1. Número 1 · Enero 2015

  2. Número 2 · Enero 2015

  3. Número 3 · Enero 2015

  4. Número 4 · Febrero 2015

  5. Número 5 · Febrero 2015

  6. Número 6 · Febrero 2015

  7. Número 7 · Febrero 2015

  8. Número 8 · Marzo 2015

  9. Número 9 · Marzo 2015

  10. Número 10 · Marzo 2015

  11. Número 11 · Marzo 2015

  12. Número 12 · Abril 2015

  13. Número 13 · Abril 2015

  14. Número 14 · Abril 2015

  15. Número 15 · Abril 2015

  16. Número 16 · Mayo 2015

  17. Número 17 · Mayo 2015

  18. Número 18 · Mayo 2015

  19. Número 19 · Mayo 2015

  20. Número 20 · Junio 2015

  21. Número 21 · Junio 2015

  22. Número 22 · Junio 2015

  23. Número 23 · Junio 2015

  24. Número 24 · Julio 2015

  25. Número 25 · Julio 2015

  26. Número 26 · Julio 2015

  27. Número 27 · Julio 2015

  28. Número 28 · Septiembre 2015

  29. Número 29 · Septiembre 2015

  30. Número 30 · Septiembre 2015

  31. Número 31 · Septiembre 2015

  32. Número 32 · Septiembre 2015

  33. Número 33 · Octubre 2015

  34. Número 34 · Octubre 2015

  35. Número 35 · Octubre 2015

  36. Número 36 · Octubre 2015

  37. Número 37 · Noviembre 2015

  38. Número 38 · Noviembre 2015

  39. Número 39 · Noviembre 2015

  40. Número 40 · Noviembre 2015

  41. Número 41 · Diciembre 2015

  42. Número 42 · Diciembre 2015

  43. Número 43 · Diciembre 2015

  44. Número 44 · Diciembre 2015

  45. Número 45 · Diciembre 2015

  46. Número 46 · Enero 2016

  47. Número 47 · Enero 2016

  48. Número 48 · Enero 2016

  49. Número 49 · Enero 2016

  50. Número 50 · Febrero 2016

  51. Número 51 · Febrero 2016

  52. Número 52 · Febrero 2016

  53. Número 53 · Febrero 2016

  54. Número 54 · Marzo 2016

  55. Número 55 · Marzo 2016

  56. Número 56 · Marzo 2016

  57. Número 57 · Marzo 2016

  58. Número 58 · Marzo 2016

  59. Número 59 · Abril 2016

  60. Número 60 · Abril 2016

  61. Número 61 · Abril 2016

  62. Número 62 · Abril 2016

  63. Número 63 · Mayo 2016

  64. Número 64 · Mayo 2016

  65. Número 65 · Mayo 2016

  66. Número 66 · Mayo 2016

  67. Número 67 · Junio 2016

  68. Número 68 · Junio 2016

  69. Número 69 · Junio 2016

  70. Número 70 · Junio 2016

  71. Número 71 · Junio 2016

  72. Número 72 · Julio 2016

  73. Número 73 · Julio 2016

  74. Número 74 · Julio 2016

  75. Número 75 · Julio 2016

  76. Número 76 · Agosto 2016

  77. Número 77 · Agosto 2016

  78. Número 78 · Agosto 2016

  79. Número 79 · Agosto 2016

  80. Número 80 · Agosto 2016

  81. Número 81 · Septiembre 2016

  82. Número 82 · Septiembre 2016

  83. Número 83 · Septiembre 2016

  84. Número 84 · Septiembre 2016

  85. Número 85 · Octubre 2016

  86. Número 86 · Octubre 2016

  87. Número 87 · Octubre 2016

  88. Número 88 · Octubre 2016

  89. Número 89 · Noviembre 2016

  90. Número 90 · Noviembre 2016

  91. Número 91 · Noviembre 2016

  92. Número 92 · Noviembre 2016

  93. Número 93 · Noviembre 2016

  94. Número 94 · Diciembre 2016

  95. Número 95 · Diciembre 2016

  96. Número 96 · Diciembre 2016

  97. Número 97 · Diciembre 2016

  98. Número 98 · Enero 2017

  99. Número 99 · Enero 2017

  100. Número 100 · Enero 2017

  101. Número 101 · Enero 2017

  102. Número 102 · Febrero 2017

  103. Número 103 · Febrero 2017

  104. Número 104 · Febrero 2017

  105. Número 105 · Febrero 2017

  106. Número 106 · Marzo 2017

  107. Número 107 · Marzo 2017

  108. Número 108 · Marzo 2017

  109. Número 109 · Marzo 2017

  110. Número 110 · Marzo 2017

  111. Número 111 · Abril 2017

  112. Número 112 · Abril 2017

  113. Número 113 · Abril 2017

  114. Número 114 · Abril 2017

  115. Número 115 · Mayo 2017

  116. Número 116 · Mayo 2017

  117. Número 117 · Mayo 2017

  118. Número 118 · Mayo 2017

  119. Número 119 · Mayo 2017

  120. Número 120 · Junio 2017

  121. Número 121 · Junio 2017

  122. Número 122 · Junio 2017

  123. Número 123 · Junio 2017

  124. Número 124 · Julio 2017

  125. Número 125 · Julio 2017

  126. Número 126 · Julio 2017

  127. Número 127 · Julio 2017

  128. Número 128 · Agosto 2017

  129. Número 129 · Agosto 2017

  130. Número 130 · Agosto 2017

  131. Número 131 · Agosto 2017

  132. Número 132 · Agosto 2017

  133. Número 133 · Septiembre 2017

  134. Número 134 · Septiembre 2017

  135. Número 135 · Septiembre 2017

  136. Número 136 · Septiembre 2017

  137. Número 137 · Octubre 2017

  138. Número 138 · Octubre 2017

  139. Número 139 · Octubre 2017

  140. Número 140 · Octubre 2017

  141. Número 141 · Noviembre 2017

  142. Número 142 · Noviembre 2017

  143. Número 143 · Noviembre 2017

  144. Número 144 · Noviembre 2017

  145. Número 145 · Noviembre 2017

  146. Número 146 · Diciembre 2017

  147. Número 147 · Diciembre 2017

  148. Número 148 · Diciembre 2017

  149. Número 149 · Diciembre 2017

  150. Número 150 · Enero 2018

  151. Número 151 · Enero 2018

  152. Número 152 · Enero 2018

  153. Número 153 · Enero 2018

  154. Número 154 · Enero 2018

  155. Número 155 · Febrero 2018

  156. Número 156 · Febrero 2018

  157. Número 157 · Febrero 2018

  158. Número 158 · Febrero 2018

  159. Número 159 · Marzo 2018

  160. Número 160 · Marzo 2018

  161. Número 161 · Marzo 2018

  162. Número 162 · Marzo 2018

  163. Número 163 · Abril 2018

  164. Número 164 · Abril 2018

  165. Número 165 · Abril 2018

  166. Número 166 · Abril 2018

  167. Número 167 · Mayo 2018

  168. Número 168 · Mayo 2018

  169. Número 169 · Mayo 2018

  170. Número 170 · Mayo 2018

  171. Número 171 · Mayo 2018

  172. Número 172 · Junio 2018

  173. Número 173 · Junio 2018

  174. Número 174 · Junio 2018

  175. Número 175 · Junio 2018

  176. Número 176 · Julio 2018

  177. Número 177 · Julio 2018

  178. Número 178 · Julio 2018

  179. Número 179 · Julio 2018

  180. Número 180 · Agosto 2018

  181. Número 181 · Agosto 2018

  182. Número 182 · Agosto 2018

  183. Número 183 · Agosto 2018

  184. Número 184 · Agosto 2018

  185. Número 185 · Septiembre 2018

  186. Número 186 · Septiembre 2018

  187. Número 187 · Septiembre 2018

  188. Número 188 · Septiembre 2018

  189. Número 189 · Octubre 2018

  190. Número 190 · Octubre 2018

  191. Número 191 · Octubre 2018

  192. Número 192 · Octubre 2018

  193. Número 193 · Octubre 2018

  194. Número 194 · Noviembre 2018

  195. Número 195 · Noviembre 2018

  196. Número 196 · Noviembre 2018

  197. Número 197 · Noviembre 2018

  198. Número 198 · Diciembre 2018

  199. Número 199 · Diciembre 2018

  200. Número 200 · Diciembre 2018

  201. Número 201 · Diciembre 2018

  202. Número 202 · Enero 2019

  203. Número 203 · Enero 2019

  204. Número 204 · Enero 2019

  205. Número 205 · Enero 2019

  206. Número 206 · Enero 2019

  207. Número 207 · Febrero 2019

  208. Número 208 · Febrero 2019

  209. Número 209 · Febrero 2019

  210. Número 210 · Febrero 2019

  211. Número 211 · Marzo 2019

  212. Número 212 · Marzo 2019

  213. Número 213 · Marzo 2019

  214. Número 214 · Marzo 2019

  215. Número 215 · Abril 2019

  216. Número 216 · Abril 2019

  217. Número 217 · Abril 2019

  218. Número 218 · Abril 2019

  219. Número 219 · Mayo 2019

  220. Número 220 · Mayo 2019

  221. Número 221 · Mayo 2019

  222. Número 222 · Mayo 2019

  223. Número 223 · Mayo 2019

  224. Número 224 · Junio 2019

  225. Número 225 · Junio 2019

  226. Número 226 · Junio 2019

  227. Número 227 · Junio 2019

  228. Número 228 · Julio 2019

  229. Número 229 · Julio 2019

  230. Número 230 · Julio 2019

  231. Número 231 · Julio 2019

  232. Número 232 · Julio 2019

  233. Número 233 · Agosto 2019

  234. Número 234 · Agosto 2019

  235. Número 235 · Agosto 2019

  236. Número 236 · Agosto 2019

  237. Número 237 · Septiembre 2019

  238. Número 238 · Septiembre 2019

  239. Número 239 · Septiembre 2019

  240. Número 240 · Septiembre 2019

  241. Número 241 · Octubre 2019

  242. Número 242 · Octubre 2019

  243. Número 243 · Octubre 2019

  244. Número 244 · Octubre 2019

  245. Número 245 · Octubre 2019

  246. Número 246 · Noviembre 2019

  247. Número 247 · Noviembre 2019

  248. Número 248 · Noviembre 2019

  249. Número 249 · Noviembre 2019

  250. Número 250 · Diciembre 2019

  251. Número 251 · Diciembre 2019

  252. Número 252 · Diciembre 2019

  253. Número 253 · Diciembre 2019

  254. Número 254 · Enero 2020

  255. Número 255 · Enero 2020

  256. Número 256 · Enero 2020

  257. Número 257 · Febrero 2020

  258. Número 258 · Marzo 2020

  259. Número 259 · Abril 2020

  260. Número 260 · Mayo 2020

  261. Número 261 · Junio 2020

  262. Número 262 · Julio 2020

  263. Número 263 · Agosto 2020

  264. Número 264 · Septiembre 2020

  265. Número 265 · Octubre 2020

  266. Número 266 · Noviembre 2020

  267. Número 267 · Diciembre 2020

  268. Número 268 · Enero 2021

  269. Número 269 · Febrero 2021

  270. Número 270 · Marzo 2021

  271. Número 271 · Abril 2021

  272. Número 272 · Mayo 2021

  273. Número 273 · Junio 2021

  274. Número 274 · Julio 2021

  275. Número 275 · Agosto 2021

  276. Número 276 · Septiembre 2021

  277. Número 277 · Octubre 2021

  278. Número 278 · Noviembre 2021

  279. Número 279 · Diciembre 2021

  280. Número 280 · Enero 2022

  281. Número 281 · Febrero 2022

  282. Número 282 · Marzo 2022

  283. Número 283 · Abril 2022

  284. Número 284 · Mayo 2022

  285. Número 285 · Junio 2022

  286. Número 286 · Julio 2022

  287. Número 287 · Agosto 2022

  288. Número 288 · Septiembre 2022

  289. Número 289 · Octubre 2022

  290. Número 290 · Noviembre 2022

  291. Número 291 · Diciembre 2022

  292. Número 292 · Enero 2023

  293. Número 293 · Febrero 2023

CTXT necesita 15.000 socias/os para seguir creciendo. Suscríbete a CTXT

Análisis

Octubre: el mes que no terminó

En Brasil, las instituciones validaron una sucesión de fraudes, permitiendo el cambio 'democrático' de régimen. Ahora, lo que los aproxima es la oportunidad de negociar beneficios particulares, nocivos para los trabajadores y los intereses nacionales

Benno Warken Alves / Lucas Amaral de Oliveira 26/12/2018

<p>Michel Temer se reúne con el presidente electo Jair Bolsonaro en el Palacio de Planalto.</p>

Michel Temer se reúne con el presidente electo Jair Bolsonaro en el Palacio de Planalto.

Wilson Dias/Agência Brasil

A diferencia de otros medios, en CTXT mantenemos todos nuestros artículos en abierto. Nuestra apuesta es recuperar el espíritu de la prensa independiente: ser un servicio público. Si puedes permitirte pagar 4 euros al mes, apoya a CTXT. ¡Suscríbete!

CTXT es un medio pequeño pero sus luchas son grandes. Necesitamos tu ayuda para seguir avanzando. Puedes suscribirte en agora.ctxt.es o hacer una donación aquí:

Dos meses después de las elecciones en Brasil: ¿qué factores permitieron la victoria del exmilitar Jair Bolsonaro? Noticias falsas y técnicas avanzadas de comunicación digital fueron usadas para fabricar un enemigo interno y manipular los sentimientos de insatisfacción colectiva de los ciudadanos. Lejos de lograr el fin de la crisis económica o el apaciguamiento de los conflictos sociales, su victoria legitimó una vertiente autoritaria del neoliberalismo, prolongando los problemas históricos del país. Cabe entonces preguntarse: ¿cuánto tiempo durará octubre de 2018?

En 2016, mientras se defendía del proceso que resultó en su impeachment, la expresidenta Dilma Rousseff, del PT (Partido de los Trabajadores), advirtió de que no se trataba de un evento aislado, sino del primer paso hacia la degradación de la democracia brasileña. Por medio de un golpe parlamentario, la primera mujer en gobernar el país fue destituida. En su lugar asumió el vicepresidente Michel Temer, del MDB (Movimiento Democrático Brasileño), quien impuso rápidamente el programa neoliberal que había sido derrotado en las cuatro elecciones anteriores: austeridad, privatizaciones y reducción de derechos. La terapia de choque llevó al aumento del desempleo, de la pobreza, de la desigualdad y de la violencia.

Después del impeachment hubo otras medidas de excepción destinadas a debilitar los partidos de izquierda y sus principales líderes. En abril de 2018, dicho proceso culminó con la prisión política del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, también del PT. A pesar de que las acusaciones eran fraudulentas, se mantuvo la apariencia de legalidad. Inclusive estando preso, en vísperas de las elecciones de octubre, Lula seguía siendo el favorito en las encuestas, las cuales lo anunciaban como ganador en primera vuelta. La justicia, reiterando el carácter político de las propias acciones y contrariando la determinación del Comité de Derechos Humanos de la ONU, prohibió su candidatura.

Inclusive estando preso, en vísperas de las elecciones de octubre, Lula seguía siendo el favorito en las encuestas, las cuales lo anunciaban como ganador en primera vuelta

Los partidos tradicionales de derecha, como el PSDB (Partido de la Social Democracia Brasileña), apoyaron desde el principio el combate selectivo a la corrupción, ya que afectaba sobre todo al PT, su principal adversario. Vinculados a la derecha tradicional, los grandes medios transformaron sentencias, operaciones policiales, arrestos y delaciones en espectáculos televisivos, con el objetivo de destruir la reputación de políticos y partidos del campo progresista. Los medios moldeaban la opinión pública, juzgando de antemano, mientras que las cortes validaban el juicio político, inclusive en contra de la ley. Sin embargo, ese estado de permanente excepción jurídico-policial, acabó perjudicando la imagen de la propia política, afectando sobre todo al establishment. En consecuencia, las fuerzas que apoyaron esa forma particular de corrupción de las instituciones se convirtieron en sus víctimas directas y obtuvieron pésimos resultados en las elecciones de octubre.

La atención de muchos brasileños –incluyendo a la clase media que votaba por los partidos tradicionales de derecha–, se volcó hacia el discurso extremista. Bolsonaro, hasta entonces un personaje caricaturesco y, según los analistas, con pocas posibilidades de vencer, se aprovechó de los sentimientos de crisis y desconfianza en la política. A pesar de haber sido diputado por casi 30 años, se presentó como un antipolítico, un redentor capaz de limpiar “todo eso que está por ahí” –su jerga favorita. Anclado al “fenómeno Bolsonaro”, el PSL (Partido Social Liberal), hasta antes de las elecciones un inexpresivo “partido de alquiler”, conquistó electores de la derecha tradicional y se convirtió en la segunda fuerza de la Cámara de Diputados. El partido evitó a los políticos tradicionales y eligió a militares, policías, jueces, fiscales, figuras mediáticas e incluso un exactor porno.

La reinvención del discurso de la derecha y el empleo de nuevos métodos de propaganda fueron centrales en la escalada de la extrema derecha al poder. Durante años, Bolsonaro se construyó a sí mismo como una figura irreverente, políticamente incorrecta, propagando declaraciones ofensivas contra mujeres, negros, gays e indígenas. Las sucesivas polémicas lo mantuvieron como centro de atención, sin ser objeto de ningún tipo de sanción. Su comportamiento, para muchos, sonaba detestable; para otros, era una señal de autenticidad. A su alrededor, se consolidó una extensa red de páginas de Facebook, blogs, canales de YouTube, grupos de Whatsapp y sitios de noticias sensacionalistas o falsas. Pocos días antes de las elecciones, Bolsonaro ya disponía de una estructura independiente de propaganda, ignorada por los medios de comunicación tradicionales y los grandes conglomerados.

Steve Bannon, responsable de la victoria de Donald Trump en Estados Unidos, y del Brexit en Reino Unido, declaró su apoyo a la campaña de Bolsonaro, la cual pasó a disponer de métodos avanzados de manipulación electoral. Poco antes de la primera vuelta, los datos de millones de perfiles de brasileños fueron robados de Facebook en circunstancias todavía no aclaradas. Algunos empresarios interesados en el triunfo de Bolsonaro invirtieron, ilegalmente, grandes sumas de dinero para difundir propaganda contra Fernando Haddad, el candidato del PT y principal adversario del exmilitar. El electorado vulnerable a ciertos tipos de contenido fue bombardeado con teorías conspiratorias y noticias falsas, como la de que Haddad, exministro de educación y exalcalde de São Paulo, habría promovido la distribución de un “kit gay” en las escuelas públicas, con el fin de influenciar la sexualidad de los alumnos.

Algunos empresarios interesados en el triunfo de Bolsonaro inviertieron, ilegalmente, grandes sumas de dinero para difundir propaganda contra Fernando Haddad, el candidato del PT y principal adversario del exmilitar

El bombardeo sistemático de rumores y fake news ha sido llamado firehosing y, combinado con el poder de las redes sociales, ha incidido en los procesos electorales de diversos países, como Estados Unidos, Rusia, Filipinas y, ahora, Brasil. El volumen y la velocidad de su difusión alteran la percepción de los hechos, producen verdades “alternativas” y llevan al descrédito de los medios tradicionales. Sin embargo, a pesar de los indicios de prácticas ilegales, reveladas por diversos reportajes, hay claras señales de que la victoria de Bolsonaro será refrendada por el tribunal electoral y que la propagación deliberada de noticias falsas quedará impune.

El clima de impunidad fue la marca de la campaña. Los seguidores de Bolsonaro se sintieron con la libertad de agredir e intimidar a miles de opositores en todo el país, llegando a asesinar a cuatro personas por motivaciones ideológicas. Dos de las víctimas eran transexuales, lo que demuestra que no sólo los adversarios políticos empezaron a correr riesgos, sino también todos los que desafían las costumbres y las prácticas tradicionales, en particular los más vulnerables. El candidato negó cualquier responsabilidad, diciendo que él no podía controlar a todos sus seguidores. Sin embargo, declaraciones como “vamos a fusilar a la petralhada” (término despectivo para referirse a los simpatizantes del PT) y “esos marginales rojos serán desterrados de nuestra patria”, sumadas a la retórica y a la estética violentas adoptadas en la campaña, sirvieron para “liberar” agresiones en las calles. Las fuerzas de seguridad fueron conniventes, y parte del poder judicial –a través de métodos controvertidos–, se movilizó para perseguir a la oposición organizada, sobre todo a los profesores, artistas y movimientos sociales.

En realidad, por años, los medios conservadores contribuyeron a crear un personaje ficticio, responsable de todos los males del país: el “petista” – figura que pasó a sintetizar a la izquierda en general. Bolsonaro aprovechó para transformarlo en un enemigo interno. Utilizando su red de comunicación digital, ligó los gobiernos del PT al “socialismo del siglo XXI” y revivió, en el discurso, fantasmas insepultos de la historia reciente brasileña: dictadura, guerra fría, anticomunismo. Muchos creyeron en la idea de que el PT había transformado Brasil en un país socialista bajo la influencia del “marxismo cultural”, ideología que haría obligatorios el respeto a las minorías, la discusión de género en las escuelas y el reconocimiento de valores como la justicia social y los derechos humanos. La redención de los males del país exigiría no sólo la eliminación del enemigo interno, sino también una profunda revolución cultural neoconservadora.

Sin embargo, esa guerra cultural ha servido para encubrir intereses materiales, corroborados por la elección de los ministros del futuro gobierno. Paulo Guedes, el ‘Chicago boy’ que asumirá el Ministerio de Economía, pretende realizar un programa de privatización total, que afectará a las empresas públicas, pero también a todo el conjunto de protecciones constitucionales: regulación de las relaciones de trabajo y sistemas públicos de seguridad social, salud y educación. El elegido para el Ministerio de Relaciones Exteriores es un cuadro insignificante, pero dispuesto a implementar la alineación automática del país a los intereses de los Estados Unidos. Su meta es destruir las bases de la independencia y de la soberanía nacional, contrariando así la tradición diplomática brasileña, preservada incluso durante el régimen militar (1964-1985).

La elección de Bolsonaro puede ser entendida como resultado de una operación de “guerra híbrida”, según la definición de Andrei Korybko. Las divisiones sociales internas fueron explotadas para movilizar a los ciudadanos insatisfechos en nombre de una “revolución” controlada – en el caso brasileño, de carácter neoconservador y autoritario. El objetivo fue sustituir un régimen insumiso por otro alineado a los intereses imperialistas. En otros países, “revoluciones” como ésta llevaron a conflictos armados; en Brasil, las instituciones validaron una sucesión de fraudes en el proceso político, permitiendo el cambio democrático de régimen.

La operación comenzó con el derrocamiento de Rousseff; sin embargo, el gobierno de Michel Temer no consiguió llevar a cabo todas las reformas neoliberales exigidas. Impopular y sin legitimidad, enfrentó acusaciones criminales y mucha oposición. En las últimas elecciones, diversos agentes se articularon para evitar el regreso del PT al poder. Aunque Bolsonaro no era la primera opción del sistema financiero, se reveló como el único capaz de imponer el choque neoliberal que exigía el mercado, ahora por la fuerza. Desde octubre, ha venido anunciado a diversos generales como futuros ministros, así como una reforma ministerial que suprime ministerios esenciales, como el histórico Ministerio del Trabajo. Su grupo político no tiene ningún compromiso con los derechos humanos, las garantías laborales, la democracia y los límites impuestos por la Constitución. Brasil se convirtió en un laboratorio para el “neoliberalismo autoritario”, en la expresión de Christian Laval.

La cautela recomienda no tratar esta situación como algo efímero. Además del respaldo del sistema capitalista internacional, Bolsonaro fue elegido por el voto popular, lo que le da cierta legitimidad, y se apoya en una amplia coalición de corporaciones y grupos de interés. Sin embargo, tanto su base popular como su coalición son inestables. En las últimas semanas, Bolsonaro ha negociado el apoyo de políticos tradicionales –algunos envueltos en casos de corrupción–, invitándolos a conformar su equipo de transición. Además, anunció que el Ministro de Justicia será el juez Sérgio Moro, principal responsable del sainete de la condena de Lula. No será fácil mantener la imagen de outsider honesto. La coalición política que lo apoya es extremadamente heterogénea, incluye a oligarquías locales, iglesias evangélicas, grupos de comunicación, Fuerzas Armadas, policías y empresarios de varias ramas, desde la agroindustria hasta el sector financiero. Lo que los aproxima es la oportunidad de negociar beneficios particulares, nocivos para los trabajadores y los intereses nacionales.

Lo que los aproxima es la oportunidad de negociar beneficios particulares, nocivos para los trabajadores y los intereses nacionales

La retórica de Bolsonaro ya tuvo efectos inmediatos. Después de la elección, declaraciones contra Cuba llevaron al país a cancelar el convenio por medio del cual más de 20.000 médicos cubanos prestaban servicios en Brasil. Desde 2013, a través del programa “Mais Médicos”, los cubanos atendían gratuitamente a más de 113 millones de personas. Muchas de ellas, residentes en lugares desatendidos por los profesionales brasileños que nunca habían consultado a un médico. Otro choque fue causado por la intención de trasladar la embajada brasileña en Israel de la capital Tel-Aviv a la ciudad de Jerusalén, uniéndose a Estados Unidos y Guatemala. Este pronunciamiento produjo una reacción inmediata por parte de los países árabes, quienes son importantes compradores de productos agropecuarios brasileños.

La elección terminó, pero el mes de octubre, no. Las divisiones que marcaron la política reciente continuarán vivas y el neoliberalismo autoritario de Bolsonaro tenderá a profundizarlas cada vez más. A pesar de las persecuciones, el PT es, todavía, el mayor partido en la Cámara de Diputados y fue el que eligió más gobernadores, incluyendo a la única mujer. El PSOL (Partido Socialismo y Libertad), más a la izquierda del PT, aunque permanezca pequeño, creció considerablemente. Si el choque neoliberal no produce inmediatamente una sensación de superación de la crisis, es muy probable que la resistencia crezca y surja un contexto favorable para que la oposición se organice efectivamente. En medio a esta disputa de fuerzas, ¿hasta qué punto las instituciones corruptas y las Fuerzas Armadas estarán dispuestas a apoyar a Bolsonaro?

--------------------------

Benno Warken Alves es estudiante del doctorado en Sociología de la Universidad de São Paulo. Fue investigador asociado en la New York University y fellow del Institute for Critical Social Inquiry.

Lucas Oliveira es profesor de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Federal de Goiás, Brasil. Es doctor en Sociología por la Universidad de São Paulo, con período de investigación en el Departamento de Estudios Globales de la Aarhus University, Dinamarca.

CTXT es un medio pequeño pero sus luchas son grandes. Necesitamos tu ayuda para seguir avanzando. Puedes suscribirte en agora.ctxt.es o hacer una donación...

Este artículo es exclusivo para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí

Autor >

Benno Warken Alves /

Autor >

Lucas Amaral de Oliveira

Suscríbete a CTXT

Orgullosas
de llegar tarde
a las últimas noticias

Gracias a tu suscripción podemos ejercer un periodismo público y en libertad.
¿Quieres suscribirte a CTXT por solo 6 euros al mes? Pulsa aquí

Artículos relacionados >

Deja un comentario


Los comentarios solo están habilitados para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí