1. Número 1 · Enero 2015

  2. Número 2 · Enero 2015

  3. Número 3 · Enero 2015

  4. Número 4 · Febrero 2015

  5. Número 5 · Febrero 2015

  6. Número 6 · Febrero 2015

  7. Número 7 · Febrero 2015

  8. Número 8 · Marzo 2015

  9. Número 9 · Marzo 2015

  10. Número 10 · Marzo 2015

  11. Número 11 · Marzo 2015

  12. Número 12 · Abril 2015

  13. Número 13 · Abril 2015

  14. Número 14 · Abril 2015

  15. Número 15 · Abril 2015

  16. Número 16 · Mayo 2015

  17. Número 17 · Mayo 2015

  18. Número 18 · Mayo 2015

  19. Número 19 · Mayo 2015

  20. Número 20 · Junio 2015

  21. Número 21 · Junio 2015

  22. Número 22 · Junio 2015

  23. Número 23 · Junio 2015

  24. Número 24 · Julio 2015

  25. Número 25 · Julio 2015

  26. Número 26 · Julio 2015

  27. Número 27 · Julio 2015

  28. Número 28 · Septiembre 2015

  29. Número 29 · Septiembre 2015

  30. Número 30 · Septiembre 2015

  31. Número 31 · Septiembre 2015

  32. Número 32 · Septiembre 2015

  33. Número 33 · Octubre 2015

  34. Número 34 · Octubre 2015

  35. Número 35 · Octubre 2015

  36. Número 36 · Octubre 2015

  37. Número 37 · Noviembre 2015

  38. Número 38 · Noviembre 2015

  39. Número 39 · Noviembre 2015

  40. Número 40 · Noviembre 2015

  41. Número 41 · Diciembre 2015

  42. Número 42 · Diciembre 2015

  43. Número 43 · Diciembre 2015

  44. Número 44 · Diciembre 2015

  45. Número 45 · Diciembre 2015

  46. Número 46 · Enero 2016

  47. Número 47 · Enero 2016

  48. Número 48 · Enero 2016

  49. Número 49 · Enero 2016

  50. Número 50 · Febrero 2016

  51. Número 51 · Febrero 2016

  52. Número 52 · Febrero 2016

  53. Número 53 · Febrero 2016

  54. Número 54 · Marzo 2016

  55. Número 55 · Marzo 2016

  56. Número 56 · Marzo 2016

  57. Número 57 · Marzo 2016

  58. Número 58 · Marzo 2016

  59. Número 59 · Abril 2016

  60. Número 60 · Abril 2016

  61. Número 61 · Abril 2016

  62. Número 62 · Abril 2016

  63. Número 63 · Mayo 2016

  64. Número 64 · Mayo 2016

  65. Número 65 · Mayo 2016

  66. Número 66 · Mayo 2016

  67. Número 67 · Junio 2016

  68. Número 68 · Junio 2016

  69. Número 69 · Junio 2016

  70. Número 70 · Junio 2016

  71. Número 71 · Junio 2016

  72. Número 72 · Julio 2016

  73. Número 73 · Julio 2016

  74. Número 74 · Julio 2016

  75. Número 75 · Julio 2016

  76. Número 76 · Agosto 2016

  77. Número 77 · Agosto 2016

  78. Número 78 · Agosto 2016

  79. Número 79 · Agosto 2016

  80. Número 80 · Agosto 2016

  81. Número 81 · Septiembre 2016

  82. Número 82 · Septiembre 2016

  83. Número 83 · Septiembre 2016

  84. Número 84 · Septiembre 2016

  85. Número 85 · Octubre 2016

  86. Número 86 · Octubre 2016

  87. Número 87 · Octubre 2016

  88. Número 88 · Octubre 2016

  89. Número 89 · Noviembre 2016

  90. Número 90 · Noviembre 2016

  91. Número 91 · Noviembre 2016

  92. Número 92 · Noviembre 2016

  93. Número 93 · Noviembre 2016

  94. Número 94 · Diciembre 2016

  95. Número 95 · Diciembre 2016

  96. Número 96 · Diciembre 2016

  97. Número 97 · Diciembre 2016

  98. Número 98 · Enero 2017

  99. Número 99 · Enero 2017

  100. Número 100 · Enero 2017

  101. Número 101 · Enero 2017

  102. Número 102 · Febrero 2017

  103. Número 103 · Febrero 2017

  104. Número 104 · Febrero 2017

  105. Número 105 · Febrero 2017

  106. Número 106 · Marzo 2017

  107. Número 107 · Marzo 2017

  108. Número 108 · Marzo 2017

  109. Número 109 · Marzo 2017

  110. Número 110 · Marzo 2017

  111. Número 111 · Abril 2017

  112. Número 112 · Abril 2017

  113. Número 113 · Abril 2017

  114. Número 114 · Abril 2017

  115. Número 115 · Mayo 2017

  116. Número 116 · Mayo 2017

  117. Número 117 · Mayo 2017

  118. Número 118 · Mayo 2017

  119. Número 119 · Mayo 2017

  120. Número 120 · Junio 2017

  121. Número 121 · Junio 2017

  122. Número 122 · Junio 2017

  123. Número 123 · Junio 2017

  124. Número 124 · Julio 2017

  125. Número 125 · Julio 2017

  126. Número 126 · Julio 2017

  127. Número 127 · Julio 2017

  128. Número 128 · Agosto 2017

  129. Número 129 · Agosto 2017

  130. Número 130 · Agosto 2017

  131. Número 131 · Agosto 2017

  132. Número 132 · Agosto 2017

  133. Número 133 · Septiembre 2017

  134. Número 134 · Septiembre 2017

  135. Número 135 · Septiembre 2017

  136. Número 136 · Septiembre 2017

  137. Número 137 · Octubre 2017

  138. Número 138 · Octubre 2017

  139. Número 139 · Octubre 2017

  140. Número 140 · Octubre 2017

  141. Número 141 · Noviembre 2017

  142. Número 142 · Noviembre 2017

  143. Número 143 · Noviembre 2017

  144. Número 144 · Noviembre 2017

  145. Número 145 · Noviembre 2017

  146. Número 146 · Diciembre 2017

  147. Número 147 · Diciembre 2017

  148. Número 148 · Diciembre 2017

  149. Número 149 · Diciembre 2017

  150. Número 150 · Enero 2018

  151. Número 151 · Enero 2018

  152. Número 152 · Enero 2018

  153. Número 153 · Enero 2018

  154. Número 154 · Enero 2018

  155. Número 155 · Febrero 2018

  156. Número 156 · Febrero 2018

  157. Número 157 · Febrero 2018

  158. Número 158 · Febrero 2018

  159. Número 159 · Marzo 2018

  160. Número 160 · Marzo 2018

  161. Número 161 · Marzo 2018

  162. Número 162 · Marzo 2018

  163. Número 163 · Abril 2018

  164. Número 164 · Abril 2018

  165. Número 165 · Abril 2018

  166. Número 166 · Abril 2018

  167. Número 167 · Mayo 2018

  168. Número 168 · Mayo 2018

  169. Número 169 · Mayo 2018

  170. Número 170 · Mayo 2018

  171. Número 171 · Mayo 2018

  172. Número 172 · Junio 2018

  173. Número 173 · Junio 2018

  174. Número 174 · Junio 2018

  175. Número 175 · Junio 2018

  176. Número 176 · Julio 2018

  177. Número 177 · Julio 2018

  178. Número 178 · Julio 2018

  179. Número 179 · Julio 2018

  180. Número 180 · Agosto 2018

  181. Número 181 · Agosto 2018

  182. Número 182 · Agosto 2018

  183. Número 183 · Agosto 2018

  184. Número 184 · Agosto 2018

  185. Número 185 · Septiembre 2018

  186. Número 186 · Septiembre 2018

  187. Número 187 · Septiembre 2018

  188. Número 188 · Septiembre 2018

  189. Número 189 · Octubre 2018

  190. Número 190 · Octubre 2018

  191. Número 191 · Octubre 2018

  192. Número 192 · Octubre 2018

  193. Número 193 · Octubre 2018

  194. Número 194 · Noviembre 2018

  195. Número 195 · Noviembre 2018

  196. Número 196 · Noviembre 2018

  197. Número 197 · Noviembre 2018

  198. Número 198 · Diciembre 2018

  199. Número 199 · Diciembre 2018

  200. Número 200 · Diciembre 2018

  201. Número 201 · Diciembre 2018

  202. Número 202 · Enero 2019

  203. Número 203 · Enero 2019

  204. Número 204 · Enero 2019

  205. Número 205 · Enero 2019

  206. Número 206 · Enero 2019

  207. Número 207 · Febrero 2019

  208. Número 208 · Febrero 2019

  209. Número 209 · Febrero 2019

  210. Número 210 · Febrero 2019

  211. Número 211 · Marzo 2019

  212. Número 212 · Marzo 2019

  213. Número 213 · Marzo 2019

  214. Número 214 · Marzo 2019

  215. Número 215 · Abril 2019

  216. Número 216 · Abril 2019

  217. Número 217 · Abril 2019

  218. Número 218 · Abril 2019

  219. Número 219 · Mayo 2019

  220. Número 220 · Mayo 2019

  221. Número 221 · Mayo 2019

  222. Número 222 · Mayo 2019

  223. Número 223 · Mayo 2019

  224. Número 224 · Junio 2019

  225. Número 225 · Junio 2019

  226. Número 226 · Junio 2019

  227. Número 227 · Junio 2019

  228. Número 228 · Julio 2019

  229. Número 229 · Julio 2019

  230. Número 230 · Julio 2019

  231. Número 231 · Julio 2019

  232. Número 232 · Julio 2019

  233. Número 233 · Agosto 2019

  234. Número 234 · Agosto 2019

  235. Número 235 · Agosto 2019

  236. Número 236 · Agosto 2019

  237. Número 237 · Septiembre 2019

  238. Número 238 · Septiembre 2019

  239. Número 239 · Septiembre 2019

  240. Número 240 · Septiembre 2019

  241. Número 241 · Octubre 2019

  242. Número 242 · Octubre 2019

  243. Número 243 · Octubre 2019

  244. Número 244 · Octubre 2019

  245. Número 245 · Octubre 2019

  246. Número 246 · Noviembre 2019

  247. Número 247 · Noviembre 2019

  248. Número 248 · Noviembre 2019

  249. Número 249 · Noviembre 2019

  250. Número 250 · Diciembre 2019

  251. Número 251 · Diciembre 2019

  252. Número 252 · Diciembre 2019

  253. Número 253 · Diciembre 2019

  254. Número 254 · Enero 2020

  255. Número 255 · Enero 2020

  256. Número 256 · Enero 2020

  257. Número 257 · Febrero 2020

  258. Número 258 · Marzo 2020

  259. Número 259 · Abril 2020

  260. Número 260 · Mayo 2020

  261. Número 261 · Junio 2020

  262. Número 262 · Julio 2020

  263. Número 263 · Agosto 2020

  264. Número 264 · Septiembre 2020

  265. Número 265 · Octubre 2020

  266. Número 266 · Noviembre 2020

  267. Número 267 · Diciembre 2020

  268. Número 268 · Enero 2021

  269. Número 269 · Febrero 2021

  270. Número 270 · Marzo 2021

  271. Número 271 · Abril 2021

  272. Número 272 · Mayo 2021

  273. Número 273 · Junio 2021

  274. Número 274 · Julio 2021

  275. Número 275 · Agosto 2021

  276. Número 276 · Septiembre 2021

  277. Número 277 · Octubre 2021

  278. Número 278 · Noviembre 2021

  279. Número 279 · Diciembre 2021

  280. Número 280 · Enero 2022

  281. Número 281 · Febrero 2022

  282. Número 282 · Marzo 2022

  283. Número 283 · Abril 2022

  284. Número 284 · Mayo 2022

  285. Número 285 · Junio 2022

  286. Número 286 · Julio 2022

  287. Número 287 · Agosto 2022

  288. Número 288 · Septiembre 2022

  289. Número 289 · Octubre 2022

  290. Número 290 · Noviembre 2022

  291. Número 291 · Diciembre 2022

  292. Número 292 · Enero 2023

  293. Número 293 · Febrero 2023

  294. Número 294 · Marzo 2023

  295. Número 295 · Abril 2023

  296. Número 296 · Mayo 2023

  297. Número 297 · Junio 2023

  298. Número 298 · Julio 2023

  299. Número 299 · Agosto 2023

  300. Número 300 · Septiembre 2023

  301. Número 301 · Octubre 2023

  302. Número 302 · Noviembre 2023

  303. Número 303 · Diciembre 2023

  304. Número 304 · Enero 2024

  305. Número 305 · Febrero 2024

  306. Número 306 · Marzo 2024

CTXT necesita 15.000 socias/os para seguir creciendo. Suscríbete a CTXT

EL SALÓN ELÉCTRICO

Cine y Revolución: la mirada enamorada

Los años veinte estallan de creatividad en todos los ámbitos: las vanguardias se extienden por Europa y llegan a Rusia en el momento justo, cuando el viejo régimen zarista agoniza

Pilar Ruiz 22/11/2017

<p>El hombre de la cámara (D. Vertov, 1924).</p>

El hombre de la cámara (D. Vertov, 1924).

En CTXT podemos mantener nuestra radical independencia gracias a que las suscripciones suponen el 70% de los ingresos. No aceptamos “noticias” patrocinadas y apenas tenemos publicidad. Si puedes apoyarnos desde 3 euros mensuales, suscribete aquí

Así comenzó el mundo tal y como lo conocemos. Como una explosión, como un big bang: el siglo XX forjado delante de una cámara de cine. Después de esa revolución en la Rusia de 1917 nada volverá a ser igual, aunque esa nada anterior haya durado cientos de años.  Las bombas de la Primera Guerra Mundial –la primera guerra filmada de la Historia– sirven de prólogo a esta superproducción que es la Revolución rusa. Retratada por el cine será, sobre todo, épica: puro espectáculo. La Revolución, siempre tan fotogénica. 

http://2.bp.blogspot.com/--neXdnD07yY/VhRUhyHrWGI/AAAAAAAAO_E/OtcgX-GKvHg/s1600/octubre1.jpg
Octubre
(Serguei Eisenstein, 1927)
De todas las artes, el cine es para nosotros la más importante. Debe ser y será el principal instrumento cultural del proletariado” (Lenin)

Aunque Potemkin (1925) se lleve toda la gloria, Octubre (1928) es el documento fundacional de la Revolución. De Octubre, por supuesto.

“En referencia a El Nacimiento de una Nación (1915, Griffith), Octubre podría haberse llamado El nacimiento de una revolución”dice Javier Hernández, decano de Comunicación de la Universidad San Jorge y profesor especialista en narrativa audiovisual. “Dziga Vértov revoluciona el cine con  su idea de ensamblar imágenes a través del intervalo y el collage, un lenguaje al servicio de una nueva realidad. Los vanguardistas  rusos inventan hasta el grafismo del siglo XXI, el de internet. A su lado las vanguardias europeas eran pajas mentales de la clase privilegiada, con sus manifiestos vacíos. Los rusos pusieron toda su energía en el cambio de la sociedad”. 

Los años previos e inmediatamente posteriores a 1917 estallan de creatividad en todos los ámbitos: las vanguardias se extienden a toda velocidad por Europa como vainas marcianas y llegan a Rusia en el momento justo, cuando el viejo régimen zarista agoniza. El tren de Lenin y sus bolcheviques inauguran la modernidad frente al apolillado régimen imperial: quieren cambiarlo todo, empezando por la sociedad de su tiempo. El Arte se convierte en la punta de lanza revolucionaria y no solo por sus inspiraciones políticas –¿qué fue antes? ¿Quién inspiró a quién?– con un testigo nuevo y excepcional: el cine nace como siamés inseparable de las vanguardias artísticas del siglo XX, incomprensible sin los movimientos que sacuden a la fotografía, la poesía, la música, la pintura, la arquitectura, el grafismo o el diseño en todo el mundo occidental. Los artistas contemporáneos son muy conscientes de ello: 

“En 1915 el pintor Kazimir Malevich expone en Petrogrado treinta y nueve obras abstractas que suponen no sólo una ruptura con su trabajo anterior sino además una apertura a un universo nuevo” dice el artista plástico Rubén Rodrigo (Salamanca, 1980). Y añade: “Blanco y negro, secuencialidad, parece que estuviéramos hablando de cine... Malevich desarrolla los límites de la pintura, los límites de la luz, el límite de nuestra mirada como espectador. El fundido a negro no es el fin de la pintura. Es vivir en la frontera de la percepción, es ampliar nuestra mirada hacia el tiempo, exactamente de lo que trata el cine”.

Estilos, escuelas corrientes, neo-primitivismo,  suprematismo, constructivismo, cubofuturismo... ¿Alta y baja cultura? Picasso reconoció que Apollinaire y él mismo perseguían con pasión las películas de Charlot allá por los albores del siglo pasado. Y Chaplin fue uno de los pocos amigos de Serguei Esenstein durante su breve paso por Hollywood.

En la lejana Rusia, la apabullante tradición artística del país se vuelca en los nuevos movimientos. Pintores como Malevich, Kandinsky, Marc Chagall y muchas, muchas pintoras: Liubov Popova, Varvara Stepanova, Olga Rozanova o Natalia Goncharova; en músicos y coreógrafos como Diaguilev y Nijinsky; en el Teatro del Arte de Moscú con Stanislawsky  y Meyerhold; y en los escritores, de Gorki a Bábel o Bulgakov y poetas –no se entiende Rusia sin sus poetas– como Anna Ajmátova y Boris Pasternak. Serguei Eisenstein forma parte de esa vanguardia inmensa, junto a otros “inventores” del cine como Vertov, Pudovkin, Kuleshov o Medvedkin. La lista de nombres contagiados por la Revolución es apabullante. ¿Cómo no caer rendidamente enamorados de este nuevo mundo que nos prometen? 

Hoy, las imágenes plateadas de El acorazado Potemkin, vaciadas por el tiempo de su carga ideológica, mutan en icono pop y motivo de camiseta, quizá a causa de la infinidad de homenajes y parodias del cine comercial a la célebre secuencia de la escalera de Odessa.

Pero también, seguro, porque el padre del diseño moderno, el escultorpintordiseñador gráfico y fotógrafo Alexánder Rodchenko estaba ahí. Junto al poeta futurista Maiakovsky fundaron en 1923 una agencia con la que revolucionaron –también– el concepto, aun en pañales, de publicidad. 

Para Mar Quintana, ilustradora especializada en diseño y animación: “Las vanguardias artísticas de principios del siglo XX tienen una misión clara: la ruptura con lo anterior. Ruptura con lo figurativo, con el elitismo de la clientela burguesa, con la propia noción de obra de Arte. En Rusia, inspirándose en técnicas artesanas y humildes, como los grabados de madera y linóleo, el uso de la tipografía como forma abstracta, las formas y colores básicos. Un lenguaje nuevo, liberador, moderno, mecánico que conjuga los mundos del Arte plástico, la artesanía, el cine, la política, la poesía, la arquitectura…Sus obras son democratizadoras, el medio ideal para la propagación del mensaje obrero. El cartel propagador, la Propaganda, es el origen del diseño gráfico actual”. 

https://oscarenfotos.files.wordpress.com/2013/05/el-acorazado-potemkin.jpg 

Cartel de El acorazado Potemkin (A. Rodchenko)

Y entonces llega el fin. En 1928, el estreno de Octubre tuvo que retrasarse cinco meses para suprimir todos los planos de León Trotski, caído en desgracia. Como anticipó Dostoievski en Los demonios (1872), los más fanáticos de estos revolucionarios no tardan en desencadenar un terror que hará caer la primera víctima de muchas: la libertad creadora. Pensadores, poetas, escritores, artistas tachados de hacer arte burgués y/o antirrevolucionario. La dictadura bolchevique impone el realismo socialista, el suyo, a pesar de que representa una fantasía más propia de la ciencia ficción. 

“Tal vez sólo haya una revolución, desde siempre. La de los buenos contra los malos. La pregunta es... ¿quiénes son los buenos?” (Los Profesionales, Richard Brooks,1966)

Ese corte estético –con ejecuciones, gulag o censura– tiene como protagonista al cineasta Alexánder Medvedkin en la película de Chris Marker El último bolchevique/La tombeau d’Alexandre. Genial tratado sobre el cine como objeto revolucionario, ensayo sobre la memoria del pasado suspendida en el tiempo, Marker – compañero de Resnais, Vardá y Tarkovsky– traslada su propia decepción ideológica como militante de izquierdas a la defección de su amigo Medvedkin, su paso de vanguardista revolucionario a cineasta al servicio del totalitarismo. 

Antonio Weinrichter, crítico de cine y autor de “Mystère Marker” sobre la obra del cineasta francés, valora la mirada de Marker, el narrador de las revoluciones, sobre sus antecesores de la vanguardia rusa: “En más de un sentido, el trabajo de Chris Marker enlaza con la era de las vanguardias históricas en su vertiente soviética: un experimentalismo fulgurante, promovido por un estado naciente que patrocinó una forma artística de expresar un optimismo social. Todo muy fugaz, claro: enseguida lo reemplazó una forma de populismo artístico llamada realismo socialista. La obra de Marker representa quizá la mejor confluencia de esas dos vanguardias que postula Peter Wollen desde las cenizas otra revolución, la del mayo del 68: la política y la formal. “El fondo del aire es rojo” titula Marker su balance de esa otra derrota”.

 https://histeriadelcine.files.wordpress.com/2013/12/thelastbolshevik.png

El último bolchevique/La tumbeau d’Alexandre (1993)

Revolución y vanguardia nacen juntas, viven apasionada y brevemente, y mueren de la misma enfermedad. Pero, ¿desaparecen del todo? A pesar de todo, el legado de los cineastas rusos permanece: de forma directa en el cine de la Nouvelle Vague –como el propio Marker– y todos sus epígonos, pero no solo. En realidad, es casi imposible  encontrar una sola película actual en la que no estén presentes las técnicas de montaje cinematográfico de Vértov, Kuleshov, Eisenstein o Pudovkin. Las vanguardias rusas perviven implantadas en el seno de la sociedad capitalista, como si se hubieran pasado al enemigo para sobrevivir. Para ello, han tenido que abandonar por completo su objetivo ideológico original: la implantación del comunismo. En las postrimerías del siglo XX, los cineastas europeos comienzan a contar el terror estalinista: “La confesión” (Costa Gavras, 1970); “Quemado por el sol” (N. Mihalkov, 1994); “Papá está en viaje de negocios” (E. Kusturica, 1985)  o “Vor, el ladrón” (P. Cukhrai, 1997) señalan de forma brillante la brutalidad de los tiempos del genocida “Koba”, pero la Revolución no aparece en su celuloide sino de manera fantasmal, como el del mito o la leyenda. ¿Dónde está la Revolución?

Pues en Hollywood, claro. Patrón del verdadero imperio de la apropiación anarco, el de las narraciones, no podía dejar de hundir sus garras capitalistas en la Revolución rusa. Guerra fratricida, amor y muerte: los ingredientes perfectos para un melodrama. Y nada de experimentos vanguardistas; si hay que gastar millones de dólares en una revolución de cine, la industria sabe que hay que llamar a un especialista y, de estar disponible, al mejor: David Lean. (De altura no comparable a la de Beatty en Reds/Rojos, 1981). Va a contar con un libreto de altura, “Doctor Zhivago” de Boris Pasternak, una novela casi autobiográfica sobre la vida de un poeta durante la revolución bolchevique, prohibida en la URSS hasta la llegada de la Perestroika. Su editor, el millonario italiano Giangiacomo Feltrinelli, tiene una historia capaz de competir con la del propio Pasternak: expulsado del todavía prosoviético PCI por la publicación de “Dr. Zhivago”, fundador y comandante del grupo paramilitar Gruppi di Azione Partigiana (GAP), morirá en los “años de plomo” durante una acción terrorista, a causa de un fallo en los explosivos con los que pretendía sabotear una línea de alta tensión de Milán.

El rodaje de Doctor Zhivago (1965) en España está plagado de anécdotas de toda una generación de artistas y técnicos del cine que trabajaron con “los americanos” y alguna famosa, como la secuencia de la manifestación en la que 2000 figurantes cantan la Internacional, para estupor de los habitantes del madrileño barrio de Canillas donde se levantaban los estudios. Estamos en pleno franquismo: la policía secreta fichó a los extras que  por lo visto, entonaron “A las barricadas” (en español) de forma espontánea, imbuidos de euforia libertaria.  Esto, detrás de la pantalla; dentro de ella, el idealista Pasha Antipov se convierte en el cruel Strelnikov: la Revolución –y sus demonios– hecha carne ante Zhivago. Los ojos de Omar Sharif registran la historia como una cámara: el actor egipcio se quejaba de sus pocas líneas de diálogo. Puede que Lean le estuviera haciendo un homenaje a Vertov y a su cine-ojo: la Revolución retratada como un reflejo en los ojos de un artista. (Y si es un poeta represaliado, mejor)

La muerte de Zhivago, fulminado de un ataque al corazón –no podía ser de otra manera– al ver pasar a Lara, la pasión inalcanzable de tres hombres distintos, es un final glorioso para jugar a la metáfora: el amor perdido, la causa perdida. El artista, el poeta, solo será amado por la Revolución durante un breve momento –breve encuentro–, porque de una manera u otra, ella acabará con él. Y solo sobrevivirán los Komarovski –los Fouché de otra revolución–, cínicos que no arriesgan su corazón. 

Mucho antes de que la policía franquista detenga a extras en un rodaje, en 1930, Eisenstein viaja a México para rodar la accidentada e inconclusa Que viva México. El eco de la Revolución de Octubre estaba en otro continente; el americano; pero su reflejo en “la Bola”, resulta también un rotundo fracaso. Salvo en su legado cinematográfico. Ni mil ensayos históricos pueden competir en posteridad con un solo primerísimo primer plano del rostro de María Félix Enamorada  (1946) de un revolucionario villista, en una película puesta en pie por Gabriel Figueroa y Emilio “el Indio” Fernández, el gran director de la época de oro del cine mexicano. Fernández revisó el material filmado por Eisenstein para Que viva México una y otra vez, hasta obsesionarle, como una alucinación y una epifanía; a su vez, Figueroa aprendería del trabajo de Eduard Kazimirovich Tissé, el gran fotógrafo que llegó con Eisenstein: la sombra del cine ruso es alargada. 

 Imagen relacionada

Enamorada (Fernández, 1946)

Y de nuevo, en los EEUU: desde los inicios del cinematógrafo, cuando Griffith produce The life of general Villa (Raoul Walsh, 1914) el México revolucionario representa un hito romántico para los gringos –viejos o no–, empeñados en encontrar allá donde esté el material del que están hecho los sueños. Ese espíritu  romántico crea un personaje nuevo: el desengañado de la Revolución atrapado en la nostalgia de un fracaso, casi una herejía en el país de las oportunidades. Hollywood no ama el fracaso, así que el looser, para serlo, tiene que tener una buena razón: una derrota en una guerra. En el western clásico será el vencido de la Guerra de Secesión y en el western moderno, el de la Revolución mexicana. Buena muestra de ello está en “Los profesionales” (Brooks, 1966), western contemporáneo del melodrama Zhivago. Los mercenarios –Marvin, Lancaster, Ryan y Strode– dispuestos a luchar por dinero contra su viejo compañero de ideales revolucionarios –Jack Palance–, intentan rescatar a una esposa secuestrada interpretada por Claudia Cardinale, hasta que descubren que todo es un engaño: ella es una revolucionaria enamorada de un revolucionario. Perdedores de todo, ya solo les da sentido una pasión imposible. 
https://eldistrito13.files.wordpress.com/2013/05/professionals66.jpg?w=600&h=362https://imgc.allpostersimages.com/img/print/posters/kasimir-malevich-cruz-negra_a-G-13131785-8880742.jpg


Cartel de Los Profesionales (Brooks, 1966) y “Cruz Negra” (Malevich, 1925)

“Tú la ves tal como es. La Revolución no es una diosa sino una mujerzuela; nunca ha sido pura, ni virtuosa, ni perfecta. Así que huimos y encontramos otro amor, otra causa, pero sólo son asuntos mezquinos, lujuria pero no amor, pasión pero sin compasión, y sin un amor, sin una causa, no somos nada. Nos quedamos porque tenemos fe, nos marchamos porque nos desengañamos. Volvemos porque nos sentimos perdidos. Morimos porque es inevitable...” (Los Profesionales, Brooks, 1966) 

La revolución siempre resulta fotogénica, como el amor romántico. Una y otro son bellos, subversivos y viven en permanente conflicto con la realidad; por eso están condenados a permanecer en el territorio de los sueños. En el cine.

Así comenzó el mundo tal y como lo conocemos. Como una explosión, como un big bang: el siglo XX forjado delante de una cámara de cine. Después de esa revolución en la Rusia de 1917 nada volverá a ser igual, aunque esa nada anterior haya durado cientos de años.  Las bombas de la Primera Guerra Mundial...

Este artículo es exclusivo para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí

Autora >

Pilar Ruiz

Periodista a veces y guionista el resto del tiempo. En una ocasión dirigió una película (Los nombres de Alicia, 2005) y cada tanto publica novelas. Su último libro es "La Virgen sin Cabeza" (Roca, 2003).

Suscríbete a CTXT

Orgullosas
de llegar tarde
a las últimas noticias

Gracias a tu suscripción podemos ejercer un periodismo público y en libertad.
¿Quieres suscribirte a CTXT por solo 6 euros al mes? Pulsa aquí

Artículos relacionados >

1 comentario(s)

¿Quieres decir algo? + Déjanos un comentario

  1. Lili

    (aunque lo que no mola de vuestra web --y os perjudica, creo-- es que no se pueda opinar libremente...)

    Hace 6 años 4 meses

Deja un comentario


Los comentarios solo están habilitados para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí