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IMPERIOS COMBATIENTES

UE, ¿hay alguien ahí?

Mientras Estados Unidos coquetea con una nueva guerra en el Golfo, la Unión Europea ni está, ni se le espera

Rafael Poch 26/06/2019

<p>Exhibición de poder</p>

Exhibición de poder

J. R. MORA

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No sabemos si la guerra de Bolton contra Irán prosperará, pero lo que sí sabemos es que la UE “no sabe, no contesta”. Cada crisis internacional nos recuerda la inoperancia del club europeo: la UE no está ni se la espera, y cuando está, casi es peor porque, por activa o pasiva, se pone del lado de quienes lanzan las bombas y están empeñados en incendiar nuestro sobrecalentado planeta en una traca final.

La semana pasada, y según su propia versión, Donald Trump ordenó un ataque para castigar a los iraníes por haber derribado uno de sus drones, pero luego dio marcha atrás en el último minuto. Estuvimos, y estamos, coqueteando con una nueva guerra, pero la UE no se da por aludida. Menos mal que celebró el viernes una cumbre en la que se decidió poner la “política exterior” entre los platos fuertes de su “agenda estratégica”… 

La canciller Merkel dijo que durante la cumbre del viernes los “consejeros de política exterior” siguieron atentamente el tema de Irán, pero ellos, los jefes de Estado y de gobierno, apenas fueron más allá de balbucear unas palabras sobre la necesidad de una “solución política”. Cuando le preguntaron al presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, si habría una declaración al respecto, respondió diciendo que no había motivo para emitir un comunicado… Quién se acuerda de que la UE e Irán aún están unidos por un acuerdo firmado en 2015 sobre el que todo el mundo, incluida Theresa May, decía que estaba tan bien y que los iraníes estaban cumpliendo escrupulosamente lo pactado.

Como recordarán, la crisis comenzó cuando gente como John Bolton, que en Estados Unidos lleva una generación intentando agredir militarmente a Irán, consiguieron la retirada unilateral de Estados Unidos de aquel estupendo acuerdo. Pero Estados Unidos no solo se retiró, sino que incrementó sus sanciones contra Irán –que está con el agua al cuello y actualmente exporta cuatro veces menos petróleo que en 2017– y estableció la extraterritorialidad de su legislación amenazando a todas las empresas que se atrevieran a hacer negocios con aquel país. La UE o, mejor dicho sus tres principales potencias (Francia, Alemania y Gran Bretaña), se tomaron su tiempo pero al final acordaron la creación de un ‘Instrumento de Apoyo a los Intercambios Comerciales’ (INSTEX) con miras a eludir las sanciones americanas a través del control de Washington del sistema financiero y bancario internacional. Esa era la manera de defender el “legítimo comercio europeo con Irán”, pero las propias empresas europeas no se fiaron demasiado de tan gallardo gesto, lo identificaron enseguida como un tigre de papel y salieron en estampida del jugoso mercado iraní. 

En mayo, el presidente iraní, Hassan Rouhani, estableció un plazo de 60 días para que los demás firmantes del acuerdo abandonado por Estados Unidos (los europeos más China y Rusia) dispusieran medidas efectivas para torear el chantaje de la extraterritorialidad del matón de Washington en materia de exportación de petróleo y actividades bancarias. Ese plazo expira la semana que viene. 

Por el lado de INSTEX el asunto no parece ir muy en serio: aunque ha entrado en vigor, sigue sin funcionar y parece que cuando lo haga solo se aplicará al comercio de alimentos y medicinas, pues si fuera a más y afectara a lo que de veras importa, la UE se situaría en conflicto abierto con Estados Unidos, algo impensable. 

No sólo no va a ocurrir, sino que, por ejemplo, Gran Bretaña va a enviar un grupo militar al Golfo Pérsico para reforzar su pequeña armada, subalterna a la Imperial, allá destacada. El Ministerio de Exteriores británico ha sido el primero en suscribir la versión americana de que fueron los iraníes quienes atacaron el 13 de junio un petrolero en aguas del Golfo. “Apelamos urgentemente a Irán a cesar toda actividad desestabilizadora”, declaró el ministro de Exteriores, Jeremy Hunt. Cuando el líder laborista Jeremy Corbyn se atrevió a poner en duda el asunto y acusó a los americanos de iniciar la escalada de tensiones, los medios de comunicación se le echaron a la yugular. 

Las cosas no están mejor en Berlín, donde en la última conferencia de prensa del Gobierno parecía entenderse que los iraníes son los responsables de la tensión creada en la región. Mientras tanto, es desde Alemania, desde la base de Ramstein, donde se dirigen los ataques de drones de Estados Unidos que vienen matando gente en medio mundo. Por ese motivo, el sábado habrá una manifestación de protesta en Ramstein. 

Los motivos de guerra de Washington siguen pareciendo grotescamente oscuros, tanto en lo relativo a los ataques a los petroleros como en el asunto del dron abatido. El armador japonés de uno de los petroleros insiste en que su barco fue atacado por un “objeto volante”, quizás un dron, y no mediante la colocación de minas en los cascos como afirma la versión americana. Respecto al aparato abatido, Irán dice que fue sobre su territorio, mientras que la Administración americana afirma que fue destruido fuera del espacio aéreo. La cuestión cambia poco, pues la práctica internacional establece que cualquier aparato que se acerque al espacio aéreo de un país debe identificarse y si no lo hace puede ser abatido. En EE.UU. esa “zona de identificación” es de 200 millas (322 kilómetros), con lo que, en cualquier caso, no parece que los iraníes hicieran algo extraordinario.

Sea como sea, en los propios EE.UU. la guerra no es particularmente popular. Una encuesta divulgada el 22 de junio por Hill-HarrisX muestra un 58% de partidarios de evitar un choque militar, de los que el 48% pide “acción diplomática”. Solo un 5% de los americanos se declara a favor de la guerra, con otro 19% partidario de “ataques restringidos”. No será la UE quien complique esta nueva locura, si de verdad llega a armarse.

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Autor >

Rafael Poch

Rafael Poch-de-Feliu (Barcelona) fue corresponsal de La Vanguardia en Moscú, Pekín y Berlín. Autor de varios libros; sobre el fin de la URSS, sobre la Rusia de Putin, sobre China, y un ensayo colectivo sobre la Alemania  de la eurocrisis.

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4 comentario(s)

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  1. c

    Usa crea exodos con guerras y esquilmes de sus multinacionales, amigas de ls d la UE, qe a la Ue dl PP-ppsoe-macron-merkel le vienen muy bien para asi cn el racismo d ls ultras lavarse y blanqearse ...asi gano sarkozy , sanchez y macron.

    Hace 2 años 5 meses

  2. cayetano

    El comentario es a J.A. Pérez Tapias, pero viene bien traido al presente artículo que leí posteriormente: Cuando dices que el neofascismo se debe a la zona € o al €, en parte tienes razón, relacionando financiarización de la economía en un momento de elevación exponencial de la productividad, con mano de obra excedente y sus consecuencias. Pero el neofascismo traspasa fronteras geopolíticas y económicas, no sólo atañe al neoliberalismo, la UE o la pretendida convergencia para la zona € a base de política monetaria. Asegurando a los acreedores el control de la inflación-devaluadora de la deuda- y siendo proactiva a la fractura social, manteniendo como motor de crecimiento a la economía financiero-Ponzi, la especulación que acaba en desposesión. El neofascismo es una reacción a una Crisis de Civilización desencadenada por la quiebra de los consensos redistributivos, fundados en las dinámicas y discursos ideológicos de la financiarización del conjunto de la actividad económica. Crisis de Civilización, que además hace eclosionar valores nuevos y hegemónicos fundados por cambios precedentes en los medios y modos de producción e intercambio, con la incorporación masiva de las mujeres a los puestos de trabajo de valor añadido y la formación, que disputan al patriarcado los cambios institucionales que son realidades sociales. Cuya eclosión, ha encontrado en la espita abierta de la crisis del sentido común ocasionada por la Crisis económica y social, su válvula de visibilización. Y que a su vez han abierto sinergias en las luchas sobre la igualdad de género, es decir, de todas las expresiones de género e identidades sexuales. La igualdad de género e identidades sexuales, asumida mayoritariamente por la sociedad, mantiene su lucha por superar las resistencias institucionales, y conseguir la normalización absoluta de la igualdad en diversidad, que convierta en marginal y enfermizo al fóbico, hater o hijo de puta. Pero las Crisis económicas no devienen del neoliberalismo, que es una huida hacia delante ante altas tasas de productividad con bajas tasas de ganancias, provocando a la postre problemas de intercambio y valorización descompensadas al elegir la especulación financiera, en lugar de la redistribución o mengua de la desigualdad. Algo repetido en la historia, decía un economista de los años 30 “hambrunas a trojes repletos”, y se puede observar como períodos de mayor desigualdad coinciden con menor crecimiento (Piketty, aunque su estudio no incorpore el factor cambio en infraestructuras, que podría ayudar a cimentar el origen raíz de dicha sintomatología desigualdad-bajo crecimiento). El destruccionismo vía desposesión reacumulaba capital que se implementaba en nuevas industrias y servicios, impulsadas a su vez por los Estados. Superándose así, cíclicamente las Crisis con la creación de nuevos sectores económicos, industrias, servicios y productos que recuperaban tasas de ganancias y nivel de vida (aunque en ocasiones provocaban grandes guerras y/o Mundiales). Es lo que se llamaba y llama sin dar más trascendencia a su propia definición, Crisis de sobreproducción, que provocan hambrunas al descompensar su oferta; o Crisis de madurez o desarrollo, aludiendo al cierre de lo viejo por lo nuevo, grosso modo destruccionismo creativo. Cuando en realidad son crisis de intercambio provocadas por las resistencias de modelos institucionales que responden a una realidad en infraestructuras (medios de producción e intercambio y/o comunicación en sentido amplio) pasadas o en sustitución por un nuevo paradigma de producción e intercambio, que porta nuevas relaciones o modelos sociales. Así las cosas, en ocasiones, las más de las veces, dichas resistencias y tensiones han provocado Grandes Guerras, incluso Mundiales. Que intervinieron en dos direcciones, borraron de la faz el relieve o paisaje de los viejos paradigmas de Sociedad. Y ello, no sólo por el efecto de las bombas, en las dos Guerras Mundiales pocas bombas, combates o destrucción se produjo en EE.UU., sin embargo fue abanderado del cambio en dichos paradigmas y paisaje. El elemento proactivo que impulso el cambio de paradigma y relieve social, no fue la destrucción y consiguiente reconstrucción de las Guerras, en tal caso, no se entendería que su abanderado fuera EE.UU. Curiosamente fueron otros efectos de las Guerras: uno, la elevación agresiva de la competencia por la supervivencia que exige la máxima eficiencia (nuevas infraestructuras); dos, la economía de guerra, que en la práctica no se distingue de la planificación socialista, es decir intervención y planificación estatal para el cambio de paradigma. La conjunción de preponderancia indiscutida del Estado y la exigencia de máxima eficiencia, con independencia de la destrucción (EE.UU), resultaba consecuentemente en la modernización revolucionaria y paradigmática de las sociedades, y sus nuevas infraestructuras. Y sobre la revolución de la productividad que antes creaba sobreproducción, nuevas instituciones y modelos de relación o sociedad, dieron con la reducción de la jornada laboral, universalización de salud y educación como tantos otros servicios esenciales, sin los que hubiera sido imposible aumentar los niveles de vida y mantener los consensos sociales del mundo que come. Ahora mismo afrontamos varios retos: -De una parte el cambio en infraestructuras. Energías y comunicaciones eran los paradigmas anteriores de nuevos modelos (todos ellos apoyados en el conocimiento). Ahora se suman a la revolución del conocimiento perceptivo humano y/o artificial y su comunicación, sea entre personas y/o cosas que dibujan un escenario desconocido para la humanidad. El conocimiento y su comunicación ha dejado de ser una externalidad económica, y pasa a ocupar directamente su posición como auténtico factor raíz de impulso paradigmático (tal como defendían Romel y otros en la escuela del crecimiento económico y demostró Nordhauss con su trabajo sobre el valor de un lumen desde las cavernas a la actualidad) Ello situará al trabajo futuro sobre la base de la competencia (de competente) más que del conocimiento (a un click), en la artesanía digital, los servicios personalizados, y el juego, entretenimiento, mantenimiento físico e intelectual, cuidados a terceros o al medio ambiente… -De otra parte, como se ha dicho, la financiarización de la economía, exige altos índices de dividendos que no sólo impiden la redistribución del beneficio. Sino que si de un lado hacen crecer la economía vía especulación, de otra aceleran el proceso de destrucción del tejido productivo, al par que basan sus dividendos en especular sobre sectores económicos muy concretos, la construcción, el mercado de futuros, los alimentos básicos… . La revolución de infraestructuras se queda en las plataformas de intercambio y redes, Amazon, Aliexpress, Ebay…, así como Twitter, Faceboock…, que implementan las nuevas tecnologías comerciando con el Big Data y productos, pero que destruyen más empleos de los que aportan, contribuyendo poco o nada a los presupuestos públicos de los Estados. En definitiva asistimos a una elevación de la productividad tecnológica que no alcanza a la redistribución, huyendo al crecimiento económico especulativo de estafas financieras. Impidiendo de esa forma nuevos marcos de relación desde jornadas laborales más reducidas y con elevación de la calidad de vida. Reducción de jornadas, necesarias para el incremento de tiempo requerido sólo para el conocimiento ordinario del desenvolvernos cotidianamente, no digamos ya para adquirir el conocimiento o competencias técnicas que permitan aportar en este nuevo marco social más valor añadido (pensemos en la acumulación de conocimiento y tiempo de estudio dirigido a la juventud, con su continua evolución). -Además, la financiarización de la economía como es lógico tiene de garante y principal beneficiario a EE.UU., quien emite la divisa fiduciaria internacional, el dólar, sangre del sistema circulatorio financiero. Qué confronta con quién ya es la primera economía mundial desde la perspectiva productiva y comercial, China, que no funda su crecimiento en burbujas especulativo-financieras, sino en el crecimiento y ganancias de su economía productiva e intercambio. De ahí que China establezca –en su propio beneficio, claro está- sinergias de crecimiento económico productivo, con planes como el de la Ruta de la Seda (emulando al antiguo Plan Marshall de EE.UU.); mientras los EE.UU. se repliegan económicamente sobre sí mismos, con el discurso de América first, pues sus inercias e intereses se sitúan en la expoliación por especulación financiera y el control de la política monetaria sobre la divisa internacional, permitiéndoles el mayor endeudamiento soberano del Mundo. Europa anda a caballo de estas dos realidades, de la primacía de la financiarización y el impulso del comercio y su economía productiva, pero fuertemente permeada por las financieras noramericanas. Europa, en su encrucijada tiene su oportunidad, pues su subsistencia depende de redistribuir productividad tecnológica como fórmula de alentar nuevos sectores, servicios e industrias exnovo que ocupen a la población, aumentando el nivel de vida (y permitiendo el decrecimiento demográfico). Sólo elevando el nivel de vida de la población, con la redefinición del tiempo productivo, se podrá establecer una nueva relación social u organización que evite catástrofes. Si antes con la elevación de la productividad hemos podido reducir las jornadas laborales y elevar los niveles de vida, ahora con el crecimiento exponencial de dichas productividades ¿qué nos lo impide? Evidentemente se requiere una economía de guerra en paz, para poder impulsar el cambio del relieve o paradigma de modelo social. Y para ello, no sólo se requiere la decisión firme de los Estados, también de la connivencia o aceptación de grandes corporaciones, así como del conjunto de la sociedad. Se requiere un plan de modernización y calidad de vida que sea new deal europeo a exportar, y que mire prioritariamente además de a las grandes potencias, a nuestros vecinos en euroasia y el Mediterráneo. Quizás sea esa situación intermedia de Europa -con un Estado de Bienestar social que USA cataloga de socialismo y al que aspira China- la coyuntura proclive para aportar o arrojar luz sobre los modelos sociales, económicos y políticos que alumbran las nuevas infraestructuras. Europa debe ser consciente de cuál es su papel geoestratégico como impulsor de un nuevo modelo de sociedad impulsada sobre la implementación de estas infraestructuras. De cómo desdramatizar el cambio de status quo internacional, ganar la batalla al desastre climático, y arrojar luz sobre el naciente modelo social. La incomprensión, cuando no la incapacidad, nos pueden arrastrar a discursos ultranacionalistas que acabarían con la posibilidad del progreso para Europa. Por eso es importante que las fuerzas políticas europeas comprendan el rol de los neofascismo o ultraderechismos como subalternos de las fuerzas que quieren fragmentar la posibilidad de respuesta europea, marginalizándonos individualmente. Quiere decir ello, ¿qué compartimos intereses con grandes compañías?, pues probablemente tengamos extraños compañeros de viaje, sea el trayecto más o menos extenso. Lo que no evita ni contradicciones, ni antagonismos, aun coincidiendo en no pocas cuestiones, vivimos en el mundo de su ideología y relaciones sociales dominantes del que somos hijos, compartiendo las mismas infraestructuras dimanantes de estructuras y superestructuras, compartimos esta encrucijada histórica en un contexto geopolítico económico y social con independencia de roles, y se abren alternativas contradictorias pero, más o menos distópicas, más o menos apocalípticas, en función de las alianzas que se articulen y su dirección. Lo que desde luego, requiere Europa, como dice Tapias, no es tanto el € o su zona, aunque en un mundo financiarizado, no vendrían mal fondos de cohesión o resistencia para futuras turbulencias financieras. Sobre todo requiere modernizar sus estructuras sociales y políticas implementando nuevas infraestructuras. Siendo los primeros en fomentar de una vez, el creacionismo superador más que destructor de Shumpeters (invalidado por su alto coste e inoperatividad ante un cambio de paradigma brutal), de esta naciente sociedad con menos tiempo de trabajo, entre otras cosas, por requerir más tiempo de adaptación o capacitación. Un cordial saludo.

    Hace 2 años 5 meses

  3. cayetano

    Al final no hubo a quién obedecer ni a quién atacar, ni hubo quién, será el final. Lo que no sabemos es como será el principio de ese fin explosivo -el climático va siendo conocido-, y si la excusa de Iran, Venezuela, Corea del Norte o cualquiera otra será la expoleta que nos extermine. Lo jodido del asunto, es la certeza de saber sin necesidad de expertos, que estamos a menos de dos minutos del final de ese reloj que contea nuestra existencia, ese reloj construido por expertos multidisciplinares para medir nuestra existencia como especie. Un cordial saludo.

    Hace 2 años 5 meses

  4. jose

    Mirando cómo salvar la cara, pero al final obedecerán.

    Hace 2 años 5 meses

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