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Antonio Ortega, el olvidado presidente comunista del Real Madrid

El club blanco ignora en su información oficial al que fue el noveno máximo mandatario de su historia, un militar republicano que estuvo al frente del club dos años coincidiendo con la Guerra Civil

Ricardo Uribarri 16/10/2019

<p>Antonio Ortega Gutiérrez.</p>

Antonio Ortega Gutiérrez.

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El Real Madrid reconoce en su página web a 18 presidentes a lo largo de su historia, incluidos los segundos mandatos de Adolfo Meléndez y Florentino Pérez. En la información que ofrece llama la atención que hay un periodo de tiempo, entre 1937 y 1939, que coincide con la guerra civil española, en el que no aparece ninguna persona al frente de la entidad. Pero sí la hubo, aunque los responsables del equipo blanco parece que no quieran acordarse de ella. Sus connotaciones políticas y la forma en que llegó al cargo quizá tengan algo que ver. Hablamos de Antonio Ortega Gutiérrez, un militar republicano militante del Partido Comunista, que en el momento de ser elegido para el puesto era el director general de Seguridad del Gobierno.

La afinidad del Madrid con la República era una realidad en aquellos años. Su último presidente antes de comenzar la guerra fue Sánchez Guerra, una persona de fuertes convicciones republicanas votado mayoritariamente por los socios en 1935

El estallido de la contienda armada provocó que el entonces denominado Madrid Foot-Ball Club (la instauración de la II República en 1931 hizo que desapareciera el nombre de Real y la corona de su escudo, añadiéndose por el contrario una franja diagonal en color morado que se mantuvo hasta que Lorenzo Sanz la transformó en azul en 1997), fuera incautado el 4 de agosto de 1936 a petición de sus socios por el Frente Popular, una coalición formada meses antes por los partidos de izquierda y que había ganado las elecciones celebradas en febrero de ese año. Del club se hizo cargo la Federación Cultural Deportiva Obrera, que creó un comité para dirigirlo presidido por Juan José Vallejo, también olvidado por la entidad madrileña.  

El diario Informaciones recogía el hecho de la siguiente manera: “Un club democrático como el Madrid, con un plantel de socios netamente republicanos de izquierda, no podía temer nada. La Deportiva Obrera, que tiene un gran concepto de los principios deportivos, encontró justos los razonamientos de algunos socios, y juntos concibieron un plan que ha sido puesto en práctica y aprobado sin excepción alguna por todos los sectores deportivos de Madrid. Reunidos socios del Madrid y directivos de la Federación Obrera acordaron designar un Comité directivo que sustituya a la actual Junta directiva. El citado Comité, nombrado ya, está integrado por dos directivos pertenecientes a la Federación Deportiva Obrera. Uno de ellos es Juan José Vallejo”. 

Por su parte, el diario El Liberal informaba en aquellos días que “el Frente Popular regirá los destinos del Madrid FC y anuncia que el club ha acordado la celebración de un partido internacional con la Selección Soviética para recaudar fondos con destinos a la suscripción abierta a favor de las víctimas de las familias caídas en la lucha contra los faciosos”. También anunciaba la apertura de una suscripción a favor de las víctimas del fascismo. “Este club ha encabezado dicha suscripción con cinco mil pesetas que han entregado directamente al presidente del Consejo de Ministros, Sr. Giral. Todos los empleados y obreros del mismo han contribuido a dicha suscripción con un día de haber, importando en total 286,30 pesetas. Dentro de unos días les imitarán los jugadores, dejando un día de haber en su sueldo”.

Partido del Madrid Foot-Ball Club celebrado en mayo de 1937 en homenaje a la 21ª Brigada Mixta republicana.

La afinidad del Madrid con la República era una realidad en aquellos años. De hecho, su último presidente antes de comenzar la guerra fue Rafael Sánchez Guerra, una persona de fuertes convicciones republicanas que fue votado mayoritariamente por los socios en 1935. Entre sus méritos como dirigente estuvo salvar al club de la expropiación de Chamartín en el proyecto de prolongación de La Castellana. Además de concejal del Ayuntamiento de Madrid, desde donde ondeó la bandera tricolor al instaurarse la II República, llegó a ser secretario general de la Presidencia de la República. Después de la guerra fue capturado y condenado a cadena perpetua aunque tras cumplir 26 meses le fue condenada la pena y se marchó exiliado a Francia, siendo nombrado ministro sin cartera del Gobierno en el exilio presidido por José Giral. En 1959 regresó a España y tras fallecer su esposa se ordenó  como fraile dominicano. Él sí aparece en la lista de presidentes que ofrece el club. Con Sánchez Guerra al mando, el Madrid ganó la última Copa de la República, imponiéndose por 2-1 al Barcelona en un partido que se recuerda por una gran parada del entonces guardameta blanco, Ricardo Zamora, al azulgrana Escolá a pocos minutos del final.

En esos primeros meses de la guerra, en los que el Comité presidido por Vallejo llevaba la dirección del club apoyado por el secretario técnico, Pablo Hernández Coronado, se intentó que el equipo siguiera disputando partidos. De hecho se le apuntó al campeonato Superregional Valenciano (lo mismo hizo el Athletic madrileño) pero no llegó a competir por dificultades a la hora de desplazarse. Tampoco salió adelante una gira por diversos países ni la posibilidad de tomar parte en el Campeonato de Cataluña por la oposición del presidente del FC Barcelona. Al mismo tiempo, el campo de Chamartín fue cedido para que el Batallón Deportivo, una unidad miliciana formada por deportistas para que tomara parte en partidos de exhibición en la que se alistaron varios jugadores merengues y colchoneros, pudiera entrenarse. En el recinto deportivo también se celebraron desfiles, demostraciones tácticas del cuerpo de Infantería del ejército republicano y algunas competiciones militares. Los pocos partidos que acogió, entre los que estuvo el celebrado en mayo de 1937 en homenaje a la 21ª Brigada Mixta republicana, tuvieron siempre un carácter benéfico y de exhibición.

¿Cuál fue el camino de Antonio Ortega hasta llegar a convertirse en presidente del Madrid? Nacido en la localidad burgalesa de Rabe de las Calzadas en 1888, inició su carrera militar en 1906, entrando a formar parte del Cuerpo de Carabineros. Cuando estalló la guerra era teniente y estaba destinado en Irún. Su destacado papel en la defensa de la ciudad le facilitó ser nombrado gobernador civil de Guipúzcoa en agosto de 1936, tomando el mando de las fuerzas republicanas en la campaña de Guipúzcoa, con las que participó en los combates alrededor de Irún y San Sebastián. Tras crearse el gobierno autónomo vasco cesó en su puesto y fue enviado a Madrid, incorporándose a las Milicias Vascas Antifascistas. En la capital se puso al frente de la 40ª Brigada Mixta y de la 7ª División, ya con el rango de teniente coronel, encargándose de la defensa de la ciudad en el área de la Ciudad Universitaria. En mayo de 1937 fue nombrado director general de Seguridad por el nuevo  gobierno republicano de Juan Negrín, cargo al que llegó con el aval del Partido Comunista, formación a la que se afilió.

Además de omitir en su página web el nombre del que fue el noveno presidente de su historia el Real Madrid tampoco le citó en el libro elaborado para las Bodas de Oro ni en el del Centenario

Fue desde esa importante posición cuando se le asigna la presidencia del Madrid Football-Club, al que llega a mediados de 1937, haciendo compatibles ambas responsabilidades. Su idea sobre el papel que debía desempeñar el deporte en aquellas circunstancias lo dejó claro en una entrevista que concedió el 15 de noviembre de 1938 al semanario Blanco y Negro: “La nueva práctica del deporte aplicada a la guerra ha evitado, en primer lugar, el preciosismo y la exhibición, y ha conseguido que los soldados, libres de antaños prejuicios, fortalezcan sus músculos, alimenten sus pulmones y posean una resistencia esencial hoy en cualquier clase de combate”. También explicaba la dirección que, según su opinión, debía tomar el fútbol en el futuro: “No se parecerá en nada al que se practicaba antes del 18 de julio. Me refiero a su organización, naturalmente. No se comerciará con fichas, ni con ‘ases’, ni con la juventud”. Eso sí, soñaba con construir un campo que fuera referencia en el país: “El Madrid, y yo estimaré que así sea, debe conseguir el mejor campo deportivo de España, el más importante estadio. La ciudad, que se ha ganado heroicamente su capitalidad, debe tener todo aquello que poseen otras ciudades que han sido más frívolas con relación a la guerra”. Curiosamente, sería una persona opuesta a los ideales que Ortega representaba el que años después haría realidad esa ilusión compartida: Santiago Bernabéu.

Como recordaba hace unos años el historiador Bernardo Salazar en el diario AS, Ortega acudía de forma frecuente al palco de Chamartín y sus hijas llegaron a hacer el saque de honor en varios encuentros. Bajo su mandato se organizó el Trofeo del Ejército del Centro. El ya citado Hernández Coronado afirmó sobre el evento: “El premio que se otorgará a los vencedores no será, para salirnos de lo corriente, ninguna copa. Es criterio sustentado por todos nosotros, refrendado por nuestro actual presidente, el coronel Ortega, en quien el Madrid y la afición deportiva ha encontrado un ilustre defensor”.

Antonio Ortega apenas estuvo tres meses como director general de Seguridad ya que fue destituido después de ordenar el arresto de Andrés Nin, uno de los líderes del Partido Obrero de Unificación Marxista, siguiendo la indicación del jefe de la NKVD (la policía secreta soviética) en España, bajo la acusación de espiar para Franco. Tras ser detenido no se supo nada más de Nin. Historiadores como Paul Preston o Hugh Thomas creen que fue torturado y asesinado pero sus restos no se encontraron. Tras un incidente entre la policía y el juez que investigaba la desaparición de Nin, Ortega fue relevado en su puesto y enviado al frente de batalla al mando del VI Cuerpo del Ejército. Meses después, en mayo de 1938, fue nombrado comandante del III Cuerpo del Ejército. 

Tras triunfar la insurrección del coronel Casado contra el gobierno de Juan Negrín, con la que se intentó poner fin a la Guerra Civil mediante un acuerdo entre militares, Ortega fue cesado en su responsabilidad militar. Ante la inminente entrada de las tropas franquistas a Madrid se desplazó a Alicante, donde fue detenido el 13 de abril de 1939 antes de poder coger un barco en dirección a Argelia. Dos meses después y tras un consejo de guerra, fue ejecutado mediante el sistema del garrote vil.

Además de omitir en su página web el nombre del que fue el noveno presidente de su historia, según sus propios datos, el Real Madrid tampoco le citó en el libro elaborado para las Bodas de Oro ni en el del Centenario. El periodista y escritor Julián García Candau, explicó  en la revista Sapiens que “los directivos del club se excusan diciendo que a Ortega nadie lo eligió. Tampoco votaron a Bernabéu (fue elegido directamente por la junta directiva) y el contraste es absoluto”. En su opinión, la explicación a este proceder es clara: “por comunista, simplemente”.

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Autor >

Ricardo Uribarri

Periodista. Empezó a cubrir la información del Atleti hace más de 20 años y ha pasado por medios como Claro, Radio 16, Época, Vía Digital, Marca y Bez. Actualmente colabora con XL Semanal y se quita el mono de micrófono en Onda Madrid.

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  1. Canetti

    La conclusión de García Candau que el autor hace oblicuamente suya en el último párrafo es perfectamente gratuita. Puede que no haya hoy muchos comunistas en el Madrid porque no hay muchos, de hecho, en ningún sitio, pero en el pasado hubo tantos como pudiera haber en cualquier otro club. El Madrid tampoco fue un club particularmente republicano, más allá de que su primera época de esplendor deportivo coincidió con los años de la II República. Sí es cierto que sus orígenes están vinculados de manera genérica al espíritu institucionista, pero en los años republicanos, tanto entre sus socios como en su plantilla había un ala progresista y otra conservadora que convivían en buena armonía, sin grandes diferencias en la gestión del club. Bernabéu, jugador y socio del ala conservadora antes de la guerra, mantuvo ese espíritu como presidente después de ella, diga lo que diga la ridícula leyenda del Madrid como equipo del Régimen. A principios de los 60 aprovechó un partido del equipo en Pamplona para llevar a la plantilla hasta Villava a visitar a Sánchez Guerra en el convento donde se había recluido al enviudar. Ortega y Vallejo no figuran en la relación oficial de presidentes porque no fueron elegidos por los órganos del club; tampoco el Atlético incluye en la suya al administrador judicial que tuvo el club de resultas de la gestión del criminal convicto Gil y Gil. Ortega merece reconocimiento porque contribuyó a su modo a la continuidad del club durante la guerra con la ayuda de Hernández Coronado, que siguió siendo un personaje clave en el club con Bernabéu y puede discutirse si debe o no incluirse en la nómina oficial de presidentes, pero decir que su exclusión se debe a que era comunista es una solemne tontería sin fundamento. Bien está ser del Atleti como el señor Uribarri, allá cada uno con sus parafilias, pero el ejercicio del periodismo obliga a la veracidad y proscribe los cuentos chinos.

    Hace 1 año 11 meses

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