1. Número 1 · Enero 2015

  2. Número 2 · Enero 2015

  3. Número 3 · Enero 2015

  4. Número 4 · Febrero 2015

  5. Número 5 · Febrero 2015

  6. Número 6 · Febrero 2015

  7. Número 7 · Febrero 2015

  8. Número 8 · Marzo 2015

  9. Número 9 · Marzo 2015

  10. Número 10 · Marzo 2015

  11. Número 11 · Marzo 2015

  12. Número 12 · Abril 2015

  13. Número 13 · Abril 2015

  14. Número 14 · Abril 2015

  15. Número 15 · Abril 2015

  16. Número 16 · Mayo 2015

  17. Número 17 · Mayo 2015

  18. Número 18 · Mayo 2015

  19. Número 19 · Mayo 2015

  20. Número 20 · Junio 2015

  21. Número 21 · Junio 2015

  22. Número 22 · Junio 2015

  23. Número 23 · Junio 2015

  24. Número 24 · Julio 2015

  25. Número 25 · Julio 2015

  26. Número 26 · Julio 2015

  27. Número 27 · Julio 2015

  28. Número 28 · Septiembre 2015

  29. Número 29 · Septiembre 2015

  30. Número 30 · Septiembre 2015

  31. Número 31 · Septiembre 2015

  32. Número 32 · Septiembre 2015

  33. Número 33 · Octubre 2015

  34. Número 34 · Octubre 2015

  35. Número 35 · Octubre 2015

  36. Número 36 · Octubre 2015

  37. Número 37 · Noviembre 2015

  38. Número 38 · Noviembre 2015

  39. Número 39 · Noviembre 2015

  40. Número 40 · Noviembre 2015

  41. Número 41 · Diciembre 2015

  42. Número 42 · Diciembre 2015

  43. Número 43 · Diciembre 2015

  44. Número 44 · Diciembre 2015

  45. Número 45 · Diciembre 2015

  46. Número 46 · Enero 2016

  47. Número 47 · Enero 2016

  48. Número 48 · Enero 2016

  49. Número 49 · Enero 2016

  50. Número 50 · Febrero 2016

  51. Número 51 · Febrero 2016

  52. Número 52 · Febrero 2016

  53. Número 53 · Febrero 2016

  54. Número 54 · Marzo 2016

  55. Número 55 · Marzo 2016

  56. Número 56 · Marzo 2016

  57. Número 57 · Marzo 2016

  58. Número 58 · Marzo 2016

  59. Número 59 · Abril 2016

  60. Número 60 · Abril 2016

  61. Número 61 · Abril 2016

  62. Número 62 · Abril 2016

  63. Número 63 · Mayo 2016

  64. Número 64 · Mayo 2016

  65. Número 65 · Mayo 2016

  66. Número 66 · Mayo 2016

  67. Número 67 · Junio 2016

  68. Número 68 · Junio 2016

  69. Número 69 · Junio 2016

  70. Número 70 · Junio 2016

  71. Número 71 · Junio 2016

  72. Número 72 · Julio 2016

  73. Número 73 · Julio 2016

  74. Número 74 · Julio 2016

  75. Número 75 · Julio 2016

  76. Número 76 · Agosto 2016

  77. Número 77 · Agosto 2016

  78. Número 78 · Agosto 2016

  79. Número 79 · Agosto 2016

  80. Número 80 · Agosto 2016

  81. Número 81 · Septiembre 2016

  82. Número 82 · Septiembre 2016

  83. Número 83 · Septiembre 2016

  84. Número 84 · Septiembre 2016

  85. Número 85 · Octubre 2016

  86. Número 86 · Octubre 2016

  87. Número 87 · Octubre 2016

  88. Número 88 · Octubre 2016

  89. Número 89 · Noviembre 2016

  90. Número 90 · Noviembre 2016

  91. Número 91 · Noviembre 2016

  92. Número 92 · Noviembre 2016

  93. Número 93 · Noviembre 2016

  94. Número 94 · Diciembre 2016

  95. Número 95 · Diciembre 2016

  96. Número 96 · Diciembre 2016

  97. Número 97 · Diciembre 2016

  98. Número 98 · Enero 2017

  99. Número 99 · Enero 2017

  100. Número 100 · Enero 2017

  101. Número 101 · Enero 2017

  102. Número 102 · Febrero 2017

  103. Número 103 · Febrero 2017

  104. Número 104 · Febrero 2017

  105. Número 105 · Febrero 2017

  106. Número 106 · Marzo 2017

  107. Número 107 · Marzo 2017

  108. Número 108 · Marzo 2017

  109. Número 109 · Marzo 2017

  110. Número 110 · Marzo 2017

  111. Número 111 · Abril 2017

  112. Número 112 · Abril 2017

  113. Número 113 · Abril 2017

  114. Número 114 · Abril 2017

  115. Número 115 · Mayo 2017

  116. Número 116 · Mayo 2017

  117. Número 117 · Mayo 2017

  118. Número 118 · Mayo 2017

  119. Número 119 · Mayo 2017

  120. Número 120 · Junio 2017

  121. Número 121 · Junio 2017

  122. Número 122 · Junio 2017

  123. Número 123 · Junio 2017

  124. Número 124 · Julio 2017

  125. Número 125 · Julio 2017

  126. Número 126 · Julio 2017

  127. Número 127 · Julio 2017

  128. Número 128 · Agosto 2017

  129. Número 129 · Agosto 2017

  130. Número 130 · Agosto 2017

  131. Número 131 · Agosto 2017

  132. Número 132 · Agosto 2017

  133. Número 133 · Septiembre 2017

  134. Número 134 · Septiembre 2017

  135. Número 135 · Septiembre 2017

  136. Número 136 · Septiembre 2017

  137. Número 137 · Octubre 2017

  138. Número 138 · Octubre 2017

  139. Número 139 · Octubre 2017

  140. Número 140 · Octubre 2017

  141. Número 141 · Noviembre 2017

  142. Número 142 · Noviembre 2017

  143. Número 143 · Noviembre 2017

  144. Número 144 · Noviembre 2017

  145. Número 145 · Noviembre 2017

  146. Número 146 · Diciembre 2017

  147. Número 147 · Diciembre 2017

  148. Número 148 · Diciembre 2017

  149. Número 149 · Diciembre 2017

  150. Número 150 · Enero 2018

  151. Número 151 · Enero 2018

  152. Número 152 · Enero 2018

  153. Número 153 · Enero 2018

  154. Número 154 · Enero 2018

  155. Número 155 · Febrero 2018

  156. Número 156 · Febrero 2018

  157. Número 157 · Febrero 2018

  158. Número 158 · Febrero 2018

  159. Número 159 · Marzo 2018

  160. Número 160 · Marzo 2018

  161. Número 161 · Marzo 2018

  162. Número 162 · Marzo 2018

  163. Número 163 · Abril 2018

  164. Número 164 · Abril 2018

  165. Número 165 · Abril 2018

  166. Número 166 · Abril 2018

  167. Número 167 · Mayo 2018

  168. Número 168 · Mayo 2018

  169. Número 169 · Mayo 2018

  170. Número 170 · Mayo 2018

  171. Número 171 · Mayo 2018

  172. Número 172 · Junio 2018

  173. Número 173 · Junio 2018

  174. Número 174 · Junio 2018

  175. Número 175 · Junio 2018

  176. Número 176 · Julio 2018

  177. Número 177 · Julio 2018

  178. Número 178 · Julio 2018

  179. Número 179 · Julio 2018

  180. Número 180 · Agosto 2018

  181. Número 181 · Agosto 2018

  182. Número 182 · Agosto 2018

  183. Número 183 · Agosto 2018

  184. Número 184 · Agosto 2018

  185. Número 185 · Septiembre 2018

  186. Número 186 · Septiembre 2018

  187. Número 187 · Septiembre 2018

  188. Número 188 · Septiembre 2018

  189. Número 189 · Octubre 2018

  190. Número 190 · Octubre 2018

  191. Número 191 · Octubre 2018

  192. Número 192 · Octubre 2018

  193. Número 193 · Octubre 2018

  194. Número 194 · Noviembre 2018

  195. Número 195 · Noviembre 2018

  196. Número 196 · Noviembre 2018

  197. Número 197 · Noviembre 2018

  198. Número 198 · Diciembre 2018

  199. Número 199 · Diciembre 2018

  200. Número 200 · Diciembre 2018

  201. Número 201 · Diciembre 2018

  202. Número 202 · Enero 2019

  203. Número 203 · Enero 2019

  204. Número 204 · Enero 2019

  205. Número 205 · Enero 2019

  206. Número 206 · Enero 2019

  207. Número 207 · Febrero 2019

  208. Número 208 · Febrero 2019

  209. Número 209 · Febrero 2019

  210. Número 210 · Febrero 2019

  211. Número 211 · Marzo 2019

  212. Número 212 · Marzo 2019

  213. Número 213 · Marzo 2019

  214. Número 214 · Marzo 2019

  215. Número 215 · Abril 2019

  216. Número 216 · Abril 2019

  217. Número 217 · Abril 2019

  218. Número 218 · Abril 2019

  219. Número 219 · Mayo 2019

  220. Número 220 · Mayo 2019

  221. Número 221 · Mayo 2019

  222. Número 222 · Mayo 2019

  223. Número 223 · Mayo 2019

  224. Número 224 · Junio 2019

  225. Número 225 · Junio 2019

  226. Número 226 · Junio 2019

  227. Número 227 · Junio 2019

  228. Número 228 · Julio 2019

  229. Número 229 · Julio 2019

  230. Número 230 · Julio 2019

  231. Número 231 · Julio 2019

  232. Número 232 · Julio 2019

  233. Número 233 · Agosto 2019

  234. Número 234 · Agosto 2019

  235. Número 235 · Agosto 2019

  236. Número 236 · Agosto 2019

  237. Número 237 · Septiembre 2019

  238. Número 238 · Septiembre 2019

  239. Número 239 · Septiembre 2019

  240. Número 240 · Septiembre 2019

  241. Número 241 · Octubre 2019

  242. Número 242 · Octubre 2019

  243. Número 243 · Octubre 2019

  244. Número 244 · Octubre 2019

  245. Número 245 · Octubre 2019

  246. Número 246 · Noviembre 2019

  247. Número 247 · Noviembre 2019

  248. Número 248 · Noviembre 2019

  249. Número 249 · Noviembre 2019

  250. Número 250 · Diciembre 2019

  251. Número 251 · Diciembre 2019

  252. Número 252 · Diciembre 2019

  253. Número 253 · Diciembre 2019

  254. Número 254 · Enero 2020

  255. Número 255 · Enero 2020

  256. Número 256 · Enero 2020

  257. Número 257 · Febrero 2020

  258. Número 258 · Marzo 2020

  259. Número 259 · Abril 2020

  260. Número 260 · Mayo 2020

  261. Número 261 · Junio 2020

  262. Número 262 · Julio 2020

  263. Número 263 · Agosto 2020

  264. Número 264 · Septiembre 2020

  265. Número 265 · Octubre 2020

  266. Número 266 · Noviembre 2020

  267. Número 267 · Diciembre 2020

  268. Número 268 · Enero 2021

  269. Número 269 · Febrero 2021

  270. Número 270 · Marzo 2021

  271. Número 271 · Abril 2021

  272. Número 272 · Mayo 2021

  273. Número 273 · Junio 2021

  274. Número 274 · Julio 2021

  275. Número 275 · Agosto 2021

  276. Número 276 · Septiembre 2021

  277. Número 277 · Octubre 2021

CTXT necesita 15.000 socias/os para seguir creciendo. Suscríbete a CTXT

Análisis

Francia se mueve, Europa tiembla

Las movilizaciones han demostrado que es posible una irrupción en paralelo de dos sectores diferentes pero que comparten intereses: el precariado procedente de la clase media, presente en Nuit Debout, y la clase obrera tradicional

Miguel Urbán 1/06/2016

<p>Estudiantes universitarios protestan en solidaridad con los ferroviarios, uno de los colectivos en lucha contra el empeoramiento de sus condiciones laborales.</p>

Estudiantes universitarios protestan en solidaridad con los ferroviarios, uno de los colectivos en lucha contra el empeoramiento de sus condiciones laborales.

A.A.G

A diferencia de otros medios, en CTXT mantenemos todos nuestros artículos en abierto. Nuestra apuesta es recuperar el espíritu de la prensa independiente: ser un servicio público. Si puedes permitirte pagar 4 euros al mes, apoya a CTXT. ¡Suscríbete!

Si hay un país asociado a la “tradición de los oprimidos” de la que hablaba Walter Benjamin, ese es Francia. Desde la Revolución Francesa hasta Mayo del 68, pasando por la Comuna de París o por la Resistencia Antifascista, Francia ha sido el escenario de la disputa política por excelencia. No es de extrañar que cuando Marx nominaba las tres fuentes originarias de su pensamiento hablara de la filosofía alemana, la economía inglesa y la “Política” francesa. La de Francia es una historia de irrupciones plebeyas y obreras inesperadas, de conflictos que parecen calentarse solos, que aparecen como de la nada. Si bien no podíamos prever la Nuit Debout ni el pulso huelguístico encabezado por la CGT, sí podemos explorar las razones del estallido y tratar de recuperar la discusión estratégica en clave internacionalista a partir de la situación francesa. 

Varoufakis comentaba hace poco que Francia era el único país de Europa en el cual las contrarreformas neoliberales no se habían impuesto. Habría que desarrollar esta afirmación en varios sentidos. Por una parte, es cierto que la resistencia a las contrarreformas laborales ha sido mucho más eficaz en Francia que en otros países europeos. El primer gran embate se jugó en 1995, con unas huelgas gigantescas en el sector público contra la reforma de la seguridad social impulsada por  el derechista Alain Juppé. De aquellas huelgas queda el recuerdo del sociólogo Pierre Bordieu retomando el papel de Jean Paul Sartre, del intelectual comprometido con la causa de los trabajadores, pero también de que fue la primera (junto con la huelga general española del 88) en la que se conseguía una victoria que, si bien no lograba revertir el giro neoliberal que Thatcher impuso cuando derrotó a los mineros ingleses en 1984, abría un campo para pensar alternativas. El movimiento antiglobalización que surgió unos años después le debe mucho a las huelgas del 1995 y también fue el punto de partida para el rechazo a la Constitución Europea diez años después. La lucha contra el neoliberalismo no se ha limitado al plano sindical, sino que también se ha producido en el político. Aquella victoria fue una auténtica paradoja: fue la izquierda la que organizó por abajo, con centenares de comités unitarios, pero, al ser incapaz de traducirla en un movimiento organizado con perspectiva política, el descontento con la Europa de las élites acabó siendo rentabilizado a medio plazo por el Frente Nacional.

Sin embargo, este legado, que tuvo continuidad en luchas como las de 2010, no ha sido capaz de revertir la hegemonía neoliberal que, como bien explican Laval y Dardot, no es simplemente un conjunto de leyes reguladoras, sino también una dinámica sistémica y biopolítica que se impone como modelo de relaciones sociales. La exclusión sistemática y estructural de millones de personas negras o árabes de la sociedad “oficial” es una consecuencia directa de que, si bien un sector cualificado y bien organizado de la clase trabajadora ha podido mantener sus condiciones de vida (fundamentalmente del sector público, que en Francia ocupa a amplios sectores de la economía que en otros países están privatizados), el neoliberalismo ha ido avanzando en el mercado y en la sociedad civil, atomizando las casamatas que la clase obrera había construido para contraponerse al capital. Hay dos consecuencias que sirven para ilustrar este contraste entre la explosividad resistencialista de la sociedad francesa y el avance subyacente del modelo neoliberal. Por una parte, que esta CGT que está sosteniendo la huelga es un sindicato muy radicalizado, como personifica su principal dirigente convertido en el principal opositor a Hollande. Un sindicalista llamado Phillipe Martínez que parece sacado de una película de Robert Guédiguian. Pero a la vez, la CGT es un sindicato muy debilitado: ha pasado de tres millones de afiliados a poco más de 600.000. Por otro lado, quien ha capitalizado el descontento ante la desindustrialización y la destrucción de las comunidades vivas, en las cuales se desarrollaba la experiencia colectiva de millones de trabajadores, ha sido el Frente Nacional. Un Frente Nacional que, a pesar de tener cierta base obrera, ha pedido mano dura contra las huelgas, demostrando su carácter reaccionario pero también los límites de una izquierda política que perdió su conexión con la clase trabajadora. Si bien no hay relación unívoca y monocausal entre “posición de clase” e “ideología”, el caso francés demuestra que los temas condicionados por las relaciones de clase son fundamentales para canalizar el descontento en una u otra dirección.

 

Por eso debemos clarificar qué lectura hacemos de lo que está pasando en Francia. Es curioso cómo la izquierda y la derecha coinciden en hacer un análisis de lo que pasa en este país en clave “conservadora”. La derecha y tambien el social-liberalismo encarnado por Manuel Valls insisten en etiquetar el movimiento como “opuesto a los cambios”, como un movimiento nostálgico contrario a la necesaria modernización de la sociedad francesa que, por supuesto, pasa por liberalizar el trabajo y aniquilar las conquistas históricas del 68 francés. Así, la idea de progreso toma la forma de ajuste de cuentas con la historia para, continuando la obra de Fouret, recuperar la historia de Francia para las élites. Valls y Macron aparecen en este relato enfermizo como unos yuppies contra-culturales que tratan de destruir a ese sujeto corporativo y reaccionario, lleno de privilegios, que es el mundo del trabajo. La crisis de la socialdemocracia asume una forma especialmente perversa en Francia, con un PS dividido entre los que son conscientes de que estas mediadas les enejenan de su base social y los que como el primer ministro están convencidos de que su misión histórica es destruir los restos del Welfare. Por otra parte, las declaraciones del Secretario General del Partido Comunista de Francia, Pierre Laurent, en las que dice a la juventud de la Nuit Debout: “Les invito a unirse al Partido Comunista”, revelan la misma incomprensión conservadora, incapaz de leer las luchas como un momento de apertura hacia algo nuevo.

Sin embargo, podemos apostar por otra lectura, y ver lo que está ocurriendo en Francia como un “salto” más en todo ese hilo subversivo que recorre la historia francesa. Un salto lleno de posibilidades a explorar. En primer lugar, porque pone encima de la mesa, a diferencia de las teorías fetichistas que hemos escuchado durante los últimos años, que la clase trabajadora organizada conserva un cierto poder estratégico capaz de paralizar el país, atacando a la cadena de valor en los transportes y en la energía. La huelga no es una cuestión meramente sectorial, sino que pone en cuestión quién manda en el país: si bien los que generan la riqueza con su trabajo o los que viven del trabajo ajeno. No es una cuestión menor poner encima de la mesa diferentes herramientas y formas de lucha que respondan a diferentes realidades materiales y correlaciones de fuerza. En la combinación de técnicas y repertorios (huelga, manifestación, asamblea en una plaza) se expresan no sólo necesidades, sino también potencias. Por otro lado, se ha demostrado que es posible una irrupción en paralelo de dos sectores diferentes pero que comparten intereses, como es el precariado producto de la depauperización de las clases medias que se expresa en el movimiento Nuit Debout y sectores de la clase obrera tradicional, aunque también deberíamos poner encima de la mesa la falta de conexión con los barrios periféricos llenos de jóvenes de origen árabe o africano. Que el descontento social se exprese en forma de lucha activa, de experiencia real, es el paso necesario para la aparición de un sustrato social impugnador que impida que el Frente Nacional sea la alternativa al establishment.

Todo lo que está pasando en Francia puede tener repercusiones fundamentales en Europa. Por supuesto, no pretendo darle lecciones a los compañeros de Francia, pero sí acabar con una reflexión que tiene cierta validez universal y que creo que es una lección de las experiencias en otros países. Hay que discutir sobre cómo anclar el descontento, dándole una expresión política que vaya más allá de la reivindicación defensiva para, a partir de estas luchas y reinvindicaciones, construir un bloque social que articule un nuevo proyecto de sociedad.  La izquierda francesa, por desgracia muy atomizada y encerrada en sí misma, está ante una oportunidad histórica de recuperar el papel central que le atribuyó Marx. Para esto, como hemos comprobado en otros países, construir organización social y a la vez ser capaz de dotarse de una herramienta político-electoral que aparezca como nueva, participativa y abierta es fundamental. ¿Por qué no hacerlo al calor de la lucha? ¿Por qué no discutir en paralelo cómo ganar esta huelga, cómo estabilizar las estructuras de lucha convirtiéndolas en espacios de organización, para que toda esta formidable energía sea la base de una herramienta para disputar el poder? Desde luego, lo necesitamos. Necesitamos avanzar en Francia para poder avanzar en el resto de Europa. La mejor tradición internacionalista siempre ha sido consciente de que lo que pasa en otro país tiene repercusiones en todos. Para cambiar las cosas, necesitaremos tener amigos en más países. Por eso, generar lazos con Francia y las luchas del pueblo trabajador nos remite al significado más acertado de la solidaridad: el hecho de que no sólo la necesitan ellos, también nosotros.

Si hay un país asociado a la “tradición de los oprimidos” de la que hablaba Walter Benjamin, ese es Francia. Desde la Revolución Francesa hasta Mayo del 68, pasando por la Comuna de París o por la Resistencia Antifascista, Francia ha sido el escenario de la disputa política por excelencia. No es de...

El artículo solo se encuentra publicado para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí

Autor >

Miguel Urbán

Es eurodiputado de Anticapitalistas.

Suscríbete a CTXT

Orgullosas
de llegar tarde
a las últimas noticias

Gracias a tu suscripción podemos ejercer un periodismo público y en libertad.
¿Quieres suscribirte a CTXT por solo 6 euros al mes? Pulsa aquí

Artículos relacionados >

9 comentario(s)

¿Quieres decir algo? + Déjanos un comentario

  1. Sebastián

    El escritor de esta columna señala como una de las disyuntivas principales del conflicto la existente entre los que generan la riqueza con su trabajo y los que viven del trabajo ajeno, para luego, incomprensiblemente, asimilar la disputa por el poder a la disputa electoral. Quizás sea algo a revisar, pues me parece incongruente, y en mi opinión incorrecto por lo demás. Gracias por la información y el análisis, saludos desde Sudamérica.

    Hace 5 años 4 meses

  2. Andres juan

    buen articulo !! los movimientos sociales deberían tenerlo en cuenta y/e internacionalizarse. Gracias

    Hace 5 años 4 meses

  3. Daniel

    El sindicalismo en España, el silencio de los corderos https://dowjonesalabaja.wordpress.com/2016/05/31/el-silencio-de-los-corderos/

    Hace 5 años 4 meses

  4. Jesús Sánchez

    Me gustaría compartir con los lectores de este artículo un análisis sobre este segundo ciclo de movilizaciones y huelgas actualmente en curso en Francia, después de las de 2010, poniendo atención en el problema político de la existencia de un movimiento sindical fuerte y una izquierda política débil y dividida. Su título: « Francia: una fuerte resistencia sindical sin referente político sólido en la izquierda» Se puede encontrar en el siguiente blog : http://miradacrtica.blogspot.com.es/

    Hace 5 años 4 meses

  5. Jesús Sánchez

    Me gustaría compartir con los lectores de este artículo un análisis sobre este segundo ciclo de movilizaciones y huelgas actualmente en curso en Francia, después de las de 2010, poniendo atención en el problema político de la existencia de un movimiento sindical fuerte y una izquierda política débil y dividida. Su título: « Francia: una fuerte resistencia sindical sin referente político sólido en la izquierda» Se puede encontrar en el siguiente blog : http://miradacrtica.blogspot.com.es/

    Hace 5 años 4 meses

  6. Viva el mal, Viva el Capital

    Francia se mueve....España se queda quieta, mira sino las calles Miguel...vacías de protestas...y así no se puede por mucho que se llenen de votos las urnas, que parece el ungüento mágico, remember Grecia

    Hace 5 años 4 meses

  7. davs11

    Muy buen artículo, Miguel. Que no cese ese espíritu internacionalista nunca (a pesar de que las estrategias comunicativas y discursivas obliguen a incidir en significantes como "patria" durante las campañas), y espero que sigas mucho tiempo defendiendo los intereses de la mayoría social oprimida, sea del país que sea, en esa caverna neoliberal que es el Parlamento Europeo, así como que tengas tiempo para redactar más de estos análisis lúcidos y claros para CTXT, Público y otras plataformas.

    Hace 5 años 4 meses

  8. davs11

    Muy buen artículo, Miguel. Que no cese ese espíritu internacionalista nunca (a pesar de que las estrategias comunicativas y discursivas obliguen a incidir en significantes como "patria" durante las campañas), y espero que sigas mucho tiempo defendiendo los intereses de la mayoría social oprimida, sea del país que sea, en esa caverna neoliberal que es el Parlamento Europeo, así como que tengas tiempo para redactar más de estos análisis lúcidos y claros para CTXT, Público y otras plataformas.

    Hace 5 años 4 meses

  9. Antonio Ruiz Millán

    Tenemos que ir unidos, franceses, españoles, europeos y resto de países. Las élites nos amenazan a todos desde la globalización más perversa y descarada. Lo quieren todo y lo quieren ya. Pero nosotros lo tenemos todo. Si nos unimos no pasarán.

    Hace 5 años 4 meses

Deja un comentario


Los comentarios solo están habilitados para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí