1. Número 1 · Enero 2015

  2. Número 2 · Enero 2015

  3. Número 3 · Enero 2015

  4. Número 4 · Febrero 2015

  5. Número 5 · Febrero 2015

  6. Número 6 · Febrero 2015

  7. Número 7 · Febrero 2015

  8. Número 8 · Marzo 2015

  9. Número 9 · Marzo 2015

  10. Número 10 · Marzo 2015

  11. Número 11 · Marzo 2015

  12. Número 12 · Abril 2015

  13. Número 13 · Abril 2015

  14. Número 14 · Abril 2015

  15. Número 15 · Abril 2015

  16. Número 16 · Mayo 2015

  17. Número 17 · Mayo 2015

  18. Número 18 · Mayo 2015

  19. Número 19 · Mayo 2015

  20. Número 20 · Junio 2015

  21. Número 21 · Junio 2015

  22. Número 22 · Junio 2015

  23. Número 23 · Junio 2015

  24. Número 24 · Julio 2015

  25. Número 25 · Julio 2015

  26. Número 26 · Julio 2015

  27. Número 27 · Julio 2015

  28. Número 28 · Septiembre 2015

  29. Número 29 · Septiembre 2015

  30. Número 30 · Septiembre 2015

  31. Número 31 · Septiembre 2015

  32. Número 32 · Septiembre 2015

  33. Número 33 · Octubre 2015

  34. Número 34 · Octubre 2015

  35. Número 35 · Octubre 2015

  36. Número 36 · Octubre 2015

  37. Número 37 · Noviembre 2015

  38. Número 38 · Noviembre 2015

  39. Número 39 · Noviembre 2015

  40. Número 40 · Noviembre 2015

  41. Número 41 · Diciembre 2015

  42. Número 42 · Diciembre 2015

  43. Número 43 · Diciembre 2015

  44. Número 44 · Diciembre 2015

  45. Número 45 · Diciembre 2015

  46. Número 46 · Enero 2016

  47. Número 47 · Enero 2016

  48. Número 48 · Enero 2016

  49. Número 49 · Enero 2016

  50. Número 50 · Febrero 2016

  51. Número 51 · Febrero 2016

  52. Número 52 · Febrero 2016

  53. Número 53 · Febrero 2016

  54. Número 54 · Marzo 2016

  55. Número 55 · Marzo 2016

  56. Número 56 · Marzo 2016

  57. Número 57 · Marzo 2016

  58. Número 58 · Marzo 2016

  59. Número 59 · Abril 2016

  60. Número 60 · Abril 2016

  61. Número 61 · Abril 2016

  62. Número 62 · Abril 2016

  63. Número 63 · Mayo 2016

  64. Número 64 · Mayo 2016

  65. Número 65 · Mayo 2016

  66. Número 66 · Mayo 2016

  67. Número 67 · Junio 2016

  68. Número 68 · Junio 2016

  69. Número 69 · Junio 2016

  70. Número 70 · Junio 2016

  71. Número 71 · Junio 2016

  72. Número 72 · Julio 2016

  73. Número 73 · Julio 2016

  74. Número 74 · Julio 2016

  75. Número 75 · Julio 2016

  76. Número 76 · Agosto 2016

  77. Número 77 · Agosto 2016

  78. Número 78 · Agosto 2016

  79. Número 79 · Agosto 2016

  80. Número 80 · Agosto 2016

  81. Número 81 · Septiembre 2016

  82. Número 82 · Septiembre 2016

  83. Número 83 · Septiembre 2016

  84. Número 84 · Septiembre 2016

  85. Número 85 · Octubre 2016

  86. Número 86 · Octubre 2016

  87. Número 87 · Octubre 2016

  88. Número 88 · Octubre 2016

  89. Número 89 · Noviembre 2016

  90. Número 90 · Noviembre 2016

  91. Número 91 · Noviembre 2016

  92. Número 92 · Noviembre 2016

  93. Número 93 · Noviembre 2016

  94. Número 94 · Diciembre 2016

  95. Número 95 · Diciembre 2016

  96. Número 96 · Diciembre 2016

  97. Número 97 · Diciembre 2016

  98. Número 98 · Enero 2017

  99. Número 99 · Enero 2017

  100. Número 100 · Enero 2017

  101. Número 101 · Enero 2017

  102. Número 102 · Febrero 2017

  103. Número 103 · Febrero 2017

  104. Número 104 · Febrero 2017

  105. Número 105 · Febrero 2017

  106. Número 106 · Marzo 2017

  107. Número 107 · Marzo 2017

  108. Número 108 · Marzo 2017

  109. Número 109 · Marzo 2017

  110. Número 110 · Marzo 2017

  111. Número 111 · Abril 2017

  112. Número 112 · Abril 2017

  113. Número 113 · Abril 2017

  114. Número 114 · Abril 2017

  115. Número 115 · Mayo 2017

  116. Número 116 · Mayo 2017

  117. Número 117 · Mayo 2017

  118. Número 118 · Mayo 2017

  119. Número 119 · Mayo 2017

  120. Número 120 · Junio 2017

  121. Número 121 · Junio 2017

  122. Número 122 · Junio 2017

  123. Número 123 · Junio 2017

  124. Número 124 · Julio 2017

  125. Número 125 · Julio 2017

  126. Número 126 · Julio 2017

  127. Número 127 · Julio 2017

  128. Número 128 · Agosto 2017

  129. Número 129 · Agosto 2017

  130. Número 130 · Agosto 2017

  131. Número 131 · Agosto 2017

  132. Número 132 · Agosto 2017

  133. Número 133 · Septiembre 2017

  134. Número 134 · Septiembre 2017

  135. Número 135 · Septiembre 2017

  136. Número 136 · Septiembre 2017

  137. Número 137 · Octubre 2017

  138. Número 138 · Octubre 2017

  139. Número 139 · Octubre 2017

  140. Número 140 · Octubre 2017

  141. Número 141 · Noviembre 2017

  142. Número 142 · Noviembre 2017

  143. Número 143 · Noviembre 2017

  144. Número 144 · Noviembre 2017

  145. Número 145 · Noviembre 2017

  146. Número 146 · Diciembre 2017

  147. Número 147 · Diciembre 2017

  148. Número 148 · Diciembre 2017

  149. Número 149 · Diciembre 2017

  150. Número 150 · Enero 2018

  151. Número 151 · Enero 2018

  152. Número 152 · Enero 2018

  153. Número 153 · Enero 2018

  154. Número 154 · Enero 2018

  155. Número 155 · Febrero 2018

  156. Número 156 · Febrero 2018

  157. Número 157 · Febrero 2018

  158. Número 158 · Febrero 2018

  159. Número 159 · Marzo 2018

  160. Número 160 · Marzo 2018

  161. Número 161 · Marzo 2018

  162. Número 162 · Marzo 2018

  163. Número 163 · Abril 2018

  164. Número 164 · Abril 2018

  165. Número 165 · Abril 2018

  166. Número 166 · Abril 2018

  167. Número 167 · Mayo 2018

  168. Número 168 · Mayo 2018

  169. Número 169 · Mayo 2018

  170. Número 170 · Mayo 2018

  171. Número 171 · Mayo 2018

  172. Número 172 · Junio 2018

  173. Número 173 · Junio 2018

  174. Número 174 · Junio 2018

  175. Número 175 · Junio 2018

  176. Número 176 · Julio 2018

  177. Número 177 · Julio 2018

  178. Número 178 · Julio 2018

  179. Número 179 · Julio 2018

  180. Número 180 · Agosto 2018

  181. Número 181 · Agosto 2018

  182. Número 182 · Agosto 2018

  183. Número 183 · Agosto 2018

  184. Número 184 · Agosto 2018

  185. Número 185 · Septiembre 2018

  186. Número 186 · Septiembre 2018

  187. Número 187 · Septiembre 2018

  188. Número 188 · Septiembre 2018

  189. Número 189 · Octubre 2018

  190. Número 190 · Octubre 2018

  191. Número 191 · Octubre 2018

  192. Número 192 · Octubre 2018

  193. Número 193 · Octubre 2018

  194. Número 194 · Noviembre 2018

  195. Número 195 · Noviembre 2018

  196. Número 196 · Noviembre 2018

  197. Número 197 · Noviembre 2018

  198. Número 198 · Diciembre 2018

  199. Número 199 · Diciembre 2018

  200. Número 200 · Diciembre 2018

  201. Número 201 · Diciembre 2018

  202. Número 202 · Enero 2019

  203. Número 203 · Enero 2019

  204. Número 204 · Enero 2019

  205. Número 205 · Enero 2019

  206. Número 206 · Enero 2019

  207. Número 207 · Febrero 2019

  208. Número 208 · Febrero 2019

  209. Número 209 · Febrero 2019

  210. Número 210 · Febrero 2019

  211. Número 211 · Marzo 2019

  212. Número 212 · Marzo 2019

  213. Número 213 · Marzo 2019

  214. Número 214 · Marzo 2019

  215. Número 215 · Abril 2019

  216. Número 216 · Abril 2019

  217. Número 217 · Abril 2019

  218. Número 218 · Abril 2019

  219. Número 219 · Mayo 2019

  220. Número 220 · Mayo 2019

  221. Número 221 · Mayo 2019

  222. Número 222 · Mayo 2019

  223. Número 223 · Mayo 2019

  224. Número 224 · Junio 2019

  225. Número 225 · Junio 2019

  226. Número 226 · Junio 2019

  227. Número 227 · Junio 2019

  228. Número 228 · Julio 2019

  229. Número 229 · Julio 2019

  230. Número 230 · Julio 2019

  231. Número 231 · Julio 2019

  232. Número 232 · Julio 2019

  233. Número 233 · Agosto 2019

  234. Número 234 · Agosto 2019

  235. Número 235 · Agosto 2019

  236. Número 236 · Agosto 2019

  237. Número 237 · Septiembre 2019

  238. Número 238 · Septiembre 2019

  239. Número 239 · Septiembre 2019

  240. Número 240 · Septiembre 2019

  241. Número 241 · Octubre 2019

  242. Número 242 · Octubre 2019

  243. Número 243 · Octubre 2019

  244. Número 244 · Octubre 2019

  245. Número 245 · Octubre 2019

  246. Número 246 · Noviembre 2019

  247. Número 247 · Noviembre 2019

  248. Número 248 · Noviembre 2019

  249. Número 249 · Noviembre 2019

  250. Número 250 · Diciembre 2019

  251. Número 251 · Diciembre 2019

  252. Número 252 · Diciembre 2019

  253. Número 253 · Diciembre 2019

  254. Número 254 · Enero 2020

  255. Número 255 · Enero 2020

  256. Número 256 · Enero 2020

  257. Número 257 · Febrero 2020

  258. Número 258 · Marzo 2020

  259. Número 259 · Abril 2020

  260. Número 260 · Mayo 2020

  261. Número 261 · Junio 2020

  262. Número 262 · Julio 2020

  263. Número 263 · Agosto 2020

  264. Número 264 · Septiembre 2020

  265. Número 265 · Octubre 2020

  266. Número 266 · Noviembre 2020

  267. Número 267 · Diciembre 2020

  268. Número 268 · Enero 2021

  269. Número 269 · Febrero 2021

  270. Número 270 · Marzo 2021

  271. Número 271 · Abril 2021

  272. Número 272 · Mayo 2021

  273. Número 273 · Junio 2021

  274. Número 274 · Julio 2021

  275. Número 275 · Agosto 2021

  276. Número 276 · Septiembre 2021

  277. Número 277 · Octubre 2021

  278. Número 278 · Noviembre 2021

  279. Número 279 · Diciembre 2021

CTXT necesita 15.000 socias/os para seguir creciendo. Suscríbete a CTXT

Yavuz Baydar /Periodista turco en el exilio

“Erdogan solo busca más poder para salvar su futuro político”

Amanda Andrades Madrid , 14/04/2017

<p>Yavuz Baydar, durante la entrevista.</p>

Yavuz Baydar, durante la entrevista.

Manolo Finish

A diferencia de otros medios, en CTXT mantenemos todos nuestros artículos en abierto. Nuestra apuesta es recuperar el espíritu de la prensa independiente: ser un servicio público. Si puedes permitirte pagar 4 euros al mes, apoya a CTXT. ¡Suscríbete!

Necesitamos tu ayuda para realizar las obras en la Redacción que nos permitan seguir creciendo. Puedes hacer una donación libre aquí

-----------------------------------------------------------------------------------------------------

A los disidentes, cuando las cosas se ponen feas, muy feas, la vida no les ofrece muchas opciones, solo dos senderos: la cárcel-la muerte o el exilio, exterior o interior (el silencio). En esa encrucijada, Yavuz Baydar (Estambul, 1956) eligió el exilio. Dos veces. La primera, a mediados de los setenta, cuando era estudiante y “anarco liberal”. Sus pasos se encaminaron entonces hacia Suecia, donde vivió durante 16 años y estudió Periodismo. La segunda, tras la asonada fallida del pasado julio en Turquía. Su nuevo hogar se encuentra ahora en algún lugar de Europa. Su primer destierro actuó como resorte, como memoria /instinto del peligro, para tomar la decisión de marchar. “Mi intuición era muy fuerte, me gritaba. Pensé en qué ocurriría a la mañana siguiente si ganaban o no los golpistas, pasase lo que pasase iba a haber un ataque contra los periodistas”, rememora Baydar, que ha sido galardonado con el premio Especial de la Prensa Europea “a la excelencia periodística”, el Premio Umbria de Periodismo y el Premio Caravella / Mare Nostrum.

Invitado por la sección española de Reporteros sin Fronteras, Baydar vino a Madrid para hablar de cómo sus temores se vieron confirmados. Desde julio, según los datos recogidos en el informe anual de esta organización, el Estado turco ha cerrado y expropiado 102 medios de comunicación críticos con el gobierno y 29 editoriales, lo que ha provocado miles de despidos, ha cancelado más de 700 carnets de prensa y ha encarcelado a más de 100 periodistas, un dramático récord que ha convertido a Turquía en la mayor cárcel de periodistas del mundo, por delante de China, Siria, Egipto e Irán.

¿Incluso si ganase el voto del no, qué pasaría después? ¿Se continuaría usando el Estado de emergencia como herramienta para mantener el control?

En la conversación que mantuvo con CTXT durante su visita, no solo se hallaba muy presente el pasado reciente, el intento de golpe, también el futuro, el referéndum constitucional que se celebra este domingo 16 de abril, planteado por el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, como el plebiscito en el que la voluntad popular legitime la concentración del poder. Una deriva autoritaria, un desmantelamiento del Estado de derecho, que, según Baydar, Erdogan necesita para evitar ser juzgado por los serios casos de corrupción que le implican a él y a su partido, el AKP.

¿Qué va a ocurrir en el referéndum constitucional?

Erdogan es un exitoso ingeniero social y político. Tiene una gran habilidad para ser uno de los más exitosos. Tiene muchas destrezas y mantiene el apoyo de ese 45% de la mayoría silenciosa, religiosa. Además, la oposición tiene razón al decir que bajo el Estado de emergencia el voto del No no tiene posibilidades. No hay oportunidades porque hay muchas restricciones. En tercer lugar, los medios de comunicación, en un 95%, están acabados o han pasado a contar la historia/la mentira del gobierno. Es toda una maquinaria de propaganda. Es un poco lo que hacía Goebbels con la propaganda nazi. Nos encontramos ante un enorme puente de mando que pertenece a Erdogan y que está funcionando. El voto del No puede ser una esperanza, pero no veo muchas opciones. Creo que ganará el voto a favor del sí. Hay otra pregunta: ¿incluso si ganase el voto del no, qué pasaría después? ¿Se continuaría usando el Estado de emergencia como herramienta para mantener el control? La situación seguirá siendo complicada y dramática en Turquía durante un tiempo.

Cuando Erdogan accedió al poder, su imagen en el exterior era muy positiva. La revista Times lo presentaba en 2004 como un constructor de puentes entre el islam y la democracia al estilo de los demócrata-cristianos. ¿Qué ha ocurrido en estos 13 años para llegar hasta esta deriva autoritaria?

Esta es la pregunta que todo el mundo se plantea hoy. Simple y llanamente, lo que ha ocurrido se llama corrupción. El poder corrompe; corrompió al partido. Ha sido demasiado tiempo. En sus inicios, durante sus cinco primeros años, el AKP era una formación moderna, con un liderazgo colectivo. Luego Erdogan comenzó a rodearse de sus sicofantes y la corrupción empezó a ser cada vez más profunda. Creo que es un acto de desesperación de Erdogan, tiene que ser más autoritario para poder salvar su futuro político, se está garantizado su supervivencia. Así de sencillo. Podría enfrentarse a cargos de corrupción muy serios que tienen que ser investigados. Por eso tiene que cortarle la cabeza al sistema judicial y evitar que siga existiendo el Estado de derecho.

Uno de los periodistas detenidos tras el golpe, Ahmet Sik, en su alegato de defensa al ser juzgado, afirmaba que la asonada se había evitado, pero que una junta militar se había alzado con el poder. ¿Lo ve usted también así?

Podría decirse eso. En los días posteriores al intento de golpe algunos periodistas, no muchos, empezamos a preguntarnos qué lo desencadenó, quién lo impulsó, quiénes estaban implicados. Fuimos pocos. El resto de los periodistas, como un rebaño de ovejas, obedeció la narrativa oficial. Compraron el escenario que nos vendían. Muy pocos decidimos que eso no tenía sentido. Nuestra tarea es plantear preguntas, incluso si no hay respuestas tienes que seguir preguntando. Y Ahmet fue uno de los que hizo preguntas. Todavía hoy hay muchas sombras acerca de lo que sucedió. Y probablemente lo que Ahmet plantea con su afirmación es esa sensación de poder autoritario que llega como un tsunami. Eso es una realidad. Da un poco igual si la gente salió a las calles el viernes por la noche para detener a los soldados y a los tanques, el resultado fue un incremento de la opresión: contra los kurdos, contra todos aquellos que estamos en desacuerdo con Erdogan y con el AKP. Por tanto, nada cambió en realidad, y lo que quiere decir Ahmet es correcto. Podemos llamarlo contragolpe u autogolpe, es una mezcla de ambos. Ahora soportamos un puño de hierro aún más fuerte, debido al estado de emergencia promulgado inmediatamente después. La situación es tan oscura como lo era antes del 15 de julio.

¿Y qué ocurrió entonces esa noche?

Es un poco como una novela de Agatha Christie. Por desgracia algunas corrientes de la izquierda y de la prensa laica siguen aún la narrativa oficial: una composición, una coreografía puramente gülenista. Ninguna institución o medio occidental serio se cree esa historia. Y sobre todo, no se la creen los que toman las decisiones en la UE, la OTAN, en Estados Unidos. Cuando se analizan los datos de los que disponemos sobre las causas de este intento de golpe de Estado, se generan más preguntas. Solo sabemos que no sabemos. Lo interesante quizás es que meses antes, en abril, ya había algunos columnistas que hablaban de preparativos. En mayo, cuando Erdogan quita a Davutoğlu de primer ministro, esto genera una turbulencia adicional. En junio, un mes antes del golpe, había, de manera insistente, artículos y reportajes en prensa que hablaban de un corte de cabezas en el Ejército, de hacer una limpieza de gülenistas. Había una preparación de la confrontación, sobre todo en los niveles más altos de la jerarquía militar. Además hay una serie de elementos ese viernes por la tarde. Daba una impresión extraña, un golpe a las 10 de la noche un viernes, cuando todo el mundo está por ahí, cuando hay unos atascos impresionantes. Fue como algo que aparece de la nada, mucho ruido, algunos F16 sobrevolando, pero, en resumen, una curva que implosiona en dos o tres horas, que subió y bajó muy rápido.

Muy raro, ¿no?

La propia coreografía del golpe, un grupo de soldados que atacan los canales de comunicación, pero no controlan las televisiones nacionales... Un llamamiento del presidente y del primer ministro. Y las mezquitas empiezan a llamar a la gente para que salga a la calle. Parecía preparado. Daba esa impresión. Y en cuatro o cinco horas, ya está, todo resuelto. Y al día siguiente hay una lista de jueces y fiscales a arrestar, unas 400 personas. ¿Cómo es posible que preparen tan rápido la lista? Además, cuando empiezan a hacer las redadas, detienen a 163 generales y almirantes. Hay unos 345 generales en Turquía. Un 45% está en prisión. Casi la mitad. ¿Cómo es posible que en los cuarteles generales de Ankara no supieran que tenían este problema en sus filas, cómo es posible que la OTAN, en la que Turquía es el segundo ejército más importante, no supiese que había tantos infiltrados?

La UE no existe a ojos de Ankara como un socio de igual a igual ni tampoco tiene una influencia benévola. Esa historia se acabó hace años debido a una serie de graves errores cometidos por Bruselas

Es un misterio. En las acusaciones contra el grupo de soldados que tomaron el aeropuerto de Estambul aparece escrito que unos 63 oficiales estuvieron reunidos más de 54 horas en distintos puntos preparando el golpe. ¿Y en Ankara ni siquiera se preguntaron qué estaba pasando? Ese día además hay movimientos de gente importante, como el jefe de los servicios secretos. El golpe empezó a las diez de la noche. A las dos de la tarde, un oficial acude al cuartel general de los servicios secretos y anuncia: “Tengo información. Algo está pasando. Esta noche va haber una sublevación”. Dos horas más tarde, el director de los servicios secretos conduce hasta las oficinas centrales del ejército. Estamos hablando más o menos de las cuatro de la tarde. A partir de ahí aún no sabemos qué pasó. ¿De qué hablaron? El director de la inteligencia nacional se marchó dos horas antes del inicio del golpe. El jefe de las fuerzas armadas se quedó en las oficinas. Si sabía que algo iba a suceder, cómo es posible que luego pudieran retenerlo como rehén, tal y como ocurrió. Nos encontramos con un misterio tras otro. ¿Qué sabían? ¿Formaban parte del plan o no? Nos enfrentamos a un puzzle lleno de dudas y preguntas y tal vez dentro de un año, o de cuatro, sabremos la verdad.

Golpe o autogolpe, ¿cuál era el objetivo de toda esta operación?

Si miramos la consecuencias, vemos que Erdogan ha cimentado su poder. Ahora cuenta con un Estado de emergencia, ampliado cada tres meses, que le ha dado el poder para emitir decretos sin necesidad de control parlamentario. Este régimen a base de decretos supone que el legislativo se queda fuera del sistema. Y el judicial también está fuera. Además supone la extinción del Estado de derecho. Si uno analiza las consecuencias, se ve una continuidad, una consolidación del poder en una sola persona. Casi podríamos hablar de personalización del poder en Erdogan. Pero este patrón ya se había iniciado hacía cuatro años, a raíz de las protestas del parque Gezi, cuando mostró la intolerancia de su Gobierno limitando la libertad de expresión, de reunión, de manifestación y de los medios de comunicación. Desde ese junio de 2013, todo esto ha ido avanzando lentamente hasta llegar a julio del año pasado, donde se produjo una erupción violenta, con el fallido intento de golpe. A partir de ahí las cosas se han acelerado. Ahora nos enfrentamos a una veloz deriva hacia un régimen autocrático.

Tras el intento de golpe, usted afirmó que la Unión Europea les había abandonado, pero ¿qué capacidad de influencia tiene la UE y la promesa de entrar en ella?

Tristemente, la UE no existe a ojos de Ankara como un socio de igual a igual ni tampoco tiene una influencia benévola. Esa historia se acabó hace años debido a una serie de graves errores cometidos por la UE. Gran parte de la culpa la tiene Sarkozy, quien tenía una gran influencia sobre Merkel. Su posición creó mucha decepción en Turquía, en todos los partidos en general. Hace unos cinco o seis años el apoyo a pertenecer a la Unión Europea entre los kurdos --un 20% de la población-- era del 95%. El de los turcos rondaba el 60%. Un buen porcentaje, pero comenzó a descender. Ahora ni siquiera le preguntes a un kurdo sobre esta posibilidad, te mandaría a paseo. Sarkozy decía que Turquía no pertenece a Europa. Fue una manera ridícula de tratar el proceso. En lugar de ser realistas, positivos y constructivos, Sarkozy optó por una línea populista y, por desgracia, generó una contrarreacción. Otro error grave fue la decisión de que Chipre entrase en la UE en 2004. Normalmente no te planteas que entre un país con un conflicto tan grave como el de Chipre. A partir de ahí hubo una serie de bloqueos, como, por ejemplo, cuando España, Suecia, Italia e incluso Grecia apoyaron la candidatura turca para ser miembro de la UE y se enfrentaron a Francia y Alemania. Ahora se acabó. Ya no se presta ninguna atención a la UE. La crisis de los refugiados sirios se ha convertido en el único problema. La realpolitik entre Turquía y la UE es como una venta de caballos, una transacción.  

Ha mencionado las manifestaciones del parque Gezi en Estambul en 2013. ¿Qué queda de esta generación de jóvenes?

​Turquía nunca ha sido secularista en el sentido en el que lo definimos y conocemos. Era un secularismo de arriba abajo, una forma autoritaria de laicidad que oprime a las sectas y comunidades religiosas

Desilusión y confusión. Estos jóvenes empezaron a protestar con gran dosis de esperanza y sentido del humor, pero fueron machacados. Un día tras otro, una semana tras otra, la policía les atacó de manera brutal. Sus órdenes eran mostrar cero tolerancia hacia cualquier expresión en las calles y en las plazas, por pacíficas que fueran. La intolerancia de las autoridades y la falta de compromiso hacia ellos por parte de la oposición convencional los hizo polvo. Incluso el movimiento político kurdo, el partido pro-kurdo HDP, les dio la espalda porque estaba involucrado en las negociaciones de paz con el gobierno. El egoísmo político, la polarización y el control de los mayores de todas las formas de oposición ayudaron a colapsar este impulso.  Lo que nos queda es una generación más cínica, más introvertida y más desconfiada que nunca.

La laicidad está inscrita en la Constitución turca desde los años veinte. ¿Por qué se ha puesto en duda en los últimos años? ¿Ha fracasado el modelo kemalista de secularismo? ¿De qué manera?

​Turquía nunca ha sido secularista en el sentido en el que lo definimos y conocemos. Era un secularismo de arriba abajo, una forma autoritaria de laicidad, una manera más agresiva que el modelo francés, que oprime a las sectas y comunidades religiosas desde 1920. El Estado controlaba la dosificación del discurso religioso y vigilaba todas las actividades religiosas, vistas a menudo como amenazas. Diyanet, la Dirección de Asuntos Religiosos, sigue siendo la más poderosa de las instituciones estatales. Nombra a más de 85.000 imanes, cuyo estatuto es el de funcionarios públicos a sueldo, y dicta los sermones que el viernes se leerán en las mezquitas. Esto es contrario al sistema secularista como lo conocemos. Aún es más dramático que Diyanet, a pesar de estar financiado con impuestos y contar con un enorme presupuesto, represente sólo al segmento sunita de la sociedad --no respeta a los alevis y otras minorías y a los ciudadanos estrictamente seculares de Anatolia Occidental-- y haya hecho oídos sordos a todas las críticas que le achacan no ser inclusivo. Los fundadores de la República Turca establecieron Diyanet como una poderosa herramienta para la tutela y la ingeniería social, pero el ascenso de los movimientos islamistas al poder, la toma del gobierno por el AKP, lo convirtió rápidamente en el instrumento más importante para ejercer la islamización del país. Una de las cosas más admirables de la historia es que las clases de religión no eran obligatorias en los colegios hasta que los llamados generales “seculares”, después del golpe de 1980, las convirtieron en obligatorias para contentar a las masas piadosas, para que apoyaran su batalla contra la izquierda, a la que veían como el enemigo. Para el AKP es perfecto hacerse cargo de un  sistema así y convertirlo en una ventaja ideológica. Todo esto explica cómo de mal se diseñó el llamado sistema secularista turco.

Tras el alejamiento provocado por el derribo de un avión ruso por las fuerzas aéreas turcas, se está produciendo un acercamiento entre Turquía, miembro clave de la OTAN, y Rusia. ¿Cómo afecta esto al tablero internacional?

Esto forma parte del enorme desorden mundial que estamos viendo. Todas las instituciones post Segunda Guerra Mundial están achicharrándose en estos momentos – la OTAN, la OMC, la UE, el Consejo de Europa, la OSCE, etcétera -- y la desviación de Turquía del sistema occidental es la parte más espectacular de todo esto. La completa falta de liderazgo de EE.UU. y la UE en la política mundial animó a Moscú a llenar los espacios en blanco con gran firmeza. Los rusos toman ahora la delantera en el rediseño de ese orden. Y no importa cuán grande se la vea desde fuera, Turquía y sus instituciones son más débiles y más vulnerables de lo que parecen: es un país dependiente de la energía, con una enorme deuda, internamente destrozado por los desacuerdos, y con un ejército indeciso sobre qué alianzas y qué dosis de independencia del mundo exterior ha de tener. Su posición actual, en un limbo, permite más movimientos rusos, y además los aislacionistas, en posiciones de fuerza en Ankara, empujan hacia una separación de Occidente. Si esta tendencia continúa, tendrá grandes consecuencias para la política global y el ajedrez geopolítico en Oriente Medio. En ese contexto, Turquía es mucho más grande de lo que es, como señaló una vez Bill Clinton.

Necesitamos tu ayuda para realizar las obras en la Redacción que nos permitan seguir creciendo. Puedes hacer una donación libre aquí

Este artículo es exclusivo para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí

Autor >

Amanda Andrades

De Lebrija. Estudió periodismo, pero trabajó durante 10 años en cooperación internacional. En 2013 retomó su vocación inicial. Ha publicado el libro de relatos 'La mujer que quiso saltar una valla de seis metros' (Cear Euskadi, 2020), basado en las vidas de cinco mujeres que vencieron fronteras.

Suscríbete a CTXT

Orgullosas
de llegar tarde
a las últimas noticias

Gracias a tu suscripción podemos ejercer un periodismo público y en libertad.
¿Quieres suscribirte a CTXT por solo 6 euros al mes? Pulsa aquí

Artículos relacionados >

Deja un comentario


Los comentarios solo están habilitados para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí