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Fauna Ibérica

Eduardo Inda o cómo hablar siempre con las patillas

Esteban Ordóñez 23/03/2016

<p>Eduardo Inda.</p>

Eduardo Inda.

Luis Grañena

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Un tertuliano y panfletista que se siente odiado por encima de sus posibilidades. Tiene manos de entomólogo malo, de escasa fiabilidad científica. Gusta de crucificar con alfileres a sus interlocutores, de catalogarlos y ahorrarse una mirada profunda en busca de matices. Pero a esa vocación taxonómica de sus manos, más relacionada con la textura que con los movimientos, se añade un tren superior de taxista que se queja en la hora del bocadillo. Gasta un pecho chulapo, unos brazos ágiles y unos hombros castizos. Basta verlo en los debates. No descansa el peso del cuerpo sobre la mesa y eso hay que admirárselo, su compostura no comunica un gramo de pereza. Tiene una cadera y unas lumbares correctas hasta la terquedad que lo elevan y le aportan una rectitud amuñecada. Por ese motivo, es un tertuliano aéreo. Nunca clava los codos, a lo más reposa los antebrazos en la mesa. Así, sus brazos están siempre disponibles para el aspaviento. Llegado este punto es necesario recrearse en su espalda, porque Inda invierte grandes esfuerzos en mantener su estatismo. No es una mera costumbre, él profesa una fe inamovible en que mantenerse erguido e imperturbable dará solidez a sus argumentos. Sabe que desvaría, que sus palabras son insustentables y prejuiciosas muchas veces, y confía en el poder infalible de la postura. En su discurso hay más física que idea. Las cuencas de los ojos se le han juntado en el centro de la cara como consecuencia de leer poca filosofía (o de haberla leído al revés). 

El pelo revela muchas claves. Da la impresión de que le nace todo en las patillas y de ahí se distribuye y se aplana y se peina a lo largo y ancho del cráneo. Esas dos piezas gruesas estilo bandolero expresan su autoconcepto profesional. Si lo miras de frente, las patillas casi le ocultan las orejas: hay que ponerlo de perfil para percibir bien esos pabellones colgantes como falacias. No se sabe si el efecto es intencionado: me refiero a si tiene complejo de orejas… De cualquier manera, le rodea la cabeza una brumilla capilar: pelillos cortos, rizados, rebeldes; un aura de pelusa involuntaria que atesta un duro golpe a su afán de pulcritud. A Eduardo Inda uno se lo imagina usando bastoncillos para la cera cada día y sacando con la punta de las tijeras la pelusilla del calcetín que se engancha en la uña del dedo gordo del pie, y luego mirándola mal y cuestionándola, acusándola de kale borroka

Inda no es un periodista de orientación de partido, sino de inclinaciones personales, y eso le aporta credibilidad ante muchos espectadores que lo ven disparando trabucazos de una esquina a otra del arco parlamentario

Nada que decir de la profusión de canas a sus años: es lo que tiene tanto subir y bajar del Sinaí.

La frente es ancha, perfecta para la conspiración futbolera o política. Inda no es un periodista de orientación de partido, sino de inclinaciones personales (aficionado a las tramas), y eso le aporta credibilidad ante muchos espectadores que lo ven disparando trabucazos de una esquina a otra del arco parlamentario. Al margen de lo que quiera creer, se vende a sí mismo torpemente: a duras penas consigue colar su imagen de espadachín del liberalismo español. Quizás se deba a que no se le percibe un suelo ideológico. Sin emoción, no hay ideología, y él demuestra tanta pasión como un calcetín de ejecutivo. Debe tener la misma temperatura corporal que un sacerdote embalsamado.  Se ve obligado entonces, ante su incapacidad de armar sus propias razones morales, a usar palabras totalizadoras, de esas que han demostrado gran solvencia desacreditadora (“comunismo”, “totalitarismo”, “demagogia”, “etarra”).

Habla siempre con la punta de la lengua y no le divierte escuchar. Cuando algún interlocutor se explica, él se impacienta, protesta, entrecruza los dedos y la boca se le mueve por dentro como si tratara de localizar una de esas pielecillas de pimiento que se emboscan en los dientes delanteros. Sus ojos saltan entonces de tertuliano en tertuliano y vuelven a su órbita decepcionados. Siente una displicencia tan sincera por las palabras de otros que le sorprende no encontrar más muecas de desagrado entre los compañeros de plató. 

Al defender sus opiniones, remata a veces con una caída de párpados que desprende suficiencia (y ya se sabe que cerrar los ojos mientras se habla es una forma de darse a uno mismo la razón). Acostumbra a dirigirse más al moderador que a quienes le interpelan: no hay que olvidar su vocación entomóloga, uno nunca dialoga con los insectos a los que clava y clasifica, uno hace una cartulina de escarabajos para mostrársela a otro y demostrar sus teorías. Sus refutaciones siguen lógicas paranoicas, es maravillosa su habilidad grapando datos y cortando a tijera, como quien dice, las piezas del puzzle para que encajen.  Mientras se explaya sonríe con media cara. El labio superior es retráctil: si hay dientes no hay labio y viceversa. Ofrece dos modalidades de sonrisa: irónica o cerril, y en ninguna de ellas aparece un toque amigable. Asiente y ríe con aire acusador como si poseyera un saber secreto, como si fuera el amo de llaves del CESID. Mientras tanto, la chaqueta del traje levanta un pliegue por detrás de la nuca, una doblez escondida pero innegable.

Un tertuliano y panfletista que se siente odiado por encima de sus posibilidades. Tiene manos de entomólogo malo, de escasa fiabilidad científica. Gusta de crucificar con alfileres a sus interlocutores, de catalogarlos y ahorrarse una mirada profunda en busca de matices. Pero a esa vocación taxonómica...

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Autor >

Esteban Ordóñez

Es periodista. Creador del blog Manjar de hormiga. Colabora en El estado mental y Negratinta, entre otros.

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14 comentario(s)

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  1. Ferran

    Este programa es basura. Solo miman a dos de sus tertulianos, ya sabemos de sobra sus nombres, que son la representación de la extrema derecha más radical. Podía haber sido un programa muy interesante, pero lo han convertido en eso, en basura.

    Hace 4 años 10 meses

  2. Pepote Rojo

    Otro que apesta a kilómetros, este Inda. Lameculos profesional (que no periodista) e investigador privado, que si hace falta crea las pruebas y las defiende como verdades aboslutas ante quienes le han visto el plumero y el Photoshop.

    Hace 5 años 3 meses

  3. Joan Benavent

    Un provocador como Inda no precisa florilegios. Es basto, malvado en extremo, vulgarísimo , y todo ello lo exhibe con la impudicia del mercader bien pago. La nestructura de su lenguaje es simple. Viene de Marca y el patrocinio de Pedro J. Ramírez, otro provocador, titulado periodista con menos honor que un renacuajo. Inda era más enfático y ceremonioso antes de dar el campanazo en los medios. Ese toque antiguo lo extravió luego, ya dedicado al alzamiento de pancartas y acusaciones repetitivas. Sabemos lo que va a decir al minuto siguiente. Ello lo torna previsible y poco emocionante. De vez e cuando nos enteramos de cosas que no sabíamos gracias a sus derrapes, aunque siempre cargarán en la cuenta de sus enemistades. Su parentesco con los roedores es una versión degradada de Mickey Mouse cruzada con un rocky horror show de lo más pueril. Tiene un público tardofranquista. Era de esperar.

    Hace 5 años 7 meses

  4. Tordo

    Coincido con David. Desde que lo ridiculizan los de Podemos, ha tomado como una guerra personal, destinada a vencer con cualquier arma, y desacreditar en cualquier ocasión. Ello le ha cambiado el carácter, tiene tics en la boca, y Podemos aparece en cualquier pensamiento en cualquier circunstancia, preocupando a las personas mas cercanas a él, y de su entorno

    Hace 5 años 8 meses

  5. Alejo Alberdi

    "Vergüenza debería darle a La Sexta por mantener a este personaje entre sus contertulios" Como lo único que le importa a Atresmedia son los índices de audiencia y su simulacro de debate-circo mantiene los resultados esperados, tenemos mierda para rato, al menos mientras haya un público que la acoja como si fuera el mismísimo maná bíblico.

    Hace 5 años 8 meses

  6. James

    El periodismo basura en su máxima expresión. Ya cuando dirigía Marca provocaba la náusea más absoluta con su sensacionalismo extremo, sus intrigas y su desprecio absoluto por personas honestas como por ejemplo Pellegrini. Inda es el típico monigote al servicio de los más poderosos, y se le nota en sus gestos como robotizado, sin empatía. Se ha construido un personaje supuestamente despiadado y polémico, pero lo que produce es asco, repugnancia y pena. Yo creo que es él el insecto, ese insecto de movimientos estudiados, de tics ridículos como ese que hace constantemente donde parece que le molesta la camisa (¿Será porque no se ducha?) y esa continua petición de réplica, como el típico pelota de la clase que, a falta de pedirla para decir una verdad, se regodea en soltar la gilipollez más grande que lleve apuntada. Marhuenda, con todo lo torpe que es, resulta algo más humano y soportable, que no entrañable.

    Hace 5 años 8 meses

  7. Olga V. G.

    A mí me preocupa quién le paga/subenciona, ese periódico suyo. Porque la cuestión sobre todo en nuestro país no es "cherchez la femme" sino el dinero. El final tiene siempre un tinte político. Siempre. En su caso no se sabe bien. Y eso intriga mucho.

    Hace 5 años 8 meses

  8. Carlos Echevarria

    Pues yo voy a defender a Don Eduardo. Y no por estar de acuerdo con el. Que no lo estoy en muchas cosas. Si no por que soy amante de la libertad de expresion y de que las personas tienen ideas diferentes con todo el derecho a expresarlas y defenderlas. Al igual que Eduardo y demas compañeros de los medios que tienen ideas parecidas a el, pues bienvenidas sean y quien las comparta pues estupendo. Igual me ocurre con Don Federico Jimenez Losantos. Cierto es que uno tiene que esforzarse en escucharle. Hacer de tripas corazon que se suele decir. Pero miren ... defiendo "a los diablos", permitanme, por que estan en su derecho de opinar en contra de lo que los demas podamos pensar. Un votante mas de Podemos :) !Si Se Puede! ;)

    Hace 5 años 8 meses

  9. Tresguriano Matasuetrino del Mendroso

    el típico hijo puta espñol

    Hace 5 años 8 meses

  10. Iscariote

    Inda como contertulio: "tu turno de palabra es Mi turno de palabra". Inda como (pseudo)periodista: "Yo destapé el Bárcenas, Yo destapé el Nóos, Yo destapé la Gürtel". Inda como director de OKdiario tiene una sección diaria que se titula "Carmenadas". Inda como entrevistador: "Sra Cospedal, ¿qué opina de que Podemos haya...? ¿Verdad que es algo indignante?" Inda es al periodismo lo que Aznar a la política: egolatría en su expresión máxima.

    Hace 5 años 8 meses

  11. DIEGO

    Eduardo Inda, modelo perfecto de cómo difamar, mentir y sacar de quicio, a la vez que consigue aumentar la audiencia de los programas de televisión en los que interviene, especialmente, en La Sexta Noche, donde se ha convertido en la estrella indiscutible del programa, pareciendo, en muchos momentos, tener más control sobre el programa que el propio presentador, al que compadezco. Con otros periodistas y políticos suelo ser capaz de controlar mi ansiedad cuando les escucho decir barbaridades, pero a Eduardo tengo que reconocerle su don para sacarme de quicio, me reconozco incapaz de mantener la calma cuando le escucho, quizás sea por esa sonrisa burlona y chulesca, decir las burradas y estupideces que suelta por la boca. Vergüenza debería darle a La Sexta por mantener a este personaje entre sus contertulios; a mi, al menos, me han perdido como tele espectador, por motivos de salud física y mental.

    Hace 5 años 8 meses

  12. Inda House

    Hahahaha David J Acusamos los de Podemos del mal careto de Inda...insomnio le tiene que dar como Matas cuente todo.

    Hace 5 años 8 meses

  13. F. Gavilan

    Luis, que magnifica exposicion Polaroid de este tahur del Missisipi, un placer leer y contrastar que uno no va muy mal encaminado.

    Hace 5 años 8 meses

  14. David J.

    A mí me dicen compañeros periodistas que conocen personalmente a Inda que desde que Iglesias, Monedero, Errejón y compañía están en tertulias, desde que le pusieron la querella y le ridiculizaron en TV ha empeorado físicamente, por lo visto está con ansiedad e insomnio, etc.

    Hace 5 años 8 meses

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