1. Número 1 · Enero 2015

  2. Número 2 · Enero 2015

  3. Número 3 · Enero 2015

  4. Número 4 · Febrero 2015

  5. Número 5 · Febrero 2015

  6. Número 6 · Febrero 2015

  7. Número 7 · Febrero 2015

  8. Número 8 · Marzo 2015

  9. Número 9 · Marzo 2015

  10. Número 10 · Marzo 2015

  11. Número 11 · Marzo 2015

  12. Número 12 · Abril 2015

  13. Número 13 · Abril 2015

  14. Número 14 · Abril 2015

  15. Número 15 · Abril 2015

  16. Número 16 · Mayo 2015

  17. Número 17 · Mayo 2015

  18. Número 18 · Mayo 2015

  19. Número 19 · Mayo 2015

  20. Número 20 · Junio 2015

  21. Número 21 · Junio 2015

  22. Número 22 · Junio 2015

  23. Número 23 · Junio 2015

  24. Número 24 · Julio 2015

  25. Número 25 · Julio 2015

  26. Número 26 · Julio 2015

  27. Número 27 · Julio 2015

  28. Número 28 · Septiembre 2015

  29. Número 29 · Septiembre 2015

  30. Número 30 · Septiembre 2015

  31. Número 31 · Septiembre 2015

  32. Número 32 · Septiembre 2015

  33. Número 33 · Octubre 2015

  34. Número 34 · Octubre 2015

  35. Número 35 · Octubre 2015

  36. Número 36 · Octubre 2015

  37. Número 37 · Noviembre 2015

  38. Número 38 · Noviembre 2015

  39. Número 39 · Noviembre 2015

  40. Número 40 · Noviembre 2015

  41. Número 41 · Diciembre 2015

  42. Número 42 · Diciembre 2015

  43. Número 43 · Diciembre 2015

  44. Número 44 · Diciembre 2015

  45. Número 45 · Diciembre 2015

  46. Número 46 · Enero 2016

  47. Número 47 · Enero 2016

  48. Número 48 · Enero 2016

  49. Número 49 · Enero 2016

  50. Número 50 · Febrero 2016

  51. Número 51 · Febrero 2016

  52. Número 52 · Febrero 2016

  53. Número 53 · Febrero 2016

  54. Número 54 · Marzo 2016

  55. Número 55 · Marzo 2016

  56. Número 56 · Marzo 2016

  57. Número 57 · Marzo 2016

  58. Número 58 · Marzo 2016

  59. Número 59 · Abril 2016

  60. Número 60 · Abril 2016

  61. Número 61 · Abril 2016

  62. Número 62 · Abril 2016

  63. Número 63 · Mayo 2016

  64. Número 64 · Mayo 2016

  65. Número 65 · Mayo 2016

  66. Número 66 · Mayo 2016

  67. Número 67 · Junio 2016

  68. Número 68 · Junio 2016

  69. Número 69 · Junio 2016

  70. Número 70 · Junio 2016

  71. Número 71 · Junio 2016

  72. Número 72 · Julio 2016

  73. Número 73 · Julio 2016

  74. Número 74 · Julio 2016

  75. Número 75 · Julio 2016

  76. Número 76 · Agosto 2016

  77. Número 77 · Agosto 2016

  78. Número 78 · Agosto 2016

  79. Número 79 · Agosto 2016

  80. Número 80 · Agosto 2016

  81. Número 81 · Septiembre 2016

  82. Número 82 · Septiembre 2016

  83. Número 83 · Septiembre 2016

  84. Número 84 · Septiembre 2016

  85. Número 85 · Octubre 2016

  86. Número 86 · Octubre 2016

  87. Número 87 · Octubre 2016

  88. Número 88 · Octubre 2016

  89. Número 89 · Noviembre 2016

  90. Número 90 · Noviembre 2016

  91. Número 91 · Noviembre 2016

  92. Número 92 · Noviembre 2016

  93. Número 93 · Noviembre 2016

  94. Número 94 · Diciembre 2016

  95. Número 95 · Diciembre 2016

  96. Número 96 · Diciembre 2016

  97. Número 97 · Diciembre 2016

  98. Número 98 · Enero 2017

  99. Número 99 · Enero 2017

  100. Número 100 · Enero 2017

  101. Número 101 · Enero 2017

  102. Número 102 · Febrero 2017

  103. Número 103 · Febrero 2017

  104. Número 104 · Febrero 2017

  105. Número 105 · Febrero 2017

  106. Número 106 · Marzo 2017

  107. Número 107 · Marzo 2017

  108. Número 108 · Marzo 2017

  109. Número 109 · Marzo 2017

  110. Número 110 · Marzo 2017

  111. Número 111 · Abril 2017

  112. Número 112 · Abril 2017

  113. Número 113 · Abril 2017

  114. Número 114 · Abril 2017

  115. Número 115 · Mayo 2017

  116. Número 116 · Mayo 2017

  117. Número 117 · Mayo 2017

  118. Número 118 · Mayo 2017

  119. Número 119 · Mayo 2017

  120. Número 120 · Junio 2017

  121. Número 121 · Junio 2017

  122. Número 122 · Junio 2017

  123. Número 123 · Junio 2017

  124. Número 124 · Julio 2017

  125. Número 125 · Julio 2017

  126. Número 126 · Julio 2017

  127. Número 127 · Julio 2017

  128. Número 128 · Agosto 2017

  129. Número 129 · Agosto 2017

  130. Número 130 · Agosto 2017

  131. Número 131 · Agosto 2017

  132. Número 132 · Agosto 2017

  133. Número 133 · Septiembre 2017

  134. Número 134 · Septiembre 2017

  135. Número 135 · Septiembre 2017

  136. Número 136 · Septiembre 2017

  137. Número 137 · Octubre 2017

  138. Número 138 · Octubre 2017

  139. Número 139 · Octubre 2017

  140. Número 140 · Octubre 2017

  141. Número 141 · Noviembre 2017

  142. Número 142 · Noviembre 2017

  143. Número 143 · Noviembre 2017

  144. Número 144 · Noviembre 2017

  145. Número 145 · Noviembre 2017

  146. Número 146 · Diciembre 2017

  147. Número 147 · Diciembre 2017

  148. Número 148 · Diciembre 2017

  149. Número 149 · Diciembre 2017

  150. Número 150 · Enero 2018

  151. Número 151 · Enero 2018

  152. Número 152 · Enero 2018

  153. Número 153 · Enero 2018

  154. Número 154 · Enero 2018

  155. Número 155 · Febrero 2018

  156. Número 156 · Febrero 2018

  157. Número 157 · Febrero 2018

  158. Número 158 · Febrero 2018

  159. Número 159 · Marzo 2018

  160. Número 160 · Marzo 2018

  161. Número 161 · Marzo 2018

  162. Número 162 · Marzo 2018

  163. Número 163 · Abril 2018

  164. Número 164 · Abril 2018

  165. Número 165 · Abril 2018

  166. Número 166 · Abril 2018

  167. Número 167 · Mayo 2018

  168. Número 168 · Mayo 2018

  169. Número 169 · Mayo 2018

  170. Número 170 · Mayo 2018

  171. Número 171 · Mayo 2018

  172. Número 172 · Junio 2018

  173. Número 173 · Junio 2018

  174. Número 174 · Junio 2018

  175. Número 175 · Junio 2018

  176. Número 176 · Julio 2018

  177. Número 177 · Julio 2018

  178. Número 178 · Julio 2018

  179. Número 179 · Julio 2018

  180. Número 180 · Agosto 2018

  181. Número 181 · Agosto 2018

  182. Número 182 · Agosto 2018

  183. Número 183 · Agosto 2018

  184. Número 184 · Agosto 2018

  185. Número 185 · Septiembre 2018

  186. Número 186 · Septiembre 2018

  187. Número 187 · Septiembre 2018

  188. Número 188 · Septiembre 2018

  189. Número 189 · Octubre 2018

  190. Número 190 · Octubre 2018

  191. Número 191 · Octubre 2018

  192. Número 192 · Octubre 2018

  193. Número 193 · Octubre 2018

  194. Número 194 · Noviembre 2018

  195. Número 195 · Noviembre 2018

  196. Número 196 · Noviembre 2018

  197. Número 197 · Noviembre 2018

  198. Número 198 · Diciembre 2018

  199. Número 199 · Diciembre 2018

  200. Número 200 · Diciembre 2018

  201. Número 201 · Diciembre 2018

  202. Número 202 · Enero 2019

  203. Número 203 · Enero 2019

  204. Número 204 · Enero 2019

  205. Número 205 · Enero 2019

  206. Número 206 · Enero 2019

  207. Número 207 · Febrero 2019

  208. Número 208 · Febrero 2019

  209. Número 209 · Febrero 2019

  210. Número 210 · Febrero 2019

  211. Número 211 · Marzo 2019

  212. Número 212 · Marzo 2019

  213. Número 213 · Marzo 2019

  214. Número 214 · Marzo 2019

  215. Número 215 · Abril 2019

  216. Número 216 · Abril 2019

  217. Número 217 · Abril 2019

  218. Número 218 · Abril 2019

  219. Número 219 · Mayo 2019

  220. Número 220 · Mayo 2019

  221. Número 221 · Mayo 2019

  222. Número 222 · Mayo 2019

  223. Número 223 · Mayo 2019

  224. Número 224 · Junio 2019

  225. Número 225 · Junio 2019

  226. Número 226 · Junio 2019

  227. Número 227 · Junio 2019

  228. Número 228 · Julio 2019

  229. Número 229 · Julio 2019

  230. Número 230 · Julio 2019

  231. Número 231 · Julio 2019

  232. Número 232 · Julio 2019

  233. Número 233 · Agosto 2019

  234. Número 234 · Agosto 2019

  235. Número 235 · Agosto 2019

  236. Número 236 · Agosto 2019

  237. Número 237 · Septiembre 2019

  238. Número 238 · Septiembre 2019

  239. Número 239 · Septiembre 2019

  240. Número 240 · Septiembre 2019

  241. Número 241 · Octubre 2019

  242. Número 242 · Octubre 2019

  243. Número 243 · Octubre 2019

  244. Número 244 · Octubre 2019

  245. Número 245 · Octubre 2019

  246. Número 246 · Noviembre 2019

  247. Número 247 · Noviembre 2019

  248. Número 248 · Noviembre 2019

  249. Número 249 · Noviembre 2019

  250. Número 250 · Diciembre 2019

  251. Número 251 · Diciembre 2019

  252. Número 252 · Diciembre 2019

  253. Número 253 · Diciembre 2019

  254. Número 254 · Enero 2020

  255. Número 255 · Enero 2020

  256. Número 256 · Enero 2020

  257. Número 257 · Febrero 2020

  258. Número 258 · Marzo 2020

  259. Número 259 · Abril 2020

  260. Número 260 · Mayo 2020

  261. Número 261 · Junio 2020

  262. Número 262 · Julio 2020

  263. Número 263 · Agosto 2020

  264. Número 264 · Septiembre 2020

  265. Número 265 · Octubre 2020

  266. Número 266 · Noviembre 2020

  267. Número 267 · Diciembre 2020

  268. Número 268 · Enero 2021

  269. Número 269 · Febrero 2021

  270. Número 270 · Marzo 2021

  271. Número 271 · Abril 2021

  272. Número 272 · Mayo 2021

  273. Número 273 · Junio 2021

  274. Número 274 · Julio 2021

  275. Número 275 · Agosto 2021

  276. Número 276 · Septiembre 2021

  277. Número 277 · Octubre 2021

CTXT necesita 15.000 socias/os para seguir creciendo. Suscríbete a CTXT

Miya Tokumitsu / Autora de ‘Do What You Love ‘

“Nos sentimos obligados a encarnar nuestro trabajo, que se convierte en nuestra identidad”

Álvaro Guzmán Bastida Nueva York , 1/02/2017

<p>Miya Tokomitsu, en una imagen reciente.</p>

Miya Tokomitsu, en una imagen reciente.

Ashley Grider

A diferencia de otros medios, en CTXT mantenemos todos nuestros artículos en abierto. Nuestra apuesta es recuperar el espíritu de la prensa independiente: ser un servicio público. Si puedes permitirte pagar 4 euros al mes, apoya a CTXT. ¡Suscríbete!

Estamos desarrollando un proyecto para una publicación mensual en papel. ¿Nos ayudas a financiarlo?

Donación libre:

Suscripción:

Miya Tokumitsu tiene algo en común con Steve Jobs: se dedica a algo que le apasiona. Para el fundador de Apple, ese era el secreto de la felicidad y la autorrealización. Tokumitsu no lo tiene tan claro. En su libro Do What You Love (Regan Arts, 2015), la académica estadounidense se propone desmontar uno de los pilares ideológicos que sostienen las sociedades modernas: Esfuércese, cultive su pasión en la vida, y le lloverán éxitos. Si no es así, es que algo está haciendo mal. Tokumitsu responde a CTXT sobre ‘el mito del amor al trabajo’, su vínculo con la ética protestante, y cómo iconos como Jobs sirven para propagar la cultura del narcisismo, a costa de la solidaridad.

¿A qué se dedica?

Soy profesora de Historia del Arte en la Universidad de Melbourne.

Empieza el libro citando una carta del artista renacentista Miguel Ángel, en la se queja amargamente del enorme esfuerzo de trabajar en la bóveda de la Capilla Sixtina. ¿Qué ilustra esa anécdota?

Pone de relieve todos los mitos que rodean al trabajo. La Capilla Sixtina es, por supuesto, una de las grandes obras de arte de la cultura occidental, y Miguel Ángel ocupa un lugar en el panteón de los artistas. Su carta, llena de quejas sobre lo mucho que detestaba trabajar en la capilla, es un ejemplo de que, incluso cuando uno cree en su trabajo, el proceso de completarlo puede resultar odioso.

Describe el Do What You Love (dedícate a aquello que amas) como un mito, o una serie de mitos. ¿Qué le lleva a esa conclusión?

Al convertir cada frustración es un problema personal, la respuesta es la autosuperación en lugar de la acción colectiva o política

La connotación es que si uno ama su trabajo no hay nada desagradable en él ni cuesta esfuerzo hacerlo. Ese es el mito. Uno puede dedicarse a algo que realmente le apasiona, como Miguel Ángel, o como me sucede a mí con la enseñanza, pero eso no quiere decir que resulte fácil todo el tiempo. El ‘Do What You Love’ nos dice que, si uno halla el trabajo adecuado para sí mismo y se ‘autocultiva’, no encontrará dificultad, ni aburrimiento, ni penurias económicas, sino un estado de éxtasis perpetuo. Eso es rotundamente falso.

Los mitos tienen un propósito social. ¿Qué papel juega este en nuestra cultura?

El propósito, parafraseando a Kathi Weeks, es hacer que los trabajadores acepten su propia explotación y precariedad. La clave del ‘trabaja en aquello que amas’, es el énfasis en el tú. Si el trabajo produce frustración o dificultad, es tu culpa, y no se debe a las leyes laborales o al mercado de trabajo injusto. Al convertir cada frustración en un problema personal, la respuesta es la autosuperación en lugar de la acción colectiva o política.

Alude en su trabajo a otro mito, que es el que equipara la virtud al capital. ¿A qué se refiere?

Tiene su origen en Max Weber y la ética protestante del trabajo. Hoy en día tenemos la idea de que, si uno se esfuerza y se mantiene en el camino profesional correcto, le acompañará la riqueza material. Eso está muy ligado a cómo justificamos los niveles masivos de desigualdad en EE.UU.. Si alguien tiene mucho más que la mayoría, la respuesta es: “me lo he ganado”, o “he construido todo ese imperio”. De nuevo, todo vuelve al plano individual, obviando el hecho de que nuestro trabajo siempre depende de que otros hagan el suyo.

También existe un imperativo social a ‘amar aquello en lo que trabajamos’, y no solo a ‘dedicarnos a lo que amamos’. ¿No le parece?

Por supuesto. Si los profesionales liberales no paran de repetir: ‘Me dedico a aquello que amo’, o ‘¡Dedícate a lo que te gusta!’, ¿en qué lugar deja eso a los que trabajan en un McDonald’s o como conserjes de un edificio? Si esos trabajadores tuvieran el respeto y reconocimiento que se merecen, además de sueldos y horarios dignos, les sería mucho más fácil encontrar satisfacción en el trabajo.

Volvamos por un momento a la ética del trabajo. En el libro, habla de una evolución de ese concepto hasta el actual, que aúna el placer y la riqueza. ¿En qué consistió esa evolución?

Sin un Estado del bienestar fuerte, el ser ‘freelance’ o emprendedor conlleva un riesgo enorme

En su origen, la ética del trabajo no tenía mucho que ver con la diversión o el placer, sino que estaba ligada al sacrificio. El premio se reservaba para el más allá. Hoy en día el placer y la virtud se han fusionado. Lo que sucedió en EE.UU. a partir de la Segunda Guerra Mundial, como ha señalado Tom Wolfe, es que hubo una enorme redistribución de riqueza, y emergió una clase media robusta. Se alcanzaron condiciones de confort material nunca vistas, y una masa crítica comenzó a disfrutar de tiempo libre y lavadoras en sus casas. Esta combinación les permitió ocuparse de sí mismos un poco más, lo cual es obviamente positivo. Se desarrollaron conceptos como el gusto personal. El trabajo se mezcló en todo eso, porque es el lugar donde la gente pasa la mayor parte de su vida. La gente pasó de pensar ‘¿qué me hace feliz?’ a ‘¿cómo puede hacerme feliz mi trabajo?’ El atractivo es obvio: si al encontrar lo que a uno le proporciona placer se logra además ser rico y feliz, ya no es necesario el sacrificio.

Usted menciona figuras muy reconocidas, como la de Oprah Winfrey o Steve Jobs, que actúan como iconos de la conexión entre el amor por el trabajo y el éxito material.¿Qué papel juegan esos testimonios en nuestra sociedad?

Oprah Winfrey, Steve Jobs, o incluso Bill Clinton tienen en común que son personas ‘hechas a sí mismas’, fabulosamente ricas, pese a haber nacido en la pobreza casi extrema. Además de representar industrias tan poderosas como los medios, la tecnología o la política, se convierten en instituciones ‘hipervisibles’, que se nos presentan como el espejo en el que mirarnos, el ejemplo de aquello a lo que aspirar. Su ‘visibilización’ hace invisibles a otros trabajadores, o a nuestros propios colegas. Si Oprah Winfrey no se presenta en el trabajo mañana, mi vida no se vería afectada. Si el conductor de mi autobús falla, lo noto y mucho.

Su libro puede leerse como una réplica al famoso discurso de Steve Jobs en la Universidad de Stanford en 2005, y que sigue siendo todo un hit en YouTube. Hay mucha gente en todo el mundo que sigue encontrando inspiración en él. ¿Qué pasan por alto?

Lo que nos lleva a trabajar, que son razones muy complejas. Jobs habla del ‘amor’ y la satisfacción personal como motivación, y es verdad que es uno de los factores que nos motiva. Pero quienes tenemos que trabajar para comer, lo hacemos por un salario, que es una forma de coerción. Eso no significa que el trabajo sea algo malo o que deba ser desdeñado, pero ignorarlo es poco honesto. Hay una frase en el discurso que me molesta particularmente: “La única manera de ser bueno en el trabajo es amar aquello a lo que uno se dedica”. Creo que eso no es cierto. Incluso cuando uno se dedica a algo que le apasiona, no disfruta de todas las facetas del trabajo. Como docente, detesto solicitar becas, pero forma parte de mi trabajo. Por otro lado, hay mucha gente capaz de realizar un trabajo de calidad sin tener por qué ‘amarlo’.

Menciona además todo el trabajo necesario para que alguien como Jobs disfrute del suyo, desde los obreros en las fábricas chinas a los diseñadores de Apple…

Claro. Se presenta delante de todos esos recién licenciados a hablar sobre sí mismo y su historia personal, pero no podría haber hecho nada él solo. Creo que la gente como Steve Jobs, esas figuras públicas que hablan sobre su trabajo, tiene una obligación de reconocer el esfuerzo de otra gente en el que se basa su éxito.

Escribe: ‘¿Qué nos separa de la diversión, el placer y la riqueza?’ Si no es dedicarnos a lo que amamos: ¿Qué es?

(Ríe). En resumidas cuentas, el capitalismo. Somos criaturas del mercado que nos obliga a estar en constante competencia entre nosotros. Eso lleva a situaciones esperpénticas, como la subida de precios de los títulos universitarios, porque la gente está dispuesta a pagar incluso lo que no tiene por una vida decente y un buen trabajo. Esto hace que se dispare el endeudamiento estudiantil o que gente con doctorados a sus espaldas acepte trabajar gratis.

Hay quien señala a los jefes o la cultura empresarial como el motivo por el que no somos capaces de disfrutar del trabajo. Las librerías están llenas de alegatos a favor del trabajo autónomo o el emprendimiento como soluciones, que usted descarta en su libro. ¿Por qué lo hace?

Los subsidios de desempleo, sanidad pública o permisos de paternidad pagados por el Estado aportan mayor libertad para emprender

Incluso si uno no tiene jefe, ni trabaja para una gran corporación, sino para ‘uno mismo’, sigue estando sujeto a la disciplina del mercado. Eso no cambia, se trabaje para Apple o una gran universidad, como yo, o se sea monitor freelance de yoga. Existe la idea de que la flexibilidad es la respuesta, pero en realidad es una espada de doble filo. Si uno es autónomo, quizá no tenga que ‘fichar’, pero tiene un montón de tareas añadidas, como asegurarse de cobrar por su trabajo. A menudo, esas labores se hacen a costa del tiempo de uno, incluso en fines de semana. Y, sin un Estado del bienestar fuerte, ser freelance o emprendedor conlleva un riesgo enorme. Viví dos años en Dinamarca y allí hay muchas pequeñas empresas y emprendedores. Los subsidios de desempleo, sanidad pública o permisos de paternidad pagados por el Estado aportan mayor libertad para emprender.

También hace referencia a la importancia de las credenciales. ¿Para qué sirven?

Son ante todo una manera de preservar ciertas relaciones de clase y de excluir a cierta gente de algunas industrias ‘glamurosas’, como las artes visuales, la moda o la editorial. La retórica del ‘Do What You Love’ propone que si uno siente pasión por algo lo alcanzará y triunfará en su ámbito. En realidad, las credenciales y las redes de contactos son extremadamente importantes para penetrar esos ámbitos, y funcionan como filtros en un mercado hipercompetitivo.

Dedica un pasaje del libro a la experiencia, odiosa y conocida por muchos, de ‘lidiar’ con los ‘servicios de atención al cliente’, en especial a la hora de darse de baja de un servicio. Se pregunta qué haría falta para que los que ‘atienden’ en dichas situaciones tuvieran la libertad de dedicarse de verdad a ayudar al cliente. ¿Qué tendría que cambiar para que viviéramos en un mundo así?

Dios mío. (Suspira). Haría falta una verdadera revolución en la manera de pensar en el trabajo y su papel en la sociedad. Porque es posible que la persona al otro lado del teléfono quiera ayudar. Pero como está sujeta a su jefe, y lo está porque necesita su trabajo para pagar el alquiler, tiene que seguir un guión que dificulte al cliente darse de baja. Si pudiéramos cubrir las necesidades de la gente sin que mediasen el afán de lucro o la necesidad del salario, se abriría la puerta a una nueva manera de relacionarnos socialmente, e incluso a una reinterpretación de la frase ‘dedícate a lo que amas’.

¿Por dónde propone empezar?

Desligar el trabajo del ingreso, a través de la Renta Básica, es fundamental. Otra reforma tiene que ver con la infancia. La manera en la que nos ocupamos de los niños está vista como una responsabilidad privada e individual. No tiene por qué ser así. Impulsar objetivos políticos como la baja por paternidad pagada o la financiación pública de la educación preescolar puede normalizar la idea de la responsabilidad para con las generaciones venideras.

Al arrancar esta conversación, le he preguntado a qué se dedica, y me ha respondido haciendo referencia a su trabajo. ¿Qué le sugiere eso?

Que incluso quienes no somos Oprah Winfrey, Steve Jobs ni Bill Clinton nos sentimos obligados a encarnar nuestro trabajo, que se convierte en nuestra identidad. Cuando salimos a la esfera pública, en Internet o en la vida real, nos ‘ponemos’ nuestro trabajo como si fuera ropa, y así nos presentamos al mundo. Nos sentimos obligados a ser nuestra propia ‘marca’, porque estamos siempre bajo presión.

Estamos desarrollando un proyecto para una publicación mensual en papel. ¿Nos ayudas a financiarlo?

El artículo solo se encuentra publicado para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí

Autor >

Álvaro Guzmán Bastida

Nacido en Pamplona en plenos Sanfermines, ha vivido en Barcelona, Londres, Misuri, Carolina del Norte, Macondo, Buenos Aires y, ahora, Nueva York. Dicen que estudió dos másteres, de Periodismo y Política, en Columbia, que trabajó en Al Jazeera, y que tiene los pies planos. Escribe sobre política, economía, cultura y movimientos sociales, pero en realidad, solo le importa el resultado de Osasuna el domingo.

Suscríbete a CTXT

Orgullosas
de llegar tarde
a las últimas noticias

Gracias a tu suscripción podemos ejercer un periodismo público y en libertad.
¿Quieres suscribirte a CTXT por solo 6 euros al mes? Pulsa aquí

Artículos relacionados >

Los comentarios solo están habilitados para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí