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Tribuna

No habrá independencia, o la futilidad de la DUI

Cuando la sociedad está dividida en dos mitades con respecto a la secesión, es prácticamente imposible que cada uno piense que todos los demás van a reconocer como autoridad legítima al nuevo Estado

Ignacio Sánchez-Cuenca 4/10/2017

Pedripol

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Aunque nadie me haya pedido aclaraciones, aquí van: desde 2008 vengo defendiendo la necesidad de resolver una demanda de secesión mediante un referéndum pactado (aquí está la prueba). Creo que es la mejor manera de encauzar el problema desde parámetros democráticos.

Hasta las elecciones catalanas de septiembre de 2015, pensé que los independentistas tenían la razón democrática de su parte. Pedían resolver la cuestión mediante un referéndum y contaban para ello con un apoyo muy mayoritario de la sociedad catalana, pues incluso muchos ciudadanos no independentistas quieren votar para determinar su futuro político.

Si la DUI sólo responde al intento de cohesionar las filas independentistas, las instituciones catalanes saldrán enormemente debilitadas, quemando los recursos políticos que necesita para negociar en algún momento futuro un referéndum pactado

En las elecciones de 2015, que se plantearon como plebiscitarias, las fuerzas pro-independencia alcanzaron una exigua mayoría absoluta en el Parlament, pero en votos se quedaron muy lejos de poder representar ni siquiera a la mitad de Cataluña. Por eso, cuando anunciaron el programa de desconexión de España que culminaría con unas elecciones constituyentes y la ratificación de la nueva Constitución de Cataluña mediante referéndum, me pareció que perdían la legitimidad democrática que habían tenido hasta ese momento. Su mayoría no era suficiente para dar un paso como aquel.

Desde entonces, el movimiento independentista ha emprendido una huida hacia adelante que culmina con la aprobación de las Leyes de referéndum y transitoriedad del pasado septiembre. La mera posibilidad de proclamar la independencia de Cataluña con los resultados obtenidos en la consulta del 1-O me parece una burla al espíritu democrático del que hasta ahora había hecho gala el independentismo. Resulta aberrante que se pretenda realizar una DUI sin haber concitado antes un apoyo abrumadoramente mayoritario en la sociedad catalana.

Ahora bien, lo que me interesa señalar en este momento es que la razón por la que los independentistas pierden su legitimidad democrática es la misma que impide que Cataluña pueda lograr unilateralmente la independencia. Me explico. En una secesión pactada, las partes en conflicto acuerdan los términos de la separación y todo el mundo sabe a qué atenerse. Es decir, los ciudadanos saben a qué organismo tienen que pagar los impuestos, a qué tribunales de justicia pueden acudir o a qué policía deben obedecer.

En una secesión unilateral, en cambio, las autoridades del auto-proclamado nuevo Estado deben conseguir que toda la ciudadanía asuma que sus obligaciones y derechos ya sólo derivan del nuevo Estado. Si todo el mundo se convence de que las pensiones las paga el nuevo Estado, que el orden público depende de las fuerzas de seguridad del nuevo Estado, que los impuestos han de pagarse a la nueva Hacienda, que el subsidio de desempleo lo abona el nuevo Estado y así sucesivamente con una larga lista de asuntos, entonces el nuevo Estado podrá operar sin problemas. El problema es que resulta extremadamente difícil llegar a ese punto.

La condición, en pocas palabras, es que todo el mundo sea consciente de que todos han decidido cambiar de golpe el reconocimiento de la autoridad. No basta que cada uno acepte la autoridad del nuevo Estado: para que todos actúen en consecuencia, tiene que ocurrir que lo que cada uno piensa se vuelva conocimiento común; así, cada uno anticipa que todos los demás van a pagar los impuestos al nuevo Estado, por lo que cada uno decide pagar al nuevo Estado, olvidándose de las cartas de reclamación que recibe de la Hacienda antigua.

Es como una profecía auto-cumplida: si todos creemos que la nueva autoridad corresponde al nuevo Estado, el nuevo Estado pasa a ser la nueva autoridad.

Un referéndum de independencia puede ser la señal para que la gente reconozca la autoridad del nuevo Estado, pero sólo si sale un porcentaje abrumador de apoyo a la independencia, pues entonces cada uno se convence de que la independencia va a tener lugar y actúa en consecuencia.

El problema consiste en que el apoyo a la independencia de Cataluña no es ampliamente mayoritario. Cuando la sociedad está dividida en dos mitades con respecto a la independencia, es prácticamente imposible que cada uno piense que todos los demás van a reconocer como autoridad legítima al nuevo Estado.

En una sociedad partida en dos mitades no muy diferentes, el autónomo seguirá pagando el IVA al Estado original, el acusado acudirá al juzgado del Estado original cuando este lo pida, el parado solicitará el subsidio de paro a la administración del Estado original y así sucesivamente. El cambio súbito y masivo de reconocimiento de la nueva autoridad no tendrá lugar y fracasará por tanto el intento de construir las nuevas instituciones estatales.

Si se produce la DUI con un apoyo a la independencia que no llega a la mitad de la sociedad catalana, el independentismo perderá su crédito democrático y se meterá en un callejón sin salida. Puede que a corto plazo le sirva para tensionar aún más la situación, pues provocará la intervención de la autonomía y el posible encarcelamiento de miembros del Gobierno catalán, pero a medio plazo se condena al ostracismo político. Si la DUI sólo responde al intento de contentar y cohesionar las filas independentistas, las instituciones catalanes saldrán enormemente debilitadas, quemando los recursos políticos que necesita para negociar en algún momento futuro un referéndum pactado que nos saque de esta interminable crisis política.

Autor >

Ignacio Sánchez-Cuenca

Es profesor de Ciencia Política en la Universidad Carlos III de Madrid. Entre sus últimos libros, La desfachatez intelectual (Catarata 2016), La impotencia democrática (Catarata, 2014) y La izquierda, fin de un ciclo (2019).

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11 comentario(s)

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  1. Miguel L.

    ¿Y qué salida le deja a esos más de dos millones de personas que, mostrando y demostrando un altísimo grado de dignidad, se volcaron en depositar su voto, y defenderlo, incluso a costa de sufrir agresiones violentas por parte de uno de los dos supuestos contendientes? ¿Qué hacemos, Sr. Cuenca? ¿Olvidamos y aquí no ha pasado nada? O ¿qué?

    Hace 3 años 9 meses

  2. Carlos

    El 50% están a favor el 25% también pero tienen miedo el 5% están a favor pero tienen pánico y el 10% están en contra sentimentalmente el último 10% están en contra políticamente, si se diese una independencia en un grado cuando menos confederal no habría el mas mínimo problema y si la nueva república tuviese un carácter social el único problema sería en muy poco tiempo la inmigración de españoles de fuera de Cataluña a la nueva república, pásate uno días por Cat. Nacho. Porque la verdad es que el 80% estamos hasta las narices de esta España bipartidista de poli malo y poli peor,

    Hace 3 años 9 meses

  3. ¿Fin del mundo?

    Aclaración a Riseño: Para que una negociación sea en igualdad, las dos partes negociantes deben de ser autónomas sin subordinación alguna. Si Cataluña no declara la independencia, seguirá siendo Comunidad autónoma y como tal subordinada al Estado. Ya hemos visto que en esas condiciones el Estado se aferra a las tablas de Moisés y cerrándose en banda ante cualquier consulta democrática se dedica a repartir porrazos a mansalva. Por tanto, lo primero que tendría que hacer Cataluña es declararse independiente de España y una vez adquirida la condición de sujeto político de decisión, pasar a negociar con el Estado un referéndum con garantías y diferentes opciones (federalismo, confederalismo, independencia, retoque autonómico, adhesión absoluta al centralismo español, etc.). En cuanto a pertenecer a la UE o no, yo particularmente como ciudadano todavía estoy esperando a que alguien me explique las ventajas que tengo cuando lo único que he podido comprobar objetivamente es el aumento desorbitado de precios en la cesta de la compra al pasar de la peseta al euro. Todo se ha encarecido desorbitadamente, mientras los salarios siguen bajos y la precariedad laboral campa a sus anchas. Sinceramente vivir en una Europa así a mí no me compensa aunque entiendo que los burócratas que han proliferado en torno al cuento de Europa con sueldazos, dietas, oficinas, hoteles y buenos despachos, nos hagan creer lo contrario. Lograr unas condiciones materiales de vida dignas para la población no depende de estar o no en la UE, depende de las políticas que se apliquen. Y ahora mismo la UE no es más que un proyecto neoliberal puro y duro. Esa Europa a mí no me interesa. Como tampoco un mundo con dogmas de fe incuestionables como el que parece se empeñan en difundir por tierra, mar y aire tanto “tertuliano experto”.

    Hace 3 años 9 meses

  4. Riseño

    El comentario de ¿Fin del mundo? me deja perplejo. Si el Govern declara la independencia de forma unilateral, ¿para qué diablos quiere negociar un referéndum para obtener algo que ya tiene de forma unilateral?, es decir, declara la república y acto seguido negocia un referéndum que puede acabar con esa república. Me tiene fascinado esa lógica berlanguiana, pero vaya entre piolines, porrazos, Junqueras asegurando que seguirán en la UE después de que oficialmente la UE le diga que no....cosas veredes. Luego sus consideraciones al respecto de cómo sería el estado catalán y las políticas a realizar obviando lo más fundamental, con una DUI no tendría el reconocimiento de país ninguno, imposibilidad de acceder a financiación exterior, etc... vamos que cada uno se monta los mundos que quiera pero la realidad nos pone en nuestro sitio. Y en efecto, el panorama en el estado español también es desolador.

    Hace 3 años 9 meses

  5. Sr. Cano

    Comentarios brillantes de "¿Fin del mundo?" y de "Daniel CV". Soy una persona que vive en Catalunya que no tengo ninguna preocupación identitaria ni he ido a ninguna manifestación independentista y a mí, como a mucha gente que hemos ido a trabajar y vuelto a la cotidianidad después de la huelga del día 3 vamos a seguir tirando adelante el país (el que sea, es una forma de hablar), intentando hacerlo cada vez mejor. Ciertamente aquí a [casi] nadie se le ha escapado que "hasta la fecha una mitad ha tenido que aceptar vivir bajo la jurisdicción territorial de España" sin haberlo deseado o pedido y, pese que, como ciudadanos vemos, aunque no sea nuestra reivindicación, que eso no ha venido siendo justo pero aquí nadie ha tomado la violencia para intentar subvertir ese orden de cosas (ni tampoco, aquí, para mantenerla). Como juristas se dice que es legítimo usar la violencia policial de fuera de Catalunya para reforzar la situación. Ciertamente no lo veo, me atrevería decir que, en general, no lo vemos, no es justo. Y con esto de la brutalidad policial sumadas a las enumeradas por los comentaristas previos, la verdad que aun sin saber cómo sería la administración de la nueva república catalana y sabiendo que no vamos a comenzar a atar los perros con longanizas es difícil, muy difícil, pensar que se podría hacer peor, por muy legal que sea mantener la unidad indivisible de España, que no lo discuto. Pasemos página ya. Los estados son sólo una de las formas de expresión de la sociedad, hay otras (familia, empresas, asociaciones, religiones,...). Tal vez el problema es que no son de libre adscripción como el resto. Pero no importa si no podemos resolverlo ahora. De todas maneras no son tan importantes como nos están haciendo creer estos últimos días. Ahora mismo estoy yendo a trabajar. Siguiente tema.

    Hace 3 años 9 meses

  6. Sr. Cano

    Comentarios brillantes de "¿Fin del mundo?" y de "Daniel CV". Soy una persona que vive en Catalunya que no tengo ninguna preocupación identitaria ni he ido a ninguna manifestación independentista y a mí, como a mucha gente que hemos ido a trabajar y vuelto a la cotidianidad después de la huelga del día 3 vamos a seguir tirando adelante el país (el que sea, es una forma de hablar), intentando hacerlo cada vez mejor. Ciertamente aquí a [casi] nadie se le ha escapado que "hasta la fecha una mitad ha tenido que aceptar vivir bajo la jurisdicción territorial de España" sin haberlo deseado o pedido y, pese que, como ciudadanos vemos, aunque no sea nuestra reivindicación, que eso no ha venido siendo justo pero aquí nadie ha tomado la violencia para intentar subvertir ese orden de cosas (ni tampoco, aquí, para mantenerla). Como juristas se dice que es legítimo usar la violencia policial de fuera de Catalunya para reforzar la situación. Ciertamente no lo veo, me atrevería decir que, en general, no lo vemos, no es justo. Y con esto de la brutalidad policial sumadas a las enumeradas por los comentaristas previos, la verdad que aun sin saber cómo sería la administración de la nueva república catalana y sabiendo que no vamos a comenzar a atar los perros con longanizas es difícil, muy difícil, pensar que se podría hacer peor, por muy legal que sea mantener la unidad indivisible de España, que no lo discuto. Pasemos página ya. Los estados son sólo una de las formas de expresión de la sociedad, hay otras (familia, empresas, asociaciones, religiones,...). Tal vez el problema es que no son de libre adscripción como el resto. Pero no importa si no podemos resolverlo ahora. De todas maneras no son tan importantes como nos están haciendo creer estos últimos días. Ahora mismo estoy yendo a trabajar. Siguiente tema.

    Hace 3 años 9 meses

  7. Sr. Cano

    Comentarios brillantes de "¿Fin del mundo?" y de "Daniel CV". Soy una persona que vive en Catalunya que no tengo ninguna preocupación identitaria ni he ido a ninguna manifestación independentista y a mí, como a mucha gente que hemos ido a trabajar y vuelto a la cotidianidad después de la huelga del día 3 vamos a seguir tirando adelante el país (el que sea, es una forma de hablar), intentando hacerlo cada vez mejor. Ciertamente aquí a [casi] nadie se le ha escapado que "hasta la fecha una mitad ha tenido que aceptar vivir bajo la jurisdicción territorial de España" sin haberlo deseado o pedido y, pese que, como ciudadanos vemos, aunque no sea nuestra reivindicación, que eso no ha venido siendo justo pero aquí nadie ha tomado la violencia para intentar subvertir ese orden de cosas (ni tampoco, aquí, para mantenerla). Como juristas se dice que es legítimo usar la violencia policial de fuera de Catalunya para reforzar la situación. Ciertamente no lo veo, me atrevería decir que, en general, no lo vemos, no es justo. Y con esto de la brutalidad policial sumadas a las enumeradas por los comentaristas previos, la verdad que aun sin saber cómo sería la administración de la nueva república catalana y sabiendo que no vamos a comenzar a atar los perros con longanizas es difícil, muy difícil, pensar que se podría hacer peor, por muy legal que sea mantener la unidad indivisible de España, que no lo discuto. Pasemos página ya. Los estados son sólo una de las formas de expresión de la sociedad, hay otras (familia, empresas, asociaciones, religiones,...). Tal vez el problema es que no son de libre adscripción como el resto. Pero no importa si no podemos resolverlo ahora. De todas maneras no son tan importantes como nos están haciendo creer estos últimos días. Ahora mismo estoy yendo a trabajar. Siguiente tema.

    Hace 3 años 9 meses

  8. Elsa

    TRES MILLONES DE PERSONAS votaron pese a requisar urnas y la policía a garrotazos contra ancianos, mujeres, hombres y niños. Una minoría que somos mucha gente. Si el miedo y el dolor no hubiese atenazado al pueblo catalán ejerciendo un acto democrático, ¿Cual habría sido el número de votantes? puede que el Si no fuese entonces del 90 % pero tal y como se vio, a lo mejor era el 80% por ese motivo y para impedirlo macharon al pueblo de Catalunya.

    Hace 3 años 9 meses

  9. perplejo

    jeje tiene toda la pinta que esto se acabo, dios esta en todas partes y aqui paz y despues gloria; me alegro sinceramente si con eso se arregla algo y es principio de mejor situacion, aunque para ese viaje no hacia falta estas alforjas.

    Hace 3 años 9 meses

  10. ¿Fin del mundo?

    Aconsejaría al Sr. Ignacio Sánchez-Cuenca, autor del artículo, se tomara las cuestiones de Cataluña con algo más de tranquilidad y menos tremendismo. Al parecer si se declara la independencia en Cataluña poco menos que sería una hecatombe. A mi modo de ver, una vez declarada la independencia, el Gobierno catalán estaría en mejores condiciones para negociar un referéndum con garantías con el Estado. De igual a igual. En caso de que el Estado se niegue nuevamente, no habría problema pues la independencia ya está declarada. No creo que se hunda el mundo porque nazca un nuevo Estado al sur de Europa. Nada grave pasaría. Ninguna identidad cultural se tiene porqué ver afectada, cada ciudadano mantendrá la que tenga. Lo único que cambiaría es la identidad nacional (esa que hace referencia a la jurisdicción territorial que representan los Estados y que nos imponen al nacer sin opción de elegir). En vez de pertenecer al Reino de España, ahora todos los habitantes de Cataluña pasarían a ser ciudadanos de la República Catalana. Así de simple. No sé qué problema de legitimidad ve el autor en que los que desean mantener la nacionalidad española actual y los que quieren una nueva catalana sean más o menos la mitad en cada opción (para estar seguros nada mejor que preguntárselo sin porras a la población). No obstante, dando por buenas esas mitades de población, lo cierto es que si hasta la fecha una mitad ha tenido que aceptar vivir bajo la jurisdicción territorial de España -sin que nadie pusiera el grito en el cielo, porque tampoco era ese el marco territorial de la otra mitad- no estaría de más que toque hacer ahora a la inversa. Así, para cumplir el deseo de la mitad insatisfecha, los que vivían a gusto en la jurisdicción territorial española solo tendrían que adaptarse a la jurisdicción territorial de la República Catalana y punto. No es para tanto. ¿Que algunas personas se molestarían? No lo sé, quizás menos de lo que algunos medios y tertulianos se empeñan en hacernos creer. Es cuestión de explicarlo. Por ejemplo, si el nuevo Estado republicano asegura un salario mínimo de 1200 euros y no de 700 como existe en España, inicia políticas antiprecariedad laboral y asegura pensiones dignas; esa nueva República podría ser bastante atractiva para la gran mayoría de personas que independientemente de la identidad cultural que profesen destacan por sus condiciones materiales de vida gravemente deterioradas. En cambio, seguir perteneciendo a un Estado caracterizado por una monarquía retrograda y unas tablas de Moisés que lo hacen inalterable, con un bipartidismo hipotecado al neoliberalismo y la corrupción, sinceramente no creo que haga mucha ilusión.

    Hace 3 años 9 meses

  11. Daniel CV

    No, mire, la sociedad dividida en dos partes sí; en dos mitades no: hay una mitad que se manifiesta claramente a favor de la secesión y otra mitad en que se mezclan los oponentes, también claros, a la independencia con una multiforme colección de perfiles políticos: desde federalistas variopintos, autodeterministas en diverso grado, a libertarios antiestatalistas. Presumir que esta mitad heterogénea se opondría en bloque a la independencia si se les planteara explícitamente la alternativa secesión/statu quo es un simple suponer por suponer. . Otra cosa es que la alternativa planteada fuera diferente. Entonces los movimientos ideológicos profundos alterarían el apoyo a cada causa, claro está.

    Hace 3 años 9 meses

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