1. Número 1 · Enero 2015

  2. Número 2 · Enero 2015

  3. Número 3 · Enero 2015

  4. Número 4 · Febrero 2015

  5. Número 5 · Febrero 2015

  6. Número 6 · Febrero 2015

  7. Número 7 · Febrero 2015

  8. Número 8 · Marzo 2015

  9. Número 9 · Marzo 2015

  10. Número 10 · Marzo 2015

  11. Número 11 · Marzo 2015

  12. Número 12 · Abril 2015

  13. Número 13 · Abril 2015

  14. Número 14 · Abril 2015

  15. Número 15 · Abril 2015

  16. Número 16 · Mayo 2015

  17. Número 17 · Mayo 2015

  18. Número 18 · Mayo 2015

  19. Número 19 · Mayo 2015

  20. Número 20 · Junio 2015

  21. Número 21 · Junio 2015

  22. Número 22 · Junio 2015

  23. Número 23 · Junio 2015

  24. Número 24 · Julio 2015

  25. Número 25 · Julio 2015

  26. Número 26 · Julio 2015

  27. Número 27 · Julio 2015

  28. Número 28 · Septiembre 2015

  29. Número 29 · Septiembre 2015

  30. Número 30 · Septiembre 2015

  31. Número 31 · Septiembre 2015

  32. Número 32 · Septiembre 2015

  33. Número 33 · Octubre 2015

  34. Número 34 · Octubre 2015

  35. Número 35 · Octubre 2015

  36. Número 36 · Octubre 2015

  37. Número 37 · Noviembre 2015

  38. Número 38 · Noviembre 2015

  39. Número 39 · Noviembre 2015

  40. Número 40 · Noviembre 2015

  41. Número 41 · Diciembre 2015

  42. Número 42 · Diciembre 2015

  43. Número 43 · Diciembre 2015

  44. Número 44 · Diciembre 2015

  45. Número 45 · Diciembre 2015

  46. Número 46 · Enero 2016

  47. Número 47 · Enero 2016

  48. Número 48 · Enero 2016

  49. Número 49 · Enero 2016

  50. Número 50 · Febrero 2016

  51. Número 51 · Febrero 2016

  52. Número 52 · Febrero 2016

  53. Número 53 · Febrero 2016

  54. Número 54 · Marzo 2016

  55. Número 55 · Marzo 2016

  56. Número 56 · Marzo 2016

  57. Número 57 · Marzo 2016

  58. Número 58 · Marzo 2016

  59. Número 59 · Abril 2016

  60. Número 60 · Abril 2016

  61. Número 61 · Abril 2016

  62. Número 62 · Abril 2016

  63. Número 63 · Mayo 2016

  64. Número 64 · Mayo 2016

  65. Número 65 · Mayo 2016

  66. Número 66 · Mayo 2016

  67. Número 67 · Junio 2016

  68. Número 68 · Junio 2016

  69. Número 69 · Junio 2016

  70. Número 70 · Junio 2016

  71. Número 71 · Junio 2016

  72. Número 72 · Julio 2016

  73. Número 73 · Julio 2016

  74. Número 74 · Julio 2016

  75. Número 75 · Julio 2016

  76. Número 76 · Agosto 2016

  77. Número 77 · Agosto 2016

  78. Número 78 · Agosto 2016

  79. Número 79 · Agosto 2016

  80. Número 80 · Agosto 2016

  81. Número 81 · Septiembre 2016

  82. Número 82 · Septiembre 2016

  83. Número 83 · Septiembre 2016

  84. Número 84 · Septiembre 2016

  85. Número 85 · Octubre 2016

  86. Número 86 · Octubre 2016

  87. Número 87 · Octubre 2016

  88. Número 88 · Octubre 2016

  89. Número 89 · Noviembre 2016

  90. Número 90 · Noviembre 2016

  91. Número 91 · Noviembre 2016

  92. Número 92 · Noviembre 2016

  93. Número 93 · Noviembre 2016

  94. Número 94 · Diciembre 2016

  95. Número 95 · Diciembre 2016

  96. Número 96 · Diciembre 2016

  97. Número 97 · Diciembre 2016

  98. Número 98 · Enero 2017

  99. Número 99 · Enero 2017

  100. Número 100 · Enero 2017

  101. Número 101 · Enero 2017

  102. Número 102 · Febrero 2017

  103. Número 103 · Febrero 2017

  104. Número 104 · Febrero 2017

  105. Número 105 · Febrero 2017

  106. Número 106 · Marzo 2017

  107. Número 107 · Marzo 2017

  108. Número 108 · Marzo 2017

  109. Número 109 · Marzo 2017

  110. Número 110 · Marzo 2017

  111. Número 111 · Abril 2017

  112. Número 112 · Abril 2017

  113. Número 113 · Abril 2017

  114. Número 114 · Abril 2017

  115. Número 115 · Mayo 2017

  116. Número 116 · Mayo 2017

  117. Número 117 · Mayo 2017

  118. Número 118 · Mayo 2017

  119. Número 119 · Mayo 2017

  120. Número 120 · Junio 2017

  121. Número 121 · Junio 2017

  122. Número 122 · Junio 2017

  123. Número 123 · Junio 2017

  124. Número 124 · Julio 2017

  125. Número 125 · Julio 2017

  126. Número 126 · Julio 2017

  127. Número 127 · Julio 2017

  128. Número 128 · Agosto 2017

  129. Número 129 · Agosto 2017

  130. Número 130 · Agosto 2017

  131. Número 131 · Agosto 2017

  132. Número 132 · Agosto 2017

  133. Número 133 · Septiembre 2017

  134. Número 134 · Septiembre 2017

  135. Número 135 · Septiembre 2017

  136. Número 136 · Septiembre 2017

  137. Número 137 · Octubre 2017

  138. Número 138 · Octubre 2017

  139. Número 139 · Octubre 2017

  140. Número 140 · Octubre 2017

  141. Número 141 · Noviembre 2017

  142. Número 142 · Noviembre 2017

  143. Número 143 · Noviembre 2017

  144. Número 144 · Noviembre 2017

  145. Número 145 · Noviembre 2017

  146. Número 146 · Diciembre 2017

  147. Número 147 · Diciembre 2017

  148. Número 148 · Diciembre 2017

  149. Número 149 · Diciembre 2017

  150. Número 150 · Enero 2018

  151. Número 151 · Enero 2018

  152. Número 152 · Enero 2018

  153. Número 153 · Enero 2018

  154. Número 154 · Enero 2018

  155. Número 155 · Febrero 2018

  156. Número 156 · Febrero 2018

  157. Número 157 · Febrero 2018

  158. Número 158 · Febrero 2018

  159. Número 159 · Marzo 2018

  160. Número 160 · Marzo 2018

  161. Número 161 · Marzo 2018

  162. Número 162 · Marzo 2018

  163. Número 163 · Abril 2018

  164. Número 164 · Abril 2018

  165. Número 165 · Abril 2018

  166. Número 166 · Abril 2018

  167. Número 167 · Mayo 2018

  168. Número 168 · Mayo 2018

  169. Número 169 · Mayo 2018

  170. Número 170 · Mayo 2018

  171. Número 171 · Mayo 2018

  172. Número 172 · Junio 2018

  173. Número 173 · Junio 2018

  174. Número 174 · Junio 2018

  175. Número 175 · Junio 2018

  176. Número 176 · Julio 2018

  177. Número 177 · Julio 2018

  178. Número 178 · Julio 2018

  179. Número 179 · Julio 2018

  180. Número 180 · Agosto 2018

  181. Número 181 · Agosto 2018

  182. Número 182 · Agosto 2018

  183. Número 183 · Agosto 2018

  184. Número 184 · Agosto 2018

  185. Número 185 · Septiembre 2018

  186. Número 186 · Septiembre 2018

  187. Número 187 · Septiembre 2018

  188. Número 188 · Septiembre 2018

  189. Número 189 · Octubre 2018

  190. Número 190 · Octubre 2018

  191. Número 191 · Octubre 2018

  192. Número 192 · Octubre 2018

  193. Número 193 · Octubre 2018

  194. Número 194 · Noviembre 2018

  195. Número 195 · Noviembre 2018

  196. Número 196 · Noviembre 2018

  197. Número 197 · Noviembre 2018

  198. Número 198 · Diciembre 2018

  199. Número 199 · Diciembre 2018

  200. Número 200 · Diciembre 2018

  201. Número 201 · Diciembre 2018

  202. Número 202 · Enero 2019

  203. Número 203 · Enero 2019

  204. Número 204 · Enero 2019

  205. Número 205 · Enero 2019

  206. Número 206 · Enero 2019

  207. Número 207 · Febrero 2019

  208. Número 208 · Febrero 2019

  209. Número 209 · Febrero 2019

  210. Número 210 · Febrero 2019

  211. Número 211 · Marzo 2019

  212. Número 212 · Marzo 2019

  213. Número 213 · Marzo 2019

  214. Número 214 · Marzo 2019

  215. Número 215 · Abril 2019

  216. Número 216 · Abril 2019

  217. Número 217 · Abril 2019

  218. Número 218 · Abril 2019

  219. Número 219 · Mayo 2019

  220. Número 220 · Mayo 2019

  221. Número 221 · Mayo 2019

  222. Número 222 · Mayo 2019

  223. Número 223 · Mayo 2019

  224. Número 224 · Junio 2019

  225. Número 225 · Junio 2019

  226. Número 226 · Junio 2019

  227. Número 227 · Junio 2019

  228. Número 228 · Julio 2019

  229. Número 229 · Julio 2019

  230. Número 230 · Julio 2019

  231. Número 231 · Julio 2019

  232. Número 232 · Julio 2019

  233. Número 233 · Agosto 2019

  234. Número 234 · Agosto 2019

  235. Número 235 · Agosto 2019

  236. Número 236 · Agosto 2019

  237. Número 237 · Septiembre 2019

  238. Número 238 · Septiembre 2019

  239. Número 239 · Septiembre 2019

  240. Número 240 · Septiembre 2019

  241. Número 241 · Octubre 2019

  242. Número 242 · Octubre 2019

  243. Número 243 · Octubre 2019

  244. Número 244 · Octubre 2019

  245. Número 245 · Octubre 2019

  246. Número 246 · Noviembre 2019

  247. Número 247 · Noviembre 2019

  248. Número 248 · Noviembre 2019

  249. Número 249 · Noviembre 2019

  250. Número 250 · Diciembre 2019

  251. Número 251 · Diciembre 2019

  252. Número 252 · Diciembre 2019

  253. Número 253 · Diciembre 2019

  254. Número 254 · Enero 2020

  255. Número 255 · Enero 2020

  256. Número 256 · Enero 2020

  257. Número 257 · Febrero 2020

  258. Número 258 · Marzo 2020

  259. Número 259 · Abril 2020

  260. Número 260 · Mayo 2020

  261. Número 261 · Junio 2020

  262. Número 262 · Julio 2020

  263. Número 263 · Agosto 2020

  264. Número 264 · Septiembre 2020

  265. Número 265 · Octubre 2020

  266. Número 266 · Noviembre 2020

  267. Número 267 · Diciembre 2020

  268. Número 268 · Enero 2021

  269. Número 269 · Febrero 2021

  270. Número 270 · Marzo 2021

  271. Número 271 · Abril 2021

  272. Número 272 · Mayo 2021

  273. Número 273 · Junio 2021

  274. Número 274 · Julio 2021

  275. Número 275 · Agosto 2021

  276. Número 276 · Septiembre 2021

  277. Número 277 · Octubre 2021

  278. Número 278 · Noviembre 2021

  279. Número 279 · Diciembre 2021

CTXT necesita 15.000 socias/os para seguir creciendo. Suscríbete a CTXT

ANÁLISIS

Dinero bueno sobre dinero malo

Tanto el Banco de España como el BCE fallaron en la supervisión del Banco Popular entre 2011 y 2017

Ernesto Ekaizer 9/07/2019

<p>Sede central del Banco de España (Madrid).</p>

Sede central del Banco de España (Madrid).

Sanva1959

A diferencia de otros medios, en CTXT mantenemos todos nuestros artículos en abierto. Nuestra apuesta es recuperar el espíritu de la prensa independiente: ser un servicio público. Si puedes permitirte pagar 4 euros al mes, apoya a CTXT. ¡Suscríbete!

CTXT se financia en un 40% con aportaciones de sus suscriptoras y suscriptores. Esas contribuciones nos permiten no depender de la publicidad, y blindar nuestra independencia. Y así, la gente que no puede pagar puede leer la revista en abierto. Si puedes permitirte aportar 50 euros anuales, pincha en agora.ctxt.es. Gracias.

Joaquín Almunia, ex comisario de la Competencia de la Comisión Europea con categoría de vicepresidente, y negociador de la asistencia financiera a las entidades bancarias en la crisis entre 2012 y 2014, señaló el 5 de julio, en la celebración del décimo aniversario de la creación del Fondo de Reestructuración Ordinaria Bancaria (FROB) lo siguiente: “Con todo el respeto por el supervisor [Banco de España] en 2012 y 2013 se nos escapó una entidad financiera, se nos escapó el Banco Popular. Quizás no hubiera pasado con un supervisor único europeo. Recuerdo algunos análisis de entonces para ver si tenía que pasar por reestructuración y no lo hizo porque pudo presentar un balance de forma que parecía mejor de lo que era”.

Almunia sigue siendo un hombre relevante en las instituciones europeas habida cuenta de que el pasado 21 de febrero fue nombrado por el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), el fondo de rescate europeo, para realizar una evaluación del programa financiero de Grecia que finalizó en 2018 en un informe que deberá presentar ante la junta de gobernadores del citado fondo en junio de 2020. Su designación se materializó a través de una propuesta conjunta del presidente del Eurogrupo, el ministro portugués de Finanzas Mário Centeno, y del director gerente del MEDE, Klaus Regling, quien trabajó bajo la dirección de Almunia cuando este era comisario de Asuntos Económicos y Monetarios de la Comisión Europea. Sus palabras sobre la escapada del Banco Popular en 2012, por tanto, tienen interés no solo retrospectivo. Almunia está ahora, precisamente, trabajando para el fondo de rescate europeo.

Esas palabras cayeron como un jarro de agua fría en la sala repleta de ejecutivos de banca, funcionarios y analistas financieros. Y, claro, también entre quienes compartían la mesa redonda con Almunia, como la actual subgobernadora del Banco de España, Margarita Delgado, nombrada a propuesta del Gobierno de Pedro Sánchez el 31 de julio de 2018.

Que Almunia decía lo que pensaba y había pensado bien lo que decía –su insatisfacción por cosas que se hicieron mal– fue evidente cuando al pronunciar su lapidaria frase anticipó: “Con todo el respeto por el supervisor…”.  Almunia creyó que a estas alturas del partido estaba diciendo una obviedad, pero fue suficiente reparar en la tensión que provocaron sus palabras en el auditorio para advertir que se equivocaba. Y en este caso el destinatario no podía ser más directo, aunque Almunia hablase genéricamente del “supervisor”. Porque la conferenciante en nombre del Banco de España, la subgobernadora Delgado, precisamente, había sido coordinadora ejecutiva –uno de los puestos de la cadena de mando que desde el Banco de España sigue las inspecciones de las entidades financieras– del Banco Popular en 2012.

Lo que apuntó Almunia es congruente con lo que explicó el 16 de junio de 2014 –Almunia todavía era vicepresidente de la Comisión Europea– el entonces presidente de la CE, José Manuel Durão Barroso, en la apertura de un seminario de la Universidad Menéndez Pelayo titulado ‘La Europa que deja la crisis’. 

“Por ejemplo, aquí en España. Es una pregunta que los españoles se deben plantear: ¿fue la Unión Europea la que ha creado la crisis? ¿Qué pasó con la crisis de la vivienda, con la burbuja? ¿De quién es la responsabilidad?”

He aquí la respuesta que dio Durão Barroso, con el presidente del Banco Bilbao Vizcaya Argentaria, Francisco González, sentado a su lado: “La supervisión [de las entidades financieras] era solamente nacional, era del Banco de España. Yo voy a ser muy sincero porque también soy amigo de España. Siempre que yo mismo y la Comisión Europea preguntábamos a las autoridades españolas –y el presidente del BBVA lo sabe bien porque seguía el asunto– siempre que preguntábamos ‘¿cómo están las cosas en la banca en España?, ¿cómo están las cajas? Hay rumores en el mercado de que las cajas están no tan bien’ [señalábamos], y la respuesta era ‘está todo perfecto, el Banco de España es el mejor banco [central] del mundo. No era el segundo mejor, era el primero. Está todo perfecto”.  

Durao Barroso pedía, pues, una autocrítica. “¿De quién fue la responsabilidad de la crisis en España?, ¿fue de Europa?, ¿de la Comisión Europea?, ¿del Banco Central Europeo?, ¿fue del Fondo Monetario Internacional?, ¿fue de la señora Merkel? En España hubo errores muy importantes de supervisión. Eso tiene que ser asumido”.

Hay, pues, una línea de argumentación coherente entre quienes protagonizaron desde la Comisión Europea –Durão Barroso y Almunia– la génesis y el desarrollo de la Gran Recesión iniciada en 2007/2008 y sus estragos en el sector financiero.

Pero se puede entender que Almunia considerase sus palabras lo que los jueces y abogados anglosajones denominan common ground, terreno común, cuando escuchan los argumentos en un litigio y preguntan a las partes a fin de determinar cuál es el conflicto. 

Porque antes que él, fue el entonces gobernador del Banco de España, Luis Linde, quien, el 10 de abril de 2018, a dos meses de ver cumplido su mandato de seis años, hizo un reconocimiento de que el Banco Popular se le había escapado al Banco de España. 

Veamos el relato de los hechos que hizo ante la Comisión de Investigación de la crisis financiera del Congreso de los Diputados. “La pregunta sobre si hicimos bien o mal en el año 2012 cuando aceptamos que el Popular resolviera ese tema por su cuenta, fuese a una ampliación de capital… es una pregunta totalmente legítima. Yo acababa de entrar entonces en el banco, recuerdo muy bien lo que ocurrió y apoyé lo que ocurrió, o sea que en absoluto quiero esquivar ninguna responsabilidad. La verdad es que yo me llevé una alegría, lo digo francamente, porque era una entidad menos a ser financiada por el Memorándum de Entendimiento con la UE [MOU]; nos parecía que si el Popular podía resolver el problema por su cuenta, ir a la ampliación por su cuenta y todo por su cuenta, era mejor para el sistema. Y además es verdad que entonces era el único banco privado que estaba en esa situación. Entonces nos pareció que si podíamos quitarle peso a la ayuda europea era mejor y si el Popular daba garantías de salir adelante por su cuenta, era bueno para todos. Eso es lo que yo pensé y pensamos todos”. 

Y a continuación Linde no elude responder a la pregunta formulada por los diputados sobre si fue un error no intervenir y nacionalizar el Banco Popular en 2012: “Pero efectivamente, post factum, uno se pregunta si realmente eso fue una decisión buena o mala, quizá fue mala, efectivamente. Porque es verdad que aunque el Popular entonces tomó esas decisiones y saneó, quizá no fue lo suficiente. Era un problema demasiado grave y demasiado importante quizá como para salir adelante por su cuenta solo. Pero esto se ve ahora, claro. Entonces, insisto, a todos nos pareció que estaba bien que el Popular lo hiciese por su cuenta, eliminaba gasto del préstamo europeo, nos parecía que tenía capacidad técnica para hacerlo, y en ese sentido nos pareció bien. Pero la pregunta es legítima, efectivamente, a la vista de lo ocurrido en los años posteriores”. 

En 2012, nada más llegar Linde, el tema de la inspección del Banco Popular era “propiedad”, por así decir, de la Dirección General de Supervisión del Banco de España. Es importante situar en contexto las piezas del puzle financiero español unos meses antes de 2012, en pleno desarrollo de la crisis.  

Julio 2011. El Banco Pastor es una de las cinco entidades españolas que suspende la prueba de esfuerzo (stress test) realizada por la Autoridad Bancaria Europea (EBA)

Julio 2011. Se hacen públicos los resultados de la prueba de esfuerzo (stress test) realizadas por la Autoridad Bancaria Europea (EBA). El Banco Pastor es una de las cinco entidades españolas que suspende la prueba, según los criterios europeos. Su solvencia, ante el escenario adverso de una caída del Producto Interior Bruto (PIB) superior al 2% en 2011 y 2012 y una disminución del precio de la vivienda del 22%, puntúa un 3,3% frente al 5% exigido. Los resultados del Banco Pastor estimados bajo este escenario eran de 697 millones de euros de pérdidas.  

El Banco Popular, por su parte, aprobaba raspando con una nota del 5,3%, si bien corría serio riesgo de enfrentarse, según la hipótesis de trabajo, a unas pérdidas de 2.399 millones de euros. En paralelo, el estallido de la crisis del Banco de Valencia, del grupo BFA-Bankia, era cuestión de tiempo. No se trataba de saber si sería intervenido sino de cuándo tendría lugar la decisión. 

Unos días antes del desenlace, se desencadenó la operación Banco Pastor-Banco Popular, es decir, la compra del Banco Pastor por el Popular, de cuya gestación y negociación estuvo al corriente la Dirección General de Supervisión del Banco de España. El 10 de noviembre de 2011 se presentó la Oferta de Adquisición de Acciones (OPA), previamente pactada con el Pastor, ante la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). Para acometer este “proyecto”, el Popular pidió apoyo a sus accionistas a través de una ampliación de capital para captar 1.247 millones de euros.

Once días después, el 21 de noviembre de 2011, un día después de las elecciones del 20-N, el Banco de España anunciaba la intervención del Banco de Valencia.

Se trataba para el Banco de España de crear un cordón sanitario entre bancos y cajas de ahorro. En otros términos, la crisis económico-financiera española era un problema de la mala administración de las cajas de ahorro, esas instituciones decimonónicas difíciles de controlar. Así, con la fusión por absorción de dos entidades con serios problemas de subsistencia, se vendía la teoría de que a lo sumo los problemas se limitaban a las cajas. 

Pero la fusión entre las dos entidades privadas con serios problemas ya entonces aceleró la crisis del Banco Popular. Lo que alegró a Linde, según su relato ante el Congreso de los Diputados, fue un recurso que prolongó la agonía.  

Ya en septiembre de 2012, el Banco de España contemplaba la nacionalización ante el eventual fracaso de las medidas propuestas por los administradores del Banco Popular: la emisión de bonos convertibles en acciones suscritos por el FROB hasta junio de 2013. En ese momento serían recomprados por el propio banco o bien pasarían a convertirse en capital.  

El precio de las acciones del Popular no dejaba de caer.  

Y fue así que el Popular decidió, con el apoyo de la comisión ejecutiva del Banco de España, según reconoció Linde en su comparecencia ante el Congreso, ir a una ampliación de capital de 2.500 millones de euros. 

El folleto, aprobado el 12 de noviembre de 2012, no ocultaba los objetivos claramente desesperados de la operación. En lugar de sanear antes y ampliar capital después, se convocaba a los accionistas a aportar dinero bueno sobre dinero malo. 

El motivo de la oferta y el destino de los ingresos era la realización de saneamientos y provisiones, una vez acontezcan determinados “eventos adversos”, por aproximadamente 9.300 millones de euros antes del 31 de diciembre de 2012 (3.300 millones de euros contra reservas y 6.000 millones de euros vía cuenta de resultados), los cuales incluyen 7.659 millones de euros en relación con la exposición al sector inmobiliario y de la construcción requeridos por los Reales Decretos Ley de 27/2012 y 18/2012.  

A 30 de septiembre de 2012, el Grupo había reconocido 3.845 millones de euros, de los cuales 2.573 millones se realizaron contra reservas y 1.272 millones de euros vía cuenta de resultados. Considerando lo anterior, los resultados de Banco Popular ascienden a 251 y 484 millones de euros a 30 de septiembre de 2012 y 31 de diciembre de 2011, respectivamente. Las dotaciones que se estima realizar contra la cuenta de pérdidas y ganancias podrían derivar en un resultado estimado del orden de –2.300 millones al cierre del presente ejercicio.

Las cuentas del Popular a 31 de diciembre de 2012, un mes y medio después de pedir 2.500 millones de euros a los accionistas, cerraron con pérdidas reales de 3.907 millones de euros, que fueron “amortiguadas” a 2.709 millones merced a la suspensión del dividendo y a las ayudas públicas de los créditos fiscales. 

La referencia de Almunia a que se necesitaba un supervisor único europeo para evitar que el Banco Popular se “escapase” de la intervención y reestructuración de 2012 tira piedras, por así decir, contra su presunto propio tejado. 

Las cuentas del Popular a 31 de diciembre de 2012, un mes y medio después de pedir 2.500 millones de euros a los accionistas, cerraron con pérdidas reales de 3.907 millones

El relato de Linde es sugerente: “A efectos prácticos, en enero de 2015 –en realidad fue en noviembre de 2014– el Banco Popular pasó a ser supervisado por el BCE y por el MUS, el Mecanismo Único de Supervisión. En realidad, ahí había dos niveles que diferenciar. El trabajo de los equipos conjuntos es entre el MUS y los supervisores propios de cada jurisdicción, en nuestro caso el Banco de España. Los joint teams, los equipos conjuntos, están formados por inspectores que vienen directamente del MUS y los puestos por la autoridad nacional, en nuestro caso el Banco de España. Aparte del trabajo de los joint teams, los equipos conjuntos, estaban las inspecciones de revisión in situ, las programadas por el MUS con personal de los servicios de inspección del Banco de España, pero bajo tutela del MUS. Por tanto, había dos inspecciones en paralelo y simultáneas, las del joint team y las in situ hechas por inspectores del Banco de España pero bajo el control y la responsabilidad del MUS”, señala Linde. 

Y añade: “En el año 2015 no hubo hitos relevantes, si bien ya en ese año se empezó a ver un deterioro apreciable de la cartera de créditos y adjudicados. En 2016 se comenzó a constatar que la tasa de cobertura de activos y productivos estaba por debajo de la media de sus comparables europeos. En el año 2015 se empieza a apreciar un problema de dotación de provisiones, problema que ya existía, pero que en 2015 se aprecia con más intensidad. Debido a esa situación, el MUS –no digo presionar porque no es esa palabra– instó y aconsejó al Banco Popular que se plantease ampliar capital, reforzar su dotación de capital, y el Popular decidió una ampliación de 2.500 millones de euros entre capital y prima de emisión, con una emisión de 2.000 millones de acciones y dando a los activos accionistas derecho preferente de suscripción. Hay que recordar que, de acuerdo con el Decreto 84/2015, el aumento de capital social no requiere autorización previa del supervisor que, en este caso, hubiera sido el BCE. El BCE no autorizó porque no existía esa obligación de acuerdo con la normativa vigente en ese momento. El supervisor marca la estrategia, aconseja esa ampliación, vigila cómo va, comprueba que va adecuadamente, que se completa adecuadamente, pero no autorizan la ampliación de capital –esto es importante constatarlo–, por supuesto ni el BCE ni el Banco de España, que no era el supervisor en ese momento, como todos sabemos”. 

Y ahora vayamos con la estructura de análisis de Linde a la aceleración de la caída. 

En el primer semestre de 2016, la caída de las acciones del Banco Popular en la Bolsa continuó, cerrando a 2,29 euros por acción cuando su valor teórico contable era de 5,82 euros por acción. El mercado descontaba con su cotización, por tanto, un 60% del precio registrado en libros. 

El 29 de abril de 2016, el Popular aprobaba, cuatro años después, una repetición de la jugada de 2012: una ampliación de capital de 2.505 millones. Fue aprobada por la CNMV el 26 de mayo de 2016. 

La caída del Banco Popular ha sido, mira por dónde, una de las más anunciadas y prolongadas en el tiempo de la historia bancaria española

Y el folleto, como en 2012, revelaba que los accionistas eran convocados para poner, otra vez, dinero bueno sobre dinero malo. El capital a captar sería utilizado, decía el folleto, para “provisiones o deterioros durante el ejercicio 2016 por un importe de hasta 4.700 millones de euros. De producirse esta situación, ocasionaría previsiblemente pérdidas contables en el entorno de 2.000 millones de euros en el ejercicio 2016, que quedarían íntegramente cubiertas, a efectos de solvencia, por el aumento de capital, así como una suspensión temporal de reparto de dividendo”.

Es decir: el Popular, que se le había “escapado”, Almunia dixit,  al Banco de España en 2012 –con Francisco Monzón (actual director general adjunto de Supervisión), Margarita Delgado y Jerónimo Martínez Tello en la cadena de mando a cargo de la supervisión– volvía, a la luz de la nueva y última ampliación de capital, a “escurrírsele” al Mecanismo Único de Supervisión del Banco Central Europeo en 2016.  

Quizá porque la supervisión aquí y allí exhibía una continuidad total. Ramón Quintana, que había ascendido en octubre de 2012 a director general de Supervisión, después de ejercer durante años como director del Departamento de Inspección II y coordinador ejecutivo del mismo, era designado en enero de 2014 para tomar posesión en noviembre de 2014 de uno de los cuatro departamentos del Mecanismo Único de Supervisión del Banco Central Europeo a cargo de inspeccionar unas cien entidades financieras, entre ellas el Banco Popular. 

La ampliación de capital de 2016 fue la última escapada, la señal más clara de que la tolerancia del Banco de España, en 2012, del BCE, en 2016, con la política de poner dinero bueno sobre dinero malo –una de las prácticas bancarias más heterodoxas y costosas– había llegado a su fin. El dinero bueno autorizado por el Banco de España se aplicó en 2012 a cubrir pérdidas y no a fomentar nuevas actividades, lo mismo que la de 2016 tolerada por el BCE. En ambos casos estas ampliaciones ayudaron a presentar una imagen de la entidad que no era la real. 

La caída del Banco Popular ha sido, mira por dónde, una de las más anunciadas y prolongadas en el tiempo de la historia bancaria española.

-------------------------

Ernesto Ekaizer es autor de dos libros clave para entender la Gran Recesión en España. El primero, del que se hicieron 10 ediciones, es Indecentes, Crónica de un Atraco Perfecto(Editorial Espasa) publicado en mayo de 2012. Y más recientemente, en octubre de 2018, después de cinco años de investigación, El libro negro. La crisis de Bankia y las Cajas. Cómo falló el Banco de España a los ciudadanos, del que se han realizado tres ediciones.

CTXT se financia en un 40% con aportaciones de sus suscriptoras y suscriptores. Esas contribuciones nos permiten no depender de la publicidad, y blindar nuestra independencia. Y así, la gente que no puede pagar...

Este artículo es exclusivo para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí

Autor >

Suscríbete a CTXT

Orgullosas
de llegar tarde
a las últimas noticias

Gracias a tu suscripción podemos ejercer un periodismo público y en libertad.
¿Quieres suscribirte a CTXT por solo 6 euros al mes? Pulsa aquí

Artículos relacionados >

Deja un comentario


Los comentarios solo están habilitados para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí