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Tribuna

Follamos para ser hombres. Los límites de la empatía como puerta de la virilidad

En el sexo no sólo se plantea una forma de establecer relaciones sociales, más o menos justas, también se dirime una identidad. Trabajar sobre las prácticas sexuales masculinas es trabajar con la identidad del hombre

Lionel S. Delgado 13/06/2018

<p>Fotograma de la película <em>In the mood for love</em>. Wong Kar-wai, 2000. </p>

Fotograma de la película In the mood for love. Wong Kar-wai, 2000. 

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Hace poco, un amigo me dijo algo brutal: “El sexo es como una tortilla: puede estar seca y el que la cocina posiblemente lo sabe pero, o le gusta así o no sabe cómo hacerla mejor”. Con tan provocadora intervención la conversación giró hacia lo que podemos y lo que nos gustaría hacer como hombres con nuestras relaciones sexuales. Este artículo va de eso.

La impotencia de sabernos al mismo tiempo víctima y verdugo, nos da rabia: por un lado, sabemos que no hemos decidido (del todo) cómo vivir nuestra sexualidad. Una cultura penosa y una dejadez imperdonable por parte de las generaciones que nos educaron incrustaron en nuestro cuerpo unos códigos y una inseguridad que llevamos marcados a fuego. Pero, al mismo tiempo, como hombres sensibilizados que intentan ser “aliados” del feminismo entendemos lo insultante de estar hablando en términos de víctimas cuando es imposible no verse reflejado en alguna de las historias de violencia del #YoTambién o del #Cuéntalo.

No nos sentimos culpables, pero tampoco creemos que seamos víctimas ¿Cómo se habita ese punto medio entre la culpabilidad agnóstica (sé que sigo haciendo las cosas como la mierda) y la exculpación estructural (sé que gran parte de lo que soy se debe a la sociedad)?

Concebir la sexualidad como si las prácticas fuesen desligables de las subjetividades es discutible

Hace poco, Beatriz Gimeno defendía como piedra angular de una sexualidad ética la figura de la empatía, en un artículo que dio mucho que hablar. Es una apuesta sugerente como ideal regulativo o como meta, pero peliagudo por su aparente sencillez: ¿qué puede ser más sencillo que tener sexo con empatía? Pero concebir la sexualidad como si las prácticas fuesen desligables de las subjetividades es discutible. En el sexo no sólo se plantea una forma de establecer relaciones sociales, más o menos justas, en el sexo también se dirime una identidad. Trabajar sobre las prácticas sexuales masculinas es trabajar con la identidad del hombre. Y para esto no hay atajos o trucos: cambiar la forma en la que el hombre folla supone cambiar la propia masculinidad.

El dilema del huevo o la gallina, adaptado a este caso, se pregunta si son las prácticas las que se desprenden de identidades previas –follamos como somos– o si las prácticas crean identidad –somos como follamos–. Seguramente se trate de un proceso bidireccional donde ambos elementos se modifican mutuamente. Por eso, intervenir sólo sobre un factor, por ejemplo sugerir que se folle con más empatía, no soluciona mucho. Al revés: soluciones aparentemente sencillas provocan frustración por no saber/poder ponerlas en marcha.

El sexo y la identidad

Al hablar de sexo es frecuente caer en el voluntarismo –“todo depende de la voluntad”–, como si follar fuese una cuestión de laboratorio –“añado un poco por aquí, quito un poco por allá”–, como si de verdad fuésemos una simple máquina de inputs y outputs que, hechos los cálculos correctos, podemos hacer funcionar de la forma deseada. Eso presupone no solo que tendríamos capacidad de modificar a voluntad deseos, prácticas e ideas, sino también que somos plenamente conscientes de lo que nos pasa o de lo que hacemos, cosa que no siempre es así.

Esto es especialmente discutible para la sexualidad masculina: aunque siempre es arriesgado generalizar debido a las muchas excepciones o casos particulares, puede decirse que tradicionalmente el hombre, al haberse puesto a sí mismo como punto neutro y objetivo, no se ha preocupado sobre cómo ser hombre condiciona su vida. Esta falta de reflexión sobre lo que nos pasa nos vuelve una auténtica caja negra para nosotros mismos.

 Como un músculo, la capacidad de leerse uno mismo se atrofia: al hombre le pesa el “analfabetismo emocional

Pero no es por falta de interés. ¡Pensar que al hombre no le interesa reflexionar sobre lo que hace o cómo se siente es estúpido! No somos brutos insensibles. Se trata más bien de una falta de modelos –muchas veces no sabemos cómo hablar y de una falta de espacios –con quién y dónde hablar–. Como un músculo, la capacidad de leerse uno mismo se atrofia: al hombre le pesa el “analfabetismo emocional.

Aplicado al sexo, todo esto es muy resbaladizo. Loola Pérez cuestionaba hace poco que la empatía fuese obligatoria o que incluso tengamos responsabilidad sobre el deseo del otro. El revuelo se levantó porque parecía estar defendiendo un tipo de sexualidad masculina que al feminismo le ha costado mucho identificar como fuertemente violenta. Independientemente de si se piensa que hay que establecer “un manual” de la sexualidad feminista o no –yo en esto estoy con Loola Pérez en su rechazo a los códigos del “buen deseo”–, resulta poco discutible que existe un problema con la sexualidad masculina.

Uno puede pensar que el caso de La Manada o de los jóvenes Incel es cosa de “locos”, un distanciamiento para no sentir que tenemos algo de ellos en nosotros. Pero no nos engañemos: la cultura es una niebla en la que nos empapamos todas; compartimos, lo queramos o no, parte del material del que están hechos esos “locos”. Y, o bien pensamos cuánto tenemos de ellos y cómo lo gestionamos, o nos condenamos a no entendernos y a cometer actos de mierda sin saber muy bien cómo ni por qué.

La mujer-símbolo

Decía la asambleísta ecuatoriana Rosana Alvarado (que ya nos suena mucho por ese tremendo himno llamado Lisístrata, de la genial Gata Cattana) que la mujer sigue siendo leída desde la simbología cristiana: “La mujer, si no es prostituta es que es tonta, pero si es que no es ninguna de las dos, lo que sí es seguro es que es mala. Las mujeres no somos ni malévolas, ni malignas, no engendramos el demonio y tampoco somos santas porque nos santificamos cuando llegamos a ser madres”.

Que no pase por alto que se lo está diciendo a hombres. Y es así porque, para el hombre, la mujer sigue siendo eminentemente un símbolo de estatus social –la mujer como Reflejo de mi Posición–, de bienestar emocional –la mujer como salvación–, de triunfo sexual –la mujer como trofeo)–o de atribución de la culpa –la mujer como perdición–. De muchos tipos pero un símbolo al fin y al cabo.

El acceso a la mujer sexualizada es un paso fundamental en la formación de la identidad masculina

El símbolo fundamental que el hombre lee en la mujer es el de “ser sexual” siendo el sexo para el hombre la puerta por excelencia de acceso a la virilidad. Si la mujer es el acceso al sexo y el sexo es lo que le permite separarse radicalmente de la figura del “niño” y del “homosexual” –dos figuras contra las que luchamos constantemente–, el acceso a la mujer sexualizada es un paso fundamental en la formación de la identidad masculina.

Si bien el sexo/exigencia ritual se sobredimensiona en la juventud, de adultos nos sigue trayendo de cabeza: hoy en día, aunque se haya fracturado (relativamente) la noción del hombre macho/fuerte/exitoso, sigue habiendo en la vida psicológica masculina un miedo omnipresente ligado al fracaso y a la duda sobre su virilidad. Nos esforzamos en demostrar nuestra valía porque no hacerlo supone caer en la decepción, frente a los demás y frente a uno. Esta necesidad de validación es constante, debemos representar el rol masculino siempre como si estuviésemos todos esperando al mínimo fallo para constatar la –fatal y definitiva– caída en “lo homosexual –como categoría moral–. Por eso necesitamos follar sí o sí: el sexo aparece como una práctica validadora –demarca hombres de no-hombres, exitosos de fracasados, viriles de hombres “fallidos” que nos cae como una losa.

El follar masculino

En el sexo, el hombre habla consigo mismo

Recuerdo haber mentido algunas veces sobre mi última experiencia sexual, y deprimirme por las largas temporadas sin sexo. Recuerdo también mentir sobre el tener novia en la adolescencia, cuando hacer los primeros pinitos en ese campo era un símbolo de distinción. Luego llegó el sexo real y las cosas no mejoraron mucho. Nunca me olvido de una entrevista que le hicieron a Lurdes Orellana, en la cual la sexóloga feminista hablaba de cómo en la sexualidad, frente al imperativo de cuidado del otro que interioriza la mujer, la forma de enfocar el sexo para el hombre es la de “no te voy a ver a ti sino que sólo me voy a ver a mí”.

En el sexo, el hombre habla consigo mismo: el acto sexual es un espejo donde veo (e intento modular) el reflejo que me devuelve la otra persona. Aunque cada caso es distinto, la importancia de cómo nos vemos a nosotros mismos en el sexo es básica: a veces, al hacerla correr hasta el máximo nos vemos como exitosos, dominándola nos vemos fuertes y viriles, mostrándonos cariñosos y sensibles el reflejo es de buena persona. Depende de la persona, depende del momento, depende de la situación, claro; pero, en general, el sexo como espejo lleva el juicio de la validación hasta el encuentro más íntimo.

Esto hace que el disfrute corporal pase a segundo nivel; hablando en plata, el placer neto del cuerpo que extrae el hombre del sexo no es para tanto, y mucho menos si la importancia se coloca en el orgasmo –los 6 segundos más importantes de nuestra cultura sexualizada–. Pero entonces, ¿qué placer extrae el hombre del sexo? Otros. Fundamentalmente tres, según la persona, según el caso y según el momento:

  • Placer egocéntrico (me veo dando placer y eso me causa placer).
  • Placer visual (el sexo como experiencia visual de un cuerpo penetrado que se tuerce, se estira o gime).
  • Placer de rol (representar, consensuadamente o no, una actitud determinada, a veces dando rienda suelta a deseos de dominación o sumisión).

Esto no es necesariamente un problema. Este carácter narcisista e inseguro del acto sexual no lo convierte en un acto de violencia, pero sí que pone obstáculos para el bienestar emocional en lo sexual: el sexo como espejo es frustrante para el hombre. Para la mujer, las consecuencias son diversas y ellas las pueden relatar mejor.

Ante esto, ¿tenemos herramientas para cambiar la forma en la que pensamos/practicamos el sexo? ¿Basta con exigirle al hombre que folle con empatía? ¿Es la falta de empatía el verdadero problema?

Como dice el trabajador social Bob Pease, cambiar las relaciones de género viene por cambiar necesariamente las subjetividades. El sexo, entonces, es diferente a la tortilla: con la tortilla no hay asunto de identidad. Si no eres un chef especializado cuya valoración dependa de la tortilla no te identificas con la tortilla. El sexo, en cambio, habla de nosotros como hombres y por lo tanto, hasta que no apuntemos a nuestra forma de entendernos desde el sexo y la virilidad, seguirá siendo un espejo, un examen, un certificado de hombría.

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  1. Tatiana

    Muchas gracias por el artículo. Yo también me he emocionado con la frase:"No somos brutos insensibles", me alegra porque yo nunca lo pensé. Con respecto al tema de la identidad y el sexo, me siento muy reconocida en lo que escribes, a pesar de ser mujer. ¿A caso hay alguna acción que no tiene que ver con alguna expressión/confirmación de nuestra identidad? Y¿ Y puede separarse nuestra identidad desde nuestro entorno cultural y las experiencias que hemos tenído en él? Yo diría que no. En todo caso la empatía me parece un muy buen punto de partida para sacudir mi identidad, porque es justamente en el abrirme a percibir el mundo de la otra persona que inevitablemente mi propia identidad se pone en cuestión, con sus creencias, patrones, habitos, Si me mantengo en empatía con lo "diferente", incomodo, equivocado, molesto, ahí si que voy retando los pillares de mi identidad observando mi manera de reaccionar, de juzgar, de analizar. Así que considero que la práctica consciente de la empatía nos brinda una oportunidad muy valiosa de ir desconstruyendo r reconstruyendo. Y la empatía no es algo que se puede exigir, la exigencia es el antidoto de la empatía. Nos mantenemos ahí porque vemos que es en nuestra conexión, solidaridad, apoyo mutuo y comprensión donde existe la posibilidad de encontrar salida a nuestros conflictos. No es un camino fácil o comodo, pero diría que ya toca, no? Yo personalmente veo la situación de la identidad masculina como un aspecto a tener en consideración al relacionarme con hombres, no es "vuestro problema" sino nuestro problema, si es que queremos salir de aquí juntxs. De la misma manera ue la situación de la identidad feminina es nuestro problema también. Apunto a la solidaridad y no el separarnos en bandos. Dejo mi artículo en respuesta a loola Pérez, por si a caso interesa leerlo. https://www.integracionrelacional.com/blog/el-sutil-arte-de-follar-empatia-neurociencia-mindfulness-y-machismo

    Hace 2 años 10 meses

  2. c

    Por muchos "trucos de magia" que se les haga a las tias, y estas tambien deberian aprenderlos para ligar, nadie se va a ir contigo si no te ven maj@, confiable y se lo pasan bien : no hay que intentar ligar , hay que estar con quien nos lo pasemos bien o la cosa acaba mal y hacemos daño y nos lo hacemos. Los hombres deberían aprovechar la revolución feminista para librarse del machismo que les hace mas daño que otra cosa. Las mujeres son sus aliadas en pos de una dignidad real y no una que se alimenta de ir contra la mitad de la humanidad, como plantea el machismo . Nos educan en el sado-maso mental, en vez de en la empatia etc y asi las relaciones oscilan entre los polos y se generan luchas de poder y competitividad brutal, en vez de colaboracion. Esto se agrava con la dieta del cadaver, que crea amoniaco en sangre, peta el higado y quema las neuronas : ira, (que muchas veces es en base a suposiciones, y esto equivale a paranoia). Cada genero tiene sus caracteristicas etc que el sistema cultural-etc exacerba, convirtiendolas en defectos y convirtiendonos en desarmonizados, para manipularnos. Sin autocritica no habra solucion , ( por mucha lucha, critica, prohibicion ). Se trata mas de responsabilidad no de culpabilidad. No es excusa que los demas no lo hagan . Se recoge lo que se siembra , para bien y para mal. Haya cada cual con su ego y su destino . Echar las culpas a los demas es siempre lo mas facil. En vez de empatia y asertividad la gente está con : "es que yo " y " por si acaso " y es mejor lo 1º que lo otro. Empatia aserticidad respeto dignidad autoestima dialiogo amabilidad escucha colaboracion etc : Ser amable no nos convierte en homos. Quien no nos dé lo que le demos, se le explica y si no puerta : vale para cualquiera. Aveces lo que nos falta es dignidad y autoestima para que no abusen de nos y que dejemos de idolatrar sin mas . A mas se piensa en sexo menos se consigue. No hay que estar con quien parece nº hij@ y no compensa estar con alguien a quien se puede controlar. Mujeres y hombres deben aprender a controlar sus emociones por el bien de todos y no ser naifs, mente y sentimiento son complementarios. La culpa de que las mujeres sean retraidas, prinsecitas, bordes infantiloides o...está en el machismo : les da excusas para serlo. Se ponen a la defensiva, moñas, etc . A menos machismo ellas mas iniciativa amable. Ellas deberian manifestar su deseo, por que lo tienen, tambien con empatia y pedir lo mismo . Hay estudios que indican que las relaciones que comienzan cuando ellas entran duran mas . No es tanto firmar consentimeinto, como ir avanzando muy poco a poco, calmada, amablemente, notando si gusta o no: No se puede dar morreo sin antes dao beso, ni beso sin antes beso en la mejilla, ni sin haber besado mano, ni sin agarado mano, sin tocar mano, sin haberle tocado brazo, sin sentarse al lado, sin haber simpatozado, sin hablado etc etc : antes de hacer algo que te salga, piensa si antes de hacerlo, lo has reducido a algo menor, lo has realizado y si ha sido complaciente. La confesión de un abuso sexual: "Pensé que si ella no me decía que no, yo podía seguir" : https://www.eldiario.es/sociedad/abusador_0_778672483.html No hay que idolotrar a nadie. Esclavizan tanto las palabras como del silencio. La superioridad se demuestra con empatia y pedadogia no con abusos y merdecillas. EL feminismo es guay pero tambien hay mujeres charlatanas chifladas y mala gente. El follar es solo una forma de comunicacion mas entre las personas y no deberia ser vedado . Por sentido comun no me casaria ni tendria hijos con quien no he convivido ni follado. . https://www.meneame.net/m/cultura/beso-tantrico ( para ir al articulo original click al titulo de la noticia ). ¿ Qué les pasa a algunos que quieren negar derechos dignidad e igualdad a la mitad d ela humanidad y que se preocupan mas por la condena a un violador que por la violacion, cuando hay cerca de mil al año solo en España y 8M en la UE ? Los violadores potenciales o de facto, se esconden entre los honestos y nos hoden a los demas. Por su palabras les conocereis. El machismo destruye incluso a los machistas. Con amor se consigue mas y mejor. Ellos mismos crean sus pesadillas pero luego se victimizan y culpan a los demas como si no tuvieran que ver ( sicopatia ). Sin ellos no habria guerra de generos. La peor hembrista es un ser de luz comarpado con ellos, pero las mujeres bordes sin motivo perjudican al feminismo. Toda orientacion de genero está definida por : genes, cultura, familia, educacion, hormonas ( aveces de productos cosmeticos y envases de comida, que contienen disruptores endocrinos : www.libresdecontaminantes e incluso dieta = la soja tiene estrogenos ). Somos : personAs, humanidAd, la gente y ciudadaniA : creo que el generico del lenguaje deberia ser el femenino.

    Hace 2 años 10 meses

  3. c

    Como no follamos solos, tenemos que tener empatia. Somos como follamos y follamos como somos : las dos cosas pqe estamos en un proceso evolutivo constante y para enmendarnos con los demas cuando se mete la pata si no ha sido bestial la metedura, está la asertividad, el respeto ,la confianza ganada , la comunicación, la diplomacía , la escucha la reflexión etc además de la empatía .

    Hace 2 años 10 meses

  4. Frisco

    Para follar, como para el arte (fabricarlo o disfrutarlo), la preceptiva no tiene sentido más allá de unos pocos y simples principios: Rechazar el abuso (con violencia o aprovechando autoridad), esto en lo que respecta al follar; lo del arte ahora no importa. Sí es importante la descripción de casos, el estudio de campo, el tanteo. Pero al final hay una sola guía: el placer y emoción que produce. Cuando hay placer y emoción viva por las dos partes es que ha ido muy bien para las dos partes. En el follar y en el arte (en el arte también hay dos partes, aunque algunos no se enteren). Decía Freud que una de las consecuencias de la imposición de la moral dominante, de la cultura, era la escisión entre los sentimientos de ternura y el deseo sexual. ¿Cómo combatirla? La deducción parece imponerse: evitando la reglamentación e ideas de la moral dominante, de la cultura dominante, siempre patriarcal. Así que nada ideas sobre lo que se debe hacer (con la excepción señalada. Señalada por puro sentido de protección de la vida, de la libertad) nada de ideas de qué es el amor, qué el sexo, cuanto tienen que durar, cómo se define la relación, etc. Y volvemos a la primera premisa: intensidad del placer y la emoción. Inseparables.

    Hace 2 años 10 meses

  5. Godfor Saken

    El primer día inventaron la arena. Y la arena se acomodó a descansar en si misma tal como ellos habían pensado. Cuando la arena se hubo asentado probaron si se podía andar sobre ella. Se podía. Cuando caminaban se hundían ligeramente pero no tanto como para preocuparse. Y vieron que quedaban marcas en la arena. Cada paso que daban dejaba una marca en la arena. Las llamaron huellas. Ahora podían ver con mayor facilidad por dónde habían andado. Estaba bien. Y ellos no habían inventado aún el viento o la lluvia, así que las huellas permanecían donde estaban. De esa manera podían seguirlas otros. Si alguien tenía ganas de hacerlo. Y eso estaría bien. Así es que ya el primer día dejaron un montón de huellas en la arena. Todo el primer día no hicieron más que dar vueltas paseando y dejando huellas en la arena. Cuando hubieron dejado un montón de huellas en la arena se sentaron a descansar y a disfrutar del resultado de sus esfuerzos. Contemplaban la interminable superficie y se la describían mutuamente. Y cuando terminaban la descripción y ya no tenían más que decirse mutuamente, ni sobre la arena ni sobre las numerosas huellas que habían dejado en la interminable superficie, vieron que faltaba algo. Y uno de ellos dijo: Salgo y entro en este desierto como me apetece. El segundo día inventaron la luz. Y la luz se extendió por sí misma, como ellos habían imaginado. Cuando la luz se hubo extendido y había luz por todas partes vieron que podían ver la arena. Y empezaron inmediatamente a describir lo que veían. Amarillo y marrón dijeron. Y verde y azul y rojo, dijeron. Y negro y blanco, dijeron. Y gris, dijeron. Y lo dijeron muchísimas veces. Al fin tuvieron realmente la sensación de que estaban viendo lo mismo. Y eso estaba bien. Un poco más tarde vieron que también se podían ver unos a otros. Podemos vernos, dijeron. Exactamente así, dijeron. Y como lo dijeron exactamente así, tuvieron la sensación de que todos estaban viendo lo mismo. Y eso estaba bien. A mediodía, cuando la luz era muy fuerte, se dieron cuenta de que la luz era muy fuerte, y cerraron los ojos y se sentaron en la arena para descansar y para no extraviarse. En realidad no se habían imaginado que la luz iba a ser tan fuerte. Nos ha arrebatado el poder, dijeron. Y mientras estaban sentados en la arena con los ojos cerrados sufrían de verdad bajo el calor de toda aquella luz que habían inventado. Todavía no habían inventado el viento y la lluvia. Así es que no había frescor alguno. Vamos a dejar de mirar todo esto por un rato, dijo uno de ellos. Así lo hicieron. Y realmente tuvieron la sensación de que era lo mismo lo que veían. Yo puedo ver la luz ante mí, dijeron. Fue de esa manera como comprendieron de repente que todo el tiempo se habían amado mutuamente. El tercer día inventaron el agua. De no haberlo hecho el agua quizá hubiese aparecido por sí misma. Parece como si hubiese aparecido por sí misma, dijeron. Y entonces probaron a ver si se podía andar sobre ella. No se podía. Todo el tiempo se hundían. Y cuando entraban en la arena tenían los pies mojados, y la arena se les pegaba. Entonces se sentaban y se quitaban la arena de los pies. Al principio era difícil porque la arena estaba húmeda. Después iba haciéndose más fácil a medida que la arena se secaba. Por eso hablaban sobre la arena y el agua y los efectos que tenían la una en la otra. Y se pusieron a pensar que ya el primer día habían tocado la arena. Desaparecía por entre los dedos. Entonces tocaron el agua. Desaparecía entre los dedos. Finalmente palparon también la luz. Es como si desapareciesen los dedos, dijeron. El cuarto día inventaron la hierba. Cuando la hierba se hizo tan verde como ellos habían pensado, vieron que no podían ver la arena. Y todas las huellas que habían dejado en la interminable superficie habían desaparecido. En el aire había pájaros, en el agua había peces y cuando se tumbaban en la hierba podían sentir sus movimientos en la piel. Era delicioso. Pero aunque era delicioso ellos estaban completamente solos en el mundo. Y aunque alguien tuviese ganas de hacerlo, seguro que no podría encontrarlos. Ya que las huellas habían desaparecido y la interminable superficie estaba cubierta de hierba. Entonces se sentaron a discutir la situación que había surgido. Por fin se pusieron de acuerdo en salir de allí cruzando por la hierba y ver lo que ocurría. No ocurrió nada. Todo el cuarto día se lo pasaron caminando por la hierba y cuando la hierba estaba alta se cogían de las manos para no alejarse unos de otros, pero no ocurrió nada. No dejaron huellas, la hierba se cerró tras ellos y se alejaron del agua. Y comprendieron que les faltaba más de lo que en un principio habían creído. El quinto día inventaron el calor estival. Cuando el calor estival hubo alcanzado su apogeo, tal como pensaron que iba a hacer, descansaron completamente en paz. No sabían por qué habían inventado el calor estival. Era completamente superfluo. En pleno día la luz era ya tan intensa, que era aún más fuerte que todo el calor estival. Pero quizá hubiesen olvidado que habían descubierto la luz. De la misma manera habían empezado a tener sed después de haber descubierto el agua. Y sobre todo después de haberse alejado del agua. Por qué hacemos constantemente cosas tan superfluas e innecesarias, dijeron. Pero tan pronto como lo habían planteado comprendieron que verdaderamente había un exceso de preguntas. Es esta exuberancia lo que constituye la verdad, dijeron. Y si alguien tuviese ganas de hacerlo, seguro que serían capaces de encontrarnos. Seguro que nos amarán, porque es superfluo amarnos. De esa manera ellos nos descubrirán antes o después. Y verán que no les faltaba nada en absoluto. El sexto día inventaron el papel. Cuando el papel se hizo tan blanco como habían pensado que iba a ser, vieron que no podían ver la arena o la luz o el agua. Finalmente tampoco podían ver la hierba. Y el calor estival hacía tiempo que había desaparecido. Era una situación muy peligrosa. Era la situación más peligrosa en la que se habían encontrado hasta entonces. Sencillamente había papel por todas partes. Todo este papel es superfluo, dijeron. Y contemplaban la interminable superficie. Era blanca. En realidad no habían pensado que iba a ser tan blanco Nos ha arrebatado el poder, dijeron. Y no hay más que papel, dijeron. De esa manera describían la totalidad. Amarillo y marrón escribieron. Y verde y azul y rojo escribieron. Y negro y blanco escribieron. Y gris escribieron. Y lo escribieron un montón de veces. Por fin tuvieron realmente la sensación de que estaban escribiendo lo mismo. Y cuando estuvieron seguros de que era lo mismo lo que escribían, se pusieron a escribir sobre el primer día y el segundo, sobre la arena y la luz. Y escribieron sobre el tercero y el cuarto, sobre el agua y la hierba. Y escribieron sobre el quinto, sobre el calor estival. Finalmente escribieron sobre el papel. Y realmente tuvieron la sensación de que era lo mismo lo que escribían. Y eso estaba bien. El séptimo día inventaron la nieve. Y la nieve se acomodó a descansar en sí misma, tal como ellos habían pensado. Cuando la nieve se hubo posado, probaron si se podía caminar por ella. Se podía fácilmente. Cuando andaban se hundían un poco, pero no tanto como para que tuviese importancia. Y vieron que quedaban marcas en la nieve. Cada paso que daban dejaba una marca en la nieve. Las llamaron pisadas. Ahora podían ver con más facilidad por dónde habían andado. Eso estaba bien. Y no habían descubierto el viento y la lluvia, así que las huellas se quedaban donde estaban. De esa manera otros podían seguirlas. Si había alguien que tenía ganas de hacerlo. Y eso sería bueno, claro. Así es que ya el séptimo día dejaron muchas huellas en la nieve, se sentaron a descansar y a alegrarse del resultado de sus esfuerzos. Contemplaban la interminable superficie y se la describían mutuamente. Y cuando habían terminado de describírsela mutuamente y no tenían nada más que decirse, ni sobre la nieve ni sobre las numerosas huellas que habían dejado en la interminable superficie, vieron que todo estaba cubierto de nieve. Todo saldrá a la vista por sí solo, decían, cuando se derrita la nieve. El octavo día inventaron la cama. Todo el octavo día estuvieron descansando y haciendo el amor. Fue delicioso. De esa manera se habían hecho finalmente lo bastante superfluos. -Inger Christensen, ‘Eso’, editorial Sexto Piso (traducción de Francisco J. Uriz).

    Hace 2 años 10 meses

  6. Godfor Saken

    Recientemente me he adherido a la secta de los "Silents". Practicamos lo que llamamos "Ultrasexo": "The Silents met secretly and followed strict dietary rules that limited them to grains and juices. What brought them to our attention was the rumor that they practiced something called Ultrasex. From our bedroom windows at night we would sometimes see them, young people in flowing gowns, moving through the streets toward secluded places. In basement playrooms, in church graveyards, in small clearings in the north woods, they would hold their meetings, after which they would lie down in pairs and strive for a consummation that had nothing to do with the body. Love, desire, lust itself, according to the Silents, were strictly immaterial events. Touching, hugging, kissing, stroking, rubbing, to say nothing of sexual intercourse, were all forms of failure — descents into the realm of matter. Members of the group were encouraged to lie as close as possible beside a partner, who was often partially naked, and, while rigorously abstaining from the act of touch, give way to sensations of desire of such ferocious intensity that the body seemed to dissolve in flames. It was said that this discipline, far from punishing the flesh, made use of the material body to create sustained heights of spiritual ecstasy, in comparison to which the most violent orgasm was the twitch of an eyelid." -Steven Millhauser, 'Elsewhere', from 'Voices in the Night' (stories).

    Hace 2 años 10 meses

  7. Pablo Adeje

    Con esta parte del artículo me emocionado. "No somos brutos insensibles" En realidad la aclaración trae mucha cola. Pero al parecer ahí se ha quedado. No somos brutos insensibles. Necesaria aclaración. Y es verdad. No somos brutos insensibles. Pero, según parece, tampoco somos víctimas. Al menos no es factible que seamos monstruos. Y es una buena noticia. Y si nos acercamos y acariciamos una espalda estaremos más cerca de ser un objeto inocuo. Que ya es decir. Mientras acariciamos una espalda seguiremos manteniendo un sistema de castas, uno en donde desde el feminismo blanco europeo damos lecciones, a imagen y semejanza de la OTAN, a otros feminismo de segunda prensada. Es posible un feminismo en donde las relaciones personales, las relaciones de poder, la forma en que se relacionan las personas, queden fuera de sus reivindicaciones? Es posible ver a una feminista racista? Y capitalista? Vivimos en una sociedad en donde la relación entre las personas es una relación de poder. Es posible criticar esta forma de organizarnos únicamente desde una de sus consecuencias? Si legitimamos una sociedad con ganadores y perdedores. Una sociedad en donde oprimir no es socialmente mal visto, en donde incluso es símbolo de prestigio social, en donde se cree que el progreso esta vinculado a la competencia, es legítimo reivindicar la igualdad desde un punto de vista de género exclusivamente? Existe un feminismo que simplifica y criminaliza al privilegiado y no al sistema al completo? Es decir. El feminismo puede tolerar que existan desigualdades mientras estás no incluyan al género? Podemos dejar de ser bestias si nuestras relaciones sexuales son igualitarias pero nuestras relaciones con las personas sin tomar en cuenta el género son de dominación? Sin dejar de tener al consumo como solución a nuestras frustraciones? Sin dejar de ver a todas las demás personas como vehículos para nuestro propio placer? Quizás esta sociedad no esté construida solo por hombres heteros y quizás convendría que todos asumieramos nuestra parte de responsabilidad en todo esto. Por que es obvio que no somos brutas insensibles. Y que solo somos, en términos de madurez como sociedad, un proceso en construcción. Y ninguno de los pecados nos es ajeno.

    Hace 2 años 10 meses

  8. Pablo Adeje

    Pues a mi me parece muy interesante. Es verdad que parece que la crítica que haces es pertinente. Habla de hombres como si todos tuviéramos la identidad sexual hetero. Pero es la primera vez que leo un artículo que se dedica al tema de las relaciones sexuales en plena revolución feminista desde la óptica del varón heterosexual. Hasta ahora uno tenía la sensación de que los varones heterosexuales eramos meros decorados en esta revolución. Que sólo teníamos la opción de ayudar a deshacer este entuerto sin ni siquiera tener el derecho de pensar en cual debe ser nuestro lugar, función y en cuales son nuestras necesidades. Desde mi punto de vista esto surge de una visión del feminismo que coloca al hombre como único generador consciente del patriarcado. Esta noción no siempre se expresa tácitamente pero se sugiere de forma aledaña en innumerables ensayos. Esto ha provocado que el varón hetero se haya encontrado con que su posición en este problema era sumamente pasiva. Esperar a las conclusiones de otras compañeras feministas sobre cual es nuestro lugar, cual es nuestra forma de hacer las cosas y cual es nuestro papel en todo esto. Rescato una frase muy interesante del artículo "el hombre, al haberse puesto a sí mismo como punto neutro y objetivo, no se ha preocupado sobre cómo ser hombre condiciona su vida. Esta falta de reflexión sobre lo que nos pasa nos vuelve una auténtica caja negra para nosotros mismos."

    Hace 2 años 10 meses

  9. Pablo Adeje

    Me parece muy necesario este artículo . Es verdad que parece que la crítica de que habla de hombres como si todos tuviéramos la identidad sexual hetero parece pertinente. Pero es la primera vez que leo un artículo que se dedica al tema de las relaciones sexuales, en plena revolución feminista, desde la óptica del varón heterosexual. Hasta ahora uno tenía la sensación de que los varones heterosexuales eramos meros decorados en esta revolución. Que sólo teníamos la opción de ayudar a deshacer este entuerto sin ni siquiera tener el derecho de pensar en cual debe ser nuestro lugar, función y en cuales son nuestras necesidades. Desde mi punto de vista esto surge de una visión del feminismo que coloca al hombre como único generador consciente del patriarcado. Y parece que accesorio en la sociedad idealizada. Esta noción no siempre se expresa tácitamente pero se sugiere de forma aledaña en la mayoria ensayos. Esto ha provocado que el varón hetero se haya encontrado con que su posición en este problema era sumamente pasiva. Esperar a las conclusiones de otras compañeras feministas sobre cual es nuestro lugar, cual es nuestra forma de hacer las cosas y cual es nuestro papel en todo esto. En los comentarios hay un claro ejemplo de esto. Rescato una frase muy interesante del artículo "el hombre, al haberse puesto a sí mismo como punto neutro y objetivo, no se ha preocupado sobre cómo ser hombre condiciona su vida. Esta falta de reflexión sobre lo que nos pasa nos vuelve una auténtica caja negra para nosotros mismos." Creo que también es nuestra tarea y nuestro derecho rechazar los modelos patriarcales de conducta masculina de forma activa. Como también es nuestro deber y nuestro derecho construir modelos más sanos de relacionarnos frente a un movimiento feminista que sigue planteándose nuestro papel frente al patriarcado. Incluso planteándose nuestra participación en esta batalla.

    Hace 2 años 10 meses

  10. Empatika

    Yo os diría a todos que empezaseis la relación por la espalda de ella y no por sus tetas. Y con caricias, ya veríais como mejoraba todo y si que es empatía lo que ella, necesita. Pensar en ella, ponerse en su lugar, las tetas son casi lo último si es lo primero rompe la magia.

    Hace 2 años 10 meses

  11. Jon

    La Moska, lo que es terriblemente tedioso es que por opinar diferente te llamen machista, palabra que ha perdido su significado por cualquiera que dude del dogma del feminismo 3.0. masculinidad mala.

    Hace 2 años 10 meses

  12. Balam Gallegos

    Me parece que los comentarios anteriores, que separan el problema de los hombres al de las mujeres (feministas o no) caen en el error que trata de señalar el autor: todos tenemos algo de La Manada dentro porque la sociedad que se comparte (me atrevería a decir “moderna”) nos inunda a todos y todas por igual. Sin duda aporta grandes argumentos pero me parece que queda un poco al aire aquello de “¿entonces qué hacemos? ¿Follamos con empatía o, cómo decía Loola, nos olvidamos de ese intento de establecer una conducta ‘correcta’ en el sexo?”

    Hace 2 años 10 meses

  13. David

    Muy interesante, especialmente lo de "La mujer-símbolo" y "Follar en masculino". Me he sentido muy identificado y me está ayudando a pensar. El resto del artículo no me ha gustado porqué me parece que le está pidiendo a las feministas comprensión con nuestros problemas, si no directamente responsabilizándolas de tenerlos en cuenta a la hora de opinar y actuar. Pues no, creo que para las feministas es suficiente exigir-nos empatía. El resto, lo que debemos hacer nosotros para ser capaces de ejercer esa empatía... pues eso es enteramente nuestro problema. En cualquier caso es demasiado valiosa esa parte positiva del artículo como para pasarlo por alto. Muy recomendable. Un saludo.

    Hace 2 años 10 meses

  14. La Moska

    El artículo tiene un enfoque interesante. Solo comentaré dos cosas, porque la polémica está resultando INSISTENTE y TEDIOSA. 1) Que en feminismo critique las conductas machistas no significa en modo alguno que esté criticando a todos los hombres. Es cansino tener que desmentirlo constantemente. 2) En relación a lo que menciona sobre "los códigos del buen deseo" -> Pues como seres éticos tenemos todo el derecho a evaluar y denostar conductas como la Pederastia, La Necrofilia, la Zoofilia, la Violencia. Y lo haremos, ni lo duden.

    Hace 2 años 10 meses

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