1. Número 1 · Enero 2015

  2. Número 2 · Enero 2015

  3. Número 3 · Enero 2015

  4. Número 4 · Febrero 2015

  5. Número 5 · Febrero 2015

  6. Número 6 · Febrero 2015

  7. Número 7 · Febrero 2015

  8. Número 8 · Marzo 2015

  9. Número 9 · Marzo 2015

  10. Número 10 · Marzo 2015

  11. Número 11 · Marzo 2015

  12. Número 12 · Abril 2015

  13. Número 13 · Abril 2015

  14. Número 14 · Abril 2015

  15. Número 15 · Abril 2015

  16. Número 16 · Mayo 2015

  17. Número 17 · Mayo 2015

  18. Número 18 · Mayo 2015

  19. Número 19 · Mayo 2015

  20. Número 20 · Junio 2015

  21. Número 21 · Junio 2015

  22. Número 22 · Junio 2015

  23. Número 23 · Junio 2015

  24. Número 24 · Julio 2015

  25. Número 25 · Julio 2015

  26. Número 26 · Julio 2015

  27. Número 27 · Julio 2015

  28. Número 28 · Septiembre 2015

  29. Número 29 · Septiembre 2015

  30. Número 30 · Septiembre 2015

  31. Número 31 · Septiembre 2015

  32. Número 32 · Septiembre 2015

  33. Número 33 · Octubre 2015

  34. Número 34 · Octubre 2015

  35. Número 35 · Octubre 2015

  36. Número 36 · Octubre 2015

  37. Número 37 · Noviembre 2015

  38. Número 38 · Noviembre 2015

  39. Número 39 · Noviembre 2015

  40. Número 40 · Noviembre 2015

  41. Número 41 · Diciembre 2015

  42. Número 42 · Diciembre 2015

  43. Número 43 · Diciembre 2015

  44. Número 44 · Diciembre 2015

  45. Número 45 · Diciembre 2015

  46. Número 46 · Enero 2016

  47. Número 47 · Enero 2016

  48. Número 48 · Enero 2016

  49. Número 49 · Enero 2016

  50. Número 50 · Febrero 2016

  51. Número 51 · Febrero 2016

  52. Número 52 · Febrero 2016

  53. Número 53 · Febrero 2016

  54. Número 54 · Marzo 2016

  55. Número 55 · Marzo 2016

  56. Número 56 · Marzo 2016

  57. Número 57 · Marzo 2016

  58. Número 58 · Marzo 2016

  59. Número 59 · Abril 2016

  60. Número 60 · Abril 2016

  61. Número 61 · Abril 2016

  62. Número 62 · Abril 2016

  63. Número 63 · Mayo 2016

  64. Número 64 · Mayo 2016

  65. Número 65 · Mayo 2016

  66. Número 66 · Mayo 2016

  67. Número 67 · Junio 2016

  68. Número 68 · Junio 2016

  69. Número 69 · Junio 2016

  70. Número 70 · Junio 2016

  71. Número 71 · Junio 2016

  72. Número 72 · Julio 2016

  73. Número 73 · Julio 2016

  74. Número 74 · Julio 2016

  75. Número 75 · Julio 2016

  76. Número 76 · Agosto 2016

  77. Número 77 · Agosto 2016

  78. Número 78 · Agosto 2016

  79. Número 79 · Agosto 2016

  80. Número 80 · Agosto 2016

  81. Número 81 · Septiembre 2016

  82. Número 82 · Septiembre 2016

  83. Número 83 · Septiembre 2016

  84. Número 84 · Septiembre 2016

  85. Número 85 · Octubre 2016

  86. Número 86 · Octubre 2016

  87. Número 87 · Octubre 2016

  88. Número 88 · Octubre 2016

  89. Número 89 · Noviembre 2016

  90. Número 90 · Noviembre 2016

  91. Número 91 · Noviembre 2016

  92. Número 92 · Noviembre 2016

  93. Número 93 · Noviembre 2016

  94. Número 94 · Diciembre 2016

  95. Número 95 · Diciembre 2016

  96. Número 96 · Diciembre 2016

  97. Número 97 · Diciembre 2016

  98. Número 98 · Enero 2017

  99. Número 99 · Enero 2017

  100. Número 100 · Enero 2017

  101. Número 101 · Enero 2017

  102. Número 102 · Febrero 2017

  103. Número 103 · Febrero 2017

  104. Número 104 · Febrero 2017

  105. Número 105 · Febrero 2017

  106. Número 106 · Marzo 2017

  107. Número 107 · Marzo 2017

  108. Número 108 · Marzo 2017

  109. Número 109 · Marzo 2017

  110. Número 110 · Marzo 2017

  111. Número 111 · Abril 2017

  112. Número 112 · Abril 2017

  113. Número 113 · Abril 2017

  114. Número 114 · Abril 2017

  115. Número 115 · Mayo 2017

  116. Número 116 · Mayo 2017

  117. Número 117 · Mayo 2017

  118. Número 118 · Mayo 2017

  119. Número 119 · Mayo 2017

  120. Número 120 · Junio 2017

  121. Número 121 · Junio 2017

  122. Número 122 · Junio 2017

  123. Número 123 · Junio 2017

  124. Número 124 · Julio 2017

  125. Número 125 · Julio 2017

  126. Número 126 · Julio 2017

  127. Número 127 · Julio 2017

  128. Número 128 · Agosto 2017

  129. Número 129 · Agosto 2017

  130. Número 130 · Agosto 2017

  131. Número 131 · Agosto 2017

  132. Número 132 · Agosto 2017

  133. Número 133 · Septiembre 2017

  134. Número 134 · Septiembre 2017

  135. Número 135 · Septiembre 2017

  136. Número 136 · Septiembre 2017

  137. Número 137 · Octubre 2017

  138. Número 138 · Octubre 2017

  139. Número 139 · Octubre 2017

  140. Número 140 · Octubre 2017

  141. Número 141 · Noviembre 2017

  142. Número 142 · Noviembre 2017

  143. Número 143 · Noviembre 2017

  144. Número 144 · Noviembre 2017

  145. Número 145 · Noviembre 2017

  146. Número 146 · Diciembre 2017

  147. Número 147 · Diciembre 2017

  148. Número 148 · Diciembre 2017

  149. Número 149 · Diciembre 2017

  150. Número 150 · Enero 2018

  151. Número 151 · Enero 2018

  152. Número 152 · Enero 2018

  153. Número 153 · Enero 2018

  154. Número 154 · Enero 2018

  155. Número 155 · Febrero 2018

  156. Número 156 · Febrero 2018

  157. Número 157 · Febrero 2018

  158. Número 158 · Febrero 2018

  159. Número 159 · Marzo 2018

  160. Número 160 · Marzo 2018

  161. Número 161 · Marzo 2018

  162. Número 162 · Marzo 2018

  163. Número 163 · Abril 2018

  164. Número 164 · Abril 2018

  165. Número 165 · Abril 2018

  166. Número 166 · Abril 2018

  167. Número 167 · Mayo 2018

  168. Número 168 · Mayo 2018

  169. Número 169 · Mayo 2018

  170. Número 170 · Mayo 2018

  171. Número 171 · Mayo 2018

  172. Número 172 · Junio 2018

  173. Número 173 · Junio 2018

  174. Número 174 · Junio 2018

  175. Número 175 · Junio 2018

  176. Número 176 · Julio 2018

  177. Número 177 · Julio 2018

  178. Número 178 · Julio 2018

  179. Número 179 · Julio 2018

  180. Número 180 · Agosto 2018

  181. Número 181 · Agosto 2018

  182. Número 182 · Agosto 2018

  183. Número 183 · Agosto 2018

  184. Número 184 · Agosto 2018

  185. Número 185 · Septiembre 2018

  186. Número 186 · Septiembre 2018

  187. Número 187 · Septiembre 2018

  188. Número 188 · Septiembre 2018

  189. Número 189 · Octubre 2018

  190. Número 190 · Octubre 2018

  191. Número 191 · Octubre 2018

  192. Número 192 · Octubre 2018

  193. Número 193 · Octubre 2018

  194. Número 194 · Noviembre 2018

  195. Número 195 · Noviembre 2018

  196. Número 196 · Noviembre 2018

  197. Número 197 · Noviembre 2018

  198. Número 198 · Diciembre 2018

  199. Número 199 · Diciembre 2018

  200. Número 200 · Diciembre 2018

  201. Número 201 · Diciembre 2018

  202. Número 202 · Enero 2019

  203. Número 203 · Enero 2019

  204. Número 204 · Enero 2019

  205. Número 205 · Enero 2019

  206. Número 206 · Enero 2019

  207. Número 207 · Febrero 2019

  208. Número 208 · Febrero 2019

  209. Número 209 · Febrero 2019

  210. Número 210 · Febrero 2019

  211. Número 211 · Marzo 2019

  212. Número 212 · Marzo 2019

  213. Número 213 · Marzo 2019

  214. Número 214 · Marzo 2019

  215. Número 215 · Abril 2019

  216. Número 216 · Abril 2019

  217. Número 217 · Abril 2019

  218. Número 218 · Abril 2019

  219. Número 219 · Mayo 2019

  220. Número 220 · Mayo 2019

  221. Número 221 · Mayo 2019

  222. Número 222 · Mayo 2019

  223. Número 223 · Mayo 2019

  224. Número 224 · Junio 2019

  225. Número 225 · Junio 2019

  226. Número 226 · Junio 2019

  227. Número 227 · Junio 2019

  228. Número 228 · Julio 2019

  229. Número 229 · Julio 2019

  230. Número 230 · Julio 2019

  231. Número 231 · Julio 2019

  232. Número 232 · Julio 2019

  233. Número 233 · Agosto 2019

  234. Número 234 · Agosto 2019

  235. Número 235 · Agosto 2019

  236. Número 236 · Agosto 2019

  237. Número 237 · Septiembre 2019

  238. Número 238 · Septiembre 2019

  239. Número 239 · Septiembre 2019

  240. Número 240 · Septiembre 2019

  241. Número 241 · Octubre 2019

  242. Número 242 · Octubre 2019

  243. Número 243 · Octubre 2019

  244. Número 244 · Octubre 2019

  245. Número 245 · Octubre 2019

  246. Número 246 · Noviembre 2019

  247. Número 247 · Noviembre 2019

  248. Número 248 · Noviembre 2019

  249. Número 249 · Noviembre 2019

  250. Número 250 · Diciembre 2019

  251. Número 251 · Diciembre 2019

  252. Número 252 · Diciembre 2019

  253. Número 253 · Diciembre 2019

  254. Número 254 · Enero 2020

  255. Número 255 · Enero 2020

  256. Número 256 · Enero 2020

  257. Número 257 · Febrero 2020

  258. Número 258 · Marzo 2020

  259. Número 259 · Abril 2020

  260. Número 260 · Mayo 2020

  261. Número 261 · Junio 2020

  262. Número 262 · Julio 2020

  263. Número 263 · Agosto 2020

  264. Número 264 · Septiembre 2020

  265. Número 265 · Octubre 2020

  266. Número 266 · Noviembre 2020

  267. Número 267 · Diciembre 2020

  268. Número 268 · Enero 2021

  269. Número 269 · Febrero 2021

  270. Número 270 · Marzo 2021

  271. Número 271 · Abril 2021

CTXT necesita 15.000 socias/os para seguir creciendo. Suscríbete a CTXT

EL MENTIDERO

Combatir las mentiras del fascismo

Jonathan Martínez 14/12/2018

<p><em>El fascismo es el capitalismo en declive</em>. Marcha de las mujeres sobre Washington en enero de 2017. </p>

El fascismo es el capitalismo en declive. Marcha de las mujeres sobre Washington en enero de 2017. 

Álvaro Guzmán Bastida

A diferencia de otros medios, en CTXT mantenemos todos nuestros artículos en abierto. Nuestra apuesta es recuperar el espíritu de la prensa independiente: ser un servicio público. Si puedes permitirte pagar 4 euros al mes, apoya a CTXT. ¡Suscríbete!

CTXT es un medio pequeño pero sus luchas son grandes. Necesitamos tu ayuda para seguir avanzando. Puedes suscribirte en agora.ctxt.es o hacer una donación aquí:

La irrupción de doce diputados de Vox en el Parlamento de Andalucía ha despertado en la izquierda las cinco fases del duelo que describía la psiquiatra Elisabeth Kübler-Ross en su obra Sobre la muerte y los moribundos. Primero la negación, la incredulidad ante unos resultados que ni siquiera las prospecciones estadísticas más audaces habían sido capaces de augurar. Después la ira, la búsqueda ciega de culpas y responsabilidades dentro de la propia izquierda o en los medios de comunicación o en el feminismo o en el movimiento LGBT o donde soplara el viento. Más tarde hemos asistido a la fase de negociación, ese momento en que imaginamos cómo podríamos haber detenido a la extrema derecha si hubiéramos reaccionado a tiempo. La cuarta etapa corresponde a la depresión, al sentimiento de pérdida y a la impotencia ante unos resultados electorales que ya son irreversibles. Parece que por fin vamos alcanzando la quinta y última etapa, la aceptación de una realidad desagradable a la que tenemos que saber enfrentarnos.

En el Preguntes freqüents de TV3 del sábado pasado, el filósofo Sami Naïr responsabilizaba a las políticas antisociales de Bruselas y explicaba que las clases populares europeas se han sentido abandonadas por los partidos tradicionales. Este es el caldo de cultivo donde han medrado los nacionalpopulismos de derechas y el discurso de odio. Ante esta perspectiva, Sami Naïr propone una izquierda que construya su propio programa político sin miedo a las repercusiones electorales. No existe solución, dice, al papel que desempeñan los medios en el empuje de las voces ultras. Al fin y al cabo, la prensa vive de lo nuevo y lo escandaloso, y en esa competición perversa por subir el volumen del ruido siempre se imponen quienes más gritan. Naïr apela a la pedagogía política, a explicar a los emisarios del odio por qué se equivocan. En una democracia todo el mundo debería tener derecho a defender cualquier clase de idea y nuestra tarea consistiría en explicarles que no tienen razón.

Lejos del optimismo racionalista de Naïr, Carlos Fernández Liria recupera en su obra En defensa del populismo algunas reflexiones de Louis Althusser sobre la inocencia de quienes pretenden combatir las mentiras diciendo sencillamente la verdad. Después de todo, una mentira reforzada por los aparatos de propaganda conforma un macizo ideológico impenetrable, un fortín impermeable a la realidad. Limitarnos a rebatir con datos una entramado de ideas fundadas sobre falsedades es algo así como atacar con margaritas un tanque de guerra. En su tesis de Amiens, Althusser recuerda una parábola de Lenin. Si quieres corregir un bastón torcido, no basta con que lo endereces: más vale que lo tuerzas en el otro sentido. Esta idea reaparece en La única tradición materalista de Althusser. Para que se abriera un espacio de libertad, dice Althusser, Hegel tuvo que combatir los efectos de las tesis de Kant mediante una postura antitética igual que Spinoza había combatido los efectos de las tesis de Descartes mediante tesis opuestas. En el debate político, la mentira no se comporta igual que en el debate científico, donde los datos falsos pueden verificarse y refutarse. En el juego de las relaciones de poder, una mentira mil veces refutada puede sobrevivir intacta y victoriosa, incrustada para siempre en los mecanismos emocionales de un pueblo que necesita creer en algo.

El pasado 5 de diciembre, la Cadena Ser abría los micrófonos de Hora 25 al Secretario General de Vox, Javier Ortega Smith. Denunciaba el portavoz ultraderechista que se están ocultando las cifras de hombres que mueren a manos de las mujeres, las cifras de denuncias falsas sobre violencia de género y las cifras de la nacionalidad de los maltratadores, que serían —dice— de mayoría extranjera. Al día siguiente de la entrevista, la propia Cadena Ser refutaba con datos oficiales en la mano cada una de las apreciaciones de Ortega Smith, pero ya daba un poco igual porque el mal estaba hecho. Miles de personas habían sido expuestas a los bulos xenófobos y misóginos del partido de Abascal. Con que un solo oyente los hubiera tomado en consideración, los ideólogos de Vox ya pueden darse por satisfechos.

Es aquí donde emerge el corazón mismo del dilema antifascista. El progresismo liberal, educado en las democracias de mercado e intoxicado por el mito de la libre elección individual, abre sus puertas a los voceros fascistas con la inocente convicción de que los discursos de odio pueden ser refutados. El optimismo racionalista llega a creer que es posible entablar un diálogo con el pensamiento totalitario, que es factible la comunicación en el plano de la razón con aquellos que solo son capaces de operar en el plano de las pasiones. En una democracia construida sobre los principios de la Ilustración, los derechos elementales de las personas no deberían ser materia de debate. El odio contra las mujeres no es materia de debate. La xenofobia no es materia de debate. La homofobia no es materia de debate. La transfobia no es materia de debate. Dice Mark Bray en su libro Antifa que el núcleo del pensamiento antifascista pone en cuestión esa célebre frase liberal atribuida por error a Voltaire según la cual “me opongo a lo que dices pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo”. En una sociedad que es nieta de las carnicerías de Auschwitz, los antifascistas se han comprometido a garantizar que los nazis no vuelvan jamás a decir nada.

La pugna más decisiva sobre la respuesta antifascista no se encuentra tanto en la farándula de los platós de televisión como en el tablero de juego de los espacios públicos. El pasado 8 de diciembre, la asamblea de jóvenes Distrito 14 de Moratalaz desbarataba un acto que Vox pretendía celebrar en este barrio madrileño. El movimiento asociativo vecinal es consciente de que la única forma de atajar el discurso de odio consiste en cortocircuitar su presencia en la vida cotidiana de las personas trabajadoras. Algo similar han pensado en Girona y Terrassa, donde la gente supo organizarse para plantar cara a las concentraciones de la ultraderecha en el día de la Constitución. De esa jornada nos quedan en la memoria las cargas de los Mossos contra ciudadanos indefensos, un intendente de la Brimo con una porra extensible irreglamentaria y una bala de foam contra la mano de la diputada de la CUP Maria Sirvent. Que vayan preparando mejores pretextos quienes gestionan los despliegues policiales, porque a estas alturas no hay princesa que se trague el sapo de los extremos que se tocan.

 ¿Cómo se combaten las mentiras del fascismo? Es imposible sellar todas las rendijas por donde se cuela la retórica de la derecha nacionalpopulista, mucho más si aceptamos que los medios de comunicación van a continuar animando las audiencias con el combustible impagable de las extravagancias ultras. A pesar de las limitaciones, no hay que renunciar a la educación, a la pedagogía y a la refutación metódica de los bulos. En última instancia, una sociedad se construye sobre la legitimación de determinados valores y es necesario fortalecer la cosmovisión antifascista desde la familia hasta los barrios y los puestos de trabajo. Pero además de la profilaxis, hay un desafío más apremiante, hay una urgencia por abortar el relato de la intolerancia antes de que insista en propagarse. En primer lugar, rechazando sus marcos mentales, descartando la idea de que los discursos de odio puedan ser sometidos a discusión. Por eso, por encima de todas las cosas, es fundamental no aceptar a los ultras como interlocutores. En segundo lugar, hay que asumir que las filiaciones políticas no entienden demasiado de debates programáticos sino que se dirimen más bien en el terreno de lo emocional y de las representaciones simbólicas. Solo así se explica, por ejemplo, que haya tantos trabajadores que votan contra sus propios intereses materiales. De nada sirve rebatir el programa político de Vox si no somos capaces de organizar el malestar de la gente. El reto de sofocar cualquier semilla de fascismo exige polarizar un debate sin complejos contra aquellos agentes políticos que han saqueado nuestras instituciones, que han alimentado la rabia popular y que han generado las condiciones para las alternativas de derecha nacionalpopulista.

Los conceptos, dice George Lakoff en No pienses en un elefante, no pueden cambiarse por el simple motivo de que alguien nos informe de un hecho. Los ideólogos de Vox no son un rebaño de australopitecos incompetentes. Han sabido inocular conceptos tóxicos en el debate político y algunos sectores progresistas, a veces con cierta arrogancia, han confiado todas sus cartas a la refutación racional de los discursos de odio. La única respuesta democrática posible, la solución antifascista, tiene que saber imponer un marco de debate que confronte contra los viejos partidos, contra los ladrones de derechos, contra los lacayos de la banca, contra las grandes corporaciones de información, contra los desahuciadores y contra los monaguillos de la Troika. Y tiene que ser un marco de debate propio, labrado al margen de cálculos electorales, en el que la agenda política del odio ultra no tenga ninguna cabida. Hay que arrebatar al fascismo la bandera del descontento antes de que sea, si no lo es ya, demasiado tarde. 

Autor >

Suscríbete a CTXT

Orgullosas
de llegar tarde
a las últimas noticias

Gracias a tu suscripción podemos ejercer un periodismo público y en libertad.
¿Quieres suscribirte a CTXT por solo 6 euros al mes? Pulsa aquí

Artículos relacionados >

6 comentario(s)

¿Quieres decir algo? + Déjanos un comentario

  1. svalk

    EL FASCISMO NO TIENE DERECHOS Artículo 30. dECLARACION DE LOS deRECHOS HUMANOS Nada en esta Declaración podrá interpretarse en el sentido de que confiere derecho alguno al Estado, a un grupo o a una persona, para emprender y desarrollar actividades o realizar actos tendientes a la supresión de cualquiera de los derechos y libertades proclamados en esta Declaración. los xenofobos racistas discriminadores sexistas.... no tienen derecho a la libertad de expresion habria que variar el oprden del articulado de la d de ddhh y pasar el articulo 30 el ultimo al n 1 el primero

    Hace 2 años 2 meses

  2. razanon

    Mos Trenco, no leeras dicho artículo. ni sobre las mentiras de ETA. Nadie ha comentado q S. Abascal, con 26 años, era concejal del PP, y estaba amenazado de muerte por la ETA, eso tampoco te lo contara el autor del artículo, es mas facil llamarlo "mentiras del fascismo", y catalogarlo como tal, pero luego hacerse fotos con Gabriel Rufián, o defender a Otegui. pero esos no son fascistas, claro. Debe tener clara la ideología del autor, para saber q no es ni objetivo, ni esto es periodismo.

    Hace 2 años 3 meses

  3. Liz

    Jonathan maitea: Yo mismo he ido pasandome, digamos, al lado oscuro en lo que a las políticas de igualdad de género se refiere. No del todo, pero sí un poco. Y yo no soy de Vox (que es nacional-catolicismo cunetero de toda la vida), ni simpatizo con Toni Cantó (también un partido unionista y ultraliberal, con look más moderno). De hecho, me declaro hostil a esa gente. Soy de izquierdas y feminista, concretamente del mismico espacio en el que está Jonathan. Y seguiré votando lo que voto, a pesar de mi discrepancia en este asunto. ¿Cómo me habré podido volver tan mala persona? Para empezar, he leido análisis convincentes (publicados en medios tirando a conservadores, ya que en los otros no hay nada referido a eso) que cuestionan con datos el famoso 0,000?%, citando porcentajes y sentencias del mismo informe del CGPJ del que salió ese número de denuncias falsas juzgadas y condenadas. También dispongo de una fuente de información menos científica: conozco hombres que han recibido denuncias en medio de un proceso de divorcio o en el contexto de un largo conflicto sobre la custodia de los hijos. Casos increibles, surrealistas. Una supuesta agresión ocurrida cuando el denunciado se encontraba a varios kilómetros de distancia, lo cual pudo probar después de pasarse el fin de semana en el calabozo. He llegado a la conclusión de que, por un lado, la facilidad del procedimiento y por otro, las ventajas casi automáticas para las denunciantes, junto con la impunidad para la minoría que actúan de mala fe, traen un coladero que ha hecho daño a mucha gente. Y siendo una minoría, no son un 0,0000...%. Ese es un porcentaje absurdo, que ninguna persona inteligente debería creerse si se lo pensara racionalmente. Y hay más: informandome sobre el caso Juana Rivas, descubro la sinvergonzonería y griterío oportunista de un feminismo pop mainstream, que aducen (sin leer, ni citar) una sentencia de malos tratos alcanzado por mútuo acuerdo, y donde los hechos probados dejan en malísimo lugar a esa mujer. Y esas cosas me cabrean, porque aborrezco la mentira. Es decir: dijera lo que dijera Althusser, se debe decir que un porcentaje manipulado es una mentira y que una ley chapucera es una ley chapucera, aunque ahora sus más vehementes oponentes sean unos cavernícolas. Y ya.

    Hace 2 años 3 meses

  4. c

    el programa economico de toda la derecha, el PPuerC´oX , es para beneficiar solo a los ricos y a las multinacionales , que crean exodos pqe asi ellos pueden decir que nos invaden y usarlo electoralmente para seguir robandonos - Si fuesen socialistas-obreros etc , se unirian al socialismo-obrero, pero no lo hacen sino que lo atacan. - El populismo de izdas es cantar verdades como muchos : los ricos y la derecha , crean hambre paro frio incultura pobreza a la mayoria etc pero para taparlo ya tenemos a todos ls canales de la tele Si a esAS VERDADES s les llama "mentiras del comunismo" , es pqe hay miedo a que se sepa y se diga abiertamente ya que es la vida el dia a dia de la gente Parece que algunos pobres , les han quitado la confianza en si mismos, que si no se dice por la tele no se enteran de su propia vida o siempre estan esperando con el "que se le va a hacer " -

    Hace 2 años 3 meses

  5. Mos Trenco

    Muy interesante el artículo. Me gustaría leer otro artículo suyo sobre cómo combatir las mentiras del comunismo.

    Hace 2 años 3 meses

  6. ultravox hymn

    Uno de los argumentos más zafios de VOX, es que dicen que España expulsa sólo al 20% de los inmigrantes ilegales. Ayer, El País, haciendo funciones de Jonathan Martínez, desmontaba este bulo en titulares: España sólo expulsa a una décima parte de los 11.000 marroquíes llegados este año. Ánimo Martínez. Todos somos contingentes, pero tú eres necesario.

    Hace 2 años 3 meses

Deja un comentario


Los comentarios solo están habilitados para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí