1. Número 1 · Enero 2015

  2. Número 2 · Enero 2015

  3. Número 3 · Enero 2015

  4. Número 4 · Febrero 2015

  5. Número 5 · Febrero 2015

  6. Número 6 · Febrero 2015

  7. Número 7 · Febrero 2015

  8. Número 8 · Marzo 2015

  9. Número 9 · Marzo 2015

  10. Número 10 · Marzo 2015

  11. Número 11 · Marzo 2015

  12. Número 12 · Abril 2015

  13. Número 13 · Abril 2015

  14. Número 14 · Abril 2015

  15. Número 15 · Abril 2015

  16. Número 16 · Mayo 2015

  17. Número 17 · Mayo 2015

  18. Número 18 · Mayo 2015

  19. Número 19 · Mayo 2015

  20. Número 20 · Junio 2015

  21. Número 21 · Junio 2015

  22. Número 22 · Junio 2015

  23. Número 23 · Junio 2015

  24. Número 24 · Julio 2015

  25. Número 25 · Julio 2015

  26. Número 26 · Julio 2015

  27. Número 27 · Julio 2015

  28. Número 28 · Septiembre 2015

  29. Número 29 · Septiembre 2015

  30. Número 30 · Septiembre 2015

  31. Número 31 · Septiembre 2015

  32. Número 32 · Septiembre 2015

  33. Número 33 · Octubre 2015

  34. Número 34 · Octubre 2015

  35. Número 35 · Octubre 2015

  36. Número 36 · Octubre 2015

  37. Número 37 · Noviembre 2015

  38. Número 38 · Noviembre 2015

  39. Número 39 · Noviembre 2015

  40. Número 40 · Noviembre 2015

  41. Número 41 · Diciembre 2015

  42. Número 42 · Diciembre 2015

  43. Número 43 · Diciembre 2015

  44. Número 44 · Diciembre 2015

  45. Número 45 · Diciembre 2015

  46. Número 46 · Enero 2016

  47. Número 47 · Enero 2016

  48. Número 48 · Enero 2016

  49. Número 49 · Enero 2016

  50. Número 50 · Febrero 2016

  51. Número 51 · Febrero 2016

  52. Número 52 · Febrero 2016

  53. Número 53 · Febrero 2016

  54. Número 54 · Marzo 2016

  55. Número 55 · Marzo 2016

  56. Número 56 · Marzo 2016

  57. Número 57 · Marzo 2016

  58. Número 58 · Marzo 2016

  59. Número 59 · Abril 2016

  60. Número 60 · Abril 2016

  61. Número 61 · Abril 2016

  62. Número 62 · Abril 2016

  63. Número 63 · Mayo 2016

  64. Número 64 · Mayo 2016

  65. Número 65 · Mayo 2016

  66. Número 66 · Mayo 2016

  67. Número 67 · Junio 2016

  68. Número 68 · Junio 2016

  69. Número 69 · Junio 2016

  70. Número 70 · Junio 2016

  71. Número 71 · Junio 2016

  72. Número 72 · Julio 2016

  73. Número 73 · Julio 2016

  74. Número 74 · Julio 2016

  75. Número 75 · Julio 2016

  76. Número 76 · Agosto 2016

  77. Número 77 · Agosto 2016

  78. Número 78 · Agosto 2016

  79. Número 79 · Agosto 2016

  80. Número 80 · Agosto 2016

  81. Número 81 · Septiembre 2016

  82. Número 82 · Septiembre 2016

  83. Número 83 · Septiembre 2016

  84. Número 84 · Septiembre 2016

  85. Número 85 · Octubre 2016

  86. Número 86 · Octubre 2016

  87. Número 87 · Octubre 2016

  88. Número 88 · Octubre 2016

  89. Número 89 · Noviembre 2016

  90. Número 90 · Noviembre 2016

  91. Número 91 · Noviembre 2016

  92. Número 92 · Noviembre 2016

  93. Número 93 · Noviembre 2016

  94. Número 94 · Diciembre 2016

  95. Número 95 · Diciembre 2016

  96. Número 96 · Diciembre 2016

  97. Número 97 · Diciembre 2016

  98. Número 98 · Enero 2017

  99. Número 99 · Enero 2017

  100. Número 100 · Enero 2017

  101. Número 101 · Enero 2017

  102. Número 102 · Febrero 2017

  103. Número 103 · Febrero 2017

  104. Número 104 · Febrero 2017

  105. Número 105 · Febrero 2017

  106. Número 106 · Marzo 2017

  107. Número 107 · Marzo 2017

  108. Número 108 · Marzo 2017

  109. Número 109 · Marzo 2017

  110. Número 110 · Marzo 2017

  111. Número 111 · Abril 2017

  112. Número 112 · Abril 2017

  113. Número 113 · Abril 2017

  114. Número 114 · Abril 2017

  115. Número 115 · Mayo 2017

  116. Número 116 · Mayo 2017

  117. Número 117 · Mayo 2017

  118. Número 118 · Mayo 2017

  119. Número 119 · Mayo 2017

  120. Número 120 · Junio 2017

  121. Número 121 · Junio 2017

  122. Número 122 · Junio 2017

  123. Número 123 · Junio 2017

  124. Número 124 · Julio 2017

  125. Número 125 · Julio 2017

  126. Número 126 · Julio 2017

  127. Número 127 · Julio 2017

  128. Número 128 · Agosto 2017

  129. Número 129 · Agosto 2017

  130. Número 130 · Agosto 2017

  131. Número 131 · Agosto 2017

  132. Número 132 · Agosto 2017

  133. Número 133 · Septiembre 2017

  134. Número 134 · Septiembre 2017

  135. Número 135 · Septiembre 2017

  136. Número 136 · Septiembre 2017

  137. Número 137 · Octubre 2017

  138. Número 138 · Octubre 2017

  139. Número 139 · Octubre 2017

  140. Número 140 · Octubre 2017

  141. Número 141 · Noviembre 2017

  142. Número 142 · Noviembre 2017

  143. Número 143 · Noviembre 2017

  144. Número 144 · Noviembre 2017

  145. Número 145 · Noviembre 2017

  146. Número 146 · Diciembre 2017

  147. Número 147 · Diciembre 2017

  148. Número 148 · Diciembre 2017

  149. Número 149 · Diciembre 2017

  150. Número 150 · Enero 2018

  151. Número 151 · Enero 2018

  152. Número 152 · Enero 2018

  153. Número 153 · Enero 2018

  154. Número 154 · Enero 2018

  155. Número 155 · Febrero 2018

  156. Número 156 · Febrero 2018

  157. Número 157 · Febrero 2018

  158. Número 158 · Febrero 2018

  159. Número 159 · Marzo 2018

  160. Número 160 · Marzo 2018

  161. Número 161 · Marzo 2018

  162. Número 162 · Marzo 2018

  163. Número 163 · Abril 2018

  164. Número 164 · Abril 2018

  165. Número 165 · Abril 2018

  166. Número 166 · Abril 2018

  167. Número 167 · Mayo 2018

  168. Número 168 · Mayo 2018

  169. Número 169 · Mayo 2018

  170. Número 170 · Mayo 2018

  171. Número 171 · Mayo 2018

  172. Número 172 · Junio 2018

  173. Número 173 · Junio 2018

  174. Número 174 · Junio 2018

  175. Número 175 · Junio 2018

  176. Número 176 · Julio 2018

  177. Número 177 · Julio 2018

  178. Número 178 · Julio 2018

  179. Número 179 · Julio 2018

  180. Número 180 · Agosto 2018

  181. Número 181 · Agosto 2018

  182. Número 182 · Agosto 2018

  183. Número 183 · Agosto 2018

  184. Número 184 · Agosto 2018

  185. Número 185 · Septiembre 2018

  186. Número 186 · Septiembre 2018

  187. Número 187 · Septiembre 2018

  188. Número 188 · Septiembre 2018

  189. Número 189 · Octubre 2018

  190. Número 190 · Octubre 2018

  191. Número 191 · Octubre 2018

  192. Número 192 · Octubre 2018

  193. Número 193 · Octubre 2018

  194. Número 194 · Noviembre 2018

  195. Número 195 · Noviembre 2018

  196. Número 196 · Noviembre 2018

  197. Número 197 · Noviembre 2018

  198. Número 198 · Diciembre 2018

  199. Número 199 · Diciembre 2018

  200. Número 200 · Diciembre 2018

  201. Número 201 · Diciembre 2018

  202. Número 202 · Enero 2019

  203. Número 203 · Enero 2019

  204. Número 204 · Enero 2019

  205. Número 205 · Enero 2019

  206. Número 206 · Enero 2019

  207. Número 207 · Febrero 2019

  208. Número 208 · Febrero 2019

  209. Número 209 · Febrero 2019

  210. Número 210 · Febrero 2019

  211. Número 211 · Marzo 2019

  212. Número 212 · Marzo 2019

  213. Número 213 · Marzo 2019

  214. Número 214 · Marzo 2019

  215. Número 215 · Abril 2019

  216. Número 216 · Abril 2019

  217. Número 217 · Abril 2019

  218. Número 218 · Abril 2019

  219. Número 219 · Mayo 2019

  220. Número 220 · Mayo 2019

  221. Número 221 · Mayo 2019

  222. Número 222 · Mayo 2019

  223. Número 223 · Mayo 2019

  224. Número 224 · Junio 2019

  225. Número 225 · Junio 2019

  226. Número 226 · Junio 2019

  227. Número 227 · Junio 2019

  228. Número 228 · Julio 2019

  229. Número 229 · Julio 2019

  230. Número 230 · Julio 2019

  231. Número 231 · Julio 2019

  232. Número 232 · Julio 2019

  233. Número 233 · Agosto 2019

  234. Número 234 · Agosto 2019

  235. Número 235 · Agosto 2019

  236. Número 236 · Agosto 2019

  237. Número 237 · Septiembre 2019

  238. Número 238 · Septiembre 2019

  239. Número 239 · Septiembre 2019

  240. Número 240 · Septiembre 2019

  241. Número 241 · Octubre 2019

  242. Número 242 · Octubre 2019

  243. Número 243 · Octubre 2019

  244. Número 244 · Octubre 2019

  245. Número 245 · Octubre 2019

  246. Número 246 · Noviembre 2019

  247. Número 247 · Noviembre 2019

  248. Número 248 · Noviembre 2019

  249. Número 249 · Noviembre 2019

  250. Número 250 · Diciembre 2019

  251. Número 251 · Diciembre 2019

  252. Número 252 · Diciembre 2019

  253. Número 253 · Diciembre 2019

  254. Número 254 · Enero 2020

  255. Número 255 · Enero 2020

  256. Número 256 · Enero 2020

  257. Número 257 · Febrero 2020

  258. Número 258 · Marzo 2020

  259. Número 259 · Abril 2020

  260. Número 260 · Mayo 2020

  261. Número 261 · Junio 2020

  262. Número 262 · Julio 2020

  263. Número 263 · Agosto 2020

  264. Número 264 · Septiembre 2020

  265. Número 265 · Octubre 2020

  266. Número 266 · Noviembre 2020

  267. Número 267 · Diciembre 2020

  268. Número 268 · Enero 2021

  269. Número 269 · Febrero 2021

  270. Número 270 · Marzo 2021

  271. Número 271 · Abril 2021

  272. Número 272 · Mayo 2021

  273. Número 273 · Junio 2021

  274. Número 274 · Julio 2021

  275. Número 275 · Agosto 2021

  276. Número 276 · Septiembre 2021

  277. Número 277 · Octubre 2021

  278. Número 278 · Noviembre 2021

  279. Número 279 · Diciembre 2021

CTXT necesita 15.000 socias/os para seguir creciendo. Suscríbete a CTXT

ANÁLISIS

Vox, la extrema derecha de siempre

El programa electoral del partido de Abascal es comparable al de las formaciones de derecha radical que irrumpieron en Europa a finales de los años ochenta: autoritarismo en lo moral y neoliberalismo en lo económico

Guillermo Fernández Vázquez 24/04/2019

<p>La entrada de vox en al política española. </p>

La entrada de vox en al política española. 

MALAGÓN

A diferencia de otros medios, en CTXT mantenemos todos nuestros artículos en abierto. Nuestra apuesta es recuperar el espíritu de la prensa independiente: ser un servicio público. Si puedes permitirte pagar 4 euros al mes, apoya a CTXT. ¡Suscríbete!

CTXT se financia en un 40% con aportaciones de sus suscriptoras y suscriptores. Esas contribuciones nos permiten no depender de la publicidad, y blindar nuestra independencia. Y así, la gente que no puede pagar puede leer la revista en abierto. Si puedes permitirte aportar 50 euros anuales, pincha en agora.ctxt.es. Gracias.

A lo largo de los últimos meses se ha debatido intensamente acerca de la naturaleza ideológica de Vox. Una pregunta ha obsesionado en este tiempo tanto a rivales políticos como a analistas y académicos: ¿es Vox una simple escisión del PP? ¿Es una formación homologable a los partidos de la derecha radical europea? O lo que es lo mismo: ¿a quién se parece más Vox: al Partido Popular de José María Aznar y de Esperanza Aguirre o al grupo de partidos que lideran Matteo Salvini y Marine Le Pen?

Una cierta interpretación del complejo nacional ha subrayado una vez más la excepcionalidad de España respecto de Europa, afirmando que Vox no es sino una versión adulterada de los partidos de derecha radical europeos; y que, en consecuencia, la comparación entre ambos resulta forzada, engañosa y en último término halagüeña para la formación de Santiago Abascal. Desde este punto de vista, Vox no pasaría de ser una copia descolorida, un duplicado sin sello, una versión típicamente española (o sea, estrafalaria y cutre) de la extrema derecha europea.

Sin embargo, en este artículo voy a defender que Vox no es una completa anomalía dentro de la derecha radical europea, sino que es comparable a otras formaciones de esta familia política; especialmente si tenemos en cuenta que estos partidos neofascistas han atravesado diversas fases en su desarrollo ideológico. Eso me conducirá a una nueva pregunta que dejaré abierta para el debate. Para llevar adelante esta tarea voy a examinar primero brevemente una teoría sobre las diferentes ofertas programáticas de la derecha radical europea en las últimas décadas para después centrarme en el examen de las “100 medidas para la España Viva” que Vox propone de cara a las elecciones del domingo 28 de abril.

Las diferentes fórmulas ganadoras de la derecha radical  

En un estudio seminal publicado en 1995, el politólogo Herbert Kitschelt escribió junto con Anthony McGann un artículo titulado The Radical Right in Western Europe: a Comparative Analysis en el que se preguntaban por el modo en el que la derecha radical había irrumpido en sistemas de partidos tan consolidados y al mismo tiempo diferentes como el francés, el belga, el noruego o el italiano. En dicho artículo, cuyo éxito académico fue rotundo, ambos politólogos afirmaban que la derecha radical había logrado emerger con fuerza en varios países europeos porque en términos programáticos había encontrado una fórmula ganadora que le permitía acceder a un electorado “libre”, en proceso de desafiliación de los grandes partidos.

Esta fórmula ganadora consistía en una peculiar combinación de autoritarismo en asuntos de “moralidad y estilo de vida” (integración de minorías culturales, legislación respecto a los métodos anticonceptivos, el aborto, el divorcio o la unión de parejas homosexuales) con neoliberalismo en cuestiones económicas. Analizando los programas de los años ochenta del Frente Nacional francés, la Liga Lombarda, el Vlaams Blok flamenco (hoy Vlaams Belang) o el Partido del Progreso noruego, ambos politólogos observan que las propuestas de la derecha radical son marcadamente más neoliberales que las de la derecha clásica y significativamente más autoritarias que las de los partidos conservadores.

Si la fórmula ganadora había tenido éxito es precisamente porque era una respuesta a los movimientos ideológicos de los grandes partidos socialdemócratas y conservadores que, según Kitschelt y McGann, habían comenzado a parecerse demasiado, tanto en cuestiones económicas (aceptando ambos un modelo de economía social de mercado) como en asuntos de “moralidad y estilo de vida” (donde los conservadores habían ido aceptando cada vez posiciones más progresistas). Por eso la derecha radical había encontrado un hueco político atacando a la derecha por “estatista” (subiéndose al carro de Margaret Thatcher y Ronald Reagan) y zarandeando a conservadores y socialdemócratas por ser demasiado “laxos” en cuestiones de seguridad, moralidad y orden público.

Sin embargo, a comienzos de este siglo, esa fórmula ganadora parece comenzar a no poder dar cuenta de las transformaciones en la oferta programática de algunos de los partidos más exitosos de la derecha radical europea. Concretamente, el primer modelo de Kitschelt y McGann no recoge el viraje hacia posiciones más “estatistas” en economía que habían emprendido formaciones como el FPÖ austríaco, el Partido del Progreso noruego o el Frente Nacional francés. De pronto, aquellos partidos a los que les iba mejor electoralmente habían abandonado el prurito neoliberal; hasta el punto de que podía decirse que en muchos sentidos eran menos neoliberales que sus rivales de la derecha clásica.

En ese momento, varios trabajos en ciencia política sugieren la posibilidad de estar asistiendo a una nueva fórmula ganadora de la derecha radical. Este segundo modelo exitoso consistiría en una combinación de un programa ligeramente socialdemócrata desde el punto de vista económico con una posición rígida respecto de la inmigración, y autoritaria en lo concerniente a los asuntos de “moralidad y estilo de vida”. Es decir, la derecha radical habría abrazado el modelo del Estado del Bienestar chovinista al tiempo que mantenía una posición muy crítica con el multiculturalismo, el matrimonio homosexual, el aborto o la eutanasia. También continuaba haciendo gala de un marcado carácter punitivo en política penal.

Lo interesante de esta segunda fórmula ganadora es que es también una adaptación a los cambios programáticos del resto de partidos. Allí donde los partidos socialdemócratas y conservadores convergían en políticas económicas orientadas cada vez más a la desregulación, la derecha radical iba alejándose progresivamente de esas posiciones, hasta proponer medidas que años atrás hubiera firmado la izquierda. Del mismo modo, según se aproximaban el centro-izquierda y el centro-derecha en lo concerniente al liberalismo moral, la derecha radical asentaba su programa en posiciones cada vez más inflexibles y autoritarias. Con ello, esta nueva derecha ha logrado crear un espacio político propio adaptado a la oferta política del resto de formaciones.

La cuestión ahora es saber dónde está Vox: si se aproxima más al primer modelo o al segundo; o si, por el contrario, no tiene nada que ver ni con uno ni con otro.  

El programa de Vox

Por ahora, para evaluar el posicionamiento ideológico de Vox, el documento más preciso con el que contamos es el programa titulado “100 medidas para la España Viva”. Este documento consta de diez apartados: “España, unidad y soberanía”, “Ley electoral y transparencia”, “Inmigración”, “Defensa, seguridad y fronteras”, “Economía y recursos” (con diferencia el más extenso), “Salud”, “Educación y Cultura”, “Vida y familia”, “Libertad y justicia” y, finalmente, “Europa e internacional”.

En el primer apartado destacan medidas como la supresión de la autonomía catalana; la ilegalización de partidos independentistas; el blindaje de los símbolos nacionales por vía penal; la supresión de los conciertos económicos vasco y navarro; la derogación de la Ley de Memoria Histórica; la transformación del Estado autonómico en un Estado unitario, y la devolución de Gibraltar a la soberanía española. Es significativo que el primer apartado del programa de Vox esté consagrado plenamente a la cuestión de una identidad nacional que se estima en peligro por la conjunción de tres factores: 1) la acción de los partidos independentistas, 2) el Estado de las autonomías y su arquitectura institucional, y 3) la interpretación de la historia de España que promueven las formaciones de izquierdas. A este respecto, el apéndice de Gibraltar no es sino un modo de señalar que la plenitud de la identidad nacional española no se logrará hasta que el peñón dependa soberanamente del gobierno central. Al mismo tiempo, el hecho de que éste sea el primer apartado del programa confirma la idea de que el partido de Santiago Abascal se autopercibe fundamentalmente como un movimiento nacionalista que se alimenta políticamente del sentimiento de ultraje a una identidad española que aspira a reformular en términos esencialistas.

La “dictadura feminista”

El segundo apartado es el más corto del programa y se limita a anunciar una reforma del sistema electoral para dotarlo de una mayor proporcionalidad, así como “la supresión de las cuotas (por sexo o por cualquier otra causa) en las listas electorales”. Este es uno de los lugares, junto al apartado de “Vida y familia”, donde Vox incluye medidas para luchar contra lo que denominan “dictadura feminista”. El tercer apartado, dedicado a la inmigración, tiene como principal leit-motiv facilitar las expulsiones y deportaciones y, al mismo tiempo, dificultar los procedimientos para adquirir la nacionalidad española bajo el espíritu de querer hacer de la identidad española algo preciado y difícil de conseguir. Marine Le Pen repite en sus mítines que la “nacionalidad francesa se hereda o se merece”. Vox se adecúa perfectamente a este mensaje.

Las palabras clave del cuarto apartado son un adjetivo, “infranqueable”, y un sustantivo: “protección”. Es en esta sección donde Vox introduce dos de sus medidas más polémicas: levantar un muro en Ceuta y en Melilla, y suspender el espacio Schengen. Entre medias, el partido de Abascal incluye, a semejanza de otras formaciones de derecha radical europea, menciones al fundamentalismo islámico como proyecto ideológico que pretende implantarse en nuestro país y como gran antagonista a nuestra forma de vida.

En la sección de “Economía y Recursos” la expresión ‘política social’ rima con reducción de impuestos. Vox entiende la política social como un apéndice de la política fiscal, por lo que el apoyo a los colectivos vulnerables (desempleados de más de 50 años, autónomos, padres y madres de familias numerosas o jóvenes en búsqueda de su primer empleo) viene condicionado por esa bajada de impuestos cuya cuantía no se especifica. El programa habla de rebajar el tipo general del Impuesto de Sociedades al 20% y de una “reducción radical del IRPF”, sin mencionar si será progresiva o no. También la supresión del Impuesto sobre el Patrimonio y el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones.

A estas propuestas que hacen de la fiscalidad uno de los principales problemas a combatir (como hacía la Liga Lombarda a comienzos de los años noventa o el Frente Nacional de Jean-Marie Le Pen en 1988), hay que añadir una serie de medidas como la liberalización del suelo (“convertir en suelo apto para ser urbanizado todo el que no deba estar necesariamente protegido por motivos de interés público convenientemente justificados”), la puesta en marcha de un nuevo Plan Hidrológico Nacional y una reforma del sistema de pensiones para convertirlo en un sistema mixto de capitalización y reparto.

Al lado de estas propuestas se sitúan otras dos que aspiran a dotar a España de mayor capacidad soberana. Son, por un lado, un plan para la reindustrialización del país, y, por otro lado, un plan de energía para “conseguir la autosuficiencia energética de España sobre la base de una energía barata, sostenible, eficiente y limpia”. Los guiños al soberanismo que recorre los planteamientos de otros grupos de la derecha radical europea se completan en otras secciones con la propuesta de “anteponer las necesidades de España y de los españoles a los intereses de oligarquías, caciques, lobbys u organizaciones supranacionales” y el deseo de recuperar la soberanía nacional “en la aplicación de las sentencias de nuestros tribunales” (en clara alusión a lo ocurrido con Carles Puigdemont, Meritxell Serret o Clara Ponsatí).

El apartado de salud es llamativamente corto y dice tanto como calla. Casi no habla de los graves problemas que atraviesa la sanidad pública. En cambio, apunta en sus medidas a tres de los grandes enemigos de Vox: 1) el Estado de las autonomías (proponiendo una tarjeta sanitaria única), 2) el feminismo (anunciando la supresión en la sanidad pública de intervenciones como el aborto o el cambio de género), y 3) los inmigrantes (planteando la eliminación del acceso gratuito a la sanidad para los inmigrantes ilegales y el copago a los residentes legales que lleven menos de diez años en España).

En educación, el partido ultraderechista centra sus esfuerzos en la promoción del castellano como lengua vehicular en las escuelas de todo el territorio y en la instauración del “cheque escolar” para garantizar “la libertad de los padres”. Las palabras clave son homogeneidad, centralización y libertad. Prácticamente no hay referencias a los problemas de la educación pública en sus fases pre-escolar, primaria, secundaria, bachillerato, formación profesional y universidad. En cuanto a cultura, el programa habla fundamentalmente de tradiciones, folclore, tauromaquia, caza, y del español como lengua global. A tenor de lo que muestra el programa, cultura es para Vox lengua y tradición, siguiendo el viejo lema de los partidos nacionalistas. Al final de este apartado, se incluye una mención a la “España vaciada”, en la que el partido se compromete a combatir “las desigualdades de oportunidades que separan a los ciudadanos del medio rural y del urbano”.  

Seguramente una de las secciones más interesantes del programa sea la que se titula “Vida y familia”, puesto que permite emparentar a Vox con otras formaciones de la derecha radical europea, en este caso con el partido Ley y Justicia del presidente polaco Jaroslaw Kaczynski. Al igual que está haciendo actualmente la formación polaca, Vox anuncia una “prestación universal por hijo a cargo de 100 euros al mes” que crecería a partir del tercer hijo y se actualizaría anualmente. Con dos especificidades: 1) las beneficiarias serán las madres, y 2) esta prestación sólo podrán recibirla las familias españolas (¿y las que tienen permiso de residencia?). Asimismo, aunque Vox no dice nada sobre el permiso de paternidad, sí propone ampliar el permiso de maternidad a 180 días, prorrogable en el caso de que los hijos tengan alguna discapacidad. La idea es fomentar la natalidad en un país envejecido (y potencialmente amenazado por su posición geográfica respecto de África) y facilitar que sean en general las mujeres las que se ocupen de las labores de cuidado y crianza.

Junto con estas medidas, también se muestra favorable a la creación de un Ministerio de la Familia y a la concesión de la custodia compartida como norma general. Como no sorprenderá al lector, este partido se posiciona en contra de la interrupción voluntaria del embarazo y de la eutanasia. Sin embargo, la medida estrella de este apartado seguramente ya la conocen: “derogación de la ley de violencia de género” y promulgación de una “ley de violencia intrafamiliar”.

Llegando al final del programa encontramos el carácter punitivo de la política penal: Vox propone la restauración de la cadena perpetua y la ampliación del concepto de legítima defensa para, según se dice, poder defenderse en caso de ataque a la propiedad privada.

Finalmente, el apartado “Europa e internacional” sitúa al programa de Vox en la línea de los países del grupo de Visegrado y se suma a la petición de otros partidos de la derecha radical europea que reclaman un nuevo tratado europeo que devuelva soberanía a los Estados miembros para que estos puedan controlar mejor sus fronteras, actuar de manera autónoma respecto de la Comisión Europea y promover los valores de raíz cristiana que están en la base de la civilización europea. A este respecto llama la atención la propuesta de “crear una Agencia para la ayuda a las minorías cristianas amenazadas, imitando la iniciativa de Hungría”.

Desde la perspectiva de España, se trata de: 1) tener libertad para poder construir un muro en Ceuta y Melilla sin que la UE pueda prohibirlo, 2) tener capacidad para cerrar las fronteras con Francia y Portugal si el momento lo requiere, 3) poder juzgar a los independentistas catalanes en España sin que ningún tribunal europeo, ni de otro país ni como instancia supranacional, pueda entrometerse.

Por último, el programa realiza alguna mención a la idea de hispanidad y a los vínculos culturales especiales con Latinoamérica a través del catolicismo y la lengua española. El partido de Santiago Abascal quiere “impulsar un gran Plan Nacional de Cooperación Internacional con las naciones de la comunidad histórica hispana para la ordenación de las inversiones, ayuda a las empresas españolas, garantizar la seguridad jurídica en los países de acogida y ordenar el flujo inmigratorio”; es decir, básicamente para facilitar el trabajo de las empresas españolas en Latinoamérica y para controlar la inmigración. ¿Dónde queda la cooperación y la ayuda al desarrollo? Seguramente no había espacio para más. O la hispanidad no daba tanto de sí.       

¿Es Vox una anomalía?

Visto con perspectiva, el programa de Vox no es tan diferente al de otras derechas radicales europeas. No sólo porque algunos temas y algunas declinaciones expresivas sean exactamente las mismas, sino porque Vox responde ideológicamente al modelo de la primera fórmula ganadora. Se sitúa en posiciones claramente neoliberales desde el punto de vista económico, como la Liga Lombarda en los años ochenta o el Frente Nacional de Jean-Marie Le Pen. Para el partido de Santiago Abascal, el Estado es inequívocamente un agente disruptor del mercado. Por lo tanto, la mejor política económica es aquella en la que el Estado está prácticamente ausente; y, paralelamente, la política social se entiende exclusivamente como lucha contra la fiscalidad. Que las familias “como institución natural anterior al Estado” tengan la capacidad de invertir sus ingresos en lo que quieran. En este sentido, al igual que con el primer modelo de fórmula ganadora, Vox es más entusiastamente neoliberal que sus potenciales socios de la derecha clásica.

Al mismo tiempo, medidas como la cadena perpetua, la prohibición del aborto, la ampliación del concepto de legítima defensa o el rechazo al multiculturalismo sitúan a Vox en posiciones menos liberales que la derecha clásica. O, según el eje que utilizan Kitschelt y McGann, más autoritarias. Es decir: neoliberal en lo económico y “autoritario” en asuntos de “moralidad y estilo de vida”.

Con ello Vox huye del modelo del Estado del Bienestar Chovinista promovido por Matteo Salvini, Marine Le Pen y Heinz-Christian Strache, para abrazar un tipo de propuesta política que se parece mucho más a las de sus antecesores de los años ochenta y noventa del siglo pasado: Umberto Bossi, Jean-Marie Le Pen y Jörg Haider. Vox es, por tanto, comparable a las formaciones políticas de derecha radical que irrumpieron en varios países europeos entre finales de la década 1980 y comienzos de la década de 1990.

La pregunta que cabe entonces hacerse es: ¿por qué cuando irrumpen en la esfera pública la inmensa mayoría de las formaciones de derecha radical lo hacen con un programa que se adecúa a lo que Kitschelt y McGann denominaron “primera fórmula ganadora? Esto es: ¿por qué independientemente de la época en la que surjan toman generalizadamente este modelo?

Y, aún más: ¿podemos pensar a Vox haciendo una transición ideológica en los próximos años hacia el modelo del Estado del Bienestar Chovinista (o segunda fórmula ganadora)?

CTXT se financia en un 40% con aportaciones de sus suscriptoras y suscriptores. Esas contribuciones nos permiten no depender de la publicidad, y blindar nuestra independencia. Y así, la gente que no puede pagar...

Este artículo es exclusivo para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí

Autor >

Guillermo Fernández Vázquez

Investigador en la facultad de Ciencias Políticas de la UCM. Especialista en política francesa, derecha identitaria, relato y comunicación.

Suscríbete a CTXT

Orgullosas
de llegar tarde
a las últimas noticias

Gracias a tu suscripción podemos ejercer un periodismo público y en libertad.
¿Quieres suscribirte a CTXT por solo 6 euros al mes? Pulsa aquí

Artículos relacionados >

1 comentario(s)

¿Quieres decir algo? + Déjanos un comentario

  1. c

    y mentiras en la propaganda - Si la gente ya no vota izda es por la continua traicion dl ppa$.e

    Hace 2 años 7 meses

Deja un comentario


Los comentarios solo están habilitados para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí