1. Número 1 · Enero 2015

  2. Número 2 · Enero 2015

  3. Número 3 · Enero 2015

  4. Número 4 · Febrero 2015

  5. Número 5 · Febrero 2015

  6. Número 6 · Febrero 2015

  7. Número 7 · Febrero 2015

  8. Número 8 · Marzo 2015

  9. Número 9 · Marzo 2015

  10. Número 10 · Marzo 2015

  11. Número 11 · Marzo 2015

  12. Número 12 · Abril 2015

  13. Número 13 · Abril 2015

  14. Número 14 · Abril 2015

  15. Número 15 · Abril 2015

  16. Número 16 · Mayo 2015

  17. Número 17 · Mayo 2015

  18. Número 18 · Mayo 2015

  19. Número 19 · Mayo 2015

  20. Número 20 · Junio 2015

  21. Número 21 · Junio 2015

  22. Número 22 · Junio 2015

  23. Número 23 · Junio 2015

  24. Número 24 · Julio 2015

  25. Número 25 · Julio 2015

  26. Número 26 · Julio 2015

  27. Número 27 · Julio 2015

  28. Número 28 · Septiembre 2015

  29. Número 29 · Septiembre 2015

  30. Número 30 · Septiembre 2015

  31. Número 31 · Septiembre 2015

  32. Número 32 · Septiembre 2015

  33. Número 33 · Octubre 2015

  34. Número 34 · Octubre 2015

  35. Número 35 · Octubre 2015

  36. Número 36 · Octubre 2015

  37. Número 37 · Noviembre 2015

  38. Número 38 · Noviembre 2015

  39. Número 39 · Noviembre 2015

  40. Número 40 · Noviembre 2015

  41. Número 41 · Diciembre 2015

  42. Número 42 · Diciembre 2015

  43. Número 43 · Diciembre 2015

  44. Número 44 · Diciembre 2015

  45. Número 45 · Diciembre 2015

  46. Número 46 · Enero 2016

  47. Número 47 · Enero 2016

  48. Número 48 · Enero 2016

  49. Número 49 · Enero 2016

  50. Número 50 · Febrero 2016

  51. Número 51 · Febrero 2016

  52. Número 52 · Febrero 2016

  53. Número 53 · Febrero 2016

  54. Número 54 · Marzo 2016

  55. Número 55 · Marzo 2016

  56. Número 56 · Marzo 2016

  57. Número 57 · Marzo 2016

  58. Número 58 · Marzo 2016

  59. Número 59 · Abril 2016

  60. Número 60 · Abril 2016

  61. Número 61 · Abril 2016

  62. Número 62 · Abril 2016

  63. Número 63 · Mayo 2016

  64. Número 64 · Mayo 2016

  65. Número 65 · Mayo 2016

  66. Número 66 · Mayo 2016

  67. Número 67 · Junio 2016

  68. Número 68 · Junio 2016

  69. Número 69 · Junio 2016

  70. Número 70 · Junio 2016

  71. Número 71 · Junio 2016

  72. Número 72 · Julio 2016

  73. Número 73 · Julio 2016

  74. Número 74 · Julio 2016

  75. Número 75 · Julio 2016

  76. Número 76 · Agosto 2016

  77. Número 77 · Agosto 2016

  78. Número 78 · Agosto 2016

  79. Número 79 · Agosto 2016

  80. Número 80 · Agosto 2016

  81. Número 81 · Septiembre 2016

  82. Número 82 · Septiembre 2016

  83. Número 83 · Septiembre 2016

  84. Número 84 · Septiembre 2016

  85. Número 85 · Octubre 2016

  86. Número 86 · Octubre 2016

  87. Número 87 · Octubre 2016

  88. Número 88 · Octubre 2016

  89. Número 89 · Noviembre 2016

  90. Número 90 · Noviembre 2016

  91. Número 91 · Noviembre 2016

  92. Número 92 · Noviembre 2016

  93. Número 93 · Noviembre 2016

  94. Número 94 · Diciembre 2016

  95. Número 95 · Diciembre 2016

  96. Número 96 · Diciembre 2016

  97. Número 97 · Diciembre 2016

  98. Número 98 · Enero 2017

  99. Número 99 · Enero 2017

  100. Número 100 · Enero 2017

  101. Número 101 · Enero 2017

  102. Número 102 · Febrero 2017

  103. Número 103 · Febrero 2017

  104. Número 104 · Febrero 2017

  105. Número 105 · Febrero 2017

  106. Número 106 · Marzo 2017

  107. Número 107 · Marzo 2017

  108. Número 108 · Marzo 2017

  109. Número 109 · Marzo 2017

  110. Número 110 · Marzo 2017

  111. Número 111 · Abril 2017

  112. Número 112 · Abril 2017

  113. Número 113 · Abril 2017

  114. Número 114 · Abril 2017

  115. Número 115 · Mayo 2017

  116. Número 116 · Mayo 2017

  117. Número 117 · Mayo 2017

  118. Número 118 · Mayo 2017

  119. Número 119 · Mayo 2017

  120. Número 120 · Junio 2017

  121. Número 121 · Junio 2017

  122. Número 122 · Junio 2017

  123. Número 123 · Junio 2017

  124. Número 124 · Julio 2017

  125. Número 125 · Julio 2017

  126. Número 126 · Julio 2017

  127. Número 127 · Julio 2017

  128. Número 128 · Agosto 2017

  129. Número 129 · Agosto 2017

  130. Número 130 · Agosto 2017

  131. Número 131 · Agosto 2017

  132. Número 132 · Agosto 2017

  133. Número 133 · Septiembre 2017

  134. Número 134 · Septiembre 2017

  135. Número 135 · Septiembre 2017

  136. Número 136 · Septiembre 2017

  137. Número 137 · Octubre 2017

  138. Número 138 · Octubre 2017

  139. Número 139 · Octubre 2017

  140. Número 140 · Octubre 2017

  141. Número 141 · Noviembre 2017

  142. Número 142 · Noviembre 2017

  143. Número 143 · Noviembre 2017

  144. Número 144 · Noviembre 2017

  145. Número 145 · Noviembre 2017

  146. Número 146 · Diciembre 2017

  147. Número 147 · Diciembre 2017

  148. Número 148 · Diciembre 2017

  149. Número 149 · Diciembre 2017

  150. Número 150 · Enero 2018

  151. Número 151 · Enero 2018

  152. Número 152 · Enero 2018

  153. Número 153 · Enero 2018

  154. Número 154 · Enero 2018

  155. Número 155 · Febrero 2018

  156. Número 156 · Febrero 2018

  157. Número 157 · Febrero 2018

  158. Número 158 · Febrero 2018

  159. Número 159 · Marzo 2018

  160. Número 160 · Marzo 2018

  161. Número 161 · Marzo 2018

  162. Número 162 · Marzo 2018

  163. Número 163 · Abril 2018

  164. Número 164 · Abril 2018

  165. Número 165 · Abril 2018

  166. Número 166 · Abril 2018

  167. Número 167 · Mayo 2018

  168. Número 168 · Mayo 2018

  169. Número 169 · Mayo 2018

  170. Número 170 · Mayo 2018

  171. Número 171 · Mayo 2018

  172. Número 172 · Junio 2018

  173. Número 173 · Junio 2018

  174. Número 174 · Junio 2018

  175. Número 175 · Junio 2018

  176. Número 176 · Julio 2018

  177. Número 177 · Julio 2018

  178. Número 178 · Julio 2018

  179. Número 179 · Julio 2018

  180. Número 180 · Agosto 2018

  181. Número 181 · Agosto 2018

  182. Número 182 · Agosto 2018

  183. Número 183 · Agosto 2018

  184. Número 184 · Agosto 2018

  185. Número 185 · Septiembre 2018

  186. Número 186 · Septiembre 2018

  187. Número 187 · Septiembre 2018

  188. Número 188 · Septiembre 2018

  189. Número 189 · Octubre 2018

  190. Número 190 · Octubre 2018

  191. Número 191 · Octubre 2018

  192. Número 192 · Octubre 2018

  193. Número 193 · Octubre 2018

  194. Número 194 · Noviembre 2018

  195. Número 195 · Noviembre 2018

  196. Número 196 · Noviembre 2018

  197. Número 197 · Noviembre 2018

  198. Número 198 · Diciembre 2018

  199. Número 199 · Diciembre 2018

  200. Número 200 · Diciembre 2018

  201. Número 201 · Diciembre 2018

  202. Número 202 · Enero 2019

  203. Número 203 · Enero 2019

  204. Número 204 · Enero 2019

  205. Número 205 · Enero 2019

  206. Número 206 · Enero 2019

  207. Número 207 · Febrero 2019

  208. Número 208 · Febrero 2019

  209. Número 209 · Febrero 2019

  210. Número 210 · Febrero 2019

  211. Número 211 · Marzo 2019

  212. Número 212 · Marzo 2019

  213. Número 213 · Marzo 2019

  214. Número 214 · Marzo 2019

  215. Número 215 · Abril 2019

  216. Número 216 · Abril 2019

  217. Número 217 · Abril 2019

  218. Número 218 · Abril 2019

  219. Número 219 · Mayo 2019

  220. Número 220 · Mayo 2019

  221. Número 221 · Mayo 2019

  222. Número 222 · Mayo 2019

  223. Número 223 · Mayo 2019

  224. Número 224 · Junio 2019

  225. Número 225 · Junio 2019

  226. Número 226 · Junio 2019

  227. Número 227 · Junio 2019

  228. Número 228 · Julio 2019

  229. Número 229 · Julio 2019

  230. Número 230 · Julio 2019

  231. Número 231 · Julio 2019

  232. Número 232 · Julio 2019

  233. Número 233 · Agosto 2019

  234. Número 234 · Agosto 2019

  235. Número 235 · Agosto 2019

  236. Número 236 · Agosto 2019

  237. Número 237 · Septiembre 2019

  238. Número 238 · Septiembre 2019

  239. Número 239 · Septiembre 2019

  240. Número 240 · Septiembre 2019

  241. Número 241 · Octubre 2019

  242. Número 242 · Octubre 2019

  243. Número 243 · Octubre 2019

  244. Número 244 · Octubre 2019

  245. Número 245 · Octubre 2019

  246. Número 246 · Noviembre 2019

  247. Número 247 · Noviembre 2019

  248. Número 248 · Noviembre 2019

  249. Número 249 · Noviembre 2019

  250. Número 250 · Diciembre 2019

  251. Número 251 · Diciembre 2019

  252. Número 252 · Diciembre 2019

  253. Número 253 · Diciembre 2019

  254. Número 254 · Enero 2020

  255. Número 255 · Enero 2020

  256. Número 256 · Enero 2020

  257. Número 257 · Febrero 2020

  258. Número 258 · Marzo 2020

  259. Número 259 · Abril 2020

  260. Número 260 · Mayo 2020

  261. Número 261 · Junio 2020

  262. Número 262 · Julio 2020

  263. Número 263 · Agosto 2020

  264. Número 264 · Septiembre 2020

  265. Número 265 · Octubre 2020

  266. Número 266 · Noviembre 2020

  267. Número 267 · Diciembre 2020

  268. Número 268 · Enero 2021

  269. Número 269 · Febrero 2021

  270. Número 270 · Marzo 2021

  271. Número 271 · Abril 2021

  272. Número 272 · Mayo 2021

  273. Número 273 · Junio 2021

  274. Número 274 · Julio 2021

  275. Número 275 · Agosto 2021

  276. Número 276 · Septiembre 2021

  277. Número 277 · Octubre 2021

CTXT necesita 15.000 socias/os para seguir creciendo. Suscríbete a CTXT

FERNANDO ARRABAL / ESCRITOR

“Que nadie me reivindique cuando muera”

Carlos H. Vázquez Madrid , 1/06/2016

<p>Fernando Arrabal, en el madrileño Hotel Liabeny.</p>

Fernando Arrabal, en el madrileño Hotel Liabeny.

Patricia J. Garcinuño

A diferencia de otros medios, en CTXT mantenemos todos nuestros artículos en abierto. Nuestra apuesta es recuperar el espíritu de la prensa independiente: ser un servicio público. Si puedes permitirte pagar 4 euros al mes, apoya a CTXT. ¡Suscríbete!

Fernando Arrabal (Melilla, 1932) es niño. Tal vez un niño con sonrisa de pillo que se hace el loco, siempre aprovechándose de su aspecto cándido. Las cartas que escribió al general Franco, a Stalin, a los comunistas, a Fidel Castro y a Juan Carlos I, reunidas en Las cartas de Arrabal (Reino de Cordelia, 2015), serían la radiografía de sus fantasmas e inquietudes, inocentes y de trascendencia personal a través de los años. El escritor, dramaturgo y cineasta es puntual en extremo y disciplinado con el tiempo. El uno doma al otro, podría decirse.

Después de un paseo matutino, llega a la entrevista junto a su esposa, Luce Moreau. Pasan más inadvertidos de lo que cabría esperar. Los clientes del céntrico hotel de Madrid en el que se alojan están a otras cosas: los hay que hablan por teléfono o esperan en recepción. Otros lo reconocen, pero son pocos, y quienes leen el periódico prefieren ensimismarse en la actualidad que les da la tinta y el papel.

Pero Arrabal no hace un ruido al caminar. Pasa entre los blancos sillones del salón, decorado con espejos, del hotel. “Uh, alguien leyendo La Razón”, musita Arrabal, al que la historia ha etiquetado de anarquista. Su padre, militar y leal a la República el 17 de julio de 1936, escapó de un hospital en pijama y con un metro de nieve sobre los pies. Era el año 1942 y le quedaban, por delante, décadas de prisión. Nunca se supo de él. También pisó la cárcel Fernando, por la dedicatoria con la que firmó uno de sus libros: “Me cago en Dios, en la patria y todo lo demás”. Años después, Arrabal se jactaría de ser el único escritor cuya obra estuviera vetada, al completo, en España.

En el hotel, el caballero aludido, molesto, advierte: “Que le he oído”. Y se gira y reprocha al autor la desfachatez con la que se había burlado de alguien por leer el periódico. Arrabal, el ganador de un sinfín de premios de literatura y periodismo, como el Wittgenstein o el Mariano de Cavia, ha llegado. Él y su camiseta serigrafiada con la imagen del pintor francés Gustave Courbet. Aunque Arrabal se ha tomado la libertad de sustituir el rostro de Courbet por el suyo.

En sus ojos, la vista se afina a través de unas redondas lentes de montura moteada que sujetan, por encima y a su vez, otro par de gafas de sol que reposan sobre su frente. ¿Por qué? Porque sí. Arrabal es confusión y hace gala de ello, con el título que da nombre al volumen que recopila toda su poesía hasta la fecha: Credo quia confusum (Huerga y Fierro, 2016). “Bueno, pregúnteme usted”, lanza después de hablar, otra vez, de la puntualidad.

¿Cuántos interrogantes hay en su obra?

En realidad, no hay ninguna respuesta. Entonces, interrogantes… Es que no hay ninguna respuesta.

¿Ninguna?

Ninguna. Nosotros creemos [se refiere a los surrealistas] en el tohu bohu, en la confusión.

¿Pero usted no se hace preguntas cuando escribe?

[Ríe por lo bajo.] Ninguna de las personas que he frecuentado en mi vida tiene una respuesta dada a estas preguntas que ustedes llaman “esenciales”. Tampoco tenemos respuestas. Por eso, por ejemplo, ninguno de nosotros vota ni ha votado nunca. Estoy pensando en André Breton, en Samuel Beckett, en Andy Warhol… Todos ellos tenían tanto respeto por el juego de la democracia, que no querían influir con su voto en el resultado de la propia democracia.

No puedo votar, porque no quiero desvirtuar la democracia o incidir en ella

Tampoco he conocido nunca a un provocador, ni entre la gente que visita lo que llamamos el París de la tertulia, como entre las personas que han hecho el inmerecido honor de poder estar con ellos, en el caso de Dalí. Ninguno ha sido un provocador. La provocación es algo inhabitual, incontrolable, repetitivo. No se puede imaginar que Breton quisiera hacer algo que no pudiera controlar. Ya, de hecho, no podemos controlar nada. Entonces, ¿para qué hacer la provocación? La provocación es una cosa ridícula.

¿Y esperpéntica?

¿Esperpéntica? El esperpento es una cosa que tiene carácter y que inventó un autor dramático [Ramón María del Valle-Inclán]. Que, por cierto, terminó fascista, lo cual es lógico, en ese momento, al haber existido una gran pasión por Mussolini. Este autor tuvo la desgracia de ser una especie de sentado. Es decir: de ser funcionario español en Roma [Valle-Inclán fue director de la Academia Española de Bellas Artes en Roma durante dos años y nueve meses]. Pero es lógico que, en ese momento, muchas personas quedaran fascinadas por ese señor [Mussolini], que hoy sería ridículo. Un señor gordo y tonto. Y socialista, por cierto.

Esperpento es una palabra insoportable y de muy mal gusto. Dicen, aunque será falso, que esta persona [sigue con Valle-Inclán] envió una carta a la calle de Echegaray escribiendo calle del Viejo Imbécil. ¡Y la carta llegó! Hay que ser viejo e imbécil para enviar una carta así. José Echegaray es una de las figuras cumbre de la literatura española y un hombre que entra en el Banco de España con la Primera República. Era una persona casi inconmensurable y un premio Nobel, además. Llamar “viejo imbécil” a este hombre, con el sonreír de toda la burguesía española, me parece sencillamente canallesco.

Fernando Arrabal, dramaturgo, cineasta y escritor / Patricia J. Garcinuño

Fernando Arrabal, dramaturgo, cineasta y escritor / Patricia J. Garcinuño

¿Se han burlado de usted alguna vez?

Ah, no. Se burlan muy poco. Al revés: se me acoge siempre con verdadero cariño. ¡Inmerecido cariño!

¿Por qué inmerecido?

Porque en realidad no se conoce lo que hago. Me paran por la calle por accidentes de mi vida. Por ejemplo, el otro día se me preguntó en la Feria del Libro de Madrid por las elecciones. ¡Como si yo pudiera decidirlas! Me traen sin cuidado las elecciones. Vuelvo a repetir: no puedo votar, porque no quiero incidir o desvirtuar la democracia. Cuando hubo que opinar en España, opinó mi padre, y fue condenado a muerte.

Tengo un cierto prestigio por una serie de cosas que no hice yo, como que Franco me metiera en la cárcel. ¡Soy el único escritor que Franco mete en la cárcel! Es algo completamente inmerecido. Entonces, la gente me aplaude. Arthur Miller, en sus memorias, termina diciendo: “Deseo la salida de la cárcel de Fernando Arrabal”. ¡Es cojonudo! Por eso tengo una reputación que no tiene nada que ver conmigo.

¿Se habla mucho, pero se dice poco de usted?

No, no. Se habla excesivamente de mí. Pero claro, obviamente, no se conoce nada. Pero tampoco se conoce nada de nadie. Si usted mira la lista de las personas más influyentes del mundo, creada por el New York Times, verá que no hay ni un solo poeta, ni un solo filósofo y ni un solo matemático. ¡Nunca han figurado! No sé cómo se llaman los líderes políticos, pero parece gente muy valiosa. La más valiosa de España, diría. Lo que deben hacer es abandonar esa tontería de hacer política y ser poetas. ¡Sería una buenísima noticia!

¿Un poeta debería mentir?

Es innecesario. Es rotatoria la mentira. Los poetas no mienten. No necesitan mentir. La vida es demasiado extraordinaria y feliz como para mentir. Por ejemplo: todas esas personas de las que le hablo vivieron la verdadera miseria, como Beckett. Marcel Duchamp tenía que dar clases de francés en la habitación de un hotel cochambroso. Toda esa gente no necesitaba mentir. ¿Para qué mentir? La vida es demasiado feliz.

¿Mintió cuando le leyó la mano a Juan Carlos I y a los presentes en la entrega del premio Mariano de Cavia, en 1998?

Bueno, la sé leer como usted. Me parece una tontería, pero sé que hay una línea de intuición y que el Rey la tenía. Manifestaba su intuición. Por cierto: soy el único escritor español que estuvo en el acto de jura de la bandera de su hijo.

Tengo un cierto prestigio por cosas que no hice yo, como que Franco me metiera en la cárcel

¡Como siempre! Soy el único escritor español al que Franco le tenía prohibido volver a España, aunque cuando llegó la democracia pudimos volver los cinco prohibidos: Carrillo, La Pasionaria, [Enrique] Líster, [Valentín González González] El Campesino y yo. No se explica por qué yo estoy en esa lista. ¡Es un insulto que se me meta con gente que estaba veraneando en una playa de Ceaucescu! No se comprende por qué se me pone al lado de esas gentes.

¿Qué habría sido de Franco sin usted?

Yo no tengo nada que ver con eso. Cuando yo llegué a España, ya estaba Franco y había condenado a muerte a mi padre. El acto que yo creía que estaban haciendo todos los escritores era escribirle una carta a Franco. Una carta pública.

En su carta, se dirige a Franco con amor.

Sí, claro. Obviamente. Yo nunca escribo con odio. Es tan inesperado todo lo que me ocurre en la vida...

¿Es posible que escribiera la carta a Franco demasiado tarde?

¿Cómo que demasiado tarde? ¡Si no se podía escribir más pronto! Ése es el típico reproche de los comunistas. Siempre lo dijeron en la televisión. Se quedaron pasmados cuando les dije que el comunismo se iba a terminar igual que se terminó la Inquisición. Entonces fue cuando me preguntaron por qué no escribí la carta a Franco antes. Esos inquisidores siempre le han dado la vuelta. Yo he estado toda mi vida rodeado de gentes muy inteligentes, como los curas, aunque es obvio que había cosas que no les interesaban y estaban en contra.

¿Qué tipo de cosas?

Decían que los países árabes eran horrorosos porque allí cada hombre tiene cinco o seis mujeres. Yo siempre calculaba matemáticamente: ¿cómo puede tener un hombre tantas mujeres? ¿Qué hacen los demás? ¿Se masturban? [Ríe.]

Fernando Arrabal, dramaturgo, cineasta y escritor / Patricia J. Garcinuño

Fernando Arrabal, dramaturgo, cineasta y escritor / Patricia J. Garcinuño

¿Ha perdido ya la fe?

No. Nunca he perdido la fe. No puedo perderla ni tenerla. Yo soy como [Edwin] Schrödinger: creo en los ángeles, en los fantasmas. ¡Pero no creo al mismo tiempo! Cuando Einstein era el reaccionario de su época, hubo una discusión entre él, los demás y Schrödinger, quien le envió un gato –que nunca existió- para que comprendiera que se podía vivir y morir: estar vivo y muerto. Por eso hemos creído totalmente en el tohu bohu.

¿Le reivindicará la derecha cuando usted muera?

¡Espero que no! Que nadie me reivindique cuando muera. Yo doy a España un tesoro que he acumulado. Tengo una gran casa y soy de los pocos escritores que no viven en la miseria. Todo lo que me han dado lo he almacenado, pero no por ser Arrabal. Yo estuve con los surrealistas y ellos me consideran su heredero. Y hoy, los patafísicos me consideran lo mismo. Cuando ellos me han obsequiado, no he dado nunca nada ni he vendido nada. Los cuadros de Picasso, de Dalí, de Magritte.

Todos están en casa y son para el pueblo español. Obviamente, no son para los dirigentes, porque se los van a guardar. A mi casa han venido ministros, embajadores, que han dicho: “¡Oh, Arrabal! Es usted el último de los emigrantes y el primero de los españoles”. No hacía falta eso. Lo que hacía falta es contar la verdad.

¿Siempre es demasiado tarde para suicidarse, como Amary en La torre herida por el rayo?

No. Es una estupidez el suicidio. Ninguno de nosotros ha soñado jamás o ha vivido un final, por ejemplo, como el de Beckett, que fue doloroso. Pero siempre hay una esperanza, porque estamos en el tohu bohu, aunque no sabemos qué va a ocurrir. ¡El caos es ridículo! Es lo que creía Dalí. El caos no es científico, es una broma hecha por un dramaturgo que se llama [Luigi] Pirandello.

Fernando Arrabal (Melilla, 1932) es niño. Tal vez un niño con sonrisa de pillo que se hace el loco, siempre aprovechándose de su aspecto cándido. Las cartas que escribió al general Franco, a Stalin, a los comunistas, a Fidel Castro y a Juan Carlos I, reunidas en Las cartas de Arrabal...

El artículo solo se encuentra publicado para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí

Autor >

Carlos H. Vázquez

Periodista por vocación literaria, especializado en hacer entrevistas. Por su grabadora ha pasado gente del cine, la política, la música, el deporte, la televisión y la literatura. Así hasta mil y más allá. Cree en Jesús Quintero, en el whisky y en llevar siempre encima algo que pueda grabar voz.

Suscríbete a CTXT

Orgullosas
de llegar tarde
a las últimas noticias

Gracias a tu suscripción podemos ejercer un periodismo público y en libertad.
¿Quieres suscribirte a CTXT por solo 6 euros al mes? Pulsa aquí

Artículos relacionados >

7 comentario(s)

¿Quieres decir algo? + Déjanos un comentario

  1. Antonio I

    Creo que sólo lo reivindicarán sus herederos, y sólo sus cuentas bancarias. Forma parte de los personajes tardofranquistas, junto con las folclóricas, cada uno en su papel. Afortunadamente, a día de hoy, no merece más comentarios.

    Hace 4 años 2 meses

  2. Francisco Javier

    No quiere que nadie le reivindique, responde, a la pregunta de si cree que la derecha lo reivindicará. Lo de que lo pueda reivindicar cualquier otro sujeto queda fuera de lugar. Si acaso el nefando Sánchez Dragó, que le debe un momento cumbre de la televisión-basura española.

    Hace 5 años 4 meses

  3. jorge

    Señor Arrabal: usted es un vividor. No me imagino a nadie decente reivindicándolo ni pienso en el fondo que eso le afecte tampoco. Usted habrá pasado por esta vida sin pena ni gloria por muchos amigos famosos que se haya podido hacer. Bueno... que iba a continuar pero al final para qué? Que viva usted muy feliz que seguro el dinero no le falta.

    Hace 5 años 4 meses

  4. Toxico Irritante

    Tranqui Fernando, entre mis planes más inmediatos no se encuentra ninguno que suponga reivindicarte a tí ni a Mainguer Z como referentes de nada. Ni ahora en vida, ni después de muerto, aunque os deseo una larguísima vida a tí y a las ladillas mentales que pueblan la caspa cerebral que se infiere de tus comentarios. Etiquetarte a tí como anarquista es como etiquetar a la Coca-Cola como "Suplemento vitamínico para regímenes bajos en calorías y neuronas. Bebida saludable donde las haya". Simplemente risible. Entrevista totalmente prescindible en un momento en que cada segundo cuenta. O sea, doble pérdida de tiempo. Nada muchacho, sigue, sigue, necesitamos referentes sólidos. Por lo menos a la hora de transitar levemente hacia el WC. Salut i llibertat, pero sin confundirnos con el libertinaje, ¿verdad? Una entrevista

    Hace 5 años 4 meses

  5. Vicente

    Descuida...

    Hace 5 años 4 meses

  6. caipira

    ¡ VIVA EL VINO !

    Hace 5 años 4 meses

  7. José Luís

    Por mi , no te preocupes Fernando, no lo haré

    Hace 5 años 4 meses

Deja un comentario


Los comentarios solo están habilitados para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí