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MEDIOS, INTELECTUALES, PODER

Apuntes provocadores sobre la salud de los medios de comunicación

Ser sujetos activos en el espacio comunicativo requiere actuar con inteligencia, conocimiento, habilidad, tiempo, y también con el permiso de Google, porque Internet no es el reino de la igualdad de oportunidades

Marià de Delàs 24/07/2016

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El periodismo vive contaminado por intereses ajenos al oficio de informar. Eso es así desde siempre. Al igual que tantas otras actividades socialmente necesarias, para existir necesita sortear a todos aquellos actores públicos y privados que lo intoxican, lo degradan, lo inutilizan, lo paralizan. Con demasiada frecuencia se ignora esa realidad, a pesar de que de un tiempo a esta parte el ambiente se ha enrarecido mucho más. La información tóxica es dañina, claro está, pero eso no impide que se consuma  compulsivamente a toneladas, como si nada ocurriera. 

Medios de comunicación, enfermos y sanos, sobreviven en la inestabilidad, en circunstancias siempre cambiantes, obligados a adaptar  sus métodos de funcionamiento a nuevas condiciones económicas y tecnológicas, que ofrecen oportunidades  extraordinarias, pero ponen nuevos límites a la libertad de difusión de información, conocimiento e ideas. Periodistas y creadores de contenidos viven a menudo en la incertidumbre, porque los cambios en la manera de elaborar, difundir y consumir información, constantes y rápidos, obligan a revisar permanentemente los comportamientos. 

La prensa, la radio, la TV y los medios digitales intrigan, no dejan de sorprender y a veces irritan. La sociedad moderna se mueve en buena medida bajo su influencia. Se encuentra fuertemente ‘mediatizada’. Lo decían compañeros del diario francés Le Mondeen un libro destinado a los educadores ya en los años 70, cuando apenas nadie sabía de la existencia de Internet ni podía imaginar el grado de desarrollo que alcanzaría la red de redes.

La prensa ejerce desde que nació un cierto poder de vigilancia sobre los poderosos, pero por esa misma razón ha vivido y vive bajo la mirada atenta y vigilante de otros poderes de mayor peso, condicionada por ellos, por inversores que exigen complicidad con sus intereses económicos o por personas que ocupan lugares estratégicos en la Administración. Agentes opulentos que cuentan a menudo con la asistencia de dóciles pensadores por cabeza ajena, que suelen expresar en voz alta lo que de ellos se espera que expresen, y que buscan, a veces más y a veces menos, el favor de la autoridad o de quienes calculan que resultarán ganadores en próximas contiendas, sean los que sean, sin que importe su objetivo.

La independencia, de la que presumen tantos medios, nunca ha existido como tal en términos absolutos, porque el poder económico y político traza los caminos a seguir, y nunca faltan ‘profesionales’ inclinados a pensar que el que manda, por tener la facultad de mandar, tiene además algo más importante que la razón. Es una dolencia antigua.

Lo nuevo para casi todas las empresas periodísticas es que su salud económica se encuentra en entredicho. Anteriores crisis se llevaron por delante una gran cantidad de medios, pero otros, nuevos y antiguos, se consolidaron como empresas solventes. Ahora todo es diferente. Los actuales desequilibrios han castigado con dureza a redacciones de todo tipo. La vida se ha vuelto realmente complicada para casi todos los medios del Estado español, con la clara excepción de los dos gigantes de la televisión.

Ocurre que, tal como señala aquí mismo Ignacio Sánchez Cuenca, la "prensa tradicional se encuentra en una decadencia preocupante", sobre todo porque los periódicos en papel se leen poco. Mucho menos que hace unos pocos años. Sus editores se creen influyentes, pero sus ventas disminuyen, al igual que sus ingresos y sus recursos para elaborar contenidos, que pierden calidad desde todos los puntos de vista.

Las empresas periodísticas de mayor renombre en España parecen inmersas en un proceso de descomposición de incierto final.

La televisión generalista se mueve en otros parámetros. La pública resiste como puede, a pesar de los ataques de quienes la querrían ver desaparecida o reducida a casi nada. Aguanta pese al maltrato de los gobernantes y al inmovilismo o incompetencia de algunos de sus gestores. Y la privada se ha concentrado en dos  grandes corporaciones. Se acabó la veleidad del  ‘pluralismo’. Esas empresas, las dos grandes del duopolio televisivo español, han padecido altibajos, pero han podido celebrar importantes cifras de negocio y de beneficios.

Lo han conseguido mediante la absorción de una porción enorme del pastel publicitario y con la apuesta sin remilgos por la producción a bajo coste.

Hace ya tiempo que asumieron que la ficción y el entretenimiento de calidad resultaban demasiado caros. Y en el ámbito informativo decidieron que la búsqueda de aspectos significativos de la vida real, la selección, grabación y edición cuidadosas sobre lo que ocurre exigía un tiempo de trabajo de equipos de profesionales cualificados que no deseaban sufragar. Vieron que era más barato y sencillo inventar una ‘nueva realidad’. Mediante la “creación de realidad” la televisión se convirtió, como escribió Pierre Bourdieu1, en “el árbitro del acceso a la existencia social y política”.

Algunos productores de programas habían demostrado que era relativamente fácil construir ‘personajes famosos’ que pelearan entre sí y se humillaran en escenarios diseñados al efecto o en platós de televisión. Algunas emisoras de radio habían tomado la iniciativa, ya en los años 80, de llenar horas de programación con comentaristas, especializados en nada pero capaces de improvisar discusiones a la ligera sobre cualquier cosa, por seria que fuera.

Hoy esa práctica se ha extendido como una mancha de aceite por todos los medios de radio y televisión. Lo que antes escandalizaba por frívolo y falto de credibilidad a buena parte de la profesión periodística hoy se programa sin pudor y ocupa horas y horas en las parrillas televisivas.

Los en otro tiempo “influyentes” intelectuales, unos más o menos “orgánicos”, otros más “independientes”, han quedado desplazados por charlatanes desvergonzados, que vociferan y apagan sistemáticamente la voz de especialistas, estudiosos y, lo que es más grave, también de los que deberían ser considerados como verdaderos sujetos de las noticias. Dice Pablo Sánchez León en el arranque de este debate que los intelectuales “siempre han ejercido como una suerte de aristocracia de la opinión”. Habla del salto de algunos de ellos “de la universidad a los medios” y de su encaje con “periodistas”, “elevados a la condición de formadores de opinión”, con “celebridades y tertulianos de todo tipo”.  Es posible que nuevas generaciones de trabajadores del conocimiento, ‘aristócratas’ o no, releven o pretendan relevar a los más antiguos, y seguro que hace falta aire fresco, pero el problema más grave no es generacional. Es preocupante que se escuche poco a intelectuales viejos y jóvenes, pero lo terrible ocurre cuando se les ignora, porque gran parte de la atención que conforma “la opinión pública” se dirige hacia predicadores a sueldo del establishment, sin capacidad ni voluntad de pensar por sí mismos, que lanzan machaconamente, día tras día, semana tras semana, mensajes sin complejidad ninguna y a menudo infundios, para desautorizar cualquier forma de pensamiento crítico o de contestación.

Jaume Grau lo expresó en Público en un artículo memorable. “Hoy en día la tertulia, en su formato televisivo, es la forma más obscena, irritante y desinformada de acercarse a la actualidad”; “Me gustaría que el medio televisivo recuperara el debate ordenado y docto enfrente del de la tertulia inculta”.

Los medios, casi todos en manos de la derecha, necesitan cada vez menos a pensadores, estudiosos, analistas o informadores responsables, conscientes de la responsabilidad que adquieren cuando evocan ante miles de personas datos y valoraciones sobre la realidad que les afecta. 

Conviene preguntarse en este Espacio Público para el debate sobre si habrá manera de que la sociedad se proteja frente a ‘creadores de opinión’ indocumentados, que nunca deberían ser considerados como periodistas en ejercicio, aunque tengan lugar reservado en múltiples ‘tertulias’, inacabables, en programas de cadenas grandes o pequeñas, en los que a menudo resulta imposible realizar el esbozo de cualquier argumento. 

El periodismo responsable debería descartar cualquier complicidad  con estas prácticas, pero hay que decir también, aunque parezca contradictorio, que todos los medios, incluso los amarillos, tienen grietas que hacen posible la intervención y el trabajo de informadores, analistas y/o productores de contenidos  comprometidos con la información veraz y la desintoxicación. Tal como explica desde hace años Xavier Giró, los periodistas conscientes de su labor podían, pueden y deben aprovechar y ensanchar todas las oportunidades que ofrecen los medios para “visibilizar discursos alternativos al dominante”

Para los empeñados en este propósito, la explosión de Internet significó un cambio tremendo en el panorama y las reglas del juego.

Medios grandes y pequeños, junto a infinidad de individuos con voluntad de elaborar y transmitir mensajes, miran hacia Internet como el entorno inmenso en el que han de encontrar un lugar si quieren existir en el futuro como sujetos activos en el espacio comunicativo. 

Cualquiera que quiera poner en circulación una “publicación” en la red ha de saber que no solo compite contra grandes factorías de elaboración y difusión de contenidos, con una fuerte incidencia en redes, sino también con un ilimitado número de fuentes, en un espacio en el que “las mentiras fluyen y se multiplican, se adjudican citas falsas, se inventan datos, declaraciones, se cambian párrafos, se suplantan identidades…”. “Una selva”, como explicó José María Izquierdo2.  Quien quiera hacerse ver y ganar credibilidad entre los medios digitales necesita actuar con inteligencia, conocimiento, habilidad y tiempo, pero también trabajar con permiso del buscador todopoderoso y de la hermana mayor de las redes sociales.

Inteligencia porque las claves de la red son múltiples y a menudo complicadas.

Conocimiento porque hay que saber a qué público se dirige cada unidad informativa y elaborar su contenido con el nivel de competencia preciso.

Habilidad porque hay que elegir bien, trabajar cada pieza con todo el ingenio disponible y difundirla de acuerdo con los medios adecuados.

Y tiempo, tiempo de trabajo, porque la competencia es muy dura, y porque con la red, el capitalismo contemporáneo ha conseguido, como explica Jonathan Crary3, que se considere “posible e, incluso, normal, la idea de trabajar sin pausa, sin límites”.

Junto a todo ello, es preciso actuar de acuerdo con los criterios de Google, que es algo así como el dios descrito en los catecismos. Todo lo sabe, todo lo ve, está en todas partes, premia y castiga..., con la diferencia de que ese buscador es una  empresa descomunal, con intereses económicos, claro está, que tiene en su mano el posicionamiento de los contenidos, su visibilidad e incluso  su comercialización, porque se ha convertido en el principal canal de inversión publicitaria en la red.

Otro tanto ocurre y de diferente manera con Facebook, que ha conseguido que para buena parte de la población mundial su nombre sea sinónimo de Internet. Es una herramienta poderosísima para difundir y compartir contenidos, siempre y cuando a la hora de publicar se tengan en cuenta sus exigencias, estrechamente relacionadas con la capacidad de viralizar y con el rendimiento económico.

Esa red, Internet, en contra de lo que pretendíamos creer tantos ilusos, no es el reino de la igualdad de oportunidades. Es cierto que el que no publica en Internet es porque no quiere. Lo dicen y repiten algunos de esos cansinos tertulianos, pero eso tiene casi tanto valor como decir hace unos años que todos los ciudadanos tenían derecho a escribir algo en un papel y a distribuir unas cuantas fotocopias.

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Marià de Delàs es director editorial de Público.

 

1  Pierre Bourdieu. Sur la télévision. LIBER éditions, diciembre 1996.

2  José María Izquierdo. ¿Para qué servimos los periodistas ? Los libros de la Catarata, 2013.

3  Jonathan Crary. 24/7. Ariel, mayo 2015.

Autor >

Marià de Delàs

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  1. Jesús Díaz Formoso

    INFORMANDO YA NO ES GERUNDIO: Apuntes de la verdad sobre ANDRÉS BÓDALO. La Justicia como venganza y arma política. "La venganza es la Justicia del hombre salvaje; la Justicia es la venganza del hombre social". Andrés Bódalo Pastrana no nació en un Hospital. Ni en una casa. Ni siquiera en una cabaña. Andrés, Jornalero, es hijo de Jornaleros. Sus padres viajaban en el coche de San Fernando, un poquito a pié, otro poco andando, en busca del Jornal, atravesando sierras, como la de Cazorla o la del Segura, o la misma escarpada Sierra Magina, para ofrecer su trabajo a los caciques andaluces de la época. Andrés nació en una cueva. Con 10 años ya era jornalero. Busca un niño de 10 años y habla con él, para entender lo que significa trabajar como jornalero a esa tierna edad. Ahora a la cárcel por su actividad sindical. Sin Derecho a la Doble Instancia Penal. Porque de ello es responsable el Estado; por ser suya la responsabilidad de la adecuada prestación del Servicio Público de Asistencia Jurídica Gratuita, como reza el primer párrafo de la Exposición de Motivos de la Ley 1/1996, de Asistencia Jurídica Gratuita ("Los derechos otorgados a los ciudadanos por los artículos 24 y 25 de la Constitución son corolario evidente de la concepción social o asistencial del Estado Democrático de Derecho, tal y como ha sido configurado por nuestra Norma Fundamental. En lógica coherencia con los contenidos de estos preceptos constitucionales, y al objeto de asegurar a todas las personas el acceso a la tutela judicial efectiva, el artículo 119 del propio texto constitucional previene que la Justicia será gratuita cuando así lo disponga la ley y, en todo caso, respecto de quienes acrediten insuficiencia de recursos para litigar. Con todo ello, nuestra Norma Fundamental diseña un marco constitucional regulador del derecho a la tutela judicial que incluye, por parte del Estado, una actividad prestacional encaminada a la provisión de los medios necesarios para hacer que este derecho sea real y efectivo incluso cuando quien desea ejercerlo carezca de recursos económicos"). Se lo merece. Por pobre. Al contrario que, por ejemplo, el General Galindo; que solo asesinó, torturó y secuestró gente. Indultado y ascendido al generalato por ello. Un buen patriota, si señor. En la relación de Hechos Probados de la Sentencia de la AP de Jaén se señala que desde el día 16 de septiembre de 2012, miembros y simpatizantes del SAT realizaban un encierro reivindicativo en Jódar, solicitando al Ayuntamiento un Plan de Empleo Público para paliar los escasos días de trabajo de la campaña de vendimia, Expone que todos los días salían del encierro con pancartas reivindicativas por la localidad. Continúa diciendo que el 27 de septiembre de 2012, en que se produjeron los hechos, varios sindicalistas estaban citados en el Ayuntamiento para prestar declaración en un Expediente Sancionador, por haber usado megafonía. No dice nada, sin embargo, de que por SENTENCIA Nº 454/2013, DICTADA POR EL JUZGADO DE LO CONTENCIOSO ADMVO Nº 2 DE JAEN (P.A. 321/2013), de 25 de septiembre de 2013, SE ANULA LA SANCIÓN IMPUESTA A ANDRÉS EN DICHOS EXPEDIENTES MUNICIPALES (1.500 EUROS POR MANIFESTANTE). Conforme a dicha Sentencia, F.D. III, ""Así pues, es evidente que la ACTIVIDAD DESARROLLADA E IMPUTADA AL RECURRENTE (REALIZAR ACTIVIDADES PUBLICITARIAS MEDIANTE ANUNCIOS Y PROPAGANDA POR MEGAFONÍA), haciendo un llamamiento a los vecinos de Jódar (Jaén), para manifestarse ... sin la preceptiva autorización municipal, NO PUEDE ENCAJARSE EN UNA ACTIVIDAD DE PUBLICIDAD COMENRCIAL, INDUSTRIAL, ARTESANAL O PROFESIONAL, SINO DE TIPO POLÍTICO O SINDICAL, TODO ELLO SIN PERJUICIO DE SUS DERECHOS FUNDAMENTALES DE EXPRESIÓN Y MANIFESTACIÓN, y así el TC concluye que con el reconocimiento de la libertad de expresión y de los restantes derechos del art 20 CE se garantiza también el mantenimiento de una comunicación pública libre, sin la cual quedarían vaciados de contenido real otros derechos que la CE consagra, reducidas a formas hueras las instituciones representativas y ABSOLUTAMENTE FALSEADO EL PRINCIPO DE REPRESENTACIÓN DEMOCRÁTICA QUE ENUMERA EL ART 1, 2º ce, Y QUE ES LA BASE DE TODO NUESTRO ORDENAMIENTO JURÍDICO-POLÍTICO (STC 6/1981, FJ 3º)". Pues bien, fue en el contexto de este enfrentamiento político-sindical – que los hechos tuvieron lugar porque estaban citados a declarar a esa hora en el ayuntamiento, por tan -presuntamente- prevaricador expediente sancionador municipal; Y JUSTO ENTONCES APARECIÓ EL TENIENTE DE ALCALDE CON EL POLÍCÍA LOCAL, PROVOCANDO A LA VIOLENCA . Aún así, Andrés medió para evitarla, hubo empujones mutuos eso es cierto, pero ninguna lesión (contusión lumbar que no precisó asistencia médica para su curación; típica "lesión” de subjetiva apreciación). Es curioso que en su Fundamentación Jurídica, la Sentencia de la AP de Jaén OMITA todo esto, y en su lugar afirme, COMO FUNDAMENTO DE LA CONDENA DE ANDRÉS, QUE NO EXISTÍA NINGÚN CONFLICTO ENTRE ACUSADO Y ACUSADOR. Sí lo había Y había sido buscado ex profeso por el acusador del P$OE. Pero es que además, SOLO EL ACUSADOR -VÍCTIMA- VIO LOS HECHOS (apoyado por un Policía Local que no declaró en el Juicio Oral), DE ENTRE EL MÁS DE UN CENTENAR DE PERSONAS QUE ALLÍ ESTABAN. Y, además se presentó a juicio una grabación que prueba que Andrés solo mediaba; no hay grabación de la supuesta agresión. Nadie la vio, salvo el Concejal contra el que se manifestaban con encierros y manifestaciones diarias desde semanas antes, y miembro de la Comisión de Gobierno que dio lugar a la caza del manifestante, mediante sanciones desproporcionadas e ilícitas por su aberrante inconstitucionalidad, como establece la referida Sentencia firme y definitiva del JC-A 2 de Jaén. Hay mucha más tela que cortar, pero no es este el momento, ni yo debo ir ahora más lejos. Saludos. P.D. De todas formas, el Indulto, como subsanación de la pérdida de su derecho a la Doble Instancia Penal, por circunstancias -error de su procurador- cuyo control no estaba en la mano de Andrés, no parece merecedor de todo este revuelo mediático. Que oculta la verdad: la corrupción del P$OE Andalúz. EL Indulto lo que debe, es ser utilizado para los fines que le son propios. En este caso, como subsanación de la pérdida de su derecho a la Doble Instancia Penal, por circunstancias -error de su procurador- cuyo control no estaba en la mano de Andrés; pese a estar obligado por ley a valerse de Procurador. Es un caso, en mi opinión, claro de procedencia del indulto. Sin otras consideraciones, que también las hay. Porque no es lo mismo indultar a torturadores que indultar a quienes se han visto sin culpa indefensos en un juicio en el que se deducen graves responsabilidades penales. Por otra parte, del significado político-judicial del asunto, es consecuencia la actuación de la Audiencia de Jaén en fase de ejecución de la condena de Andrés; Tras desestimar en tiempo record su Recurso contra el Auto de ingreso en prisión, ese mismo día se constituye en Junta Electoral Provincial (formada por las elecciones generales, no por las locales, y a punto de expirar su plazo de existencia -insisto, referido a las elecciones generales, no locales- en aquel momento). Y así constituida como administración electoral (el presidente y 3 de sus cinco miembros son Magistrados de la Audiencia Provincial, además del Secretario), de inmediato -dado el breve plazo que restaba de existencia- (100 días desde las elecciones del 20D), se descuelga requiriendo el cese de Andrés como Concejal de Jaén. Recuerdo que no fue inhabilitado por la Sentencia, más que para presentarse a elecciones en el futuro -derecho de sufragio pasivo). Poder Judicial que pretende ser político.

    Hace 4 años 8 meses

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