1. Número 1 · Enero 2015

  2. Número 2 · Enero 2015

  3. Número 3 · Enero 2015

  4. Número 4 · Febrero 2015

  5. Número 5 · Febrero 2015

  6. Número 6 · Febrero 2015

  7. Número 7 · Febrero 2015

  8. Número 8 · Marzo 2015

  9. Número 9 · Marzo 2015

  10. Número 10 · Marzo 2015

  11. Número 11 · Marzo 2015

  12. Número 12 · Abril 2015

  13. Número 13 · Abril 2015

  14. Número 14 · Abril 2015

  15. Número 15 · Abril 2015

  16. Número 16 · Mayo 2015

  17. Número 17 · Mayo 2015

  18. Número 18 · Mayo 2015

  19. Número 19 · Mayo 2015

  20. Número 20 · Junio 2015

  21. Número 21 · Junio 2015

  22. Número 22 · Junio 2015

  23. Número 23 · Junio 2015

  24. Número 24 · Julio 2015

  25. Número 25 · Julio 2015

  26. Número 26 · Julio 2015

  27. Número 27 · Julio 2015

  28. Número 28 · Septiembre 2015

  29. Número 29 · Septiembre 2015

  30. Número 30 · Septiembre 2015

  31. Número 31 · Septiembre 2015

  32. Número 32 · Septiembre 2015

  33. Número 33 · Octubre 2015

  34. Número 34 · Octubre 2015

  35. Número 35 · Octubre 2015

  36. Número 36 · Octubre 2015

  37. Número 37 · Noviembre 2015

  38. Número 38 · Noviembre 2015

  39. Número 39 · Noviembre 2015

  40. Número 40 · Noviembre 2015

  41. Número 41 · Diciembre 2015

  42. Número 42 · Diciembre 2015

  43. Número 43 · Diciembre 2015

  44. Número 44 · Diciembre 2015

  45. Número 45 · Diciembre 2015

  46. Número 46 · Enero 2016

  47. Número 47 · Enero 2016

  48. Número 48 · Enero 2016

  49. Número 49 · Enero 2016

  50. Número 50 · Febrero 2016

  51. Número 51 · Febrero 2016

  52. Número 52 · Febrero 2016

  53. Número 53 · Febrero 2016

  54. Número 54 · Marzo 2016

  55. Número 55 · Marzo 2016

  56. Número 56 · Marzo 2016

  57. Número 57 · Marzo 2016

  58. Número 58 · Marzo 2016

  59. Número 59 · Abril 2016

  60. Número 60 · Abril 2016

  61. Número 61 · Abril 2016

  62. Número 62 · Abril 2016

  63. Número 63 · Mayo 2016

  64. Número 64 · Mayo 2016

  65. Número 65 · Mayo 2016

  66. Número 66 · Mayo 2016

  67. Número 67 · Junio 2016

  68. Número 68 · Junio 2016

  69. Número 69 · Junio 2016

  70. Número 70 · Junio 2016

  71. Número 71 · Junio 2016

  72. Número 72 · Julio 2016

  73. Número 73 · Julio 2016

  74. Número 74 · Julio 2016

  75. Número 75 · Julio 2016

  76. Número 76 · Agosto 2016

  77. Número 77 · Agosto 2016

  78. Número 78 · Agosto 2016

  79. Número 79 · Agosto 2016

  80. Número 80 · Agosto 2016

  81. Número 81 · Septiembre 2016

  82. Número 82 · Septiembre 2016

  83. Número 83 · Septiembre 2016

  84. Número 84 · Septiembre 2016

  85. Número 85 · Octubre 2016

  86. Número 86 · Octubre 2016

  87. Número 87 · Octubre 2016

  88. Número 88 · Octubre 2016

  89. Número 89 · Noviembre 2016

  90. Número 90 · Noviembre 2016

  91. Número 91 · Noviembre 2016

  92. Número 92 · Noviembre 2016

  93. Número 93 · Noviembre 2016

  94. Número 94 · Diciembre 2016

  95. Número 95 · Diciembre 2016

  96. Número 96 · Diciembre 2016

  97. Número 97 · Diciembre 2016

  98. Número 98 · Enero 2017

  99. Número 99 · Enero 2017

  100. Número 100 · Enero 2017

  101. Número 101 · Enero 2017

  102. Número 102 · Febrero 2017

  103. Número 103 · Febrero 2017

  104. Número 104 · Febrero 2017

  105. Número 105 · Febrero 2017

  106. Número 106 · Marzo 2017

  107. Número 107 · Marzo 2017

  108. Número 108 · Marzo 2017

  109. Número 109 · Marzo 2017

  110. Número 110 · Marzo 2017

  111. Número 111 · Abril 2017

  112. Número 112 · Abril 2017

  113. Número 113 · Abril 2017

  114. Número 114 · Abril 2017

  115. Número 115 · Mayo 2017

  116. Número 116 · Mayo 2017

  117. Número 117 · Mayo 2017

  118. Número 118 · Mayo 2017

  119. Número 119 · Mayo 2017

  120. Número 120 · Junio 2017

  121. Número 121 · Junio 2017

  122. Número 122 · Junio 2017

  123. Número 123 · Junio 2017

  124. Número 124 · Julio 2017

  125. Número 125 · Julio 2017

  126. Número 126 · Julio 2017

  127. Número 127 · Julio 2017

  128. Número 128 · Agosto 2017

  129. Número 129 · Agosto 2017

  130. Número 130 · Agosto 2017

  131. Número 131 · Agosto 2017

  132. Número 132 · Agosto 2017

  133. Número 133 · Septiembre 2017

  134. Número 134 · Septiembre 2017

  135. Número 135 · Septiembre 2017

  136. Número 136 · Septiembre 2017

  137. Número 137 · Octubre 2017

  138. Número 138 · Octubre 2017

  139. Número 139 · Octubre 2017

  140. Número 140 · Octubre 2017

  141. Número 141 · Noviembre 2017

  142. Número 142 · Noviembre 2017

  143. Número 143 · Noviembre 2017

  144. Número 144 · Noviembre 2017

  145. Número 145 · Noviembre 2017

  146. Número 146 · Diciembre 2017

  147. Número 147 · Diciembre 2017

  148. Número 148 · Diciembre 2017

  149. Número 149 · Diciembre 2017

  150. Número 150 · Enero 2018

  151. Número 151 · Enero 2018

  152. Número 152 · Enero 2018

  153. Número 153 · Enero 2018

  154. Número 154 · Enero 2018

  155. Número 155 · Febrero 2018

  156. Número 156 · Febrero 2018

  157. Número 157 · Febrero 2018

  158. Número 158 · Febrero 2018

  159. Número 159 · Marzo 2018

  160. Número 160 · Marzo 2018

  161. Número 161 · Marzo 2018

  162. Número 162 · Marzo 2018

  163. Número 163 · Abril 2018

  164. Número 164 · Abril 2018

  165. Número 165 · Abril 2018

  166. Número 166 · Abril 2018

  167. Número 167 · Mayo 2018

  168. Número 168 · Mayo 2018

  169. Número 169 · Mayo 2018

  170. Número 170 · Mayo 2018

  171. Número 171 · Mayo 2018

  172. Número 172 · Junio 2018

  173. Número 173 · Junio 2018

  174. Número 174 · Junio 2018

  175. Número 175 · Junio 2018

  176. Número 176 · Julio 2018

  177. Número 177 · Julio 2018

  178. Número 178 · Julio 2018

  179. Número 179 · Julio 2018

  180. Número 180 · Agosto 2018

  181. Número 181 · Agosto 2018

  182. Número 182 · Agosto 2018

  183. Número 183 · Agosto 2018

  184. Número 184 · Agosto 2018

  185. Número 185 · Septiembre 2018

  186. Número 186 · Septiembre 2018

  187. Número 187 · Septiembre 2018

  188. Número 188 · Septiembre 2018

  189. Número 189 · Octubre 2018

  190. Número 190 · Octubre 2018

  191. Número 191 · Octubre 2018

  192. Número 192 · Octubre 2018

  193. Número 193 · Octubre 2018

  194. Número 194 · Noviembre 2018

  195. Número 195 · Noviembre 2018

  196. Número 196 · Noviembre 2018

  197. Número 197 · Noviembre 2018

  198. Número 198 · Diciembre 2018

  199. Número 199 · Diciembre 2018

  200. Número 200 · Diciembre 2018

  201. Número 201 · Diciembre 2018

  202. Número 202 · Enero 2019

  203. Número 203 · Enero 2019

  204. Número 204 · Enero 2019

  205. Número 205 · Enero 2019

  206. Número 206 · Enero 2019

  207. Número 207 · Febrero 2019

  208. Número 208 · Febrero 2019

  209. Número 209 · Febrero 2019

  210. Número 210 · Febrero 2019

  211. Número 211 · Marzo 2019

  212. Número 212 · Marzo 2019

  213. Número 213 · Marzo 2019

  214. Número 214 · Marzo 2019

  215. Número 215 · Abril 2019

  216. Número 216 · Abril 2019

  217. Número 217 · Abril 2019

  218. Número 218 · Abril 2019

  219. Número 219 · Mayo 2019

  220. Número 220 · Mayo 2019

  221. Número 221 · Mayo 2019

  222. Número 222 · Mayo 2019

  223. Número 223 · Mayo 2019

  224. Número 224 · Junio 2019

  225. Número 225 · Junio 2019

  226. Número 226 · Junio 2019

  227. Número 227 · Junio 2019

  228. Número 228 · Julio 2019

  229. Número 229 · Julio 2019

  230. Número 230 · Julio 2019

  231. Número 231 · Julio 2019

  232. Número 232 · Julio 2019

  233. Número 233 · Agosto 2019

  234. Número 234 · Agosto 2019

  235. Número 235 · Agosto 2019

  236. Número 236 · Agosto 2019

  237. Número 237 · Septiembre 2019

  238. Número 238 · Septiembre 2019

  239. Número 239 · Septiembre 2019

  240. Número 240 · Septiembre 2019

  241. Número 241 · Octubre 2019

  242. Número 242 · Octubre 2019

  243. Número 243 · Octubre 2019

  244. Número 244 · Octubre 2019

  245. Número 245 · Octubre 2019

  246. Número 246 · Noviembre 2019

  247. Número 247 · Noviembre 2019

  248. Número 248 · Noviembre 2019

  249. Número 249 · Noviembre 2019

  250. Número 250 · Diciembre 2019

  251. Número 251 · Diciembre 2019

  252. Número 252 · Diciembre 2019

  253. Número 253 · Diciembre 2019

  254. Número 254 · Enero 2020

  255. Número 255 · Enero 2020

  256. Número 256 · Enero 2020

  257. Número 257 · Febrero 2020

  258. Número 258 · Marzo 2020

  259. Número 259 · Abril 2020

  260. Número 260 · Mayo 2020

  261. Número 261 · Junio 2020

  262. Número 262 · Julio 2020

  263. Número 263 · Agosto 2020

  264. Número 264 · Septiembre 2020

  265. Número 265 · Octubre 2020

  266. Número 266 · Noviembre 2020

  267. Número 267 · Diciembre 2020

  268. Número 268 · Enero 2021

  269. Número 269 · Febrero 2021

  270. Número 270 · Marzo 2021

  271. Número 271 · Abril 2021

  272. Número 272 · Mayo 2021

  273. Número 273 · Junio 2021

  274. Número 274 · Julio 2021

  275. Número 275 · Agosto 2021

  276. Número 276 · Septiembre 2021

  277. Número 277 · Octubre 2021

CTXT necesita 15.000 socias/os para seguir creciendo. Suscríbete a CTXT

Tribuna

Contra el ataque de Kaczyński al Estado de derecho en Polonia

Lo que necesitamos es que los políticos de centro y progresistas rompan categóricamente con el libre mercado y que haya un claro compromiso del 1% para intentar salvar el Estado de derecho, el sistema multilateral mundial y la democracia

Paul Mason (Social Europe) 21/03/2018

<p>El presidente polaco, Andrezej Duda.</p>

El presidente polaco, Andrezej Duda.

Flickr

A diferencia de otros medios, en CTXT mantenemos todos nuestros artículos en abierto. Nuestra apuesta es recuperar el espíritu de la prensa independiente: ser un servicio público. Si puedes permitirte pagar 4 euros al mes, apoya a CTXT. ¡Suscríbete!

CTXT necesita un arreglo de chapa y pintura. Mejorar el diseño, la usabilidad… convertir nuestra revista en un medio más accesible. Con tu donación lo haremos posible este año. A cambio, tendrás acceso gratuito a El Saloncito durante un mes. Aporta aquí

 

Quiero empezar con unos consejos de George Orwell. En 1940, durante la crisis de Dunkerque, cuando la élite británica cometía un error tras otro, Orwell escribía en su diario que, durante unos 10 años, los intelectuales de izquierdas habían sido capaces de predecir los acontecimientos mejor que el gabinete de ministros.

Orwell dijo: no se trataba de poder predecir el futuro, sino de "la posibilidad de comprender en qué mundo vivimos".

En una época en la que el populismo de derechas está en alza y la legitimidad de los organismos multilaterales en entredicho, saber que las crisis van a tener lugar y comprender su posible morfología es una de las intuiciones políticas más notables que se pueden poseer.

El problema al que nos enfrentamos con el liberalismo, las élites tecnocráticas, las políticas de centro y algunas de izquierdas es que no poseen esa intuición.

De hecho, siguen haciéndose las mismas preguntas: ¿qué ha fallado en el mundo, en la economía, en la actitud de la gente? ¿Por qué el mundo ya no se corresponde con lo que esperamos que sea? 

La élite neoliberal

No empleo la locución “élite liberal”  – pero hay una élite neoliberal y su gran problema es que ha perdido el poder de “comprender en qué mundo vivimos”. Y en consecuencia, ha desarrollado un apetito irracional por el riesgo político.

Todo llega, como le ocurrió a la aristocracia británica de la década de 1930, como una serie de trances inconexos e incomprensibles. Escocia casi vota a favor de dejar el Reino Unido. Grecia desafía al Banco Central Europeo. Gran Bretaña vota a favor del Brexit. Estados Unidos vota a Trump.

En Hungría, Viktor Orbán organiza una grotesca campaña antisemita contra George Soros y, ahora que el proyecto del Brexit ha empezado a desmoronarse, el periódico británico The Daily Telegraph repite el antisemitismo implícito en el ataque de Orbán contra Soros.

En Alemania, la derecha de la Unión Social Cristiana (CSU)  –un partido del gobierno – llama a una “revolución burguesa” para deshacer todos los logros del liberalismo social alcanzados desde 1968.

Y aquí, en Polonia, hay un gobierno con graves problemas  – aunque no lo sabe.

Provocar que la Comisión Europea active el Artículo 7 es todo un logro  porque ahora la Comisión no puede echarse atrás. Kaczyński y el partido Ley y Justicia sienten que lideran las encuestas de opinión polacas , pero son como un niño jugando con fuego.

Porque – por si no se han dado cuenta – el extremo liberal y libre de Europa se encuentra en su territorio más occidental; el que no es libre, invadido por el crimen organizado, marcado por el asesinato de periodistas y políticos de la oposición, está a la vuelta de la esquina.

No hay una tercera vía entre los dos proyectos. Se suponía que la película Gran Hotel Budapest era una sátira,  no un manual de instrucciones.

De modo que  – aprendiendo de Orwell – tenemos que ser francos cuando nos referimos al mundo en el que vivimos. Tenemos que entender cómo encajan estas crisis inconexas.

Fallo del sistema

Primero. El modelo económico globalizado no funciona. Los que estamos políticamente a la izquierda lo llamamos neoliberalismo  –pero cuando empleo esa palabra la utilizo para referirme a todo el sistema: China es una parte del sistema neoliberal, del mismo modo que lo son los EE.UU. Polonia, incluso con su política de bienestar 500+ y de aumentos salariales, desempeña un papel dentro de un sistema neoliberal global.

Los mismos factores que lograron que ese sistema funcionara antes de 2008 ahora lo han menoscabado. Recurrimos a salarios bajos y un endeudamiento elevado para estimular el crecimiento. A la postre, los salarios bajos, la deslocalización de las industrias y el endeudamiento alto son incompatibles; los booms acaban en quiebra, el banco central interviene para imprimir más dinero y se produce otro boom  –pero es un tipo de crecimiento que fomenta la desigualdad. No está impulsado por una productividad suficientemente alta que pueda sostener el endeudamiento.

La pregunta más importante es: ¿por qué la caída del neoliberalismo ha llevado a esta oleada populista de derechas que alimenta la xenofobia, el racismo, el antisemitismo y muchos otros prejuicios?

La respuesta es: el neoliberalismo se sostenía gracias a una fábula.

Decía: si competís sin piedad entre vosotros, permitís que se desgarren todas las comunidades, tradiciones e instituciones existentes; si pensáis en vosotros solo como agentes económicos  –no como un ser humano tridimensional con una religión, etnia y sexualidad –, prosperaréis.

Cuando funcionó, alentó algo dentro de los negocios y la política que yo llamo neoliberalismo interpretativo. Todo el mundo interpreta, como en una obra de teatro: de modo que, mientras en tu departamento se cumpla la cuota para contratar personas de raza negra o mujeres, a nadie le importa lo que pienses. De hecho, puedes creer, como numerosos hombres jóvenes estadounidenses, que las mujeres liberadas sexualmente participan en la opresión de los llamados machos beta.

Sin embargo, el fracaso del sistema económico de pronto hace que esa interpretación carezca de sentido.

El final del cuento de hadas

Permítanme decir aquí  –tanto en Polonia como en Francia –  que las cosas no tienen por qué empeorar en lo que a salarios se refiere. Tal y como señala Maclej Gdula: pueden mejorar. Sin embargo, el relato acerca del modo de mejorar mi vida en general, del modo en que mis hijos pueden vivir mejor que yo, ese relato se desmorona.

Si vamos a un establecimiento de comida rápida y observamos cómo la gente se supone que actúa como felices agentes económicos del mercado, y lo comparamos con la generación de nuestros padres, veremos los peligros que hemos creado.

Mi padre no hubiera obedecido a esa exigencia de sonreír, esa falsedad complaciente. Para él, el lugar de trabajo era un espacio democrático. Se te permitía ser tú mismo. El precio que pagabas por la libertad de expresión y de acción en el trabajo era que tenías que ser una persona de verdad: la misma persona en casa, en el bar, en la reunión del sindicato.

La economía neoliberal alentó la creación de múltiples personalidades falsas, mediante las cuales las creencias verdaderas de la gente nunca se cuestionaban, nunca se sometían al estrés de la discusión colectiva. De modo que, siempre que cumpla los criterios de las prácticas laborales equitativas en el trabajo, en privado puedo odiar a todas las personas que contrato.

Posteriormente, treinta años después, el neoliberalismo se derrumba y de pronto lo que pasa a un primer plano son todos los viejos prejuicios mezclados con un pánico centrado en dos aspectos: ¿quién soy yo y qué futuro me espera? Si no me defino como un agente económico con un claro camino de superación por delante, ¿qué queda de mi identidad? Y qué sentido tiene seguir actuando. 

El neoliberalismo en Gran Bretaña destruyó el autogobierno de los trabajadores, sus comunidades, su cohesión. Lo único que les dejaron fueron su religión, su origen étnico y lo que queda de las identidades de las poblaciones pequeñas. Ese es el trasfondo del Brexit y del auge del UKIP, un partido xenófobo, racista y nacionalista.

Desde la victoria de Trump, Erdogan, Putin y Orbán, he estudiado las ideas de los que estudiaron el ascenso de Hitler. No porque aquellos sean unos dictadores fascistas, sino porque hay un paralelismo en la forma en que han empleado una avalancha de bulos para difundir la idea de que la verdad objetiva no existe.

Nadie responde a este número

Erich Fromm, el psiquiatra alemán, dijo que las dos cosas que permitieron el ascenso del nazismo fueron el cansancio generalizado y el aislamiento que la gente siente en la vida moderna, combinado con el fracaso de sus líderes de izquierdas para hallar respuestas. Esto, más el surgimiento del burócrata irreflexivo e incuestionable a pequeña escala   — tal y como Hannah Arendt identificó a comienzos de la década de 1950 —  es lo que posibilitó el fascismo.

Solo hay que leer las descripciones de la vida dentro de un almacén de Amazon en el Reino Unido, redactadas por periodistas infiltrados, para saber lo cansada y agotada que está la gente.

El fracaso de la izquierda se evidencia reiteradamente: la decisión del Partido Demócrata de EE.UU. de presentar a Hillary Clinton, la actitud del Partido Demócrata Liberal británico durante el Brexit, la Plataforma Cívica aquí.

En lo que respecta a la clase directiva burócrata, ha sido ampliada varias veces por el neoliberalismo y sigue preparada para obedecer órdenes.

¿Qué mundo crea todo esto?

Un sistema económico malogrado. Un discurso malogrado. Un conjunto de conductas interpretativas que se demuestran inútiles. Una élite política que se niega a aprender.

Sabemos cómo es porque vimos lo que ocurrió en la Unión Soviética: hasta cierto punto todo el mundo es consciente de que tiene fin. Everything Was Forever Until It Was No More (Todo era para siempre hasta que se acabó), el título del libro de Alexei Yurchak sobre la era Gorbachov, de hecho ahora narra la historia del neoliberalismo.

El peligro es que la crisis económica se convierte en crisis social que se convierte en una crisis de fragmentación geopolítica. Una mentalidad de gestión que hoy satisface las expectativas de la inclusión social y mañana satisfará las expectativas de la expulsión masiva de migrantes.

La suposición inicial de la izquierda fue que lanzar unas cuantas reformas económicas al electorado populista de derechas funcionaría. Tal y como demuestran Duda y Kaczyński, la derecha es igualmente capaz de utilizar reformas del sistema de protección social y ayudas estatales para asegurarse un apoyo masivo.

Autoritarismo frente a estado de derecho

Lo que necesitamos es que los políticos de centro y progresistas rompan categórica y radicalmente con el libre mercado y que haya un claro compromiso del 1% para intentar salvar el Estado de derecho, el sistema multilateral mundial y la democracia.

El riesgo que corremos no es el fascismo. En la década de 1930 necesitaron el fascismo para aplastar el movimiento obrero. Hoy, todo lo que necesitan  –de hecho es la forma predeterminada del sistema fallido– es un gobierno autoritario que pueda invalidar el poder judicial, limitar la libertad de expresión y aterrorizar a los medios de comunicación. Desafortunadamente, actualmente vemos cómo estos factores confluyen en Polonia.

De hecho, es importante ser consciente del modo en que chocan los intereses de Vladimir Putin y, por ejemplo, Rupert Murdoch o Trump. A Murdoch y Trump les ayuda que la inestabilidad extrema, el drama constante y los bulos hagan que la gente se canse de la democracia: de este modo, están dispuestos a entregarle el poder a un presidente cleptocrático y que ese presidente haga lo que Murdoch le diga. ¿Qué obtiene Putin? En primer lugar, Occidente pierde su autoridad moral sobre Rusia; en segundo lugar, el sistema financiero occidental se abre a los cleptócratas rusos.

¿Y qué podemos hacer?

En primer lugar, comprender que nos enfrentamos a un fenómeno ultraderechista internacional coordinado por varios gobiernos de derechas, en los que medios de comunicación propiedad de multimillonarios se están empleando como cámara de resonancia para hacerse eco del fascismo y los bulos.

El objetivo de estos no es, como digo, instaurar el fascismo sino infundir miedo, desconfianza, expulsar a la población progresista de las calles. Está siendo coordinado desde abajo por grupos mediáticos como Breitbart, difundidos voluntariamente por canales como Fox. De modo que la respuesta es adoptar medidas reglamentarias para evitar que utilicen los estúpidos algoritmos de las principales redes sociales para sembrar odio.

En segundo lugar, entender que, en una guerra cultural, el prejuicio se difunde exponencialmente mientras la razón avanza de forma lineal.

Apenas unas semanas después del inicio de su enfrentamiento con el FBI, Trump y sus medios afines convencieron al 73% de los votantes republicanos de que el FBI está intentando activamente menoscabar la democracia. El brote de antisemitismo en las redes sociales polacas es posiblemente una respuesta exponencial al enfrentamiento de Ley y Justicia con las autoridades europeas.

La forma en que funciona la nueva derecha es la siguiente: adoptar una postura indignante, defenderla con mentiras indignantes, invocar la libertad de expresión y dejar que la ignorancia prolifere.

No se puede luchar contra esto en su propio terreno. Porque “guerras culturales” es un término inexacto. Lo que tiene lugar es una guerra contra la cultura.

La derecha emplea todo tipo de significantes secretos para sembrar odio. En Gran Bretaña, cuando quieren estigmatizar la carne halal y kosher, los seguidores del UKIP y los neonazis intercambian historias sobre los “derechos de los animales”. La mayoría de los antirracistas de Gran Bretaña ni siquiera lo saben. ¿Cómo se supone que van a combatir la propaganda que ni siquiera ven?

Tenemos que generar una esperanza profunda con una solución progresista:  no con una lejana promesa a largo plazo, sino con un cambio a corto plazo de los sueldos de la gente, de la calidad y disponibilidad de los servicios públicos, empleos de alto nivel y educación gratuita para sus hijos.

En Gran Bretaña, en el Partido Laborista, decidimos dejar de jugar al juego cortés de los políticos de centro. Dijimos: “el sistema no funciona; el enemigo es el rico que evita pagar impuestos, las empresas privadas fraudulentas; los bancos  – no los migrantes, los musulmanes y los que reciben prestaciones sociales–”.

Cuando el Partido Laborista hizo público su manifiesto en las elecciones de junio de 2017, fue como una descarga eléctrica en las comunidades de clase obrera donde el UKIP y la defensa del Brexit eran fuertes. Los dividió  —–si el UKIP de media tenía un 20% de apoyo en ciudades como mi ciudad natal, la mitad se fue a los conservadores y la mitad a los laboristas.

Polonia y el Holocausto

Quiero concluir con la cuestión de la nueva ley que reprime el debate sobre el papel de Polonia en el Holocausto. Puesto que este hecho está financiado por el Ministerio de Asuntos Exteriores de Alemania empecemos diciendo  – como hizo Sigmar Gabriel– que Alemania es la única responsable del Holocausto.

Pero reconozcamos que la historia se basa en la complejidad, no en las peculiaridades nacionales del bien y el mal. Cuando se ha cometido un delito grave, culpar a un todo un pueblo y exonerar a todo un pueblo son dos malas maneras de escribir la historia.

Tanto en Alemania como en Polonia los acontecimientos que tuvieron lugar en la Segunda Guerra Mundial se están convirtiendo en armas, y esto en sí mismo supone un grave peligro. La razón por la que queremos seguir trayendo niños a Auschwitz es porque lo que allí ocurrió no se puede llamar “bulo”. Existe. Se puede cruzar la puerta físicamente.

En 1945, cuando se conoció todo el horror del Holocausto, provocó que gente de muchas sociedades se preguntara si la humanidad está condenada al fracaso; los filósofos moralistas y personas religiosas se preguntaban: ¿hay algo irremediablemente maligno en el comportamiento humano?

Para poder responder “no” tuvieron que crear instituciones que garantizaran que esto no volviera a ocurrir. Una de ellas es la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Otra es la democracia liberal, un concepto que constantemente es objeto de ataque por parte de Kaczyński y la prensa que lo apoya.

El momento en que el Holocausto pierde la fuerza de provocar un profundo autoanálisis moral entre todos los seres humanos es el momento en que se convierte en “un acontecimiento más”.

¿Se imaginan un gobierno en Polonia tan antisemita como los que a finales de la década de 1930 erigieron asientos-gueto en las universidades? ¿Se imaginan un gobierno en Alemania que deportara a los migrantes en masa?

Si su respuesta es no , está corriendo un gran peligro.

Porque si el autoritarismo de derechas vuelve, esta vez no habrá convención de Ginebra  –los cuerpos policiales están mucho más militarizados y la vigilancia a las poblaciones es mucho más exhaustiva.

Además, no tenemos un proletariado como el que luchó contra el fascismo en la década de 1930, ni movimientos obreros como los que encabezaron la resistencia contra Franco en España, o la huelga general holandesa contra la deportación de judíos en febrero de 1941, o el levantamiento del gueto de aquí, de Varsovia.

Este es el mundo en que vivimos. 

----------------------------------

Este artículo se publicó en inglés en Social Europe

Traducción de Paloma Farré

CTXT necesita un arreglo de chapa y pintura. Mejorar el diseño, la usabilidad… convertir nuestra revista en un medio más accesible. Con tu donación lo haremos posible este año. A cambio, tendrás acceso gratuito a El...

El artículo solo se encuentra publicado para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí

Autor >

Paul Mason (Social Europe)

Suscríbete a CTXT

Orgullosas
de llegar tarde
a las últimas noticias

Gracias a tu suscripción podemos ejercer un periodismo público y en libertad.
¿Quieres suscribirte a CTXT por solo 6 euros al mes? Pulsa aquí

Artículos relacionados >

Deja un comentario


Los comentarios solo están habilitados para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí