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Tribuna

Ay Nicaragua, Nicaragüita

La brutal represión policial contra las protestas sociales se salda ya con al menos 212 muertos. El Gobierno niega estos hechos y denuncia una conspiración

Simon Ticehurst 27/06/2018

<p>Manifestación por la paz en Managua (Nicaragua) del 24 de abril.</p>

Manifestación por la paz en Managua (Nicaragua) del 24 de abril.

Daniel Cruz

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Esta semana regresé a Nicaragua, de nuevo en conflicto. Miles de estudiantes universitarios comenzaron protestando en las calles, en los primeros días, contra una reforma regresiva del seguro social. Con la respuesta represiva del Gobierno, la protesta ha evolucionado. Creció la inconformidad y el hartazgo hacia la clase política, a raíz de la corrupción y falta de democracia, una situación común a muchos países en la región. Ahora las protestas piden justicia para las víctimas que han dejado los enfrentamientos.

La historia de Nicaragua en el último siglo ha estado marcada por la violencia: intervenciones militares, la lucha nacionalista de Sandino, el represivo régimen de Somoza, la insurrección y victoria revolucionaria sandinista, la injusta e ilegal guerra de los contras.

Esta vez, en cambio, no hay una intervención imperialista, y tampoco hay una insurrección armada. Pero la protesta de las personas de a pie está siendo respondida con una violencia brutal y letal. En ello coinciden todas las organizaciones defensoras de los derechos humanos. Hay más de 170 muertos cuando escribo estas líneas (la cifra ya asciende a 212).

Unos días atrás, el ejemplo fue emblemático. En el Día de las Madres, que se celebra el 30 de mayo en Nicaragua, fue atacada una marcha encabezada por las madres de estudiantes universitarios asesinados. Por las noches circulan los llamados “motorizados” (grupos parapoliciales) armados, que siembran el miedo con total impunidad. Este fin de semana, una familia completa de 6 personas, incluyendo un bebé de ocho meses y un niño de 2, murió calcinada dentro de su propia casa. Hay testimonios de que varios grupos parapoliciales prendieron fuego a la vivienda porque la familia no quiso dejar entrar a los francotiradores de estos grupos, que pretendían apostarse en el techo para atacar a civiles.

Cada mañana se hace un nuevo recuento de más y más muertos, y heridos.

El diálogo no avanza. Con la represión no hay condiciones y, sin diálogo, es difícil entrever siquiera una solución política. Daniel Ortega dice que se queda. Los manifestantes piden que se vayan tanto él como su esposa, Rosario Murillo. Es prácticamente seguro que algún día tendrán que irse. Pero ahora se especula sobre cómo y cuándo, si de forma adelantada, pacífica y ordenada, o de forma lenta y violenta.

Mientras tanto, continúa la masacre.

En este impasse tenebroso, lo primero que se tendría que pensar en serio es cómo garantizar los derechos humanos. En mayo, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) elaboró un informe en el que evidencia graves violaciones a los derechos humanos y la represión “a cargo de la Policía Nacional, sus fuerzas antimotines y grupos parapoliciales.” El mismo mes, Amnistía Internacional publicó su informe Disparar a matar, que concluye que “las autoridades nicaragüenses, incluso las más altas, implementaron y mantuvieron una estrategia de represión, en ocasiones intencionalmente letal, a lo largo de las semanas de protesta”.

El Gobierno niega estos hechos. Rosario Murillo ha argumentado que las noticias son falsas y plantea un relato alternativo. Su versión es que se trata de violencia generada por grupos políticos de oposición y denuncia una “conspiración delincuencial que, desde la intimidación, el miedo, las amenazas y el terror, ha pretendido entregar el país a la delincuencia y al crimen organizado”. Es un relato que se difunde a través de todos los medios de comunicación que controla el Gobierno. Otro relato muy diferente circula por las redes sociales, entre jóvenes y universitarios que empiezan a ser protagonistas de su propia historia.

Ante este relato “alternativo” del Gobierno, tan alejado de la realidad, resulta imprescindible que haya una vigilancia internacional sobre lo que está pasando en Nicaragua. Curiosamente, durante los cuatro días que estuvo la CIDH en Nicaragua, no hubo muertos en la calle. La propia Comisión ha propuesto crear un grupo de expertos independientes para investigar e identificar los responsables de los abusos.  Es un buen primer paso. También habría que desmontar los aparatos de represión y supervisar procesos judiciales que garanticen que finalmente habrá justicia para las personas fallecidas y sus familiares. Y hay que mirar no solo a Managua, sino al conjunto del país, cuyas carreteras están trancadas y donde para miles de personas se dificulta el acceso y el abastecimiento de combustible y alimentos.

El desafío más grande será encontrar una transición de salida a la crisis política, que solo puede hacerse realidad empezando por atender a las causas que la generaron. Adelantar directamente las elecciones no es una solución. Es más, sin una reforma del sistema electoral actual, que con frecuencia se denuncia que está amañado, el riesgo es que vuelva a ocurrir lo mismo una y otra vez. Hay que reformar el sistema electoral pero también renovar con profundidad el sistema político, que se percibe como carcomido desde adentro. La única manera de abordar esta necesidad es con presencia política internacional, acordando las reglas de esa transición por la vía del diálogo.

La captura política del Estado es un fenómeno muy extendido en Latinoamérica, producto de una fundación o una transición democrática frágil en muchos países. Permite a las élites económicas proteger sus intereses. Concentra la riqueza y el poder, es soberbia y patriarcal. Y es el principal obstáculo para reducir la pobreza y desigualdad. En su forma más sutil, convive con las reglas de la democracia. En su forma más cruda, las reglas de la democracia no importan lo más mínimo. Por eso también la presencia internacional resulta tan importante para ayudar a intermediar el cambio y la transición. Para que una mirada externa asegure la limpieza del diálogo y la protección de las vidas en riesgo.

Después de muchos años de compromiso personal con Nicaragua, veo con asombro como se repite la historia. Hablé con una amiga sandinista que luchó en la insurrección contra la dictadura de Somoza. Me dijo: “Nunca pensé que iban a matar a nuestra propia gente. Esto es lo mismo que Somoza.” El libro Rebelión en la Granja de George Orwell termina de la misma forma: “No había duda de la transformación ocurrida en las caras de los cerdos. Los animales asombrados pasaron su mirada del cerdo al hombre, y del hombre al cerdo; y, nuevamente, del cerdo al hombre; pero ya era imposible distinguir quién era uno y quien era otro”.

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Simon Ticehurst es director regional de Oxfam en América Latina y el Caribe.

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6 comentario(s)

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  1. Alejandro

    ¿A estas alturas alguien se puede creer la versión yanqui que tú estás dando, Simon Ticehurst? ¿Dices que no hay intervención imperialista ni insurrección armada? Esta copia de las guarimbas venezolanas huele a cualquier cosa menos a una protesta popular genuina. El decreto del gobierno fue retirado al principio de estas algaradas callejeras, lo que no evitó que siguieran, y después pidiendo que Daniel Ortega dejara el gobierno cuando no llega a dos años que ganó las elecciones con un 70%. Si escribes para tontos dilo al principio del artículo y no sigo leyendo

    Hace 3 años 5 meses

  2. Solentiname

    En este artículo como en otros se hace referencia a los "medios de comunicación que controla el gobierno" nicaragüense. En una búsqueda sobre periódicos diarios en Nicaragua encuentro siete y todos ellos están contra Daniel Ortega. La pregunta no es capciosa, simplemente lo ignoro: ¿Cuáles son esos periódicos controlados por el gobierno?. Me llama la atención que el autor Simón Ticehurst no mencione en todo el artículo el papel de Estados Unidos y las agencias humanitarias de la CIA.

    Hace 3 años 5 meses

  3. Juan López

    Señor Pedro Tostado,intermediario del libelo de Vicente Feliú, solamente me va a hacer falta una frase relativamente corta para desmontar todos los supuestos argumento del articulo " Hay 212 muertos civiles y tres o cuatro muertos por parte de las fuerzas del Estado,tan muertos unos como otros. De que golpe de Estado gringo estamos hablando?. Podría desmontar con datos todos los argumentos del articulo pero no merece la pena por que no hay peor sordo que el que no quiere oir." .Un saludito ya informarse mejor.

    Hace 3 años 5 meses

  4. francisco rodriguez criado

    ¿OXFAM? Pero hombre, ¿qué tipo de seriedad es ésta en la que un miembro de tan denostada organización critica un gobierno sandinista? De donde tiene que hablar este señor es de Haití y de cómo han resuelto ese deleznable affaire que les ha retratado a vista de todo el mundo.

    Hace 3 años 5 meses

  5. Jose

    El pueblo nicaragüense acabará con la opresión de un partido único que bajo grandes proclamas de socialismo mantiene a su pueblo en una miseria abyecta. Has visto las chozas inmundas en las que vive allí la gente?

    Hace 3 años 5 meses

  6. Pedro Tostado

    Otra opinión muy distinta sobre lo que pasa en Nicaragua de Vicente Feliu: ¿POR QUÉ LOS GRINGOS DECIDIERON MONTARLE A DANIEL ORTEGA UN GOLPE DE ESTADO? Amaru Barahona Un amigo me preguntó: - ¿”Por qué los gringos (se refería a las 15 agencias que, incluida la CIA, conforman la “comunidad de inteligencia” de USA), decidieron montarle a Daniel Ortega un golpe de Estado si la política económica de su gobierno ha estado rigurosamente tutelada por el FMI; y el crecimiento económico de que ha hecho gala (un promedio próximo al 5 % anual) ha sido un crecimiento neoliberal, con sus característicos rasgos de profundización de la desigualdad. Aunque haya tratado de paliar los efectos de las políticas FMI, con programas asistenciales mientras contó con la ayuda venezolana? Le respondí: *) Por algo que la demonización de Ortega se niega a ver, y que los gringos no pueden perdonar. Me refiero al grado de independencia en política internacional que ha practicado su gobierno: -) Las relaciones de colaboración con Rusia, China, Irán, Libia (antes que tumbaran a Gadafi), Cuba, Venezuela. -) La defensa consecuente de la causa palestina. -) La integración al ALBA, la promoción de la CELADE y la integración latinoamericana. -) El papel protagónico que jugó en defensa del gobierno legítimo de Mel Zelaya en Honduras, contra el golpe de Estado duro (nada de blando) cuyas secuelas aún padece el pueblo hondureño. -) La presidencia de Miguel d'Escoto (ya fallecido) en la Asamblea de la ONU, quien desarrolló una gestión brillante y de elevado consenso, en pro de la democratización de ese organismo. -) Algo que los medios han tratado frívolamente: la firma de un acuerdo con los chinos para construir un canal interoceánico. En realidad, detrás del acuerdo estaba el gobierno chino y su estrategia de construcción de redes de infraestructura a nivel mundial para la comercialización de sus mercancías (“La Nueva Ruta de la Seda”). Los chinos han gastado en este proyecto entre 700 u 800 millones de dólares sólo en estudios (estudio de impacto ambiental y estudio financiero, realizados por las firmas más prestigiosas del mundo en su campo). El proyecto se estancó, o perdió viabilidad, por razones que me demandarían mucho espacio explicar aquí. -) El ejército se salió del “tubo” estadounidense, y los soldados nicas ya no participan en las guerras imperiales, como cuando el presidente Bolaños los mandó como carne de cañón a la guerra de Irak. - La DEA no dirige la lucha contra el narcotráfico. *) Por que los gringos encontraron los cómplices nativos para echar andar el golpe: los MRS (“movimiento de renovación sandinista”) y su cadena de ONG mercenarias. *) Por último, hay que considerar que el golpe de Estado se monta en un contexto en que los gringos están empeñados en recuperar su “patio trasero” latinoamericano. Han desatado una ofensiva implacable, en concurso con las oligarquías colonizadas, para desestabilizar y destruir todos los gobiernos que han manifestado algún grado de independencia, por mínimo que sea, respecto a las directrices de su política exterior. ---------------- Yo agregaría, que Nicaragua es el único país de Centroamérica que puede frenar la droga hacia Estados Unidos, cosa que a ellos no les conviene. Abrazos. Vicente Feliú

    Hace 3 años 5 meses

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