1. Número 1 · Enero 2015

  2. Número 2 · Enero 2015

  3. Número 3 · Enero 2015

  4. Número 4 · Febrero 2015

  5. Número 5 · Febrero 2015

  6. Número 6 · Febrero 2015

  7. Número 7 · Febrero 2015

  8. Número 8 · Marzo 2015

  9. Número 9 · Marzo 2015

  10. Número 10 · Marzo 2015

  11. Número 11 · Marzo 2015

  12. Número 12 · Abril 2015

  13. Número 13 · Abril 2015

  14. Número 14 · Abril 2015

  15. Número 15 · Abril 2015

  16. Número 16 · Mayo 2015

  17. Número 17 · Mayo 2015

  18. Número 18 · Mayo 2015

  19. Número 19 · Mayo 2015

  20. Número 20 · Junio 2015

  21. Número 21 · Junio 2015

  22. Número 22 · Junio 2015

  23. Número 23 · Junio 2015

  24. Número 24 · Julio 2015

  25. Número 25 · Julio 2015

  26. Número 26 · Julio 2015

  27. Número 27 · Julio 2015

  28. Número 28 · Septiembre 2015

  29. Número 29 · Septiembre 2015

  30. Número 30 · Septiembre 2015

  31. Número 31 · Septiembre 2015

  32. Número 32 · Septiembre 2015

  33. Número 33 · Octubre 2015

  34. Número 34 · Octubre 2015

  35. Número 35 · Octubre 2015

  36. Número 36 · Octubre 2015

  37. Número 37 · Noviembre 2015

  38. Número 38 · Noviembre 2015

  39. Número 39 · Noviembre 2015

  40. Número 40 · Noviembre 2015

  41. Número 41 · Diciembre 2015

  42. Número 42 · Diciembre 2015

  43. Número 43 · Diciembre 2015

  44. Número 44 · Diciembre 2015

  45. Número 45 · Diciembre 2015

  46. Número 46 · Enero 2016

  47. Número 47 · Enero 2016

  48. Número 48 · Enero 2016

  49. Número 49 · Enero 2016

  50. Número 50 · Febrero 2016

  51. Número 51 · Febrero 2016

  52. Número 52 · Febrero 2016

  53. Número 53 · Febrero 2016

  54. Número 54 · Marzo 2016

  55. Número 55 · Marzo 2016

  56. Número 56 · Marzo 2016

  57. Número 57 · Marzo 2016

  58. Número 58 · Marzo 2016

  59. Número 59 · Abril 2016

  60. Número 60 · Abril 2016

  61. Número 61 · Abril 2016

  62. Número 62 · Abril 2016

  63. Número 63 · Mayo 2016

  64. Número 64 · Mayo 2016

  65. Número 65 · Mayo 2016

  66. Número 66 · Mayo 2016

  67. Número 67 · Junio 2016

  68. Número 68 · Junio 2016

  69. Número 69 · Junio 2016

  70. Número 70 · Junio 2016

  71. Número 71 · Junio 2016

  72. Número 72 · Julio 2016

  73. Número 73 · Julio 2016

  74. Número 74 · Julio 2016

  75. Número 75 · Julio 2016

  76. Número 76 · Agosto 2016

  77. Número 77 · Agosto 2016

  78. Número 78 · Agosto 2016

  79. Número 79 · Agosto 2016

  80. Número 80 · Agosto 2016

  81. Número 81 · Septiembre 2016

  82. Número 82 · Septiembre 2016

  83. Número 83 · Septiembre 2016

  84. Número 84 · Septiembre 2016

  85. Número 85 · Octubre 2016

  86. Número 86 · Octubre 2016

  87. Número 87 · Octubre 2016

  88. Número 88 · Octubre 2016

  89. Número 89 · Noviembre 2016

  90. Número 90 · Noviembre 2016

  91. Número 91 · Noviembre 2016

  92. Número 92 · Noviembre 2016

  93. Número 93 · Noviembre 2016

  94. Número 94 · Diciembre 2016

  95. Número 95 · Diciembre 2016

  96. Número 96 · Diciembre 2016

  97. Número 97 · Diciembre 2016

  98. Número 98 · Enero 2017

  99. Número 99 · Enero 2017

  100. Número 100 · Enero 2017

  101. Número 101 · Enero 2017

  102. Número 102 · Febrero 2017

  103. Número 103 · Febrero 2017

  104. Número 104 · Febrero 2017

  105. Número 105 · Febrero 2017

  106. Número 106 · Marzo 2017

  107. Número 107 · Marzo 2017

  108. Número 108 · Marzo 2017

  109. Número 109 · Marzo 2017

  110. Número 110 · Marzo 2017

  111. Número 111 · Abril 2017

  112. Número 112 · Abril 2017

  113. Número 113 · Abril 2017

  114. Número 114 · Abril 2017

  115. Número 115 · Mayo 2017

  116. Número 116 · Mayo 2017

  117. Número 117 · Mayo 2017

  118. Número 118 · Mayo 2017

  119. Número 119 · Mayo 2017

  120. Número 120 · Junio 2017

  121. Número 121 · Junio 2017

  122. Número 122 · Junio 2017

  123. Número 123 · Junio 2017

  124. Número 124 · Julio 2017

  125. Número 125 · Julio 2017

  126. Número 126 · Julio 2017

  127. Número 127 · Julio 2017

  128. Número 128 · Agosto 2017

  129. Número 129 · Agosto 2017

  130. Número 130 · Agosto 2017

  131. Número 131 · Agosto 2017

  132. Número 132 · Agosto 2017

  133. Número 133 · Septiembre 2017

  134. Número 134 · Septiembre 2017

  135. Número 135 · Septiembre 2017

  136. Número 136 · Septiembre 2017

  137. Número 137 · Octubre 2017

  138. Número 138 · Octubre 2017

  139. Número 139 · Octubre 2017

  140. Número 140 · Octubre 2017

  141. Número 141 · Noviembre 2017

  142. Número 142 · Noviembre 2017

  143. Número 143 · Noviembre 2017

  144. Número 144 · Noviembre 2017

  145. Número 145 · Noviembre 2017

  146. Número 146 · Diciembre 2017

  147. Número 147 · Diciembre 2017

  148. Número 148 · Diciembre 2017

  149. Número 149 · Diciembre 2017

  150. Número 150 · Enero 2018

  151. Número 151 · Enero 2018

  152. Número 152 · Enero 2018

  153. Número 153 · Enero 2018

  154. Número 154 · Enero 2018

  155. Número 155 · Febrero 2018

  156. Número 156 · Febrero 2018

  157. Número 157 · Febrero 2018

  158. Número 158 · Febrero 2018

  159. Número 159 · Marzo 2018

  160. Número 160 · Marzo 2018

  161. Número 161 · Marzo 2018

  162. Número 162 · Marzo 2018

  163. Número 163 · Abril 2018

  164. Número 164 · Abril 2018

  165. Número 165 · Abril 2018

  166. Número 166 · Abril 2018

  167. Número 167 · Mayo 2018

  168. Número 168 · Mayo 2018

  169. Número 169 · Mayo 2018

  170. Número 170 · Mayo 2018

  171. Número 171 · Mayo 2018

  172. Número 172 · Junio 2018

  173. Número 173 · Junio 2018

  174. Número 174 · Junio 2018

  175. Número 175 · Junio 2018

  176. Número 176 · Julio 2018

  177. Número 177 · Julio 2018

  178. Número 178 · Julio 2018

  179. Número 179 · Julio 2018

  180. Número 180 · Agosto 2018

  181. Número 181 · Agosto 2018

  182. Número 182 · Agosto 2018

  183. Número 183 · Agosto 2018

  184. Número 184 · Agosto 2018

  185. Número 185 · Septiembre 2018

  186. Número 186 · Septiembre 2018

  187. Número 187 · Septiembre 2018

  188. Número 188 · Septiembre 2018

  189. Número 189 · Octubre 2018

  190. Número 190 · Octubre 2018

  191. Número 191 · Octubre 2018

  192. Número 192 · Octubre 2018

  193. Número 193 · Octubre 2018

  194. Número 194 · Noviembre 2018

  195. Número 195 · Noviembre 2018

  196. Número 196 · Noviembre 2018

  197. Número 197 · Noviembre 2018

  198. Número 198 · Diciembre 2018

  199. Número 199 · Diciembre 2018

  200. Número 200 · Diciembre 2018

  201. Número 201 · Diciembre 2018

  202. Número 202 · Enero 2019

  203. Número 203 · Enero 2019

  204. Número 204 · Enero 2019

  205. Número 205 · Enero 2019

  206. Número 206 · Enero 2019

  207. Número 207 · Febrero 2019

  208. Número 208 · Febrero 2019

  209. Número 209 · Febrero 2019

  210. Número 210 · Febrero 2019

  211. Número 211 · Marzo 2019

  212. Número 212 · Marzo 2019

  213. Número 213 · Marzo 2019

  214. Número 214 · Marzo 2019

  215. Número 215 · Abril 2019

  216. Número 216 · Abril 2019

  217. Número 217 · Abril 2019

  218. Número 218 · Abril 2019

  219. Número 219 · Mayo 2019

  220. Número 220 · Mayo 2019

  221. Número 221 · Mayo 2019

  222. Número 222 · Mayo 2019

  223. Número 223 · Mayo 2019

  224. Número 224 · Junio 2019

  225. Número 225 · Junio 2019

  226. Número 226 · Junio 2019

  227. Número 227 · Junio 2019

  228. Número 228 · Julio 2019

  229. Número 229 · Julio 2019

  230. Número 230 · Julio 2019

  231. Número 231 · Julio 2019

  232. Número 232 · Julio 2019

  233. Número 233 · Agosto 2019

  234. Número 234 · Agosto 2019

  235. Número 235 · Agosto 2019

  236. Número 236 · Agosto 2019

  237. Número 237 · Septiembre 2019

  238. Número 238 · Septiembre 2019

  239. Número 239 · Septiembre 2019

  240. Número 240 · Septiembre 2019

  241. Número 241 · Octubre 2019

  242. Número 242 · Octubre 2019

  243. Número 243 · Octubre 2019

  244. Número 244 · Octubre 2019

  245. Número 245 · Octubre 2019

  246. Número 246 · Noviembre 2019

  247. Número 247 · Noviembre 2019

  248. Número 248 · Noviembre 2019

  249. Número 249 · Noviembre 2019

  250. Número 250 · Diciembre 2019

  251. Número 251 · Diciembre 2019

  252. Número 252 · Diciembre 2019

  253. Número 253 · Diciembre 2019

  254. Número 254 · Enero 2020

  255. Número 255 · Enero 2020

  256. Número 256 · Enero 2020

  257. Número 257 · Febrero 2020

  258. Número 258 · Marzo 2020

  259. Número 259 · Abril 2020

  260. Número 260 · Mayo 2020

  261. Número 261 · Junio 2020

  262. Número 262 · Julio 2020

  263. Número 263 · Agosto 2020

  264. Número 264 · Septiembre 2020

  265. Número 265 · Octubre 2020

  266. Número 266 · Noviembre 2020

  267. Número 267 · Diciembre 2020

  268. Número 268 · Enero 2021

  269. Número 269 · Febrero 2021

  270. Número 270 · Marzo 2021

  271. Número 271 · Abril 2021

  272. Número 272 · Mayo 2021

CTXT necesita 15.000 socias/os para seguir creciendo. Suscríbete a CTXT

TELMO PIEVANI / EVOLUCIONISTA

“Muchas de las características que nos hacen humanos se deben al hecho de que somos migrantes”

Lorenzo Pasqualini 28/11/2018

<p>Telmo Pievani</p>

Telmo Pievani

Cirone-Musi

A diferencia de otros medios, en CTXT mantenemos todos nuestros artículos en abierto. Nuestra apuesta es recuperar el espíritu de la prensa independiente: ser un servicio público. Si puedes permitirte pagar 4 euros al mes, apoya a CTXT. ¡Suscríbete!

CTXT es un medio pequeño pero sus luchas son grandes. Necesitamos tu ayuda para seguir avanzando. Puedes suscribirte en agora.ctxt.es o hacer una donación aquí:

Telmo Pievani, filósofo de la ciencia, divulgador y experto en evolucionismo estuvo hace poco en España impartiendo una conferencia en el Instituto Italiano de Cultura de Madrid, durante la Semana de la ciencia. La charla tenía como título Homo sapiens, la especie niña porque “hasta hace muy poco, compartíamos el planeta con al menos otras tres especies humanas diferentes de nosotros”. Como nuestros antepasados, seguimos siendo migrantes solo que hoy esos desplazamientos son intencionales y mucho más rápidos. La geografía sigue siendo esencialmente la misma. Las principales migraciones paleolíticas comenzaron desde África subsahariana, cruzaron el Sáhara y luego regresaron al Mediterráneo y al Medio Oriente y finalmente a Asia y Europa, lo cual no es muy diferente de lo que pasa hoy.

“Homo sapiens, la especie niña” revela los descubrimientos más recientes en el campo de la evolución humana. ¿Todavía hoy se descubren cosas nuevas sobre nuestra historia?

La paleoantropología es una de las disciplinas que más se actualiza. Por eso, como filósofo de la ciencia,  me apasiona. Los manuales que se usaban en la universidad hace diez años, incluso cinco, deberían volverse a escribir de cabo a rabo. En los últimos cinco o seis años hemos descubierto tres o cuatro nuevas especies humanas. Todo el modelo de referencia ha cambiado. Los nuevos datos moleculares llegan a alcanzar más de cien mil años y la antropología molecular está ahora estrechamente relacionada con la paleontología. Es un campo que ha cambiado por completo. Mi papel como filósofo de la ciencia y evolucionista es tratar de comprender lo que está sucediendo y, sobre todo, reunir diferentes lenguajes. La evolución humana se reconstruye a través de científicos que tratan con fósiles, biólogos moleculares, bioinformáticos, arqueólogos, biogeógrafos y climatólogos, disciplinas muy diferentes entre sí. Así que necesitamos modelos que puedan juntar datos diferentes.

¿Por qué eligió hablar  de una ‘especie niña’ para esta conferencia?

Me pidieron que eligiera la infancia como tema porque este año la Semana de la Ciencia de Madrid tiene como tema principal la infancia. En términos evolutivos, esto da mucho juego porque la especie Homo sapiens es una especie infantil tanto desde el punto de vista evolutivo, filogenético, como desde el punto de vista del proceso de desarrollo. Somos una especie muy joven, la última rama de un arbusto complicado de formas que se han ramificado hace muy poco tiempo. Hasta hace muy poco, compartíamos el planeta con al menos otras tres especies humanas diferentes de nosotros, y esta es una de las grandes noticias que ha transformado la paleoantropología en los últimos años.

También somos una especie infantil desde el punto de vista del proceso de desarrollo ontogenético. Una de las características clave que separó el género Homo del resto de los homínidos fue esta mayor desaceleración del proceso de crecimiento, que se denomina neotenia, por lo que las formas adultas tienden a mantener características cada vez más juveniles, y esto ha sido nuestro gran secreto, muy exitoso para nosotros. Así que somos, de entre todos, el mono que se queda más tiempo en el período de la infancia y la adolescencia. Es una adaptación muy costosa porque implica que tienes cachorros frágiles y totalmente dependientes de sus padres durante mucho tiempo. Al mismo tiempo, nos da ventajas importantes, como la evolución cultural, la apreciación, el juego.

Una de las cosas quizás más fascinantes en la historia de la humanidad es la enorme importancia que ha tenido la migración. La pregunta es: ¿puede la historia de nuestra especie enseñarnos algo sobre el gran fenómeno de las migraciones actuales, un tema de gran relevancia?

Las migraciones, en el pasado, fueron subestimadas en el contexto de la evolución humana. Esta evolución se ha estudiado solo desde un punto de vista genealógico. Pero habíamos subestimado el otro lado de la evolución: el geográfico. La evolución tiene lugar no solo en el tiempo, sino también en el espacio.

casi el 80% de las personas que se ven obligadas a migrar lo hacen por el cambio climático

El hecho de que hasta hace cincuenta milenios (anteayer, desde un punto de vista evolutivo, incluso más en términos geológicos), el Homo sapiens compartiera la tierra con otras especies humanas, solo puede explicarse por las migraciones. En los últimos años hemos entendido que el Homo sapiens fue la última ola de migración fuera de África, precedida por oleadas anteriores, al menos dos, hace unos dos millones de años, y la otra hace unos 800.000 años (con el Homo heidelbergensis muy importante también en los sitios arqueológicos españoles), y la última, la migración de Sapiens fuera de África. Cuando el Homo sapiens sale de África encuentra a los descendientes de aquellos que habían emigrado en oleadas anteriores.Somos migrantes desde hace dos millones de años. La migración es, por lo tanto, una característica del género Homo. La razón de esto es difícil de reconstruir. Tal vez porque el género Homo tuvo que adaptarse a un clima muy inestable. A partir del Pleistoceno comienzan las fases de las oscilaciones climáticas y todo cambia muy rápidamente: las bandas de vegetación se mueven, el desierto se ensancha, los recursos se mueven. Y sabemos que en los mamíferos (y no solo) el movimiento es una estrategia adaptativa en un contexto inestable. De la migración hemos aprendido adaptabilidad y flexibilidad. Muchas de las características que nos hacen humanos son hijas del hecho de que somos migrantes.

El Homo sapiens es el que más ha migrado y ha hecho de la migración su estrategia. Y, por lo tanto, también de invadir los nichos ecológicos ya ocupados por otras especies humanas.

El vínculo con la inmigración de hoy está ahí, pero debe ser correctamente contextualizado. Las migraciones de hoy son diferentes de las paleolíticas: son intencionales, mucho más rápidas, pero hay algo en común. La geografía, por ejemplo, es esencialmente la misma. Las principales migraciones antiguas, paleolíticas, todas empezaron desde el África subsahariana, cruzaron el Sáhara y luego regresaron al Mediterráneo y al Medio Oriente y finalmente a Asia y Europa, lo cual no es muy diferente de lo que pasa hoy. Y el otro rasgo común, profundo, es el clima. El clima siempre está ahí como elemento fundamental. Tanto para los prehistóricos como para los de hoy. Según datos de las Naciones Unidas, casi el 80% de las personas que se ven obligadas a migrar lo hacen por el cambio climático. Obviamente, la gran diferencia es que hoy en día estos cambios climáticos son inducidos por nuestra especie.

En los últimos años ha habido una enorme progreso en el estudio de la historia de la humanidad. Sin embargo, también hay una oposición constante al evolucionismo, un intento de cuestionar, sin base científica,  la evolución de las especies. Esto no sucede con otras teorías científicas, como las de la física. ¿Por qué esta furia contra la teoría de la evolución?

Los negacionismos más importantes de hoy no tienen que ver con la astrofísica o la física, y esto es extraño. Descubrir que vivimos en el tercer planeta de cualquier sistema solar, en el borde de cualquier galaxia, rodeado de miles de planetas solares adicionales que podrían albergar vida, debería hacernos sentir  desorientación, soledad, hacer que reflexionemos sobre que no somos el centro del universo. En cambio, la teoría de la evolución continúa provocando estas oposiciones.

El otro campo en el que los negacionistas son fuertes es el del cambio climático. En ese caso, probablemente el elemento fundamental es que el reconocimiento de este impacto de origen antrópico nos empuja a cambiar el modelo de vida, a cambiar los modelos de desarrollo, y esto nos molesta.

Respecto a la evolución, en mi opinión hay oposiciones religiosas, pero no son suficientes para explicar tal oposición. Por ejemplo, en el mundo católico ha habido una gran evolución en las posiciones, lo que no sucede en el mundo musulmán. En mi opinión, el aspecto religioso no es el único.

Tenemos una mente teleológica, reconstruimos los eventos de manera lineal, de manera ordenada y finalista. La evolución, sin embargo, te explica que una serie de factores como variaciones aleatorias, presiones selectivas ecológicas contingentes, cambios ambientales contingentes, giros aleatorios, adaptaciones a contextos más diversos, producen una biodiversidad maravillosa en la tierra, incluidos nosotros mismos. Así que hay un problema cognitivo. Darwin ya había dicho que para que la gente acepte nuestra teoría harán falta generaciones. Después de un siglo y medio, muchos todavía no aceptan esta realidad, porque ya no es una teoría, es una realidad.

¿Lo es?

Una teoría científica corroborada y consolidada no es una opinión, se convierte en una idea consolidada. Pero esto es muy difícil de hacer entender al público. El consenso científico es la situación en la que, después de generaciones de trabajo, los investigadores tienen una idea consolidada para explicar un cierto tipo de fenómenos. Luego, esta explicación consolidada y corroborada podrá integrarse, revisarse y actualizarse en el futuro. La ciencia nunca es estática, siempre tiene un proceso de revisión. Pero esto no significa que no esté fuertemente consolidada y corroborada por datos convergentes. Por lo tanto, que las vacunas no producen autismo no es una opinión, sino un hecho consolidado por una serie de datos objetivos, como se dice en la ciencia, más allá de toda duda razonable.

El problema es que a veces en los medios se producen debates  científicos y no científicos, como si estuvieran en el mismo nivel.

Ese es un error muy serio. Los medios tienen ante sí una una audiencia de no expertos, y si enfrentan dos voces que no están en el mismo nivel, porque una es competente en el tema y otra no, al final consiguen que el público ponga todo al mismo nivel. Si un programa de entrevistas, por ejemplo, está preparado de esa manera, incluso antes de empezar, ya ha producido desinformación.

Antes hablamos de migraciones. Pero otro tema importante es nuestra relación con el medioambiente, que condiciona de manera clara la evolución de la especie. Cuando se producen cambios ambientales muy marcados y rápidos, la evolución puede interrumpirse, incluso puede haber una extinción. La pregunta es: ¿la especie humana, con sus acciones, está poniendo en peligro su existencia y la de otras especies? ¿Ha sucedido alguna vez algo semejante?

No, no había sucedido antes. El Homo sapiens puede convertirse, si continúa así, en la primera especie en auto-amenazarse ella sola. La evolución tomada en general es siempre un equilibrio entre un impulso desde abajo, que es el de la diversidad genética y la capacidad de reproducirse, y el contexto ambiental. Todas las dinámicas evolutivas se sitúan dentro de esa lógica.

El Homo sapiens puede convertirse, si continúa así, en la primera especie en autoamenazarse ella sola

Si una especie está acostumbrada a vivir en su nicho ecológico y su nicho se perturba demasiado rápido, no tiene tiempo para reaccionar ante esta perturbación. Lo que, sin embargo, ya le ha ocurrido a esas especies humanas de las que hablamos antes y que se han extinguido. A veces, por suerte, raramente, este cambio tiene lugar a escala global. En ese punto el juego evolutivo salta.

Lo paradójico hoy es que, según los datos publicados en las revistas científicas más importantes del mundo, las actividades humanas están reduciendo la biodiversidad hasta tal punto que ya hemos eliminado casi el 30% de las especies existentes en la Tierra. Esto nunca había sucedido en la evolución. Esta es, por lo tanto, la sexta extinción en masa, y se está produciendo a una velocidad nunca antes vista. Antes, las extinciones ocurrían durante milenios, ahora tienen lugar a lo largo de siglos o incluso décadas.

Lo absurdo es que nosotros estamos creando esa extinción y somos nosotros los que sufriremos el peor daño. Los ecosistemas serán cada vez más pobres, tendremos efectos en el ciclo del agua, en la fertilidad del suelo, en la polinización. Los insectos polinizadores se están reduciendo cada vez más, y esto tendrá repercusiones importantes en los cultivos.

¿Puede sugerir un recorrido por los yacimientos prehistóricos en España?

Hay tantos que hay muchas opciones para elegir. Atapuerca, cerca de Burgos, es un santuario; se pueden ver todas las estratificaciones de la población de la Península Ibérica en varias etapas y, por lo tanto, de Europa; es algo muy raro. Primero Homo antecesor, luego Homo heidelbergensis, Neandertal y luego Sapiens. El museo de la evolución humana en Burgos es el mejor del mundo en ese campo. Luego se puede hacer un recorrido por el área cántabra para visitar el arte rupestre del Homo sapiens, que puede que también sea Neandertal…, habrá que ver los resultados de los nuevos estudios. Y luego concluiría con Gibraltar porque ahora estamos seguros de que fue el último lugar donde sobrevivieron los últimos Neandertales.

Entonces  Gibraltar fue el último reducto de la última especie humana, no Sapiens, uno de nuestros primos y,  desde ese momento hemos sido los únicos humanos en la Tierra.

Cuando se extinguieron en toda Europa, una pequeña población de neandertales, algunos clanes familiares, permanecieron en Gibraltar en esas hermosas cuevas orientadas hacia el sur. Y allí, probablemente, sin darse cuenta de lo que estaba sucediendo en el resto de Europa y España, cazando moluscos y focas, sobrevivieron durante unos pocos miles de años más. Y luego, no se sabe por qué, no se movieron de allí, siempre me pregunto por qué no cruzaron al otro lado (a África ndt).

Así que sí, Gibraltar fue el último reducto de especie humana no Sapiens, Eso sucedió hace entre 38 y 40 milenios. Así que, hasta hace cincuenta milenios en España había otra especie humana que se movía y vivía, que no éramos nosotros, inteligentes como nosotros, pero a su manera, y esto siempre es algo muy importante para recordar porque la evolución es diversidad.

Autor >

Lorenzo Pasqualini

Suscríbete a CTXT

Orgullosas
de llegar tarde
a las últimas noticias

Gracias a tu suscripción podemos ejercer un periodismo público y en libertad.
¿Quieres suscribirte a CTXT por solo 6 euros al mes? Pulsa aquí

Artículos relacionados >

1 comentario(s)

¿Quieres decir algo? + Déjanos un comentario

  1. cayetano

    La evolución que provoca aceleración del cambio climático, sexta extinción, explosión demográfica y depredadora del medio, no es evolución biológica sino social, se llama capitalismo, sólo hay que mirar los datos históricos y su aceleración desde el nacimiento del capitalismo. El valor del trabajo como mediador de la relación social, la productividad medida por tiempo de trabajo por unidad de producto con destino a la maximización de beneficio, la necesidad de crecimiento económico fundado en el valor del trabajo, son ejes radicales de la nocividad capitalista como sistema, además de otros secundarios. Pero la responsable no es la evolución biológica sino la social que ha desembocado en el capitalismo, y peor aun, la mutación que sufre hoy día junto a las condiciones ecosistémicas complican y acercan más aun la posibilidad de extinción. Al mismo tiempo la posibilidad tecnica de superación es más cercana, pero requiere formateo sistémico. Un cordial saludo.

    Hace 2 años 5 meses

Deja un comentario


Los comentarios solo están habilitados para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí