1. Número 1 · Enero 2015

  2. Número 2 · Enero 2015

  3. Número 3 · Enero 2015

  4. Número 4 · Febrero 2015

  5. Número 5 · Febrero 2015

  6. Número 6 · Febrero 2015

  7. Número 7 · Febrero 2015

  8. Número 8 · Marzo 2015

  9. Número 9 · Marzo 2015

  10. Número 10 · Marzo 2015

  11. Número 11 · Marzo 2015

  12. Número 12 · Abril 2015

  13. Número 13 · Abril 2015

  14. Número 14 · Abril 2015

  15. Número 15 · Abril 2015

  16. Número 16 · Mayo 2015

  17. Número 17 · Mayo 2015

  18. Número 18 · Mayo 2015

  19. Número 19 · Mayo 2015

  20. Número 20 · Junio 2015

  21. Número 21 · Junio 2015

  22. Número 22 · Junio 2015

  23. Número 23 · Junio 2015

  24. Número 24 · Julio 2015

  25. Número 25 · Julio 2015

  26. Número 26 · Julio 2015

  27. Número 27 · Julio 2015

  28. Número 28 · Septiembre 2015

  29. Número 29 · Septiembre 2015

  30. Número 30 · Septiembre 2015

  31. Número 31 · Septiembre 2015

  32. Número 32 · Septiembre 2015

  33. Número 33 · Octubre 2015

  34. Número 34 · Octubre 2015

  35. Número 35 · Octubre 2015

  36. Número 36 · Octubre 2015

  37. Número 37 · Noviembre 2015

  38. Número 38 · Noviembre 2015

  39. Número 39 · Noviembre 2015

  40. Número 40 · Noviembre 2015

  41. Número 41 · Diciembre 2015

  42. Número 42 · Diciembre 2015

  43. Número 43 · Diciembre 2015

  44. Número 44 · Diciembre 2015

  45. Número 45 · Diciembre 2015

  46. Número 46 · Enero 2016

  47. Número 47 · Enero 2016

  48. Número 48 · Enero 2016

  49. Número 49 · Enero 2016

  50. Número 50 · Febrero 2016

  51. Número 51 · Febrero 2016

  52. Número 52 · Febrero 2016

  53. Número 53 · Febrero 2016

  54. Número 54 · Marzo 2016

  55. Número 55 · Marzo 2016

  56. Número 56 · Marzo 2016

  57. Número 57 · Marzo 2016

  58. Número 58 · Marzo 2016

  59. Número 59 · Abril 2016

  60. Número 60 · Abril 2016

  61. Número 61 · Abril 2016

  62. Número 62 · Abril 2016

  63. Número 63 · Mayo 2016

  64. Número 64 · Mayo 2016

  65. Número 65 · Mayo 2016

  66. Número 66 · Mayo 2016

  67. Número 67 · Junio 2016

  68. Número 68 · Junio 2016

  69. Número 69 · Junio 2016

  70. Número 70 · Junio 2016

  71. Número 71 · Junio 2016

  72. Número 72 · Julio 2016

  73. Número 73 · Julio 2016

  74. Número 74 · Julio 2016

  75. Número 75 · Julio 2016

  76. Número 76 · Agosto 2016

  77. Número 77 · Agosto 2016

  78. Número 78 · Agosto 2016

  79. Número 79 · Agosto 2016

  80. Número 80 · Agosto 2016

  81. Número 81 · Septiembre 2016

  82. Número 82 · Septiembre 2016

  83. Número 83 · Septiembre 2016

  84. Número 84 · Septiembre 2016

  85. Número 85 · Octubre 2016

  86. Número 86 · Octubre 2016

  87. Número 87 · Octubre 2016

  88. Número 88 · Octubre 2016

  89. Número 89 · Noviembre 2016

  90. Número 90 · Noviembre 2016

  91. Número 91 · Noviembre 2016

  92. Número 92 · Noviembre 2016

  93. Número 93 · Noviembre 2016

  94. Número 94 · Diciembre 2016

  95. Número 95 · Diciembre 2016

  96. Número 96 · Diciembre 2016

  97. Número 97 · Diciembre 2016

  98. Número 98 · Enero 2017

  99. Número 99 · Enero 2017

  100. Número 100 · Enero 2017

  101. Número 101 · Enero 2017

  102. Número 102 · Febrero 2017

  103. Número 103 · Febrero 2017

  104. Número 104 · Febrero 2017

  105. Número 105 · Febrero 2017

  106. Número 106 · Marzo 2017

  107. Número 107 · Marzo 2017

  108. Número 108 · Marzo 2017

  109. Número 109 · Marzo 2017

  110. Número 110 · Marzo 2017

  111. Número 111 · Abril 2017

  112. Número 112 · Abril 2017

  113. Número 113 · Abril 2017

  114. Número 114 · Abril 2017

  115. Número 115 · Mayo 2017

  116. Número 116 · Mayo 2017

  117. Número 117 · Mayo 2017

  118. Número 118 · Mayo 2017

  119. Número 119 · Mayo 2017

  120. Número 120 · Junio 2017

  121. Número 121 · Junio 2017

  122. Número 122 · Junio 2017

  123. Número 123 · Junio 2017

  124. Número 124 · Julio 2017

  125. Número 125 · Julio 2017

  126. Número 126 · Julio 2017

  127. Número 127 · Julio 2017

  128. Número 128 · Agosto 2017

  129. Número 129 · Agosto 2017

  130. Número 130 · Agosto 2017

  131. Número 131 · Agosto 2017

  132. Número 132 · Agosto 2017

  133. Número 133 · Septiembre 2017

  134. Número 134 · Septiembre 2017

  135. Número 135 · Septiembre 2017

  136. Número 136 · Septiembre 2017

  137. Número 137 · Octubre 2017

  138. Número 138 · Octubre 2017

  139. Número 139 · Octubre 2017

  140. Número 140 · Octubre 2017

  141. Número 141 · Noviembre 2017

  142. Número 142 · Noviembre 2017

  143. Número 143 · Noviembre 2017

  144. Número 144 · Noviembre 2017

  145. Número 145 · Noviembre 2017

  146. Número 146 · Diciembre 2017

  147. Número 147 · Diciembre 2017

  148. Número 148 · Diciembre 2017

  149. Número 149 · Diciembre 2017

  150. Número 150 · Enero 2018

  151. Número 151 · Enero 2018

  152. Número 152 · Enero 2018

  153. Número 153 · Enero 2018

  154. Número 154 · Enero 2018

  155. Número 155 · Febrero 2018

  156. Número 156 · Febrero 2018

  157. Número 157 · Febrero 2018

  158. Número 158 · Febrero 2018

  159. Número 159 · Marzo 2018

  160. Número 160 · Marzo 2018

  161. Número 161 · Marzo 2018

  162. Número 162 · Marzo 2018

  163. Número 163 · Abril 2018

  164. Número 164 · Abril 2018

  165. Número 165 · Abril 2018

  166. Número 166 · Abril 2018

  167. Número 167 · Mayo 2018

  168. Número 168 · Mayo 2018

  169. Número 169 · Mayo 2018

  170. Número 170 · Mayo 2018

  171. Número 171 · Mayo 2018

  172. Número 172 · Junio 2018

  173. Número 173 · Junio 2018

  174. Número 174 · Junio 2018

  175. Número 175 · Junio 2018

  176. Número 176 · Julio 2018

  177. Número 177 · Julio 2018

  178. Número 178 · Julio 2018

  179. Número 179 · Julio 2018

  180. Número 180 · Agosto 2018

  181. Número 181 · Agosto 2018

  182. Número 182 · Agosto 2018

  183. Número 183 · Agosto 2018

  184. Número 184 · Agosto 2018

  185. Número 185 · Septiembre 2018

  186. Número 186 · Septiembre 2018

  187. Número 187 · Septiembre 2018

  188. Número 188 · Septiembre 2018

  189. Número 189 · Octubre 2018

  190. Número 190 · Octubre 2018

  191. Número 191 · Octubre 2018

  192. Número 192 · Octubre 2018

  193. Número 193 · Octubre 2018

  194. Número 194 · Noviembre 2018

  195. Número 195 · Noviembre 2018

  196. Número 196 · Noviembre 2018

  197. Número 197 · Noviembre 2018

  198. Número 198 · Diciembre 2018

  199. Número 199 · Diciembre 2018

  200. Número 200 · Diciembre 2018

  201. Número 201 · Diciembre 2018

  202. Número 202 · Enero 2019

  203. Número 203 · Enero 2019

  204. Número 204 · Enero 2019

  205. Número 205 · Enero 2019

  206. Número 206 · Enero 2019

  207. Número 207 · Febrero 2019

  208. Número 208 · Febrero 2019

  209. Número 209 · Febrero 2019

  210. Número 210 · Febrero 2019

  211. Número 211 · Marzo 2019

  212. Número 212 · Marzo 2019

  213. Número 213 · Marzo 2019

  214. Número 214 · Marzo 2019

  215. Número 215 · Abril 2019

  216. Número 216 · Abril 2019

  217. Número 217 · Abril 2019

  218. Número 218 · Abril 2019

  219. Número 219 · Mayo 2019

  220. Número 220 · Mayo 2019

  221. Número 221 · Mayo 2019

  222. Número 222 · Mayo 2019

  223. Número 223 · Mayo 2019

  224. Número 224 · Junio 2019

  225. Número 225 · Junio 2019

  226. Número 226 · Junio 2019

  227. Número 227 · Junio 2019

  228. Número 228 · Julio 2019

  229. Número 229 · Julio 2019

  230. Número 230 · Julio 2019

  231. Número 231 · Julio 2019

  232. Número 232 · Julio 2019

  233. Número 233 · Agosto 2019

  234. Número 234 · Agosto 2019

  235. Número 235 · Agosto 2019

  236. Número 236 · Agosto 2019

  237. Número 237 · Septiembre 2019

  238. Número 238 · Septiembre 2019

  239. Número 239 · Septiembre 2019

  240. Número 240 · Septiembre 2019

  241. Número 241 · Octubre 2019

  242. Número 242 · Octubre 2019

  243. Número 243 · Octubre 2019

  244. Número 244 · Octubre 2019

  245. Número 245 · Octubre 2019

  246. Número 246 · Noviembre 2019

  247. Número 247 · Noviembre 2019

  248. Número 248 · Noviembre 2019

  249. Número 249 · Noviembre 2019

  250. Número 250 · Diciembre 2019

  251. Número 251 · Diciembre 2019

  252. Número 252 · Diciembre 2019

  253. Número 253 · Diciembre 2019

  254. Número 254 · Enero 2020

  255. Número 255 · Enero 2020

  256. Número 256 · Enero 2020

  257. Número 257 · Febrero 2020

  258. Número 258 · Marzo 2020

  259. Número 259 · Abril 2020

  260. Número 260 · Mayo 2020

  261. Número 261 · Junio 2020

  262. Número 262 · Julio 2020

  263. Número 263 · Agosto 2020

  264. Número 264 · Septiembre 2020

  265. Número 265 · Octubre 2020

  266. Número 266 · Noviembre 2020

  267. Número 267 · Diciembre 2020

  268. Número 268 · Enero 2021

  269. Número 269 · Febrero 2021

  270. Número 270 · Marzo 2021

  271. Número 271 · Abril 2021

  272. Número 272 · Mayo 2021

  273. Número 273 · Junio 2021

  274. Número 274 · Julio 2021

  275. Número 275 · Agosto 2021

  276. Número 276 · Septiembre 2021

  277. Número 277 · Octubre 2021

CTXT necesita 15.000 socias/os para seguir creciendo. Suscríbete a CTXT

Marshall Steinbaum / Economista

“La culpa del ascenso de Trump es de las élites”

Álvaro Guzmán Bastida Nueva York , 5/11/2016

<p>Marshall Steinbaum.</p>

Marshall Steinbaum.

Marie Lagneau

A diferencia de otros medios, en CTXT mantenemos todos nuestros artículos en abierto. Nuestra apuesta es recuperar el espíritu de la prensa independiente: ser un servicio público. Si puedes permitirte pagar 4 euros al mes, apoya a CTXT. ¡Suscríbete!

---------------------------------
CTXT ha acreditado a cuatro periodistas --Raquel Agüeros, Esteban Ordóñez, Willy Veleta y Rubén Juste-- en los juicios Gürtel y Black. ¿Nos ayudas a financiar este despliegue?

---------------------------------

Cuando el joven economista Marshall Steinbaum (New Jersey, 1984) fichó por el Roosevelt Institute, el think tank de la izquierda demócrata, que cuenta con economistas como Joseph Stiglitz o Mike Konczal, el pasado mes de julio, publicó un artículo a modo de manifiesto: “La economía existe para servir a las necesidades de la gente y no lo está haciendo”, escribía. “Tanto los políticos como los economistas tienen un gran problema que no resolverán culpando a sus víctimas”.

Especializado en empleo, mercado laboral y educación, Steinbaum, que obtuvo su doctorado en Economía en la Universidad de Chicago hace tan solo dos años, apreciaba entonces una gran desconexión entre los problemas del estadounidense medio y las recetas que los líderes políticos y gurús económicos del país se empeñaban en recetar. Cuatro meses después, Steinbaum está convencido de que las actuales turbulencias en el sistema político estadounidense tienen su raíz en la economía. Steinbaum responde por Skype a las preguntas de CTXT sobre el ascenso de Donald Trump, los intereses a los que representa, y el realineamiento de fuerzas que cree que está forjándose en el partido demócrata para hacerle frente.

Hace poco comparaba la situación de Alemania en los años treinta con el panorama actual de la derecha estadounidense. ¿Hasta qué punto son procesos similares?

Estaba escribiendo acerca de los Estados Unidos, pero en realidad mis argumentos se podrían generalizar al Reino Unido u otros países europeos, cuya realidad evoca a la de la República Weimar, que fracasó en los años veinte y treinta. La gente se pregunta: “¿Es Trump un fascista, un dictador en potencia?” Y no creo que sea la pregunta adecuada. La respuesta es, probablemente, no. Antes de llegar al poder, los fascistas tenían un largo historial de ambiciones dictatoriales y de derrocamiento del sistema político. Trump nunca ha mostrado eso. Lo que me preocupa en el caso de los EE.UU. es que empieza a asomar la alusión velada a la idea de que está dentro de lo aceptable en política utilizar la violencia contra los oponentes, bajo la justificación de que suponen un riesgo para la seguridad nacional o la seguridad de un grupo en concreto. Esto se aprecia en el comportamiento de quienes defienden el derecho a portar armas, o la retórica con la que se ataca a movimientos sociales como Black Lives Matter (BLM). Se deja implícito que si BLM lograse sus objetivos de poner coto a la violencia policial, los ciudadanos blancos tendrían derecho a utilizar las armas de las que vienen haciendo acopio para la ‘autodefensa’, preservando así la jerarquía social imperante.

“¿Es Trump un fascista, un dictador en potencia?”  No creo que sea la pregunta adecuada pero la respuesta es, probablemente, no

Viene hablando de la necesidad de desplazar la carga de culpa a las élites. Como economista que analiza esta realidad: ¿Cuáles son las razones económicas del descrédito del sistema que ha descrito?

No estoy convencido de la necesidad de elegir entre la xenofobia, por un lado, y la economía, por otro, para explicar el ascenso de Trump o la extrema derecha en Europa. No creo que sea lo uno o lo otro. La relación entre ambos factores es más sutil. La cuestión de fondo es: ¿en qué contexto se permite que un movimiento de extrema derecha, o xenófobo, alcance el poder dentro de un sistema político establecido? Eso sucede cuando dicho sistema se encuentra desacreditado por malas políticas, a menudo excesivamente neoliberales, que generan grandes desigualdad y descontento. Antes del advenimiento del fascismo, en los años veinte, se produjo en casi todos los países una reacción contra una suerte de consenso neoliberal, protagonizada por un movimiento político de izquierda, de nuevo cuño, que empoderaba a la clase trabajadora y traía consigo la entrada de los sindicatos en la política formal.

En resumen, hay un establishment que apoya el neoliberalismo, surge una amenaza a dicho orden y, cuando este se encuentra en crisis, como en la Gran Depresión o la Crisis Financiera europea de los últimos años, se protege de un posible cambio mediante el fortalecimiento de una contrarrevolución conservadora, que a menudo tiene tintes xenófobos y logra movilizar masivamente a la ciudadanía contra la izquierda. Intento rechazar la idea de que los resultados políticos los dictaminan la “agregación de preferencias”, como dirían mis colegas economistas. Según esa teoría, lo que sucede en política depende solo de la opinión de la mayoría, y dado que existen políticas xenófobas, esa debe ser la opción preferida por la mayoría, por encima de, por ejemplo, una ideología progresista que ponga el foco en el excesivo poder del sector financiero, en lugar de en los inmigrantes. Eso es simplificar demasiado. Cuando las élites políticas se ven amenazadas, se produce una suerte de baile o realineamiento. Algunas ideologías, como el neoliberalismo, pierden la eficacia que tenían antes para agregar los intereses y defender a las élites de dichas amenazas, de modo que se propugnan otras. Por eso culpo a las élites del ascenso de Trump.  

Ha mencionado que vivimos un rechazo del consenso neoliberal. ¿Cuál es el papel de Hillary Clinton, en concreto, y de los demócratas, en general, en ese proceso? Llevan muchos años en el poder…

El rechazo al modelo neoliberal se da en ambos partidos, por lo que resulta especialmente interesante. Es, sin duda, lo que representa Trump, pero también lo vemos en el Partido Demócrata, con el ascenso de Sanders, aunque el partido lograse sofocar esa crisis. Si uno analiza el programa demócrata para estas elecciones en comparación con las políticas del primer Gobierno Clinton, o de Obama, el partido ha virado para alejarse del neoliberalismo. En mi opinión, esto sucede por la suma de los efectos de la Gran Recesión y la percepción de que las recetas políticas puestas en marcha por el consenso neoliberal para lidiar con dichos problemas han fracasado rotundamente. Por eso me interesa la crisis de la deuda estudiantil, que creo que pone en evidencia dicho modelo.

Si uno analiza el programa demócrata para estas elecciones en comparación con las políticas del primer Gobierno Clinton, o de Obama, el partido ha virado para alejarse del neoliberalismo

El Partido Demócrata y las políticas económicas de las que hizo bandera cuando alcanzó el poder en los noventa y después de la última recesión han resultado enormemente inadecuadas. No es que ambos partidos sean indistinguibles –los demócratas nunca hubieran puesto en marcha las políticas de recortes fiscales a los ricos de George W. Bush— pero se desarrolló un consenso por parte de las élites políticas de ambos partidos que ahora está completamente roto y desacreditado.

Se remonta al Tea Party para explicar el ascenso de Trump. ¿Dónde estriba la conexión entre ambos movimientos?

Hay una continuidad. El Tea Party fue puesto en marcha como un movimiento mitad elitista, mitad de base, con objeto de salvar el movimiento conservador del desastre del Gobierno de George W, Bush. Se trataba de volver a tomar el poder. En cierta medida, lo consiguieron, porque el Partido Republicano es hoy más poderoso que nunca por debajo del escalafón presidencial, en los gobiernos estatales, en el poder legislativo y en los ayuntamientos. Tuvieron un gran éxito a la hora de movilizar la oposición al Gobierno Obama. Hay en marcha una estructura paralela a la del partido, coordinada por Americans for Prosperity— el grupo de presión financiado por los hermanos multimillonarios Charles y David Koch— y otros grupos de lobbies que manejan tanto o más dinero que el propio Partido Republicano. Los partidos no son instituciones especialmente democráticas en su funcionamiento, pero son mucho más democráticas que la jerarquía financiada por los multimillonarios que agita y gobierna desde afuera.

Los partidos no son instituciones muy democráticas en su funcionamiento, pero son mucho más democráticas que la jerarquía financiada por los multimillonarios que agita y gobierna desde afuera

¿Qué tienen que hacer los demócratas para ponerle freno a ese movimiento?

No es fácil saberlo. Una de las claves será la demografía. El electorado demócrata se ha vuelto mucho menos blanco en los últimos años, y queda pendiente la cuestión de si terminará quebrándose ideológicamente, con un ‘centro’ elitista que se aproxime a la ortodoxia republicana, desplazada a su vez por el ala ultranacionalista, que encarna Trump, y por otro lado un ala alineada con movimientos sociales como Black Lives Matter, que defienda una política económica más ‘populista’. La victoria de Clinton en las primarias simplemente retrasa ese proceso de cambios profundos en el que se encuentra inmerso el Partido Demócrata.

Ha mencionado una división, pero también parece haber una segmentación generacional, que tiene que ver con el objeto de gran parte de su trabajo, el endeudamiento de los estudiantes estadounidenses. Usted lo llama un modelo fracasado. ¿A qué se refiere?

Existe una división generacional en lo relativo a la deuda estudiantil, y esta a su vez refleja una división de raza, ya que las generaciones jóvenes son menos blancas, y las minorías raciales están más endeudadas. He visto la manifestación de esa división una y otra vez en discusiones políticas en Washington, en las que se ve a demócratas en posiciones de poder, a menudo pertenecientes a generaciones más viejas, pasar por alto el enorme descontento y enfado existentes con la crisis de la deuda estudiantil. De nuevo, entra en juego el consenso neoliberal: durante décadas, se ha pretendido resolver los problemas del mercado de trabajo, la falta de empleo y los salarios bajos pidiéndoles a los jóvenes que se sacaran más títulos. Endeudarse era una buena idea, se les decía, porque uno podría pagar la deuda con los salarios altos que una buena educación supuestamente garantizaba. El billón de dólares que deben los estudiantes de este país es la prueba de que ese modelo ha fracasado.

¿Espera que ese fracaso tenga traducción política?

Este fracaso ha supuesto una enorme redistribución de la riqueza, al desplazar el coste de la educación a los estudiantes, en especial a los más desfavorecidos. Hace no tanto, se podía sacar un título universitario sin pedir prestado apenas nada, o casi nada, y se encontraba un buen trabajo sin necesidad de tener estudios universitarios. Ahora nada de eso es cierto. Los jóvenes tienen una sensación de hartazgo, de despecho por cuestiones como la deuda estudiantil, pero también por el encarcelamiento masivo de negros o los excesos del sistema de justicia criminal. Eso salió a la luz durante las primarias demócratas, y es probable que vuelva a hacerlo si los movimientos sociales, como BLM, toman impulso y deciden pasar a influir la política electoral, apoyando a candidatos antiestablishment en las próximas primarias.

---------------------------------
CTXT ha acreditado a cuatro periodistas --Raquel Agüeros, Esteban Ordóñez, Willy Veleta y Rubén Juste-- en los juicios Gürtel y Black. ¿Nos ayudas a financiar este despliegue?

El artículo solo se encuentra publicado para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí

Autor >

Álvaro Guzmán Bastida

Nacido en Pamplona en plenos Sanfermines, ha vivido en Barcelona, Londres, Misuri, Carolina del Norte, Macondo, Buenos Aires y, ahora, Nueva York. Dicen que estudió dos másteres, de Periodismo y Política, en Columbia, que trabajó en Al Jazeera, y que tiene los pies planos. Escribe sobre política, economía, cultura y movimientos sociales, pero en realidad, solo le importa el resultado de Osasuna el domingo.

Suscríbete a CTXT

Orgullosas
de llegar tarde
a las últimas noticias

Gracias a tu suscripción podemos ejercer un periodismo público y en libertad.
¿Quieres suscribirte a CTXT por solo 6 euros al mes? Pulsa aquí

Artículos relacionados >

5 comentario(s)

¿Quieres decir algo? + Déjanos un comentario

  1. DS

    Los demócratas, como el psoe aquí ha traicinado a la gente. Sus elites son tan corruptas como las republicanas. Nos toman por tontos, vease la gestora golpista en españistán, traidores y vividores!.

    Hace 4 años 11 meses

  2. Robs

    Sí, Derrota está para acoger a muchos refugiados. Qué ridiculez.

    Hace 4 años 11 meses

  3. Tatica

    Exactamente, Hillary Clinton entre ellas.

    Hace 4 años 11 meses

  4. Francisco Bravo

    Marshal miente descaradamente.... cualquiera en USA sabe que Trump ha sido rechazado por las elites yanquis desde los rockefeller pasando por sus titeres los bush y compañia hasta Wallstreet y sus titeres los clinton y compañia.... no por gusto casi todos los medios en manos de esta elite se han volcado contra Trump y le hacen una campaña feroz en su contra mientras que pocos mientan los escandalos de corrupcion, abuso de poder, y la descuidada forma de dirigir la seguridad nacional de la clinton......... y porque ha sido Trump rechazado por las elites yanquis????.... pues por su programa politico-economico y su independencia economica lo que no le hace necesitar esas elites para competir por la presidencia y para dirigir el pais..... cosa esta ultima que no permiten las elites.

    Hace 4 años 11 meses

  5. Manuel Perdomo

    Amigo Marshall, a las elites le da lo mismo cualquiera de los dos candidatos. La diferencia esta en la fachada. En el fondo son iguales. Ah, ademas, a ninguno le importa un pepino el americano de a pie. La parte tecnica del articulo la cubres bien, dependiendo de la ideologia del que te lea

    Hace 4 años 11 meses

Deja un comentario


Los comentarios solo están habilitados para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí