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Los negocios en la cooperación internacional

“Hay que dar prioridad a lo nuestro antes que a lo de los negratas”

El presunto expolio en las ayudas al desarrollo e infraestructuras para la reconstrucción de Haití tras el terremoto de 2010 cruza tres causas abiertas por corrupción: las tramas Lezo y Blasco del PP y otra que relaciona a la Federación Española de Fútbol

Jorge Ragna 19/06/2017

<p>Un edificio derruido en el centro de Puerto Principie, capital de Haití, tras el terremoto de 2010. </p>

Un edificio derruido en el centro de Puerto Principie, capital de Haití, tras el terremoto de 2010. 

Colin Crowley

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En noviembre de 1994, el huracán Gordon mataba a alrededor de 2.000 personas en Haití. El médico Paul Farmer escribió entonces: “La devastación […] es más un índice de la fragilidad de Haití que la furia de una tormenta. Esta fragilidad no es producto del embargo, sino de la ilimitada habilidad de los inversores, tanto extranjeros como locales, para utilizar Haití según les conviene”. Y añadía a continuación: “El plan de desarrollo neoliberal no es en absoluto conveniente para los deseos del electorado haitiano. En un sentido muy real, el Banco Mundial, el FMI, USAID –United States Agency for International Development, creada por Kennedy– y el Departamento de Estado de EE.UU. tienen hoy en sus manos las riendas del Estado de Haití”.

El negocio de la pobreza de los otros

A finales de enero de 2010, apenas quince días después del terremoto que devastó el pequeño país caribeño y que dejó un balance de 316.000 muertos, 350.000 heridos y 1,5 millones de personas sin hogar en un país de 15 millones de habitantes, Bill Clinton, responsable de la Comisión Interina de la ONU para la Recuperación de Haití, dijo en el Foro Económico Mundial (WEF) de Davos ante una audiencia de directores de multinacionales, representantes de fondos especulativos y empresarios billonarios: “Quiero que todos los que tengan algún proyecto de inversión [para Haití] se pasen por la mesa que hemos montado aquí mismo”. El empresario estrella del capitalismo filantrópico, el magnate de las telecomunicaciones irlandés Denis O’Brien, encabezaba junto a la fundación Iniciativa Global Clinton la captación en Davos de inversores para el país más pobre de América, además arrasado. O’Brien se dirigió en otro momento del acto al mismo auditorio y aseveró: “No lo hagan por motivos altruistas sino económicos”. O’Brien controlaba entonces el 60% de las telecomunicaciones haitianas. Hillary Clinton era secretaria de Estado de la Administración Obama mientras su marido pedía un plan Marshall para Haití en Davos.

En mayo de 2011, asumía la presidencia de Haití el cantante Michel Martelly, conocido simpatizante de las dos generaciones de la larga dictadura de los Duvalier. En julio de 2011, Martelly visitaba España –tercer donante mundial y primero de la UE tras el terremoto del 12 de enero de 2010– y se entrevistaba con el entonces presidente José Luis Rodríguez Zapatero, con Mariano Rajoy y con el rey Juan Carlos I, departía en el Bernabéu con Florentino Pérez, desayunaba con 35 empresarios españoles y atendía amablemente a la prensa. A su lado en todo momento, el artífice de su victoriosa campaña electoral: Antonio Solá.

Antonio Solá está vinculado a la fundación FAES y es el estratega de comunicación tras las más duras campañas de Aznar y Rajoy

Antonio Solá está vinculado a la fundación FAES y es el estratega de comunicación tras las más duras campañas de Aznar y Rajoy, a quien se atribuye, entre otros eslóganes, la famosa “niña de Rajoy”. “Cuando nosotros empezamos a trabajar con él [Martelly] en octubre [de 2010], era el séptimo candidato en las encuestas”, declaró en aquel momento al periódico El País. “Me volqué personalmente en la campaña, pasé cuatro meses en Haití; el entonces presidente René Préval intentó expulsarme, y gracias a la Embajada de España, que intercedió por mí, me quedé. Y Martelly ganó con casi el 68% de los votos”. Y se ufanó: “Tenemos el Parlamento en contra, pero el pueblo a favor”.

En un vídeo de presentación a los Premios Mejor Consultor 2011 de los Reed Latino Awards titulado Haití, Guatemala. Dos países, dos estrategias, dos Presidentes, Antonio Solá presume de haber colocado en el poder a Otto Pérez Molina en Guatemala y a Martelly en Haití en 2011.

Solá dirige desde 2001 la agencia OstosSola, una consultora especializada en la generación de estrategias políticas, sociales y empresariales. A la pregunta de cómo pudo Martelly pagar a una agencia tan prestigiosa como la suya respondió entonces: “Nosotros donamos en Haití gran parte de nuestro trabajo. Cubrimos los costes y un poco de márgenes de beneficio, claro”.

Apoyado por Washington, la UE, la OEA (Organización de Estados Americanos), el FMI y el Banco Mundial, Martelly ganó realmente con el 60,3% de los votos sobre una participación de apenas el 30% del electorado. Fanmi Lavalas, del partido del expresidente Aristide, el líder de los pobres, había sido excluido por la junta electoral haitiana como candidato a la presidencia del país.

En enero de 2013, José María Aznar, como presidente de FAES, visitó a Martelly en calidad de “asesor presidencial para el crecimiento económico y la inversión”. Aznar entró a formar parte del Consejo Consultivo Presidencial para el Desarrollo Económico y las Inversiones de Martelly, donde también estaban Bill Clinton y exmandatarios latinoamericanos como el colombiano Álvaro Uribe y el boliviano Jorge Quiroga. El Ministerio de Exteriores español, por aquello de la cooperación, situó entonces a dos personas dentro del Gobierno haitiano: una en la oficina del primer ministro y otra en el Ministerio de Planificación. Montse Santolino, en un artículo publicado en la sección ‘Desalambre’ de El Diario.es se preguntaba: “¿Qué hace el presidente de FAES dando vueltas por el mundo? ¿Cómo se ha convertido en asesor de Haití? ¿No hay nadie que se lo pregunte?”. Y añadía en otro momento: “FAES está dirigiendo la política exterior…la inversión sin condiciones es la crónica anunciada de vulneración de derechos humanos en Haití”.

El comunicado publicado entonces en la página web de FAES sobre la visita y cometidos de Aznar en Haití acaba hoy en “404 página no encontrada”. Hay que hacer una búsqueda en la propia web para encontrar tan sólo una pésima foto del encuentro entre ambos bajo el título “Aznar se reúne con Martelly, presidente de Haití”. No hay más texto. Muy poco para un miembro del Consejo Consultivo Presidencial para el Desarrollo Económico y las Inversiones, del cual no hay más noticias más allá de su creación en 2013.

Captura de la página web de FAES con información sobe la visita de Aznar en Haití en 2013.

Captura de la página web de FAES con información sobe la visita de Aznar en Haití en 2013.

De la misma forma, el enlace en el artículo de Santolino del año 2013 que debería llevarnos al diario opositor Haiti Grass Roots Watch, donde se denunciaba que la empresa española Ros Roca, investigada por asociarse a la trama Gürtel en 2001, estaba detrás de la construcción de una macro incineradora en Haití, es actualmente una página de promoción de inversiones en Haití, Ayiti Kale Je, con el lema Net Based Business Opportunities y una antigüedad de septiembre de 2016. Con un aséptico diseño de hotel resort, nos recibe en la web una joven blanca que recoge un fajo de dólares que le ofrece una mano que sale de la pantalla de su Mac.

El hospital de Blasco y Camps

El presidente Michel Martelly hacía las siguientes declaraciones al programa En días como hoy de RNE el 27 de mayo de 2011, 12 días después de su toma de posesión: “Queremos invitar a nuestros socios en la Comunidad Internacional a que vengan y no solo nos envíen dinero, sino que traigan soporte técnico, que sean parte de la reconstrucción. Algunas veces es mejor, en vez de pedir dinero, pedir las infraestructuras como tal. A España, por ejemplo, que no simplemente nos traiga el dinero, tráiganos el hospital. De esta manera ni siquiera tendremos que hablar de corrupción. Porque si usted viene y hace el trabajo, crea esa confianza”.

“Hay que dar prioridad a lo nuestro antes que a lo de los negratas”, se oye en una conversación del empresario César Augusto Tauroni, hoy encarcelado por el caso Blasco, con su hermano. “¿Se han cerrado los proyectos de Negrolandia?”, pregunta el empresario en otra de las decenas de conversaciones incluidas en el sumario de lo que entonces la policía había bautizado como caso Oswald.

“El proyecto de la construcción de un macro hospital en Haití fue toda una exhibición de la megalomanía de Camps y Blasco con maquetas espectaculares, diseños de infraestructuras, macro publicidad institucional… incluso un vídeo de promoción con imágenes del país caribeño arrasado por el terremoto y con entrevistas a los dirigentes del proyecto y a las autoridades haitianas”, explica a CTXT Carles Xavier López, coordinador de la campaña #JusticiaCasoBlasco y que habla en nombre de la CVONGD (Coordinadora Valenciana de ONGD), acusación popular en el caso Blasco conocido también como “Cooperación”. “En el vídeo, el entonces conseller de Solidaridad y Ciudadanía Rafael Blasco elogia el trabajo de la Generalitat y la inversión de cuatro millones de euros de la Administración valenciana, creando una gran confusión sobre qué es la ayuda humanitaria”, añade López.

El caso Blasco se inicia en 2010 con sendas denuncias de Clara Tirado del PSPV-PSOE sobre las subvenciones concedidas por la Generalitat en 2008 a la Fundación CYES para Nicaragua y Mireia Moià de Compromís acerca del entramado de Tauroni incluyendo el proyecto del hospital de Haití.

La jueza instructora, Pía Calderón decidió separar una pieza del caso Blasco –llamada pieza tercera– para instruir el proyecto del hospital valenciano en Haití

En mayo de 2014 Blasco era condenado por el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana a ocho años de prisión y veinte de inhabilitación para el ejercicio de cargo público, como autor de un delito de malversación de caudales públicos, al considerar probado que se apropió, en el ejercicio de su cargo, de fondos destinados a programas de cooperación en Nicaragua. La jueza instructora, Pía Calderón decidió entonces separar una pieza –llamada pieza tercera– para instruir el proyecto del hospital valenciano en Haití. El juicio oral de las piezas segunda y tercera se abrirá finalmente en unas pocas semanas en el Tribunal ordinario nº21 siendo instructora la jueza Nieves Molina.

“La pieza tercera, a diferencia de las otras, tiene responsabilidad institucional”, señala López. “Por un lado, es la primera vez que la Generalitat iba a meterse institucionalmente en el modus operandi de la presunta trama ideada por Blasco y Tauroni. Por otro, está el uso de la ayuda humanitaria en situaciones de emergencia que la Generalitat se arrogó con el proyecto del macro hospital”.

“Hay que recordar”, cuenta, “que el terremoto de Haití despertó un gran movimiento social y de solidaridad. La Generalitat fue absorbiendo dinero de diversas instituciones, como las obras sociales de la CAM y Bancaixa –que incorporaban también donaciones de particulares– y diversos ayuntamientos. Nada de este dinero llegó a Haití ya que por entonces se hicieron públicas las actuaciones previas presuntamente delictivas de esta trama articulada alrededor de la Fundación Hemisferio de Tauroni. La explosión mediática del caso Blasco en octubre de 2010 paró en seco el proyecto del hospital”.

“En el asunto del hospital de Haití, Tauroni no tuvo tiempo de poner en marcha su maquinaria para el desvío de dinero destinado a la cooperación, es decir, conectar con organizaciones, algunas reales y con trayectorias demostrables, y otras montadas por la misma trama a las que asesoraba y también gestionaba”, añade López.

Y prosigue: “Todo se quedó en una operación de legitimación con el gobierno haitiano tras la visita al país en agosto de 2010 del Director General de Inmigración y Cooperación, Josep Maria Felip, también imputado, y una alerta de la OMS (Organización Mundial de la Salud) de que la ubicación del hospital que iba a financiar la Generalitat no era la más idónea por la dificultad en el acceso de los materiales para la obra”.

“El valor económico de lo desviado finalmente en la pieza Haití es la subvención de 175.000 euros de la Conselleria de Blasco a la fundación Hemisferio para la elaboración de informes técnicos. Este es el eje fundamental de la pieza tercera del caso Blasco. Los 4 millones del presupuesto se quedaron en una consignación presupuestaria de la que jamás se ha hecho uso”, explica Carles Xavier.

Los investigados en esta pieza por el momento son 12 personas, 5 de la administración pertenecientes al staff de Blasco, 7 empresarios y el responsable de Hemisferio por presuntos delitos de fraude en subvención, prevaricación, malversación y falsedad documental. “Tanto la jueza como el fiscal están haciendo un trabajo serio y eficiente”, recaba López.

En el Caso Blasco se juzga un presunto caso de corrupción ocurrido entre los años 2008 y 2011 durante el gobierno de Francisco Camps, en el que entre 6 y 9 millones de euros de ayudas públicas destinadas a proyectos de cooperación al desarrollo, fueron presuntamente desviados a otros fines por una trama de empresas y fundaciones con el exconseller Rafael Blasco (alias Roger Rabbit) como máximo responsable y el empresario César Augusto Tauroni (alias Míster X) como cerebro operativo de la trama.

Las pelotas de Villar

A finales de 2010, el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero consideró aprobar las cuatro propuestas de cooperación presentadas por la Fundación de la Federación Española de Fútbol (FEF) y le otorgó una subvención de 1,2 millones de euros. Uno de los cuatro proyectos era el Programa Proyecto Haití, al que se asignaron 219.000 euros para “la creación de una escuela de fútbol en Haití dada la situación de extrema gravedad que se estaba viviendo en el país” tras el terremoto de enero. En octubre de 2016, el diario El Mundo publicaba la primera información sobre el caso: 176.000 euros del Proyecto Haití se gastaron en actividades sin relación con los niños del terremoto haitiano.

Ángel María Villar, presidente de la FEF, y su equipo presentaron facturas de balones para justificar un gasto que debería haberse utilizado en su mayor parte para alimentar a los niños haitianos

El Consejo Superior de Deportes (CSD) había tomado cartas en el asunto y exigió a la Federación las facturas. De entre todas las que revisó, llamaron la atención las tres que presentó la Federación por valor de 116.587 euros en concepto de balones de fútbol, porterías y otro material deportivo. Sin embargo, lo inicialmente presupuestado en material era justo la mitad, 58.000 euros, de los cuales 45.000 se pidieron al Gobierno para comprar alimentos. Ángel María Villar, presidente de la FEF, y su equipo presentaron facturas de balones para justificar un gasto que debería haberse utilizado en su mayor parte para alimentar a los niños haitianos.

La Federación justificó el cambio de alimentos por balones alegando que las autoridades de Haití habían solicitado suprimir las partidas de medicinas y alimentos “porque tenían mucho excedente”, e incrementar las partidas de equipamientos y material deportivo, sin aportar prueba alguna. El CSD consideró injustificado que el presupuesto para material deportivo pasara de repente de 11.250 euros a 116.000 euros y pidió la devolución del total de la subvención con vencimiento a 21 de junio 2016. En enero de 2017, Villar devolvió los 1,2 millones de euros y pagó otros 300.000 como recargo de demora.

A pesar de ello, a raíz de una denuncia de quien iba a ser su contrincante en la elección del nuevo presidente de la FEF en mayo, Miguel Ángel Galán, el pasado 4 de abril Villar y la FEF debían presentarse en el juzgado número 4 de Majadahonda imputados por prevaricación, malversación y apropiación indebida de dinero público. El 28 de febrero exhibía un informe pericial en el que se aseguraba que su firma había sido falsificada nueve veces en los justificantes presentados ante el CSD en julio de 2011. Cuatro días antes del juicio, Villar presenta un escrito sellado por la UEFA para no comparecer en el juzgado en un idioma diferente al español que le sitúa el 4 de abril en Helsinki. La tarde anterior al juicio la FEF despedía a José María Castillón, administrador general, y abría expediente a Isabel Navas, directora de la Fundación federativa, como responsables señalados del Caso Haití en el informe de Price Waterhouse Cooper (PWC), ordenado por la Federación dentro de la investigación interna. Finalmente compareció ante la sala de Majadahonda la actual secretaria general de la FEF, Esther Gascón.

El 29 de mayo Ángel María Villar fue reelegido presidente de la FEF tras 29 años en el cargo.

Agua en los tiempos del cólera

El pasado martes 6 de junio, El Diario.es revelaba las sospechas del juez Velasco sobre el Caso Lezo acerca de que una filial del Canal de Isabel II en Colombia, Metroagua, perteneciente al grupo Inassa, Incatema y otras empresas relacionadas con la trama habrían pagado comisiones por un gran número de proyectos de potabilización y alcantarillado de agua en Haití. El juez Velasco no detalla si los cerca de 40 millones de euros que estas empresas han recibido por ejecución de obra para hacer llegar agua a los haitianos proceden de la cooperación española. Sin embargo, los documentos de la Agencia Española de la Cooperación (AECID) y el Banco Interamericano de Desarrollo publicados en esta misma información de El Diario.es confirman que “Metroagua e Incatema se han llevado al menos dos proyectos de cooperación presentándose como consorcio en Haití. Uno por valor de 14 millones de dólares a cargo del Fondo del Agua y otro de 6,4 millones para construcción de un parque industrial”.

el juez Velasco afirma en su auto que Inassa, matriz de Metroagua, habría pagado en Haití “comisiones relacionadas con contratos públicos ejecutados por el consorcio en dicho país”

El Canal de Isabel II forma parte del consejo asesor del Fondo del Agua y Saneamiento creado por Zapatero en 2007 para canalizar, potabilizar y facilitar el acceso al agua en los países más pobres del planeta. Otra empresa con la que Incatema trabaja como consorcio en Haití, Soheco, se habría llevado 20 millones de euros para el suministro de agua potable a la capital, Puerto Príncipe. Lo que sí afirma el juez Velasco en su auto es que Inassa, matriz de Metroagua, habría pagado en Haití “comisiones relacionadas con contratos públicos ejecutados por el consorcio en dicho país”.

En una reciente entrevista en CTXT, el abogado haitiano Mario Joseph recordaba que el país sigue sufriendo las consecuencias de una mortal cepa de cólera introducida por los cascos azules nepalíes tras el terremoto de 2010. Ha costado la vida a alrededor de 10.000 personas e infectado a otras 800.000. La potabilización y canalización del agua es fundamental para poder avanzar en la erradicación de la epidemia, que sigue creciendo. Martelly ha sido relacionado con sabotajes al abastecimiento de agua. Ahora, tras el auto del juez Velasco, quizás ha llegado el momento de saber qué se ha hecho y dónde. En el mejor de los casos, si algo se ha hecho, se habrá paralizado por completo tras las sospechas citadas por Velasco en su auto.

Epílogo

En una fecha tan cercana como abril de 2017, con un nuevo –en palabras del abogado Joseph– “presidente marioneta” en Haití, Jovenel Moïse, podía leerse en un blog de opositores al gobierno haitiano: “Tous les Haïtiens ne sont pas managés et formatés par l'Espagnol Antonio Solà”.

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