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TRIBUNA

¿Murió Fidel?

Castro estaba convencido de que sería juzgado por sus gestas y ante un jurado de libertadores pero muchos, en cambio, creen que se le debe juzgar por su gestión y ante un jurado de ciudadanos

Luis Fernando Medina Sierra 28/11/2016

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Por allá en los años 80 del siglo pasado, en Colombia el Banco de la República lanzó una nueva edición de los billetes de mil pesos que venían con una atracción especial: los usuarios podían, si se equipaban de una lupa y suficiente paciencia, encontrar en letra muy pequeña una frase del Libertador Simón Bolívar (cuya efigie era, cómo no, la figura central del billete). La frase decía: "Prefiero mil veces el título de ciudadano al de Libertador. Porque mientras éste procede de las armas, aquel procede de las leyes". Con la perspectiva que dan los años, caigo en la cuenta ahora de que se trataba de una sutil maniobra para domesticar la memoria de Bolívar, una figura tan omnipresente como problemática. De todas las frases de Bolívar, un guerrero que proclamó la "guerra a muerte a los españoles," un criollo con veleidades jacobinas, autor de constituciones alambicadas más bien poco democráticas, el Banco de la República escogía aquella que lo presentaba como un buen liberal, heredero de Montesquieu, justo lo que resultaba más cómodo para la Colombia de fin de siglo. No se trataba de una distorsión. Bolívar sí pronunció dicha frase. Como todo gran líder político, estaba lleno de contradicciones. Pero lo que me interesa señalar aquí es que, tratándose de figuras de esa magnitud, los juicios de la historia no son definitivos sino que cada época los reinventa a su manera. 

Posiblemente nunca haya un consenso pleno en torno a la figura de Fidel Castro. En los próximos días muchas voces autorizadas (y otras que no tienen ni idea de lo que hablan, lamentablemente más numerosas) intentarán un balance provisional. Pero, más que los hechos históricos mismos, me interesa aquí nuestra relación con ellos. ¿Qué dice sobre nosotros nuestra forma de marcar la muerte de Fidel Castro?

Una de las grandes tensiones de nuestra era está entre el individuo como protagonista de la vida pública (el "libertador") y el individuo como cumplidor de las leyes (el "ciudadano")

La frase de Bolívar a la que me he referido, aquella que había que leer con lupa pero también analizar con lupa, encierra ya una expresión temprana de una de las grandes tensiones de la era de la política de masas, nuestra era: la tensión entre el individuo como protagonista de la vida pública (el "libertador") y el individuo como cumplidor de las leyes en un Estado de Derecho (el "ciudadano"). En 1819, el mismo año en que Bolívar derrotaba al ejército español en la Nueva Granada, Benjamin Constant escribió su famoso ensayo De la libertad de los antiguos comparada con la de los modernos donde constataba la existencia de dicha tensión pero, para gusto de los liberales clásicos desde entonces hasta nuestros días, procedía a eliminarla decantándose resueltamente por la segunda visión, la del ciudadano, mientras consideraba la primera un anacronismo ya irrecuperable. 

Pero los dos siglos transcurridos desde entonces no han terminado de erradicar la primera visión y, como hemos visto en estos días tras la muerte de Fidel Castro, sigue latiendo. Es un lugar común decir en este tipo de casos que cada uno se retrata con sus reacciones. Pero de pronto hay algo más, de pronto cada uno se imagina a sí mismo a través de sus reacciones. Las elegías a Fidel vienen casi siempre de quienes se relacionan con él como con un compañero de lucha, alguien que, aunque ocupe un lugar más alto en la jerarquía (el "Comandante"), de todas maneras pertenece al mismo grupo, aquel que busca las metas que el autor de la elegía escoja, bien sea el socialismo, la derrota del imperialismo, la independencia nacional, o una amalgama de todas estas. Implícitamente quieren apropiarse de (y participar en) la faceta del "libertador." En cambio, sus detractores se relacionan con él como ciudadanos, lo ven como un jefe de Estado y, para ser más exactos, como un jefe incompetente, incapaz de convertir Cuba en una especie de Singapur tropical donde confluyeran las grandes corporaciones del mundo moderno.

Para la derecha moderna la virtud fundamental de un sistema político es su estabilidad. No existe en su imaginario espacio para la acción colectiva consciente, para los "libertadores"

Aunque sea de buenos modales buscar simetrías políticas, hay que decir que esta dualidad de facetas no existe en la derecha. Por ejemplo, todos conocemos admiradores y defensores de Pinochet. Pero todos ellos, por lo menos en público, se imaginan a sí mismos como ciudadanos, como habitantes del Chile "próspero y estable" que, según ellos, Pinochet creó. No conozco a nadie que se quiera imaginar a sí mismo como "compañero de armas" de Pinochet. Creo que es porque para la derecha moderna la virtud fundamental de un sistema político es su estabilidad y, por tanto, no existe en el imaginario de la derecha espacio para la acción colectiva consciente, para los "libertadores". El dictador favorito de la derecha no es un soldado a cuyo lado alguien quiera combatir, sino un gendarme que acepta hacer el trabajo sucio que los demás no queremos ver.

Más allá de las dualidades en torno a Fidel Castro, encontramos algo similar en todos los balances sobre la Revolución Cubana. De hecho, llama la atención el que aún hoy, a casi sesenta años, sigamos haciendo balances, como si se tratara de un episodio que siempre tiene que estarse justificando. Las revoluciones americanas del siglo XIX no eran objeto de este examen minucioso. Al cumplir sus 60 años, las repúblicas que fundó Bolívar eran ya aceptadas como un hecho incontestable, así fueran, como lo eran muchas, economías disfuncionales, regímenes oligárquicos e injustos, autoritarismos políticos y (como en Colombia) permanentes generadores de guerras civiles. Aun así, hablar de "fracaso" o "éxito" de las revoluciones de comienzos del siglo XIX era absurdo. (¿Cuándo fue la última vez que leímos un balance sobre la Revolución Mexicana, con todo y que reverberó por todo el continente en su tiempo?). No pasa lo mismo con la Revolución Cubana. Pareciera como si pesara sobre ella la maldición de cierta "legibilidad" que hace que la estemos siempre evaluando, siempre sometiéndola a balances de desempeño, como a cualquier empresa transada en Bolsa. 

¿A qué se debe esto? Difícil decirlo pero voy a aventurar una respuesta. La Revolución Cubana, con sus descomunales ambiciones, con su intento de cuestionar los pilares mismos de nuestro sistema, con su repercusión mundial, invita tanto a "libertadores" como a "ciudadanos" de todo el mundo a posicionarse. Decía Constant en el citado ensayo que la ruptura entre el mundo antiguo y el mundo moderno se debía al comercio. La actividad mercantil era la responsable de que los modernos estuviéramos más interesados en las libertades individuales, aquellas que nos permiten defender nuestros intereses privados que en la libertad de la acción colectiva, orientada a la política. La Revolución Cubana, con su declaración abierta de principios socialistas, cuestiona precisamente esa demarcación de Constant. Por eso admite varias lecturas. Los "ciudadanos" ven en ella la creación de un Estado autoritario, burocrático, ineficiente, que niega a sus habitantes oportunidades, los envía a la emigración y los mantiene en la pobreza. (Con una rápida mención del sistema de sanidad y educación universal y otras cosas por el estilo.) Para los "libertadores", la revolución es una inspiración constante, una lucha que aún no ha terminado, en la que se cometen errores, muchos de ellos descomunales, pero que por eso mismo requiere que sus participantes se mantengan siempre lúcidos e involucrados. 

Lo mejor y lo peor de la historia de Cuba desde 1959 muestran lo difíciles que resultan estos dilemas. Es prácticamente imposible construir una república de libertadores como lo verificaron los mismos economistas cubanos en los años 60 cuando tuvieron que moderar el voluntarismo del comienzo con sus "campañas" permanentes, con su intento de manejar todo el país como una gran guerrilla solidaria. La famosa zafra de azúcar de 10 millones de toneladas en 1970, que se presentaba como una gesta heroica, terminó siendo un fracaso que produjo profundas dislocaciones en el sistema económico y obligó a un serio replanteamiento del curso de la Revolución. Pero de ese mismo espíritu de movilización vienen cosas como la derrota de las fuerzas del Apartheid en Sudáfrica, la erradicación del analfabetismo, la prioridad innegociable de la atención a la niñez aun en los momentos más duros y, en general, la capacidad de la sociedad cubana de sobrevivir tanto el embargo económico como el colapso de la Unión Soviética. 

Una sociedad en constante movilización, en la que todo es una conquista, una batalla, impone enormes costos a sus miembros

Vivir en campaña permanente resulta agotador. Una sociedad en constante movilización, en la que todo es una conquista, una batalla, una fortaleza por asaltar, impone enormes costos a sus miembros como  ponen en evidencia muchos cubanos, no solo los que optan por emigrar sino los que se quedan, agotados de tanta lucha grande y pequeña. Pero, por cómoda y próspera que sea, empezamos a ver cada vez más los límites y peligros de una sociedad de mercaderes donde las libertades modernas de Constant terminan por desterrar toda visión colectiva, todo principio de solidaridad.  

Fidel, que tan pendiente estuvo siempre del juicio de la historia, estaba convencido de que sería juzgado por sus gestas y ante un jurado de libertadores pero para muchos, en cambio, se le debe juzgar por su gestión y ante un jurado de ciudadanos. Lo más seguro es que estos juicios sean provisionales como lo han sido tantos otros juicios históricos. Siempre estamos reabriendo los juicios, ya sea con Napoleón, con George Washington, con Churchill, por poner solo unos ejemplos aparentemente inocuos. Es tal la estatura histórica de Fidel que, sin duda, correrá la misma suerte. Es normal y saludable ya que la historia no está para que nos aplaste con su peso sino para que la interroguemos y, de paso, nos interroguemos a nosotros mismos. Por eso, de pronto, la pregunta que deberíamos formularnos ahora no es quién era Fidel Castro sino quiénes somos nosotros los que ahora lo juzgamos, quiénes podemos ser. ¿Será que, ahora que el liberalismo da muestras de fatiga y agotamiento, ahora que ya conocemos los costos desmesurados de aquella épica constante que tanto seducía a Fidel, podemos ser simultáneamente "libertadores" y "ciudadanos"? Porque no ser ni lo uno ni lo otro es la barbarie.  

Autor >

Luis Fernando Medina Sierra

Es Investigador del Centro de Estudios Avanzados en Ciencias Sociales del Instituto Juan March. Doctorado en Economía en la Universidad de Stanford. Profesor de ciencia política en las Universidades de Chicago y Virginia (EEUU). Es autor de A Unified Theory of Collective Action and Social Change (University of Michigan Press, 2007) y de El fénix rojo (Catarata, 2014).

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1 comentario(s)

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  1. Francisco Bravo

    Primer articulo equilibrado, normal, inteligente, calmado y con un analisis coherente que me he leido en este diario ..... y que he podido leer de principio a fin ademas sin tener que interrumpir la lectura aburrido o asquedo como me pasa con la mayoria de los que aqui se publican. Como ciudadano y luego de hacer la matematica y el balance de lo que encontro castro en la Cuba de 1959 y la que dejo a su retiro en 2006 solo se puedo decir que el resultado para el pueblo cubano y Cuba como nacion de su labor es mas que negativo: - Encontro el pais mas economicamente desarrollado y rico de America Latina detrás de Argentina…. Dejo el pais mas subdesarrollado y pobre de America detrás de Haiti. - Encontro la industria azucarera mas grande del mundo….. la dejo totalmente destruida al punto que hoy Cuba es un pais importador de azucar. - Encontro las industrias de derivados del azucar (Alcohol y bebidas alcoholicas, perfumes, productos quimicos, alimentacion animal, confiteria, madera artificial, abonos, papelera,etc) mas grandes de America Latina…. Las dejo totalmente destruidas y a Cuba importando todos estos rubros. - Encontro las industrias de materiales de la construccion, ciderurgicas, pequera, ligera, bebidas y concentrados, quimicos y fabricacion de muebles mas grandes dela cuenca del Caribe…… las dejo todas destruidas y a Cuba importando todos estos rubros. - Encontro las industrias ganaderas y agricola mas grandes de America Latina solo detrás de Argentina….. las dejo totalmente destruidas a tal punto que Cuba importa el 85% de todos los alimentos que consume….. encontro casi 7 millones de cabezas de ganado…. Dejo menos de 1 millon de cabezas de ganado - Encontro las industrias de alimentos, productos lacteos y carnicos, talabartera, conservas y pesca mas grande de America Latina solo detrás de Argentina ….. las dejo totalmente inexistentes - Encontro las industrias de radio, television, produccion mediatica y musical mas grande de la America hispana…. Las dejo totalmente inexistentes. - Encontro el comercio y la concentracion de riquezas mas grandes producida por el comercio en pais alguno de America Latina debido a la favorable ubicación geografica de Cuba……. Dejo un pais empobrecido y con un comercio reducido a una pequeña expresion de lo que encontro. - Encontro los sistemas de salud publica y educacion mas modernos y completos del mundo y luego de presentarlos como creacion propia por medio de un aparato de propaganda mundial proporcionado por los soviets y la media izquierdista del mundo los dejo convertidos en ruinas y divididos en dos (uno para las elites y turistas y otro para el pueblo) por un apartheid elitista nunca visto en Cuba. - Hay mas pero creo que esto es lo principal. Como libertador su labor dio un resultado mucho mas que negativo para Cuba y el mundo, en especial America Latina: - Para Cuba la labor de Castro no solo significo la perdida de todas las industrias y medios de vida arriba relatados sino que todas estas industrias y medios fueron a parar a manos del archienemigo de Cuba: El Imperialismo….. fueron a parar alli de la mano del 22% de la poblacion cubana…. Con esto no solo perdio Cuba la soberania sobre sus industrias, comercio y 1/5 de su poblacion sino que tambien perdio la soberania sobre sus riquezas naturales las cuales de estar en manos del pueblo cubano pasaron a manos de capitalistas canadienses, mexicanos y europeos como los casos del niquel, cobre, bauxita, playas y hoteles…… los mismos castristas se ocuparon de publicar un libro cuya reseña y resumen se publico en el diario oficialista castrista “Juventud Rebelde” por la cual se demostraba que antes de la revolucion mas del 98% de todas las propiedades y riquezas cubanas estaban en manos de cubanos; cosa que no se puede afirmar ahora dado que todo lo poco que produce Cuba de valor esta en manos extranjeras o al menos parcialmente en manos extranjeras…… por otro lado la enemistad con USA que la propaganda castrista y del comunismo internacional disfraza con pinturas heroicas y de supuesta dignidad revolucionaria no ha causado otra cosa que el acercamiento cada vez mas solido del pueblo de Cuba a USA al identificar el cubano a ese pais como unica esperanza de libertad ante el regimen represivo y abusivo implantado por castro….. por tanto …. Castro como libertador ha obtenido el resultado contrario cosa que nadie cree haya sido inpensada pues todos de seguro estamos de acuerdo en que castro fue una inteligencia exepcional que de seguro sabia muy bien cual seria el resultado de sus acciones….. por otra parte castro comprendía muy bien que manteniendo a un país en ruinas al borde de la pobreza absoluta no podrá combatir a ningún imperio. Su objetivo no es entonces revolución ni antiimperialismo ni la cabeza de un guanajo, su objetivo es mantener el poder, amasar una gigantesca fortuna y tratar de engañar a la mayor cantidad de personas en el mundo para poder seguir viviendo del cuento antiimperialista - Para America Latina castro significo el desastre para cualquier plan de desarrollo economico y social que se quisiera hechar a andar pues es muy necesaria la paz duradera para lograr tal objetivo y esta paz nunca la pudo lograr la zona con castro instalando guerrillas, terroristas y narcotraficantes por todos lados….. pero ademas…. Todos los piloos ideologicos latinoamericanos y de otros paises rapidamente se percataron de lo bueno que seria convertirse ellos tambien en tiranos antiimeprialistas y multimillonarios…… El “imperio” a su vez se da cuenta de la jugarreta y decide hacerle el juego al canalla que le facilita la gestión de controlar todo un continente sin tirar un tiro y sin gastar un dólar por medio de convertir su artimaña en corriente de moda entre todos los aspirantes a tiranos multimillonarios al sur del rio Bravo. De esta forma esta sarta de traidores prometen al imperio un continente al borde de la pobreza absoluta por 50 años con el consiguiente control sobre los destinos americanos que esto significa para el imperio que aquellos tránsfugas simulan combatir. Ni como ciudadano ni como libertador proporciono castro beneficio alguno a Cuba ni Latinoamerica……. Es por eso, estimado articulista que 60 años despues se continua evaluando la llamada revolucion cubana y la figura de castro……. Y se seguira evaluando y chequeando por siempre porque es necesario comprender y aprender de los errores de los demas para no cometerlos uno mismo…… y mucho menos para vivir las consecuencias de esos errores que en el caso de castro han sido intencionales para muchos.

    Hace 4 años 5 meses

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