1. Número 1 · Enero 2015

  2. Número 2 · Enero 2015

  3. Número 3 · Enero 2015

  4. Número 4 · Febrero 2015

  5. Número 5 · Febrero 2015

  6. Número 6 · Febrero 2015

  7. Número 7 · Febrero 2015

  8. Número 8 · Marzo 2015

  9. Número 9 · Marzo 2015

  10. Número 10 · Marzo 2015

  11. Número 11 · Marzo 2015

  12. Número 12 · Abril 2015

  13. Número 13 · Abril 2015

  14. Número 14 · Abril 2015

  15. Número 15 · Abril 2015

  16. Número 16 · Mayo 2015

  17. Número 17 · Mayo 2015

  18. Número 18 · Mayo 2015

  19. Número 19 · Mayo 2015

  20. Número 20 · Junio 2015

  21. Número 21 · Junio 2015

  22. Número 22 · Junio 2015

  23. Número 23 · Junio 2015

  24. Número 24 · Julio 2015

  25. Número 25 · Julio 2015

  26. Número 26 · Julio 2015

  27. Número 27 · Julio 2015

  28. Número 28 · Septiembre 2015

  29. Número 29 · Septiembre 2015

  30. Número 30 · Septiembre 2015

  31. Número 31 · Septiembre 2015

  32. Número 32 · Septiembre 2015

  33. Número 33 · Octubre 2015

  34. Número 34 · Octubre 2015

  35. Número 35 · Octubre 2015

  36. Número 36 · Octubre 2015

  37. Número 37 · Noviembre 2015

  38. Número 38 · Noviembre 2015

  39. Número 39 · Noviembre 2015

  40. Número 40 · Noviembre 2015

  41. Número 41 · Diciembre 2015

  42. Número 42 · Diciembre 2015

  43. Número 43 · Diciembre 2015

  44. Número 44 · Diciembre 2015

  45. Número 45 · Diciembre 2015

  46. Número 46 · Enero 2016

  47. Número 47 · Enero 2016

  48. Número 48 · Enero 2016

  49. Número 49 · Enero 2016

  50. Número 50 · Febrero 2016

  51. Número 51 · Febrero 2016

  52. Número 52 · Febrero 2016

  53. Número 53 · Febrero 2016

  54. Número 54 · Marzo 2016

  55. Número 55 · Marzo 2016

  56. Número 56 · Marzo 2016

  57. Número 57 · Marzo 2016

  58. Número 58 · Marzo 2016

  59. Número 59 · Abril 2016

  60. Número 60 · Abril 2016

  61. Número 61 · Abril 2016

  62. Número 62 · Abril 2016

  63. Número 63 · Mayo 2016

  64. Número 64 · Mayo 2016

  65. Número 65 · Mayo 2016

  66. Número 66 · Mayo 2016

  67. Número 67 · Junio 2016

  68. Número 68 · Junio 2016

  69. Número 69 · Junio 2016

  70. Número 70 · Junio 2016

  71. Número 71 · Junio 2016

  72. Número 72 · Julio 2016

  73. Número 73 · Julio 2016

  74. Número 74 · Julio 2016

  75. Número 75 · Julio 2016

  76. Número 76 · Agosto 2016

  77. Número 77 · Agosto 2016

  78. Número 78 · Agosto 2016

  79. Número 79 · Agosto 2016

  80. Número 80 · Agosto 2016

  81. Número 81 · Septiembre 2016

  82. Número 82 · Septiembre 2016

  83. Número 83 · Septiembre 2016

  84. Número 84 · Septiembre 2016

  85. Número 85 · Octubre 2016

  86. Número 86 · Octubre 2016

  87. Número 87 · Octubre 2016

  88. Número 88 · Octubre 2016

  89. Número 89 · Noviembre 2016

  90. Número 90 · Noviembre 2016

  91. Número 91 · Noviembre 2016

  92. Número 92 · Noviembre 2016

  93. Número 93 · Noviembre 2016

  94. Número 94 · Diciembre 2016

  95. Número 95 · Diciembre 2016

  96. Número 96 · Diciembre 2016

  97. Número 97 · Diciembre 2016

  98. Número 98 · Enero 2017

  99. Número 99 · Enero 2017

  100. Número 100 · Enero 2017

  101. Número 101 · Enero 2017

  102. Número 102 · Febrero 2017

  103. Número 103 · Febrero 2017

  104. Número 104 · Febrero 2017

  105. Número 105 · Febrero 2017

  106. Número 106 · Marzo 2017

  107. Número 107 · Marzo 2017

  108. Número 108 · Marzo 2017

  109. Número 109 · Marzo 2017

  110. Número 110 · Marzo 2017

  111. Número 111 · Abril 2017

  112. Número 112 · Abril 2017

  113. Número 113 · Abril 2017

  114. Número 114 · Abril 2017

  115. Número 115 · Mayo 2017

  116. Número 116 · Mayo 2017

  117. Número 117 · Mayo 2017

  118. Número 118 · Mayo 2017

  119. Número 119 · Mayo 2017

  120. Número 120 · Junio 2017

  121. Número 121 · Junio 2017

  122. Número 122 · Junio 2017

  123. Número 123 · Junio 2017

  124. Número 124 · Julio 2017

  125. Número 125 · Julio 2017

  126. Número 126 · Julio 2017

  127. Número 127 · Julio 2017

  128. Número 128 · Agosto 2017

  129. Número 129 · Agosto 2017

  130. Número 130 · Agosto 2017

  131. Número 131 · Agosto 2017

  132. Número 132 · Agosto 2017

  133. Número 133 · Septiembre 2017

  134. Número 134 · Septiembre 2017

  135. Número 135 · Septiembre 2017

  136. Número 136 · Septiembre 2017

  137. Número 137 · Octubre 2017

  138. Número 138 · Octubre 2017

  139. Número 139 · Octubre 2017

  140. Número 140 · Octubre 2017

  141. Número 141 · Noviembre 2017

  142. Número 142 · Noviembre 2017

  143. Número 143 · Noviembre 2017

  144. Número 144 · Noviembre 2017

  145. Número 145 · Noviembre 2017

  146. Número 146 · Diciembre 2017

  147. Número 147 · Diciembre 2017

  148. Número 148 · Diciembre 2017

  149. Número 149 · Diciembre 2017

  150. Número 150 · Enero 2018

  151. Número 151 · Enero 2018

  152. Número 152 · Enero 2018

  153. Número 153 · Enero 2018

  154. Número 154 · Enero 2018

  155. Número 155 · Febrero 2018

  156. Número 156 · Febrero 2018

  157. Número 157 · Febrero 2018

  158. Número 158 · Febrero 2018

  159. Número 159 · Marzo 2018

  160. Número 160 · Marzo 2018

  161. Número 161 · Marzo 2018

  162. Número 162 · Marzo 2018

  163. Número 163 · Abril 2018

  164. Número 164 · Abril 2018

  165. Número 165 · Abril 2018

  166. Número 166 · Abril 2018

  167. Número 167 · Mayo 2018

  168. Número 168 · Mayo 2018

  169. Número 169 · Mayo 2018

  170. Número 170 · Mayo 2018

  171. Número 171 · Mayo 2018

  172. Número 172 · Junio 2018

  173. Número 173 · Junio 2018

  174. Número 174 · Junio 2018

  175. Número 175 · Junio 2018

  176. Número 176 · Julio 2018

  177. Número 177 · Julio 2018

  178. Número 178 · Julio 2018

  179. Número 179 · Julio 2018

  180. Número 180 · Agosto 2018

  181. Número 181 · Agosto 2018

  182. Número 182 · Agosto 2018

  183. Número 183 · Agosto 2018

  184. Número 184 · Agosto 2018

  185. Número 185 · Septiembre 2018

  186. Número 186 · Septiembre 2018

  187. Número 187 · Septiembre 2018

  188. Número 188 · Septiembre 2018

  189. Número 189 · Octubre 2018

  190. Número 190 · Octubre 2018

  191. Número 191 · Octubre 2018

  192. Número 192 · Octubre 2018

  193. Número 193 · Octubre 2018

  194. Número 194 · Noviembre 2018

  195. Número 195 · Noviembre 2018

  196. Número 196 · Noviembre 2018

  197. Número 197 · Noviembre 2018

  198. Número 198 · Diciembre 2018

  199. Número 199 · Diciembre 2018

  200. Número 200 · Diciembre 2018

  201. Número 201 · Diciembre 2018

  202. Número 202 · Enero 2019

  203. Número 203 · Enero 2019

  204. Número 204 · Enero 2019

  205. Número 205 · Enero 2019

  206. Número 206 · Enero 2019

  207. Número 207 · Febrero 2019

  208. Número 208 · Febrero 2019

  209. Número 209 · Febrero 2019

  210. Número 210 · Febrero 2019

  211. Número 211 · Marzo 2019

  212. Número 212 · Marzo 2019

  213. Número 213 · Marzo 2019

  214. Número 214 · Marzo 2019

  215. Número 215 · Abril 2019

  216. Número 216 · Abril 2019

  217. Número 217 · Abril 2019

  218. Número 218 · Abril 2019

  219. Número 219 · Mayo 2019

  220. Número 220 · Mayo 2019

  221. Número 221 · Mayo 2019

  222. Número 222 · Mayo 2019

  223. Número 223 · Mayo 2019

  224. Número 224 · Junio 2019

  225. Número 225 · Junio 2019

  226. Número 226 · Junio 2019

  227. Número 227 · Junio 2019

  228. Número 228 · Julio 2019

  229. Número 229 · Julio 2019

  230. Número 230 · Julio 2019

  231. Número 231 · Julio 2019

  232. Número 232 · Julio 2019

  233. Número 233 · Agosto 2019

  234. Número 234 · Agosto 2019

  235. Número 235 · Agosto 2019

  236. Número 236 · Agosto 2019

  237. Número 237 · Septiembre 2019

  238. Número 238 · Septiembre 2019

  239. Número 239 · Septiembre 2019

  240. Número 240 · Septiembre 2019

  241. Número 241 · Octubre 2019

  242. Número 242 · Octubre 2019

  243. Número 243 · Octubre 2019

  244. Número 244 · Octubre 2019

  245. Número 245 · Octubre 2019

  246. Número 246 · Noviembre 2019

  247. Número 247 · Noviembre 2019

  248. Número 248 · Noviembre 2019

  249. Número 249 · Noviembre 2019

  250. Número 250 · Diciembre 2019

  251. Número 251 · Diciembre 2019

  252. Número 252 · Diciembre 2019

  253. Número 253 · Diciembre 2019

  254. Número 254 · Enero 2020

  255. Número 255 · Enero 2020

  256. Número 256 · Enero 2020

  257. Número 257 · Febrero 2020

  258. Número 258 · Marzo 2020

  259. Número 259 · Abril 2020

  260. Número 260 · Mayo 2020

  261. Número 261 · Junio 2020

  262. Número 262 · Julio 2020

  263. Número 263 · Agosto 2020

  264. Número 264 · Septiembre 2020

  265. Número 265 · Octubre 2020

  266. Número 266 · Noviembre 2020

  267. Número 267 · Diciembre 2020

  268. Número 268 · Enero 2021

  269. Número 269 · Febrero 2021

  270. Número 270 · Marzo 2021

  271. Número 271 · Abril 2021

  272. Número 272 · Mayo 2021

CTXT necesita 15.000 socias/os para seguir creciendo. Suscríbete a CTXT

Tribuna

Cuando la islamofobia y el machismo se dan la mano

Juzgar el grado de “emancipación” de una mujer a partir de una prenda puede resultar profundamente reductor. Precisamente, la islamofobia bebe de visiones estigmatizadas, fruto de cuestiones conflictivas con el supuesto “mundo musulmán”

Víctor Albert Blanco 28/08/2016

Wikimedia Commons

A diferencia de otros medios, en CTXT mantenemos todos nuestros artículos en abierto. Nuestra apuesta es recuperar el espíritu de la prensa independiente: ser un servicio público. Si puedes permitirte pagar 4 euros al mes, apoya a CTXT. ¡Suscríbete!

Este verano ha estado marcado en Francia por un agrio debate alrededor del llamado “burkini”, pieza de baño que tapa todo el cuerpo dejando la cara al descubierto y que utilizan algunas mujeres de confesión musulmana. La polémica, reproducida rápidamente en otros países, pone al descubierto la relación entre los discursos islamófobos y machistas. 

Para situar el origen del debate, debemos retrotraernos a mediados de julio, cuando el ayuntamiento de Pennes-Mirabeau, cerca de Marsella, amenazó con prohibir un evento en un centro acuático privado en el que una asociación había programado una jornada reservada a mujeres y niños, precisando que se podía utilizar el “burkini” --pieza habitualmente no autorizada en dicho centro. La declaración del alcalde alegaba que bajo el actual contexto, después de los atentados de Niza y en una iglesia de Normadía, el ambiente no era propicio a tales manifestaciones y que éstas podían derivar en problemas de orden público. 

No iba del todo desencaminado el alcalde, ya que a raíz de su demanda de anulación y la consiguiente mediatización del evento, las responsables de la asociación empezaron a recibir insultos y amenazas. Una de ellas fue destinataria de una carta con una bala. Estos hechos fueron denunciados ante la policía y la justicia por las propias víctimas. Ante todo el revuelo, el centro acuático decidió suspender la jornada antes de que el ayuntamiento cumpliera su aviso de pedir a la prefectura la prohibición del mismo. 

Pocos días más tarde, fue el Ayuntamiento de Cannes el que promulgó un bando municipal prohibiendo el “burkini” en las playas de la ciudad, precisando que el incumplimiento de dicha prescripción sería multado con 38 euros. Pronto, otros ayuntamientos se sumaron a la iniciativa, promulgando bandos similares, y la polémica adquirió una dimensión nacional --internacional al cabo de unos días-- con la implicación de actores políticos, asociativos y mediáticos. 

Los ayuntamientos que han tomado estas decisiones las han justificado con argumentos variados, principalmente por supuestas razones de “seguridad”, pero en muchos casos apelando también a “los derechos de la mujer”. En todos los debates sobre el islam en Europa y, particularmente en Francia, se arguye habitualmente la necesidad de “liberar” a la mujer musulmana, presentada siempre como un sujeto sumiso y víctima de su religión y de su cultura. La República estaría dotada así de una misión “emancipadora”. 

Es así como en el país galo se han justificado las disposiciones que prohíben, por ejemplo, el velo en la escuela o, ahora, el “burkini”. El discurso que subyace bajo estas medidas presenta estas prendas únicamente como símbolos de la opresión, con lo que las mujeres que las llevan no lo harían de forma libre, hecho que justificaría su prohibición. 

Varias voces señalan, sin embargo, que la prohibición de determinadas prendas opera bajo una lógica sexista, ya que el Estado se atribuye la potestad de legislar sobre el cuerpo de la mujer y sobre su vestimenta. Denuncian así que dichas prohibiciones operan desde la misma lógica  que dicen combatir. 

Considerar que todas las mujeres que se cubren lo hacen bajo la imposición de sus maridos o familiares es una concepción fuertemente reductora, fundamentada en una visión postcolonial que siempre ha presentado a la mujer árabe y musulmana de forma estereotipada, como un objeto exótico y sumiso, sin capacidad de decisión propia, lo que justificaría a su vez que “para liberarla” tomemos nosotros --el Estado-- las decisiones por ellas. 

Esta visión --reforzada por el hecho de que, efectivamente, en algunos países musulmanes como Irán y Arabia Saudí, el velo es una imposición legal-- ignora las diferentes realidades ligadas al islam, presentándolo de forma homogénea y monolítica. De esta forma, se pretende explicar la visibilidad religiosa de las mujeres musulmanas europeas a partir de contextos diferentes y distantes. 

Pero esta concepción puede chocar con la realidad y las vivencias de las propias mujeres musulmanas en Europa. En efecto, tal como muestran algunos estudios e investigaciones, muchas de éstas presentan el velo como una elección personal. La mayoría son chicas y mujeres nacidas en territorio europeo y con la nacionalidad francesa. En muchos casos, la decisión de ponerse el velo no ha contado con el apoyo entusiasta de sus progenitores, tenantes de una religiosidad más discreta en un contexto de mayoría no musulmana. 

Por otra parte, juzgar el grado de “emancipación” de estas chicas y mujeres a partir de una prenda de ropa puede resultar, de igual manera, profundamente reductor. Todas ellas han pasado por el sistema educativo obligatorio y muchas de ellas cuentan con estudios superiores y tienen sus propios proyectos autónomos vitales y profesionales.

La islamofobia, entendida como la alterización y el rechazo de las personas a partir de su pertenencia, real o supuesta, a la religión musulmana, bebe justamente de estas visiones estigmatizadas, producto del pasado histórico --cruzadas, colonización-- y de una actualidad construida únicamente a partir de cuestiones conflictivas con el supuesto “mundo musulmán” -guerras y conflictos en Oriente Próximo, terrorismo, migraciones etc.  

El fenómeno de discriminación hacia los musulmanes y las distintas formas de manifestación pública de su religión se cierne especialmente sobre las mujeres. Así, se adoptan disposiciones que tienen como objetivo limitar o prohibir ciertos elementos ligados a las mismas : el velo en determinados espacios públicos, el velo integral o, recientemente, el “burkini”. Curiosamente, la visibilidad de la religión por parte de los hombres musulmanes --barbas, djelabas-- no constituye nunca el objeto de estas políticas encaminadas supuestamente a garantizar “la neutralidad religiosa” del espacio público.

En este sentido, autores y militantes hablan de la existencia de una “islamofobia de género”. A. Hajjat y M. Mohammed, dos académicos franceses, consideran que el fenómeno islamófobo está “influenciado por las relaciones sociales de género”. Añaden asimismo que el objetivo de todas estas disposiciones sería conseguir la “disciplina del cuerpo (y del espíritu) de los (supuestos/as) musulmanes/as”.  

Otro elemento relevante es que la mayoría de estos debates y disposiciones se adoptan por responsables políticos, curiosamente hombres en su mayoría, y partidos que se han caracterizado por oponerse siempre a la extensión de derechos para las mujeres --divorcio, aborto, paridad--. Sin embargo, no dudan en utilizar el argumento de la “igualdad” cuando hablan y adoptan medidas que tienen que ver con el islam. 

De la misma forma, la voz de las mujeres musulmanas es ignorada en estos espacios políticos y mediáticos. Un ejemplo revelador es la llamada comisión Stasi, el grupo de expertos que, bajo el encargo del Presidente de la República (Jacques Chirac en la época), propuso la prohibición del velo en todos los niveles del sistema educativo obligatorio en Francia (años 2003-2004). A pesar de que dicha comisión realizó sus trabajos a partir de testimonios de actores supuestamente implicados en el “problema”, rechazó expresamente escuchar el testimonio de mujeres que llevaban velo, arguyendo que “su palabra no era libre”.

Más allá de las disposiciones legales que pueden limitar la expresión religiosa, el fenómeno islamófobo incluye agresiones verbales y físicas a las personas e instituciones musulmanas (o supuestamente musulmanas). Como toda forma de discriminación, la islamofobia es un fenómeno constituido a partir de distintos niveles --ideológicos, prejuicios y actitudes-- que se refuerzan mutuamente. Es así como las disposiciones legales “de excepción” sobre las personas musulmanas y la circulación masiva de discursos mediáticos negativos sobre las mismas condicionan la actitud que el resto de la sociedad puede desarrollar frente a ellas. 

Tal como recogen la mayoría de instituciones y asociaciones que documentan y combaten la islamofobia, en contextos como el actual, los ataques contra personas e instituciones musulmanas se multiplican. La mayoría de las agresiones a individuos son contra mujeres, hecho que denota un doble componente sexista y corrobora la existencia de una “islamofobia de género”. El Colectivo Contra la Islamofobia en Francia (CCIF) constata, en su último informe, que más del 80% de las violencias y agresiones físicas contra musulmanes durante el año 2015, lo fueron contra mujeres. En mayo de 2016, la Red europea contra el racismo (ENAR, por sus siglas en inglés) presentó un informe a escala europea que mostraba el fuerte impacto de la islamofobia sobre las mujeres.    

Todas estas cuestiones deberían hacernos reflexionar acerca de las consecuencias de las disposiciones que pretenden legislar sobre la vestimenta de las mujeres musulmanas bajo pretexto de liberarlas, ya que refuerzan las opiniones y las actitudes negativas hacia las mismas. Tal como se defiende desde el feminismo interseccional, es preciso incorporar y tener en cuenta todas las otras dimensiones --racismo, homofobia…-- que pueden acrecentar la discriminación y la alterización de las mujeres. Desafortunadamente, el debate sobre el “burkini” y el velo van en dirección contraria.     

-------------------------- 

Víctor Albert Blanco es politólogo. Realiza su tesis doctoral sobre “El Islam en el debate público” en la Universidad París 8, en Saint-Denis @victor_ab 

Autor >

Víctor Albert Blanco

Suscríbete a CTXT

Orgullosas
de llegar tarde
a las últimas noticias

Gracias a tu suscripción podemos ejercer un periodismo público y en libertad.
¿Quieres suscribirte a CTXT por solo 6 euros al mes? Pulsa aquí

Artículos relacionados >

18 comentario(s)

¿Quieres decir algo? + Déjanos un comentario

  1. Fer

    Yo creo que en el debate burkini, velo, etc., no es aplicable el término despectivo de islamofobia, sino el de antiislamismo, entendido este como el rechazo del sistema jurídico-político-religioso del islam. ¿Por qué? Porque en la mayoría de los casos no se trata de criminalizar a las personas (islamofobia, según la definciión que empela Víctor A. Blanco, es la"alterización y el rechazo de las personas a partir de su pertenencia, real o supuesta, a la religión musulmana"), sino los textos e ideas del islam.

    Hace 4 años 8 meses

  2. Concepción Sabater

    Una chica musulmana venía a limpiar a mi casa. En pleno verano, llevaba manga larga, velo, mallas... Al llegar a mi casa se quitaba las mangas (eran de quita y pon!) y el velo. Un día le pregunté por qué se tapaba tanto con el calor que hacía, me dijo que por respeto a Dios y a su padre. Pero ¿por qué quieren Dios y tu padre que te tapes los brazos con este calor?, le dije. Y me confesó la razón principal: es que no sabes cómo son los hombres musulmanes, no son como aquí, si no vas tapada te meten mano por todas partes, en plena calle, se creen con derecho a ello. ¡Acabaramos!, no lo podía creer. En definitiva, cuando una mujer musulmana dice que se viste así voluntariamente, ojo, que no es tan sencillo como parece.

    Hace 4 años 8 meses

  3. Rafael_F

    Parece como si la mayor parte de quienes critican el texto no lo hubieran leído: ¿Esas personas que dicen que todas las mujeres musulmanas que llevan velo por obligación han ido preguntando una a una y han sacado esa conclusión? ¿Han, tan siquiera, leído una encuenta al respecto aunque ya sabemos que las encuestas dicen una cosa y la realidad otra? ¿Por qué meterlas a todas en el mismo saco según se critica en el artículo? Que llevan esa prenda como símbolo de su identidad religiosa es algo que todos sabemos pero; ¿alguien le quitaría a un cristiano un crucifijo o una medalla que llevara bien visible al cuello como símbolo de su identidad religiosa? Sí, ya lo sé, a nadie se le obliga a llevarlo pero ¿son obligadas las mujeres musulmanas en Europa a llevar el velo, a no descubrirse en las playas más que el rostro? Ademas, para esas mujeres la única forma de disfrutar de las playas o las piscinas es llevar tal prenda, en caso contrario se quedarían en casa como les pasaba a las europeas de hace un siglo y, ahora, van en tor less en muchas playas... aunque siga habiendo muchos puritanos que vean tal como un horror a los ojos de dios... de cualquier dios.

    Hace 4 años 8 meses

  4. Fernando

    El islamismo fascista saudí, que gracias a su petróleo controla actualmente la educación religiosa de los musulmanes de muchos países (y de toda Europa), es el que impone esa vestimenta a la mujer, que no es tradicional ni ha sido habitual en los países de origen de los padres de los musulmanes europeos de hoy. Tan poco comparable es el islam con el fundamentalismo fascista saudí, como el sistema político británico actual con el del sistema político de la Alemania nazi, aunque ambos fueran cristianos y parlamentaristas. Creo que va siendo hora de distinguir unas cosas y otras y no dejar que el islamismo más extremista se arrogue la representación universal de todos los musulmanes.

    Hace 4 años 8 meses

  5. Jesús Díaz Formoso

    Alba: Cuanto me ha gustado tu comentario!! Te debo la mejor sonrisa de agosto. Gracias.

    Hace 4 años 8 meses

  6. angel

    Aplaudo la valentía del artículo y su fondo pero discrepo profundamente en el "detalle" del velo (como ya sabrás), no es lo mismo que lo del burkini, de hecho, como dice el mismo artículo en algunos países las obligan "por ley" a llevarlo, lo cual me parece una aberración y punto, lo diga la cultura que lo diga, es una anulación criminal de la identidad de un ser humano (mujer) , el rostro se reconoce como señal básica de identidad en todos los agrupamientos humanos. Reto a quien sea que me muestre una cultura que de cotidiano oculte el rostro en igualdad de todos sus miembros, no existe, sólo se hace como símbolo de sometimiento o en algunos casos de divinidad, pero está claro que no es lo mismo, aunque a veces esa divinidad humanizada sufriera lo indecible, las penas con pan... no me producen tanta compasión.. Dee hecho no diferenciar velo y burkini es un error mayúsculo de comprensión de los límites del problema (y en realidad rebota contra el espíritu emancipador del artículo).

    Hace 4 años 8 meses

  7. angel

    Yo estoy en contra de obligar a nadie a vestirse como no quiera, pero diferenciaria entre el velo y el burkini, El velo tapa la cara, el burkini no. No se puede obligar a nadie a taparse la cara, ni en nombre de la libertad ni en nombre de nada y que un ser humano se tape la cara nunca es natural y libre, es una obligación. SIEMPRE. La cara es símbolo de identidad personal mínimo en todas las culturas, en TODAS (incluidas las más integristas), y la prueba es que LOS HOMBRES no se tapan la cara en esas culturas, nunca. Que LAS MUJERES lo hagan es una señal absoluta de tortura, humillación y sometimiento y no puede ser permitido por el resto de los seres humanos, lo mismo que cualquier daño físico de menores, ablación, castigos corporales... Por mi parte es una línea transcultural mínima que no deberíamos permitir ningún ser humano, lo mismo que la esclavitud. En esos casos, no me sirve el argumento del colonialismo cultural . Me sirve la misma lógica que se aplica al no matarás, ESO NO SE DEBE PERMITIR. Al menos en espacios públicos, luego si en tu casa quieres jugar al sadomasoquismo entre adultos, es tu problema.

    Hace 4 años 8 meses

  8. grimaldi.

    Lo que nos faltaba por leer. Ahora resulta que llevar burka es posmoderno y progre. ¿De dónde sacáis a esta gente?.

    Hace 4 años 8 meses

  9. Rocío

    Para aquel que dice que "las monjas se quiten los hábitos que ofenden a la vista de los ciudadanos racionalistas y que los monjes budistas se dejen crecer el pelo y se quiten las túnicas", le diré que esas personas han decidido voluntariamente pertenecer a tal y tal religión y llevar los hábitos que correspondan. ¿¿O ha visto Vd. alguna mujer en el mundo occidental que no sea monja que lleve el habito de las monjas??? Un poco de seriedad por favor. Las que llevan cualquier prenda que las cubra de arriba abajo, ¿lo hacen por libre elección o por imposición de un patriarcado rancio y de una religión?" Lea Vd. el articulo de la feminista argelina Mariem Lucas (http://ctxt.es/es/20160824/Pol...ón-islamismoburkini.htm) y luego nos cuenta lo que le ha parecido. Y no olvide que casi siempre recaen sobre las mujeres esas imposiciones: ablación del clítoris, alargamiento de cuello, burkas, etc.

    Hace 4 años 8 meses

  10. jose

    Da pena cuando se tocan estos temas leer los comentarios tan de derechas tan Le Pen, Trump Blas Piñiar y cia. Da repelús leer tantos comentarios colonialistas y repugnantemente occidentalistas, ¿porque no les dicen a las monjas que se quiten los hábitos que ofenden a la vista de los ciudadanos racionalistas?, ¿porque no les obligan a los monjes budistas que se dejen crecer el pelo y se quiten las túnicas? Una articulo tan bien expuesto como este de Victor Blanco es para aquellos que sepan leer con la conciencia, no con la ceguera de prejuicio fascistas.

    Hace 4 años 8 meses

  11. jose

    Da pena cuando se tocan estos temas leer los comentarios tan de derechas tan Le Pen, Trump Blas Piñiar y cia. da repleus leer tantos comentarios colonialistas y repunganemtne occidentalistas, ¿porque no les dicen a las monajas que se quiete los habitos que ofenden a la vista de los cuidadandois racionalsitas, porque no les obligan a los monjes budistas que se dejen crecer el pelo y se quiten las tuinicas. Una articulo tan bien expeusto como este de Victor blanco es para aquellos que sepan leer con la conciencia, no con la ceguera de tanto prejuicio.

    Hace 4 años 8 meses

  12. Alba

    La religión es algo privado que debe practicarse en los lugares adecuados para ello. El tema del burka, burkini y demás significaciones que llevan a cuestas los musulmanes ya se está convirtiendo en un agobio, por lo menos para mi. Se dice que debajo del burka se puede esconder un explosivo. Se dice que ellas se tapan por imposición, no por decisión propia, y yo creo en esto último. Pocas mujeres quieren vestir de uniforme y además con uno tan horrorosamente feo. Estamos en el siglo XXI, lejos de considerar a la mujer un ser inferior sin voluntad propia, y yo no estoy dispuesta a comprender, respetar, y acatar, lo que unos machistas que odian a todos los que no piensen como ellos digan. No son un ejemplo. Que vistan como quieran, pero yo quiero ejercer la misma libertad de expresión y decisión para oponerme a ello.

    Hace 4 años 8 meses

  13. Judío antisionista

    Ya lo dije en otro sitio, algunos consideran "progre" apoyar todo lo que venga de los musulmanes aunque sea símbolo de opresión de sus propias mujeres, porque los musulmanes suelen ser víctimas en el mundo actual: Palestina, Irak, etc., etc. Pero el ser víctimas no justifica nada, los judíos hemos sido víctimas durante muchos siglos y eso no justifica la utilización de ese hecho que hacen los judíos sionistas. Personalmente he perdido a la mitad de mi familia a manos de los nazis y, por coherencia moral, siento la obligación de ser antisionista. Un detalle más. Esa supuesta "libertad de elección de las mujeres" ¿cómo explica que tantas mujeres salgan de los guetos musulmanes de los suburbios tapadas con velos y se los quiten en cuanto están lejos?

    Hace 4 años 8 meses

  14. Vivanlosmaquis

    Esto pasa de castaño oscuro. Os imagináis a las sufragistas tachando a los marxistas de cristianófobos? Es lamentable.

    Hace 4 años 8 meses

  15. Kinai

    Señor Victor Albert Blanco, tal vez quiera leer un articulo sobre los comentarios de alguién que vive en Arabia Saudi. Por documentarse y eso... http://www.cracked.com/personal-experiences-2372-the-soul-crushing-realities-being-female-in-saudi-arabia.html

    Hace 4 años 8 meses

  16. KL

    El problema de este argumento es que igualmente se podria decir de la violencia de genero. Seguro que hay gente (masoquismo se llama) a la que la gusta que la golpeen, y toda legislacion que lo prohiba parece que entonces es misogina y degradante, pues ellas estan disfrutando con tal violencia., y en lugar de liberarlas refuerza las opiniones y actitudes negativas hacia las mismas.

    Hace 4 años 8 meses

  17. Kinai

    Iba a poner un comentario, pero creo que Joan ha dicho lo que yo pensaba decir. Basicamente, parece que si antiguamente las mujeres llevaban un tipo especifico de ropa, era debido al machismo imperante, a la religión católica ó, más recientemente, al conservadurismo de la dictadura franquista. Si ahora las musulmanas llevan una ropa que les tapa completamente, es libertad de elección y obligarles a no taparse es machismo. Lo siento, pero lo mire como lo mire, esto es hipocresía.

    Hace 4 años 8 meses

  18. Joan

    Oye; qué progre es este artículo... pero no me convence, y desde luego yo tengo poco de machista. El pañuelo de las musulmanas es una muestra de acatamiento a una ideología que, esa sí, es profundamente machista, si no directamente misógina, además de retrógrada, y lo que muestran es simple acatamiento a esta ideología. Estar4emos de acuerdo en que es una moda identitaria, aunque nadie verá a ninguna mujer de aquí llevar ropas de monja o hábito -que no hace mucho se llevaba para mostrar el luto- como en el franquismo, porque aunque radicalmente imperfecta aquí ha llegado la democracia y se ha frenado la beatería ideológica franquista. Cada cuál es libre de lucir cadenas colgando, pero siempre te preguntarás si el que las lleva no las lleva para golpearte...

    Hace 4 años 8 meses

Deja un comentario


Los comentarios solo están habilitados para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí