1. Número 1 · Enero 2015

  2. Número 2 · Enero 2015

  3. Número 3 · Enero 2015

  4. Número 4 · Febrero 2015

  5. Número 5 · Febrero 2015

  6. Número 6 · Febrero 2015

  7. Número 7 · Febrero 2015

  8. Número 8 · Marzo 2015

  9. Número 9 · Marzo 2015

  10. Número 10 · Marzo 2015

  11. Número 11 · Marzo 2015

  12. Número 12 · Abril 2015

  13. Número 13 · Abril 2015

  14. Número 14 · Abril 2015

  15. Número 15 · Abril 2015

  16. Número 16 · Mayo 2015

  17. Número 17 · Mayo 2015

  18. Número 18 · Mayo 2015

  19. Número 19 · Mayo 2015

  20. Número 20 · Junio 2015

  21. Número 21 · Junio 2015

  22. Número 22 · Junio 2015

  23. Número 23 · Junio 2015

  24. Número 24 · Julio 2015

  25. Número 25 · Julio 2015

  26. Número 26 · Julio 2015

  27. Número 27 · Julio 2015

  28. Número 28 · Septiembre 2015

  29. Número 29 · Septiembre 2015

  30. Número 30 · Septiembre 2015

  31. Número 31 · Septiembre 2015

  32. Número 32 · Septiembre 2015

  33. Número 33 · Octubre 2015

  34. Número 34 · Octubre 2015

  35. Número 35 · Octubre 2015

  36. Número 36 · Octubre 2015

  37. Número 37 · Noviembre 2015

  38. Número 38 · Noviembre 2015

  39. Número 39 · Noviembre 2015

  40. Número 40 · Noviembre 2015

  41. Número 41 · Diciembre 2015

  42. Número 42 · Diciembre 2015

  43. Número 43 · Diciembre 2015

  44. Número 44 · Diciembre 2015

  45. Número 45 · Diciembre 2015

  46. Número 46 · Enero 2016

  47. Número 47 · Enero 2016

  48. Número 48 · Enero 2016

  49. Número 49 · Enero 2016

  50. Número 50 · Febrero 2016

  51. Número 51 · Febrero 2016

  52. Número 52 · Febrero 2016

  53. Número 53 · Febrero 2016

  54. Número 54 · Marzo 2016

  55. Número 55 · Marzo 2016

  56. Número 56 · Marzo 2016

  57. Número 57 · Marzo 2016

  58. Número 58 · Marzo 2016

  59. Número 59 · Abril 2016

  60. Número 60 · Abril 2016

  61. Número 61 · Abril 2016

  62. Número 62 · Abril 2016

  63. Número 63 · Mayo 2016

  64. Número 64 · Mayo 2016

  65. Número 65 · Mayo 2016

  66. Número 66 · Mayo 2016

  67. Número 67 · Junio 2016

  68. Número 68 · Junio 2016

  69. Número 69 · Junio 2016

  70. Número 70 · Junio 2016

  71. Número 71 · Junio 2016

  72. Número 72 · Julio 2016

  73. Número 73 · Julio 2016

  74. Número 74 · Julio 2016

  75. Número 75 · Julio 2016

  76. Número 76 · Agosto 2016

  77. Número 77 · Agosto 2016

  78. Número 78 · Agosto 2016

  79. Número 79 · Agosto 2016

  80. Número 80 · Agosto 2016

  81. Número 81 · Septiembre 2016

  82. Número 82 · Septiembre 2016

  83. Número 83 · Septiembre 2016

  84. Número 84 · Septiembre 2016

  85. Número 85 · Octubre 2016

  86. Número 86 · Octubre 2016

  87. Número 87 · Octubre 2016

  88. Número 88 · Octubre 2016

  89. Número 89 · Noviembre 2016

  90. Número 90 · Noviembre 2016

  91. Número 91 · Noviembre 2016

  92. Número 92 · Noviembre 2016

  93. Número 93 · Noviembre 2016

  94. Número 94 · Diciembre 2016

  95. Número 95 · Diciembre 2016

  96. Número 96 · Diciembre 2016

  97. Número 97 · Diciembre 2016

  98. Número 98 · Enero 2017

  99. Número 99 · Enero 2017

  100. Número 100 · Enero 2017

  101. Número 101 · Enero 2017

  102. Número 102 · Febrero 2017

  103. Número 103 · Febrero 2017

  104. Número 104 · Febrero 2017

  105. Número 105 · Febrero 2017

  106. Número 106 · Marzo 2017

  107. Número 107 · Marzo 2017

  108. Número 108 · Marzo 2017

  109. Número 109 · Marzo 2017

  110. Número 110 · Marzo 2017

  111. Número 111 · Abril 2017

  112. Número 112 · Abril 2017

  113. Número 113 · Abril 2017

  114. Número 114 · Abril 2017

  115. Número 115 · Mayo 2017

  116. Número 116 · Mayo 2017

  117. Número 117 · Mayo 2017

  118. Número 118 · Mayo 2017

  119. Número 119 · Mayo 2017

  120. Número 120 · Junio 2017

  121. Número 121 · Junio 2017

  122. Número 122 · Junio 2017

  123. Número 123 · Junio 2017

  124. Número 124 · Julio 2017

  125. Número 125 · Julio 2017

  126. Número 126 · Julio 2017

  127. Número 127 · Julio 2017

  128. Número 128 · Agosto 2017

  129. Número 129 · Agosto 2017

  130. Número 130 · Agosto 2017

  131. Número 131 · Agosto 2017

  132. Número 132 · Agosto 2017

  133. Número 133 · Septiembre 2017

  134. Número 134 · Septiembre 2017

  135. Número 135 · Septiembre 2017

  136. Número 136 · Septiembre 2017

  137. Número 137 · Octubre 2017

  138. Número 138 · Octubre 2017

  139. Número 139 · Octubre 2017

  140. Número 140 · Octubre 2017

  141. Número 141 · Noviembre 2017

  142. Número 142 · Noviembre 2017

  143. Número 143 · Noviembre 2017

  144. Número 144 · Noviembre 2017

  145. Número 145 · Noviembre 2017

  146. Número 146 · Diciembre 2017

  147. Número 147 · Diciembre 2017

  148. Número 148 · Diciembre 2017

  149. Número 149 · Diciembre 2017

  150. Número 150 · Enero 2018

  151. Número 151 · Enero 2018

  152. Número 152 · Enero 2018

  153. Número 153 · Enero 2018

  154. Número 154 · Enero 2018

  155. Número 155 · Febrero 2018

  156. Número 156 · Febrero 2018

  157. Número 157 · Febrero 2018

  158. Número 158 · Febrero 2018

  159. Número 159 · Marzo 2018

  160. Número 160 · Marzo 2018

  161. Número 161 · Marzo 2018

  162. Número 162 · Marzo 2018

  163. Número 163 · Abril 2018

  164. Número 164 · Abril 2018

  165. Número 165 · Abril 2018

  166. Número 166 · Abril 2018

  167. Número 167 · Mayo 2018

  168. Número 168 · Mayo 2018

  169. Número 169 · Mayo 2018

  170. Número 170 · Mayo 2018

  171. Número 171 · Mayo 2018

  172. Número 172 · Junio 2018

  173. Número 173 · Junio 2018

  174. Número 174 · Junio 2018

  175. Número 175 · Junio 2018

  176. Número 176 · Julio 2018

  177. Número 177 · Julio 2018

  178. Número 178 · Julio 2018

  179. Número 179 · Julio 2018

  180. Número 180 · Agosto 2018

  181. Número 181 · Agosto 2018

  182. Número 182 · Agosto 2018

  183. Número 183 · Agosto 2018

  184. Número 184 · Agosto 2018

  185. Número 185 · Septiembre 2018

  186. Número 186 · Septiembre 2018

  187. Número 187 · Septiembre 2018

  188. Número 188 · Septiembre 2018

  189. Número 189 · Octubre 2018

  190. Número 190 · Octubre 2018

  191. Número 191 · Octubre 2018

  192. Número 192 · Octubre 2018

  193. Número 193 · Octubre 2018

  194. Número 194 · Noviembre 2018

  195. Número 195 · Noviembre 2018

  196. Número 196 · Noviembre 2018

  197. Número 197 · Noviembre 2018

  198. Número 198 · Diciembre 2018

  199. Número 199 · Diciembre 2018

  200. Número 200 · Diciembre 2018

  201. Número 201 · Diciembre 2018

  202. Número 202 · Enero 2019

  203. Número 203 · Enero 2019

  204. Número 204 · Enero 2019

  205. Número 205 · Enero 2019

  206. Número 206 · Enero 2019

  207. Número 207 · Febrero 2019

  208. Número 208 · Febrero 2019

  209. Número 209 · Febrero 2019

  210. Número 210 · Febrero 2019

  211. Número 211 · Marzo 2019

  212. Número 212 · Marzo 2019

  213. Número 213 · Marzo 2019

  214. Número 214 · Marzo 2019

  215. Número 215 · Abril 2019

  216. Número 216 · Abril 2019

  217. Número 217 · Abril 2019

  218. Número 218 · Abril 2019

  219. Número 219 · Mayo 2019

  220. Número 220 · Mayo 2019

  221. Número 221 · Mayo 2019

  222. Número 222 · Mayo 2019

  223. Número 223 · Mayo 2019

  224. Número 224 · Junio 2019

  225. Número 225 · Junio 2019

  226. Número 226 · Junio 2019

  227. Número 227 · Junio 2019

  228. Número 228 · Julio 2019

  229. Número 229 · Julio 2019

  230. Número 230 · Julio 2019

  231. Número 231 · Julio 2019

  232. Número 232 · Julio 2019

  233. Número 233 · Agosto 2019

  234. Número 234 · Agosto 2019

  235. Número 235 · Agosto 2019

  236. Número 236 · Agosto 2019

  237. Número 237 · Septiembre 2019

  238. Número 238 · Septiembre 2019

  239. Número 239 · Septiembre 2019

  240. Número 240 · Septiembre 2019

  241. Número 241 · Octubre 2019

  242. Número 242 · Octubre 2019

  243. Número 243 · Octubre 2019

  244. Número 244 · Octubre 2019

  245. Número 245 · Octubre 2019

  246. Número 246 · Noviembre 2019

  247. Número 247 · Noviembre 2019

  248. Número 248 · Noviembre 2019

  249. Número 249 · Noviembre 2019

  250. Número 250 · Diciembre 2019

  251. Número 251 · Diciembre 2019

  252. Número 252 · Diciembre 2019

  253. Número 253 · Diciembre 2019

  254. Número 254 · Enero 2020

  255. Número 255 · Enero 2020

  256. Número 256 · Enero 2020

  257. Número 257 · Febrero 2020

  258. Número 258 · Marzo 2020

  259. Número 259 · Abril 2020

  260. Número 260 · Mayo 2020

  261. Número 261 · Junio 2020

  262. Número 262 · Julio 2020

  263. Número 263 · Agosto 2020

  264. Número 264 · Septiembre 2020

  265. Número 265 · Octubre 2020

  266. Número 266 · Noviembre 2020

  267. Número 267 · Diciembre 2020

  268. Número 268 · Enero 2021

  269. Número 269 · Febrero 2021

  270. Número 270 · Marzo 2021

  271. Número 271 · Abril 2021

  272. Número 272 · Mayo 2021

  273. Número 273 · Junio 2021

  274. Número 274 · Julio 2021

  275. Número 275 · Agosto 2021

  276. Número 276 · Septiembre 2021

  277. Número 277 · Octubre 2021

  278. Número 278 · Noviembre 2021

  279. Número 279 · Diciembre 2021

CTXT necesita 15.000 socias/os para seguir creciendo. Suscríbete a CTXT

Elecciones en Países Bajos: los límites del sentido común

Según indican los ‘pactómetros’, se tendrán que juntar cinco o más formaciones para llegar a una mayoría de 76 escaños que no incluya el Partido por la Libertad de Geert Wilders

Sebastiaan Faber 12/03/2017

<p>Geert Wilders pronuncia un discurso en un acto del movimiento alemán Pegida en abril de 2015</p>

Geert Wilders pronuncia un discurso en un acto del movimiento alemán Pegida en abril de 2015

metropolico.org

A diferencia de otros medios, en CTXT mantenemos todos nuestros artículos en abierto. Nuestra apuesta es recuperar el espíritu de la prensa independiente: ser un servicio público. Si puedes permitirte pagar 4 euros al mes, apoya a CTXT. ¡Suscríbete!

CTXT necesita 300 suscripciones mensuales para ser sostenible y cada vez más independiente. Puedes ayudarnos aquí

-----------------------------------------------------------------------------------------------------

A una semana de sus elecciones nacionales, Holanda está confusa y preocupada. El 15 de marzo, los neerlandeses votarán para dividir los 150 escaños de su Segunda Cámara entre los 28 partidos que compiten por su apoyo. Es un reto que se presenta “más difícil que nunca”, según el moderador del debate televisivo entre ocho líderes de partido que se celebró el 5 de marzo. Tres cuartos de los votantes todavía no están seguros de a quién apoyar en estos comicios, cuyo objetivo es permitir la formación de un nuevo gobierno. Nadie sabe si va a ser posible lograr tal cosa.

Que ningún partido obtendrá una mayoría absoluta está fuera de duda. Nada es más normal: desde la Segunda Guerra Mundial, el país –que consta de una sola circunscripción rigurosamente proporcional– ha tenido únicamente gobiernos de coalición. Aun así, estas elecciones se anuncian históricas. Puede ser la primera vez que la formación que más votos gane sea el Partido por la Libertad de Geert Wilders: un partido cuyo líder es su único afiliado y cuyas propuestas violan los principios fundamentales de la Constitución neerlandesa. Entre otras cosas, Wilders se propone prohibir el Corán y cerrar las mezquitas; negar la entrada al país a todo refugiado y todo inmigrante musulmán; abandonar la Unión Europea; reducir la ayuda internacional; y subir el presupuesto de Defensa. Las últimas encuestas indican un empate virtual entre el PVV de Wilders y el Partido Liberal (VVD), liderado por el actual primer ministro, Mark Rutte. Según la página web Peilingwijzer, que recoge todas las encuestas principales, ambas formaciones sacarían entre un 16% y un 17%. La mayoría de los partidos ya ha indicado que no formará gobierno con Wilders.

Wilders se propone prohibir el Corán; negar la entrada al país a todo refugiado y todo inmigrante musulmán; abandonar la UE; reducir la ayuda internacional; y subir el presupuesto de Defensa

El auge de la derecha xenófoba ha sumido al país en una profunda crisis moral que contrasta con sus cifras macroeconómicas relativamente esperanzadoras. A pesar de que ha aumentado la desigualdad social desde 2008 —un 3,3% de las familias llevan más de 4 años viviendo bajo el nivel de la pobreza— Holanda sigue siendo uno de los países menos desiguales de la UE. Según Eurostat, en enero Holanda era el sexto país de la Unión Europea con menos desempleo; un 5,3% de la población activa está sin trabajo, cifra que a comienzos de 2014 todavía se aproximaba al 8%. Y, aunque la inmigración produce cada vez más ansiedad, la verdad es que en los últimos 15 años el número de inmigrantes y solicitantes de asilo ha bajado.

A pesar de todo, las elecciones están marcadas por un alto nivel de preocupación. Los que se sienten atraídos por Wilders han perdido toda fe en la política convencional. Temen –o creen que ya han experimentado– una pérdida de estatus, bienestar e identidad nacional. Pero los que se oponen a Wilders, incluida la mayor parte de los grandes medios y la clase intelectual, también se enfrentan a una crisis de identidad. El éxito de la derecha populista les obliga a revisar la imagen positiva que siempre han tenido de su propio país. Una Holanda donde una quinta parte de la población apoya a un partido xenófobo ya no puede ufanarse de ser referencia internacional de la tolerancia progresista. Al mismo tiempo, les está costando encajar las acusaciones de elitismo e hipocresía que les lanzan Wilders y los suyos.

Mientras tanto, el terremoto que se anuncia para el 15 de marzo promete recomponer la correlación de fuerzas dentro de la izquierda neerlandesa. El partido socialdemócrata (PvdA), una de las tres grandes formaciones tradicionales, lleva gobernando desde 2012 en coalición con los liberales de Rutte. Pero su obediente adopción de la austeridad impuesta, desde Bruselas, por su propio ministro de Finanzas, Jeroen Dijsselbloem, no ha sentado nada bien entre las bases. Tampoco ven con buenos ojos que Holanda se haya convertido en paraíso fiscal para corporaciones multinacionales mientras que los servicios sociales han sufrido recortes brutales –entre 2011 y 2017 se han recortado 30.000 millones de euros en los gastos del Estado mientras que se han recaudado 16.000 millones más en impuestos, con el fin principal de reducir el déficit– y se han abolido las becas estatales para los estudios universitarios. Según las encuestas, los socialdemócratas pueden perder más de la mitad de sus votos, quedándose en un raquítico 8%: el peor resultado electoral desde su fundación en 1946. Por otra parte, la Izquierda Verde (GroenLinks), encabezada por Jesse Klaver, hijo treintañero de padre marroquí y madre de ascendencia indonesia, podrá cuadruplicar su representación parlamentaria (le predicen un 11%, con lo que subiría de 4 a 16 escaños). Mientras tanto, el Partido Socialista (SP), que representa una izquierda más tradicional, sacaría un 9% (unos 14 escaños).

El terremoto que se anuncia para el 15 de marzo promete recomponer la correlación de fuerzas dentro de la izquierda neerlandesa. El partido socialdemócrata (PvdA) lleva gobernando desde 2012, pero su obediente adopción de la austeridad no ha sentado bien entre las bases

Es probable que al menos una de estas formaciones progresistas entre en el siguiente gobierno. Según indican los pactómetros, se tendrán que juntar cinco o más partidos para llegar a una mayoría de 76 escaños que no incluya el partido de Wilders. En Holanda, los procesos de negociación para formar gobierno suelen durar varios meses. En este caso –con un parlamento sumamente fragmentado y el PVV en cuarentena– es posible que tarden bastante más. Para complicar las cosas, los partidos están divididos por grandes desacuerdos sobre los temas que más preocupan a la ciudadanía holandesa: la sanidad, la inmigración, el sistema fiscal, el sistema de pensiones, la eutanasia y el medio ambiente.

***

Las campañas electorales holandesas, como las españolas, tienen un regusto casero que produce vergüenza ajena al mismo tiempo que inspira confianza. El modelo estético y operacional es, como en todas partes, Estados Unidos, el ápice de la política profesional. Hace tiempo que los políticos neerlandeses contratan a asesores de imagen y gerentes de campaña, que se dedican con esmero a construir mensajes convincentes y buscar el ángulo que más favorezca a su candidato. Y, sin embargo, el resultado tiene un inconfundible deje chapucero. Se ve la buena voluntad, pero los valores de producción no pasan del nivel amateur. Pocos holandeses, en todo caso, se van a dejar convencer por los malabarismos discursivos o escénicos inventados por los expertos de comunicación. Tienen una profunda alergia cultural a toda conducta forzada; en la cultura neerlandesa, la torpe autenticidad se precia más que la aparente fluidez. Los carismas interesan menos que los programas. Mala suerte para los asesores, pero la democracia sale ganando.

De hecho, fueron los holandeses los que, con su peculiar combinación de creatividad y sentido práctico, introdujeron el concepto del dispositivo de consejo electoral:  la stemwijzer, o guía del voto, difundida por primera vez, en papel, en 1989. Se trata de una sofisticada encuesta –hoy electrónica– que le permite a cualquier votante contestar una serie de preguntas en torno a convicciones ideológicas y medidas concretas para ver qué partido representa mejor su visión. En años recientes el dispositivo se ha adoptado en muchos países, pero en ninguno se usa tanto como en Países Bajos. En 2002, una cuarta parte del electorado se servía de la guía; para 2007, era un 40%, porcentaje que se mantiene hoy. La política, en Holanda –nación de comerciantes– es una labor de sentido común.

Ahora bien, uno de los rasgos más llamativos del PVV es su rechazo radical de esa cultura política nacional. Wilders se ha negado en redondo a participar en la mayoría de los debates electorales. Alega riesgos de seguridad (lleva doce años bajo protección policial permanente) para limitar su presencia pública a sus comunicaciones en Twitter. Y su partido tampoco ha proporcionado las respuestas necesarias a las preguntas de las diferentes guías electorales en uso. La verdad es que le costaría darlas; su programa electoral, como el de Esperanza Aguirre, consta de una sola página.

No sorprende que Wilders y los suyos rompan con las costumbres y convenciones de la política holandesa, basada en la seriedad, el compromiso y la confianza mutua. Lo que sorprende es que le dé réditos. ¿Significa que una quinta parte del electorado holandés da por perdido el sentido común? No necesariamente. De los muchos estudios científicos y periodísticos que ha suscitado el fenómeno Wilders se desprende que muchos de sus votantes no lo son, ni mucho menos, de forma incondicional. Es más, no están de acuerdo con todo lo que dice el oxigenado parlamentario xenófobo. Eso sí, la gran mayoría de sus votantes están convencidos de que la clase política convencional –su consenso y sentido común incluidos– no están interesados en ellos y sus problemas y que, si lo estuvieran, no serían capaces de encontrarles soluciones.

A finales de enero, las encuestas profetizaban un 20% para Wilders y su ‘movimiento’, más que a ningún otro partido. Por esas mismas fechas, Rutte y su partido liberal (VVD) desplegaron un doble ataque. Por un lado, el primer ministro fue a por el voto útil. Prometió que nunca formaría un gobierno con Wilders, indicando que un voto al PVV sería, pensando en la constitución de un gobierno, un voto perdido; y que la mejor forma de parar a Wilders sería votar al VVD. (De hecho, hay votantes izquierdistas que están dispuestos a votar a la derecha sólo para evitar una victoria de Wilders.) Al mismo tiempo, Rutte moldeó su discurso para apelar al orgullo nacionalista y xenófobo que mueve a los votantes de Wilders. En una carta abierta a la ciudadanía publicada en una página entera en todos los grandes periódicos decía que, si fuera por él, todos los inmigrantes que no  eran capaces de comportarse de forma “normal” —es decir, culturalmente holandesa— era mejor que se largaran. El pasaje más interesante del texto caracterizaba a los “anormales” como personas que “acosan a los gays, gritan a las mujeres que llevan faldas cortas o llaman racistas a holandeses normales”. En una hábil maniobra retórica, Rutte absolvía a todo holandés “normal” de ser racista. También de ser homófobo y machista. La táctica parece haber surtido efecto. En las últimas encuestas ha bajado el partido de Wilders, mientras que Partido Liberal le va ganando. Rutte no es el único que busca aprovecharse del caudal sentimental del patriotismo. Sybrand Buma, líder del partido cristianodemócrata (CDA), propone que todos los colegios holandeses enseñen el himno nacional, “el himno más antiguo y hermoso del mundo”.

A finales de enero, las encuestas profetizaban un 20% para Wilders y su ‘movimiento’, más que a ningún otro partido. Por esas mismas fechas, Rutte y su partido liberal (VVD) desplegaron un doble ataque

La izquierda, por su parte, intenta apelar a otro instinto patriótico: el orgullo por los valores tradicionalmente holandeses de la tolerancia y la solidaridad. “Estoy de acuerdo en que nuestra cultura nacional no está lo bastante protegida”, decía Jesse Klaver, el joven líder de la Izquierda Verde, en el debate televisado del 5 de marzo. “Nunca me acostumbraré a que la gente me escupa: ‘A ti no te voto porque eres marroquí. Lárgate a tu propio país…’ Pero es lo que les ocurre a tantos que, como yo, tienen una historia migratoria. Y no debería ser así. En este país no deberíamos juzgar a nadie por su linaje”.

El éxito de Geert Wilders ha inspirado un nivel inaudito de inseguridad e introspección colectivas en un país que, durante décadas, se distinguía por su autoconfianza cultural y política. Quizás los sentimientos más compartidos hoy, por todo el espectro político, sean la frustración y la impotencia. Son los que mueven a los votantes de Wilders que se sienten excluidos, olvidados y amenazados y han dejado de creer en la política parlamentaria. Pero también los comparten los políticos, que se ven abocados a retos –el rompecabezas de la economía europea, los flujos migratorios, el cambio climático– que sobrepasan su órbita de poder y pericia.  

Incluso si el PVV saliera como el partido más votado la semana que viene, no es probable que Wilders llegue a formar gobierno. A pesar de ello, Wilders ha conseguido cambiar su país. “Ningún líder político de la pasada década ha tenido un mayor impacto sobre la política holandesa”, escribía el periodista Tom-Jan Meeus en Politico en febrero. Y los resultados electorales de Wilders se leerán como augurio del éxito electoral de los partidos políticos europeos con los que más afinidad tiene, como el Frente Nacional francés de Marine Le Pen o Alternativa para Alemania (AfD) de Frauke Petry. Francia elige a su presidente en abril y mayo; las elecciones parlamentarias alemanas se celebran en septiembre. 

CTXT necesita 300 suscripciones mensuales para ser sostenible y cada vez más independiente. 

Autor >

Sebastiaan Faber

Profesor de Estudios Hispánicos en Oberlin College. Es autor de numerosos libros, el último de ellos 'Exhuming Franco: Spain's second transition'

Suscríbete a CTXT

Orgullosas
de llegar tarde
a las últimas noticias

Gracias a tu suscripción podemos ejercer un periodismo público y en libertad.
¿Quieres suscribirte a CTXT por solo 6 euros al mes? Pulsa aquí

Artículos relacionados >

1 comentario(s)

¿Quieres decir algo? + Déjanos un comentario

  1. Mentalmente

    Podemos también proponía un referéndum unilateral en Catalunya, por eso se tenía que cambiar la constitución. Así es la política, a veces la gente quiere cosas que no están en la cosntitución y esta tiene que adaptarse a las nuevas necesidades. La democracia está por encima de la constitución. Las propuestas de Wilders tienen bastante apoyo popular. Ya nos gustaría en España tener algún partido que tenga ese apoyo.

    Hace 4 años 8 meses

Deja un comentario


Los comentarios solo están habilitados para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí