1. Número 1 · Enero 2015

  2. Número 2 · Enero 2015

  3. Número 3 · Enero 2015

  4. Número 4 · Febrero 2015

  5. Número 5 · Febrero 2015

  6. Número 6 · Febrero 2015

  7. Número 7 · Febrero 2015

  8. Número 8 · Marzo 2015

  9. Número 9 · Marzo 2015

  10. Número 10 · Marzo 2015

  11. Número 11 · Marzo 2015

  12. Número 12 · Abril 2015

  13. Número 13 · Abril 2015

  14. Número 14 · Abril 2015

  15. Número 15 · Abril 2015

  16. Número 16 · Mayo 2015

  17. Número 17 · Mayo 2015

  18. Número 18 · Mayo 2015

  19. Número 19 · Mayo 2015

  20. Número 20 · Junio 2015

  21. Número 21 · Junio 2015

  22. Número 22 · Junio 2015

  23. Número 23 · Junio 2015

  24. Número 24 · Julio 2015

  25. Número 25 · Julio 2015

  26. Número 26 · Julio 2015

  27. Número 27 · Julio 2015

  28. Número 28 · Septiembre 2015

  29. Número 29 · Septiembre 2015

  30. Número 30 · Septiembre 2015

  31. Número 31 · Septiembre 2015

  32. Número 32 · Septiembre 2015

  33. Número 33 · Octubre 2015

  34. Número 34 · Octubre 2015

  35. Número 35 · Octubre 2015

  36. Número 36 · Octubre 2015

  37. Número 37 · Noviembre 2015

  38. Número 38 · Noviembre 2015

  39. Número 39 · Noviembre 2015

  40. Número 40 · Noviembre 2015

  41. Número 41 · Diciembre 2015

  42. Número 42 · Diciembre 2015

  43. Número 43 · Diciembre 2015

  44. Número 44 · Diciembre 2015

  45. Número 45 · Diciembre 2015

  46. Número 46 · Enero 2016

  47. Número 47 · Enero 2016

  48. Número 48 · Enero 2016

  49. Número 49 · Enero 2016

  50. Número 50 · Febrero 2016

  51. Número 51 · Febrero 2016

  52. Número 52 · Febrero 2016

  53. Número 53 · Febrero 2016

  54. Número 54 · Marzo 2016

  55. Número 55 · Marzo 2016

  56. Número 56 · Marzo 2016

  57. Número 57 · Marzo 2016

  58. Número 58 · Marzo 2016

  59. Número 59 · Abril 2016

  60. Número 60 · Abril 2016

  61. Número 61 · Abril 2016

  62. Número 62 · Abril 2016

  63. Número 63 · Mayo 2016

  64. Número 64 · Mayo 2016

  65. Número 65 · Mayo 2016

  66. Número 66 · Mayo 2016

  67. Número 67 · Junio 2016

  68. Número 68 · Junio 2016

  69. Número 69 · Junio 2016

  70. Número 70 · Junio 2016

  71. Número 71 · Junio 2016

  72. Número 72 · Julio 2016

  73. Número 73 · Julio 2016

  74. Número 74 · Julio 2016

  75. Número 75 · Julio 2016

  76. Número 76 · Agosto 2016

  77. Número 77 · Agosto 2016

  78. Número 78 · Agosto 2016

  79. Número 79 · Agosto 2016

  80. Número 80 · Agosto 2016

  81. Número 81 · Septiembre 2016

  82. Número 82 · Septiembre 2016

  83. Número 83 · Septiembre 2016

  84. Número 84 · Septiembre 2016

  85. Número 85 · Octubre 2016

  86. Número 86 · Octubre 2016

  87. Número 87 · Octubre 2016

  88. Número 88 · Octubre 2016

  89. Número 89 · Noviembre 2016

  90. Número 90 · Noviembre 2016

  91. Número 91 · Noviembre 2016

  92. Número 92 · Noviembre 2016

  93. Número 93 · Noviembre 2016

  94. Número 94 · Diciembre 2016

  95. Número 95 · Diciembre 2016

  96. Número 96 · Diciembre 2016

  97. Número 97 · Diciembre 2016

  98. Número 98 · Enero 2017

  99. Número 99 · Enero 2017

  100. Número 100 · Enero 2017

  101. Número 101 · Enero 2017

  102. Número 102 · Febrero 2017

  103. Número 103 · Febrero 2017

  104. Número 104 · Febrero 2017

  105. Número 105 · Febrero 2017

  106. Número 106 · Marzo 2017

  107. Número 107 · Marzo 2017

  108. Número 108 · Marzo 2017

  109. Número 109 · Marzo 2017

  110. Número 110 · Marzo 2017

  111. Número 111 · Abril 2017

  112. Número 112 · Abril 2017

  113. Número 113 · Abril 2017

  114. Número 114 · Abril 2017

  115. Número 115 · Mayo 2017

  116. Número 116 · Mayo 2017

  117. Número 117 · Mayo 2017

  118. Número 118 · Mayo 2017

  119. Número 119 · Mayo 2017

  120. Número 120 · Junio 2017

  121. Número 121 · Junio 2017

  122. Número 122 · Junio 2017

  123. Número 123 · Junio 2017

  124. Número 124 · Julio 2017

  125. Número 125 · Julio 2017

  126. Número 126 · Julio 2017

  127. Número 127 · Julio 2017

  128. Número 128 · Agosto 2017

  129. Número 129 · Agosto 2017

  130. Número 130 · Agosto 2017

  131. Número 131 · Agosto 2017

  132. Número 132 · Agosto 2017

  133. Número 133 · Septiembre 2017

  134. Número 134 · Septiembre 2017

  135. Número 135 · Septiembre 2017

  136. Número 136 · Septiembre 2017

  137. Número 137 · Octubre 2017

  138. Número 138 · Octubre 2017

  139. Número 139 · Octubre 2017

  140. Número 140 · Octubre 2017

  141. Número 141 · Noviembre 2017

  142. Número 142 · Noviembre 2017

  143. Número 143 · Noviembre 2017

  144. Número 144 · Noviembre 2017

  145. Número 145 · Noviembre 2017

  146. Número 146 · Diciembre 2017

  147. Número 147 · Diciembre 2017

  148. Número 148 · Diciembre 2017

  149. Número 149 · Diciembre 2017

  150. Número 150 · Enero 2018

  151. Número 151 · Enero 2018

  152. Número 152 · Enero 2018

  153. Número 153 · Enero 2018

  154. Número 154 · Enero 2018

  155. Número 155 · Febrero 2018

  156. Número 156 · Febrero 2018

  157. Número 157 · Febrero 2018

  158. Número 158 · Febrero 2018

  159. Número 159 · Marzo 2018

  160. Número 160 · Marzo 2018

  161. Número 161 · Marzo 2018

  162. Número 162 · Marzo 2018

  163. Número 163 · Abril 2018

  164. Número 164 · Abril 2018

  165. Número 165 · Abril 2018

  166. Número 166 · Abril 2018

  167. Número 167 · Mayo 2018

  168. Número 168 · Mayo 2018

  169. Número 169 · Mayo 2018

  170. Número 170 · Mayo 2018

  171. Número 171 · Mayo 2018

  172. Número 172 · Junio 2018

  173. Número 173 · Junio 2018

  174. Número 174 · Junio 2018

  175. Número 175 · Junio 2018

  176. Número 176 · Julio 2018

  177. Número 177 · Julio 2018

  178. Número 178 · Julio 2018

  179. Número 179 · Julio 2018

  180. Número 180 · Agosto 2018

  181. Número 181 · Agosto 2018

  182. Número 182 · Agosto 2018

  183. Número 183 · Agosto 2018

  184. Número 184 · Agosto 2018

  185. Número 185 · Septiembre 2018

  186. Número 186 · Septiembre 2018

  187. Número 187 · Septiembre 2018

  188. Número 188 · Septiembre 2018

  189. Número 189 · Octubre 2018

  190. Número 190 · Octubre 2018

  191. Número 191 · Octubre 2018

  192. Número 192 · Octubre 2018

  193. Número 193 · Octubre 2018

  194. Número 194 · Noviembre 2018

  195. Número 195 · Noviembre 2018

  196. Número 196 · Noviembre 2018

  197. Número 197 · Noviembre 2018

  198. Número 198 · Diciembre 2018

  199. Número 199 · Diciembre 2018

  200. Número 200 · Diciembre 2018

  201. Número 201 · Diciembre 2018

  202. Número 202 · Enero 2019

  203. Número 203 · Enero 2019

  204. Número 204 · Enero 2019

  205. Número 205 · Enero 2019

  206. Número 206 · Enero 2019

  207. Número 207 · Febrero 2019

  208. Número 208 · Febrero 2019

  209. Número 209 · Febrero 2019

  210. Número 210 · Febrero 2019

  211. Número 211 · Marzo 2019

  212. Número 212 · Marzo 2019

  213. Número 213 · Marzo 2019

  214. Número 214 · Marzo 2019

  215. Número 215 · Abril 2019

  216. Número 216 · Abril 2019

  217. Número 217 · Abril 2019

  218. Número 218 · Abril 2019

  219. Número 219 · Mayo 2019

  220. Número 220 · Mayo 2019

  221. Número 221 · Mayo 2019

  222. Número 222 · Mayo 2019

  223. Número 223 · Mayo 2019

  224. Número 224 · Junio 2019

  225. Número 225 · Junio 2019

  226. Número 226 · Junio 2019

  227. Número 227 · Junio 2019

  228. Número 228 · Julio 2019

  229. Número 229 · Julio 2019

  230. Número 230 · Julio 2019

  231. Número 231 · Julio 2019

  232. Número 232 · Julio 2019

  233. Número 233 · Agosto 2019

  234. Número 234 · Agosto 2019

  235. Número 235 · Agosto 2019

  236. Número 236 · Agosto 2019

  237. Número 237 · Septiembre 2019

  238. Número 238 · Septiembre 2019

  239. Número 239 · Septiembre 2019

  240. Número 240 · Septiembre 2019

  241. Número 241 · Octubre 2019

  242. Número 242 · Octubre 2019

  243. Número 243 · Octubre 2019

  244. Número 244 · Octubre 2019

  245. Número 245 · Octubre 2019

  246. Número 246 · Noviembre 2019

  247. Número 247 · Noviembre 2019

  248. Número 248 · Noviembre 2019

  249. Número 249 · Noviembre 2019

  250. Número 250 · Diciembre 2019

  251. Número 251 · Diciembre 2019

  252. Número 252 · Diciembre 2019

  253. Número 253 · Diciembre 2019

  254. Número 254 · Enero 2020

  255. Número 255 · Enero 2020

  256. Número 256 · Enero 2020

  257. Número 257 · Febrero 2020

  258. Número 258 · Marzo 2020

  259. Número 259 · Abril 2020

  260. Número 260 · Mayo 2020

  261. Número 261 · Junio 2020

  262. Número 262 · Julio 2020

  263. Número 263 · Agosto 2020

  264. Número 264 · Septiembre 2020

  265. Número 265 · Octubre 2020

  266. Número 266 · Noviembre 2020

  267. Número 267 · Diciembre 2020

  268. Número 268 · Enero 2021

  269. Número 269 · Febrero 2021

  270. Número 270 · Marzo 2021

  271. Número 271 · Abril 2021

  272. Número 272 · Mayo 2021

CTXT necesita 15.000 socias/os para seguir creciendo. Suscríbete a CTXT

Testigo de cargo (V)

Diana Quer, del asesinato como un ‘reality show’

Dentro de poco se celebrará el juicio por el crimen cometido en 2016. No hay muchas dudas sobre el fallo, pero hay incluso menos de que despertará un nuevo aquelarre mediático

Xosé Manuel Pereiro A Coruña , 28/08/2019

<p>Inauguración de la plaza Diana Quer en Pozuelo de Alarcón. </p>

Inauguración de la plaza Diana Quer en Pozuelo de Alarcón. 

PP Comunidad de Madrid

A diferencia de otros medios, en CTXT mantenemos todos nuestros artículos en abierto. Nuestra apuesta es recuperar el espíritu de la prensa independiente: ser un servicio público. Si puedes permitirte pagar 4 euros al mes, apoya a CTXT. ¡Suscríbete!

Hemos fundado la Asociación Cultural Amigas de Contexto para publicar Ctxt en todas las lenguas del Estado. La Asociación es una entidad sin ánimo de lucro que también tiene la meta de trabajar por el feminismo y la libertad de prensa. Haz una donación libre para apoyar el proyecto aquí. Si prefieres suscribirte y disfrutar de todas las ventajas de ser suscriptor, pincha aquí. ¡Gracias por defender el periodismo libre!

“Era el último día de las fiestas do Carme dos Pincheiros en A Pobra, el lunes 22 de agosto, y a mediodía empezaron a aparecer carteles con la foto de una chica desaparecida, que no había vuelto después de la verbena. Comprobamos en la Guardia Civil que se había presentado la denuncia y, como era mayor de edad, nos limitamos a dar una nota breve, a la espera de que pasaran 48 horas”. Moncho Ares era aquel 2016, y sigue siendo, delegado de La Voz de Galicia en Barbanza, la península más al sur de la costa coruñesa. 

Ser el responsable de la edición comarcal de un periódico tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Conocer el ambiente y prácticamente a la audiencia tiene las dos cosas a la vez, y por eso hay que ser doblemente cauteloso con lo que se publica. “Pero aquel mismo lunes, antes de ese plazo, en un programa de televisión, Coto Matamoros, que era amigo de la familia, pidió la colaboración ciudadana. Se disparó todo”. Se disparó tanto que seguramente si les adelanto que a aquella chica de los carteles de 18 años recién cumplidos, Diana Quer López-Pinel, vecina de Pozuelo de Alarcón y veraneante en A Pobra, la encontraron muerta en un pozo 500 días después no cometo pecado de spoiler.

En aquel 2016 se denunciaron en España más de 21.571 desapariciones, de las que todavía están activas 587, 15 de ellas consideradas de alto riesgo, según datos del Centro Nacional de Desaparecidos. Es decir, aunque sea un escaso consuelo para aquellos casos sin aclarar, la inmensa mayoría de las desapariciones tienen una resolución, positiva o negativa. En contra de lo que se cree, no existe un plazo de 48 horas para comenzar a investigar las desapariciones. Si se trata de menores, se considera siempre un caso de alto riesgo, y las pesquisas deben iniciarse inmediatamente, entre otras razones porque las primeras horas son fundamentales. Si son mayores de edad (los mayores de 18 años tienen derecho a no estar con sus familias, pero no a estar desaparecidos), hay elementos que aconsejan esperar: antecedentes de fugas anteriores; recogida de documentos, ropa o dinero y existencia de problemas familiares, escolares o laborales. En aquel caso de Diana se daban al menos dos. Casi todo apuntaba a una desaparición voluntaria. 

En la información de sucesos hay una regla periodística no escrita, que es que el tono y el contexto, incluso el medio, en el que se publican las primeras noticias marcan el desarrollo posterior del asunto. “El martes por la mañana, A Pobra estaba llena de medios de toda España, y la desaparición de Diana Quer se mencionaba en todos los magazines matutinos de la tele o de la radio. Una desaparición que todavía podía ser de 24 horas nos obligó a ponernos en guardia”, recuerda Ares. Las operaciones de búsqueda fueron también inmediatas: Policía local, Protección Civil, familiares y amigos, a los que paulatinamente se fueron sumando grupos de voluntarios y hasta dotaciones de Infantería de Marina. Por A Pobra y por el rosario de poblaciones Porto do Son, Boiro, Ribeira, Rianxo, que jalonan la orilla norte de la Ría de Arousa. 

Un whatsapp a un amigo, a las 02:30, en el que le comentaba su temor porque un feriante le había dicho “ven para acá, morena”, desvió la atención hacia los de las barracas, por poco tiempo. Por sugerencia de las teles, los padres, divorciados, dieron una rueda de prensa conjunta en la que aventuraron que se trataba de un secuestro. Cuando se abren espacios en las páginas de los medios escritos y en las escaletas de los audiovisuales, hay que llenarlos, aunque no haya nada estrictamente noticiable, ni mucho menos información oficial. Además de las especulaciones (faltas) de rigor sobre la investigación, la mayoría del material que se consumía procedía de las redes sociales de la propia víctima y de su hermana pequeña, Valeria. Famosos como Arantxa de Benito, Terelu Campos, Dani Martín, Fonsi Nieto, Christian Gálvez, Paula Echevarría, Paula Vázquez o Raquel Meroño también contribuían expresando públicamente su apoyo y aliento a la familia. Pero, sobre todo, el tinglado de la candente actualidad se sostenía y se sostuvo, de principio a fin, a base de bucear en las intimidades de los Quer-López Pinel, que revelaban que para ser una familia desestructurada no es necesario carecer de dinero. Una pareja adinerada y bien relacionada, con un par de hijas adolescentes, inmersa en un proceso traumático de divorcio solo necesita un desencadenante para convertirse en carnaza. 

La tregua entre los padres no duró mucho: a instancias del padre, la juez le retiró la custodia de la otra hija a la madre . “Una medida que llega tarde”, deslizó el inductor, inoculando la sospecha y abriendo la espita de más especulaciones. Como suelen decir los portavoces policiales, todas las hipótesis estaban abiertas, pero la del secuestro por dinero y la de la desaparición voluntaria estaban, apenas una semana después, prácticamente descartadas. Esta última porque el móvil de Diana dejó de emitir un cuarto de hora después de aquel whatsapp y la documentación la había dejado en casa. Las batidas se convirtieron en investigación, reforzada por unidades de la Guardia Civil llegadas de Madrid (en su día, llegaría a participar el CNI). 

Son interrogados la madre, los amigos de Alcorcón y de Boadilla (estudiaba allí), los sospechosos habituales del Barbanza (un par de cientos, que enseguida quedan reducidos a menos de la mitad). Se comprueban y desechan las pistas que indican que la han visto en un par de sitios de la provincia de Lugo. Se escudriñan cientos de horas de grabaciones de cámaras y se investigan los miles de matrículas de coches que aparecen en ellas. Se profundiza en las declaraciones de algunos testigos que vieron subirse a una chica a un coche en el que iban una o tres personas, o cambiar de coche, cerca de Taragoña (Rianxo). Todo ello sin más resultado que imágenes muy parciales de alguien que podría ser Diana y de algún coche sospechoso inidentificable, y la casi certeza, según el análisis de las antenas a las que se conectó su teléfono, de que antes de las 4 de la mañana se desplazó en coche a Taragoña y allí se apagó.

El móvil, un iPhone 6 blanco, lo encontró dos meses después un mariscador de Rianxo que trabajaba en la desembocadura del río Beluso, debajo del viaducto que atraviesa la Ría de Arousa. A unos 15 kilómetros de donde Diana había sido vista por última vez y al lado del puerto de Taragoña. Enseguida pensó que podía estar relacionado con Diana Quer y lo entregó a la Guardia Civil. Para los investigadores era la prueba casi definitiva de que la desaparición no iba a tener un buen final. Los análisis sobre la capacidad de extraer información de un móvil sumergido en el mar durante un tiempo pasaron a presidir las tertulias del caso. 

Hacer información local, repito, tiene sus ventajas y sus inconvenientes. “Faltaba un redactor y otra estaba de baja. Estábamos cuatro periodistas, uno de ellos dedicado a eso a tiempo completo, aunque llegamos a estar todos a ello. Afortunadamente, éramos de allí, trabajábamos a pie de obra”, recuerda el delegado. El problema es que, además, hay que llenar 8 o 16 páginas de la edición con otras noticias, porque las importantes como esta son absorbidas por la edición general. “También estábamos en aquella fase en la que en la web no se volcaba toda la información, se guardaba algo para el papel del día siguiente”. Y otra desventaja más: la competencia, no solo con los otros medios, sino con los magazines llenos de expertos y tertulianos. “‘Oye, que en la tele tal dijeron esto, y nosotros no’. Tienes que defender tu información incluso a nivel interno. El secreto sumarial era impenetrable, pero nos llegaron unas filtraciones que al final coincidieron, no sé si por casualidad, o porque estaban en lo cierto. Eran que el sospechoso estaba relacionado con el mundo del trapicheo de droga, miembro de la banda de Os Fanchos, con antecedentes por violencia o agresión sexual. Todo acabó cuadrando con el que luego resultó ser autor confeso del crimen, el Chicle, que en su día había sido de Os Fanchos”.

El teléfono de Diana fue finalmente desbloqueado en julio de 2017, casi un año después de la desaparición, y tres meses después que el juez archivara provisionalmente la causa. No sirvió de mucho. En realidad, José Enrique Abuín Gey (originalmente era O Chiclé, como el elemento del motor, dada su afición a los coches, pero mutó al más universal el Chicle) ya estaba en el punto de mira porque tenía algún antecedente por agresión sexual, por tráfico; los desplazamientos del móvil que usaba coincidían en el tiempo y el lugar con los de la víctima…, pero tenía una coartada. Su mujer aseguraba que los dos habían salido a robar gasóleo aquella noche. Nada más creíble que inculparse de un delito. “Empezaron a seguirle, le pusieron balizas [dispositivos de seguimiento y escucha] en el coche… él llegó a darse cuenta y habló con los guardias civiles, los conocía porque había colaborado con ellos cuando estaba en Os Fanchos, ‘¿por qué me perseguís si yo no tengo nada que ver con la chica esa’?”

Todo parecía muerto, menos las especulaciones, la vivisección de los tres miembros de la familia Quer-López Pinel, y las sospechas sobre José Enrique Abuín. Hasta que el Chicle lo intentó otra vez, en Boiro, el día de Navidad. Esta vez con luz y taquígrafos. Una cámara lo grabó merodeando con su coche alrededor de la que iba a ser su víctima, y el móvil de la chica grabó el audio –estaba enviando un whatsapp cuando fue abordada– del intento de secuestro. Primero la amenazó con un objeto metálico, pero después reculó. Sin embargo, al darse cuenta de que se había fijado en su coche y en la matrícula, quiso meterla a la fuerza en el maletero. “La diferencia es que esta chica era algo mayor que Diana y, sobre todo, estaba acostumbrada a trabajar en la aldea, y era fuerte. No consiguió cerrar el maletero porque ella hacía fuerza con las piernas, y a sus gritos acudieron unos chavales”. El Chicle huyó, pero no por mucho tiempo. La agredida presentó denuncia y la Guardia Civil comprobó que el modelo del automóvil y lo que recordaba de la matrícula coincidía con el del sospechoso número uno. 

“Un par de días después, hubo una filtración de que venía una unidad de la Guardia Civil de Madrid para practicar una detención, y ya se precipitaron los acontecimientos y tuvieron que detener al Chicle”, resume Ares. Los responsables de la investigación aseguraron después que llevaban 16 meses intentando reunir pruebas contra Enrique Abuín. Saberse vigilado e intentar de nuevo un secuestro prácticamente al lado de casa no revela un gran talento criminal, ¿no? “No, el Chicle no era muy espabilado. Después se supo que días antes había seguido en coche a tres chicas a la salida de una discoteca, pero ellas pasaron de él y escaparon”. La detención se produjo el 29 de diciembre, pero la coartada seguía firme, hasta que su mujer se retractó de su antigua declaración de que aquella noche lo había acompañado a sustraer combustible en un puerto de la zona. 

Después de diez horas de interrogatorio, el Chicle claudicó, pero poco a poco. Primero aseguró que había atropellado a la chica, y que había arrojado el cuerpo al mar. Después, que la había subido al coche, y que la había estrangulado al oponer ella resistencia. Finalmente, confesó que había arrojado el cadáver en el pozo de una nave industrial abandonada en Rianxo. El cuerpo de Diana Quer fue rescatado la madrugada en la que comenzaba 2018. Estaba fondeado con unos bloques de cemento, asegurado con unas bridas. 

En el auto con el que abre juicio oral el titular del juzgado de Instrucción 1 de Ribeira, Félix Isaac Alonso, se concluye que el Chicle introdujo a su víctima en el maletero, maniatada con bridas, y abusó sexualmente de ella antes de estrangularla y arrojarla al pozo. Todo se dilucidará en la vista oral, que Moncho Ares afirma que será a finales del próximo mes de octubre. Aquel mismo enero de 2018, mientras estaba en prisión preventiva, Abuín supo que el Supremo había ratificado la sentencia a dos años y medio de cárcel por narcotráfico (le encontraron dos paquetes de cocaína en el coche y él había asegurado que se los había colocado su tío, el líder de Os Fanchos). El pasado abril, fue condenado a cinco años por intento de violación a aquella chica de Boiro que logró resistirse. Ese mismo mes supo que tendría que afrontar una nueva acusación: la hermana gemela de su mujer había presentado una denuncia por violación en 2005, cuando todavía era menor, pero después la retiró porque nadie en su casa la había creído. El juzgado número 2 de Noia acordó reabrir el caso por similitudes en el modus operandi con el de Diana Quer. 

Este caso tiene otras víctimas colaterales. Empezando por la hija de Abuín, de ocho años, cuya vida en una zona en la que todo el mundo sabe quién es su padre no debe de ser fácil. Y siguiendo por la familia Quer-López-Pinel, aunque el primer guion ya no tenga razón legal de existir. La hija menor, Valeria, empezó y clausuró un canal de Youtube en el que pretendía contar “mi vida sin mi hermana” y en diciembre del año pasado denunció haber sido violada por un amigo. La madre de la víctima, Diana López-Pinel, y el padre, Juan Carlos Quer, participan en debates y programas de televisión. Ella tiene un perfil más bajo, pero él, que ha delegado su actividad como promotor inmobiliario en sus hermanos, encabeza la Plataforma para la no derogación de la prisión permanente revisable (PPR) y tiene una activa presencia en las redes sociales. También en los titulares de prensa: “¿Dónde estaban las feministas cuando apareció el cadáver de mi hija?”. Dentro de poco más de un mes se celebrará el juicio por el asesinato de aquella chica que regresaba de las fiestas del Carme dos Pincheiros. No creo que hayas muchas dudas sobre el fallo, pero hay incluso menos de que despertará un nuevo aquelarre mediático. 

Autor >

Xosé Manuel Pereiro

Es periodista y codirector de 'Luzes'.

Suscríbete a CTXT

Orgullosas
de llegar tarde
a las últimas noticias

Gracias a tu suscripción podemos ejercer un periodismo público y en libertad.
¿Quieres suscribirte a CTXT por solo 6 euros al mes? Pulsa aquí

Artículos relacionados >

Deja un comentario


Los comentarios solo están habilitados para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí