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Ileana Álvarez / Poeta y fundadora de ‘Alas Tensas’

“Los medios oficiales cubanos ocultan la violencia de género”

Diana Fernández Romero 22/03/2017

<p>Ileana Álvarez, en una fotografía reciente</p>

Ileana Álvarez, en una fotografía reciente

Fotografía cedida por la entrevistada

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Ileana Álvarez González (Ciego de Ávila, Cuba, 1966) es filóloga, editora, periodista, pero sobre todo poeta. Sus versos, dice, su vida, son de resistencia: como mujer, como madre, como escritora. Su compromiso feminista la ha llevado a fundar la revista Alas Tensas, una publicación que quiere visibilizar la genealogía feminista cubana y luchar por la equidad y contra la violencia hacia la mujer. Desde Ciego de Ávila, ciudad que la ha visto nacer, amar, agonizar, subsistir, batallar, nos responde por escrito a esta entrevista en la que reflexiona sobre su obra, sobre los medios y la sociedad cubana y acerca del papel de la mujer y del feminismo en ella. Aboga por un feminismo poscolonial que sea sensible al hecho de que la violencia de género “no la recibe de la misma manera una mujer negra, pobre y lesbiana”.

Filóloga, poeta, editora, investigadora. ¿A partes iguales?

Bueno, en honor a la verdad, aunque todos estos oficios o profesiones están muy relacionados y dialogan y se complementan, uno de ellos prevalece sobre los demás y los sustenta. Mi condición de poeta, mi pasión y mi fe por los secretos y misterios que contienen las palabras, sus infinitas connotaciones, asociaciones y resonancias, mi atracción desde niña por la literatura y los mundos que pueden construirse con el uso imaginativo del idioma me llevaron a escoger la carrera de Filología. Las disciplinas que recibí por muy buenos profesores me otorgaron muchas de las herramientas necesarias para especializarme luego como editora e investigadora de la literatura y la historia de la cultura, que son las maneras en que ejerzo la profesión. Pero la poesía es mi alimento diario, mi esencial gesto para conocer y entender el mundo. La poesía trasvasa cada uno de los actos y pensamientos de mi vida.

¿Cómo definiría su obra artística?

Definir es cenizar, expresó un poeta tutelar, José Lezama Lima, y aún más cuando el objeto de esa definición es nuestra propia obra, a la cual no podemos juzgar con objetividad. Pero si me viera precisada a trazarle algunos horizontes, quisiera que estuviese delimitada por la verdad y por la sinceridad, por su búsqueda incesante. Los críticos, quizás fijándose en la fruición con que uso el idioma, y las influencias de los poetas barrocos, la catalogan como neobarroca, algo que no me molesta.

Mi poesía, mi literatura, mi vida toda es de resistencia. Resisto como mujer escritora, y madre, en el poco margen que me deja el hecho de haber nacido y vivido siempre en una pequeña ciudad de provincia

Reconocida como una de las autoras más notables de su generación. ¿Qué admiran el público y la crítica en su obra?

Quizás ese puñado de personas que aún lee poesía, y cree en el poder de la poesía como forma de conocimiento y salvación, ha percibido en mis versos la fuerza y la fe que me hacen no desfallecer, que me alzan cuando caigo en una cotidianidad tan difícil como la cubana. Quizás ese lector ha contemplado su rostro en mis poemas, se ha identificado con el dolor o la alegría que lo nutren. Quizás, y doy gracias a Dios si así ha sido, he contribuido humildemente con mis versos a signarle el camino de vida a alguien que yacía en total oscuridad, desesperanzado, desangelado y solo, pues como digo en uno de mis versos dedicado a un amigo suicida “Así, entre viejas redes sajándome los pasos, / existir es suficiente como el mayor prodigio”.

En cuanto a la crítica, que como a la mayoría de los escritores no me es del todo indiferente, ha sido benévola con mi obra, al menos la que ha llegado hasta mí. Uno de los críticos y ensayistas cubanos contemporáneos de mayor prestigio, Luis Álvarez, ha dicho de mí que “la fuerza de esta escritura radica en la interconexión alucinada de la palabra y la obsesiva focalización de corrientes telúricas del pensamiento. Es una obra que no se limita en materializar sensaciones o en dibujar un imaginario personal, sino que se vuelca hacia una reflexión sobre el universo y los seres que lo habitan”. Sin embargo percibo, aunque no ha sido explicitado, que esto mismo que Luis Álvarez señala como virtud no se considera igual por ciertos críticos, parcializados con otro tipo de poesía más racional o formalmente experimental, por donde no va mi credo. Pero, claro está, uno no tiene que agradar a todos.

Han dicho de usted que es dueña de un lenguaje propio y de una voz universal…

Creo que fue un crítico demasiado generoso, desmedido, lo dijo de Libro de inasible, uno de mis primeros poemarios, que me ha costado mucho superar. Son versos de juventud, donde aparece mi inicial e inocente deslumbramiento por la poesía y la imposibilidad de expresar con palabras de este mundo la belleza.

¿De qué manera cree que, el hecho de hacer una revista como Alas Tensas puede contribuir al desarrollo de la literatura cubana? ¿Y su labor como editora?

Mi poesía, mi literatura, mi vida toda es de resistencia. Resisto como mujer escritora, y madre, en el poco margen que me deja el hecho de haber nacido y vivido siempre en una pequeña ciudad de provincia, bajo un sistema autocrático y patriarcal que otorga poco respiro a la individualidad y a la libertad del pensamiento. Mi condición de considerarme una sobreviviente, la angustia que el hecho entraña, acrisola cada una de las imágenes que he dado a la poesía. Mi testimonio de vida se zambulle en mis versos, y si algún valor verdadero tienen, quizás sea precisamente porque puedo verme reflejada en ellos, sin máscaras, sin dobleces, como parte de mi país y mi generación. Crear una revista independiente, en busca de coherencia, cuando casi todo se te opone, ha sido muy arduo. En cuanto al trabajo editorial, te digo que a la vez que es un sustento de vida, es una pasión. Siempre aprendo de los autores, me obliga a estar actualizándome constantemente, me retroalimenta, y siento como míos los éxitos del libro o los textos que edito.

Siempre me ha interesado la obra que realizan las mujeres, las inquietudes y conflictos que la sustentan, interpretar el simbolismo de los rasgos de lo femenino

¿Cómo convive su faceta artística con la periodística?

El periodismo que realizo siempre se vincula con mi faceta artística. Hago revistas con un perfil sociocultural, donde la literatura tiene un papel decisivo. El periodismo me brinda otras opciones para expresarme, como mujer con inquietudes, pensando la sociedad y la cultura contemporáneas. El quehacer periodístico me permite comunicarme con inmediatez, con un mayor número de personas. Es un deber de cualquier intelectual que se respete, adentrarse en temas y problemáticas cruciales de su tiempo, reflexionar críticamente, aunque en Cuba ejercer un periodismo crítico, de manera independiente, resulta algo muy peligroso que puede tener múltiples represalias, y hasta cuestionamientos del propio gremio que está siempre en fase adaptativa. Cuando he ejercido mi opinión sobre algún asunto, incluso del mundo de la cultura, que es el tipo de periodismo que más hago, algunos amigos intelectuales me han aconsejado: “No te metas en eso, y dedícate solo a escribir”. Se refieren a escribir ficción, como si lo otro no fuese escribir. Lo “otro” es terreno minado en la sociedad cubana actual.

Su entorno, Ciego de Ávila. ¿De qué forma ha influido en su personalidad y en su literatura? ¿Cuál es la relación con el espacio vivido?

Asumo una relación de amor/odio con la ciudad que me ha visto nacer, amar, formar a mis hijos; que me ha visto agonizar, subsistir, batallar. Inevitablemente, como ha dicho el poeta Julián del Casal, “suspiro por las regiones/ donde vuelan los alciones sobre el mar”, pues el poeta es un inconforme, y al menos en la imaginación debemos echarnos siempre al camino. En mis poemas se tematiza esa relación, y en ellos late la oposición permanente a la mentalidad aldeana, y el testimonio de cómo el tedio y la abulia excretados por la cotidianidad provinciana acaban con los sueños. No diré que nunca vaya a partir de esta Isla, como miles de cubanos lo ansían y lo instituyen proyecto de vida, pero por el momento, circunstancias situadas más allá de mí me han obligado a realizar mi existencia aquí. Demasiadas cicatrices me han dejado en la piel y el alma los montes y piedras de este lugar para que vaya a donde vaya no permanezca en mí con todo el juego de luces y sombras de sus atardeceres, sus paisajes, su historia anónima, sus viejas columnas, las personas sencillas que me han ayudado a ser quien soy, que me han tendido la mano cuando faltó la leche en mi mesa para darle a mis hijos, o apretado contra el pecho cuando los tuve enfermos. Quisiera creer que mi patria es el universo, pero no es así, patria son mis recuerdos y nostalgias de los trillos polvorientos que me conducían al monte, allá en el barrio marginal donde nací, y donde una mañana huyendo de los problemas de mi hogar, bajo el puente semiderruido de una cañada, me descubrí poeta; patria es el patio de mi casa de madera, llena de árboles frutales, donde mi abuelo tendió una hamaca para que yo estuviera más cerca del cielo cuando me meciera, hamaca con la que hizo un nudo y se marchó, dejándonos a mí y a mis hermanos con ganas de seguir escuchando las historias que nos inventaba. Sí, demasiadas pérdidas ya, para que no termine siempre regresando a los mismos lugares, si alguna vez parto definitivamente.

Declara parte de su obra feminista y comprometida con la igualdad de género. ¿Desde dónde se aproxima al feminismo?

Al feminismo llegué por mi acercamiento a la literatura escrita por mujeres. Siempre me ha interesado la obra que realizan las mujeres, las inquietudes y conflictos que la sustentan, interpretar el simbolismo de los rasgos de lo femenino, descubrir cómo lograron vencer los muros y tabúes de la sociedad patriarcal, y entregarnos una literatura de un valor estético hoy incuestionable para ese mismo poder que se les opuso. Asombra, luego de siglos de ocultamiento, cuánto han aportado las mujeres, su manera especial de tratar el texto literario, de impregnarle una singularidad y una penetración en esferas a las que los hombres no han podido del todo llegar, y no me refiero solo al espacio de lo doméstico, sino a esos espacios durante mucho tiempo asignados a los hombres, como pueden ser por ejemplo la filosofía o la política, donde sobresalen, por ejemplo, escritoras como María Zambrano y Simone Weil.

He tratado de acercarme al feminismo con una perspectiva ecuménica, sabiendo en primer lugar que no es una ideología en un sentido absoluto, o una teoría del pensamiento, sino un conjunto complejo y heterogéneo de ideologías, saberes, movimientos y pensamientos sobre la sociedad y la cultura, cuyo principal objetivo es tratar de lograr la igualdad entre el hombre y la mujer, luchar contra la violencia de género y el patriarcado. Me aproximo al feminismo teniendo como base teórica la teoría poscolonial, pues también creo que la problemática de género está traspasada por otras problemáticas de raza, sexualidad, economía, etc. La violencia de género no la recibe de la misma manera, por ejemplo, una mujer negra, pobre y lesbiana de una antigua colonia que una mujer blanca, occidental y de clase media. En mi opinión estas diferencias hay que tenerlas en cuenta tanto en el activismo feminista, como en cualquier estudio con enfoque de género.

Las historias de vida de las mujeres violentadas juegan un papel crucial en la erradicación de este mal

Se han cumplido cien años del movimiento feminista en Cuba. ¿Es visible esa genealogía en la Isla?

No creo que sea del todo visible. En la actualidad hay que rescatar todo lo que aportaron las feministas cubanas en los años de la República, es que con esa “política de borrón y cuenta nueva” que instauró la Revolución Cubana muchos logros de ese tiempo de nuestra historia han quedado ocultos. La historiografía oficial, por considerar a los movimientos feministas de la República como pertenecientes a un pensamiento burgués liberal, ha tratado de invisibilizar muchas de las victorias que obtuvo. Entre ellas están la legalización del divorcio (1918), el derecho al sufragio (1934), las numerosas publicaciones feministas y organizaciones que propiciaron la celebración de Congresos y abogaban por la igualdad de derechos educativos, culturales y políticos, entre otras ganancias. En las páginas de Alas Tensas tengo interés de visibilizar esa historia para las nuevas generaciones.

¿Qué papel ejerce la Federación de Mujeres Cubanas?

La FMC, que intenta mostrarse como una ONG, en mi opinión es otra de las instituciones del gobierno cubano que trata de pasar como tal. Si comenzó siendo una organización que logró una serie de objetivos en las primeras décadas de la Revolución, pues defendía la incorporación de las mujeres al trabajo, abogó por las licencias de maternidad, la ley del aborto, la creación de círculos infantiles, etc. Hace muchos años es una institución vaciada de contenido, nominativa, con falta de dinamismo y credibilidad, que necesita repensarse y dinamizarse, y sobre todo ser capaz de convivir y dialogar con otras organizaciones y asociaciones feministas alternativas.

 ¿Cómo conviven los derechos en el papel con la cotidianidad de las mujeres en Cuba?

Si no es menos cierto que en Cuba las mujeres tenemos una serie de derechos legislados que nos protegen, en el mismo nivel legal hay mucho que lograr todavía, como es la creación de una ley específica que proteja a la mujer contra la violencia de género y el acoso sexual, por ejemplo, algo que no está claramente definido. Una de las principales muestras de violencia de género en nuestro país se establece puertas adentro, en el microespacio familiar, y las mujeres cubanas no encuentran muchas veces protección, pues cuando realizan la denuncia, las propias autoridades policiales aluden al hecho de que es “cosa entre marido y mujer”. Ocurren feminicidios que pudieron evitarse si la policía hubiera actuado ante estas denuncias. Por otra parte, en Cuba se logró la incorporación de la mujer al trabajo, pero muchas mujeres se sienten estafadas al respecto, pues ello lejos de liberarla, las ató a una especie de esclavitud doméstica, ya que en nuestro país las tareas del hogar están generalmente a cargo de la mujer, así como el cuidado y la educación de los hijos, y también de los ancianos. Muy poco se ha avanzado en cambiar la mentalidad de los hombres al respecto. Es triste mirar cómo las mujeres, luego de cumplir una larga jornada laboral, debemos llegar a casa y enfrentar todas las tareas domésticas, hasta procurar muchas veces los alimentos, que en Cuba no es tarea fácil, ni de poco tiempo. No sé de dónde sacamos fuerzas. Qué gracia nos anima a seguir cuidando de nuestra familia, y a no dar el portazo final de la Nora de Ibsen.

El feminismo en Cuba debe luchar para que las jóvenes que aspiran a realizarse fuera no caigan en redes de tráfico y prostitución

Como directora e impulsora de la revista feminista Alas Tensas. ¿Cuál considera que es el espíritu de esta publicación? ¿A qué deseo responde su nacimiento?

Alas Tensas es un medio que trata de ser reflejo de la lucha por la equidad y contra la violencia de la mujer, cualquiera sea su identidad. Nace como necesidad de llenar un vacío en un país y en una sociedad verticalista, autocrática y patriarcal, donde este tipo de publicación en la actualidad no es frecuente. Intenta ser parte de una tradición feminista surgida en la colonia, con revistas como El Álbum cubano de lo Bello y lo Bueno (1860), fundada por Gertrudis Gómez de Avellaneda  y continuada con muchos logros sociales y civiles en la República y en buena parte olvidada en la Revolución por pensarse que la problemática de la discriminación de la mujer estaba ya resuelta. Buscamos hacer visible esa tradición, así como de manera independiente aspiramos a que nuestro proyecto crezca y aporte a la formación de valores de equidad y respeto hacia la mujer entre las nuevas generaciones.

En el segundo número de Alas Tensas, dedicado a la violencia de género, se denuncia que no hay recuento de mujeres asesinadas en Cuba. ¿Qué motivos e implicaciones tiene este hecho?

El ocultamiento o la no existencia de estadísticas de mujeres víctimas de la violencia forma parte de las estrategias de las que se vale el poder para justificar que el feminismo en una sociedad socialista como la nuestra no es necesario. Ayuda a perpetuar todos los males, deformaciones, sufrimientos que trae aparejada la violencia de género. Dificulta la lucha de las activistas que no tienen números en sus manos, para validar sus acciones contra la violencia. A todo esto se une la escandalosa complicidad de los medios oficiales, que jamás han narrado entre sus páginas los casos de feminicidios cubanos, ni han recogido el testimonio de una sobreviviente que puede ayudar a tomar conciencia y transformar mentalidades. Por ejemplo, a razón de conmemorarse el 25 de noviembre el día contra la violencia de género, recogieron en el periódico Granma estadísticas de mujeres asesinadas en Latinoamética y, sorpresa, ninguna era cubana.

¿Cuál es la aproximación social, cultural, legal hacia la violencia machista en su país?

Desde los años 90 en mi país comienzan a surgir dentro de las universidades, y en algunas instituciones culturales, cátedras y grupos de estudios sobre la mujer, lo que sin lugar a dudas ha hecho posible la realización de investigaciones y tesis sobre el tema. Pero lamentablemente, muchos de esos estudios no logran socializarse, y quedan en los claustros universitarios solo como material de consulta. La brecha existente entre la academia y el activismo en Cuba es evidente y ha sido señalada por las feministas cubanas. Ir eliminando esa brecha es un objetivo primordial del feminismo actual en Cuba si queremos avanzar en los nobles propósitos comunes que animan a unas y otras. Hay mucho que hacer en todos los ámbitos, y son batallas de muchos días, porque no solo se lucha contra poderes institucionalizados y simples estereotipos, sino contra mentalidades y construcciones culturales de las que son portadores no solo los hombres, sino también las mujeres. Hay que superar, además, las propias diferencias y prejuicios existentes entre quienes nos aproximamos a la problemática de género.

El ocultamiento de estadísticas de mujeres víctimas de violencia es una estrategia para justificar que el feminismo no es necesario

¿Qué valor añadido cree que aporta la incorporación de las historias de vida de mujeres violentadas?

Las historias de vida de las mujeres violentadas juegan un papel crucial en la erradicación de este mal, no sólo puede ayudar legalmente a un caso, sino que cuando una mujer violentada, una sobreviviente decide dar el paso de contar su vida, es que ha logrado sobreponerse al miedo al victimario, y al temor de que sea enjuiciada por la propia sociedad. Una mujer violentada que da su testimonio es alguien que ha crecido humanamente, quiere que su vida no se repita en otras, quiere denunciar un mal que puede ser el de otras, quiere decir ¡basta!, y quiere ayudar a mujeres en situación semejante. Hay mucho de altruismo y conciencia de género en esa acción. Nunca debemos por ello revictimizarlas.

Un artículo de Josefina Muñoz en Pikara Magazine aborda el estereotipo de la mujer cubana negra como erótica y exótica. Una imagen que se remonta al colonialismo. ¿Hay en Cuba un feminismo negro crítico? ¿Cómo convive con el feminismo blanco?

Si algún tipo de activismo feminista se muestra visible en Cuba es precisamente el feminismo negro, que actúa con fuerza en medios tan aparentemente disímiles como pudieran ser la cultura del hip hop, o los blogs y artículos teóricos de algunas intelectuales como Yasmín Sierra Portal, Sandra Álvarez y Anabel Mitjans Alayón. Ellas se han dado a la tarea de criticar la heteronormatividad de la academia cubana, incluyendo los estudios de género, así como rescatar y visibilizar el aporte de la mujer negra a la cultura y la historia cubanas. Se han opuesto a ese estereotipo de mujer negra exótica y erótica, oposición que coincide con el feminismo realizado por mujeres blancas, que también se enfrentan a esta imagen de la mujer cubana, difundida por los medios tanto cubanos como internacionales, que dicho sea de paso para nada es el prototipo mayoritario de la mujer cubana. Anabel Mitjans ha expresado que “los movimientos de mujeres que actualmente están emergiendo necesitan crear alianzas entre sí y con otros movimientos sociales, especialmente reconociendo y celebrando las diferencias”. Coincido con la necesidad de esas alianzas y la eliminación de esos resquemores y prejuicios que pudieran encontrase tanto en uno como en otro tipo de feminismo, si es que el feminismo blanco está articulado como tal, pues no creo que sea así.

¿Qué papel ocupan los medios de comunicación en la lucha o no por una sociedad más igualitaria en Cuba?

Los medios de comunicación ocupan un papel primordial en la lucha por una sociedad igualitaria, pero en Cuba deben dinamizarse aún más, legalizarse, en busca de pluralidad, medios alternativos, que tengan la verdad como premisa y que establezcan un diálogo inteligente, democrático con los diferentes factores de la sociedad. En mi opinión, los medios de comunicación no deben estar exclusivamente en manos del Estado, pues la visión de esa realidad siempre sería parcial y limitada.

¿Qué escenario deja para la cultura y para el feminismo en Cuba la muerte de Fidel? ¿Y la victoria de Donald Trump?

Cuba se encuentra en un momento de significativos cambios, quizás no tan profundos como quisiéramos, luego de tanta estatización de la economía y la vida pública. La autorización de los viajes al exterior, la aún tensa normalización de las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos, la autorización de pequeños negocios privados y de cooperativas no estatales, así como la instauración de redes Wi-Fi, han abierto ciertos horizontes antes impensados. Unido a ello, y por tantos años de inmovilismo y escasez, la mayoría de la juventud ubica su proyecto de vida fuera de la isla, algo que se ha complicado al eliminar Estados Unidos la política de “pies secos, pies mojados”. No solo muchachos jóvenes, sino mujeres jóvenes aspiran a realizarse fuera de nuestro país, y esto es bien triste, pues muchas veces en busca de este sueño caen víctimas de redes de tráfico humano y prostitución, y llegan a sufrir condiciones de semiesclavitud. Contra esto también el feminismo en Cuba debe alertar y luchar, ya que los medios oficiales no hablan claramente de ello. En cuanto a Donald Trump, demostró en su campaña que la mentalidad patriarcal y la violencia que ello entraña no son exclusivas de los países subdesarrollados, son un mal enraizado aún en sociedades que dicen haber logrado tanto en materia de derechos civiles y democracia. Es un misógino, y sus ataques sexistas lo demuestran, por lo que no le auguro un largo mandato. Las mujeres norteamericanas, tan entrenadas en luchas feministas, no se quedan impasibles ante su errada política.

Autor >

Diana Fernández Romero

Periodista, docente universitaria e investigadora. Su tesis doctoral es Premio Extraordinario por la Universidad Complutense de Madrid y Premio Nacional por la Delegación del Gobierno para la Violencia de Género. Autora de textos que abordan la comunicación, el género, la violencia machista o el ciberfeminismo.

 

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3 comentario(s)

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  1. LAZARO NARCISO RODRIGUEZ.

    ATENTO A TUS RESPUESTAS HE LEIDO VERDADES LUCIDAS Y ME SIENTO HORRADO QUE UNA MUJER AVILENA TENGA ESAS OPINIONES INTELIGENTES Y BELLAS

    Hace 4 años 3 meses

  2. Cubanito

    Excelente, muy inteligente!!!!!

    Hace 4 años 4 meses

  3. Majorico

    Creo que ha dejado bien definido el " paraíso " cubano.

    Hace 4 años 4 meses

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