1. Número 1 · Enero 2015

  2. Número 2 · Enero 2015

  3. Número 3 · Enero 2015

  4. Número 4 · Febrero 2015

  5. Número 5 · Febrero 2015

  6. Número 6 · Febrero 2015

  7. Número 7 · Febrero 2015

  8. Número 8 · Marzo 2015

  9. Número 9 · Marzo 2015

  10. Número 10 · Marzo 2015

  11. Número 11 · Marzo 2015

  12. Número 12 · Abril 2015

  13. Número 13 · Abril 2015

  14. Número 14 · Abril 2015

  15. Número 15 · Abril 2015

  16. Número 16 · Mayo 2015

  17. Número 17 · Mayo 2015

  18. Número 18 · Mayo 2015

  19. Número 19 · Mayo 2015

  20. Número 20 · Junio 2015

  21. Número 21 · Junio 2015

  22. Número 22 · Junio 2015

  23. Número 23 · Junio 2015

  24. Número 24 · Julio 2015

  25. Número 25 · Julio 2015

  26. Número 26 · Julio 2015

  27. Número 27 · Julio 2015

  28. Número 28 · Septiembre 2015

  29. Número 29 · Septiembre 2015

  30. Número 30 · Septiembre 2015

  31. Número 31 · Septiembre 2015

  32. Número 32 · Septiembre 2015

  33. Número 33 · Octubre 2015

  34. Número 34 · Octubre 2015

  35. Número 35 · Octubre 2015

  36. Número 36 · Octubre 2015

  37. Número 37 · Noviembre 2015

  38. Número 38 · Noviembre 2015

  39. Número 39 · Noviembre 2015

  40. Número 40 · Noviembre 2015

  41. Número 41 · Diciembre 2015

  42. Número 42 · Diciembre 2015

  43. Número 43 · Diciembre 2015

  44. Número 44 · Diciembre 2015

  45. Número 45 · Diciembre 2015

  46. Número 46 · Enero 2016

  47. Número 47 · Enero 2016

  48. Número 48 · Enero 2016

  49. Número 49 · Enero 2016

  50. Número 50 · Febrero 2016

  51. Número 51 · Febrero 2016

  52. Número 52 · Febrero 2016

  53. Número 53 · Febrero 2016

  54. Número 54 · Marzo 2016

  55. Número 55 · Marzo 2016

  56. Número 56 · Marzo 2016

  57. Número 57 · Marzo 2016

  58. Número 58 · Marzo 2016

  59. Número 59 · Abril 2016

  60. Número 60 · Abril 2016

  61. Número 61 · Abril 2016

  62. Número 62 · Abril 2016

  63. Número 63 · Mayo 2016

  64. Número 64 · Mayo 2016

  65. Número 65 · Mayo 2016

  66. Número 66 · Mayo 2016

  67. Número 67 · Junio 2016

  68. Número 68 · Junio 2016

  69. Número 69 · Junio 2016

  70. Número 70 · Junio 2016

  71. Número 71 · Junio 2016

  72. Número 72 · Julio 2016

  73. Número 73 · Julio 2016

  74. Número 74 · Julio 2016

  75. Número 75 · Julio 2016

  76. Número 76 · Agosto 2016

  77. Número 77 · Agosto 2016

  78. Número 78 · Agosto 2016

  79. Número 79 · Agosto 2016

  80. Número 80 · Agosto 2016

  81. Número 81 · Septiembre 2016

  82. Número 82 · Septiembre 2016

  83. Número 83 · Septiembre 2016

  84. Número 84 · Septiembre 2016

  85. Número 85 · Octubre 2016

  86. Número 86 · Octubre 2016

  87. Número 87 · Octubre 2016

  88. Número 88 · Octubre 2016

  89. Número 89 · Noviembre 2016

  90. Número 90 · Noviembre 2016

  91. Número 91 · Noviembre 2016

  92. Número 92 · Noviembre 2016

  93. Número 93 · Noviembre 2016

  94. Número 94 · Diciembre 2016

  95. Número 95 · Diciembre 2016

  96. Número 96 · Diciembre 2016

  97. Número 97 · Diciembre 2016

  98. Número 98 · Enero 2017

  99. Número 99 · Enero 2017

  100. Número 100 · Enero 2017

  101. Número 101 · Enero 2017

  102. Número 102 · Febrero 2017

  103. Número 103 · Febrero 2017

  104. Número 104 · Febrero 2017

  105. Número 105 · Febrero 2017

  106. Número 106 · Marzo 2017

  107. Número 107 · Marzo 2017

  108. Número 108 · Marzo 2017

  109. Número 109 · Marzo 2017

  110. Número 110 · Marzo 2017

  111. Número 111 · Abril 2017

  112. Número 112 · Abril 2017

  113. Número 113 · Abril 2017

  114. Número 114 · Abril 2017

  115. Número 115 · Mayo 2017

  116. Número 116 · Mayo 2017

  117. Número 117 · Mayo 2017

  118. Número 118 · Mayo 2017

  119. Número 119 · Mayo 2017

  120. Número 120 · Junio 2017

  121. Número 121 · Junio 2017

  122. Número 122 · Junio 2017

  123. Número 123 · Junio 2017

  124. Número 124 · Julio 2017

  125. Número 125 · Julio 2017

  126. Número 126 · Julio 2017

  127. Número 127 · Julio 2017

  128. Número 128 · Agosto 2017

  129. Número 129 · Agosto 2017

  130. Número 130 · Agosto 2017

  131. Número 131 · Agosto 2017

  132. Número 132 · Agosto 2017

  133. Número 133 · Septiembre 2017

  134. Número 134 · Septiembre 2017

  135. Número 135 · Septiembre 2017

  136. Número 136 · Septiembre 2017

  137. Número 137 · Octubre 2017

  138. Número 138 · Octubre 2017

  139. Número 139 · Octubre 2017

  140. Número 140 · Octubre 2017

  141. Número 141 · Noviembre 2017

  142. Número 142 · Noviembre 2017

  143. Número 143 · Noviembre 2017

  144. Número 144 · Noviembre 2017

  145. Número 145 · Noviembre 2017

  146. Número 146 · Diciembre 2017

  147. Número 147 · Diciembre 2017

  148. Número 148 · Diciembre 2017

  149. Número 149 · Diciembre 2017

  150. Número 150 · Enero 2018

  151. Número 151 · Enero 2018

  152. Número 152 · Enero 2018

  153. Número 153 · Enero 2018

  154. Número 154 · Enero 2018

  155. Número 155 · Febrero 2018

  156. Número 156 · Febrero 2018

  157. Número 157 · Febrero 2018

  158. Número 158 · Febrero 2018

  159. Número 159 · Marzo 2018

  160. Número 160 · Marzo 2018

  161. Número 161 · Marzo 2018

  162. Número 162 · Marzo 2018

  163. Número 163 · Abril 2018

  164. Número 164 · Abril 2018

  165. Número 165 · Abril 2018

  166. Número 166 · Abril 2018

  167. Número 167 · Mayo 2018

  168. Número 168 · Mayo 2018

  169. Número 169 · Mayo 2018

  170. Número 170 · Mayo 2018

  171. Número 171 · Mayo 2018

  172. Número 172 · Junio 2018

  173. Número 173 · Junio 2018

  174. Número 174 · Junio 2018

  175. Número 175 · Junio 2018

  176. Número 176 · Julio 2018

  177. Número 177 · Julio 2018

  178. Número 178 · Julio 2018

  179. Número 179 · Julio 2018

  180. Número 180 · Agosto 2018

  181. Número 181 · Agosto 2018

  182. Número 182 · Agosto 2018

  183. Número 183 · Agosto 2018

  184. Número 184 · Agosto 2018

  185. Número 185 · Septiembre 2018

  186. Número 186 · Septiembre 2018

  187. Número 187 · Septiembre 2018

  188. Número 188 · Septiembre 2018

  189. Número 189 · Octubre 2018

  190. Número 190 · Octubre 2018

  191. Número 191 · Octubre 2018

  192. Número 192 · Octubre 2018

  193. Número 193 · Octubre 2018

  194. Número 194 · Noviembre 2018

  195. Número 195 · Noviembre 2018

  196. Número 196 · Noviembre 2018

  197. Número 197 · Noviembre 2018

  198. Número 198 · Diciembre 2018

  199. Número 199 · Diciembre 2018

  200. Número 200 · Diciembre 2018

  201. Número 201 · Diciembre 2018

  202. Número 202 · Enero 2019

  203. Número 203 · Enero 2019

  204. Número 204 · Enero 2019

  205. Número 205 · Enero 2019

  206. Número 206 · Enero 2019

  207. Número 207 · Febrero 2019

  208. Número 208 · Febrero 2019

  209. Número 209 · Febrero 2019

  210. Número 210 · Febrero 2019

  211. Número 211 · Marzo 2019

  212. Número 212 · Marzo 2019

  213. Número 213 · Marzo 2019

  214. Número 214 · Marzo 2019

  215. Número 215 · Abril 2019

  216. Número 216 · Abril 2019

  217. Número 217 · Abril 2019

  218. Número 218 · Abril 2019

  219. Número 219 · Mayo 2019

  220. Número 220 · Mayo 2019

  221. Número 221 · Mayo 2019

  222. Número 222 · Mayo 2019

  223. Número 223 · Mayo 2019

  224. Número 224 · Junio 2019

  225. Número 225 · Junio 2019

  226. Número 226 · Junio 2019

  227. Número 227 · Junio 2019

  228. Número 228 · Julio 2019

  229. Número 229 · Julio 2019

  230. Número 230 · Julio 2019

  231. Número 231 · Julio 2019

  232. Número 232 · Julio 2019

  233. Número 233 · Agosto 2019

  234. Número 234 · Agosto 2019

  235. Número 235 · Agosto 2019

  236. Número 236 · Agosto 2019

  237. Número 237 · Septiembre 2019

  238. Número 238 · Septiembre 2019

  239. Número 239 · Septiembre 2019

  240. Número 240 · Septiembre 2019

  241. Número 241 · Octubre 2019

  242. Número 242 · Octubre 2019

  243. Número 243 · Octubre 2019

  244. Número 244 · Octubre 2019

  245. Número 245 · Octubre 2019

  246. Número 246 · Noviembre 2019

  247. Número 247 · Noviembre 2019

  248. Número 248 · Noviembre 2019

  249. Número 249 · Noviembre 2019

  250. Número 250 · Diciembre 2019

  251. Número 251 · Diciembre 2019

  252. Número 252 · Diciembre 2019

  253. Número 253 · Diciembre 2019

  254. Número 254 · Enero 2020

  255. Número 255 · Enero 2020

  256. Número 256 · Enero 2020

  257. Número 257 · Febrero 2020

  258. Número 258 · Marzo 2020

  259. Número 259 · Abril 2020

  260. Número 260 · Mayo 2020

  261. Número 261 · Junio 2020

  262. Número 262 · Julio 2020

  263. Número 263 · Agosto 2020

  264. Número 264 · Septiembre 2020

  265. Número 265 · Octubre 2020

  266. Número 266 · Noviembre 2020

  267. Número 267 · Diciembre 2020

  268. Número 268 · Enero 2021

  269. Número 269 · Febrero 2021

  270. Número 270 · Marzo 2021

  271. Número 271 · Abril 2021

  272. Número 272 · Mayo 2021

CTXT necesita 15.000 socias/os para seguir creciendo. Suscríbete a CTXT

El papel radical de la renta básica

La RB posee una finalidad de alivio de la crisis, y a largo plazo puede ser un elemento clave de presión y jugar un papel secundario para asegurar un mayor equilibrio de poder en la sociedad

Louise Haagh (Social Europe) 7/03/2017

La boca del logo

A diferencia de otros medios, en CTXT mantenemos todos nuestros artículos en abierto. Nuestra apuesta es recuperar el espíritu de la prensa independiente: ser un servicio público. Si puedes permitirte pagar 4 euros al mes, apoya a CTXT. ¡Suscríbete!

CTXT necesita 300 suscripciones mensuales para ser sostenible y cada vez más independiente. Puedes ayudarnos aquí

-----------------------------------------------------------------------------------------------------

La mayoría de los malentendidos que tienen que ver con la renta básica conciernen las exageraciones sobre lo que podría o debería conseguir. Esto queda ilustrado en los razonables puntos que evoca Ruth Lister en un artículo de la serie que publica Compass. En mi opinión, la renta básica aborda algunos problemas fundamentales del diseño institucional. Hacer frente a esos problemas contribuirá a resolver una serie de desafíos contemporáneos, pero estarán supeditados a la consecución de otros cambios.

Al igual que Lister, me atrajo la idea de la RBU porque apela a indagar sobre principios fundamentales. ¿Con qué criterio ayuda el Estado del bienestar a las personas? ¿Cuál debería ser la función del Estado social en la sociedad actual?

Algunas personas ascienden más que otras, y esto representa la oportunidad que tienen de obtener una renta adicional y utilizarla para diversos fines

Me parece curioso ver cómo el enfoque que se da al hecho de garantizar una renta de subsistencia conserva un sesgo de clase moral y social reminiscente de épocas pasadas, mientras que el hecho de suministrar servicios sociales de manera universal e incondicional no merece cuestionamientos. La clave reside en la palabra “renta”. La gente se preocupa con razón si tiene la sensación de que la idea es reemplazar el trabajo por una renta. Cuando algunos defensores de la renta básica afirman que lo que quieren es disociar la renta del trabajo, deberían añadir que lo que quieren es separar la renta del trabajo parcialmente. Esto facilitaría que se pudiera pensar en la renta básica como si fueran los servicios que ya garantizamos, teniendo en cuenta que proporcionarlos es dotar de medios a las personas e instilar un básico sentimiento de igualdad y comunidad, que incluye muchos aspectos relacionados con la salud, la educación y la asistencia.

La idea fundamental detrás de la renta básica queda reflejada en el logotipo de la Basic Income Earth Network (Red Global de Renta Básica), que representa la vista lateral de una escalera. La parte de abajo es la más ancha de la estructura, y en la base está todo el mundo. Como la base está garantizada, las personas pueden ascender. Algunas personas ascienden más que otras, y esto representa la oportunidad que tienen de obtener una renta adicional y utilizarla para diversos fines. En realidad, la relación de esta imagen con la renta no difiere tanto de la manera en que tratamos las demás oportunidades que existen en la sociedad, como por ejemplo la educación que se ofrece en un principio de forma gratuita sin tener en cuenta la contribución social de los padres.

La renta básica no debería verse como un sustituto de los ingresos, sino como una fuente primaria de seguridad

Renta y trabajo

Por eso, introducir una renta básica no supone disociar completamente la renta del trabajo. Las ventajas que ofrece reconocer con dinero la contribución que se realiza son numerosas, entre ellas que el dinero es un medio neutral que permite la negociación social de las condiciones contractuales, un hecho muy importante a la hora de fijar las expectativas. En este sentido, la renta básica no debería verse como un sustituto de los ingresos, sino como una fuente primaria de seguridad. Además de ser un instrumento de pago y una moneda para reconocer y planificar a lo largo del tiempo la contribución realizada en forma de empleo, el dinero también es sencillamente necesario para vivir. Una sociedad más civilizada aísla las diversas funciones del dinero. La renta básica es una parte de cómo llevar a cabo esta separación que hace tiempo que tendría que existir. La renta básica es un umbral por debajo del cual nadie debería caer. Ciudadanos con ingresos varios ya reciben un montante básico gracias a las subvenciones fiscales y a las exenciones de impuestos. En esencia, la RB no trata sobre la redistribución  del dinero, sino sobre el principio en el que se asienta la redistribución.

Repensar las condiciones no conlleva devaluar la contribución social, como preocupa a Lister y a otros, sino que propone una reflexión muy necesaria sobre cómo incentivar y sostener esta contribución. La negociación actual sobre el bienestar ha situado la mayor parte de la responsabilidad sobre estos asuntos en el individuo, y ha dispensado a la sociedad y a los responsables políticos de responder a preguntas difíciles sobre cómo elaborar una planificación educativa y ocupacional más eficaz. Visto desde esta perspectiva, el mayor cambio que conlleva una reforma de la renta básica es eliminar las condiciones a cumplir para obtener la renta básica.

Las políticas actuales no están diseñadas para castigar particularmente a los grupos más vulnerables, pero ese puede acabar siendo su efecto

Incentivos y castigo

Las condiciones existentes para obtener una ayuda económica buscan incentivar, pero la línea que separa el incentivo del castigo es extremadamente delgada cuando existe un riesgo permanente de perder el sustento básico y la seguridad mínima está condicionada a aceptar cualquier trabajo que se ofrezca. Las políticas actuales no están diseñadas para castigar particularmente a los grupos más vulnerables, pero ese puede acabar siendo su efecto. El debate político se centra con acierto en cómo paliar el bucle de la pobreza, entendido como la falta de incentivo posible cuando la tasa de retirada de servicios asistenciales básicos es elevada. Sin embargo, esta representación del bucle de la pobreza se equivoca al no tener en cuenta otras fuentes de motivación humana que no sean los ingresos inmediatos. El bucle de la pobreza no tiene que ver solo con el dinero, también tiene que ver con la seguridad. Existen numerosas pruebas de que el miedo a perder una mínima seguridad resulta en comportamientos en los que prima el instinto de supervivencia a corto plazo. Al contrario, si existe una oportunidad de pensar a largo plazo, la motivación para elaborar estrategias continuadas y expansivas es mucho mayor. En mi artículo Working-Life, Well-Being and Welfare Reform (Vida laboral, bienestar y reforma asistencial), resumo y ofrezco nuevas pruebas en este sentido. La estrategia institucional actual busca motivar a la gente a corto plazo y utiliza grandes dosis de palo. El objetivo debería ser permitir que las personas elaboren estrategias personales a largo plazo, que beneficiarían a los individuos, a las familias y a la sociedad en su conjunto.

¿Qué pasa con el riesgo de que algunas personas se sientan motivadas a contribuir y vivir una existencia muy humilde con solo una renta básica durante toda su vida, algo que hoy en día sería imposible hacer sin castigo? No se puede negar que este punto plantea algunas preguntas complicadas desde el punto de vista ético. No obstante, no creo que sean exclusivas de la renta básica, sino más bien permanentes en la sociedad humana. La mayoría de las instituciones que apoyan el empleo formal también tienen otras valiosas funciones adicionales. El único objetivo de la renta básica no es producir un mayor valor de mercado, como tampoco es el único objetivo de la educación. Si alguien decide ser un/a amo/a de casa, lo más probable es que sigamos pensando que la educación que ha recibido es de alguna manera útil. Hay gente que practica deportes de riesgo que la gran mayoría que no los practicamos tenemos que asegurar. Las cárceles son caras. En resumen, existen muchos elementos del gasto público que no tienen un valor de mercado productivo directo, pero que de igual manera consideramos valiosos. Podríamos valorar el hecho de entregar una seguridad económica a los ciudadanos sobre la premisa de que esto generaría comunidades más seguras. Es importante tener en cuenta que la motivación para ganar y progresar no se ve afectada en sí por una reforma de la renta básica.

Lo más probable es que el resultado sea un sistema de incentivos más estructurado que premie las contribuciones mejor que el sistema actual

Apuntar alto 

En el Reino Unido está emergiendo un consenso sobre la necesidad de implementar políticas que incentiven a las personas a apuntar alto y a seguir estudiando durante más tiempo. Es necesario formar con urgencia a más enfermeras y doctores, y otorgar un estatus profesional a la asistencia. Hace falta diseñar sistemas que estimulen nuevas formas de ahorro y financiación social para la asistencia. Estos retos no pueden solucionarse solo con una renta básica, algunos requieren cambios legislativos que promuevan mejores sueldos y estatus profesional para el empleo relacionado con los servicios asistenciales. No obstante, una renta básica puede desempeñar un papel en estos cambios institucionales que hacen falta. Una renta básica puede alterar la motivación de una persona para continuar estudiando o regresar a los estudios y colaborar también en la mejora a largo plazo de sus perspectivas para poder reincorporarse al mercado de trabajo. Una renta básica es un umbral que puede incentivar la adopción de estrategias de ahorro a largo plazo y que puede, junto con otros cambios legislativos, formar parte de un proceso para rediseñar la seguridad social de tal manera que pueda ayudar a una base afiliada más amplia.

Esto me lleva de vuelta a una preocupación señalada por Lister. No considero la renta básica, ya sea en teoría o en la práctica, como un desafío a la ética del trabajo. El error está en primer lugar en pensar que esta es la tarea de la renta básica. Pero esta es la línea de pensamiento a la que hay que oponerse. ¿Por qué reincidir en el problemático supuesto de que la gente no trabajará si dispone de una mínima seguridad? Facilitar o, preferentemente, eliminar las condiciones para acceder a un subsidio mínimo es solo un pequeño paso para abordar una serie de problemas más complejos, pero así y todo podría ser uno muy importante. Los municipios locales en diversos lugares europeos están experimentando con la eliminación de condiciones porque consideran que no funcionan. Sin embargo, es importante  plantearse cambios en los sistemas que prestan ayudas económicas además de en las políticas que buscan generar incentivos ocupacionales y de ahorro a largo plazo, que también hacen falta porque los sistemas actuales no funcionan. Si pensamos en la renta básica basándonos en estos tres pilares, entonces la renta básica pasa a formar parte de un proceso para diferenciar mejor las instituciones económicas presentes en la sociedad, con la vista puesta en apoyar incentivos a largo plazo.

Si esto se lleva a cabo de la manera adecuada, lo más probable es que el resultado sea un sistema de incentivos más estructurado que premie las contribuciones mejor que el sistema actual. En este sentido, la preocupación de Atkinson por la contribución, que Lister reutiliza, es importante, aunque es posible que las condiciones directas no sean la mejor solución, porque existe el riesgo de que generen dilemas morales y costosos problemas de cálculo. Atkinson intentó cubrir demasiados objetivos con una única política. En mi artículo Policy and Politics (Políticas y política) y en Basic Income Studies (Estudios de renta básica), argumenté que no existe ninguna razón de principios, ni práctica tampoco, que permita considerar que la renta básica entra en conflicto con sistemas del bienestar más complejos que, como sucede en los países nórdicos, buscan intencionadamente el desarrollo humano.

Una renta básica no puede sustituir la creciente necesidad de desarrollar políticas más proactivas y respuestas legislativas de ámbito estatal, pero puede potencialmente ser un elemento clave de presión

Un marco feminista

¿Apoya la renta básica las preocupaciones feministas? De nuevo, mi respuesta es la misma. No se puede pretender que una reforma de la renta básica sea la solución a todos los problemas que afectan a las mujeres en esta sociedad moderna. La seguridad básica que ofrece una renta básica será más valiosa para unos grupos que para otros. Como las mujeres, de media, sufren situaciones más graves y complejas de inseguridad que los hombres, las mujeres se beneficiarán más todavía, pero la renta básica no puede solucionar toda una variedad de problemas que hacen que sea más difícil para las mujeres conseguir controlar su trabajo y su tiempo, y estos son problemas que requieren un respuesta legislativa y de riesgo compartido. Servicios de cuidado infantil asequibles de verdad, expectativas de volumen de trabajo más equilibradas y reconocimiento del rendimiento laboral con equilibrio de género son asuntos que requieren soluciones coordinadas.

Finalmente, esto nos lleva a una serie más amplia de argumentos posibles en favor de un tipo de transición que dé como resultado una forma de seguridad más estable como base de la sociedad. Estoy de acuerdo con Lister en que la inminente automatización no es el motivo principal para establecer una renta básica. Sin embargo, yo iría un poco más allá y afirmaría que tampoco la mayor precariedad de muchos trabajos es la razón fundamental que podría garantizar ciertas formas de transición hacia una renta básica. Existen argumentos para utilizar la renta básica como respuesta a los cambios sistémicos. Según uno de ellos, una garantía de subsistencia es la única respuesta sólida a la incertidumbre que generan los patrones de contratación cada vez más complejos y cambiantes. Sin embargo, uno de los motivos de que muchas organizaciones, entre ellas los sindicatos, no estén de acuerdo con este tipo de argumento es que añade una nota de pasividad.

La verdad es que la renta básica posee una finalidad de alivio de la crisis, aunque su papel a largo plazo sea más positivo. Aun cuando los regímenes de libre comercio están experimentando una importante vuelta atrás, no cabe duda de que los patrones de contratación mundiales seguirán siendo objeto de cambios complejos. En este contexto, una renta básica no puede sustituir la creciente necesidad de desarrollar políticas más proactivas y respuestas legislativas de ámbito estatal, pero puede potencialmente ser un elemento clave de presión que provoque una respuesta de este tipo. Se puede convertir la tecnología en una oportunidad de redirigir la energía humana hacia otras formas de trabajo, como la asistencia, el fomento de la salud y la protección. Una renta básica no será el responsable directo, pero podría interpretar un papel secundario para asegurar un mayor equilibrio de poder en la sociedad. El argumento sistémico más importante a favor de la renta básica tiene que ver con los términos generales de democratización.

Según esta lógica, los sindicatos no deberían considerar la renta básica como una amenaza a sus intereses por dar forma a los tipos de trabajo del futuro. La renta básica puede ayudar a que surjan nuevas formas colectivas de trabajar, organizarse y compartir los riesgos. Puede ayudar a reflexionar sobre los derechos en relación con el Estado del bienestar y el trabajo en términos más amplios. La calidad del empleo no es una cuestión independiente de la calidad y disponibilidad de la asistencia en la sociedad, por poner un ejemplo. El uso actual que se hace de las políticas sociales para controlar la relación de la gente con el mercado de trabajo atomiza a las personas y a ciertos segmentos de la sociedad. La renta básica tiene el potencial de permitir la creación de una nueva serie de relaciones directas entre ciudadanos, y una relación entre ciudadanos y el Estado más equilibrada.

------------------------------------------------------------------

Traducción de Álvaro San José.

Este texto está publicado en Social Europe.


Autor >

Louise Haagh (Social Europe)

Suscríbete a CTXT

Orgullosas
de llegar tarde
a las últimas noticias

Gracias a tu suscripción podemos ejercer un periodismo público y en libertad.
¿Quieres suscribirte a CTXT por solo 6 euros al mes? Pulsa aquí

Artículos relacionados >

Deja un comentario


Los comentarios solo están habilitados para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí