1. Número 1 · Enero 2015

  2. Número 2 · Enero 2015

  3. Número 3 · Enero 2015

  4. Número 4 · Febrero 2015

  5. Número 5 · Febrero 2015

  6. Número 6 · Febrero 2015

  7. Número 7 · Febrero 2015

  8. Número 8 · Marzo 2015

  9. Número 9 · Marzo 2015

  10. Número 10 · Marzo 2015

  11. Número 11 · Marzo 2015

  12. Número 12 · Abril 2015

  13. Número 13 · Abril 2015

  14. Número 14 · Abril 2015

  15. Número 15 · Abril 2015

  16. Número 16 · Mayo 2015

  17. Número 17 · Mayo 2015

  18. Número 18 · Mayo 2015

  19. Número 19 · Mayo 2015

  20. Número 20 · Junio 2015

  21. Número 21 · Junio 2015

  22. Número 22 · Junio 2015

  23. Número 23 · Junio 2015

  24. Número 24 · Julio 2015

  25. Número 25 · Julio 2015

  26. Número 26 · Julio 2015

  27. Número 27 · Julio 2015

  28. Número 28 · Septiembre 2015

  29. Número 29 · Septiembre 2015

  30. Número 30 · Septiembre 2015

  31. Número 31 · Septiembre 2015

  32. Número 32 · Septiembre 2015

  33. Número 33 · Octubre 2015

  34. Número 34 · Octubre 2015

  35. Número 35 · Octubre 2015

  36. Número 36 · Octubre 2015

  37. Número 37 · Noviembre 2015

  38. Número 38 · Noviembre 2015

  39. Número 39 · Noviembre 2015

  40. Número 40 · Noviembre 2015

  41. Número 41 · Diciembre 2015

  42. Número 42 · Diciembre 2015

  43. Número 43 · Diciembre 2015

  44. Número 44 · Diciembre 2015

  45. Número 45 · Diciembre 2015

  46. Número 46 · Enero 2016

  47. Número 47 · Enero 2016

  48. Número 48 · Enero 2016

  49. Número 49 · Enero 2016

  50. Número 50 · Febrero 2016

  51. Número 51 · Febrero 2016

  52. Número 52 · Febrero 2016

  53. Número 53 · Febrero 2016

  54. Número 54 · Marzo 2016

  55. Número 55 · Marzo 2016

  56. Número 56 · Marzo 2016

  57. Número 57 · Marzo 2016

  58. Número 58 · Marzo 2016

  59. Número 59 · Abril 2016

  60. Número 60 · Abril 2016

  61. Número 61 · Abril 2016

  62. Número 62 · Abril 2016

  63. Número 63 · Mayo 2016

  64. Número 64 · Mayo 2016

  65. Número 65 · Mayo 2016

  66. Número 66 · Mayo 2016

  67. Número 67 · Junio 2016

  68. Número 68 · Junio 2016

  69. Número 69 · Junio 2016

  70. Número 70 · Junio 2016

  71. Número 71 · Junio 2016

  72. Número 72 · Julio 2016

  73. Número 73 · Julio 2016

  74. Número 74 · Julio 2016

  75. Número 75 · Julio 2016

  76. Número 76 · Agosto 2016

  77. Número 77 · Agosto 2016

  78. Número 78 · Agosto 2016

  79. Número 79 · Agosto 2016

  80. Número 80 · Agosto 2016

  81. Número 81 · Septiembre 2016

  82. Número 82 · Septiembre 2016

  83. Número 83 · Septiembre 2016

  84. Número 84 · Septiembre 2016

  85. Número 85 · Octubre 2016

  86. Número 86 · Octubre 2016

  87. Número 87 · Octubre 2016

  88. Número 88 · Octubre 2016

  89. Número 89 · Noviembre 2016

  90. Número 90 · Noviembre 2016

  91. Número 91 · Noviembre 2016

  92. Número 92 · Noviembre 2016

  93. Número 93 · Noviembre 2016

  94. Número 94 · Diciembre 2016

  95. Número 95 · Diciembre 2016

  96. Número 96 · Diciembre 2016

  97. Número 97 · Diciembre 2016

  98. Número 98 · Enero 2017

  99. Número 99 · Enero 2017

  100. Número 100 · Enero 2017

  101. Número 101 · Enero 2017

  102. Número 102 · Febrero 2017

  103. Número 103 · Febrero 2017

  104. Número 104 · Febrero 2017

  105. Número 105 · Febrero 2017

  106. Número 106 · Marzo 2017

  107. Número 107 · Marzo 2017

  108. Número 108 · Marzo 2017

  109. Número 109 · Marzo 2017

  110. Número 110 · Marzo 2017

  111. Número 111 · Abril 2017

  112. Número 112 · Abril 2017

  113. Número 113 · Abril 2017

  114. Número 114 · Abril 2017

  115. Número 115 · Mayo 2017

  116. Número 116 · Mayo 2017

  117. Número 117 · Mayo 2017

  118. Número 118 · Mayo 2017

  119. Número 119 · Mayo 2017

  120. Número 120 · Junio 2017

  121. Número 121 · Junio 2017

  122. Número 122 · Junio 2017

  123. Número 123 · Junio 2017

  124. Número 124 · Julio 2017

  125. Número 125 · Julio 2017

  126. Número 126 · Julio 2017

  127. Número 127 · Julio 2017

  128. Número 128 · Agosto 2017

  129. Número 129 · Agosto 2017

  130. Número 130 · Agosto 2017

  131. Número 131 · Agosto 2017

  132. Número 132 · Agosto 2017

  133. Número 133 · Septiembre 2017

  134. Número 134 · Septiembre 2017

  135. Número 135 · Septiembre 2017

  136. Número 136 · Septiembre 2017

  137. Número 137 · Octubre 2017

  138. Número 138 · Octubre 2017

  139. Número 139 · Octubre 2017

  140. Número 140 · Octubre 2017

  141. Número 141 · Noviembre 2017

  142. Número 142 · Noviembre 2017

  143. Número 143 · Noviembre 2017

  144. Número 144 · Noviembre 2017

  145. Número 145 · Noviembre 2017

  146. Número 146 · Diciembre 2017

  147. Número 147 · Diciembre 2017

  148. Número 148 · Diciembre 2017

  149. Número 149 · Diciembre 2017

  150. Número 150 · Enero 2018

  151. Número 151 · Enero 2018

  152. Número 152 · Enero 2018

  153. Número 153 · Enero 2018

  154. Número 154 · Enero 2018

  155. Número 155 · Febrero 2018

  156. Número 156 · Febrero 2018

  157. Número 157 · Febrero 2018

  158. Número 158 · Febrero 2018

  159. Número 159 · Marzo 2018

  160. Número 160 · Marzo 2018

  161. Número 161 · Marzo 2018

  162. Número 162 · Marzo 2018

  163. Número 163 · Abril 2018

  164. Número 164 · Abril 2018

  165. Número 165 · Abril 2018

  166. Número 166 · Abril 2018

  167. Número 167 · Mayo 2018

  168. Número 168 · Mayo 2018

  169. Número 169 · Mayo 2018

  170. Número 170 · Mayo 2018

  171. Número 171 · Mayo 2018

  172. Número 172 · Junio 2018

  173. Número 173 · Junio 2018

  174. Número 174 · Junio 2018

  175. Número 175 · Junio 2018

  176. Número 176 · Julio 2018

  177. Número 177 · Julio 2018

  178. Número 178 · Julio 2018

  179. Número 179 · Julio 2018

  180. Número 180 · Agosto 2018

  181. Número 181 · Agosto 2018

  182. Número 182 · Agosto 2018

  183. Número 183 · Agosto 2018

  184. Número 184 · Agosto 2018

  185. Número 185 · Septiembre 2018

  186. Número 186 · Septiembre 2018

  187. Número 187 · Septiembre 2018

  188. Número 188 · Septiembre 2018

  189. Número 189 · Octubre 2018

  190. Número 190 · Octubre 2018

  191. Número 191 · Octubre 2018

  192. Número 192 · Octubre 2018

  193. Número 193 · Octubre 2018

  194. Número 194 · Noviembre 2018

  195. Número 195 · Noviembre 2018

  196. Número 196 · Noviembre 2018

  197. Número 197 · Noviembre 2018

  198. Número 198 · Diciembre 2018

  199. Número 199 · Diciembre 2018

  200. Número 200 · Diciembre 2018

  201. Número 201 · Diciembre 2018

  202. Número 202 · Enero 2019

  203. Número 203 · Enero 2019

  204. Número 204 · Enero 2019

  205. Número 205 · Enero 2019

  206. Número 206 · Enero 2019

  207. Número 207 · Febrero 2019

  208. Número 208 · Febrero 2019

  209. Número 209 · Febrero 2019

  210. Número 210 · Febrero 2019

  211. Número 211 · Marzo 2019

  212. Número 212 · Marzo 2019

  213. Número 213 · Marzo 2019

  214. Número 214 · Marzo 2019

  215. Número 215 · Abril 2019

  216. Número 216 · Abril 2019

  217. Número 217 · Abril 2019

  218. Número 218 · Abril 2019

  219. Número 219 · Mayo 2019

  220. Número 220 · Mayo 2019

  221. Número 221 · Mayo 2019

  222. Número 222 · Mayo 2019

  223. Número 223 · Mayo 2019

  224. Número 224 · Junio 2019

  225. Número 225 · Junio 2019

  226. Número 226 · Junio 2019

  227. Número 227 · Junio 2019

  228. Número 228 · Julio 2019

  229. Número 229 · Julio 2019

  230. Número 230 · Julio 2019

  231. Número 231 · Julio 2019

  232. Número 232 · Julio 2019

  233. Número 233 · Agosto 2019

  234. Número 234 · Agosto 2019

  235. Número 235 · Agosto 2019

  236. Número 236 · Agosto 2019

  237. Número 237 · Septiembre 2019

  238. Número 238 · Septiembre 2019

  239. Número 239 · Septiembre 2019

  240. Número 240 · Septiembre 2019

  241. Número 241 · Octubre 2019

  242. Número 242 · Octubre 2019

  243. Número 243 · Octubre 2019

  244. Número 244 · Octubre 2019

  245. Número 245 · Octubre 2019

  246. Número 246 · Noviembre 2019

  247. Número 247 · Noviembre 2019

  248. Número 248 · Noviembre 2019

  249. Número 249 · Noviembre 2019

  250. Número 250 · Diciembre 2019

  251. Número 251 · Diciembre 2019

  252. Número 252 · Diciembre 2019

  253. Número 253 · Diciembre 2019

  254. Número 254 · Enero 2020

  255. Número 255 · Enero 2020

  256. Número 256 · Enero 2020

  257. Número 257 · Febrero 2020

  258. Número 258 · Marzo 2020

  259. Número 259 · Abril 2020

  260. Número 260 · Mayo 2020

  261. Número 261 · Junio 2020

  262. Número 262 · Julio 2020

  263. Número 263 · Agosto 2020

  264. Número 264 · Septiembre 2020

  265. Número 265 · Octubre 2020

  266. Número 266 · Noviembre 2020

  267. Número 267 · Diciembre 2020

  268. Número 268 · Enero 2021

  269. Número 269 · Febrero 2021

  270. Número 270 · Marzo 2021

  271. Número 271 · Abril 2021

  272. Número 272 · Mayo 2021

  273. Número 273 · Junio 2021

  274. Número 274 · Julio 2021

  275. Número 275 · Agosto 2021

  276. Número 276 · Septiembre 2021

  277. Número 277 · Octubre 2021

CTXT necesita 15.000 socias/os para seguir creciendo. Suscríbete a CTXT

Denuncia

Hostias virtuales a feministas felices

Las personas que defienden el movimiento feminista están sufriendo acoso a través de internet, insultos e incluso amenazas de muerte

Anita Botwin / Andrea Momoitio 15/03/2017

<p>Captura de pantalla de las amenazas recibidas en Twitter.</p>

Captura de pantalla de las amenazas recibidas en Twitter.

Twitter

A diferencia de otros medios, en CTXT mantenemos todos nuestros artículos en abierto. Nuestra apuesta es recuperar el espíritu de la prensa independiente: ser un servicio público. Si puedes permitirte pagar 4 euros al mes, apoya a CTXT. ¡Suscríbete!

CTXT necesita 300 suscripciones mensuales para ser sostenible y cada vez más independiente. Puedes ayudarnos aquí

-----------------------------------------------------------------------------------------------------

El activismo feminista se encuentra ahora en Internet  ante las resistencias que empieza a vencer en las calles. Anita Botwin y Andrea Momoitio relatan algunas de las situaciones de violencia que sufren en la red: ¿Es suficiente con la denuncia pública? ¿Qué particularidades tiene que tener la autodefensa 2.0? ¿Sirve de algo nombrar a @policia?

[Las fotografías incluidas en esta pieza han sido pixeladas para no herir la sensibilidad de los lectores] 

Irantzu Varela es la creadora de El Tornillo, el microespacio feminista de La Tuerka. Seguro que habéis visto alguno de sus vídeos en los que, cargada de ironía y sentido del humor, aterriza a un lenguaje cotidiano conceptos de la teoría feminista. El éxito de su sección ha sido apabullante y Varela se ha convertido así en uno de los rostros más conocidos del feminismo en Internet. ¿Otro ejemplo? Alicia Murillo y su famoso El Conejo de Alicia. Al otro lado del charco, las cómicas feministas Malena Pichot y Charo López. Es un buen momento para el movimiento feminista, que ha encontrado en la red un espacio de divulgación de sus prácticas y preceptos teóricos inigualable. Hay cuestiones que ya no se discuten; los medios de comunicación más alternativos llevan a sus portadas temas relacionados con la agenda feminista; hay una eclosión de portales webs especializados en cuestiones de género; tuiteras y tuiteros famosos cuestionan el machismo; los medios tradicionales se hacen eco del cierre de páginas feministas como Locas del Coño. Ante tal impacto del movimiento feminista en Internet --que corresponde al éxito que nuestras reivindicaciones y demandas tienen también en la calle-- cabe suponer que la respuesta del machismo iba a ser virulenta también.

El feminismo se organiza en red para promulgar su ideario, que, si bien es muy complejo y diverso, puede resumirse en una apuesta por construir un mundo en el que merezca la pena y sea posible vivir. Para las mujeres, las lesbianas, las trans, esto nunca ha sido una verdad de Perogrullo y, aún hoy, nuestras vidas están expuestas a múltiples violencias.  Hace poco, los routers hacían ruido al conectarse. Aún es pronto para entender qué impacto tiene la red en nuestras vidas, para saber cómo está marcando nuestra generación o de qué manera está impulsando los movimientos sociales, pero sí que podemos intuir que lo 2.0 es una extensión de ese mundo real, que cada vez lo es menos.

Quizá ya no tenga sentido esa distinción entre lo que ocurre en la red y lo que ocurre en la calle, puede que ya no podamos contestar a cuánto tiempo pasamos conectadas a Facebook porque las redes sociales son ya un escenario más de nuestras vidas, tan real como la barra del bar en la que damos por finalizados los días. La gran diferencia, eso sí, es la posibilidad del anonimato que ofrece la red, que se transforma en la oportunidad de decir todo aquello que ya no se dice con impunidad. Lo políticamente incorrecto, los chistes y los comentarios machistas que ya no toleramos como sociedad, resisten en cuentas de Twitter, foros, páginas de Facebook, perfiles de Instagram, cuentas de YouTube, en las que muchos hombres --muchos, muchos, muchos-- se organizan para evitar que el feminismo siga avanzando a este ritmo vertiginoso. Esto es imparable, y lo saben; ya no hay marcha atrás, y lo lamentan; estamos ganando, y no pueden soportarlo.

Captura de pantalla de las amenazas recibidas en Twitter.

Captura de pantalla de las amenazas recibidas en Twitter.

 

El feminismo ha denunciado siempre el lugar de opresión en el que nos encontramos las mujeres. La mitad de la población mundial, aún considerada como un colectivo del que se puede hablar en singular, sufre a diario las consecuencias de una socialización de género que todavía hoy nos educa para relegarnos a un segundo plano, que evita que opinemos en público con tranquilidad, que provoca que sigamos pidiendo perdón y permiso antes de hablar. Las mujeres que trabajamos en cualquier ámbito que nos sitúa en el plano de lo público nos enfrentamos no sólo a críticas feroces sino que, lejos de lo público, en el mundo digital, también estamos sufriendo violencias machistas. Algunas de nosotras estamos recibiendo amenazas desde cuentas de Twitter anónimas en las que adjuntan imágenes escalofriantes de lo que podría ocurrirnos si seguimos adelante denunciando las injusticias o llamando a la organización del movimiento feminista para poner en común el acoso al que nos vemos sometidas cada día. Ante esta situación se hace más que urgente la búsqueda de herramientas que nos ayuden a empoderarnos también en el mundo virtual, más complejo y anónimo, donde denunciar las cuentas de las que recibimos amenazas, utilizando las opciones que ofrecen las propias redes sociales, no es sencillo ni del todo exitoso.

Algunas de nosotras estamos recibiendo amenazas desde cuentas de Twitter anónimas en las que adjuntan imágenes escalofriantes de lo que podría ocurrirnos si seguimos adelante denunciando las injusticias

Nos enfrentamos con esta situación a varios debates de difícil solución a corto plazo. Por un lado, la falta de herramientas para el activismo en Internet, que provoca una indefensión brutal entre quienes utilizamos la red para divulgar el pensamiento crítico. Sobre todo, en el caso de las mujeres, que seguimos demasiado alejadas del mundo de la tecnología sufriendo las consecuencias de haber sido socializadas entre mariposas y princesas. Las redes sociales ofrecen métodos de denuncia que sólo sirven como parche. El número de cuentas que conseguimos cerrar no es proporcional al número de cuentas nuevas que se abren para seguir haciendo frente al discurso feminista. Somos muchas, pero ellos también. Ante situaciones de acoso, tanto en el entorno digital como en el mundo 1.0, lo habitual es que tendamos a aconsejar la denuncia policial como estrategia de defensa. En algunos casos, en los que las amenazas de muerte son incontestables, podría caber la posibilidad de éxito, pero imagínense qué podría pasar si acudimos a una comisaría a denunciar que en Twitter nos han dicho que somos putas, bolleras, gordas o feas. Ese es, por cierto, el arsenal de insultos más habitual, que choca de frente con cómo las putas, las bolleras, las gordas y las feas estamos utilizando también las redes sociales para hacer público lo orgullosas que estamos de nuestros michelines, de nuestro puterío, para contar los beneficios del rollo bollo o para lucir nuestras maravillosas verrugas y estrías.

Mucha policía, poca diversión

¿Denunciar estos hechos ante la policía es buena idea? No tenemos una respuesta clara para esta pregunta, que planea sobre nosotras cada vez que recibimos amenazas en la red. Al fin y al cabo, este tipo de ciberacoso machista y agresivo es nuevo para nosotras e imaginamos que para quienes nos leen también. Algunas han tomado la decisión de denunciar, pero el acuerdo común tácito parece haber sido poner de manifiesto que esto está ocurriendo, que no podemos dejarles campar a sus anchas porque después puede ser demasiado tarde.

Esta apuesta por hacer públicas las agresiones que estamos sufriendo se enfrenta con el Don't feel the troll --no responder a quien te molesta-- tan extendido en la cultura digital. Pero este trol ya no es alguien que simplemente incordia o insulta, es alguien que amenaza con imágenes explícitas de mujeres reales agredidas sexualmente e incluso asesinadas. Actuar contra las personas que se organizan en Internet para evitar que el movimiento feminista pueda impulsar su ideario como si se tratara de simples troles invisibiliza la gravedad de las amenazas a las que nos enfrentamos.

Además, como hemos sido tan bien educadas en nuestro rol de género, enseguida nos asaltan las dudas cuando tratamos esta cuestión porque podemos intuir que los riesgos no son reales, que para violencia brutal la que están sufriendo las compañeras de Honduras o los manteros en Barcelona. El sentimiento que nos agarra al recibir imágenes de mujeres asesinadas con mensajes amenazantes se mueve entre el miedo, la rabia, el dolor y la impotencia. ¿Quiénes son esas mujeres, por cierto? ¿De dónde han sacado esas imágenes? ¿Quién las asesinó? ¿Cómo eran sus vidas? ¿Cuántos de sus sueños quedaron sin cumplirse? ¿Cuántas están aún por venir?

No podemos más que reconocer también el privilegio desde el que hablamos de la violencia que sufrimos, conscientes de las situaciones realmente graves que viven otras compañeras, pero temerosas también de jerarquizar, invisibilizar o no denunciar las situaciones de acoso a las que nos enfrentamos nosotras por denunciar en Internet que estamos hartitas de tanto heteropatriarcado. Joder, que sólo queremos que dejen de matarnos. No pedimos tanto, ¿no?

 

Captura de pantalla de las amenazas recibidas en Twitter.

Captura de pantalla de las amenazas recibidas en Twitter.

Actuar contra las personas que se organizan en Internet para evitar que el movimiento feminista pueda impulsar su ideario como si se tratara de simples troles invisibiliza la gravedad de las amenazas a las que nos enfrentamos

Quizá sea el momento de aferrarnos a nuestro bate morado virtual y con la ayuda de compañeras expertas en este ámbito hacer frente a estos nuevos ataques, contraatacando como sólo nosotras sabemos hacerlo, con ironía, fuerza y, sobre todo, sentido común ante tanta violencia. ¿Es la autodefensa el mejor ataque? ¿Qué opciones tenemos más allá de la denuncia pública para protegernos de estas situaciones? Si bien asumimos que la posibilidad de violencia directa es más que improbable, el derecho a vivir vidas libres de violencias supone también el derecho a vivir sin tener que ver imágenes de ese tipo, sin tener que tranquilizar a nuestras familias, sin tener que quitarle hierro al asunto, sin tener que decir que todo está bien, que no pasa nada, que no nos afecta. Duele y remueve.

No hacemos esta denuncia pública con el único objetivo de mostrar las amenazas que hemos recibido nosotras porque esperamos que se trate de algo anecdótico y puntual. Denunciamos públicamente este tipo de acoso machista, sobre todo, porque tenemos la posibilidad y, por tanto, creemos también que tenemos la obligación moral de hacerlo. Estamos hablando de las redes sociales, sí, de esa nube que fluctúa entre la realidad y la ficción, pero hay algo de cierto y tangible: el peligro que suponen quienes emiten estos mensajes amparados por el anonimato... Al apagar el ordenador, ¿a quién tratan así? Eso es lo que debe preocuparnos.

CTXT necesita 300 suscripciones mensuales para ser sostenible y cada vez más independiente.

Autor >

Anita Botwin /

Autor >

Andrea Momoitio

Suscríbete a CTXT

Orgullosas
de llegar tarde
a las últimas noticias

Gracias a tu suscripción podemos ejercer un periodismo público y en libertad.
¿Quieres suscribirte a CTXT por solo 6 euros al mes? Pulsa aquí

Artículos relacionados >

10 comentario(s)

¿Quieres decir algo? + Déjanos un comentario

  1. Alba The Brave

    Son tan libres de amenazar por internet que necesitan amenazarla de muerte para que no diga ni haga nada, todo muy coherente, como siempre en la mentalidad fanática de todo machonazi que se precie. Y lo de usar imagenes de mujers asesinadas para amenazar de muerte a otras mujeres ya deja claro el nivel de nazismo y odio de estos mierdas, vejando a una mujer que ya no puede defenderse, meándose en su cadáver, en su dignidad y en la de toda su familia y allegados, ahí con dos cojones!! Eso si, las victimas son ellos, quejándose de la "biolensia feminasi enbrista". Pobrecitos, si es que están indefensos y son inofensivos, no hay más que verlos...

    Hace 3 años 9 meses

  2. lele

    Un sin sentido, como nene todo mi apoyo. Feminismo es igualdad de género ante la vida y nada que ver con machismo, aunque se parezca su escritura no confundir.

    Hace 4 años 7 meses

  3. javi

    "¿Es la autodefensa el mejor ataque?" Ignorar. Y que no aumente la tentación de utilizar al vecino como alimento para el fuego de las propias pasiones.

    Hace 4 años 7 meses

  4. fersant

    Ven en Internet la posibilidad de hacer y decir cosas que en la realidad no podrían porque prácticamente todos sus amigos y familiares les mirarían con cara de "y tú de que vas?". Luchar contra ellos en Internet es difícil, lo que creo que hay que hacer es seguir mejorando la educación de la juventud, la formación de los profesionales jueces, policías y todos aquellos que deben enfrentarse a ellos y proteger a las víctimas, seguir ampliando la LIVG y así ir poco a poco quitandoles espacios.

    Hace 4 años 7 meses

  5. henar

    El odio hacía la mujer es muy antiguo, y parece que no tiene cura. Es como si tuviéramos que hacer permanentemente el papel de chivo expiatorio de sus frustraciones. Necesitan vernos débiles e inferiores para creerse ellos más grandes. Su nivel de su autoestima es inversamente proporciona a la nuestra. Por eso se sienten amenazados. Su odio es miedo, realmente. No sé qué solución puede haber...

    Hace 4 años 7 meses

  6. Alejandro

    El odio de estos machinazis puede ser explicado de una manera muy fácil: "Como nos nos comemos nada con ninguna, os odiamos a todas". Así son los machirulos, seres tristes, inmaduros, frustrados y enormemente acomplejados que canalizan su ira contra las mujeres del modo más infantil, como aquí el tal Jesuis. De manual de primero de psicología. Por eso, aunque comprendo perfectamente lo desagradable de las amenazas, yo no les daría ningún pábulo, no merecen la pena. Están solos y amargados, están perdiendo la guerra y lo saben, por eso se revuelcan con rabia en su estiércol.

    Hace 4 años 7 meses

  7. Tere

    Jesuis, acomplejado y reprimido, qué nombre tan apropiado te has puesto: JE SUIS... SUBNORMAL.

    Hace 4 años 7 meses

  8. Carlos

    Para Jesuis...me vas a disculpar, pero el unico aborto que tendria que haber ocurrido es el tuyo, menudo enegendro. tu crees que los 100.000 abortos de los que hablas son de feministas?...te puedo asegurar que el porcentage de ellas que llega a esa situacion es muy bajo si lo comparas con los de mujeres de entornos mas conservadores y patriarcales en su medula, sin una educacion de gernero. ....el que no lo ve es pq no quiere y por pura hipocresia.....tu sigue asi, pero por favor por cuestion genetica no te reproduzcas, por el bien de la humanidad no dejes tu legado de ADN por este planeta.

    Hace 4 años 7 meses

  9. Jesuis

    Dedicaros a abortar a vuestros hijos infectados, que es para lo unico que valen las feministas espanolas. 100.000 ninos abortados por anyo, enhorabuena putas.

    Hace 4 años 7 meses

  10. Variopinta

    Gracias por el artículo. Es fantástico.

    Hace 4 años 7 meses

Deja un comentario


Los comentarios solo están habilitados para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí