enero 2017

  102. Número 102 · Febrero 2017

  103. Número 103 · Febrero 2017

  104. Número 104 · Febrero 2017

  105. Número 105 · Febrero 2017

  106. Número 106 · Marzo 2017

  107. Número 107 · Marzo 2017

  108. Número 108 · Marzo 2017

  109. Número 109 · Marzo 2017

  110. Número 110 · Marzo 2017

  111. Número 111 · Abril 2017

  112. Número 112 · Abril 2017

  113. Número 113 · Abril 2017

  114. Número 114 · Abril 2017

  115. Número 115 · Mayo 2017

  116. Número 116 · Mayo 2017

  117. Número 117 · Mayo 2017

  118. Número 118 · Mayo 2017

  119. Número 119 · Mayo 2017

  120. Número 120 · Junio 2017

  121. Número 121 · Junio 2017

  122. Número 122 · Junio 2017

  123. Número 123 · Junio 2017

  124. Número 124 · Julio 2017

  125. Número 125 · Julio 2017

  126. Número 126 · Julio 2017

  127. Número 127 · Julio 2017

  128. Número 128 · Agosto 2017

  129. Número 129 · Agosto 2017

  130. Número 130 · Agosto 2017

  131. Número 131 · Agosto 2017

  132. Número 132 · Agosto 2017

  133. Número 133 · Septiembre 2017

  134. Número 134 · Septiembre 2017

  135. Número 135 · Septiembre 2017

  136. Número 136 · Septiembre 2017

  137. Número 137 · Octubre 2017

  138. Número 138 · Octubre 2017

  139. Número 139 · Octubre 2017

  140. Número 140 · Octubre 2017

  141. Número 141 · Noviembre 2017

  142. Número 142 · Noviembre 2017

  143. Número 143 · Noviembre 2017

  144. Número 144 · Noviembre 2017

  145. Número 145 · Noviembre 2017

  146. Número 146 · Diciembre 2017

  147. Número 147 · Diciembre 2017

  148. Número 148 · Diciembre 2017

  149. Número 149 · Diciembre 2017

  150. Número 150 · Enero 2018

  151. Número 151 · Enero 2018

  152. Número 152 · Enero 2018

  153. Número 153 · Enero 2018

  154. Número 154 · Enero 2018

  155. Número 155 · Febrero 2018

  156. Número 156 · Febrero 2018

  157. Número 157 · Febrero 2018

  158. Número 158 · Febrero 2018

  159. Número 159 · Marzo 2018

  160. Número 160 · Marzo 2018

  161. Número 161 · Marzo 2018

  162. Número 162 · Marzo 2018

  163. Número 163 · Abril 2018

  164. Número 164 · Abril 2018

  165. Número 165 · Abril 2018

  166. Número 166 · Abril 2018

  167. Número 167 · Mayo 2018

  168. Número 168 · Mayo 2018

  169. Número 169 · Mayo 2018

  170. Número 170 · Mayo 2018

  171. Número 171 · Mayo 2018

  172. Número 172 · Junio 2018

  173. Número 173 · Junio 2018

  174. Número 174 · Junio 2018

  175. Número 175 · Junio 2018

  176. Número 176 · Julio 2018

  177. Número 177 · Julio 2018

  178. Número 178 · Julio 2018

  179. Número 179 · Julio 2018

  180. Número 180 · Agosto 2018

  181. Número 181 · Agosto 2018

  182. Número 182 · Agosto 2018

  183. Número 183 · Agosto 2018

  184. Número 184 · Agosto 2018

  185. Número 185 · Septiembre 2018

  186. Número 186 · Septiembre 2018

  187. Número 187 · Septiembre 2018

  188. Número 188 · Septiembre 2018

  189. Número 189 · Octubre 2018

  190. Número 190 · Octubre 2018

  191. Número 191 · Octubre 2018

  192. Número 192 · Octubre 2018

  193. Número 193 · Octubre 2018

  194. Número 194 · Noviembre 2018

  195. Número 195 · Noviembre 2018

  196. Número 196 · Noviembre 2018

  197. Número 197 · Noviembre 2018

  198. Número 198 · Diciembre 2018

  199. Número 199 · Diciembre 2018

  200. Número 200 · Diciembre 2018

  201. Número 201 · Diciembre 2018

  202. Número 202 · Enero 2019

  203. Número 203 · Enero 2019

  204. Número 204 · Enero 2019

  205. Número 205 · Enero 2019

  206. Número 206 · Enero 2019

  207. Número 207 · Febrero 2019

  208. Número 208 · Febrero 2019

  209. Número 209 · Febrero 2019

  210. Número 210 · Febrero 2019

  211. Número 211 · Marzo 2019

  212. Número 212 · Marzo 2019

  213. Número 213 · Marzo 2019

  214. Número 214 · Marzo 2019

  215. Número 215 · Abril 2019

  216. Número 216 · Abril 2019

  217. Número 217 · Abril 2019

  218. Número 218 · Abril 2019

  219. Número 219 · Mayo 2019

  220. Número 220 · Mayo 2019

  221. Número 221 · Mayo 2019

  222. Número 222 · Mayo 2019

  223. Número 223 · Mayo 2019

  224. Número 224 · Junio 2019

  225. Número 225 · Junio 2019

  226. Número 226 · Junio 2019

  227. Número 227 · Junio 2019

  228. Número 228 · Julio 2019

  229. Número 229 · Julio 2019

  230. Número 230 · Julio 2019

  231. Número 231 · Julio 2019

  232. Número 232 · Julio 2019

  233. Número 233 · Agosto 2019

  234. Número 234 · Agosto 2019

  235. Número 235 · Agosto 2019

  236. Número 236 · Agosto 2019

  237. Número 237 · Septiembre 2019

  238. Número 238 · Septiembre 2019

  239. Número 239 · Septiembre 2019

  240. Número 240 · Septiembre 2019

  241. Número 241 · Octubre 2019

  242. Número 242 · Octubre 2019

  243. Número 243 · Octubre 2019

  244. Número 244 · Octubre 2019

  245. Número 245 · Octubre 2019

  246. Número 246 · Noviembre 2019

  247. Número 247 · Noviembre 2019

  248. Número 248 · Noviembre 2019

  249. Número 249 · Noviembre 2019

  250. Número 250 · Diciembre 2019

  251. Número 251 · Diciembre 2019

  252. Número 252 · Diciembre 2019

  253. Número 253 · Diciembre 2019

  254. Número 254 · Enero 2020

  255. Número 255 · Enero 2020

  256. Número 256 · Enero 2020

  257. Número 257 · Febrero 2020

  258. Número 258 · Marzo 2020

  259. Número 259 · Abril 2020

  260. Número 260 · Mayo 2020

  261. Número 261 · Junio 2020

  262. Número 262 · Julio 2020

  263. Número 263 · Agosto 2020

  264. Número 264 · Septiembre 2020

  265. Número 265 · Octubre 2020

  266. Número 266 · Noviembre 2020

  267. Número 267 · Diciembre 2020

  268. Número 268 · Enero 2021

  269. Número 269 · Febrero 2021

  270. Número 270 · Marzo 2021

  271. Número 271 · Abril 2021

  272. Número 272 · Mayo 2021

  273. Número 273 · Junio 2021

  274. Número 274 · Julio 2021

  275. Número 275 · Agosto 2021

  276. Número 276 · Septiembre 2021

  277. Número 277 · Octubre 2021

CTXT necesita 15.000 socias/os para seguir creciendo. Suscríbete a CTXT

Marina Echebarría Sáenz / Doctora en derecho

“Si barren a las transexuales, después irán a por las feministas”

Nuria Alabao 26/12/2019

<p>Marina Sáenz, en las Jornadas Feministas de CTXT, Zaragoza, 2018.</p>

Marina Sáenz, en las Jornadas Feministas de CTXT, Zaragoza, 2018.

Manolo Finish

A diferencia de otros medios, en CTXT mantenemos todos nuestros artículos en abierto. Nuestra apuesta es recuperar el espíritu de la prensa independiente: ser un servicio público. Si puedes permitirte pagar 4 euros al mes, apoya a CTXT. ¡Suscríbete!

Marina Echebarría Sáenz es doctora en derecho, profesora de la Universidad de Valladolid y activista del movimiento LGTBI. Ha participado tanto en el proceso de elaboración de la Ley de Cambio de Sexo Registral del 2007 como en la elaboración de diversas leyes autonómicas. Echevarría ha sido vicepresidenta de la Fundación Triángulo, donde también coordinó un grupo de personas transexuales dentro de la Fundación que tenía fines asistenciales y de representación política. 

Más allá del surgimiento de partidos de ultraderecha como Vox, estamos asistiendo a una emergencia de posiciones que, dentro del feminismo, se oponen al avance en derechos de las transexuales, ¿por qué se está produciendo esto?

Ni la homofobia ni la transfobia son modernas, son muy antiguas y siempre ha habido una forma de homofobia que es la homofobia intelectual, la que intenta racionalizar el rechazo que sienten algunas personas. Es muy curioso ver cómo construyen una especie de revestimiento intelectual para no asumir de frente ese rechazo. Ese discurso teórico es bastante fácil de desmontar y de rebatir, pero tampoco hay una verdadera oportunidad de diálogo, porque no es un debate intelectual, sino que se ha convertido en una discusión de trolls en la que parece que gana la que es más grosera y la que más grita.

Siempre ha habido en muchos partidos personas que dicen no ser homofóbicas pero que tienen ese sentimiento de rechazo. Lo que pasa es que ahora se está dando una confluencia extraña: la del integrismo religioso y la ultraderecha nacionalista con gente que, teóricamente, va de progresista o de feminista. Es un maridaje muy raro pero tampoco es desconocido. En Estados Unidos está dando unos frutos tremendos porque estas feministas están proporcionando, de alguna manera, la vestidura intelectual para justificar leyes de discriminación legal: las de objeción de conciencia religiosa –por las que te pueden excluir de servicios públicos porque consideran que no eres un ejemplo de vida conforme a sus sentimientos religiosos–; o las que sirven para excluirte de los espacios comunes –váteres, vestuarios– utilizando el argumento de que al ser en realidad “un hombre” eres una potencial agresora de mujeres. Con estos argumentos se legitima la exclusión y la discriminación de las leyes, que acaban pasando gracias a esta convergencia rarísima de gente, que presuntamente es feminista, con gente de la ultraderecha más antifeminista que puede existir.

Es un despropósito que un montón de gente se esté centrando en atacar a las mujeres trans, en perseguirlas por redes pensando que eso es el movimiento feminista y que eso es activismo

Es un despropósito que un montón de gente se esté centrando en atacar a las mujeres trans, en perseguirlas por redes pensando que eso es el movimiento feminista y que eso es activismo. Es extraño que estén centradas en atacar al 0,01 de la población mientras, que yo sepa, la sociedad patriarcal está ahí enfrente. Supone una distracción brutal del objetivo –que forma parte de una especie de reacción–, porque habíamos identificado el auténtico problema, que era la conceptualización del patriarcado, la definición de la estructura machista de la sociedad. Y cuando empezamos a centrarnos no solo en logros parciales, sino en el problema de base, que es todo el sistema que justifica todas estas discriminaciones, aparece esta cuestión. A mí me parece una distracción, como el tema de la prostitución: divide y vencerás. Divide entre las buenas y las malas mujeres o las que ni siquiera se reconocen como mujeres. A mí me parece que es un intento de segregación y de crear polémicas envenenadas que no puede ser casual. Esto obedece a una estrategia bien pensada y defendida con medios. 

Respecto al reconocimiento del derecho a la identidad que estos discursos atacan, ¿puede explicar qué implicaciones tiene para una persona transexual cambiarse el nombre y sexo en el DNI?

Yo he pasado varios años de mi vida con un documento de identidad que tenía un nombre y un aspecto que lo desmentía totalmente. Y te puedo asegurar que cada vez que vas a hacer un contrato, a pagar con una tarjeta o a hacer cualquier gestión, terminas teniendo que dar explicaciones o con sospechas y dudas y llamando la atención. En realidad no nos damos cuenta, pero este es un país muy policial. ¿Cuántas veces a la semana tienes que presentar tu DNI para realizar una gestión? ¿Cuántas veces se te pide que justifiques quién eres? Vivir con la documentación que no se corresponde con tu identidad es un obstáculo diario para las personas transexuales.

¿Cómo se cambia la identidad registral de una persona trans ahora mismo y cuáles son las demandas que están sobre la mesa? 

Hoy, para cambiar tu identidad, tienes que tener un certificado psicológico o psiquiátrico que diga que tienes disforia de género y haber pasado dos años de tratamiento hormonal –o acogerte a alguna de las excepciones porque estabas operada de antes, etc.–. Esta es una situación peculiar porque se te pide un diagnóstico que tiene dos fallos. Primero, no tiene ninguna base científica. De hecho, como diagnóstico de una supuesta enfermedad, ha sido abandonado ya, tanto por los redactores del manual de DMS –de diagnóstico de los trastornos mentales– como por la Organización Mundial de la Salud. En segundo lugar, porque un diagnóstico se está utilizando como baremo de derechos civiles de las personas. ¿Desde cuándo tiene que ver tu condición médica o clínica –si lo quieres ver así– con el ejercicio de tus derechos como persona, como mujer en este caso?

Para cambiar esta situación ha habido varios intentos de reforma. En la legislatura pasada hubo tres propuestas. La del PSOE, intentando enmendar la ley del 2007 para despatologizarla. Es decir, que no hicieran falta los certificados médicos para cambiar tu nombre y género en el DNI. Luego había dos proyectos de Podemos que tenían contenidos prácticamente similares: una ley general LGBTI contra la discriminación, que también regulaba la identidad de género, y otra que era más específicamente una Ley de Identidad de Género,  pero que también contenía otros elementos. Básicamente tenían el mismo objeto con concepciones distintas. Sin embargo, ninguna de las dos estaba destinada a salir porque, para empezar, hace más de dos legislaturas que no hay una mayoría social clara para regular algunos aspectos de esas leyes que necesitan mayoría de ley orgánica y nadie está haciendo las gestiones para conseguir esa mayoría. Desde luego, Podemos, en la legislatura pasada, se hizo la foto con colectivos pero no demostró ninguna seriedad en la gestión. El PSOE también intentó quedar bien con los activistas y, además, introdujo enmiendas a última hora sobre el no binarismo [las personas que declaran no encajar en las categorías hombre o mujer] pero tampoco hizo los esfuerzos necesarios para sacar su propio proyecto de ley. Al final, los partidos quieren hacerse la foto –hasta el PP cuando nos dice aquello de que no le podemos dar lecciones de derechos humanos–, pero están demostrando una voluntad bastante nula en la implementación de estos principios.

¿Cuáles son los aspectos más destacados de estas leyes que se están discutiendo en el Congreso?

Como he comentado, la despatologización es uno: el hecho de que yo no tenga que pasar ante un médico para justificar mi feminidad porque yo ya sé quién soy. Lo único que podría tener sentido, y no sé exactamente porqué, es demostrar que no tengo una patología por la que no esté esquizofrénica o delirante, pero a las demás personas tampoco se les pide para confirmar su estado civil. La segunda sería que por fin diéramos una solución a los problemas de los menores que se quedaron fuera en la ley del 2007. Los menores también tienen su identidad y eso significa que hay que atender a esas situaciones. Además estamos hablando de menores en una situación de especial necesidad de protección y tutela. La cuestión de las extranjeras también es importante. Somos tierra de acogida a la que viene mucha gente que en su país no puede hacer ningún tipo de cambio y que huye para salvar la vida porque están perseguidas por ser trans. Tenemos que acogerlas y darles también un tratamiento a su identidad. Algo más que es necesario trabajar es la no discriminación. Estamos hablando de un colectivo que tiene un nivel de discriminación laboral brutal. Así como hacen falta intervenciones culturales y educativas.

¿En qué otros países hay leyes de identidad no patologizadoras?

Hay ya varios que han adoptado leyes en este sentido como puede ser Argentina, Suecia, Malta o Irlanda. Y hay varios que están en camino de hacerlo, no seríamos los primeros. En su día la ley del 2007 fue novedosa porque quitó los tribunales médicos y el requisito de la operación genital para poder hacerse el cambio de sexo registral, pero nos hemos quedado bastante atrás en este tema –todavía hace falta el diagnóstico y la hormonación–. Por supuesto hay todavía muchos países en los que estos temas ni si siquiera son planteables, y lugares en los que todavía se nos criminaliza o se nos mete en la cárcel o incluso se llega a aplicar la pena de muerte. No vivimos en un mundo precisamente acogedor para las manifestaciones de diversidad sexual.

En su día la ley del 2007 fue novedosa porque quitó los tribunales médicos y el requisito de la operación genital para poder hacerse el cambio de sexo registral, pero nos hemos quedado bastante atrás en este tema

¿Es suficiente el poder cambiar de un género a otro? ¿Qué queda por avanzar, por ejemplo para los que dicen no encajar en ninguna de las dos casillas? 

Hoy en día una ley ya no tendría que limitarse a facilitar el cambio de sexo, tiene que ir más allá por el hecho de que hay gente que efectivamente no encaja en las dos categorías –hombre-mujer–. Y esto puede ser por cuestiones biológicas: existe el mundo de la intersexualidad [una persona que nace con una combinación de características biológicas masculinas y femeninas al mismo tiempo] del que estamos descubriendo más cosas, para empezar qué es más común de lo que pensábamos. Por otro lado está el tema de la gente que por su psicología no encaja en ninguna de las dos categorías. En Alemania lo han resuelto reconociendo el no binarismo, pero solo el biológico –no el autopercibido–, lo que es una forma de etiquetado también, porque ya está señalando a una persona que tiene una constitución sexual o genética distinta. En otros sitios se está intentando plantear precisamente el reconocimiento de estas identidades no binarias, por la sencilla razón de que no hace falta que el Estado se meta en nuestra ropa interior. Qué sentido tiene esta clasificación estricta, por qué es tan doloroso o peligroso que exista gente que decida no jugar a este sistema de clasificación. Estamos hablando del respeto del derecho a la personalidad que está en la Constitución Española.

Uno de los argumentos que se utilizan para agitar el pánico moral es el de “la infancia amenazada” por las leyes de identidad de género. Se dice que se van a resignar quirúrgicamente a niños.

Nadie ha pedido que se opere a menores de edad, que de hecho está prohibido por una ley orgánica, la de protección a la infancia y la adolescencia. Estamos hablando de atender a la identidad de los menores y de retrasar la intervención hormonal hasta que esté perfectamente clara su manifestación de identidad. Desde luego nadie ha planteado hacer operaciones quirúrgicas en menores de edad, no hay ninguna ley que proponga esto, con lo cual es un pánico infundado. 

Sin embargo, sí que hemos constatado que los menores a los que no se atiende su identidad tienen problemas de escolaridad, de integración e incluso de autolesiones; están más inclinados hacia un posible suicidio y desgraciadamente tenemos bastantes ejemplos. Mientras que aquellos a los que se les permite socializar según su género autopercibido pues tienen una socialización perfectamente normal –si no son atacados u objeto de bullying–. Quiero recordar que hace poco ha muerto una chica jovencita que ha sufrido siete años terapia de reconversión para dejar de ser lesbiana. Estos siete años de terapia de reconversión le han conducido a la muerte. 

En definitiva, no atenderles también es una forma de conducir al desastre a muchos menores. El pánico moral deberíamos sentirlo por aquellos que están dispuestos a discriminar a menores, a fomentar que sean atacados en las escuelas, que finalmente abandonen el sistema escolar y terminen así pronto en una vida de marginalidad como ha ocurrido históricamente.

Otro de los argumentos que estamos oyendo en esos ataques es el de que las transexuales pueden ser una amenaza para las mujeres en baños o vestuarios.

Hay una estadística que dice que en los sitios que se sigue encarcelando a las mujeres transexuales en prisiones de hombres, hasta un 76% de ellas reciben abusos sexuales. Sin embargo solo conozco un precedente de que una mujer transexual agrediera a sus compañeras en la cárcel. Estamos hablando además de una mujer gravemente psicótica que estaba encarcelada por asesinar a tres o cuatro personas en Gran Bretaña. La agresión se produjo por estos problemas, no porque fuese transexual. Es algo irregular, estamos hablando de un caso. Además, vender la idea de que una mujer transexual por tener o haber tenido en algún momento pene es un agresor potencial… ¿Qué es esto? ¿Dónde está la presunción de inocencia? Al revés sí que ha habido muchos casos de mujeres que han atacado a mujeres transexuales en los baños porque consideraban que no tenían que estar ahí.

En los sitios que se sigue encarcelando a las mujeres transexuales en prisiones de hombres, hasta un 76% de ellas reciben abusos sexuales

Además, ese miedo no tiene sentido, si un hombre quiere agredir en un baño eso puede hacerlo ahora mismo sin declararse nada. Los violadores y los agresores sexuales no necesitan un cartelito para realizar los actos que quieren hacer. 

¿Cuáles son los otros argumentos que se usan para este discurso que pretende frenar derechos?

Hay varias capas. En una está la desinformación: por ejemplo ese comunicado [del Partido Feminista] hablando de operaciones quirúrgicas a menores, de leyes que legalizan los vientres de alquiler o que atacan la identidad femenina… Pero resulta que en los borradores de ley a los que hacen referencia o los que se han aprobado –y que parece que no conocen– no hay nada de eso. Por un lado hay mucha desinformación y muchos bulos que aparecen primero en canales como 4Chan que es desde dónde salen las mentiras de la ultraderecha y luego se replican. 

Luego está en un segundo plano la deformación de los argumentos. Por ejemplo, el coger a la parte por el todo. Usas a una persona no binaria que se manifiesta de una manera muy radical y lo conviertes en el discurso colectivo de todo el movimiento. Eso implica sacar a esa persona de su propio contexto y pretender que sea representativa de todas las transexuales. En un tercer plano está la apelación a la emoción, la apelación a los sentimientos antitrans que están ahí, lo que conecta con el hecho de que mucha gente de repente se siente reconfortada porque alguien se los está revistiendo de argumentos “intelectuales”.  

Estos discursos contra las personas transexuales y sus derechos –ya sean emitidos desde la extrema derecha o desde el feminismo– ¿pueden aumentar un clima social de odio y por tanto, las agresiones?

Estamos constatando día a día un empeoramiento. Estamos comprobando cómo están aumentando los incidentes, los insultos y las agresiones y esto es porque se está excitando a la gente. Se está echando gasolina al fuego de manera insensata por parte algunas dirigentes y de algunos medios, los que está provocando que algunas mujeres se sienten amenazadas, o con ira y legitimadas para hacer cosas, como atacar a las trans, que de otra manera normalmente no habrían hecho. Está subiendo el tono social y nosotras somos una capa muy frágil desde el punto de vista social y lo estamos notando. Claro que sí.

Estamos comprobando cómo están aumentando los incidentes, los insultos y las agresiones y esto es porque se está excitando a la gente.

Ha habido incidentes como la expulsión de transexuales de espacios feministas, aunque también se han dado casos de solidaridad perfecta. Hay grupos que se están conformando como auténticos grupos de odio. Estamos viendo plataformas que sueltan exabruptos, chistes, que son verdaderamente terroríficos, como las que dijeron en la Escuela Feminista Rosario de Acuña en Gijón este año. Es un auténtico discurso troll. Y hay gente que inmediatamente encuentra una justificación para ejercer violencia. Es como cuando los dirigentes religiosos te señalan como el pecador, el perverso. Efectivamente no han dicho que te peguen, ni que te maten, pero claro, tienen incidencia en la comunidad a la que se dirigen. Hay un principio de responsabilidad social en el discurso. Y aquí hay gente que está diciendo: “Solo estoy haciendo un discurso teórico”. Bueno, pues las implicaciones sociales de tu discurso teórico se llaman discriminación, se llaman exclusión, se llaman más agresiones. Tienes que responsabilizarte de lo que dices y sus consecuencias, no te puedes quedar enquistada en tu torre de marfil.

¿Hay peligro de división en el movimiento LGTBI por este nuevo clima social?

Siempre ha habido peligro de división en el movimiento, entre la L, la G y la T o la I. Siempre ha sido un movimiento que ha tenido tendencias centrífugas. Pero yo creo que todos somos conscientes de que estamos afrontando un movimiento de regreso del péndulo hacia lo conservador. Conseguimos una serie de derechos –tampoco todo lo que pretendemos ni mucho menos-, y ahora viene la reacción. Y somos conscientes de que nos jugamos mucho en esta revancha porque aquí hay un intento de constituir una nueva legalidad que nos pueda discriminar, o de volver a crear una presión social para que no nos podamos manifestar abierta y públicamente. De alguna manera nos ha tocado estar en la primera línea del frente, y en especial a las mujeres transexuales. Y si a nosotras nos barren, pues después irán las feministas, a por el aborto, etc. y continuarán hasta que regresemos a ese modelo social tradicional que tanto gusta a algunos nostálgicos del franquismo.

Ya está abierto El Taller de CTXT, el local para nuestra comunidad lectora, en el barrio de Chamberí (C/ Juan de Austria, 30). Pásate y disfruta de debates, presentaciones de libros, talleres, agitación y eventos...

El artículo solo se encuentra publicado para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí

Autora >

Nuria Alabao

Es periodista y doctora en Antropología. Es miembro de la Fundación de los Comunes.

Suscríbete a CTXT

Orgullosas
de llegar tarde
a las últimas noticias

Gracias a tu suscripción podemos ejercer un periodismo público y en libertad.
¿Quieres suscribirte a CTXT por solo 6 euros al mes? Pulsa aquí

Artículos relacionados >

6 comentario(s)

¿Quieres decir algo? + Déjanos un comentario

  1. Elisa

    Todo esto está muy bien, pero no nos olvidemos de las personas bisexuales tampoco, por favor, que parece que os cuesta.

    Hace 1 año 7 meses

  2. Rem

    "La entrevistada, inventando argumento s de paja contra las miueres feministas" Contra mujeres feministas no, contra TERFs, que vale ya de que queráis erigiros en representación de todo el movimiento. La mayoría de las feministas no tienen ningún problema con la lucha trans, vosotras sí. Y de hombre de paja nada. Lee la última perla de Lidia Falcón, o aquél artículo donde ponía en el mismo lugar a transexuales y proxenetas. "Por cierto, ni mención a las personas trans masculinas, sí, esas con sexo biológico femeninio que se identifican como hombres." Aquí tienes una entrevista a un hombre trans, que de hecho le da la razón a la autora. ""Desde que me identifican con un hombre noto que tengo más privilegios" https://www.diagonalperiodico.net/culturas/27356-trans-musica-viruta-genero.html

    Hace 1 año 8 meses

  3. Rem

    "Las preguntas también son muy capciosas. No hay feministas “que se oponen al avance en derechos de las transexuales”." Mírate las frases que se corearon con risas en la Universidad Rosario Acuña, y los posicionamientos de Lidia Falcón sobre lo que ella llama, como la extrema derecha a la que cada vez se parece más, "lobby LGBTI", para que compruebes que cierto feminismo, que no debería ser calificado como tal, lamentablemente defiende eso. "una ley de autoasignación de género que tiene consecuencias importantes para las mujeres en, por ejemplo, el tema de las cuotas, tan necesarias para que las mujeres consigan la paridad, o en los puestos a los que solo se puede acceder pasando pruebas físicas de fuerza, incluidas las competiciones deportivas, en las que es necesario segregar por sexo (no por género) para que haya realmente igualdad de oportunidades." Eso es una completa estupidez, ya que esa ley sólo va a ser usada por un 1% de la población, y generalmente nadie va a cambiarse el DNI alegremente para ir a una prueba deportiva, o para presentarse a la lista de un partido político. En todo caso, la ley de autoasignación de género que mencionas no tienen nada que ver nada con la segregación frente a las pruebas deportivas. Ésta no va a dejar de darse por ello. En todo caso, por esa misma regla de tres habría que excluir del deporte a mujeres cuya condición hormonal es anormal y pueden desarrollar una musculatura mucho mayor que la media. Y las hay, también, sin terapias hormonales. Probablemente haya más mujeres con esta circunstancia que transexuales en altas pruebas deportivas. "Pero vosotras seguís hablando de váteres." Si esa es toda la conclusión que has sacado de la entrevista, que esto es una cuestión de baños, o no sabes leer, o eres una persona cínica. En todo caso, pides que se hable de la paridad en este artículo. ¿Por qué no hablas tú de la representación de las personas trans en política? ¿O acaso no está menos representado ese colectivo que el de las mujeres? Esta es una entrevista centrada en la transexualidad, y no en las mujeres cis. Acéptalo, hay más realidades aparte de la tuya, y muchas probablemente peores. "Y una cosa más, ¿por qué no dejáis de mezclar sistemáticamente los derechos de los transexuales con la regulación de la prostitución?" Aquí no se ha hablado de nada que tenga que ver con la regulación de la prostitución. "Ah, y en los encuentros Rosario Acuña nadie atacó ni se burló de los transexuales." No, solo dijeron que las mujeres trans son tíos, negándolas. ¿Me puedes decir cuál es la diferencia entre su discurso y el de Hazte Oír? ¿Tú apoyaste el autobús, o qué?

    Hace 1 año 8 meses

  4. Aladeriva

    A por las feministas (a por las mujeres) han ido siempre, Nuria. Has elegido un titular muy capcioso y muy malintencionado. ¿O tú no lees las noticias? La LIVG, el derecho al aborto, las cuotas… nunca como hasta ahora esos derechos arrancados al patriarcado tras años de lucha y debates habían estado tan amenazados desde que la ultraderecha ha perdido los complejos. Las preguntas también son muy capciosas. No hay feministas “que se oponen al avance en derechos de las transexuales”. Para defender los derechos de las personas transexuales no es necesario atacar al feminismo. Quizá si no mezclarais sistemáticamente los términos “transexual” y “transgénero” el debate se aclararía y podríamos echar un poco de luz sobre el alcance de una ley de autoasignación de género que tiene consecuencias importantes para las mujeres en, por ejemplo, el tema de las cuotas, tan necesarias para que las mujeres consigan la paridad, o en los puestos a los que solo se puede acceder pasando pruebas físicas de fuerza, incluidas las competiciones deportivas, en las que es necesario segregar por sexo (no por género) para que haya realmente igualdad de oportunidades. Pero vosotras seguís hablando de váteres. Y una cosa más, ¿por qué no dejáis de mezclar sistemáticamente los derechos de los transexuales con la regulación de la prostitución? Los estáis instrumentalizando torticeramente para colar vuestra agenda regulacionista. ¿Por qué no entrevistáis a transexuales abolicionistas? Y lo mismo con los vientres de alquiler... Ah, y en los encuentros Rosario Acuña nadie atacó ni se burló de los transexuales. Basta ya de repetir esa mentira.

    Hace 1 año 9 meses

  5. Mujer feminista

    "Si barren a las transexuales, después irán a por las feministas”. DE hecho en toda la entrevista se ataca a las feministas por parte de estas dos personas. La entrevistadora, hostil a lo que manifiestan las mujeres feministas desde su primer párrafo. La entrevistada, inventando argumento s de paja contra las miueres feministas, acusando de converger con la religión, contra las no binarias, contra las intersexuales (condición biológica, con serias implicaciones en la salud; no cuestión de identidad). Por cierto, ni mención a las personas trans masculinas, sí, esas con sexo biológico femeninio que se identifican como hombres. Curioso que las activistas con órganos masculinos que pretendenque el estado reconozca en cualquier momento su identidad subjetiva insistan en ponerse delante y enfrente de mujeres feministas, trans masculinos, personas "detransitioners", no binarias e intersexuales. De las niñas y niños que manifiestan gustos que no encajan en las reglas del género a quienes se dan bloqueadores hormonales que perjudicacrán su desarrollo, de adolescentes a los que se hormona artificialmente estando sanos solo dice mentiras interesadas.

    Hace 1 año 9 meses

  6. Roberto

    Excelente artículo y muy venido a cuenta. Es momento de reflexionar qué feminismo se está defendiendo y plantear un debate introspectivo sobre las consecuencias sociales de las ideas, teorías y consignas que estemos militando cada uno de nosotros. Por supuesto que todos defendemos la vida, pero, ¿tenemos suficientemente claro que no estemos confundiendo prejuicios, arrogancia, intereses perversos, religión o tradicionalismo infundado con la defensa irrenunciable al derecho a vivir dignamente? De los problemas sociales que plantea el feminismo, nos debería quedar meridianamente claro que la posición más humana que se puede tomar en cuanto a la identidad sexual es promover el contexto social que permita y facilite una completa libertad para autodefinir la propia percepción sexual por encima de cualquier prejuicio o creencia indemostrable.

    Hace 1 año 9 meses

Deja un comentario


Los comentarios solo están habilitados para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí