1. Número 1 · Enero 2015

  2. Número 2 · Enero 2015

  3. Número 3 · Enero 2015

  4. Número 4 · Febrero 2015

  5. Número 5 · Febrero 2015

  6. Número 6 · Febrero 2015

  7. Número 7 · Febrero 2015

  8. Número 8 · Marzo 2015

  9. Número 9 · Marzo 2015

  10. Número 10 · Marzo 2015

  11. Número 11 · Marzo 2015

  12. Número 12 · Abril 2015

  13. Número 13 · Abril 2015

  14. Número 14 · Abril 2015

  15. Número 15 · Abril 2015

  16. Número 16 · Mayo 2015

  17. Número 17 · Mayo 2015

  18. Número 18 · Mayo 2015

  19. Número 19 · Mayo 2015

  20. Número 20 · Junio 2015

  21. Número 21 · Junio 2015

  22. Número 22 · Junio 2015

  23. Número 23 · Junio 2015

  24. Número 24 · Julio 2015

  25. Número 25 · Julio 2015

  26. Número 26 · Julio 2015

  27. Número 27 · Julio 2015

  28. Número 28 · Septiembre 2015

  29. Número 29 · Septiembre 2015

  30. Número 30 · Septiembre 2015

  31. Número 31 · Septiembre 2015

  32. Número 32 · Septiembre 2015

  33. Número 33 · Octubre 2015

  34. Número 34 · Octubre 2015

  35. Número 35 · Octubre 2015

  36. Número 36 · Octubre 2015

  37. Número 37 · Noviembre 2015

  38. Número 38 · Noviembre 2015

  39. Número 39 · Noviembre 2015

  40. Número 40 · Noviembre 2015

  41. Número 41 · Diciembre 2015

  42. Número 42 · Diciembre 2015

  43. Número 43 · Diciembre 2015

  44. Número 44 · Diciembre 2015

  45. Número 45 · Diciembre 2015

  46. Número 46 · Enero 2016

  47. Número 47 · Enero 2016

  48. Número 48 · Enero 2016

  49. Número 49 · Enero 2016

  50. Número 50 · Febrero 2016

  51. Número 51 · Febrero 2016

  52. Número 52 · Febrero 2016

  53. Número 53 · Febrero 2016

  54. Número 54 · Marzo 2016

  55. Número 55 · Marzo 2016

  56. Número 56 · Marzo 2016

  57. Número 57 · Marzo 2016

  58. Número 58 · Marzo 2016

  59. Número 59 · Abril 2016

  60. Número 60 · Abril 2016

  61. Número 61 · Abril 2016

  62. Número 62 · Abril 2016

  63. Número 63 · Mayo 2016

  64. Número 64 · Mayo 2016

  65. Número 65 · Mayo 2016

  66. Número 66 · Mayo 2016

  67. Número 67 · Junio 2016

  68. Número 68 · Junio 2016

  69. Número 69 · Junio 2016

  70. Número 70 · Junio 2016

  71. Número 71 · Junio 2016

  72. Número 72 · Julio 2016

  73. Número 73 · Julio 2016

  74. Número 74 · Julio 2016

  75. Número 75 · Julio 2016

  76. Número 76 · Agosto 2016

  77. Número 77 · Agosto 2016

  78. Número 78 · Agosto 2016

  79. Número 79 · Agosto 2016

  80. Número 80 · Agosto 2016

  81. Número 81 · Septiembre 2016

  82. Número 82 · Septiembre 2016

  83. Número 83 · Septiembre 2016

  84. Número 84 · Septiembre 2016

  85. Número 85 · Octubre 2016

  86. Número 86 · Octubre 2016

  87. Número 87 · Octubre 2016

  88. Número 88 · Octubre 2016

  89. Número 89 · Noviembre 2016

  90. Número 90 · Noviembre 2016

  91. Número 91 · Noviembre 2016

  92. Número 92 · Noviembre 2016

  93. Número 93 · Noviembre 2016

  94. Número 94 · Diciembre 2016

  95. Número 95 · Diciembre 2016

  96. Número 96 · Diciembre 2016

  97. Número 97 · Diciembre 2016

  98. Número 98 · Enero 2017

  99. Número 99 · Enero 2017

  100. Número 100 · Enero 2017

  101. Número 101 · Enero 2017

  102. Número 102 · Febrero 2017

  103. Número 103 · Febrero 2017

  104. Número 104 · Febrero 2017

  105. Número 105 · Febrero 2017

  106. Número 106 · Marzo 2017

  107. Número 107 · Marzo 2017

  108. Número 108 · Marzo 2017

  109. Número 109 · Marzo 2017

  110. Número 110 · Marzo 2017

  111. Número 111 · Abril 2017

  112. Número 112 · Abril 2017

  113. Número 113 · Abril 2017

  114. Número 114 · Abril 2017

  115. Número 115 · Mayo 2017

  116. Número 116 · Mayo 2017

  117. Número 117 · Mayo 2017

  118. Número 118 · Mayo 2017

  119. Número 119 · Mayo 2017

  120. Número 120 · Junio 2017

  121. Número 121 · Junio 2017

  122. Número 122 · Junio 2017

  123. Número 123 · Junio 2017

  124. Número 124 · Julio 2017

  125. Número 125 · Julio 2017

  126. Número 126 · Julio 2017

  127. Número 127 · Julio 2017

  128. Número 128 · Agosto 2017

  129. Número 129 · Agosto 2017

  130. Número 130 · Agosto 2017

  131. Número 131 · Agosto 2017

  132. Número 132 · Agosto 2017

  133. Número 133 · Septiembre 2017

  134. Número 134 · Septiembre 2017

  135. Número 135 · Septiembre 2017

  136. Número 136 · Septiembre 2017

  137. Número 137 · Octubre 2017

  138. Número 138 · Octubre 2017

  139. Número 139 · Octubre 2017

  140. Número 140 · Octubre 2017

  141. Número 141 · Noviembre 2017

  142. Número 142 · Noviembre 2017

  143. Número 143 · Noviembre 2017

  144. Número 144 · Noviembre 2017

  145. Número 145 · Noviembre 2017

  146. Número 146 · Diciembre 2017

  147. Número 147 · Diciembre 2017

  148. Número 148 · Diciembre 2017

  149. Número 149 · Diciembre 2017

  150. Número 150 · Enero 2018

  151. Número 151 · Enero 2018

  152. Número 152 · Enero 2018

  153. Número 153 · Enero 2018

  154. Número 154 · Enero 2018

  155. Número 155 · Febrero 2018

  156. Número 156 · Febrero 2018

  157. Número 157 · Febrero 2018

  158. Número 158 · Febrero 2018

  159. Número 159 · Marzo 2018

  160. Número 160 · Marzo 2018

  161. Número 161 · Marzo 2018

  162. Número 162 · Marzo 2018

  163. Número 163 · Abril 2018

  164. Número 164 · Abril 2018

  165. Número 165 · Abril 2018

  166. Número 166 · Abril 2018

  167. Número 167 · Mayo 2018

  168. Número 168 · Mayo 2018

  169. Número 169 · Mayo 2018

  170. Número 170 · Mayo 2018

  171. Número 171 · Mayo 2018

  172. Número 172 · Junio 2018

  173. Número 173 · Junio 2018

  174. Número 174 · Junio 2018

  175. Número 175 · Junio 2018

  176. Número 176 · Julio 2018

  177. Número 177 · Julio 2018

  178. Número 178 · Julio 2018

  179. Número 179 · Julio 2018

  180. Número 180 · Agosto 2018

  181. Número 181 · Agosto 2018

  182. Número 182 · Agosto 2018

  183. Número 183 · Agosto 2018

  184. Número 184 · Agosto 2018

  185. Número 185 · Septiembre 2018

  186. Número 186 · Septiembre 2018

  187. Número 187 · Septiembre 2018

  188. Número 188 · Septiembre 2018

  189. Número 189 · Octubre 2018

  190. Número 190 · Octubre 2018

  191. Número 191 · Octubre 2018

  192. Número 192 · Octubre 2018

  193. Número 193 · Octubre 2018

  194. Número 194 · Noviembre 2018

  195. Número 195 · Noviembre 2018

  196. Número 196 · Noviembre 2018

  197. Número 197 · Noviembre 2018

  198. Número 198 · Diciembre 2018

  199. Número 199 · Diciembre 2018

  200. Número 200 · Diciembre 2018

  201. Número 201 · Diciembre 2018

  202. Número 202 · Enero 2019

  203. Número 203 · Enero 2019

  204. Número 204 · Enero 2019

  205. Número 205 · Enero 2019

  206. Número 206 · Enero 2019

  207. Número 207 · Febrero 2019

  208. Número 208 · Febrero 2019

  209. Número 209 · Febrero 2019

  210. Número 210 · Febrero 2019

  211. Número 211 · Marzo 2019

  212. Número 212 · Marzo 2019

  213. Número 213 · Marzo 2019

  214. Número 214 · Marzo 2019

  215. Número 215 · Abril 2019

  216. Número 216 · Abril 2019

  217. Número 217 · Abril 2019

  218. Número 218 · Abril 2019

  219. Número 219 · Mayo 2019

  220. Número 220 · Mayo 2019

  221. Número 221 · Mayo 2019

  222. Número 222 · Mayo 2019

  223. Número 223 · Mayo 2019

  224. Número 224 · Junio 2019

  225. Número 225 · Junio 2019

  226. Número 226 · Junio 2019

  227. Número 227 · Junio 2019

  228. Número 228 · Julio 2019

  229. Número 229 · Julio 2019

  230. Número 230 · Julio 2019

  231. Número 231 · Julio 2019

  232. Número 232 · Julio 2019

  233. Número 233 · Agosto 2019

  234. Número 234 · Agosto 2019

  235. Número 235 · Agosto 2019

  236. Número 236 · Agosto 2019

  237. Número 237 · Septiembre 2019

  238. Número 238 · Septiembre 2019

  239. Número 239 · Septiembre 2019

  240. Número 240 · Septiembre 2019

  241. Número 241 · Octubre 2019

  242. Número 242 · Octubre 2019

  243. Número 243 · Octubre 2019

  244. Número 244 · Octubre 2019

  245. Número 245 · Octubre 2019

  246. Número 246 · Noviembre 2019

  247. Número 247 · Noviembre 2019

  248. Número 248 · Noviembre 2019

  249. Número 249 · Noviembre 2019

  250. Número 250 · Diciembre 2019

  251. Número 251 · Diciembre 2019

  252. Número 252 · Diciembre 2019

  253. Número 253 · Diciembre 2019

  254. Número 254 · Enero 2020

  255. Número 255 · Enero 2020

  256. Número 256 · Enero 2020

  257. Número 257 · Febrero 2020

  258. Número 258 · Marzo 2020

  259. Número 259 · Abril 2020

  260. Número 260 · Mayo 2020

  261. Número 261 · Junio 2020

  262. Número 262 · Julio 2020

  263. Número 263 · Agosto 2020

  264. Número 264 · Septiembre 2020

  265. Número 265 · Octubre 2020

  266. Número 266 · Noviembre 2020

  267. Número 267 · Diciembre 2020

  268. Número 268 · Enero 2021

  269. Número 269 · Febrero 2021

  270. Número 270 · Marzo 2021

  271. Número 271 · Abril 2021

CTXT necesita 15.000 socias/os para seguir creciendo. Suscríbete a CTXT

Reportaje

¿Cómo castigan los ciudadanos la corrupción?

Los políticos y medios del PP piensan que las urnas son la prueba de que los votantes no exigen responsabilidades por el saqueo de las arcas públicas. Pero los analistas creen que los electores lo apuntan todo, y tarde o temprano, pasan la factura

Esteban Ordóñez Madrid , 27/02/2018

Malagón

A diferencia de otros medios, en CTXT mantenemos todos nuestros artículos en abierto. Nuestra apuesta es recuperar el espíritu de la prensa independiente: ser un servicio público. Si puedes permitirte pagar 4 euros al mes, apoya a CTXT. ¡Suscríbete!

CTXT necesita un arreglo de chapa y pintura. Mejorar el diseño, la usabilidad… convertir nuestra revista en un medio más accesible. Con tu donación lo haremos posible este año. A cambio, tendrás acceso gratuito a El Saloncito durante un mes. Aporta aquí

La semana pasada, Transparencia Internacional presentó su último informe. Los dos últimos años la puntuación de España fue tan baja (un 58 sobre 100) que se asumió como el golpe final contra el suelo del pozo. Una vez allí, sólo quedaba remontar. Pero los datos de 2017 prueban que hay todavía espacio para el hundimiento. Hemos obtenido una nota de 57 en el índice de percepción de la corrupción. Junto a Hungría y Chipre, España es el país que más empeora en comparación con 2016. Cuando muñidores y jaleadores de la marca España equiparan el país al resto de Europa no aluden a Hungría o Chipre, sino a Alemania, Reino Unido, Países Bajos, Bélgica; Estados que, en este ranking, nos miran desde muy arriba, desde los puestos 12, 8 o 16: España resbala hasta el número 42. El partido del Gobierno, el que ganó tres elecciones, y según parece volvería a ganar, vive enfermo de corrupción. Unos casos saltan sobre otros: no es una gripe común ni un mal que ataca a un órgano concreto y prescindible como aún pretenden trasladar; el PP está podrido hasta la médula.

Paralelamente a sus victorias en las urnas, España se ha ido derrumbando en los datos de Transparencia Internacional. En 2004, anotábamos 71 puntos y nos ubicábamos en el puesto 22; y en 2011, dos años después de Gürtel, en el 31. Por entonces, Rajoy obtuvo mayoría absoluta. Surgen varias preguntas: ¿la corrupción no es tan crucial en la acción final del voto? ¿Sobredimensionamos su calado social? ¿La oposición ha sabido articular un buen discurso o ha caído en simplificaciones contraproducentes? ¿Cuáles son las dinámicas de la necrosis política para reflejarse en el voto?

Junto al desprestigio acarreado en el estudio, Jesús Lizcano, catedrático de la UAM y presidente de Transparencia Internacional, afirma que estamos ante “una inanición en el tema de la corrupción”. “Los partidos no han hecho nada, y no sólo en esta legislatura en la que hay un bloqueo parlamentario, sino en ninguna. Han ignorado a los ciudadanos y no trabajan para alcanzar un pacto de Estado en un asunto crucial”, lamenta Lizcano. Pone como ejemplo la Ley de Transparencia, que entró en vigor a finales de 2014 y sigue sin reglamento a día de hoy.

Esta parálisis en la práctica contrasta con la estrategia comunicativa de los partidos. La corrupción predomina en los argumentarios de la oposición al igual que en los contenidos de muchos medios de comunicación, pero el PP sigue anclado en el poder central (o el PSOE de los ERE en Andalucía). Parece que algo no cuadra. Desde la oposición, despliegan razones éticas, políticas y económicas; arguyen una mancha imborrable, una corrosión multiorgánica que “inhabilita” a los populares para ocupar puestos institucionales... Y aun así ganan. ¿Se ha agotado la fuerza del rechazo a la corrupción como motor de cambio? ¿Existió alguna vez esa fuerza?

Efectos electorales de baja intensidad

El experto de la Fundación Alternativas y profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Carlos III Pedro Riera no cree que la corrupción sea determinante. Puede existir un castigo, pero no suficiente como para propiciar un vuelco electoral: “Tiene pocos efectos electorales. No deja de ser un elemento más junto con la personalidad del candidato, el estado de la economía, la identificación partidista y la ideología”. Todo depende de cómo el votante ordene las aristas en su mente. Riera cuenta que hay pufos que se premian. Ocurre a nivel local o regional: “Los vecinos de una localidad pueden aprobar una recalificación ilegal de terrenos si se construye un centro comercial que crea puestos de trabajo para el pueblo”, explica. Es decir, la afectación a nivel personal condiciona el filtrado ético de las ilegalidades y, en consecuencia, su repercusión en el voto.

Eso ocurre a nivel local, pero a escala nacional la repercusión que la corrupción tiene para uno mismo deja de percibirse. La investigadora de la Universidad Carlos III de Madrid Mariluz Congosto comprobó cómo empapan los casos en la gente a través de Twitter. Estudió 2012 y 2013, dos años bulliciosos de pufos. “La reacción fue mayor ante los escándalos que ante los sucesos que afectaban más al bienestar o a la economía. La indemnización al directivo de Bankia Aurelio Izquierdo (14 millones) o los papeles de Bárcenas aparecieron en el ranking por encima de la nacionalización de Bankia o los recortes aprobados en el Parlamento”, recuerda. Los escándalos con protagonista visible ofrecen un relato más fácil y un blanco más claro. Ayudan a poner de relieve el problema, pero a la vez la fuerza de la protesta se ejerce y se agota en el cuestionamiento de un individuo o un caso concreto.

No obstante, la corrupción sí perjudica directamente a los ciudadanos: en 2015, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) calculó que los agujeros causados por procesos de licitación viciados ascendieron al 4,6 del PIB, cerca de 48.000 millones de euros anuales. Solo entre julio de 2015 y septiembre de 2016, los tribunales procesaron por corrupción a 1.378 personas implicadas en 166 casos. Aun así, “a la gente le cuesta ver el vínculo entre los casos de corrupción y las consecuencias que tienen para su propia economía”, señala Riera, el experto de la Fundación Alternativas. ¿Por qué no se graba esa conexión no ya en la mente, sino en el estómago del votante?

en 2015, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) calculó que los agujeros causados por procesos de licitación viciados ascendieron al 4,6 del PIB, cerca de 48.000 millones 

El ciudadano relativiza los delitos que apuntan a las formaciones de su espectro ideológico, y los medios, también condicionados por su línea editorial (y/o partidista), ofrecen un menú adaptable. Los canales, emisoras y periódicos de derechas suelen mostrar los casos que atañen a su órbita como hechos aislados; mientras tanto, los que tocan a la izquierda se formulan como expresión o tara inherente de esa ideología. Sucede lo mismo al revés.

La corrupción, por lo tanto, no tiene un significado claro y uniforme a ojos de la gente. Hay, además, un agravante en este periodo histórico en que la podredumbre corroe, sobre todo, las estructuras conservadoras: los medios tradicionales, los que abarcan más público, se sitúan a la derecha, centro-derecha y centro-progresismo. En consecuencia, se emprenden estrategias informativas esperpénticas: en tiempos de malversaciones millonarias y cohechos y blanqueos y prevaricaciones, el caso del alcalde de Zaragoza que cargó al Ayuntamiento un bote de gomina ocupó papel, píxeles y largos minutos en tertulias y telediarios. 

Los medios y el paradigma Castor

Hay un ejemplo menos ridículo de la importancia de los medios en la interpretación ciudadana. El jurista de la Universidad de Barcelona Joan J. Queralt destaca el Caso Castor como uno de los que, de manera más inapelable, evidencia cómo la corrupción impacta directamente en la gente. “Ha sido el mayor caso de España”, valora Queralt. El Gobierno de Zapatero emprendió un proyecto faraónico (la construcción de un depósito artificial de gas) cuyas condiciones de adjudicación y revocación se redactaron a la medida de la beneficiaria final: ACS, de Florentino Pérez. Antes de iniciarse las obras, el coste pasó de 400 millones de euros a 1.200 millones. El resultado fueron 400 terremotos, el abandono del proyecto y un agujero de 4.000 millones de euros (sumando los intereses a la indemnización de 1.350 millones) que elevaría la factura del gas de los españoles hasta 2044. En diciembre de 2017, el Tribunal Constitucional anuló el procedimiento por el que se fijó esta compensación. Pero este episodio, salvo por el especial que le dedicó Jordi Évole en Salvados, se conoce poco, es, tal vez, el menos mediático: “¿Quién está detrás? Por un lado el Gobierno y por otro Florentino, evidentemente no será un tema central para El País”, critica Queralt.

Esta suerte de filtro burbuja mediático se suma, a juicio de Queralt, a la escasa propensión por parte de la mayoría de votantes a cambiar su papeleta: “Solamente el votante de izquierda y de cierto nivel cultural es sensible a la corrupción; el resto, que es la gran mayoría, la perdona cuando afecta a los suyos”. Además, el sistema electoral provoca que, en la acción de perdonar a los suyos, en realidad, uno se perdone a sí mismo.

Se votan listas enteras, bloqueadas; es un órdago del partido a sus simpatizantes: se apoya todo o nada, y nada puede suponer que gane otro partido cuya ideología y gestión consideran perniciosas. La expresión crítica no cabe en una papeleta, lo cual abre un círculo vicioso: el propio PP, por voz de personajes como Carlos Fabra, ha expresado muchas veces que las urnas lo han exculpado de responsabilidades políticas. Este pensamiento puede significar dos cosas. Que el PP ve a sus votantes como fanáticos sin capacidad de reflexionar con matices; o que su cinismo ha perdido ya todos los límites.

Una de las mejores producciones axiomáticas para neutralizar el castigo es convertir a toda la sociedad en delincuente potencial, democratizar el impulso corrupto: “Todos lo somos por naturaleza”. La premisa consiste en que las irregularidades no dependen de la clase social o la ideología o cualquier otra condición, sino, por un lado, de la existencia de una cuota de poder y, por otro, de la probabilidad: siempre habrá un determinado número de manzanas podridas o escuerzos. La realidad desmiente esta creencia. Según los expertos de Transparencia Internacional y de la Fundación Alternativas, en España la corrupción es eminentemente política y empresarial; no existe un problema de corrupción administrativa. Los jueces, policías, administrativos o funcionarios actúan, en general, limpiamente.

En estas circunstancias, ¿cómo es que la nueva izquierda de Podemos no ha rentabilizado la carcoma y, al contrario, se desploma en la intención de voto? Quizá, la respuesta se encuentre en la esencia descolorida del asunto corrupción. Como explica el politólogo Pedro Riera, entre los factores determinantes del voto hay temas que contienen mucha ideología y otros que no: la corrupción es de los que menos. Aquí se ubica el error estratégico de la izquierda y, en concreto, de Podemos. El partido de Pablo Iglesias ha venido centrando excesivamente su mensaje en este tema y su proyecto social ha acabado difuminándose. “¿Hasta qué punto al final la corrupción, a pesar de estar asociada al PP, está haciendo un flaco favor a los partidos de izquierda? Si la batalla electoral y política se situara en otras coordenadas más ideológicas tal vez estos tendían mayor ventaja electoral”, reflexiona Riera.

En cambio, Ciudadanos, a pesar de sustentar las administraciones más contaminadas, sí araña votos. El partido de Rivera, un proyecto desleído per se, se diluyó más a causa del debate sobre la corrupción (y de sus incoherencias en este terreno). Pero el Procés se exacerbó y, colateralmente, otorgó a los naranjas solidez ideológica: un posicionamiento claro y contundente en un asunto principal. El otro factor puede explicar el usufructo de la corrupción por parte de Ciudadanos es la ideología económica. Como apunta Ignacio Sánchez-Cuenca en La superioridad moral de la izquierda, la izquierda está inerme ante el liberalismo: sus postulados económicos constituyen hoy “una especie de filosofía espontánea”, un sentido común.

Si el votante percibe más seguridad económica en un partido, mantendrá su voto en él aunque pese la sombra de la corrupción sobre sus siglas. Esta inercia ayudaba al PP a parar el golpe

El debate de lo práctico y la gestión está ganado por la derecha. Si el votante percibe más seguridad económica en un partido, mantendrá su voto en él aunque pese la sombra de la corrupción sobre sus siglas. Esta inercia ayudaba al PP a parar el golpe, y ahora va en su contra porque C’s se corporeiza como la opción donde los partidarios del centro y la derecha pueden lavarse la conciencia sin arriesgar su tranquilidad.

La factura atrasada del PP

Parece, en ocasiones, que la mejor manera de corromperse es hacerlo de manera total. Se diría que un caso, dos o cuatro pueden zaherir a una formación; pero cuando hay 50 o 70 y el mundo no se cae (porque el mundo nunca se derrumba, o no lo hace al menos en el grado que gritan los tertulianos y los políticos), la cosa acaba normalizándose, aceptándose. Para Belén Barreiro, expresidenta del CIS y directora de MyWord, el votante desconecta, pero no del todo: “Yo no creo que la ciudadanía se inmunice ante la corrupción. El ciudadano puede perder el interés en conocer los detalles de los casos, que son muy complejos, pero sí toma nota de cada uno de ellos, y eso provoca que vaya aumentando la sensación de que un partido está podrido de corrupción”, matiza.

“En coyunturas extraordinarias”, explica Barreiro, “cuando hay asuntos relevantes y urgentes, como ocurría con la crisis, la corrupción tiende a afectar menos, pero sí lo hace en momentos de ciclo económico normal. La corrupción no se tolera, pero sus efectos pueden ser tardíos”. Es decir, hay un poso de indignación subterráneo que aguarda el momento propicio para manifestarse.

Según sus investigaciones, la mitad de los electores que dejaron de apoyar al PP en 2015 lo hizo por los escándalos que atenazan al partido. Aun así, Rajoy ganó. “Pero ahora pasamos a un escenario distinto donde el miedo a que gane Podemos ha disminuido y aparece la alternativa de Ciudadanos que resulta razonable para personas del centro-derecha o de la derecha. Es posible que el PP pague su factura adicional por la corrupción en las próximas elecciones”, pronostica la directora de MyWord. Se avecinan tiempos de histeria popular.

Autor >

Esteban Ordóñez

Es periodista. Creador del blog Manjar de hormiga. Colabora en El estado mental y Negratinta, entre otros.

Suscríbete a CTXT

Orgullosas
de llegar tarde
a las últimas noticias

Gracias a tu suscripción podemos ejercer un periodismo público y en libertad.
¿Quieres suscribirte a CTXT por solo 6 euros al mes? Pulsa aquí

Artículos relacionados >

1 comentario(s)

¿Quieres decir algo? + Déjanos un comentario

  1. Alberto

    El problema de Podemos es que se ponen la medalla de representar al 15M. Pero luego a la hora de la verdad no supieron dialogar, por ejemplo, con Pedro Sánchez y además piden el CNI, Interior... en lugar de pedir Sanidad o Educación. Ahí fue donde Podemos Perdió TODO. Es un partido que se aprovechó del 15M y en realidad solo quiere perpetuar su poder como han venido haciendo PPSOE... así que el votante crítico se queda sin opciones en este país. No hay una opción real para los que no se dejan engañar.

    Hace 3 años 1 mes

Deja un comentario


Los comentarios solo están habilitados para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí