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Era un 4 de diciembre

Gerardo Tecé 4/12/2017

<p>Casi dos millones de andaluces salieron a la calle el 4 de diciembre de 1977.</p>

Casi dos millones de andaluces salieron a la calle el 4 de diciembre de 1977.

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Era un 4 de diciembre

cuando tomamos la calle

era un 4 de diciembre

cuando dijimos que verde y blanca 

era nuestra sangre

 

En la Avenida de la Constitución de Sevilla hay balcones decorados con la bandera de España. Entre el “desafío nacionalista” de hace un par de meses y hoy, 4 de diciembre, aún no ha llegado un nuevo evento con la potencia suficiente como para arriar las rojigualdas. La Navidad está a la vuelta de la esquina y los meteorólogos sociales se dividen en dos tipos: los que prevén que serán desplazadas por esas telas de los chinos que cada año por estas fechas aparecen con un dibujo del niño Jesús y los que, peor aún, temen que lo nacional y lo católico convivan en armonía en los balcones durante las próximas semanas. Fun fun fun. Bajo cualquiera de esas banderas de España en la Avenida de la Constitución de Sevilla pasean a diario decenas de miles de personas. Es zona de actividad. Una gran oficina de Correos, decenas de despachos de abogados, el tranvía, miles de guiris, la Catedral, una FNAC, centenares de bicicletas adelantando al tranvía, un número indeterminado de Starbucks y la manifestación del día frente al Ayuntamiento. Hoy toca una por la accesibilidad. Como suele pasar han ido cuatro. Iban a ir ocho pero los escalones de camino al lugar dejaron atrás a la mitad, cuentan.

Si preguntas a alguno de los ciclistas, abogados, manifestantes, trabajadores de Correos o dependientes del Starbucks por la fecha del 4 de diciembre lo más probable es el encogimiento de hombros. Si das comodín con pista, “un día histórico para Andalucía”, puede que alguno se lance a responder. Hemos venido a jugar: ¿el cumpleaños de Susana Díaz? El 4 de diciembre cumple hoy cuarenta años enterrado en el olvido. No hay imaginario popular a su alrededor en esas calles que fueron tomadas forzando que Andalucía fuese, por primera vez en la vida, tomada en serio. El referéndum del 28 de febrero de años después, hijo del 4 de diciembre, acaparó el imaginario de aquello como el PSOE acaparó el concepto de Andalucía. Sólo los más jóvenes de izquierdas hacen suyo hoy aquello que conocen por documentales de Canal Sur subidos a Youtube.

Días de guerra, 

de fascistas en la acera 

rezando a su dictador

tarde de espanto, 

Málaga entera llorando 

mataron a Caparrós

 

Quienes estuvieron, allí y entonces, cuentan que aquel 4 de diciembre del 77 no había espacio suficiente para ponerse o quitarse la bufanda entre El Prado de San Sebastián y la Plaza Nueva. No cabía un alma ni una bandera andaluza más. Aquí hay más gente que en la guerra, se decían unos a otros sorprendidos y quizá es que aquello, de algún modo, lo era. Andalucía, el patio trasero de la España franquista, se echaba a la calle para exigir no ya ser respetada, sino ser considerada nacionalidad en la nueva España. Toma ya. Las risas que salieron de los despachos de Madrid se escucharon desde Almería hasta Huelva. El primer mensaje oficial del Gobierno de Suárez sobre el asunto, que venía a decir algo así como “pero vamos a ver criaturas de dios, ¿a qué viene esto?”, provocó un efecto boomerang y el ruido en las calles andaluzas, desde Jaén hasta Cádiz, volvió a Madrid. Al paso de la manifestación por el precioso edificio La Adriática, en la Avenida de la Constitución de Sevilla –entonces calle Primo de Rivera– una familia de esas a las que la vida les permite vivir en un edificio monumental, saludaba –nietas, nietos, hijos, hijas, abuelas y abuelos– a los manifestantes de abajo. Lo hacían con bandera y saludos franquistas. Tras un primer mensaje desde abajo hacia arriba –fascistas, mamones, bajad de los balcones– poco contundente, las pedradas en dirección ascendente dieron paso a un mensaje mucho más rotundo. La policía de gris no tardó en cargar. ”Andalucía en las calles, tócate los huevos”, fue el segundo mensaje oficial del Gobierno de Suárez, previo al definitivo “sentémonos a hablar”. Entre los miles que hubo en las calles de Málaga había muerto a tiros un joven sindicalista. Aquello parecía no tener ya tener marcha atrás. 

Rojos contra la pared

Blas Infante por los muros

No al 143

Sí al 151 

Dos años y pico después de lo que hoy el telediario titularía como “violento desafío andalucista”, el ruido de las calles acabó en urnas un 28 de febrero. Andalucía se había colado por una grieta de la Constitución en la que se le exigía un imposible: la mayoría absoluta para el Sí a la nacionalidad, un Sí absoluto que tenía que ser logrado en todas y cada una de las ocho provincias y no sobre la participación del referéndum, sino sobre el censo total, muertos incluidos. Lo nunca visto se logró. Nunca antes Andalucía se había plantado de aquella manera, nunca Andalucía se había propuesto nada parecido y la primera vez que lo hacía era para conseguir un imposible. Menudo cromo para el currículum. Desde entonces hasta hoy, en el imaginario colectivo la fecha del 4 de diciembre se ha diluido pero ha quedado marcada a fuego una idea: cuando esta tierra se lo propone, puede defenderse y reivindicarse como la que más. El problema, mirando cuarenta años hacia atrás, es que la idea es lo único que quedó.

 

Cómo se puede olvidar

Cuarenta años de libertad

Libre libre para siempre

Qué bonita Navidad 

de aquel 4 de diciembre


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Gerardo Tecé

Soy Gerardo Tecé. Modelo y actriz. Escribo cosas en sitios desde que tengo uso de Internet. Ahora en CTXT, observando eso que llaman actualidad e intentando dibujarle un contexto.

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7 comentario(s)

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  1. TRC

    Gerardo, y por qué se ha diluído? es la primera vez que escribes en todos estos años sobre el 4D? Arturo. España es Andalucía sometida. Cuanto más puteados están los del sur mejor viven los del norte..

    Hace 3 años 10 meses

  2. Makiavelo

    Hey rafaelico,...que me parece que lo tuyo son las romerias de borrachera.....

    Hace 3 años 10 meses

  3. liliputiense

    y eso fue lo que pasó. Se acabaron hasta las telas para hacer más banderas, y sacaron la verde oscura-aceituna, porque ya no había mas. Nos levantamos y el nacionalismo´-monarquico español tembló. Por eso nos ataron, nos callaron, nos borraron la memoria, pero la esencia siempre queda. Viva Andalucía libre, libre de sus caenas.

    Hace 3 años 10 meses

  4. Jose

    Para el denominado Paco, por no decir indocumentado. El resultado en Almería fue: Sobre un censo de 285.139, votaron 144.940 personas. De ellas, 119.550 votantes (82%) votaron Sí en el referéndum. Por su parte, solo 11.450 (7.89%) votaron No, con 12.527 votos en blanco y 1.413 votos nulos. La votación a favor del Sí fue por tanto masiva. Lo que usted intenta decir sin tener ni idea es que no se alcanzó el 50% DEL CENSO registrado, la leonina e injusta cláusula impuesta para conseguir un resultado favorable. Eso es cierto. Como también es cierto que el censo usado en ese referéndum era del año.... 1970!!! ¿Cuantas personas habían fallecido desde 1970 a 1980 en Almería? Bastantes miles, por no decir varias decenas de miles. Y eso sin contar emigrantes y otras cuestiones. Por tanto, el apoyo fue masivo, y no solo en Almería, sino en toda Andalucía. Y el hecho flagrante de haber usado un censo muy viejo (algo impensable hoy día) hizo que tanto UCD como PSOE tuvieran que aceptar el verdadero resultado de ese referéndum. Un SÍ rotundo y claro.

    Hace 3 años 10 meses

  5. Paco

    En Almería no se votó sí al Estatuto de Autonomía.

    Hace 3 años 10 meses

  6. pepa

    En aquel entonces, las ventanas y balcones de La Adriática, lucían banderas fascistas como una pieza mas de la decoración ecléptica. Con poderío. La del aguilucho, la de la falange, la de fuerza nueva (llegó cuando se fundó como partido), la de la cruz de borgoña. Incluso algunos días sacaban la esvástica, a tomar el sol, o la fresquita sevillana. Siempre pasábamos con miedo por ese edificio que parecía tan bonito y que tan mal bajío daba. Cuando pasábamos de noche, cruzábamos a la otra acera, con los ojos bien abiertos, las mandíbulas apretadas y los puños fuertemente cerrados. Superado el edificio levantábamos los puños y maldecíamos dejándonos los pulmones. En la calle de detrás, en la puerta trasera del edificio plateresco-mudejar, casi siempre hacían guardia un grupo de patriotas, con puños americanos, bates de beisbol y (estábamos seguros) armas de fuego o blancas. Se decía que el jefe de la banda era Blas Piñar. Era cuestión de suerte; pasar por allí al anochecer era entrar en un sorteo macabro. Elegían la persona afortunada, la rodeaban entre 4 o 5 patriotas, golpeaban hasta mancharlo todo de sangre y volvían a su guarida. El maltrecho herido quedaba cuerpo a tierra. Siempre alguien corría a sacarlo de allí, lo antes posible. Costó mucha sangre y palos llegar al 4 de diciembre. Poder gritar con rabia antigua "fascistas mamones bajad de los balcones” y ver cargar a los grises, protegiendo la casa de los patriotas. Aquel día nos hicimos un fiestón, que aún recuerdo. Después lo borraron todo. La última vez que pasé por la casa, las ventanas y balcones de la Adriática lucían la bandera del PP.

    Hace 3 años 10 meses

  7. Rafael

    Menuda basura de artículo, se nota el odio a España y da pena. De un sevillano a otro te lo digo.

    Hace 3 años 10 meses

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