1. Número 1 · Enero 2015

  2. Número 2 · Enero 2015

  3. Número 3 · Enero 2015

  4. Número 4 · Febrero 2015

  5. Número 5 · Febrero 2015

  6. Número 6 · Febrero 2015

  7. Número 7 · Febrero 2015

  8. Número 8 · Marzo 2015

  9. Número 9 · Marzo 2015

  10. Número 10 · Marzo 2015

  11. Número 11 · Marzo 2015

  12. Número 12 · Abril 2015

  13. Número 13 · Abril 2015

  14. Número 14 · Abril 2015

  15. Número 15 · Abril 2015

  16. Número 16 · Mayo 2015

  17. Número 17 · Mayo 2015

  18. Número 18 · Mayo 2015

  19. Número 19 · Mayo 2015

  20. Número 20 · Junio 2015

  21. Número 21 · Junio 2015

  22. Número 22 · Junio 2015

  23. Número 23 · Junio 2015

  24. Número 24 · Julio 2015

  25. Número 25 · Julio 2015

  26. Número 26 · Julio 2015

  27. Número 27 · Julio 2015

  28. Número 28 · Septiembre 2015

  29. Número 29 · Septiembre 2015

  30. Número 30 · Septiembre 2015

  31. Número 31 · Septiembre 2015

  32. Número 32 · Septiembre 2015

  33. Número 33 · Octubre 2015

  34. Número 34 · Octubre 2015

  35. Número 35 · Octubre 2015

  36. Número 36 · Octubre 2015

  37. Número 37 · Noviembre 2015

  38. Número 38 · Noviembre 2015

  39. Número 39 · Noviembre 2015

  40. Número 40 · Noviembre 2015

  41. Número 41 · Diciembre 2015

  42. Número 42 · Diciembre 2015

  43. Número 43 · Diciembre 2015

  44. Número 44 · Diciembre 2015

  45. Número 45 · Diciembre 2015

  46. Número 46 · Enero 2016

  47. Número 47 · Enero 2016

  48. Número 48 · Enero 2016

  49. Número 49 · Enero 2016

  50. Número 50 · Febrero 2016

  51. Número 51 · Febrero 2016

  52. Número 52 · Febrero 2016

  53. Número 53 · Febrero 2016

  54. Número 54 · Marzo 2016

  55. Número 55 · Marzo 2016

  56. Número 56 · Marzo 2016

  57. Número 57 · Marzo 2016

  58. Número 58 · Marzo 2016

  59. Número 59 · Abril 2016

  60. Número 60 · Abril 2016

  61. Número 61 · Abril 2016

  62. Número 62 · Abril 2016

  63. Número 63 · Mayo 2016

  64. Número 64 · Mayo 2016

  65. Número 65 · Mayo 2016

  66. Número 66 · Mayo 2016

  67. Número 67 · Junio 2016

  68. Número 68 · Junio 2016

  69. Número 69 · Junio 2016

  70. Número 70 · Junio 2016

  71. Número 71 · Junio 2016

  72. Número 72 · Julio 2016

  73. Número 73 · Julio 2016

  74. Número 74 · Julio 2016

  75. Número 75 · Julio 2016

  76. Número 76 · Agosto 2016

  77. Número 77 · Agosto 2016

  78. Número 78 · Agosto 2016

  79. Número 79 · Agosto 2016

  80. Número 80 · Agosto 2016

  81. Número 81 · Septiembre 2016

  82. Número 82 · Septiembre 2016

  83. Número 83 · Septiembre 2016

  84. Número 84 · Septiembre 2016

  85. Número 85 · Octubre 2016

  86. Número 86 · Octubre 2016

  87. Número 87 · Octubre 2016

  88. Número 88 · Octubre 2016

  89. Número 89 · Noviembre 2016

  90. Número 90 · Noviembre 2016

  91. Número 91 · Noviembre 2016

  92. Número 92 · Noviembre 2016

  93. Número 93 · Noviembre 2016

  94. Número 94 · Diciembre 2016

  95. Número 95 · Diciembre 2016

  96. Número 96 · Diciembre 2016

  97. Número 97 · Diciembre 2016

  98. Número 98 · Enero 2017

  99. Número 99 · Enero 2017

  100. Número 100 · Enero 2017

  101. Número 101 · Enero 2017

  102. Número 102 · Febrero 2017

  103. Número 103 · Febrero 2017

  104. Número 104 · Febrero 2017

  105. Número 105 · Febrero 2017

  106. Número 106 · Marzo 2017

  107. Número 107 · Marzo 2017

  108. Número 108 · Marzo 2017

  109. Número 109 · Marzo 2017

  110. Número 110 · Marzo 2017

  111. Número 111 · Abril 2017

  112. Número 112 · Abril 2017

  113. Número 113 · Abril 2017

  114. Número 114 · Abril 2017

  115. Número 115 · Mayo 2017

  116. Número 116 · Mayo 2017

  117. Número 117 · Mayo 2017

  118. Número 118 · Mayo 2017

  119. Número 119 · Mayo 2017

  120. Número 120 · Junio 2017

  121. Número 121 · Junio 2017

  122. Número 122 · Junio 2017

  123. Número 123 · Junio 2017

  124. Número 124 · Julio 2017

  125. Número 125 · Julio 2017

  126. Número 126 · Julio 2017

  127. Número 127 · Julio 2017

  128. Número 128 · Agosto 2017

  129. Número 129 · Agosto 2017

  130. Número 130 · Agosto 2017

  131. Número 131 · Agosto 2017

  132. Número 132 · Agosto 2017

  133. Número 133 · Septiembre 2017

  134. Número 134 · Septiembre 2017

  135. Número 135 · Septiembre 2017

  136. Número 136 · Septiembre 2017

  137. Número 137 · Octubre 2017

  138. Número 138 · Octubre 2017

  139. Número 139 · Octubre 2017

  140. Número 140 · Octubre 2017

  141. Número 141 · Noviembre 2017

  142. Número 142 · Noviembre 2017

  143. Número 143 · Noviembre 2017

  144. Número 144 · Noviembre 2017

  145. Número 145 · Noviembre 2017

  146. Número 146 · Diciembre 2017

  147. Número 147 · Diciembre 2017

  148. Número 148 · Diciembre 2017

  149. Número 149 · Diciembre 2017

  150. Número 150 · Enero 2018

  151. Número 151 · Enero 2018

  152. Número 152 · Enero 2018

  153. Número 153 · Enero 2018

  154. Número 154 · Enero 2018

  155. Número 155 · Febrero 2018

  156. Número 156 · Febrero 2018

  157. Número 157 · Febrero 2018

  158. Número 158 · Febrero 2018

  159. Número 159 · Marzo 2018

  160. Número 160 · Marzo 2018

  161. Número 161 · Marzo 2018

  162. Número 162 · Marzo 2018

  163. Número 163 · Abril 2018

  164. Número 164 · Abril 2018

  165. Número 165 · Abril 2018

  166. Número 166 · Abril 2018

  167. Número 167 · Mayo 2018

  168. Número 168 · Mayo 2018

  169. Número 169 · Mayo 2018

  170. Número 170 · Mayo 2018

  171. Número 171 · Mayo 2018

  172. Número 172 · Junio 2018

  173. Número 173 · Junio 2018

  174. Número 174 · Junio 2018

  175. Número 175 · Junio 2018

  176. Número 176 · Julio 2018

  177. Número 177 · Julio 2018

  178. Número 178 · Julio 2018

  179. Número 179 · Julio 2018

  180. Número 180 · Agosto 2018

  181. Número 181 · Agosto 2018

  182. Número 182 · Agosto 2018

  183. Número 183 · Agosto 2018

  184. Número 184 · Agosto 2018

  185. Número 185 · Septiembre 2018

  186. Número 186 · Septiembre 2018

  187. Número 187 · Septiembre 2018

  188. Número 188 · Septiembre 2018

  189. Número 189 · Octubre 2018

  190. Número 190 · Octubre 2018

  191. Número 191 · Octubre 2018

  192. Número 192 · Octubre 2018

  193. Número 193 · Octubre 2018

  194. Número 194 · Noviembre 2018

  195. Número 195 · Noviembre 2018

  196. Número 196 · Noviembre 2018

  197. Número 197 · Noviembre 2018

  198. Número 198 · Diciembre 2018

  199. Número 199 · Diciembre 2018

  200. Número 200 · Diciembre 2018

  201. Número 201 · Diciembre 2018

  202. Número 202 · Enero 2019

  203. Número 203 · Enero 2019

  204. Número 204 · Enero 2019

  205. Número 205 · Enero 2019

  206. Número 206 · Enero 2019

  207. Número 207 · Febrero 2019

  208. Número 208 · Febrero 2019

  209. Número 209 · Febrero 2019

  210. Número 210 · Febrero 2019

  211. Número 211 · Marzo 2019

  212. Número 212 · Marzo 2019

  213. Número 213 · Marzo 2019

  214. Número 214 · Marzo 2019

  215. Número 215 · Abril 2019

  216. Número 216 · Abril 2019

  217. Número 217 · Abril 2019

  218. Número 218 · Abril 2019

  219. Número 219 · Mayo 2019

  220. Número 220 · Mayo 2019

  221. Número 221 · Mayo 2019

  222. Número 222 · Mayo 2019

  223. Número 223 · Mayo 2019

  224. Número 224 · Junio 2019

  225. Número 225 · Junio 2019

  226. Número 226 · Junio 2019

  227. Número 227 · Junio 2019

  228. Número 228 · Julio 2019

  229. Número 229 · Julio 2019

  230. Número 230 · Julio 2019

  231. Número 231 · Julio 2019

  232. Número 232 · Julio 2019

  233. Número 233 · Agosto 2019

  234. Número 234 · Agosto 2019

  235. Número 235 · Agosto 2019

  236. Número 236 · Agosto 2019

  237. Número 237 · Septiembre 2019

  238. Número 238 · Septiembre 2019

  239. Número 239 · Septiembre 2019

  240. Número 240 · Septiembre 2019

  241. Número 241 · Octubre 2019

  242. Número 242 · Octubre 2019

  243. Número 243 · Octubre 2019

  244. Número 244 · Octubre 2019

  245. Número 245 · Octubre 2019

  246. Número 246 · Noviembre 2019

  247. Número 247 · Noviembre 2019

  248. Número 248 · Noviembre 2019

  249. Número 249 · Noviembre 2019

  250. Número 250 · Diciembre 2019

  251. Número 251 · Diciembre 2019

  252. Número 252 · Diciembre 2019

  253. Número 253 · Diciembre 2019

  254. Número 254 · Enero 2020

  255. Número 255 · Enero 2020

  256. Número 256 · Enero 2020

  257. Número 257 · Febrero 2020

  258. Número 258 · Marzo 2020

  259. Número 259 · Abril 2020

  260. Número 260 · Mayo 2020

  261. Número 261 · Junio 2020

  262. Número 262 · Julio 2020

  263. Número 263 · Agosto 2020

  264. Número 264 · Septiembre 2020

  265. Número 265 · Octubre 2020

  266. Número 266 · Noviembre 2020

  267. Número 267 · Diciembre 2020

  268. Número 268 · Enero 2021

  269. Número 269 · Febrero 2021

  270. Número 270 · Marzo 2021

  271. Número 271 · Abril 2021

  272. Número 272 · Mayo 2021

  273. Número 273 · Junio 2021

  274. Número 274 · Julio 2021

CTXT necesita 15.000 socias/os para seguir creciendo. Suscríbete a CTXT

La conexión Porto: fraude y corrupción en el fútbol portugués

Jorge Nuno Pinto da Costa, su hijo Alexandre y el agente Jorge Mendes se han visto envueltos en distintas investigaciones y escándalos relacionados con sus negocios deportivos

Daniel Toledo 18/01/2017

<p><em>Mafias de la noche. Cuando los Soprano dejan de ser ficción</em>, crónica del medio portugués <em>Observador</em> sobre la corrupción en el fútbol luso.</p>

Mafias de la noche. Cuando los Soprano dejan de ser ficción, crónica del medio portugués Observador sobre la corrupción en el fútbol luso.

A diferencia de otros medios, en CTXT mantenemos todos nuestros artículos en abierto. Nuestra apuesta es recuperar el espíritu de la prensa independiente: ser un servicio público. Si puedes permitirte pagar 4 euros al mes, apoya a CTXT. ¡Suscríbete!

_____________

En enero CTXT deja el saloncito. Necesitamos ayuda para convertir un local en una redacción. Si nos echas una mano grabamos tu nombre en la primera piedra. Del vídeo se encarga Esperanza. 

Donación libre:

Jorge Nuno Pinto da Costa, historia número uno: a mediados de 2015, la prensa portuguesa comenzó a informar sobre un caso de corrupción en el corazón de la directiva del Futebol Clube do Porto (centenario equipo conocido en España como FC Oporto). Más que un simple caso de evasión fiscal, lo que el público luso comenzaba a conocer a cuentagotas era una red de seguridad privada sin licencia en bares, discotecas y en el Estadio do Dragao. Una historia turbia, de las que ensucian las manos, y que implicaba extorsiones, pertenencia a asociación criminal, espionaje ilegal, intimidación con violencia, coacciones, tráfico, atentados graves contra la integridad física y posesión de armas ilegales.

El diario portugués Observador llegó a titular una crónica “Mafias de la noche. Cuando los Soprano dejan de ser ficción”. Lo más llamativo es que dos de los ejes de toda esta trama son el actual presidente del Oporto, Jorge Nuno Pinto da Costa, y el ‘exvice’ del club Antero Henrique. Fue sólo casualidad que este caso, al que las autoridades pusieron por nombre Operación Fénix, saliera justo cuando comenzaba a filtrarse la mayor fuga de información clasificada de la historia del fútbol, y que acabó conociéndose como Football Leaks. Lo que excede la casualidad es que varios clubes portugueses, sobre todo el FC Porto, aparecen en ambos casos de forma continuada.

La sinfonía que sale tocando juntos los acordes del Football Leaks y la Operación Fénix es clara

Si es cierto que el Football Leaks comenzó a mediatizarse con filtraciones a Der Spiegel y otros diarios de 12 países diferentes, también lo es que la mayor parte de las actividades ilícitas reveladas convergen en Portugal. Incluso su primera plataforma se lanzó desde Portugal, lo que dio origen al rumor de que la fuente de todas las filtraciones fuera un hacker portugués. En todo caso, la sinfonía que sale tocando juntos los acordes del Football Leaks y la Operación Fénix es clara. La corrupción en Portugal gotea desde los palcos directivos de los equipos más importantes del país, desde las operaciones de puro y coñac que alcanzan millones de euros, hasta la miscelánea de seguritas, pandilleros y expolicías que actúan como mafias con amenazas, extorsiones y violencia a pie de calle.

Pinto da Costa sigue, por la Operación Fénix, encausado por siete crímenes relacionados con la empresa de seguridad privada SPDE –Segurança Privada e Vigilância em Eventos, Lda.–. Con él, Antero Henrique, ex director general del SAD –siglas de la Sociedad Anónima Desportiva, que incluye a todo el accionariado del club– y otros 13 detenidos relacionados con la empresa de seguridad siguen en un proceso que se adivina largo y complicado. Suman 56 encausados, entre ellos el exdirigente del Sporting Godinho Lopes y otros jugadores, incluso de la selección nacional; investigaciones en Oporto, Lisboa, Amarante, Lamego, Lousada, Braga y Vila Real; un exagente de la PSP –Polícia de Segurança Pública– sospechoso de colaboración; coches, armas y dinero incautados…

Alexandre Pinto da Costa, historia número dos: he aquí que llega el Football Leaks y el nombre de Pinto da Costa vuelve a las portadas. Esta vez, su hijo, Alexandre Pinto da Costa, que aparece envuelto en una presunta trama de comisiones ilegales.

Pinto da Costa, hijo –según los documentos filtrados por la European Investigative Collaborations y publicados en Portugal por Expresso– recibió comisiones de negocios cerrados entre el SAD del Oporto y la empresa Energy Soccer, ambos ligados al propio Alexandre. Más allá del conflicto de intereses por el que ni el presidente del club ni los socios parecen interesarse, la ley nacional portuguesa prohíbe cobrar comisiones por parte de ambos equipos que se transfieran jugadores, y Alexandre cobró también, presuntamente, varias comisiones en operaciones de este tipo.

El caso más llamativo, y uno de los que sitúa a Pinto da Costa como eslabón de la cadena de corruptelas que está poniendo al descubierto el Football Leaks, fue el que implicó el préstamo del jugador brasileño Casemiro del Real Madrid al FC Porto. Con este negocio, Energy Soccer actuó como intermediario y recibió 700.000 euros –en una operación entre el Madrid y el Oporto que ascendía a 7,5 millones de euros– a través de Vela Management, empresa radicada en Malta y dirigida por el también portugués Nélio Lucas, presidente a su vez de Doyen Sports. Aquí nos metemos en otro de los problemas del negocio del fútbol internacional, y que los papeles filtrados por la EIC devuelve a la actualidad: el papel de los fondos de inversión en el fútbol.

Doyen Sports, que gestiona los derechos de decenas de deportistas (en clubes como el FC Porto, Benfica, el Atlético de Madrid, el Leganés, el Sevilla, etc.), es en realidad una filial del fondo de inversiones Doyen Capital LLP, o Doyen Group, operada desde Rusia por el promotor inmobiliario kazajo Tevfik Arif. El grupo Doyen no sólo ha invertido millones de euros en las ligas de fútbol de Brasil, España, Portugal o Francia. Con un especial apetito por los mercados de economías emergentes, la firma también tiene inversiones en la construcción y la promoción, en el sector turístico, en el carbón, en el petróleo y en otros recursos naturales.

En 2014 diversos fondos de inversión como Doyen poseían el 36% de los derechos de jugadores en la liga portuguesa, por lo que en 2015 la FIFA prohibió este tipo de procedimientos

Según un informe de la firma auditora KPMG, en 2014 diversos fondos de inversión como Doyen poseían el 36% de los derechos de jugadores en la liga portuguesa, por lo que en 2015 la FIFA prohibió este tipo de procedimientos, conocidos como TPO (Third-Party Ownership, o propiedad a terceros). Claro que ni a las ligas nacionales, tremendamente necesitadas de liquidez, les interesa ningún tipo de traba en la financiación, ni la FIFA puede hacer frente a la ingeniería financiera con que los fondos eluden, con mayor o menor legalidad, cualquier tipo de prohibición.

Por supuesto, el uso de paraísos fiscales –como Malta, Panamá o Islas Vírgenes Británicas– es el recurso estrella para, por un lado, no pagar impuestos en los países de residencia de jugadores, agentes, equipos de fútbol y patrocinadores; y por otro, para establecer una red de empresas pantalla, cuentas fantasma y testaferros que dificulten la investigación por parte de las autoridades tributarias.

¿Cómo se llega al punto en que un club endeudado hasta el dolor puede pagar decenas de millones de euros por un futbolista? ¿Cómo se divide el valor de un deportista en porcentajes? Lo mejor es dejar de mirar la pelota y seguir el consejo que Garganta Profunda dio, en el Caso Watergate, al periodista Carl Bernstein: "Follow the money". Así las presuntas corruptelas de Jorge Nuno Pinto da Costa, el padre, se quedan a la altura de la picaresca en comparación con las que rodean a Alexandre Pinto da Costa, el hijo.

Alexandre comenzó su camino como agente intermediario en el fichaje de jugadores en la década de los 90. Pinto da Costa, hijo, se alió con José Veiga, importante agente a nivel mundial y con el que protagonizó sonados traspasos, como los de Figo y Zidane. Gracias a Veiga, y mediante la empresa Superfute, fundada por ambos en 1994, Alexandre descubrió un negocio en el que, si se tenían los contactos y la ambición, siempre habría nuevas formas de ganar dinero.

La empresa vivió una década gloriosa. Fue aquí cuando Alexandre se aficionó a pagar en gasolineras y en las cenas del Palacio da Bolsa de Oporto con billetes de color púrpura, lo que le valió el apodo de O quinhentos –El quinientos–. Superfute llegó a cotizar en la Bolsa de París, pero el último año que presentó cuentas, 2004, la sociedad declaró unas ganancias poco creíbles. Tan sólo un año después, París suspendió su participación en Bolsa, el banco luxemburgués Dexia reclamó a José Veiga el embargo de 1 millón de euros por préstamos, la Hacienda portuguesa comenzó a interrogarle por el desvío de unos 5 millones de euros y, por último, la empresa cayó en desgracia ante la directiva del FC Porto. Sobre todo ante Jorge Nuno Pinto da Costa, que incluso se alejó de su hijo Alexandre por su obstinada amistad con Veiga. Sin las conexiones de Alexandre en el club portuense, y estando Veiga ya fuera de la directiva del Benfica por sus problemas con Hacienda, los negocios se volvieron imposibles.

Y alguna pestilencia debió olerse Jorge Nuno al oponerse a las relaciones entre Alexandre, el Oporto y José Veiga. En 2015 Veiga, el antiguo agente de deportistas ya reconvertido en inversor de oro, empresario y consultor en países como Congo, Cabo Verde o Brasil, era detenido junto a Paulo Santana Lopes –hermano del ex primer ministro de Portugal, Pedro Santana Lopes– por corrupción en el comercio internacional, blanqueo de capitales, tráfico de influencias y fraude fiscal.

En tan sólo cuatro años Energy Soccer obtuvo unas comisiones de 1.754.000 de euros en operaciones con el FC Porto

Con la salida de José Veiga del mundo del fútbol, el FC Porto ponía al frente de los fichajes al que más tarde sería encausado, junto a Jorge Nuno, por la Operación Fénix: Antero Henrique. En 2011 Alexandre y Jorge Nuno Pinto da Costa se reconcilian y el hijo crea, tan sólo un año después, la sociedad Energy Soccer. Según los datos publicados por el diario portugués Expresso, en tan sólo cuatro años Energy Soccer obtuvo unas comisiones de 1.754.000 de euros en operaciones con el FC Porto, una buena parte, según la EIC, de forma ilegal. Energy Soccer niega parte de esa facturación, aduciendo que algunas facturas no fueron emitidas al FC Porto, sino a otras empresas como Doyen o Vela Management.

Pero las buenas relaciones entre Alexandre y Antero Henrique no podían durar, y sus disputas comenzaron pronto a hacerse públicas ante la afición portuense. En 2016, las diferencias entre ambos –según muchos medios portugueses– llevan a Henrique a abandonar, después de 26 años a su servicio, toda relación con el club portugués. Además de sus desavenencias con Alexandre, otra de las razones que apuntan algunos medios para la salida de Henrique del FC Porto fue el acercamiento del club al que los papeles del Football Leaks ponen en el centro de los negocios fraudulentos del fútbol mundial: el también portugués Jorge Mendes.

Jorge Mendes, historia número tres: un rumor circula por algunos clubes europeos: "Juega quien Mendes manda". Dicen que a día de hoy es el representante deportivo más rico del mundo, elegido mejor agente del mundo seis años consecutivos por la Globe Soccer, condecorado en 2012 con el Colar de Honra ao Mérito Desportivo por el Gobierno portugués, y su primer negocio con carne de futbolista fue, una vez más, con el FC Porto. Corría el año 1996 y Jorge Mendes se pasaba los días y las noches de dj en su propio club nocturno, el Alfândega, en la norteña localidad de Caminha. Su primer traspaso con éxito, el del por entonces guardameta Nuno Espírito Santo –a quien conoció en el Alfândega–, del FC Porto al Deportivo de La Coruña, le acarreó fama de matador, y más jugadores se ofrecieron para ser representados por el portugués. Comenzaba su deslumbrante carrera como agente.

Desde aquellos polvos a estos lodos, Mendes, según los papeles filtrados por la EIC, ha ideado un sistema para proteger del fisco gran parte de los ingresos por publicidad de sus representados. Con su empresa Gestifute, radicada en Portugal; otras dos empresas, Polaris Sports y MIM Ltd., radicadas en Irlanda y dirigidas por el también portugués Luis Correia –aunque tienen en nómina a otros dos directores, Liam Grainger y Andy Quinn, ambos directores o ex directores de otras 436 empresas sólo en Irlanda, 150 de ellas aún activas–; sociedades en Islas Vírgenes Británicas y cuentas en Suiza, Jorge Mendes ha conseguido ahorrar a sus representados, y a él mismo, decenas de millones de euros en impuestos. Algunas operaciones, como la de Cristiano Ronaldo, que presuntamente evadió 150 millones de euros al fisco, se realizaron a través de terceras empresas, como Mint Media, dirigida por el máximo accionista del Valencia, Peter Lim.

Ha conseguido colocar jugadores de Segunda en equipos de Primera a jugar partidos de categoría, sube y baja pedigríes, infla y desinfla precios...

Ha conseguido colocar jugadores de Segunda en equipos de Primera a jugar partidos de categoría, sube y baja pedigríes, infla y desinfla precios... que te represente Jorge Mendes es tocarte la lotería. Porque el nombre del agente portugués no es la primera vez que se inunda de polémica. En un reportaje para El País Semanal, el periodista John Carling relataba dos casos que, “sin hacer ninguna acusación al respecto”, al menos sí dejaban en el aire algunas sospechas.

El primero fue el del jugador portugués Pedro Mendes, cuyo agente en la temporada 2011-12 era Jorge Mendes. Según Carling, Pedro fue cedido por el lisboeta Sporting de Portugal al Real Madrid el verano de 2011, aunque lo pusieron a jugar en el Real Madrid B –el Castilla–. A sus 20 años, Pedro sólo había jugado en Portugal en Segunda División, de aquí quizá que “no todos me recibieron bien en el club” madridista, como aseguró en una entrevista a France Football. Carling va más allá y escribe que en el equipo le llamaban “el enchufado”. Esto no impidió que Mourinho, por aquel entonces entrenador del Madrid y también representado por Jorge Mendes, lo sacara a jugar ante las miradas atónitas de lo jugadores en un partido de la Liga de Campeones. “Si el objetivo hubiese sido revalorizar al jugador, no se engañó a nadie”, termina Carling.

El segundo caso llegó a ser investigado por la Polícia Judiciária lusa –encargada de investigar, entre otros, posibles delitos de corrupción, económicos y financieros–. Carling cuenta la historia del jugador portugués Bebé, cuyo agente, Jorge Mendes, consiguió que Alex Ferguson le fichara para el Manchester United sin haberle visto, ni siquiera en vídeo. Según declaró Ferguson, el fichaje le fue sugerido por el ex seleccionador portugués Carlos Queiroz –ex auxiliar del United–, cuyo agente era también Jorge Mendes. Además del United, en Bebé también se había interesado el Real Madrid, entrenado por aquel entonces por José Mourinho. Antes de recabar en el United aquella temporada de 2010-11, Bebé había jugado en un equipo portugués de Segunda y seis amistosos de pretemporada con el Vitória de Guimarães. El fichaje le costó al United 9 millones de euros, de los cuales 3 millones y medio fueron para Jorge Mendes.

El superagente luso representa en todo el mundo unos 70 jugadores, incluyendo a 4 entrenadores. De éstos, 15 juegan en La Liga española, y otros lo hacen en la inglesa, la portuguesa, la francesa, la alemana, los Países Bajos, Turquía, Brasil, etc. Según noticia El Mundo, basándose en los informes filtrados por la EIC, muchos de los jugadores representados por Mendes en España –Cristiano Ronaldo, Ricardo Carvalho, Coentrão, Pepe y Falcao, además del entrenador José Mourinho, que se sepa– están siendo investigados por Hacienda. También ha habido y hay investigaciones en Reino Unido y, por supuesto, en Portugal.

Autor >

Daniel Toledo

Suscríbete a CTXT

Orgullosas
de llegar tarde
a las últimas noticias

Gracias a tu suscripción podemos ejercer un periodismo público y en libertad.
¿Quieres suscribirte a CTXT por solo 6 euros al mes? Pulsa aquí

Artículos relacionados >

Deja un comentario


Los comentarios solo están habilitados para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí