1. Número 1 · Enero 2015

  2. Número 2 · Enero 2015

  3. Número 3 · Enero 2015

  4. Número 4 · Febrero 2015

  5. Número 5 · Febrero 2015

  6. Número 6 · Febrero 2015

  7. Número 7 · Febrero 2015

  8. Número 8 · Marzo 2015

  9. Número 9 · Marzo 2015

  10. Número 10 · Marzo 2015

  11. Número 11 · Marzo 2015

  12. Número 12 · Abril 2015

  13. Número 13 · Abril 2015

  14. Número 14 · Abril 2015

  15. Número 15 · Abril 2015

  16. Número 16 · Mayo 2015

  17. Número 17 · Mayo 2015

  18. Número 18 · Mayo 2015

  19. Número 19 · Mayo 2015

  20. Número 20 · Junio 2015

  21. Número 21 · Junio 2015

  22. Número 22 · Junio 2015

  23. Número 23 · Junio 2015

  24. Número 24 · Julio 2015

  25. Número 25 · Julio 2015

  26. Número 26 · Julio 2015

  27. Número 27 · Julio 2015

  28. Número 28 · Septiembre 2015

  29. Número 29 · Septiembre 2015

  30. Número 30 · Septiembre 2015

  31. Número 31 · Septiembre 2015

  32. Número 32 · Septiembre 2015

  33. Número 33 · Octubre 2015

  34. Número 34 · Octubre 2015

  35. Número 35 · Octubre 2015

  36. Número 36 · Octubre 2015

  37. Número 37 · Noviembre 2015

  38. Número 38 · Noviembre 2015

  39. Número 39 · Noviembre 2015

  40. Número 40 · Noviembre 2015

  41. Número 41 · Diciembre 2015

  42. Número 42 · Diciembre 2015

  43. Número 43 · Diciembre 2015

  44. Número 44 · Diciembre 2015

  45. Número 45 · Diciembre 2015

  46. Número 46 · Enero 2016

  47. Número 47 · Enero 2016

  48. Número 48 · Enero 2016

  49. Número 49 · Enero 2016

  50. Número 50 · Febrero 2016

  51. Número 51 · Febrero 2016

  52. Número 52 · Febrero 2016

  53. Número 53 · Febrero 2016

  54. Número 54 · Marzo 2016

  55. Número 55 · Marzo 2016

  56. Número 56 · Marzo 2016

  57. Número 57 · Marzo 2016

  58. Número 58 · Marzo 2016

  59. Número 59 · Abril 2016

  60. Número 60 · Abril 2016

  61. Número 61 · Abril 2016

  62. Número 62 · Abril 2016

  63. Número 63 · Mayo 2016

  64. Número 64 · Mayo 2016

  65. Número 65 · Mayo 2016

  66. Número 66 · Mayo 2016

  67. Número 67 · Junio 2016

  68. Número 68 · Junio 2016

  69. Número 69 · Junio 2016

  70. Número 70 · Junio 2016

  71. Número 71 · Junio 2016

  72. Número 72 · Julio 2016

  73. Número 73 · Julio 2016

  74. Número 74 · Julio 2016

  75. Número 75 · Julio 2016

  76. Número 76 · Agosto 2016

  77. Número 77 · Agosto 2016

  78. Número 78 · Agosto 2016

  79. Número 79 · Agosto 2016

  80. Número 80 · Agosto 2016

  81. Número 81 · Septiembre 2016

  82. Número 82 · Septiembre 2016

  83. Número 83 · Septiembre 2016

  84. Número 84 · Septiembre 2016

  85. Número 85 · Octubre 2016

  86. Número 86 · Octubre 2016

  87. Número 87 · Octubre 2016

  88. Número 88 · Octubre 2016

  89. Número 89 · Noviembre 2016

  90. Número 90 · Noviembre 2016

  91. Número 91 · Noviembre 2016

  92. Número 92 · Noviembre 2016

  93. Número 93 · Noviembre 2016

  94. Número 94 · Diciembre 2016

  95. Número 95 · Diciembre 2016

  96. Número 96 · Diciembre 2016

  97. Número 97 · Diciembre 2016

  98. Número 98 · Enero 2017

  99. Número 99 · Enero 2017

  100. Número 100 · Enero 2017

  101. Número 101 · Enero 2017

  102. Número 102 · Febrero 2017

  103. Número 103 · Febrero 2017

  104. Número 104 · Febrero 2017

  105. Número 105 · Febrero 2017

  106. Número 106 · Marzo 2017

  107. Número 107 · Marzo 2017

  108. Número 108 · Marzo 2017

  109. Número 109 · Marzo 2017

  110. Número 110 · Marzo 2017

  111. Número 111 · Abril 2017

  112. Número 112 · Abril 2017

  113. Número 113 · Abril 2017

  114. Número 114 · Abril 2017

  115. Número 115 · Mayo 2017

  116. Número 116 · Mayo 2017

  117. Número 117 · Mayo 2017

  118. Número 118 · Mayo 2017

  119. Número 119 · Mayo 2017

  120. Número 120 · Junio 2017

  121. Número 121 · Junio 2017

  122. Número 122 · Junio 2017

  123. Número 123 · Junio 2017

  124. Número 124 · Julio 2017

  125. Número 125 · Julio 2017

  126. Número 126 · Julio 2017

  127. Número 127 · Julio 2017

  128. Número 128 · Agosto 2017

  129. Número 129 · Agosto 2017

  130. Número 130 · Agosto 2017

  131. Número 131 · Agosto 2017

  132. Número 132 · Agosto 2017

  133. Número 133 · Septiembre 2017

  134. Número 134 · Septiembre 2017

  135. Número 135 · Septiembre 2017

  136. Número 136 · Septiembre 2017

  137. Número 137 · Octubre 2017

  138. Número 138 · Octubre 2017

  139. Número 139 · Octubre 2017

  140. Número 140 · Octubre 2017

  141. Número 141 · Noviembre 2017

  142. Número 142 · Noviembre 2017

  143. Número 143 · Noviembre 2017

  144. Número 144 · Noviembre 2017

  145. Número 145 · Noviembre 2017

  146. Número 146 · Diciembre 2017

  147. Número 147 · Diciembre 2017

  148. Número 148 · Diciembre 2017

  149. Número 149 · Diciembre 2017

  150. Número 150 · Enero 2018

  151. Número 151 · Enero 2018

  152. Número 152 · Enero 2018

  153. Número 153 · Enero 2018

  154. Número 154 · Enero 2018

  155. Número 155 · Febrero 2018

  156. Número 156 · Febrero 2018

  157. Número 157 · Febrero 2018

  158. Número 158 · Febrero 2018

  159. Número 159 · Marzo 2018

  160. Número 160 · Marzo 2018

  161. Número 161 · Marzo 2018

  162. Número 162 · Marzo 2018

  163. Número 163 · Abril 2018

  164. Número 164 · Abril 2018

  165. Número 165 · Abril 2018

  166. Número 166 · Abril 2018

  167. Número 167 · Mayo 2018

  168. Número 168 · Mayo 2018

  169. Número 169 · Mayo 2018

  170. Número 170 · Mayo 2018

  171. Número 171 · Mayo 2018

  172. Número 172 · Junio 2018

  173. Número 173 · Junio 2018

  174. Número 174 · Junio 2018

  175. Número 175 · Junio 2018

  176. Número 176 · Julio 2018

  177. Número 177 · Julio 2018

  178. Número 178 · Julio 2018

  179. Número 179 · Julio 2018

  180. Número 180 · Agosto 2018

  181. Número 181 · Agosto 2018

  182. Número 182 · Agosto 2018

  183. Número 183 · Agosto 2018

  184. Número 184 · Agosto 2018

  185. Número 185 · Septiembre 2018

  186. Número 186 · Septiembre 2018

  187. Número 187 · Septiembre 2018

  188. Número 188 · Septiembre 2018

  189. Número 189 · Octubre 2018

  190. Número 190 · Octubre 2018

  191. Número 191 · Octubre 2018

  192. Número 192 · Octubre 2018

  193. Número 193 · Octubre 2018

  194. Número 194 · Noviembre 2018

  195. Número 195 · Noviembre 2018

  196. Número 196 · Noviembre 2018

  197. Número 197 · Noviembre 2018

  198. Número 198 · Diciembre 2018

  199. Número 199 · Diciembre 2018

  200. Número 200 · Diciembre 2018

  201. Número 201 · Diciembre 2018

  202. Número 202 · Enero 2019

  203. Número 203 · Enero 2019

  204. Número 204 · Enero 2019

  205. Número 205 · Enero 2019

  206. Número 206 · Enero 2019

  207. Número 207 · Febrero 2019

  208. Número 208 · Febrero 2019

  209. Número 209 · Febrero 2019

  210. Número 210 · Febrero 2019

  211. Número 211 · Marzo 2019

  212. Número 212 · Marzo 2019

  213. Número 213 · Marzo 2019

  214. Número 214 · Marzo 2019

  215. Número 215 · Abril 2019

  216. Número 216 · Abril 2019

  217. Número 217 · Abril 2019

  218. Número 218 · Abril 2019

  219. Número 219 · Mayo 2019

  220. Número 220 · Mayo 2019

  221. Número 221 · Mayo 2019

  222. Número 222 · Mayo 2019

  223. Número 223 · Mayo 2019

  224. Número 224 · Junio 2019

  225. Número 225 · Junio 2019

  226. Número 226 · Junio 2019

  227. Número 227 · Junio 2019

  228. Número 228 · Julio 2019

  229. Número 229 · Julio 2019

  230. Número 230 · Julio 2019

  231. Número 231 · Julio 2019

  232. Número 232 · Julio 2019

  233. Número 233 · Agosto 2019

  234. Número 234 · Agosto 2019

  235. Número 235 · Agosto 2019

  236. Número 236 · Agosto 2019

  237. Número 237 · Septiembre 2019

  238. Número 238 · Septiembre 2019

  239. Número 239 · Septiembre 2019

  240. Número 240 · Septiembre 2019

  241. Número 241 · Octubre 2019

  242. Número 242 · Octubre 2019

  243. Número 243 · Octubre 2019

  244. Número 244 · Octubre 2019

  245. Número 245 · Octubre 2019

  246. Número 246 · Noviembre 2019

  247. Número 247 · Noviembre 2019

  248. Número 248 · Noviembre 2019

  249. Número 249 · Noviembre 2019

  250. Número 250 · Diciembre 2019

  251. Número 251 · Diciembre 2019

  252. Número 252 · Diciembre 2019

  253. Número 253 · Diciembre 2019

  254. Número 254 · Enero 2020

  255. Número 255 · Enero 2020

  256. Número 256 · Enero 2020

  257. Número 257 · Febrero 2020

  258. Número 258 · Marzo 2020

  259. Número 259 · Abril 2020

  260. Número 260 · Mayo 2020

  261. Número 261 · Junio 2020

  262. Número 262 · Julio 2020

  263. Número 263 · Agosto 2020

  264. Número 264 · Septiembre 2020

  265. Número 265 · Octubre 2020

  266. Número 266 · Noviembre 2020

  267. Número 267 · Diciembre 2020

  268. Número 268 · Enero 2021

  269. Número 269 · Febrero 2021

  270. Número 270 · Marzo 2021

  271. Número 271 · Abril 2021

  272. Número 272 · Mayo 2021

  273. Número 273 · Junio 2021

  274. Número 274 · Julio 2021

  275. Número 275 · Agosto 2021

  276. Número 276 · Septiembre 2021

  277. Número 277 · Octubre 2021

CTXT necesita 15.000 socias/os para seguir creciendo. Suscríbete a CTXT

Land of Lincoln

El eterno (y definitivo) retorno de Hillary

La precandidata es a día de hoy la favorita para ocupar la Casa Blanca en 2016. Lejos de sus errores de hace ocho años, ha iniciado su campaña con un plus de populismo y con la ventaja de que enfrente no hay nada

Diego E. Barros 16/04/2015

Hillary Clinton durante un debate con los estudiantes y educadores en Monticello, en el comienzo de su campaña en Iowa.
Hillary Clinton durante un debate con los estudiantes y educadores en Monticello, en el comienzo de su campaña en Iowa. Justin Sullivan

A diferencia de otros medios, en CTXT mantenemos todos nuestros artículos en abierto. Nuestra apuesta es recuperar el espíritu de la prensa independiente: ser un servicio público. Si puedes permitirte pagar 4 euros al mes, apoya a CTXT. ¡Suscríbete!

Con tres precandidatos declarados (por el momento) en el otro lado, Hillary Rodham Clinton, de 67 años, se decidió el pasado domingo a dar el paso por el que muchos estaban esperando desde hace casi tres años. La exsenadora por Nueva York, ex secretaria de Estado de la primera Administración de Barack Obama y candidata a la presidencia en 2008 anunció el pasado domingo a sus seguidores lo que ya a nadie cogió por sorpresa: que competirá por la nominación demócrata para conseguir llegar a la Casa Blanca en las elecciones de noviembre de 2016. Es su último y definitivo retorno, cualquiera que sea el resultado.

A día de hoy, Clinton parece casi una apuesta segura. Dentro del Partido Demócrata y, casi podríamos decir, que para ser la próxima ocupante del despacho oval. Pero con mucho tiempo por delante hasta las elecciones todo puede pasar. Especialmente en un país como EE.UU., cuyas particularidades electorales y censales hacen que en cada cita con las urnas haya siempre un hueco para el suspense. Y Hillary no quiere sorpresas. Especialmente tras lo ocurrido en la intentona fallida de 2008, cuando una campaña excesivamente triunfalista, que la hizo aparecer como una arrogante presidenta in péctore y cargada de errores de bulto, terminó con sus aspiraciones en favor del vendaval protagonizado por un joven y semidesconocido senador negro llegado de Illinois. Mucho tiempo ha pasado desde entonces. Obama no es el que era y Clinton quiere dar a entender que tampoco. El primer paso del cambio se aprecia ya desde el propio lema de su campaña. Si en 2008 fue un claro Hillary for President, hoy ya no se trata del ansiado cargo (que por supuesto sí) sino del país, y así en 2016 será Hillary for America.

Porque esa parece ser la estrategia marcada desde el primer día. Clinton es quizá, tras el presidente, la política que goza de mayor reconocimiento público ―positivo pero también negativo―, y por eso no es necesario vender una marca. Se trata de vender un país, el país de Hillary, y que por supuesto es radicalmente diferente al que tratan de dibujar los hasta el momento candidatos republicanos. Como el propio vídeo inaugural de campaña, Hillary aspira ahora a gobernar un país abierto y plural en el que sean los ciudadanos (de todas las razas, orientación sexual y extracción social) los encargados de seguir agrandando la leyenda de América. Eso sí, como ella misma dice, “cada día, América necesita un defensor, y yo voy a ser ese defensor”. Recordando la famosa frase que el colaborador de su marido James Carville ideó para la campaña de 1992 contra George H. W. Bush padre -“la economía, estúpido”―, todo hace indicar que su campaña para 2016 girará en torno a una economía que, aunque en buena forma, sigue resistiéndose a dejarse notar en las clases medias: “Los americanos han luchado fuerte para salir de las dificultades económicas pero la balanza todavía está inclinada a favor de los que están arriba”, dice la candidata. Un mensaje que puede resultar llamativo viniendo de una persona a la que se ha acusado frecuentemente de estar más cerca de Wall Street que de las preocupaciones de la maltratada clase media estadounidense y que Clinton parece decidida a contrarrestar con ese plus de populismo. Sí, esa palabra maldita en otras latitudes pero que es el pan nuestro de cada día de la política estadounidense. Si en 2008 Obama ganó en las redes sociales pero sobre todo en la calle, Clinton parece decidida ahora a hacer lo mismo. De momento su campaña es la que más eco está teniendo en una red social como Facebook. Y también es importante el primer gesto: marcharse a Iowa el pasado martes a pisar la calle. Desde el domingo ya había recorrido cinco Estados (Nueva York, Pensilvania, Indiana, Ohio e Illinois) en los que habría mantenido reuniones en pequeños cafés, comido en restaurantes de comida rápida y hablado con “los americanos normales” para los que dice ser la “defensora apropiada”. Y todo ello a bordo de una camioneta que ella mismo ha bautizado como Scooby, que queda muy lejos de los aviones y helicópteros utilizados en los desplazamientos de 2008. Los mensajes están claros: “Algo funciona mal cuando estudiantes y familias deben hipotecarse para poder estudiar”, dijo Clinton ante un grupo de profesores y alumnos en un centro de comunitario en Monticello (Iowa); “Un alto directivo de una empresa gana 300 veces más que el trabajador medio”, continuó. Mensajes que algunos podrían calificar de “populistas” pero que no por ello dejan de ser realidad.

A nadie se le escapa que Clinton es, salvo catástrofe, el rival a batir. Especialmente fuera. Y lo es porque no parece fácil que nadie en el seno de los demócratas se decida a dar el paso y, además correr el riesgo de actuar como simple esparrin de la favorita, perder una buena cantidad de millones en el camino, habida cuenta de que en el sistema norteamericano un candidato debe escoger entre dinero público y privado para sufragar las costosísimas aventuras electorales. Las opciones son excluyentes, por lo que nadie escoge la primera. De momento, Hillary (que en otro guiño hacia la normalidad ha escogido su nombre de pila y no su apellido para hacer campaña) es una campeona en la recaudación de fondos. Ready for Hillary, el super-Pac (comité de recaudación) puesto en marcha hace dos años para promocionar su nominación, cesó sus funciones el pasado viernes con el anuncio de que, como mínimo, había hecho sus deberes: más de 15 millones recaudados y cuatro millones de simpatizantes identificados de cara a la elección de noviembre. Y esto no hecho más que empezar en una campaña que será larga y sobre todo cara.

Por improbable que parezca, es posible que Clinton tenga que ganarse la nominación en unas primarias. Eso al menos es lo que quieren los demócratas, aunque tenga más de declaración de cara a la galería (no quieren una coronación) que de deseo real (quieren que esas eventuales primarias las gane Clinton). Eso es lo que señalan varias encuestas realizadas estas últimas semanas (aquí, aquí y aquí). No sería la primera vez que un candidato con un aparente apoyo semejante (a día de hoy 27 senadores habrían suscrito ya su candidatura) tiene que pasar por el trago de las primarias. Lo hizo Al Gore en el año 2000 frente a un desconocido Bill Bradley y el resultado fue que Bradley no ganó ni una sola de las elecciones internas y solo consiguió que Gore bajara de la barrera del 50% de votos en New Hampshire. Esto es solo un dato para el recuerdo, como también que Gore, pese a obtener más votos populares que George W. Bush en las elecciones de aquel año, lo único que acabaría ganando sería un Oscar en 2006 y, bueno, también un Nobel como miembro del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático en 2007.

 

Posibles rivales por la nominación

Se barajan nombres, pocos, pero los hay. El primero de ellos es el del propio vicepresidente Joe Biden. Que aparezca tiene más que ver con el cargo que ocupa que con su posibilidad real. Prácticamente puede ser tachado. Con la senadora por Massachusetts Elizabeth Warren autodescartada y dando finalmente su apoyo a Clinton, Martin O’Malley, exgobernador de Maryland, es el hombre que encabeza todas las apuestas. De hecho, es el único demócrata en liza que ha sido elegido para un puesto ejecutivo en más de una ocasión. Se le pinta como un contrapeso “más a la izquierda” que Clinton; sin embargo, tras la presidencia de Obama y el amago de Warren (ésta sí muy identificada con el ala izquierdista del partido) nada hace indicar que el electorado vaya a escorarse de nuevo hacia el espectro más liberal en el sentido norteamericano del término. Hay, incluso, quien sueña con un más que improbable ticket Clinton-Warren.

Bernie Sanders es el único que actualmente ocupa un cargo electo. Senador por Vermont, es un demócrata independiente que se define a sí mismo como “socialista”. Visiten su cuenta de Twitter y verán por qué. Lincoln Chafee y Jim Webb son casos aparte. Chafee, quien procede de Rhode Island, nunca ha ganado una primaria demócrata. Para más inri fue senador pero representando al Partido Republicano y más tarde fue gobernador independiente de su Estado. La única vez que hubiera podido ganar una primaria demócrata (para gobernador), acabó abandonando antes de tiempo. Web, como Chafee, es otro exrepublicano. Exsenador por Virginia, anunció a finales del año pasado la creación de un comité exploratorio de cara a competir por la nominación. Nunca más se ha sabido de él. Presentarse como centrista (su punto fuerte) puede ser algo bueno en la carrera para la Casa Blanca, pero no para ganar la nominación en el seno del partido. Como dato sirva que Web se comportó como el cuarto senador demócrata más conservador durante su última legislatura en el Capitolio.

En todo caso, en una hoy improbable batalla interna Clinton parte con mucha ventaja como dejan ver estas encuestas, en las que la exsenadora aventaja a sus posibles rivales demócratas en una horquilla que va de los 42 a los 47 puntos.

Así las cosas parece difícil que Clinton no consiga ser, como mínimo, candidata.

 

No será un camino de rosas

Tener la nominación no quiere decir que el de Hillary vaya a ser un camino de rosas, como se ve aquí, hay opiniones divididas, incluso en el seno de los demócratas. Desde antes del domingo, pero especialmente tras el anuncio de su candidatura, el Partido Republicano ha puesto toda la maquinaria anti Hillary en marcha. Llevar tantas décadas como los Clinton en política ha hecho que a su alrededor crezcan los aliados pero, sobre todo, los enemigos y, especialmente estos últimos, son muy fuertes. Durante los últimos meses, la precandidata ha tenido que lidiar con dos pequeños escándalos que, pese a los empeños republicanos, parecen tener poco recorrido en la opinión pública. El Partido Republicano intenta remover la polémica de que solo usara un correo electrónico privado mientras era la cabeza del Departamento de Estado. También está su controvertida gestión en el ataque en 2012 al consulado estadounidense en Bengasi (Libia), en que murieron el embajador y tres diplomáticos estadounidenses.

Como se apresuraron a manifestar dos de los precandidatos republicanos ya en liza (Ted Cruz y Marco Rubio) la exsenadora representa el pasado y todos los males presentes del Gobierno Obama, auténtico anticristo para el ala más dura del partido del elefante. Ante ella, los republicanos tratarán de aparecer como los portadores de una imagen de cambio. Y eso aunque sus políticas tengan que ver más con el retroceso de lo avanzado en estos ocho años de gobierno y que, pese a las sombras, ha sido mucho; comenzando por el desarrollo de un sistema sanitario más asequible. Un “cambio” este que veremos cómo se explica si, como es previsible, Jeb Bush acaba dando el paso y certifica que también pugnará por la nominación republicana. Es el favorito según las encuestas y una batalla Clinton-Bush no es nada descartable a día de hoy. Dos de las dinastías norteamericanas otra vez en liza.

La lista de enemigos es larga y más allá del campo político la encabezará de nuevo la célebre NRA, Asociación Nacional del Rifle. Tras pasar años mintiendo acerca del imperioso plan de Obama por prohibir en EE.UU. el sacrosanto derecho a la posesión de armas, el vicepresidente de la NRA, Wayne LaPierre, ha puesto ya el foco en Hillary. Y la cantinela es la misma. La campaña que se avecina será sucia y descarnada. En este artículo de Hanna Rosin para The Atlantic se da cuenta del ejército dispuesto desde hace años a remover la basura del matrimonio Clinton. Muchos de ellos están deseosos de ofrecer sus servicios a la maquinaria republicana.

Pese a los peores momentos vividos en las últimas semanas (el asunto de los e-mails) Hillary sigue siendo la favorita frente a cualquier hipotético rival republicano. Horas después de lanzar su candidatura, Clinton ya lideraba la encuesta de Rasmussen Reports en un hipotético enfrentamiento nacional frente a Cruz o Rand Paul (Marco Rubio no había anunciado todavía su candidatura en el momento de la encuesta). Hillary aventajaría a Cruz y Paul en nueve y 10 puntos respectivamente. En ningún caso la exsenadora superaría el 50% de los apoyos pero su ventaja sería clara 47% frente al 38% de apoyos de Cruz; y 47% frente al 37% cosechado por Paul. En ambos casos, un 11% de los consultados se decantaría por otro candidato mientras que un 5% se declaraba indeciso. Pero, pese a todo, todavía es muy temprano.

Salvo catástrofe, algo que, insistimos, siempre hay que tener en cuenta, parece difícil que Hillary no vaya a hacerse con la presidencia, aunque como apunta Nate Cohn en The New York Times, la carrera está todavía lejos de estar ganada.

 

Puntos fuertes

Al igual que lo fue en el caso de Barack Obama, de ser elegida, sería histórico. Hillary Clinton se convertiría en la primera mujer en el cargo (que no la primera candidata) y la persona de más edad en sentarse en el Despacho Oval con la excepción del republicano Ronald Reagan, que se convirtió en presidente con 69 años (Hillary lo sería con 68). De conseguirlo, sería también la primera demócrata en relevar a un presidente del mismo color político agotando mandato desde que Martin van Buren sucediera a Andrew Jackson en 1837. Por ahora habrá que ver cuánto se distancia Hillary del legado del presidente Obama o si, como parece lo más lógico, seguirá su estela, al menos en lo concerniente a políticas sociales y a política internacional. Si bien se ha mostrado crítica en el pasado, en los últimos meses ha respaldado al presidente en su acercamiento a Cuba y en sus negociaciones con Irán.

Clinton es mujer y es la favorita entre las mujeres de la clase media. Es blanca, lo cual le confiere un plus frente a votantes que todavía se dejan guiar por la raza. En términos de voto hispano (un aspecto cada vez más importante con un 11% del censo, unos 25 millones de votantes potenciales), incluso con dos republicanos que se identifican como tales (Rubio y Cruz) y un tercero que presume de cercanía (Jeb Bush habla español, está casado con una hispana y es el único favorable aunque sea con la boca pequeña a una reforma migratoria), Hillary es la favorita para este espectro del electorado, al igual que lo fue en su día su marido. Los republicanos han hecho todo lo posible para dinamitar cualquier política encaminada a regularizar la situación de los indocumentados a los que solo ofrecen la deportación como única salida. En 2008, Obama se hizo con el 71% del voto hispano y los analistas creen que con un electorado blanco decreciendo es prácticamente imposible conquistar la Casa Blanca sin obtener al menos un 40% del voto latino.

Los guiños hacia los hispanos por parte de Clinton ya han empezado. Su web cuenta con una versión en español, algo que no está presente en ninguna de las de los contendientes republicanos y en el propio vídeo inaugural se hablaba este idioma. El miércoles se anunció que el tesorero de la campaña de Clinton sería un hispano, José H. Villarreal, un abogado residente en San Antonio que ya trabajó en las campañas de Bill Clinton en 1992 y 1996, y ocupó este mismo puesto en la campaña presidencial de Al Gore en 2000, además de colaborar con Kerry en 2004 y en la propia intentona de Hillary en 2008. En todo caso, el apoyo del votante hispano a Hillary no será gratis y todo depende de que esta haga una apuesta decidida por una legislación migratoria clara y favorable a los intereses de una comunidad con cada vez mayor influencia. De hecho, la organización Latino Decisions publicó el pasado diciembre una encuesta en la que preguntaba a electores hispanos si votarían por Clinton en 2016 si ésta prometía continuar con la acción ejecutiva migratoria (algo de lo que los republicanos abjuran). El 85% dijo que sí. Si la precandidata se negara a comprometerse con esta medida, el número de hispanos que la apoyaría en 2016 caería al 37%, frente a un 55% que no lo haría.

Pero sí, es la favorita. Y los argumentos para que Hillary pueda hacerse con el cetro son bastante racionales. Aquí Jonathan Chait expone seis muy claros, que van desde la emergencia de un país mayoritariamente demócrata (en cuanto a elecciones presidenciales se refiere) hasta uno que cae por su propio peso: enfrente no hay nada. A día de hoy, cualquier candidato republicano es invotable por cualquiera que no se mueva más que por instintos partidistas.

Las primarias del GOP serán un espectáculo con los precandidatos soltando a cada cual mayor barbaridad para contentar al ala más conservadora del partido que es la que en estos momentos lleva la voz cantante. Una vez elegido, el candidato republicano tendrá que moderar mucho su discurso y eso será lo difícil pues pocos son los argumentos que cuentan a su favor. La economía va razonablemente bien (al menos la macro), haciendo justo lo contrario que la UE a la hora de minimizar los daños causados por la crisis económica. El paro se sitúa el 5,5% y los pasos dados por Obama en política internacional gozan del respaldo de una opinión pública cansada de guerras y conflictos interminables. En este punto, el GOP es todavía más desconcertante y se muestra dividido entre el aislacionismo de los libertarios como Paul y la fuerza de los halcones que quieren ir de la mano de Israel a la hora de imponer una mayor presión frente a Irán. En palabras de Chait, “ella es la única candidata de un partido nacional no dirigido por lunáticos”. Y lo curioso es que este argumento es absolutamente cierto.

 

Con tres precandidatos declarados (por el momento) en el otro lado, Hillary Rodham Clinton, de 67 años, se decidió el pasado domingo a dar el paso por el que muchos estaban esperando desde hace casi tres años. La exsenadora por Nueva York, ex secretaria de Estado de la primera Administración de Barack Obama y...

El artículo solo se encuentra publicado para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí

Autor >

Diego E. Barros

Estudió Periodismo y Filología Hispánica. En su currículum pone que tiene un doctorado en Literatura Comparada. Vive en Chicago y es profesor universitario. Escribe donde le dejan y, en ocasiones, hasta le pagan.

Suscríbete a CTXT

Orgullosas
de llegar tarde
a las últimas noticias

Gracias a tu suscripción podemos ejercer un periodismo público y en libertad.
¿Quieres suscribirte a CTXT por solo 6 euros al mes? Pulsa aquí

Artículos relacionados >

Los comentarios solo están habilitados para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí