1. Número 1 · Enero 2015

  2. Número 2 · Enero 2015

  3. Número 3 · Enero 2015

  4. Número 4 · Febrero 2015

  5. Número 5 · Febrero 2015

  6. Número 6 · Febrero 2015

  7. Número 7 · Febrero 2015

  8. Número 8 · Marzo 2015

  9. Número 9 · Marzo 2015

  10. Número 10 · Marzo 2015

  11. Número 11 · Marzo 2015

  12. Número 12 · Abril 2015

  13. Número 13 · Abril 2015

  14. Número 14 · Abril 2015

  15. Número 15 · Abril 2015

  16. Número 16 · Mayo 2015

  17. Número 17 · Mayo 2015

  18. Número 18 · Mayo 2015

  19. Número 19 · Mayo 2015

  20. Número 20 · Junio 2015

  21. Número 21 · Junio 2015

  22. Número 22 · Junio 2015

  23. Número 23 · Junio 2015

  24. Número 24 · Julio 2015

  25. Número 25 · Julio 2015

  26. Número 26 · Julio 2015

  27. Número 27 · Julio 2015

  28. Número 28 · Septiembre 2015

  29. Número 29 · Septiembre 2015

  30. Número 30 · Septiembre 2015

  31. Número 31 · Septiembre 2015

  32. Número 32 · Septiembre 2015

  33. Número 33 · Octubre 2015

  34. Número 34 · Octubre 2015

  35. Número 35 · Octubre 2015

  36. Número 36 · Octubre 2015

  37. Número 37 · Noviembre 2015

  38. Número 38 · Noviembre 2015

  39. Número 39 · Noviembre 2015

  40. Número 40 · Noviembre 2015

  41. Número 41 · Diciembre 2015

  42. Número 42 · Diciembre 2015

  43. Número 43 · Diciembre 2015

  44. Número 44 · Diciembre 2015

  45. Número 45 · Diciembre 2015

  46. Número 46 · Enero 2016

  47. Número 47 · Enero 2016

  48. Número 48 · Enero 2016

  49. Número 49 · Enero 2016

  50. Número 50 · Febrero 2016

  51. Número 51 · Febrero 2016

  52. Número 52 · Febrero 2016

  53. Número 53 · Febrero 2016

  54. Número 54 · Marzo 2016

  55. Número 55 · Marzo 2016

  56. Número 56 · Marzo 2016

  57. Número 57 · Marzo 2016

  58. Número 58 · Marzo 2016

  59. Número 59 · Abril 2016

  60. Número 60 · Abril 2016

  61. Número 61 · Abril 2016

  62. Número 62 · Abril 2016

  63. Número 63 · Mayo 2016

  64. Número 64 · Mayo 2016

  65. Número 65 · Mayo 2016

  66. Número 66 · Mayo 2016

  67. Número 67 · Junio 2016

  68. Número 68 · Junio 2016

  69. Número 69 · Junio 2016

  70. Número 70 · Junio 2016

  71. Número 71 · Junio 2016

  72. Número 72 · Julio 2016

  73. Número 73 · Julio 2016

  74. Número 74 · Julio 2016

  75. Número 75 · Julio 2016

  76. Número 76 · Agosto 2016

  77. Número 77 · Agosto 2016

  78. Número 78 · Agosto 2016

  79. Número 79 · Agosto 2016

  80. Número 80 · Agosto 2016

  81. Número 81 · Septiembre 2016

  82. Número 82 · Septiembre 2016

  83. Número 83 · Septiembre 2016

  84. Número 84 · Septiembre 2016

  85. Número 85 · Octubre 2016

  86. Número 86 · Octubre 2016

  87. Número 87 · Octubre 2016

  88. Número 88 · Octubre 2016

  89. Número 89 · Noviembre 2016

  90. Número 90 · Noviembre 2016

  91. Número 91 · Noviembre 2016

  92. Número 92 · Noviembre 2016

  93. Número 93 · Noviembre 2016

  94. Número 94 · Diciembre 2016

  95. Número 95 · Diciembre 2016

  96. Número 96 · Diciembre 2016

  97. Número 97 · Diciembre 2016

  98. Número 98 · Enero 2017

  99. Número 99 · Enero 2017

  100. Número 100 · Enero 2017

  101. Número 101 · Enero 2017

  102. Número 102 · Febrero 2017

  103. Número 103 · Febrero 2017

  104. Número 104 · Febrero 2017

  105. Número 105 · Febrero 2017

  106. Número 106 · Marzo 2017

  107. Número 107 · Marzo 2017

  108. Número 108 · Marzo 2017

  109. Número 109 · Marzo 2017

  110. Número 110 · Marzo 2017

  111. Número 111 · Abril 2017

  112. Número 112 · Abril 2017

  113. Número 113 · Abril 2017

  114. Número 114 · Abril 2017

  115. Número 115 · Mayo 2017

  116. Número 116 · Mayo 2017

  117. Número 117 · Mayo 2017

  118. Número 118 · Mayo 2017

  119. Número 119 · Mayo 2017

  120. Número 120 · Junio 2017

  121. Número 121 · Junio 2017

  122. Número 122 · Junio 2017

  123. Número 123 · Junio 2017

  124. Número 124 · Julio 2017

  125. Número 125 · Julio 2017

  126. Número 126 · Julio 2017

  127. Número 127 · Julio 2017

  128. Número 128 · Agosto 2017

  129. Número 129 · Agosto 2017

  130. Número 130 · Agosto 2017

  131. Número 131 · Agosto 2017

  132. Número 132 · Agosto 2017

  133. Número 133 · Septiembre 2017

  134. Número 134 · Septiembre 2017

  135. Número 135 · Septiembre 2017

  136. Número 136 · Septiembre 2017

  137. Número 137 · Octubre 2017

  138. Número 138 · Octubre 2017

  139. Número 139 · Octubre 2017

  140. Número 140 · Octubre 2017

  141. Número 141 · Noviembre 2017

  142. Número 142 · Noviembre 2017

  143. Número 143 · Noviembre 2017

  144. Número 144 · Noviembre 2017

  145. Número 145 · Noviembre 2017

  146. Número 146 · Diciembre 2017

  147. Número 147 · Diciembre 2017

  148. Número 148 · Diciembre 2017

  149. Número 149 · Diciembre 2017

  150. Número 150 · Enero 2018

  151. Número 151 · Enero 2018

  152. Número 152 · Enero 2018

  153. Número 153 · Enero 2018

  154. Número 154 · Enero 2018

  155. Número 155 · Febrero 2018

  156. Número 156 · Febrero 2018

  157. Número 157 · Febrero 2018

  158. Número 158 · Febrero 2018

  159. Número 159 · Marzo 2018

  160. Número 160 · Marzo 2018

  161. Número 161 · Marzo 2018

  162. Número 162 · Marzo 2018

  163. Número 163 · Abril 2018

  164. Número 164 · Abril 2018

  165. Número 165 · Abril 2018

  166. Número 166 · Abril 2018

  167. Número 167 · Mayo 2018

  168. Número 168 · Mayo 2018

  169. Número 169 · Mayo 2018

  170. Número 170 · Mayo 2018

  171. Número 171 · Mayo 2018

  172. Número 172 · Junio 2018

  173. Número 173 · Junio 2018

  174. Número 174 · Junio 2018

  175. Número 175 · Junio 2018

  176. Número 176 · Julio 2018

  177. Número 177 · Julio 2018

  178. Número 178 · Julio 2018

  179. Número 179 · Julio 2018

  180. Número 180 · Agosto 2018

  181. Número 181 · Agosto 2018

  182. Número 182 · Agosto 2018

  183. Número 183 · Agosto 2018

  184. Número 184 · Agosto 2018

  185. Número 185 · Septiembre 2018

  186. Número 186 · Septiembre 2018

  187. Número 187 · Septiembre 2018

  188. Número 188 · Septiembre 2018

  189. Número 189 · Octubre 2018

  190. Número 190 · Octubre 2018

  191. Número 191 · Octubre 2018

  192. Número 192 · Octubre 2018

  193. Número 193 · Octubre 2018

  194. Número 194 · Noviembre 2018

  195. Número 195 · Noviembre 2018

  196. Número 196 · Noviembre 2018

  197. Número 197 · Noviembre 2018

  198. Número 198 · Diciembre 2018

  199. Número 199 · Diciembre 2018

  200. Número 200 · Diciembre 2018

  201. Número 201 · Diciembre 2018

  202. Número 202 · Enero 2019

  203. Número 203 · Enero 2019

  204. Número 204 · Enero 2019

  205. Número 205 · Enero 2019

  206. Número 206 · Enero 2019

  207. Número 207 · Febrero 2019

  208. Número 208 · Febrero 2019

  209. Número 209 · Febrero 2019

  210. Número 210 · Febrero 2019

  211. Número 211 · Marzo 2019

  212. Número 212 · Marzo 2019

  213. Número 213 · Marzo 2019

  214. Número 214 · Marzo 2019

  215. Número 215 · Abril 2019

  216. Número 216 · Abril 2019

  217. Número 217 · Abril 2019

  218. Número 218 · Abril 2019

  219. Número 219 · Mayo 2019

  220. Número 220 · Mayo 2019

  221. Número 221 · Mayo 2019

  222. Número 222 · Mayo 2019

  223. Número 223 · Mayo 2019

  224. Número 224 · Junio 2019

  225. Número 225 · Junio 2019

  226. Número 226 · Junio 2019

  227. Número 227 · Junio 2019

  228. Número 228 · Julio 2019

  229. Número 229 · Julio 2019

  230. Número 230 · Julio 2019

  231. Número 231 · Julio 2019

  232. Número 232 · Julio 2019

  233. Número 233 · Agosto 2019

  234. Número 234 · Agosto 2019

  235. Número 235 · Agosto 2019

  236. Número 236 · Agosto 2019

  237. Número 237 · Septiembre 2019

  238. Número 238 · Septiembre 2019

  239. Número 239 · Septiembre 2019

  240. Número 240 · Septiembre 2019

  241. Número 241 · Octubre 2019

  242. Número 242 · Octubre 2019

  243. Número 243 · Octubre 2019

  244. Número 244 · Octubre 2019

  245. Número 245 · Octubre 2019

  246. Número 246 · Noviembre 2019

  247. Número 247 · Noviembre 2019

  248. Número 248 · Noviembre 2019

  249. Número 249 · Noviembre 2019

  250. Número 250 · Diciembre 2019

  251. Número 251 · Diciembre 2019

  252. Número 252 · Diciembre 2019

  253. Número 253 · Diciembre 2019

  254. Número 254 · Enero 2020

  255. Número 255 · Enero 2020

  256. Número 256 · Enero 2020

  257. Número 257 · Febrero 2020

  258. Número 258 · Marzo 2020

  259. Número 259 · Abril 2020

  260. Número 260 · Mayo 2020

  261. Número 261 · Junio 2020

  262. Número 262 · Julio 2020

  263. Número 263 · Agosto 2020

  264. Número 264 · Septiembre 2020

  265. Número 265 · Octubre 2020

  266. Número 266 · Noviembre 2020

  267. Número 267 · Diciembre 2020

  268. Número 268 · Enero 2021

  269. Número 269 · Febrero 2021

  270. Número 270 · Marzo 2021

  271. Número 271 · Abril 2021

  272. Número 272 · Mayo 2021

  273. Número 273 · Junio 2021

  274. Número 274 · Julio 2021

  275. Número 275 · Agosto 2021

  276. Número 276 · Septiembre 2021

  277. Número 277 · Octubre 2021

  278. Número 278 · Noviembre 2021

  279. Número 279 · Diciembre 2021

CTXT necesita 15.000 socias/os para seguir creciendo. Suscríbete a CTXT

El golpe de Bolivia huele a litio

El país latinoamericano posee 21 millones de toneladas métricas de este metal alcalino, estratégico para la transición energética, lo que supone casi el 70% de las reservas mundiales

Alejandro Pedregal 20/11/2019

<p>El estado del litio.</p>

El estado del litio.

Pedripol

A diferencia de otros medios, en CTXT mantenemos todos nuestros artículos en abierto. Nuestra apuesta es recuperar el espíritu de la prensa independiente: ser un servicio público. Si puedes permitirte pagar 4 euros al mes, apoya a CTXT. ¡Suscríbete!

Bolivia ha sido un país marcado, desde tiempos de la colonia, por la minería. Y si hay un departamento que representa esto como ningún otro, es el de Potosí. “Esta ciudad condenada a la nostalgia, atormentada por la miseria y el frío, es todavía una herida abierta del sistema colonial en América: una acusación. El mundo tendría que empezar por pedirle disculpas”, escribió sobre su capital Eduardo Galeano en Las venas abiertas de América Latina en 1971.

El departamento de Potosí se encuentra hoy en una situación muy diferente. De acuerdo con un estudio de la Fundación Milenio, desde 2005 –un año antes de que Evo Morales accediera a la presidencia– hasta 2017, su PIB creció a un ritmo del 5,5%, con algunos episodios de alta volatilidad y picos, como el del 24, 25% de 2008. Su dependencia de la mina, en todo caso, sigue intacta: sin ella, el promedio del PIB en ese periodo bajaría al 2,9%. 

En 2018 el PIB alcanzó el 4,1% y la minería representó alrededor de una tercera parte de este. En Potosí se produce en torno al 80% de los minerales de Bolivia, lo que supone entre el 55% y 60% del PIB. La minería es el tercer sector productivo y, por ello, en todo el país, y en Potosí en particular, es estratégico en el ámbito económico, pero también de gran presión en el ámbito político.

El gobierno del Movimiento Al Socialismo (MAS) se ha enfrentado en múltiples ocasiones a esta realidad a lo largo de su mandato. Si bien las políticas extractivistas —a las que las economías periféricas a menudo se ven forzadas para poder crecer— condicionan la diversificación de la economía productiva nacional, la apuesta del ejecutivo de Morales por que el sector minero contribuyera a sus políticas sociales ha sido clave para que la pobreza se contrajera del 60,6% al 34,6% durante su mandato, con una reducción en la pobreza extrema del 38,2% al 15,2%, entre otros logros inapelables

Esta posición ha conducido, sin embargo, a Bolivia a una relación conflictiva con las multinacionales mineras. La suspensión de contratos heredados y los esfuerzos para controlar un sector clave, han llevado al país ante tribunales de arbitraje internacionales en diversas ocasiones; enfrentamientos en los que el gobierno canadiense ha adoptado un papel especialmente beligerante, al ejercer prácticamente de portavoz de las multinacionales de este país, que concentran alrededor del 60% del negocio a nivel mundial. Con todo, y a pesar de que en 2014 ya se estimaba que estos litigios habías supuesto alrededor de 1.900 millones de dólares para Bolivia, el propio Financial Times reconoció que la política del gobierno de Evo Morales había llevado al país a triplicar la economía boliviana al tiempo que se había “logrado un récord en reservas de divisas”.

El litio boliviano y la disputa geopolítica entre Estados Unidos y China

Un aspecto constatable durante el mandato de Morales ha sido el descenso de la influencia de Estados Unidos en Bolivia. Como muestra un estudio del CELAG, el país llegó a ser uno de los mayores receptores de asistencia estadounidense en el continente hasta la expulsión del embajador Philip Goldberg y la Administración para el Control de Drogas (DEA por sus siglas en inglés) en 2008, tras un frustrado golpe, y de la USAID (Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional) en 2013. Entonces, la ayuda cayó vertiginosamente; con una pequeña interrupción en la tendencia en 2014 y, sobre todo, 2015, coincidiendo con los meses previos al referéndum constitucional de febrero de 2016. 

A pesar de estos datos, la minería boliviana sigue siendo la principal proveedora de estaño, tungsteno, hierro y antimonio a Estados Unidos, y una de las más importantes de cobre, plata, oro y zinc. Sin embargo, las relaciones comerciales entre Bolivia y Estados Unidos también se han visto notablemente afectadas por el creciente papel de China en la región: el 21% de las importaciones del país sudamericano proviene del gigante asiático (que es además el principal acreedor del país), mientras solo el 7,5% lo hace de Estados Unidos. Evidentemente, el sector minero también se ha visto condicionado por esta disputa que, además, involucra a otros actores como Alemania, Canadá, Rusia o Japón. Y, además de otros factores, para retratar hoy ese conflicto hay que fijarse en el litio.

Como es bien conocido, este metal alcalino resulta estratégico para el ámbito tecnológico; aún más, si cabe, ante las perspectivas de una transición energética que afecta a sectores como el de la automoción. La empresa estadounidense SRK certificó a finales de febrero que Bolivia posee 21 millones de toneladas métricas de litio, lo que supone casi el 70% de las reservas a nivel global. Y todo apunta a que la demanda de este material al menos se duplicará para 2025. Ese año aparecía en la agenda del gobierno boliviano para, coincidiendo con el 200 aniversario de la independencia del país, completar el proceso de industrialización definitivo, con el litio como una parte sustancial de este. Una alta concentración de este metal se encuentra en el salar de Uyuni, en el departamento de Potosí, frontera con Chile y Argentina. Es en este triángulo en el que se estima que se hallaría alrededor del 85% del litio mundial. Pero a diferencia de lo que sucede en las regiones chilena y argentina, la extracción del litio potosino requiere de una mayor innovación técnica para adaptarse a la altura y la humedad que obstaculizan los sistemas de evaporación. 

A pesar del interés en desarrollar una industria nacional de litio, las exigencias de una inversión de esta magnitud no eran asumibles para Bolivia por sí sola, por lo que para desarrollar el plan, el gobierno precisaba de capital y experticia extranjera. Aún así, Morales condicionó la inversión foránea a una alianza paritaria con la compañía minera nacional, COMIBOL, y con Yacimientos de Litio Bolivianos (YLB). Así, en diciembre de 2018, se llegó a un acuerdo con ACI Systems Alemania (ACISA) para explotar el litio del salar de Uyuni con el fin de producir cátodos y baterías de ion litio. ACISA es una empresa germana que, entre otros clientes, provee de baterías a Tesla. Además, el pasado febrero, Bolivia también llegó a un acuerdo con la compañía china TBEA Group para, junto a YLB, extraer litio de otros dos grandes salares en Coipasa (en el departamento de Oruro) y Pastos Grandes (Potosí). La entrada de TBEA, junto a la de otras chinas, como China Machinery Engineering, que ya estaban situadas en el negocio del litio en el país y habían demostrado la pericia necesaria para desarrollar nuevas técnicas de extracción —de las que, se criticó, carecía ACISA—, además de ofrecer buenas perspectivas en el reparto de las ganancias, se interpretó como una amenaza para las principales mineras transnacionales.

Sin embargo, y además de otros conflictos mineros, el pasado octubre, apenas unas semanas antes de las elecciones generales, el Comité Cívico Potosinista (Comcipo) inició una serie de protestas contra el acuerdo con ACISA, así como contra el alcanzado con TBEA, para exigir mayores regalías para Potosí por la explotación del litio. En los convenios se contemplaba un royalty del 3% para el departamento. Las acciones de protesta incluyeron un paro cívico y la huelga de hambre de algunos de los dirigentes de Comcipo, con su presidente Marco Pumari a la cabeza, así como diversos episodios de violencia y racismo contra el MAS. Tras entablar negociaciones directas con el propio Morales, en las que el gobierno adquirió diversos compromisos con Comcipo, y a escasos días para las elecciones, Pumari desconvocó la huelga

Una vez pasadas las elecciones, el 4 de noviembre, con el conflicto postelectoral ya desatado (debido a un supuesto fraude que varios informes ya han desmontado), el gobierne canceló el acuerdo con ACISA. Para entonces, Pumari ya estaba activo en otros frentes.

El papel de Marco Pumari y las protestas de Comcipo

Pumari es un antiguo militante del MAS, expulsado por haber desfalcado dinero de las juventudes del partido, del que en agosto pasado se filtró un audio en el que expresaba la necesidad de apoyar al candidato opositor de CC (Comunidad Ciudadana), Carlos Mesa, en las elecciones. Para ello reivindicaba, con expresiones notablemente despectivas, la necesidad de que “todas aquellas vinchucas, chulupis y todo lo demás” votaran a Mesa para por fin desbancar a Morales de la presidencia del país. 

Pumari activó la huelga de Comcipo en octubre y lideró las conversaciones con Morales antes de desconvocarla a escasos días de las elecciones. Pero, ante las acusaciones de fraude lideradas por el millonario ultraderechista y fundamentalista católico Luis Fernando ‘Macho’ Camacho, del Comité Cívico de Santa Cruz, no dudó en ponerse del lado de este, llegando a allanar un domicilio desde donde denunció que se cometía el fraude para después desdecirse. Con el conflicto desbocado, Pumari unió su destino al de Camacho, quien –además de disponer de otros apoyos regionales cercanos a Estados Unidos–, según la información recogida por el medio argentino El cohete a la luna, el 4 de noviembre se reunió con representantes consulares de Argentina (a los que habría pedido asilo si el golpe fracasaba) y de España, a los que habría señalado la inminente incorporación de las Fuerzas Armadas al golpe.

Ese mismo día fue el día que el gobierno de Evo Morales anuló el acuerdo con ACISA. Tan solo dos días después Pumari se reunía con Camacho en un acto público. Y, ante la lectura que el vicepresidente Álvaro García Linera había hecho de dos versículos del Antiguo y el Nuevo Testamento para responder a las críticas del empresario cruceño, en un gesto servil Pumari reivindicaba que “Camacho les ha hecho leer la Biblia a los herejes”

Una vez entregado su capital político a la causa golpista de Camacho y Mesa, Pumari celebraría por todo lo alto que esta causa alcanzara sus objetivos seis días más tarde, cuando el Ejército se unió al alzamiento cívico-político-policial y asestó el golpe definitivo al presidente Morales. Mientras este salía hacia el exilio en México, Pumari reproducía un guion que resulta ya clásico a toda oposición derechista en América Latina: aparecía en CNN y acusaba a Cuba y Venezuela de haber mandado francotiradores contra las protestas postelectorales sin ofrecer ninguna prueba.

El gobierno de facto y los intereses estadounidenses

Ante las crecientes sospechas sobre el papel estadounidense en el golpe de Bolivia –denunciado por personalidades como Noam Chomsky, Jeremy Corbyn, Bernie Sanders o Roger Waters–, es de esperar que el gobierno de facto actual de Jeanine Áñez restablezca una relación preferente con Estados Unidos que dé respuesta a sus intereses regionales, lo que afectaría tanto a su comercio como a sus inversiones. (No es de extrañar que, en medio de la feroz represión que ha desencadenado este gobierno, algunas de sus primeras medidas hayan sido la expulsión del personal médico cubano en el país, para regocijo de Estados Unidos, o la salida de la ALBA-TCP).

El sector minero, y especialmente el negocio del litio, marcará en buena medida este giro. No en vano, ACISA ya expresó, con la derogación del acuerdo, que estaba “segura de que nuestro proyecto (…) podrá continuar después de una fase de calma y clarificación política”. Es de prever que, entre otras, la canadiense Pure Energy Minerals, también proveedor de Tesla y que ya se posicionó en su momento con respecto al salar de Uyuni pero no fue capaz de ajustarse a las exigencias del gobierno de Evo Morales, adopte movimientos significativos si el contexto político le es favorable. En cualquier caso, la incertidumbre entorno al litio aumenta con la inestabilidad en el país (unida a la que hay en Chile, Ecuador y Perú), debido a la enorme inversión que entraña y la resistencia social a la que ésta podría enfrentarse ante circunstancias como las actuales. 

El golpe de Estado en Bolivia parece poner en evidencia la creciente preocupación de los Estados Unidos ante la posibilidad de que un nuevo ciclo progresista se consolide en el continente. Sin embargo, si bien es cierto que, como diría Hugo Chávez, el rastro de la OEA en el golpe (del que he hablado en otro artículo) deja un fuerte olor a azufre, cada día parece más notable que este golpe también apesta a litio.

––––––

Alejandro Pedregal es escritor, cineasta, profesor e investigador. Su libro más reciente, Evelia: testimonio de Guerrero (Akal/Foca, 2019), recoge el testimonio de la defensora social Evelia Bahena García en su lucha contra las mineras en el estado de Guerrero (México). Es doctor por el Departamento de Cine, Televisión y Escenografía de la Universidad Aalto (Finlandia) y profesor en la Unidad de Arte Expandido (UWAS) de la misma institución.

Ya está abierto El Taller de CTXT, el local para nuestra comunidad lectora, en el barrio de Chamberí (C/ Juan de Austria, 30). Pásate y disfruta de debates, presentaciones de libros, talleres, agitación y eventos...

Este artículo es exclusivo para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí

Autor >

Suscríbete a CTXT

Orgullosas
de llegar tarde
a las últimas noticias

Gracias a tu suscripción podemos ejercer un periodismo público y en libertad.
¿Quieres suscribirte a CTXT por solo 6 euros al mes? Pulsa aquí

Artículos relacionados >

3 comentario(s)

¿Quieres decir algo? + Déjanos un comentario

  1. José Luís

    Este golpe de Estado se llama "litio", que se llevarán los USA a precio de golpe de Estado, yo te doy el poder, yo me llevo tu riqueza.

    Hace 2 años

  2. Juan Challco Lenes

    Bolivia: En el ojo de la tormenta, Es ahora que los YANQUIS.... Los gringos de los estados Unidos, a toda costa quieren su LITIO de Bolivia. A costa de sangre. Donde esta corriendo MILLONES DE DÓLARES... Son intereses..... A costa de todo..

    Hace 2 años

  3. EMMA MALDONADO GAC

    EXCELENTE!!

    Hace 2 años

Deja un comentario


Los comentarios solo están habilitados para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí